miércoles, 9 de marzo de 2011

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY


¿ENOTURISMO?
Un paseo vitivinícola

La historia es corta, pero debe dejar huella. El pasado domingo acompañé a varios extranjeros (venezolanos y españoles, entre ellos un par de periodistas) a conocer una viña. Nuestra primera intención era dar una vuelta, beber una botella de vino (o dos), mientras recorríamos sus instalaciones. Yo, promotor de la gesta, les indique que a mi parecer, lo que visitaríamos superaría todas nuestras expectativas.

Tanta era la expectación que avisamos nuestra visita con cuatro días de anticipación.

No fue fácil llegar ya que los mapas o planos del lugar no coincidían con la realidad. Pero preguntando y preguntando… todos los caminos conducen a Roma.

El guardia que nos recibe en el amplio portón de la viña nos invita a saber los motivos de la visita. Como era hora de almuerzo le respondimos que íbamos a conocer su gastronomía. Estacionamos los “carros” como dicen los venezolanos en el lugar correspondiente y comenzamos a caminar por los hermosos viñedos que ya están listos para la vendimia del 2011.

Nadie nos preguntó nada, así que seguimos recorriendo el lugar ya que estaba todo abierto. Lindas bodegas con barricas francesas y depósitos de acero inoxidable para sus maravillosos blancos que se da el lujo de tener esta viña. Al rato aparece una buenamoza chica en jeans y nos hace la pregunta del año:

- ¿Cómo entraron a la bodega?

Estuve a punto de decirle que con mis amigos habíamos hecho un forado en la pared para inmiscuirnos en las soledades de los fríos depósitos de vino, pero la mejor opción era decirle “por esa puerta”.

- ¡Es que está prohibido!, sentenció.

- ¿Y como lo sabemos nosotros si no hay ningún letrero?
- ¡Ustedes no deberían estar acá! Respondió casi enojada.
- ¿Y dónde deberíamos estar?

Me armé de paciencia para explicarle quienes éramos y que el conflicto de Libia estaba muy lejos de afectarla. Le nombré dos personas de la viña que habían autorizado la visita y ella no las conocía. –Vayan a la recepción, ordenó autoritariamente. – Allá los atenderán.

No somos un grupo de borregos acostumbrados al arreo pero llegamos a lo que era recepción / caja / tienda / venta de tours y quién sabe qué más.

- ¿A qué vienen?
- Bueno, contesté, a conocer la viña y quizá a almorzar.
- Está todo reservado. No hay mesas.
- Está bien… pero quizá podríamos dar una vuelta.
- ¿Vienen en auto?
- Sip.
- Les podría pasar un pase para que vayan a conocer la viña. Pero deben dejar su carné de identidad.
- Mi reina, le dije, mi cédula no se la dejo en sus manos ni por medio minuto. O se conforma con mi tarjeta de visita o nada.

Sinceramente a esas alturas del viaje ya me estaba emputeciendo. Más aun que mis visitas extranjeras miraban el espectáculo pensando que en todas partes las trabas eran similares. Me comí la vergüenza no sin antes escuchar a “la anfitriona” contar que podríamos hacer un picnic que costaba “apenas” 20 lucas (42 dólares) por pareja. O sea, nuestro picnic costaría 168 dólares…

- ¿Son ocho? Dos por cuatro, ocho. Ochenta lucas.

Mi amigo español no podía creerlo. En su patria estas visitas son gratuitas.

Bonita viña y lindo paisaje. 200 hectáreas plenas de racimos listos para la cosecha. ¿Si un picnic cuesta veinte mil pesos…, cuánto costará almorzar?, preguntaba uno de mis amigos.

- Depende quien te atienda. Le respondí. Si lo hace la chica que te sacó de la bodega a la que entraste en forma clandestina, capaz que te cobren los pasos que diste allá, reí.

-¡Coño!... ¿En todas las viñas atienden igual?

Me mordí la lengua.

Conozco pocas, mentí. Cuando regreses a Chile conoceremos otras… si te atreves.



En silencio y en casa reflexiono. Hay mil preguntas y pocas respuestas. ¿Esto es enoturismo? ¿Existe gente capacitada para recibir turistas? ¿Qué hubiese pasado si aparece sin anunciarse un gurú del vino, un embajador de un país amigo…o simplemente usted?

Tarea para la casa para las viñas. Y perdonen mis lectores que no les cuente el nombre de la bodega involucrada aunque ello vaya en contra de mi prestigio. Como excusa les recuerdo que yo escribo de gastronomía. Y acá no la conocí. Pero que valga este artículo a todos los bodegueros (o viñateros) que pretenden hacer de sus viñas un paraíso gastronómico y de servicio.

Están lejos. Y eso me preocupa ya que la gran mayoría de sus clientes son extranjeros. ¿Qué dirán mis amigos (y qué escribirán) cuando regresen a sus países de origen?

No me gustaría saberlo. (Juantonio Eymin)

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(4 marzo) LA MAR (Av. Nueva Costanera 3922, Vitacura): “Tras un pisco sour, demasiado dulce para mi gusto ($4.200), vinieron sushi crocante con camarón, jaiba, palta y queso crema, más salsa de anguila y tamarindo ($7.800), y encebichado a la piedra, caliente, que traía camarones ecuatorianos a las brasas, flambeados con pisco, leche de tigre y ají amarillo, y servidos con yuca y cebolla pluma ($10.800). Había cebiches con distintos grados de picor, una serie de vasitos con cinco tipos de leche de tigre, y la clásica causa rellena con palta, cubierta esta vez por un picadillo de mariscos salteados y cebolla crujiente, y crema huacatay, presentada en varias pequeñas porciones. De fondo arroz La Mar (definido como "paella al estilo peruano"), preparado en caldo de crustáceos con ají panka y vino blanco, espléndidos camarones del Atlántico enteros y otros mariscos, vegetales crujientes, salsa "anticuchera" y alioli de rocoto ($9.800), y la mejor albacora que haya comido, con risotto de pesto y salsa de soya y aceite de sésamo ($10.400).” “Una experiencia algo costosa, pero imperdible.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(4 marzo) EL SOL (Príncipe de Gales 6580, La Reina, fono 226 1145): “Para empezar un blandísimo pulpo grillado para dos ($11.900), ligeramente picante y sabroso a más no poder. También son recomendables los piqueos mixtos, pero ojo, que comer un plato principal después es algo difícil. En ese caso, viene bien como segundo un abundante tiradito rojo ($4.800) o algún cebiche. Porque dar cuenta de un plato como el "pescado andino" ($5.900) es casi masoquista: risotto de trigo, con huacatay y champiñones, quínoa con centolla y corvina rellena de camarón, queso y pimentón. Hay que juntar hambre para dar cuenta de él y, sinceramente, la mezcla final de sabores es algo recargada.”

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(4 marzo) INFANTE 51 (José M. Infante 51, Providencia, fono 236 6771): “…una amplia y apreciada carta, que rescata el sabor propio de cada pescado o marisco, tan sabrosos como saludables. Donde además de refrescarnos con el gazpacho andaluz, tradicional sopa helada, hallamos el encanto de las angulas (o puyes, en Chile) o la novedad del txangurro al horno, o jaiba rellena. Además de una cuidada carta con vinos adecuados y una lista de postres (de $3.300 a $4.000) con propuestas como “un hojaldre acaramelado con almendras tostadas y crema pastelera” que da la idea del final.” “Pero no es todo: los jueves recibe a españoles residentes o de paso, con un plato que puede ir desde la entrañable tortilla de patatas hasta un lechoncito al horno, que no tiene nada que envidiar a los famosos cochinillos de Castilla, que se preparan en el segoviano Mesón de Cándido, junto a los acueductos romanos. Panorama que no es excluyente: cualquiera que tenga espíritu de aventura gastronómica puede averiguar cuál será el plato del próximo jueves y sumarse a tan entusiasta safari de golosos.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(5 marzo) HANZO (M. Escrivá de Balaguer 5970, Vitacura, fono 218 3773): “Para comenzar, un Otoshi, cortesía de la casa, tártaro de salmón, acompañado de crujientes galletas de arroz, buen comienzo. Luego Gunkan, arroz de sushi envuelto en nori, sobre el que va pulpo, jengibre, nuez y mayonesa, de sabor alucinante.” “Si la cosa va por los rolls, hay que probar el acebichado, de atún con salsa acebichada, relleno de camarones al panko y palta...sin desperdicio. Hay platos calientes y fríos, como los filetes de pescado en salsa de mantequilla picante y shitake. O Batayaki Hanzo, mariscos a la parrilla, bañados en salsa tobanyan y mantequilla al estilo Hanzo.” “¡Será un éxito! sin duda.

YIN Y YANG (La Segunda Internet)
(4 marzo) MACERADO (Av. Portales 1685, Casablanca, fono 32 – 274 1453): “De nuestro mar, aparte de los tradicionales mariscos gratinados a los que añade espinacas o las machas a la parmesana, destaca lo que trae de Robinson Crusoe: langostas, por cierto, y con un salteado de cangrejo dorado del mismo origen ($ 13.500); pulpo asado con verduras grilladas; capachitos de breca al tomillo, u otro pez de las islas con guiso de mote al parmesano, aunque llegan asimismo pescados de roca de Quintay. Un leve toque de influencia extranjera se aprecia en los pejerreyes a la española macerados en aceite de oliva, ajo y perejil, pero acompañados de chilenísimo pebre de mote y palta, y en el cebiche mixto de pescado y mariscos a la peruana.” “En carnes hay crudos bien aliñados, conejo a la cacerola caramelizado con reducción de damascos y vegetales horneados, cordero costino con excelente ensalada caliente de porotos granados, filete de novillo con flan de zapallo y salsa de uvas al merlot de Casablanca. La mayoría de los platos cuestan entre $ 5.800 y $ 7.800. A las numerosas ensaladas ($ 3.200 a $ 5.200), se suma una amplia propuesta de típicos postres nacionales y atractivos ($ 2.400 a $ 3.200). Pero lo meritorio no es sólo la diversidad y la calidad de los productos, sino sobre todo lo distinto de cada receta y la buena mano con que están hechas, que sitúa a este lugar entre lo más representativo de una cocina chilena auténtica y a la vez actualizada.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(5 marzo) GOLFO DI NAPOLI (Av. Irarrázaval 2423, Ñuñoa, fono 341 3675): “Todos los días hay un menú por $2.990 (un plato de pasta + un vaso de jugo o de vino). Tienen además una carta escueta en la que hay pizzas (cada vez que alguna está lista suena una campana) y pastas caseras en porciones enormes. Partimos picoteando un antipasto sencillo, con salame, aceitunas, berenjenas y champiñones, mientras compartíamos un vino Oveja Negra chardonnay viognier. Luego pedimos unos ravioles al pesto, que estaban mundiales, con pasta recién hecha (no hay caso, pucha que es buena). El grosor era justo y la cocción, a punto. El pesto muy rico. El otro plato que pedimos fueron unos ñoquis con salsa arabiata deliciosa y picantita, aunque hubo un error y llegaron también ravioles. El servicio es rápido, pero el hambre era tal, que finalmente nos comimos dos platos de ravioles (la mitad de cada plato se fue en un doggy bag para la casa). De postre, probamos el tiramisú, que resultó bastante OK.”

CÉSAR FREDES (La Nación Domingo)
(5 marzo) LA FUENTE SUIZA (Irarrázaval 3361. Ñuñoa): “El local creció cuatro o seis veces y al subir casualmente por la estrecha escalerilla que nos llevaba al altillo cuando abajo no había sitio, nos encontramos con un comedero (comedero, no comedor) inmenso, desconocido, lleno de recovecos y de gente ingiriendo platos de poca nitidez, y no ya buenos lomitos y empanadas, que sin duda todavía quedan.” “Pero el éxito cuando no da vida, mata. Ya hay mucha gente, mucho grito, mucho carrerón de garzones y mucho empujón de público.” “Las empanadas siguen ricas. Y la masa sigue un poquito excesiva y menos suave, deliciosa como era antes.

CARLOS REYES (Unocome.cl)
(5 marzo) LAI THAI (Franklin 602, Santiago Sur, Celular 8- 7753524): “Son en total siete platos. Desde Sate gai ($ 2.500), brochetas de pollo en salsa thai, al Salmón khang dang ($ 4.500), a la plancha con curry rojo y la más costosa de sus opciones. “Tenemos los mismos ingredientes que puedes conseguir en el Hyatt, pero en un lugar donde los costos son mucho más bajos”, cuenta Cox. Y el sabor, al menos de su Phad Thai ($ 3.500), consta como el mejor argumento para creerle. Una camita de diente de dragón aloja un salteado con fideo de arroz al dente, pollo, tofu frito bien saborizado en clave agridulce, más trocitos de huevo a punto que complementa una sazón tan peculiar como sabrosa y sofisticada, en donde menos uno lo podría esperar. Aparte de una suavidad que empaliza bastante con el público local. “Ya el boca a boca ha traído a extranjeros y la gente de acá agradece la novedad”, cuenta Cox. El mismo está en el local, preparando al momento jugos de 750 cc., bien colados y puestos en vaso de vidrio apenas por luca. Un lujito de esos que se agradece descubrir y difundir, que comprueba que los milagros del sabor a bajo costo existe. Al menos hasta ahora.

miércoles, 2 de marzo de 2011

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXIII, 3 al 9 de marzo, 2011

LA NOTA DE LA SEMANA: A romper la estacionalidad
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Infante 51
LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY: ¿Reflexionemos?
NOVEDADES: 40 grados, la primera guía del pisco chileno
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA


A ROMPER LA ESTACIONALIDAD

Hay un algo depresivo en el inicio de marzo. Y precisamente no es el otoño. Es, para muchos, el regreso a la responsabilidad y al cumplimiento de metas. ¡Macabro!

Los que nos quedamos en la capital, vivimos en febrero unas vacaciones soñadas. Incluso mejores de los que estaban de guatita al sol en los balnearios nacionales o del extranjero. Pero ese dato es mejor callarlo… no vaya a ser cosa que se les ocurra quedarse el próximo febrero en sus ciudades y ahí se va a las pailas el descanso de todos.

Y ahí está el eterno problema de la estacionalidad en nuestro país. Los balnearios trabajan desde el 15 de diciembre hasta el primero de marzo con una ocupación envidiable para luego tomar una larga siesta que termina a fines de año. Si pretendemos ser un país turístico, con este sistema estamos echando por la borda lo poco que se ha hecho por el turismo en nuestro país. Y en eso, las regiones también tienen su parte de culpabilidad.

No nos quedemos esperando las vacaciones de la tercera edad que fomenta Sernatur. Busquemos formas y fórmulas para que ciudades y balnearios tengan turistas todo el año. Las condiciones están. Cada día más personas viven solas o sólo con su pareja, lo que les permite moverse sin dificultad en cualquier época del año. Cada día llegan más turistas a nuestro país y aunque sea una cifra menor, sus estadías son interesantes. Tenemos inviernos benignos y un gran territorio por descubrir. En fin. No podemos quedarnos sentados mirando cómo otros países trabajan esto del turismo, o esperar que nos llegue una migaja de las sobras del turismo mundial.
Tenemos un lindo país (con vista al mar) que podemos vender en cualquier época del año. Tenemos una infraestructura casi impensable en los años 90 y aun así seguimos haciendo poco por nuestro turismo. ¿Será que todos reman hacia distintas partes?

Las regiones no deben apagar las luces esta primara semana de marzo pensando que se les terminó la temporada. La temporada termina cuando a uno lo meten dentro de un cajón. El resto, es un poquito de flojera mental para conseguir objetivos mayores.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


INFANTE 51
Un vasco que se está reinventando

¿Quién no conoce a Xabier Zabala?

Realmente, de los que aman la gastronomía, pocos. Más bien dicho todos lo conocen o ubican. Su gracia mayor es el gran conocimiento de la fauna marina y su defensa a las preparaciones simples para degustar un pescado lo más cercano a la perfección. O sea, que nada lo contamine. Y eso es una gracia.

Pero, como cuenta el dicho, no sólo de pan vive el hombre y las costumbres gastronómicas de los chilenos van más allá de un pescado a la plancha o a la parrilla, ese arte está bien para una demostración de sus habilidades, cosa que viví hace algunos años cuando nos preparó, junto a un grupo de especialistas, una veintena de pescados de diferentes orígenes con el fin de poder apreciarlos en toda su majestuosidad. Realmente una jornada inolvidable.

Pero la ciencia es una cosa y el negocio otra. Y este vasco no sólo sabía de pescados. Le interesaban también otras preparaciones carneas y tuve la suerte de comer allí uno de los primeros cochinillos que preparaba para alguno de sus clientes. Y su fama cambió.

Hoy su carta es grande y potente. Carne y pescados se entremezclan en recetas sabrosas (a la chilena) o llenas de tradición (a la vasca). ¿Un vasco ofreciendo risottos?,
Si, y además maravillosamente bien elaborado.

Pero vamos por partes. Mediodía en Santiago y una terraza interior donde grandes quitasoles dejan pasar la brisa de un verano que se termina. Sauvignon blanc para degustar un rico Cebiche de salmón y pulpo (7.800), casi - casi a la peruana ya que si bien no traía choclo ni camote, la sazón estaba perfecta. Luego, unos Puyes al estilo de Aguinaga (9.900) con refrito de ajo y ají de cayena, donde no se salvó ni siquiera el jugo sobrante del lebrillo. Poderosamente rico.

Dos fondos para degustar: un Risotto de camarones de río (8.600) de alta factura y un filete de Dorado de alta mar a la parrilla, en su más pura definición (9.400). De postre, uno de sus iconos: helado de queso Roquefort (3.900). Un verdadero banquete.

Y una novedad: todos los jueves del año, Xabier cocina para algunos vascos residentes en Santiago y ejecutivos españoles de paso por Chile. Con exitosos resultados, el menú lo dispone Zabala y en su gran mayoría se basa en las tradiciones del país de las zetas. Y no es un almuerzo excluyente. Sólo llamando al restaurante podrá conocer el menú dispuesto para ese día y visitarlo sin problema alguno.

-“Hay que reinventarse, chaval, -me dice cuando me despido. -Así es nuestro trabajo. Si te quedas dormido… ¡ya sabes lo que le pasó al camarón!”

En resumen: 1) A pesar de estar involucrado con un club de suscriptores, sus valores son normales (para el lugar, la atención y su gastronomía) y aun no cae en la tentación de subir los precios. 2) Está recuperando el nivel que tuvo hace algún tiempo. (Juantonio Eymin)

Infante 51. José Manuel Infante 51, Providencia, fono 236 6771

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY

¿REFLEXIONEMOS?

¿Podemos dejar fuera de una publicación gastronómica el suceso de hace un par de semanas que terminó con varios intoxicados, una clausura y un montón de sumarios sanitarios? Posiblemente. Pero creo que escribimos para tratar todos los temas que inquietan a la población y al sector gastronómico.

¿Qué pasó en realidad?

Aparte de mala suerte o desprolijidad en la elaboración de comidas, hacia bastante tiempo que no ocurría un caso similar y que afectara a la población ABC 1. El sushi en cuestión no era uno más del montón, era uno de los grandes y con buena clientela. Buen caldo de cultivo para la prensa sensacionalista nacional.

Pero había algo más escondido en el fondo de un cajón de una institución del Estado. En los 90… no recuerdo si fue el 91 o el 92, una comisión de expertos decidió que en nuestro país quedaba prohibido el expendio de mariscos y pescados crudos en restaurantes debido a una incipiente amenaza de cólera que afectó el norte chileno. Al principio las reglas se acataron, pero como todo (y todos), comenzó el relajo y la norma sanitaria quedó vigente, pero guardada en un escritorio de un funcionario público.

Así comenzó la era del sushi en nuestro país. Con productos prohibidos pero a los que se les hacía la vista gorda. Atún, lenguado, reineta, corvina, palometa, blanquillo, ostras y erizos, todos metidos dentro del mismo saco. Y durante estos años hemos comido sin ningún problema atún, lenguado, reineta, corvina, palometa, blanquillo, ostras y erizos sin que A) nos hicieran daño, y B) saber que estaban prohibidos (aunque muchos nos hacíamos lo ignorantes en la materia).

¿Sushi sin atún o sin reineta? ¿Cebiche de qué? Mariscal frío, ¿qué es eso?

Los buenos, pocos y respetables restaurantes han tenido siempre la solución a mano. Llega el pescado fresco, lo limpian y lo congelan rápidamente a menos treinta grados para que éste elimine todos sus microorganismos extraños, entre ellos el temible “anisakis”, unos gusanitos microscópicos que se quedan pegados en el tracto digestivo y que se transforman, a la larga, en portadores de problemas para la salud. Pero esta tecnología, que permite descongelar el pescado y servirlo prácticamente como recién sacado del agua y sin bacteria alguna, no existía, por lo menos en nuestro país, hace veinte años.

¿Todo pasa para bien?

Creo y pienso que sí. Lamentablemente nadie le dio importancia a este problema desde los noventa hasta la actualidad. Ahora andan todos preocupados. Menos el funcionario que encontró, debajo del sándwich que llevaba para la colación, la norma sanitaria en cuestión.

El tema no es fácil y pasara un tiempo antes que se solucione o se cambie la regla sanitaria que nos afecta a todos. Tenemos un algo de trogloditas que nos hace gozar el pescado crudo y los erizos con salsa verde. Somos latinos y no los ingleses de Latinoamérica. Luchamos por encontrar un espacio dentro de la cocina sudamericana y este revés es nefasto para nuestras intenciones.

Si esperamos que nuestros legisladores cambien la norma, podríamos pasar diez años comiendo salmón crudo. Es hora que nos avispemos y busquemos en conjunto las soluciones de este “detalle gastronómico” que nos deja cada día más lejos de las ligas mayores.

Y no es sólo eso… hasta nuestros ya adoptados “crudos” de vacuno están fuera de la norma.

¿Quién podrá defendernos? (Juantonio Eymin)

NOVEDADES

40 GRADOS
LA PRIMERA GUÍA DEL PISCO CHILENO

¿Cuál es el verdadero destilado nacional?
Dando respuesta a esta pregunta nace un nuevo proyecto cronista enogastronómico Daniel Greve junto con la sommelier especializada Claudia Olmedo.

40 Grados será la primera guía del pisco chileno, y el primer documento de este tipo que va de cara al consumidor. Por lo mismo, es una guía que va un poco más allá en lo que a clasificación de piscos se refiere. Habla de armonías de platos, postres y habanos, de recetas de cocina y de coctelería, tendencias y sobre la preparación del pisco sour perfecto. “Nuestra idea fue la de entregar al consumidor un libro que no existía en el mercado, ubicando al destilado dentro de estándares de alta calidad, buena gastronomía y, sobre todo, buen vivir. No es un texto académico ni un documento enciclopédico, sino que un libro entretenido y práctico dirigido al consumidor final”, destaca Greve.

El equipo de cata fue liderado por Daniel Greve y la sommelier especializada en piscos Claudia Olmedo, asistidos por los sommeliers Ricardo Grellet y Andrés Rosberg (argentino). Se cataron 33 piscos chilenos, de 40 grados hacia arriba, incluyendo todas las marcas que se encuentran en el mercado. La cata se realizó a botella descubierta y fueron separados según estilos. La guía no presenta a los piscos en forma de ranking, sino que fueron ordenados alfabéticamente no con el fin de hacerlos competir, sino de mostrar todos los piscos de calidad presentes en el mercado de manera didáctica.

La primera edición (bilingüe) contará con un tiraje de 5.000 ejemplares, su lanzamiento será este mes y se podrá adquirir en las mejores librerías y tiendas especializadas nacionales. También se distribuirá en tiendas especializadas de Nueva York, Buenos Aires, Caracas, Barcelona y Madrid.

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTÍNEZ
(Wikén)
(25 febrero) MACERADO (Av. Portales 1685, Ruta 68. Casablanca, fono 32- 274 1453): “En una casa rodeada de jardines nos recibe una pizarra con el atractivo menú del día ($12.500) y a la mesa llegan ricos pancitos calientes, un chancho en piedra sabroso y diferente, y bocaditos que nos tocaron de salmón marinado al tomillo. En el menú, abundante ensalada tibia de camarones sobre hojas verdes con aceite de oliva, balsámico y ajo; cuatro trozos de vilagay -cada vez vemos, felizmente, mayor oferta de pescados de roca- traído de Quintay, acompañado de papas chaucha con cebolla y tocino, y ensalada de pimientos; de postre, tarta de fruta con berries y helado. De la carta elegí media langosta (como insinué días atrás, tenía al respecto una deuda pendiente conmigo misma), ligeramente sobrecocida, que tentaba no sólo por su original y exquisita combinación con un salteado a la mantequilla de cangrejo dorado, proveniente también de la isla Robinson Crusoe, sino por el precio ($13.500). El otro pedido fue cordero costino de San Jerónimo ($8.200) en cortes bajos y con bastante grasa, marinados en romero y ajo, con una inmejorable ensalada caliente de porotos granados y salteo de cebolla y albahaca.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(25 febrero) EL TORO (Loreto 33, Santiago Centro, fono 737 5937): “… la escena fue ésta: un cebiche de salmón (en cortes irregulares y que califica para tártaro, con fondos de alcachofa, lechuga y palta, a $5.800), una pasta con camarones y ostiones ($6.100, poco ligada, con una salsa de tomates muy líquida) y una plateada a la cazadora, con salsa espesa y abundantes champiñones y papas salteadas, lo mejor de la visita ($4.800).
Como los postres no son una ganga, y luego de tener tres platos sobre la mesa el deseo de rematar con dulce se hizo escaso, así fue esta verificación: la vida sigue igual en Loreto 33.

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(26 febrero) DOMINÓ (Isidora Goyenechea 2930, Las Condes, fono 411 0600): “… en 2009 abrió en Isidora Goyenechea un local que se llama igual, con sus deliciosos sánguches, pero amplio y cómodo, ambientado al siglo XXI. Donde maridaron sus emparedados con las cervezas. O sea, casaron sánguches con chelas: una fresca cerveza Radeberger ($2.200) con ave dinámica, el toque amargo de una Imperial ($1.800) con vienesa italiana, una Kross golden ale ($2.000) para el lomito a lo pobre. Pruebe su filete rodeo con el tostado de una Soma brown ale $2.200) o póngale la divina Gulden Draak ($2.400) al filete suizo. Y por cierto, use la española y espumante Inedit ($4.200) como aperitivo. O, por cierto, intente combinar a su pinta un contundente plato con alguna de las 26 escogidas etiquetas cerveceras del local. No sólo es ahora una buena idea con los calores, sino que espérese a juntar suculento sánguche de lomo con cerveza oscura y espesa, cuando refresque el otoño.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(26 febrero) EL CARAMAÑO (Purísima 257, Barrio Bellavista, fono 737 7043): “Su arriesgada apuesta, cocina chilena-picada-crisis de los 80, dio resultado y El Caramaño se ha mantenido por tres décadas, fiel a sus principios. Claro que con algunos cambios.” “En una pizarra se presentan los "regaloneos" del día. Causeo de patitas, imperdible. En trozos pequeños, con queso de cabra, bien aliñadas, un plato sencillo, bien preparado y delicioso. Para picotear, empanadas de tamaño medio, de pino, queso o mariscos.” “Para continuar, un congrio frito, acompañado de puré de ensalada de palta. El trozo de pescado era de un tamaño perfecto, no muy ancho, más bien delgado, cubierto de un batido excelente. Además, un glorioso lomo a lo pobre. La carne y el huevo frito, nada que decir. La cebolla era apenas pochada, le faltó un poco más de cocción para acompañar bien el plato. Las papas fritas eran caseras, de buen corte pero también les faltaba un poco más de fritura para ser perfectas.” “Realmente una sorpresa. Una grata sorpresa, a precios más que módicos.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(27 febrero) LOMITS (Av. Providencia 1980, fono 233 1897): “Un clásico de Providencia, esta sanguchería con barra y mesas está allí desde hace muchos años. Con sus manteles rojos y blancos y sus mozos expertos, Lomit's es ya parte del inventario de la comuna.” “Al examinar la carta me causó ternura -no sé cómo explicarlo mejor-, o tal vez nostalgia; el orden de los platos y las cosas que se ofrecen, como un capítulo especial para huevos y tortillas, algo casi extinto, y también los canapés de machas frescas o los de puntas de espárrago.” “… compartimos primero un crudo, que estaba muy bueno, venía perfectamente aliñado desde la cocina, y muy sabroso, con sus tostadas con mantequilla. Nuestro amigo pidió un barros luco en pernil con palta, que le encantó, pero en verdad era una oda al colesterol, muy bueno el pernil. Mi hamburguesa en frica me pareció un tanto apretada en su textura y aplastada en su presentación.”

YIN Y YANG (La Segunda Internet)
(25 febrero) HOUSE OF MORANDE (Ruta 68, cruce Algarrobo, Casablanca): “Destacan el cebiche House, con ostiones, camarones y pescado del día (que era blanquillo), cebolla morada, rocoto, jengibre y cilantro (con un sauvignon blanc Terrarum Reserva 2009, $ 7.100); la brandade de congrio molido con crema al azafrán, que probamos y en verdad tenía una consistencia espesa y nada cremosa, con olivas negras en trocitos y espárragos (con chardonnay Gran Reserva 2009 Terrarum, $ 8.100, y el carpaccio de filete con mostaza y pimienta negra servido con escalibada, queso parmesano y alcaparras (con merlot Reserva 2009 Terrarum, $ 7.100)." " Entre los platos principales hay ossobuco de wagyu, que pedimos y estaba bastante mejor, estofado al vino tinto con un timbal de puré de papas (o más bien papa chancada, como es frecuente ahora), con tomate, albahaca y bastante queso de cabra fundido, más un picadillo de carne en salsa con verduras y trocitos de tocino crujiente (con syrah-cabernet sauvignon Edición Limitada 2007, $ 11.900); risotto negro en tinta de calamar con mariscos salteados y finas hierbas (con merlot Reserva Vistamar Sepia, $ 10.200), y magret de pato marinado en miel y jengibre, sellado a la plancha y servido con salteado de espinacas, hinojo y mango en reducción de oporto (con cabernet franc Edición Limitada, $ 13.900).” “Se ofrece, además, un menú de degustación y cada plato con su vino, a $ 18.900, que en esta carta se compone de varias de las recetas mencionadas, como el cebiche, el carpaccio, el risotto, el ossobuco y la crème brûlée. El local atiende entre 10 y 18 horas y posee una amplia y fresca terraza cubierta, con vista al paisaje y temperatura ideal para el verano.”

CARLOS REYES (Unocome.cl)
(27 febrero) RINCÓN AUSTRIACO (3 Norte 105, Viña del Mar, fono 32 – 268 3692): “Su dueño, un exingeniero austriaco afincado en Chile desde hace décadas, busca darle en el gusto a una clientela claramente mayor, claramente conservadora y que disfruta de los valses vieneses que, de seguro, los trasladan fuera del verano, de Viña, de Chile y de esta época. Pero por supuesto, la comida ayuda y si se vencen los prejuicios etáreos y de onda, cualquier persona podrá obtener una comida con clase en su comedor, que por lo demás es muy bien servido.” “Para la foto y luego para el paladar, llegó el Pernil Asado ($ 7.900) que viene ahumado desde Llanquihue (Moedinger), el que tras calentarse al microondas (el dueño es ingeniero, confía en la tecnología) sólo para soltar un poco la grasa, es cocinado durante unos 40 minutos a fuego lento para que el cuero abundante forme una cobertura crocante, que se funde con el sabor ya adosado al cerdito sureño. Su piel, encima, era una galleta (no le gustó mucho que dejara buena parte del cuero, pero no estamos en los Alpes y es verano ¿No?); en su interior, una textura firme y dos acompañamientos agradables como el puré a la albahaca y chucrut casero, que ayudaron a aportar la siguiente convicción: que en ese restaurante se trabaja en serio. Y todos los días del año.”

miércoles, 23 de febrero de 2011

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXIII, 24 de febrero al 2 de marzo, 2011

LA NOTA DE LA SEMANA: Las fiestas de la vendimia
COCHE COMEDOR: Nostalgia
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Amor nikkéi
LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY: ¿Miedo a las alturas?
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA

LAS FIESTAS DE LA VENDIMIA
Ahora si

Ni nos acordemos del 2010. Barricas en el suelo y cientos de miles de litros de vino formaron un río de color burdeos. Por lógica, las fiestas de la vendimia, a las que estábamos acostumbrados a asistir, se suspendieron por fuerza mayor. Solo Torres, la bodega que inicio esto de las fiestas del vino, hizo una pequeña muestra en la plaza de Curicó.

Pero este año se viene en grande. Y desde comienzos de marzo podremos degustar vinos de diferentes valles y distintas cepas. A saber ya se están organizando las fiestas en los valles de Colchagua y Curicó. Pero serán muchas más las que aparecerán durante este marzo (y otoño) que ya comienza.

Y los bodegueros necesitan un espaldarazo. Y también agradecerles por la rapidez que tuvieron para enfrentar las dificultades y salir adelante luego del terremoto. Varios de ellos perdieron producciones completas y sus bodegas quedaron en el suelo. Otros, veían con rabia cómo corría el vino por el suelo y otros no podían creer que sus cubas de acero inoxidable quedaban igual que una lata de cerveza doblada con los puños.

Por eso la vendimia de este año será especial. Las viñas ya están en pie y esperando a sus visitantes. Vuelven las fiestas y el glamour en torno al vino. Una buena forma de darse un respiro en un marzo que se viene recargado de actividades.

COCHE COMEDOR


NOSTALGIA

- “Me transporté a otros tiempos , viajar en ese tren nuevamente recordé mi niñez , a mi querido abuelo Manuel y sus tortitas de Curico , la magia y la maravilla que fue y será viajar en tren , me volé por completo y mi imaginación trajo una secuencia de imágenes sin parar de todas esas cosas simples que me hicieron tan feliz.”

- “No sé que me pasó cuando leí la semana pasada tu artículo, pero retrocedí en mi memoria muchos años. Hacía tiempo que no me sucedía algo de esta naturaleza.”

Esos y muchos otros comentarios fueron los que recibí tras escribir del coche comedor de nuestros añosos trenes. Nadie quedó impávido y muchos recuerdos casi olvidados volvieron -con aromas y todo-, a estar presentes en muchos de nuestros lectores.

Es que el tren marcó una época. Para bien o para mal vivió con nosotros durante los años de nuestra infancia y juventud. Para las generaciones modernas es posible que nada les signifique y lo consideren algo fatuo, sin importancia alguna. Para ellos es posible que tengan remembranzas de los primeros Boeing que cruzaron los cielos. Para otros el tren es parte de su vida. Y se alegraron recordarla.

Y se acordaban de los boletos de cartón que con cada pasada del inspector una muesca quedaba para el recuerdo. De la estación de Rancagua, donde muchos caballeros de la época disfrutaban un trago apurado durante los seis minutos que el tren estaba detenido. Otros recordaban los famosos “tracatraca” de las ventanas que se cerraban inesperadamente. Los menos añoraban el viaje a San Felipe en el tren de trocha angosta. Pero todos recordaban como si fuera hoy los huevos duros, los queques, las galletas, el pollo envuelto en papel kraft y el vendedor de diarios que cada cierto tiempo pasaba ofreciendo la revista “En Viaje”, una especie de almanaque con una mezcla de la Zig Zag de aquellos tiempos.

Los que viajaban en primera y en segunda se juntaban en el coche comedor. La cosa en esos tiempos era un poco más transversal. Un poco solamente ya que los de tercera… al fondo del tren, no se atrevían a mezclarse con “los pijes”. La tercera clase, con sus asientos de madera y cojines de cuero, quizá era la aproximación más cercana a la clase turista de nuestros aviones. Con la diferencia que el espacio era muchísimo mayor.

Tres distintos tipos de locomotoras me llevaron alguna vez a destino. Carbón, diesel y eléctricas. Las tres (en su época) llegaban a la hora y eran un ejemplo de puntualidad. ¿Cómo no añorar los ferrocarriles de antaño? ¿Por qué los destruyeron?

¿Fue que ferrocarriles se transformó en la caja pagadora de favores de los gobiernos de turno, como me explica un serio periodista y abogado? ¿Será que por políticas de Estado al país le interesaba más tener una ruta vial rentable?

Sea lo que sea nos dejaron sin pan ni pedazo. 50 minutos entre la Estación Central y Rancagua fue mi último record aun no igualado por ningún medio de transporte. Eran eficientes y lo echaron todo a perder. Aun así quedan recuerdos y añoranzas. Los huevos duros pasaron de moda junto con los trenes. Las sustancias de Chillán y las tortas de Curicó también. Quedan recuerdos imborrables que iremos descubriendo desde nuestra próxima edición. Posiblemente una muestra para las generaciones futuras.

Aunque no lo crean, muchos fuimos tremendamente felices arriba de un tren (JAE)

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


AMOR NIKKÉI

En este último tiempo, el gusto por la comida nikkéi está apoderándose de los paladares santiaguinos. Y ostensiblemente, cuando se habla de los mejores restaurantes abiertos últimamente en la capital, salen a la palestra un par de ejemplos de esta gastronomía. Pero, ¿qué es lo nikkéi y a que se asemeja?

Hablando en sencillo, cuando llegaron las primeras oleadas de japoneses al Perú, se encontraron con una cocina que poco los representaba y que tampoco era de su agrado. Pero tenían materias primas peruanas a destajo. Poco a poco comenzaron a fusionar ambas gastronomías para que con el paso de los años (y como en todo buen cuento de héroes y heroínas), la fusión tendría un final feliz gracias a Rosita Yimura, la creadora del pulpo al olivo, hija de inmigrantes japoneses que llegaron al Perú en 1935.

Y como todos los buenos emprendimientos, la cocina nikkéi salió de las fronteras.

Llegó a Chile hace un par de años de la mano de algunos empresarios que pensaron que cambiarle el jugo de limón a un tiradito por jugo de maracuyá, la cocina sería nikkéi. Cocinas que gracias a Dios no prosperaron. Luego aparecieron intentos más serios (y onerosos): Ozaka y Ozaki son los más serios. Allí, cuchillo en ristre, los Itamaes Ciro Watanabe y José Ozaki cortan finas láminas de pescado para el placer de los comensales. Pronto abrirá Hanzo, la nueva propuesta de Emilio Peschiera en su nuevo local de Escrivá de Balaguer.

Pero acá viene la pregunta del año: lo nikkéi, ¿es comida peruana? ¿Pasamos del tacu tacu a lo nikkéi saltándonos las chifas, que es la mezcla cultural peruana y china?

¿Es un restaurante nikkéi representativo de la cocina peruana?

Creo que por un tiempo me declararé incompetente en esta materia. De lo nikkéi, soy admirador del trabajo de sus itamaes y de los espléndidos resultados para una cocina de raíz sencilla (como la japonesa) pero de gran complejidad. Pero de ahí a que esta cocina sea peruana… algo no me cabe en la cabeza. Ojalá algún día tenga los conocimientos necesarios para discriminar en esta materia.

Mientras, disfrutemos lo nikkéi, que llegó para quedarse (Juantonio Eymin)