martes, 4 de noviembre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 6 AL 12 de  noviembre, 2014

 LA FRASE DE LA SEMANA:
“Decidimos bautizarla como cocina peruana travesti, que es básicamente seguir trabajando la comida peruana, pero vistiéndola de otras cocinas como la chilena, la japonesa o la española. Un ejemplo es el pastel de choclo que en vez de pino lleva lomo saltado. Es un lomo saltado vestido de pastel de choclo.” Gino Falcone acerca de su nuevo restaurante Sarita Colonia.

LA NOTA DE LA SEMANA: La cocina chilena y los turistas
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Miss Lucy
APUNTES: Barrica 94
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
LA COCINA CHILENA Y LOS TURISTAS

Llevamos años preguntándonos lo mismo. Años que buscamos información e incluso apuntes de antropólogos y de conocedores del tema para que nos den una respuesta que nos dé el pie necesario para definir nuestra cocina. ¿Gusta la cocina chilena? Siendo sólo unos conocedores y no eruditos en el tema podemos llegar a la conclusión que nos encanta. Que soñamos en invierno con un charquicán o una cazuela de pava y en verano con los pasteles de choclo y los porotos granados. Creo que en eso estamos todos de acuerdo.

En lo que aún no nos ponemos de acuerdo es lograr unanimidad en esto de nuestra cocina. Los antropólogos se las juegan por las recetas básicas de la época anterior a la Conquista. Los historiadores juegan con las inmigraciones francesas y españolas. Los más eruditos van por el lado de las materias primas. Mientras tanto, pasan los años y seguimos igual.

Si vamos a España, por ejemplo, nada nos costaría pedir una paella, ya que está en nuestro inconsciente. Al Perú lo hacemos igual con sus causas y cebiches (ojo ya que el Perú exporta su gastronomía y por eso está donde está). En Francia nos abandonaríamos a una baguette con quesos y en Italia a sus pastas. Blinis con caviar en Rusia y Fish & chips en Londres. Enchiladas en México y un buen Ajiaco bogotano en Colombia. Un Bife en Buenos Aires y una rica Feijoada en Brasil.

Cada país tiene lo suyo y aunque usted no lo crea, nosotros también tenemos lo nuestro. El grave problema que nos aqueja es la falta de turistas. A pesar de lo que dicen las encuestas, cerca de cuatro millones de turistas anuales (donde se incluyen los de paso en las fronteras del norte y los argentinos de vacaciones que traen el mate de su país y compran lo mínimo en el supermercado), es una cifra ínfima comparada a los más de 50 millones que reciben los países europeos o los grandes de América. Mientras tanto, seguiremos creyendo que la centolla, las langostas y las ostras son nuestros referentes gastronómicos. Sin turistas nunca tendremos una alta cocina chilena que sea importante en el mundo. Son ellos los que mandan. (JAE)

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


MISS LUCY
Bien encaminado...

Varias veces, en el afán de buscar novedades gastronómicas, visitamos y escribimos de algunos restaurantes que están recién abiertos, a sabiendas que los motores se están echando a andar. Me pasó hace unos meses cuando fui convidado a conocer el Miss Lucy, una sanguchería que por esos entonces recién se estrenaba y no estaba acondicionada aun para escribir una nota. Claro está que en esa ocasión cerré mi boca y esperé con calma unos meses, con el fin de traspasar al lector una visión clara de un negocio que ya cumplió su rodaje.

La moda de los sánguches invade Santiago. Eso es claro ya que cada semana se abren locales destinados a cubrir este espacio de la gastronomía. Miss Lucy es una de ellas, sin embargo es posible encontrarse con algo más que comida metida entre dos rebanadas de pan. Para ser estrictos en este artículo, el propietario del lugar, el colombiano Michael Furmansky, me explicó paso a paso cada una de las preparaciones y a la vez recibió una serie de recomendaciones, basadas en una larga experiencia en esto de comer en restaurantes.

Dentro de los platos denominados “picoteos”, bastante buenas resultaron ser unas gyosas de pollo servidas al estilo malayo, con maní, cilantro y aceite picante (4.800), sin embargo algo secas quedaron unas empanadas de maíz rellenas con lentejas, acelga y quínoa (4.800). Sin embargo, casi… casi fuera de serie una hamburguesa “Bistró Lucy” de 200 gramos de carne con rosti de papas, verduras a la crema, rúcula y huevo frito + papas fritas (6.600), un verdadero plato de fondo si no fuera un sánguche. 

Aparte de hamburguesas, los sánguches (en una gran variedad) pueden ser solicitados con carne braseasa, cerdo o pollo, transformándose en una gigantesca carta de especialidades de buen sabor. Rematan la carta tres ensaladas y varios postres, además de una amplia variedad de jugos, cervezas (17 variedades), tragos en base a ron, pisco, tequila, vodka, gin, vinos y espumantes.

El lugar es cómodo y agradable. Han hecho un enorme esfuerzo para conseguir buen pan, algo que es tremendamente importante en las sangucherías, ya que no todos tienen resuelto este problema. Si a todo ello le sumamos un servicio que va en franca mejoría y buenos precios, Miss Lucy tiene cuento para bastante tiempo a pesar de lo complicado que se ve el tema gastronómico en el futuro cercano. Aun así, y con el empeño que le está poniendo su propietario, el panorama se ve auspicioso. (Juantonio Eymin)

Miss Lucy: Constitución 8, Barrio Bellavista, fono 2 2777 5957

MIS APUNTES


BARRICA 94 
Más que un bar de vinos 

Luego de visitar varios complejos gastronómicos donde el vino es el protagonista, Karen Migran y Alberto Bitrán, dos ex socios del Fukai -uno de los buenos restaurantes del Patio Bellavista- decidieron abrir el Barrica 94, una nueva forma de entender el vino, esta vez asociado a la comida criolla chilena, en formato restaurante, con dos pisos y amplias terrazas.

A pesar de que los ánimos no son de los mejores debido a la restricción horaria que impuso la Municipalidad de Providencia a este entretenido lugar de esparcimiento gastronómico invadido diariamente por jóvenes y turistas que ya no podrán visitarlo en la hora de trasnoche, los dueños del Barrica 94 siguen confiados en los buenos resultados que tendrán en el futuro, gracias a una simple pero buena cocina y una extensa carta de vinos y espumantes chilenos y algunos ejemplares de las mejores regiones vitivinícolas del mundo.  Con copa en mano recorrí sus instalaciones donde el negro y el granate se suman a grandes ventanales, espejos y citas referentes al vino, en dos comedores con encanto y buen servicio. La carta es larga, tanto como para compartir un aperitivo o cenar (o almorzar) tranquilamente en el lugar. No es cocina al paso y entre sus delicatesen pude optar por sabrosas ostras (de tamaño export) y un buen lebrillo con erizos, justo el día en que comenzaba la veda de este molusco. Veda que obviamente respetarán ya que la batería de preparaciones que tienen, no perjudica en nada su gran carta.

Ya en la mesa y para degustar, empanaditas fritas de pastelera (tres por 2.300); mechada, queso y hongos shiitake (tres por 3.500) y un “divertimento” de machas a la parmesana (doce por 9.300), de alegre colorido y mejor sabor. De fondo, una reinvención de la popular Chorrillana, de buena calidad y coronada con huevos pochados (7.900). Aparte, un pollo relleno con lengua de vacuno y salsa nogada, un experimento que rinde frutos por su novedad y sabores logrados.

Todo lo descrito (y mucho más, incluso sándwiches) puede acompañarlo con una generosa oferta de vinos de innumerables cepas, valles, estilos y precios. El valor de la copa, en el caso de querer beber diferentes productos y cambiar de vino, es de un quinto del precio de la botella. Como botón de muestra, una copa de Columbine de William Cole a $ 2.700 y una de Antiyal a $ 9.900. Para ello y cualquiera sea la hora que asista, un sommelier lo guiará por este mar de botellas de todo tipo.

Un recio syrah para un Asado de tira con salsa de chancaca, merquén y acompañado de mote preparado como risotto (9.700) contrastó en su calidad con otro plato desafortunado (que siempre los hay). Esta vez fue un Spaghetti con mariscos, decepcionante y que requiere con urgencia una visita a la UTI.

Buen y entretenido lugar. Posiblemente se convierta en una de las propuestas más sólidas del Patio Bellavista. Hay variedad (de lo que uno desee, incluso cuchuflis de postre), buena atención y suficiente espacio entre las mesas para no sentirse asfixiado con las conversaciones vecinas. Realmente, una buena idea. (Juantonio Eymin)

Barrica 94, Patio Bellavista, local 94, fono 22732 4284

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

QUÉ PASA
DANIEL GREVE
(NOVIEMBRE) CHPE LIBRE (José Victorino Lastarria 282, fono 22664 0584): “El área fría es menos interesante y hasta carente de carácter en algunas preparaciones, pero cuando entramos en terrenos calientes, vemos la verdadera garra chipeña. Imperdibles la Morcilla grillada con puré de camote, cebollas y salsa de ají amarillo ($4.900), sabrosísima, llena de contrapuntos y estímulos; los Ostiones a la parrilla ($7.800) gratinados con queso, sobre un jugo delicioso que se mezcla con el tomate y la soya; y el Anticuchón ($8.900), hecho con lomo saltado sobre papas especiadas. Desde la barra, que aún busca estar a punto, salen cocktails hechos con jarabe de maíz morado, huacatay, canela, chirimoya, merkén, té y cilantro, con todos los estilos imaginables de pisco. Buen ejemplo de asentamiento es el Primera Dama ($4.600), hecho con pisco Mistral -de ahí su nombre-, pera, limón y merkén. Sabroso y refrescante a la vez, hecho para compartir en lugar de competir. Como toda la piscología chipeña disponible, que no es poca. Y que nos convoca.”

EL MOSTRADOR
CARLOS REYES
(NOVIEMBRE) CACHENCHO (Compañía 1385 esq. Amunátegui, Santiago Centro. Cel. 09 7495 2356): “Más allá del menú diario de mediodía, ya entrada la noche, con todo más calmo y con un ambiente más de bar -o de restobar al que acuden los vecinos y cercanos- se aprecia todo lo bueno, bonito y barato que puede llegar ser. Ok, hay mesas cojas, platos que podrían resolverse mejor (Solabaprieta, con prietas y castañas de cajú) y un servicio que puede ralentizarse un poco, sobre todo en las bebidas, pero también son aspectos propios del asentamiento de cualquier restaurante. El resto, lo de fondo, luce bastante mejor. La carta es amplia y con muchos nombres sacados del imaginario urbano –Carlos Cazueli, Pitchanga, Chanchulín, Jaibon Burguer-. Pero lo más importante, aparte de una excelente relación entre precio y calidad, es que conectan muy bien y con estilo sus ansias por darle una vuelta de tuerca a muchas recetas o maneras de preparar los platos a la chilena, respetando reglas básicas, esas que no dejan espacio a condimentaciones complejas más allá de la naturaleza de los productos.

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(OCTUBRE) LOS MISERABLES (Av. Bellavista 014, fono 2 2735 2936): “Ay qué buena es esta taquería. Pequeñita y cumplidora, limpiecita y bien atendida, ubicada en Bellavista casi esquina Pío Nono. Se llama Los Miserables y tiene una oferta muy mexicana y no tex mex. Desde desayunos levantadores (abren a las 10 am), hasta detalles como postres poco comunes y un agua de horchata de sabor rústico y exquisito ($590 el vaso de medio litro). Las tortillas son de fabricación local, un poquito más gorditas que las que se encuentran en DF. Las clásicas de maíz, igualitas a las clásicas urbi et orbe. Los precios son más que convenientes, por lo que llevarse una orden generosa al hogar, para matarla con micheladas y caballitos de tequila también es una opción. Al ser un sitio pequeño con barras y pocas sillas, es más al paso que para comer con calma. Y los sabores no están nada de mal.

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(OCTUBRE) CASA DE BAMBÚ (Salvador 1827, Ñuñoa, fono 2 2225 1706): “La cocina de Vietnam es parte de esa gran región culinaria, el Sudeste Asiático, donde se funden las culturas de China e India. Lástima que en Chile se la conozca poco. En Santa Cruz de la Sierra vimos formarse colas de interesados en la que ofrecía un cocinero hijo de madre vietnamita y padre francés...Esta vez fuimos a conocer lo disponible en La Casa de Bambú, casi picada por su sencillez y baratura. Nos pareció una cocina auténtica por algunas combinaciones novedosas, apropiadas para quienes tienen un mínimo de espíritu aventurero. Los platos realmente vietnamitas no son muchos, en una carta donde aparecen bastantes chinoiseries, con las que el público chileno ya está familiarizado. Es natural: el lugar necesita sostenerse, y la alternativa china es siempre buena vendedora. Pero Vietnam sin duda está presente.”

 

martes, 28 de octubre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 30 de octubre al 5 noviembre, 2014

 LA FRASE DE LA SEMANA:
“Entiendo perfectamente por qué los cocineros quieren arrancar de las cocinas. Es un trabajo demoledor, claustrofóbico y mal pagado. Y tiende a ser muy atractiva la idea de servir rica comida a gente rica. El problema no es ese, sino quienes lo intentan. Suelen ser cocineros narcisistas, obsesionados con el estatus, que cargan tarjetas doradas y que tienen más interés en sí mismos que en la comida que ponen sobre la mesa. A algunos los venden como superhéroes. Y no lo son”. (Jay Rayner, periodista y crítico gastronómico de The Observer. Revista Qué Pasa, 24-10-14)

LA NOTA DE LA SEMANA: Personalidad
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Piú.
APUNTES: Estró, el nuevo esplendor del Ritz Carlton
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

 

LA NOTA DE LA SEMANA


PERSONALIDAD

Estamos acostumbrados a medir los restaurantes en base a su calidad y servicio. Influye también la ubicación y el tipo de comida que ofrece. Sin embargo existe un indicador que poco utilizamos y que pareciera que es el fundamental. PERSONALIDAD. Una larga palabra que incide directamente en el éxito o en el fracaso de un establecimiento.

Al año recorrimos muchos lugares en Santiago y regiones. Y definitivamente los locales (por muy bien instalados que estén o muy buena comida que ofrezcan) que no tienen personalidad propia, pasan al olvido rápidamente. Y este es un concepto global que va bastante más allá que un buen chef o un servicio de calidad. Hay detalles que hacen diferente a un lugar y por ello sus mesas están repletas de comensales. No hay que confundir moda con personalidad. Son cosas distintas.

Haga un ejercicio: revise mentalmente los restaurantes que ha visitado últimamente y catalóguelos según su identidad. Vea si la tiene o no. Y se dará cuenta de lo que escribimos en esta nota. La gente busca experiencias y no copias; comida atractiva, sabrosa y sensaciones. El éxito va más allá de una buena ubicación. Piense un poco en los locales  que han cerrado sus puertas este último tiempo y nos encontrará la razón.  Vamos pues, antes de pensar en un famoso chef o en elaborar un foie gras de alta calidad, a buscarle identidad al negocio. Eso es de genios.

 

 

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


PIÚ
Falta emoción

Por alguna razón que aún no logro descubrir, mi afición por las pastas es casi un vicio. Si bien es cierto que evito comerlas diariamente por eso de las calorías y el peso, todas las semanas caigo en la tentación de probar un buen plato de pastas y de todo lo que provenga de la Península, a pesar que de italiano no tengo absolutamente nada.

Amo la pasta y punto. A veces preparada con berenjenas, esos oscuros frutos que casi nadie le pone atención y que es el caviar de las verduras. Otras, simplemente con una buena salsa de tomates y cuando se da el caso, rellenas con un sinfín de mariscos o carnes, lo que me traslada a otra dimensión. En tiempos pasados las pastas y todo lo que le rodeaba eran elaboradas en nuestro país, pero con esto de la globalización y los mercados abiertos, sin duda la calidad de los productos (desde una simple pizza a la mejor pasta) son traídos directamente de Italia, convirtiendo al menos esta capital en un buen sitio donde se puede dar rienda suelta a esta gran cocina.

Como el reciente caso del Piú. Ubicado frente a la intersección de Vitacura con Nueva Costanera y con una larga lista de restaurantes que alguna vez estuvieron en ese lugar, una casona de dos pisos, luminosa y agradable, me da la bienvenida a otra de las apuestas italianas en Santiago. La idea del chef, Gianluca D'Alessandri, descendiente de italianos, es entregar una cocina que mezcle sabores italianos con raíces vascas, ya que gran parte de sus estudios los realizó en el país vasco. Como muchos, define su cocina como de “autor”, esperando (como todos) hacerse un nombre dentro del circuito gastronómico de nuestra ciudad. Para ello los propietarios se han esmerado en ambientar el lugar y darle un aire sofisticado, con maître con humita y un equipo aun novato (pero preocupado) en esto del servicio a las mesas. Estas últimas, sin mantel y con sillas plásticas (de diseño, me contaron), que por muy cómodas o de diseño que sean, siguen siendo de material plástico, algo que el estudio de arquitectos que contrataron para rehacer el lugar, no tomaron en consideración a la hora de hacer un restaurante en esa zona de Vitacura.

Lo que viene de la cocina está bien preparado. Degusté una porción de camarones al ajillo, buen calibre y sabor (7.500), luego unas Mezze lune (9.200) rellenas con calabaza y terminadas con mantequilla, salvia y parmigiano, de masa perfecta y sabrosas. Para terminar, unas Carrilleras al vino tinto acompañadas de puré y champiñones ostra (9.500). Un plato que bien debiera mejorar en pos del buen trato a la cocina mediterránea.

¿Qué hace un sashimi de atún y corvina metido en esta carta?

Moya. Pero ahí está, esperando quizá a los amantes de la cocina global. Personalmente pienso que es necesario revisar la carta y hacer los ajustes necesarios con el fin de que este lugar siga vivo y no sea otra ave de paso o una nueva aventura gastronómica que teniendo un gran potencial carezca de una identidad necesaria para convertirse en un referente gastronómico en el sector. A este paso, poco sorprende. (Juantonio Eymin)

Piú: Vitacura 3269, fono 22207 3192

MIS APUNTES


ESTRÓ
El nuevo esplendor del Ritz Carlton

Generalmente los grandes hoteles tienen al menos dos restaurantes diferentes. Hay casos que más, pero en nuestro país se cumple con una norma –no establecida- que estos establecimientos de 5 estrellas tengan un par de propuestas ya sea para sus clientes o para el habitante de la ciudad.

Cuando hace algunos años construyeron el Ritz Carlton, en uno de los terrenos más caros de la capital en aquellos entonces, Tomás Olivera se hizo famoso por llevar a uno de los comedores más exclusivos de hotel –el Adra- una comida chilena renovada y simple. Pero una transformación que provino de las altas autoridades de la cadena lo dejaron fuera de esta cocina ya que tras una importante remodelación el sector dedicado a los comedores del Ritz, fue destinado al chef español Sergí Arola (con su nombre) y el otro –Estró- estaría en manos de mexicanos con una propuesta basada en el producto nacional. Como nada es fácil en la vida, sacar adelante estas dos propuestas fue bastante difícil. El chileno, poco acostumbrado a las tapas ni a las porciones pequeñas, le sacó canas verdes a Juan Morales, el chef que Arola puso en su sucursal santiaguina.

Mientras todos debatían los pro y los contras del Arola, los mexicanos del Estró comenzaron lentamente a posicionar su comedor y con una propuesta sólida –que se escapa del raciocinio gastronómico natural de los amantes de la cocina, han reemplazado al Arola y lo han convertido en el comedor icono del hotel, en base a una propuesta sabrosa y latina, considerando más allá de sabores mexicanos, una colorida variedad de productos y especias provenientes de toda américa.

Lo interesante de esta propuesta va mucho más allá de lo que acostumbramos ver ya que la línea de productos y espacias es diferente. Como ejemplo vaya un tiradito de atún con vinagreta de achiote y plátano (8.000) de tremendo sabor. O unos ravioles de langosta con salsa de zanahoria-naranja-rocoto y con jengibre/ajo/chalotas y cilantro (13.000), que raya en lo sublime. 

En la cocina está Marco Rivas. Hay un antes y un después en la vida de este mexicano y es cuando postula para trabajar como steward de un hotel en Cancún. Rivas no sabía en qué consistía este oficio, pero eso permitió que entrara en el mundo de las cocinas. De ahí a ser cocinero jefe, pasaron sólo dos años. Y es que este hombre parece que hubiese nacido para esto, porque si hay algo que lo ha caracterizado en estos años, es su capacidad de transformar los productos en preparaciones frescas, notables, esas donde el sabor atrapa y se clava entre los mejores recuerdos.

Hoy el Estró luce sus mejores galas. Conocer la gastronomía que nace de las manos de Marco Rivas es un deber de todos los que gustan de la buena cocina. Esa que llaga al alma. (Juantonio Eymin)

Estró: Hotel Ritz Carlton. El Alcalde 15, Las Condes, fono  22470 8500

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER
PILAR HURTADO
(OCTUBRE) SAKURA EXPRESS (Av. Luis Pasteur 5515, Vitacura. Teléfono delivery 22953 6262): “La carta está nueva, vistosa y con fotos de los platos, lo que hace más tentador elegir. Pedimos una rica sopa miso con sus cuadritos de tofu, y un arma tu sashimi, en el que elegimos salmón, pulpo y atún, este último en trozos demasiado grandes que no cabían en un bocado, cortado con poco cariño o poca técnica, sin duda, pero todo muy fresco. Luego probamos varios rolls, en un desafío por pedir aquellos de la carta que no tuvieran queso crema. ¡Sí, había unos cuantos! Caterpillar roll es de anguila, palta, pepino -que me encanta porque les da gran frescor a los rolls- envuelto en palta y masago. Rico, y nos pareció que el arroz estaba bien preparado. El Cata roll es totalmente nikkei, con camote glaseado y lechuga cubierto en carne de res muy delgadita y con salsa panca (sabor de los anticuchos de corazón peruanos) sobre mayonesa de huacatay; a mi hermana le encantó, a mí me hubiera gustado un poco más de dulzor en el camote y sabor en general”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(OCTUBRE) EL GRAN HUASCARÁN (Manuel Montt 2197, 22204 3848): “Con algunos bemoles del rodaje (un poco desacompasados, con problemas de cubeta para enfriar el vino), la cocina no está mal, pero tiene algunos problemas (aparte de no ser muy rápida que digamos).” “Primero, una leche de tigre ($3.900), sabrosa y bien aliñada -aunque un poco cargada a la sal-, con trocitos de pescado molidos en su fondo (trozados habría sido mejor). Y un abundante piqueo mixto ($12.700) con tiradito de corvina, ensalada de mariscos, festival de mariscos (la diferencia la ponía un poco de aceite), pulpo al olivo y choritos a la chalaca, esos con cebollita y arvejas. Bien.” “Luego, de fondos, un lomo saltado ($6.300) en regla y un chupe de camarones deficiente ($6.500). ¿Por qué? Primero que nada, el huevo venía frito y no escalfado. Y luego, su proteína protagónica era la encarnación de lo desabrido: camarones ecuatorianos. No pues.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(OCTUBRE) JUAN YMEDIO (J. M. Infante 51, Providencia, fono 2 2378 9277): “…a la altura del puente del Arzobispo, en Providencia, es indudable tentación para quien quiera recordar el auténtico sabor de una buena cazuela de vacuno, la sabrosa textura de las guatitas a la jardinera -que no se consiguen en todas partes-, o un hirviente lebrillo de camarones al ajillo, que exigen untar el pan en su tentador aceite. Y por cierto encontrará desde una paila clásica hasta toda la gama de samdwichs.” “La carta tiene un picadillo con jamón, lengua arrollado aceitunas, queso ($8.500) para dejar contentos a todos, de entrada. Y vengan las patas de vacuno, salga el arrollado picante con tomate o asome la lengua mayo. Pero los platos regalones tienen sus días. Salvo la merluza frita, disponible toda la semana, lunes son días de lentejas con longaniza, los martes de los riñones al jerez, los miércoles de ajiaco y albóndigas al jugo, los jueves de guatitas a la jardinera y pollo arvejado; los viernes cazuela de pava. En sábados repiten las guatitas y la cazuela. Domingo festival de empanadas de horno, arvejado de vacuno y cazuela de pava. Final de siempre: milhojas casero, leche asada, castañas al jugo, higos con nueces, celestinos. El pasado no se ha ido.”

 

 

martes, 21 de octubre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 23 al 29 de octubre, 2014

"Que, aparte de buenos platos, un restorán proporcione también emociones, viajes espirituales y otras sutilezas, no debe pedírsele a la vida con frecuencia. Cuando uno encuentra algo así, la comida se eleva alto, y muy alto, sobre el horizonte.” (Ruperto de Nola, Wikén, El Mercurio,17-10-14) 

LA NOTA DE LA SEMANA: El mejor restaurante es…
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Ré. Un comedor que merece visita
TURISMO GASTRONÓMICO: Cachencho, el otro Santiago
APUNTES: Vino chileno, los clásicos de siempre
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


¡Y EL MEJOR RESTAURANTE ES…!

La pregunta del año. Casi toda la gente que conozco, al saber mi actividad no duda en hacer la misma pregunta: ¿cuál es el mejor? Diez, quince o veinte veces tengo que responder lo mismo: “todo depende de lo que quieras comer”. Y es cierto. Comer en un restaurante no es fácil ya que la elección depende de muchos factores. Incluso del ánimo del comensal.

¿Cuántos restaurantes están en nuestra memoria?, ¿diez?, ¿veinte? Es posible que algunos archiven algunos más pero todos repiten una lista hasta el cansancio. Pero cuando les explicamos que en la capital existen un millar de establecimientos, decenas de especialidades y precios, es posible que ahí comprendan que no es nada de fácil escoger lo mejor. Muchas veces los comensales se dejan llevar por el ideario colectivo y la elección no es la más correcta.

¿Español, peruano, chino, francés, italiano, indio, criollo? ¿Mantel largo o precio / calidad? ¿Estacionamiento para que no le desvalijen el auto mientras come? ¿Buen servicio? ¿Buena comida? Estas son parte de las variables que hay que tener en cuenta a la hora de visitar un restaurante. Se puede tener la mejor experiencia gastronómica de la vida, pero si al salir se encuentra con un parte empadronado pegado en el vidrio del auto, de seguro no volverá nunca más a ese lugar.

Pero insisten en conocer la madre del cordero. Es posible que quieran sentirse participes de un buen comentario: el mejor es “Fulanito”. Y si nuestro interrogador lo conoce, se sentirá feliz de haber estado en ese lugar. Si no es así, lo archiva para más adelante, para conocer lo que los expertos dicen.

A veces dan miedo mis propias respuestas ya que por omisión se pueden dejar de lado buenos lugares para una comida de calidad. Ir a comer ostras con champagne es un must, tanto como unos callitos a la madrileña. Pero muchas veces lo que a uno le agrada no le gusta al resto. Nuestro ejercicio es entregar sensaciones a nuestros lectores y guiarlos en esta maraña de locales que invaden la capital. En regiones es más sencillo y menos selectivo. Pero tampoco deja de ser importante el desarrollo que se ha visto fuera de la capital para ofrecer una digna gastronomía.

Más que optar por el mejor restaurante, la idea es dejarse llevar por la oferta que tienen los locales. Nada se saca con pedir un salmón grillado o una ensalada César cuando se pueden descubrir miles de sabores que incrementan el conocimiento. Hay que atreverse a degustar platos novedosos, aprender a diferenciar un lenguado de una corvina. A conocer el sabor de las mil y una especias que nos brindan los restaurantes. Eso es lo importante. El resto, la gran lista de los mejores de la ciudad, es sólo para las medallas respectivas que benefician el ego del chef. El paladar se cultiva comiendo de todo (o probando de todo). Y como bien dice un gran amigo cocinero, “una buena sardina es mejor que una mala langosta”.

Tenemos restaurantes para regodearnos y de ellos más de un centenar de buenos ejemplos. Hay de todo y para todos. Pero acá lo importante es innovar con las nuevas propuestas. Vamos entonces a deleitarnos con la buena mesa y no preguntar por los mejores… ya que hay muchos y para todos los paladares (Juantonio Eymin)