martes, 2 de diciembre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 4 al 10 de diciembre, 2014

“Uno puede apoyarse sobre su puesto, pero no sentarse en él”. Erich Kästner

LA NOTA DE LA SEMANA: Diez días en Europa
ACTUALIDAD: La Feria del sánguche
APUNTES: Hoteles del mundo con historias y leyenda
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Mis regalos de Navidad
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


DIEZ DÍAS EN EUROPA

Aprovechando una invitación de NH Hoteles, con la finalidad de conocer sus divisiones Collection y Nhow, ambas establecidas con singular éxito en Europa, la línea aérea Sky y de AirEuropa, una nueva línea aérea que está dando sus primeros pasos en Chile y que pronto volará tres veces a la semana a Madrid, viajé al viejo continente junto a otros periodistas especializados en diversas áreas, con la finalidad de traspasar al lector las experiencias de un recorrido corto e intenso por las calles de Madrid y Milán.

Muchos de mis lectores dirán que Europa ya no es tema y que para hacer artículos que valgan la pena hay que viajar a India o Vietnam ya que allí está el futuro del turismo. Pero a pesar de ello y cuando se ven las estadísticas, Europa sigue siendo un imán para el mundo. Cerca de 60 millones de turistas llegan a España anualmente y un número algo inferior a Italia. Ambos países han soportado la crisis internacional gracias a las divisas que dejan los turistas y sus economías se ven beneficiadas con esta nueva invasión que proviene masivamente de los países del ex bloque soviético y del oriente lejano.

Nuestro tema, el hotelero y gastronómico, está en alza. Para todos los presupuestos y para todos los turistas. De ello estaremos escribiendo las próximas semanas. Estos días en el otro continente sirvieron para aprender sobre muchas materias que son imposibles dejarlas de lado. Hay curiosidades, ventajas y desventajas que iremos analizando las próximas semanas (JAE)

ACTUALIDAD


 
LA FERIA DEL SÁNGUCHE

Son alrededor de 30.000 visitantes los que cada año son atraídos por la Feria del Sánguche, quienes desde el 11 al 14 de diciembre serán sorprendidos con su IV versión, la que trae entretenidas novedades: juegos y talleres para niños, clases de cocina guiadas por grandes cocineros quienes nos enseñarán sus creaciones sangucheras, además de música en vivo  para ambientar esta deliciosa invitación.

El sabor lo pondrán destacadas sangucherías, como las picadas de Juan y Medio y La Ruca, quienes ofrecerán las clásicas e infaltables recetas como así variaciones con pescado, jabalí, cordero y más. También estará presente todo el estilo de los foodtrucks como Mechada Nacional, Loungetruck y Monkey Dog y la sazón internacional de las famosas arepas, tortas mexicanas, kebabs y sánguches peruanos. Por primera vez, la Feria del Sánguche tendrá en su oferta a carritos vegetarianos pues nadie puede quedar fuera de esta increíble fiesta.

La organizadora de este delicioso encuentro sanguchero, Juana Muzard, nos cuenta: “hemos querido poner acento en los sabores, aliños y picantes, dando mayor carácter a cada preparación. Le realizaremos un homenaje a nuestro Chacarero, tendremos al clásico San Guchito de Condorito y todo lo relevante a lo que nos identifica como la capital del sánguche a nivel mundial”.

Este encuentro de sabores será también un gran panorama musical gracias a la presentación en vivo de UPA! y el estreno de su nuevo disco, sumado el ritmo de Bitman & sus amigos y la alegría de Los Pata e Cumbia.

Todos somos fanáticos del sánguche y esta fiesta sabrosa será el momento para encontrar tu favorito. Entonces, ¿qué esperar para visitarla?

Fecha: 11, 12, 13 y 14 de diciembre 2014
Lugar: Parque Araucano
Valor entrada: $3.000
www.feriadelsanguche.cl

MIS APUNTES


HOTELES DEL MUNDO CON HISTORIAS Y LEYENDA

En este artículo descubriremos algunos hoteles por cuyas habitaciones han pasado todo tipo de personalidades y personajes y entre cuyas paredes se ha escrito la historia del mundo contemporáneo. Muchos de ellos son viejas glorias que han sufrido el paso del tiempo pero otros han permanecido intactos hasta el día de hoy. En ellos se han escrito libros, se ha revolucionado el mundo de la moda y se han cambiado las fronteras. Se ha reído y llorado pero, sobre todo, se ha vivido. Y aún tenemos la oportunidad de pisar el mismo suelo que pisó Rockefeller, Agatha Christie o Frank Sinatra. Fueron –y siguen siendo- los tiempos de oro de la hotelería de lujo, algo cotidiano para el siglo XXI, pero en esos años dormir en un hotel de esta categoría era el sueño de todos, algo que sólo algunos lograban. (JAE)

Ritz, París era una fiesta
El Ritz, en plena Place Vendôme, más que un auténtico palacio, que también, es una pieza insustituible de la historia de París. Antes de que Hemingway lo convirtiera en su segundo hogar –hasta cuentan que fue su barman quien inventó el Bloody Mary para que la mujer del escritor, que se llamaba Mary, no tuviera forma de oler el alcohol que acarreaba en sangre–, su bar ya había sido territorio habitual de Jean Cocteau, Sartre, Scott Fitzgerald o Marcel Proust, quien en su lecho de muerte mandó a su chófer a buscarle una cerveza bien fría del Ritz. Fue también en este hotel, inaugurado en 1898 por el suizo César Ritz donde Coco Chanel instaló su hogar durante más de tres décadas. En él iniciaban su romance Audrey Hepburn y Gary Cooper en la película Ariane de Billy Wilder y en su Suite Imperial disfrutaron su última velada la princesa Diana y Dodi Al-Fayed antes de su fatal accidente.

Hotel Danieli,  su señoría de Venecia
Son tres palazzos frente a la laguna, a escasos pasos de la Piazza San Marco. El más antiguo, del siglo XIV, provoca un encuentro turbador con el peso de la historia entre sus salones saturados de maderas, estucos y mármoles, la opulencia recargada de sus estancias, la señorial escalera que conduce a las habitaciones o los sonidos de los vaporettos que se funden con la música barroca de la terraza del ático, abierta en cuanto el tiempo acompaña y dueña y señora de unas vistas que emocionan. El friulano Giuseppe Dal Niel, apodado Danieli, alquiló en 1822 la segunda planta de este palazzo, perteneciente a la familia Dandolo, para abrir un hotel. Su éxito fue inmediato y solo dos años más tarde conseguía adquirirlo entero, transformándolo en el más elitista y cosmopolita de los alojamientos de la ciudad. Aquí se han alojado desde Dickens, Wagner, Proust o Balzac hasta Goethe, Truman Capote y el sultán de Brunei. En sus habitaciones vivieron escandalosos romances George Sand y el poeta Alfred Musset, así como la actriz Eleonora Duse y un entonces jovencísimo Gabriele D’Annunzio, y en uno de sus bailes de máscaras se cruzaron por primera vez Aristóteles Onassis y María Callas.

Pera Palace, el Estambul del Orient-Express
Se necesitaba un palacio para alojar a la flor y nata europea que llegaría a Estambul en los días de gloria del Orient-Express, y este palacio art nouveau de regusto oriental no fue otro que el Pera Palace, inaugurado en 1895 y, tras décadas de decadencia, devuelto a todo su esplendor hace un par de años por los petrodólares del grupo Jumeirah. Cerca del Cuerno de Oro de la despampanante capital otomana, no lejos de su vieja estación de tren, este hotel, que contó con luz eléctrica, agua caliente y ascensor antes que las élites locales, está inevitablemente asociado a Agatha Christie. La novelista, que fue su huésped entre 1926 y 1932, supuestamente escribió Asesinato en el Orient Express en la habitación 411, que por supuesto sigue llevando su nombre, al igual que su actual restaurante. Pero desde luego no es la única celebridad que se ha visto desfilar en este antaño epicentro de la vida política y social de esta orilla del mundo. Entre las testas coronadas, el rey Eduardo VIII o el emperador Franz Joseph, y del mundo de la cultura, desde Sarah Bernhardt y Pierre Loti hasta Alfred Hitchcock, Hemingway o la Garbo; muchos de ellos poseedores de una suite en su honor.

Waldorf Astoria, el ascenso de Nueva York
El espíritu del éxito, la escultura de Nina Saemundsson que preside su entrada en Park Avenue, lo dice todo. Hubo otro Waldorf y otro Astoria anteriores, que acabaron uniéndose y posteriormente derruyéndose para levantar en su lugar el Empire State Building. El nuevo, erigido en solo dos años sobre una manzana entera del Midtown neoyorquino, abrió sus puertas en 1931. Fue el primer hotel-rascacielos del planeta y no se escatimaron medios para vestirlo como merecía. Aún se conservan viejas fotos de cuando Xavier Cugat y su orquesta ambientaban las Noches Latinas en su terraza Starlight Roof, de los primeros tragos legales que se sirvieron en su Lounge Café al ser abolida la prohibición, de la fiesta que Grace Kelly y el príncipe Rainiero celebraron para sellar su compromiso o del mareante vaivén de celebridades que ha visto desfilar a lo largo de su historia. Testas coronadas, estadistas, artistas o mafiosos. Por el Waldorf ha pasado de todo. Lo han visitado desde Nikita Kruschev hasta el sha de Persia, desde JFK hasta la mujer de Chiang Kai-Shek, el emperador de Etiopía Haile Selassie y el Papa Pablo VI. Aquí almorzaron –juntos, se entiende– Reagan y Gorbachov, o el primer ministro israelí David Ben Gurion y el canciller alemán Adenauer. Si sus paredes hablaran, dejarían, seguro, más de una frase para la historia.

Beverly Hills Hotel, Los Ángeles farandulero
El 7 era al parecer el bungalow favorito de Marilyn, aunque dicen que fue en el 20 donde vivió con Yves Montand –casada ella con Arthur Miller y él con Simone Signoret– un nada discreto romance tras el rodaje de, casualidades de la vida, Let’s Make Love. Tampoco Clark Gable y Carole Lombard se escondieron demasiado a su paso por el Beverly Hills Hotel antes de que él obtuviera su divorcio y pudiera llevar a su gran amor al altar; mientras que la fijación de Elizabeth Taylor por su bungalow número 5 sería cosa de hacérselo mirar. De sus siete bodas, celebró en él nada menos que seis lunas de miel. Además de fotos para la historia, como la de Faye Dunaway posando la mañana después de ganar el Oscar junto a la piscina y Marlene Dietrich saltándose la norma que prohibía a las mujeres ir en pantalones al restaurante, los caprichos del magnate Howard Hughes que vivió en el hotel durante casi tres décadas y acabó pasando por decenas de sus habitaciones; la semana de encierro de John Lennon y Yoko Ono en el bungalow 11, las sesiones etílicas de Humphrey Bogart, Frank Sinatra, Dean Martin o Sammy Davis Jr. en su Polo Lounge, o las persecuciones de fans a unos Beatles en la cresta de la ola.

Raffles de Singapur, la joya de la corona
Aunque no se haga noche en alguna de las 104 suites de esta leyenda hoy declarada Monumento Nacional, habrá por lo menos que acercarse a tomar un Singapore sling a su Long Bar, el único lugar en esta pujante, vanguardista e hiperestricta en lo referente a la higiene ciudad-estado en el que se permite manchar. Sus visitantes se divierten lanzando al suelo el pop corn que sirven los camareros, ataviados como en los días de la colonia. Y es que su aristocrático edificio blanco rodeado de verandas y jardines tropicales es casi todo lo que queda de aquellos días en este epicentro de los negocios del Sureste asiático atestado de rascacielos de diseño. En aquellos años, en los que todavía no se permitía el acceso a los asiáticos, pasaron por allí desde Chaplin hasta Maurice Chevalier o Jean Harlow. Si durante la II Guerra Mundial, caída la ciudad en manos de los japoneses, el Raffles se convirtió en un campo de refugiados, su renacer en los 50 vio desfilar a primeras estrellas como Ava Gardner o Elizabeth Taylor. Su museo, abierto al público, recoge muchos de los recuerdos de la época en la que el Raffles fue el hotel más lujoso al oeste del Canal de Suez.

Victoria Falls Hotel, la gran dama de las cataratas
El sueño de Cecil Rhodes de unir por tren los 8.000 kilómetros que separaban Ciudad del Cabo y El Cairo necesitaba de un gran hotel a la altura, cómo no, de estas grandiosas cataratas de casi dos kilómetros de largo por las que, cuando el río va crecido, llega a derramarse hasta medio millón de litros de agua por segundo. Dos de las hijas de la reina Victoria, las princesas Victoria y Elena, fueron los primeros miembros de la realeza que se instalaron en esta gran dama que dista apenas un mínimo paseo de las cataratas. Les seguirían en las décadas sucesivas el futuro Eduardo VIII, la princesa Marie Louise Schleswig-Holstein, nieta de la reina Victoria, y en 1947 la corona británica al completo: Jorge VI y la después conocida como Reina Madre con sus dos hijas, Margarita e Isabel, la actual monarca, que durante aquel viaje a la antigua Rhodesia celebró su 21 cumpleaños. Fue el primer viaje oficial al extranjero después de los estragos de la II Guerra Mundial. Acudir a tomar el té en sus salones y verandas, adornadas de columnas y candelabros, es la mejor forma de asomarse a lo que queda de aquellos días mientras se escucha perfectamente el estruendo de estas cataratas que, desde mucho antes, se llamaban Mosi-O-Tunya, “el humo que truena”.

El Negresco de Niza
Su edificio de la Belle Époque, alzado justo hace un siglo en pleno Promenade des Anglais, fue un auténtico imán para esa aristocracia europea que dilapidaba fortunas en el cercano casino de Montecarlo y que estrenó el turismo en la siempre elitista Costa Azul. Convertido en hospital durante la I Guerra Mundial, corre el rumor de que la característica cúpula rosa que lo corona emulaba a uno de los pechos de La Bella Otero.

 
Claridge’s de Londres
“Yo no quiero ir al cielo, quiero ir al Claridge’s”. La frase es de Spencer Tracy, aunque bien podrían haberla dicho muchos otros huéspedes de esta institución que en el Londres victoriano llegó a contar con incondicionales como la propia reina Victoria. Durante la II Guerra Mundial alojó a tantas familias reales en el exilio que al parecer un diplomático llamó en una ocasión a recepción pidiendo que le pasaran con el rey y, con la clásica flema inglesa, del otro lado del teléfono se oyó un “por supuesto, señor, pero, ¿con cuál de ellos?”.

Hotel de Paris de Montecarlo
La idea de la Société des Bains de Mer de construir un casino para atraer a la alta sociedad del momento debía ir acompañada sí o sí de algún alojamiento a la altura. El primero de ellos fue el Hotel de Paris, inaugurado en 1864. A los dos meses de su apertura ya estaba lleno: zares, emperatrices, presidentes, escritores, espías… todos recalaban por aquí. Un cronista de la época llegó a contabilizar 700 kilos de ternera, 14 corderos, 150 docenas de ostras y 1.400 botellas para satisfacerlos en un solo día.

Old Cataract de Asuán
Tras tres años de cierre por reforma, hace un año reabría sus puertas esta vieja gloria, asomada desde 1899 a la curva más fabulosa que traza el padre de todos los ríos por el desierto de Nubia. En sus terrazas se planearon no pocas expediciones de egiptólogos y aventureros por el país de los faraones. Desde Rommel o Churchill hasta Agatha Christie –quien escribió aquí Muerte en el Nilo– se enamoraron de él, y el III Aga Khan, cuya fortuna le habría permitido elegir cualquier otro lugar del mundo, se decantó por el Old Cataract para su luna de miel.

 

Mount Kenya Safari Club
A bordo de los Rolls Royce tapizados en piel de cebra que William Holden ponía a disposición de sus invitados llegaron unos todavía enamorados Ava Gardner y Frank Sinatra, o Deborah Kerr y Stewart Granger durante el rodaje de Las minas del rey Salomón. Cuando el protagonista de El puente sobre el río Kwai abrió en los años 50 este refugio ubicado a los pies de la segunda cumbre de África, no se hicieron aguardar las celebridades de Hollywood. Muchos de sus recuerdos y antiguas fotos lucen por sus terrazas y salones a la vista de sus huéspedes de hoy.

 

El Nacional de La Habana
Por este emblema de los años 30 de la capital cubana han pasado, entre tantísimos otros, desde Winston Churchill o Alexander Flemming hasta Marlon Brando, Rita Hayworth, Robert Redford, Robert de Niro, Steven Spielberg, Coppola o Roman Polanski. Sin embargo, su peripecia más sonada fue la cumbre de mafiosos que, en tiempos de Batista, celebró en él lo más granado del hampa estadounidense. En ella, en la que por cierto hasta cantó Frank Sinatra, se pactó el asesinato de Bugsy Siegel y Lucky Luciano salió coronado como rey del crimen organizado.

 

The Oriental de Bangkok
Se convirtió en fiel sinónimo del lujo asiático nada más abrir sus puertas a orillas del río Chao Phraya allá por el 1876. Muchas de sus suites llevan el nombre de los muchos escritores que a lo largo de su historia encontraron inspiración en él, como Joseph Conrad, Somerset Maugham, Noel Coward, James Michener, Graham Greene, Barbara Cartland, John le Carré, Gore Vidal o Norman Mailer, entre otros tantos más.

 

 
 
The Peninsula de Hong Kong
Lleva oficiando como gran dama del Lejano Oriente desde su apertura en 1928. Por The Pen han pasado desde el maharajá de Jaipur hasta el boxeador Muhammad Ali, y el hotel ha sido testigo de la transformación de esta pujante ciudad portuaria cedida durante 99 años a los británicos. Su escuadra de Rolls Royce apostados en la puerta era y es el santo y seña de la casa. Hoy también tiene un helipuerto en la azotea de las torres que flanquean su edificio colonial.

Rambagh Palace de Jaipur
El hogar del último maharajá de la capital del Rajastán fue uno de los primeros palacios en reciclarse en hotel de lujo cuando estos reyes entre los reyes perdieron sus privilegios con la independencia de la India. Rodeado por unos magníficos jardines, hoy puede cenarse en el salón de gala en el que en la década de los 30 –los años de mayor gloria del Rambagh– Sawai Man Singh II y su esposa, Gayatri Devi, una de las mujeres más guapas del mundo, según sentenció entonces la revista Vogue, celebraron las fiestas más fastuosas. Incluso es posible alojarse en las antiguas dependencias del propio maharajá, de la maharani, de su hijo o en alguna de las que llevan el nombre de alguno de sus invitados más ilustres, como Lord Mountbatten.

Legend Metropole de Hanói
Nada más terminarse de construir, recién estrenado el siglo XX, comenzó a oficiar como el hotel más lujoso del Asia colonial francesa. Entonces, y hasta la mitad del siglo, fue el epicentro de la vida social de la ciudad. Con la independencia de Vietnam, las autoridades decidieron conservarlo como hotel para recibir a sus huéspedes más ilustres y durante la guerra fue un hervidero de corresponsales y diplomáticos. Reyes, presidentes, estrellas de la pantalla… todo el que es alguien relevante en el panorama internacional se aloja aquí a su paso por Hanoi

LOS CONDUMIOS DE DON EXE


 
MIS REGALOS DE NAVIDAD

Me encantaban los tiempos cuando las pistolas de marcianos y las Barbies eran recibidos con gran algarabía por los bajitos. Eran épocas de poca tecnología y de bajo costo. Cuando mis hijos, hoy adultos, le mandaban cartas al Viejito Pascuero a sabiendas que era una farsa, las palabras consola, ipod, iphone, wii, tablet, Smart  y otras no existían. Antes lo más fabuloso para ellos era un inalcanzable tren eléctrico. Los pendejos de hoy ni saben lo que es un tren.

Se viene Navidad y hay que comprarle regalos a los nietos. Si no lo hago ellos se sienten y son capaces de ignorarme todo el año que se avecina (con el consiguiente costo del sicoterapeuta). Entonces, con algo hay que llegar. El grave problema es que les guste. Y dejar contentos a siete nietos es una tarea nada de fácil. Ahora todo tiene nombres difíciles y se expresan en gigas, megas y quien sabe que otras estupideces. Mi aventura esta semana no sería fácil.

 Tomando en cuenta que mi presupuesto que no era de los mejores, llamé a un par de amigas para que me acompañaran a comprar regalos.

- Nica, Exe, estoy en la piscina, fue la primera respuesta. Luego vendrían otras respuestas menos decentes. A decir verdad, nadie quería ir a comprar regalos ajenos. ¿Qué les compro a estos condenados que nacieron con un chip en la cabeza en vez de cerebro?

Me salvó Sofía, mi paquita regalona. Ella, casada con su capitán y viviendo en Puerto Montt, vino a Santiago a ver a su familia y aprovecharía para comprar regalos. Como lo nuestro nunca terminó ya que aún sigue llamándome, le pregunté si me acompañaba al Mall. –Si me aguantas, yo te aguanto, mi Peter Pan favorito, dijo.

- ¡No me agarres para la palanca!
- ¿Qué edad tienen tus nietos?
- El mayor 14 y el menor dos y medio, le conté mientras nos tomábamos un café en la entrada del Parque Arauco para amortiguar la larga jornada.
- ¿Hacemos una lista mejor?
- ¿Con intermedio para almorzar?
- ¡Lógico!, Exe. Me tinca el Caffe Armani
- De allá seremos, le dije. Pero déjame reservar primero ya que esto se ve potente hoy.

Me encontré con la encargada del expendio y le pedí una mesa a las 13 horas. – ¡Te espero!, me comentó. ¿Quién es la chica guapa que te acompaña? ¿Hija o nieta?

Estuve a punto de mandarla a la mierda pero no valía la pena. Sofía ese día andaba de shorts y una polerita veraniega que la hacían parecer de 25. Lo más grande que portaba era su cartera, donde un trabuco de 9 mm. Pietro Beretta corto no la deja ni a sol ni a sombra. A los pocos minutos entramos al Parque por los regalos. Caballero que soy, partimos por los de ella: mamá, papá, dos hermanos, un primo y su paco.

- ¿Te gusta este para mi mamá y este otro para papá? ¡Se me olvidaba!, papá te mandó saludos y quiere que vayas a cenar a nuestra casa antes de Navidad.

Me reí y recordé el almuerzo en Don Peyo. Decididamente el papá de Sofía no es Peter Pan… es Peter Pastel.

En síntesis Sofía se fue por vestimenta de casa. Batas de levantarse y zapatillas para sus viejos ya que para el terremoto arrancaron en pelotas y eso no les hizo gracia alguna. A los hermanos les compró unas poleras metal y a su primo una botella de ron. Para su paco invirtió en un reloj Swatch y ella aprovechó de comprarse dos diminutas tangas para este verano. ¡Están en oferta, Exe! ¿Quieres que me las pruebe?

De puro susto le dije que era hora de almorzar. Partimos al Armani y un gentil mozo nos llevó a nuestra mesa. El efecto multiplicador de las tangas que compró hizo que me decidiera a pedir ostras y espumoso de aperitivo. Tienen razón mis amigos cuando dicen que un par de pendejos tiran más que una yunta de bueyes. Pero así es la vida.

Ricas las ostras y mejor el espumoso. Luego, excelente caprese para ella (hace mucho calor para la comida caliente, comentó), y un tártaro de atún para mí (ni me hables del calor, respondí). Ella, agua mineral. Yo, una copa de blanco (para empezar)…

Sofía salió más hábil de lo que creía. -“Esto es cosa de mentalidad y acá nada tienen que ver los chips”, dice. Al de dos años le regalas una caja grande, una de esas donde vienen las lavadoras. Vacía obvio. “Te aseguro que será el regalo de su vida”. “¡Se meterá en la caja y jugará con ella más que con cualquier otro juguete!

Y siguió:
- “Para tu nieta de cinco me tinca un bikini y un rouge aunque se enojen los papás. A esa edad quieren imitar todo y le servirá para el verano.”
- “Al lote que tienes entre ocho y diez años, cómprale cuatro juegos piratas a cada uno. Son piratas, es cierto. Debería meterte preso pero me haré la de las chacras”
- ¿Y al mongoloide de 14?
- Ese me complica Exe. Está en una edad indeterminada. Seguramente le gusta todo y nada a la vez. ¿En qué curso va el pendex?
- Según yo, pasando a primero medio.
- ¿Condones?
- Se enojaría la mamá.
- ¿Videos porno?
- Peor, se los robaría mi hijo
- ¿Una pistola de marciano?
- Me mandaría a cierta parte.
- ¿Cuánto calza?
- Hace dos años calzaba 44
- ¡Cabro de mierda! ¿Mucho McDonald’s?
- Parece.
- ¿Qué le gusta a tu nieto?
- Nada
- Si nada le gusta ni nada le motiva, regálale una tortuga. Capaz que le nazcan sentimientos… como a su abuelo.

En estos momentos tengo en casa una caja vacía de una lavadora envuelta en papel de regalo al igual que varios juegos piratas que compramos en las afueras del Apumanque. Además, en la cocina y en una caja de zapatos, una tortuga come y come lechugas. Ojalá sea pronto Navidad para deshacerme de los paquetes rápidamente.

Otra Navidad. Otra tortura.

Exequiel Quintanilla

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA


MUJER
PILAR HURTADO
(NOVIEMBRE) COCOA VITACURA (Vitacura 4607, local 59, fono 22954 3159): “La carta es amplia y ofrece platos clásicos de la cocina peruana, con algunas voladas propias, como el ají de gallina de la otra manera. El pisco sour que pedimos estaba buenísimo, el punto justo de azúcar y muy buen precio ($3.500), lo mismo una limonada con jengibre y albahaca ($1.800).” “Probamos un muy buen cebiche caliente a las brasas, bellamente presentado en pancas (hojas) de choclo, que estaba de chuparse los dedos y era una porción generosa considerando que es una entrada. De los fondos, probamos un arroz chaufa miel, una corona de arroz chaufa sabroso, al centro cubitos de pollo fritos, salsa dulce y flanqueado por dos wantanes.” “En suma, Cocoa no es una ganga, pero es lindo y lo que probamos ese día, en general, nos pareció rico; yo creo que les va a ir bien y ojalá así sea.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(NOVIEMBRE) CEVICHELA (Las Condes 14141, fono 22215 9763): “Maíz cancha para picotear y dos vasitos con rica leche de tigre, antes de las dos entradas. Primero, un cebiche De mi barrio ($7.300), desabrido y con poca cebolla. Chico para el precio. De reineta, con unos aros de calamar fritos. Y junto a este plato, unos tequeños ($6.500), tubos de masa frita y rellena de distintas opciones. Se pidió con ají de gallina. Sabrosos, pero un par de ellos venían algo desguañangados y abiertos.” “A continuación, un plato clásico: lomo saltado ($8.900), con su correcto arroz, pero con trozos de carne demasiado grandes y secos. Costó el mastique, lo mismo que disfrutar unas papas fritas con cero sal. Con el otro plato, el que venía con tres trozos de atún sellado con sésamo ($8.900) la cocinada fue la ideal, pero el risotto con "salsa de asado" estaba más blando de lo obligado, y en la carta decía "bañado en salsa de coco y piña", siendo que lo que llegó fue una cucharita al costado con un puré en el que se percibía más coco que nada.” “Para cerrar esta "marcha negra", hubo que exigir la boleta.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(NOVIEMBRE) P.F. CHANGS’S (Boulevard Parque Arauco. Av. Kennedy 5413, Local 362, fono 22220 4895): “.La cocina de P.F. Chang's es un mestizaje de la gran cocina china y de la estadounidense. Esto no es oficial (como la tex-mex); pero es innegable. Pero el mestizaje no es exitoso. Para que un entrecruzamiento cultural lo sea, es necesario que los elementos intervinientes sean parejamente poderosos. Y no es tal el caso. La cocina estadounidense, siendo buena en su género, no tiene un carácter suficientemente fuerte como para mezclarse con la china y dar origen a algo importante o novedoso, como la cocina nikkei del Perú. Es inimaginable un apple pie chinesco y, de hecho, no existe, que sepamos...” “El talante práctico de los Estados Unidos se muestra en el menú, que incorpora símbolos para el grado de picante, lo agridulce, lo vegetariano y lo libre de gluten (cosa que apreciarán muchas personas). En la carta hay muchos camarones y pocos pescados, y figuran varios platos chinos convencionales.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(NOVIEMBRE) ZAFRÁN (Hotel Radisson Petra, Av. Comandante Malbec 12851, Lo Barnechea, fono 22937 4100): “Oferta amplia, con una parrilla de carnes y pescados, provista de vacuno, costillar ahumado, pollo, salmón austral y atún rojo,  para combinar con un surtido de salsas y acompañamientos novedosos. La selección incluyó un pollo ahumado con cuscús y el vino cepa país de Torres. También un saltimbocca de filete con tomates secos en ratatouille ($15.500), con malbec de Loma Larga. Impecables platos, como su atún rojo sobre morrones asados con risotto de mote, espárragos y hojas verdes. Con pinot noir de Santa Rita, Medalla Real. De su oferta de pastas, notables ravioles de ossobuco ($8.100) sobre pebre tibio, rúcula y con reducción de vinagre balsámico. Su vino, un cabernet franc de Loma Larga. La degustación de postres incluyó creme brulée de Amaretto, mousse de castañas, cheesecake de huesillos y torta helada de pie de limón.”

EL MOSTRADOR
CARLOS REYES
(NOVIEMBRE) CACHENCHO (Compañía 1385 esq. Amunátegui, Santiago Centro. Cel 09 7495 2356): “Más allá del menú diario de mediodía, ya entrada la noche, con todo más calmo y con un ambiente más de bar -o de restobar al que acuden los vecinos y cercanos- se aprecia todo lo bueno, bonito y barato que puede llegar ser.” “Comenzamos con una Parta lleina (palta reina, $ 3.890), trozos de palta y pollo grandes, puestos en timbal, tibios y bastante bien sazonados, con la carne ligeramente tostada que levantó bien el gusto del plato. Y eso del gusto se amplía a otras dimensiones cuando aparece la hora de las cocciones a conciencia como la de la Pitchanga de legumbres ($ 3.990) mezcla de ¡15! tipos de legumbres diferentes –porotos, habas, lentejas, arvejas, etc.- cocinadas en caldo de pernil de chancho y presentada en una ollita de greda inmensa (¿Seguro que no es para dos?) y que puede que esté sobrecocinada para algunos, pero el sabor de esa verdadera crema, al fin y al cabo, es lo que no se olvida. Aparte, en la zona de los sándwiches, dicen que aprendieron de un restaurante de Conchalí eso de servirlos en marraqueta fresca y con un vasito de caldo, cosa que funciona de maravillas en el Popular’s ($ 2.990) que lleva cebolla caramelizada, longaniza del sur y chunchules cocidos, luego pasados por harina tostada y después fritos, que le entregan un crocante sensacional a la mezcla. Uno de los socios es hijo de matarife de Franklin. Vaya que se nota el oficio.

 

 

martes, 18 de noviembre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 20 al 26 de  noviembre, 2014

“Con la cocina peruana se está produciendo algo semejante a la cocina cantonesa: lo peruano y lo chino han dejado de lado la variedad y lo diverso, para apostar por un nuevo canon de sabores, armado por la demanda de sus clientes.”. Esteban Cabezas, Revista Wikén.

LA NOTA DE LA SEMANA: Medallas y verdades
APUNTES: Picadas chilenas
PURO VINO ES TU CIELO: Mi vida por una medalla
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

 

LA NOTA DE LA SEMANA


MEDALLAS Y VERDADES

Hace años que nos llama la atención esto de las medallas que otorgan los concursos de vino (y últimamente de aceites de oliva), donde claramente ninguna etiqueta se repite entre los diversos certámenes. Para el lector común y corriente, en que el vino sólo es un placer y no un líquido sometido a exámenes sensoriales y papilares, los concursos –y las guías- no son más que una forma de alimentar los egos de los enólogos y viticultores, ya que en muy pocos casos ven un incremento en las ventas de su producto “premiado”.

Jurados y destacados paladares del vino (y de los aceites) se mueven prácticamente por todo el mundo para participar en concursos y ser testigos de la seriedad de los mismos. Si bien es cierto que en nuestro país la cultura del vino ha crecido enormemente, su consumo continúa bajando y las ventas se concentran en un alto porcentaje en el vino Tetra o envases mayores. La botella ¾ no es, a no ser que tengamos fiesta, una necesidad importante en nuestra sociedad. Por otra parte, los nuevos vinos “boutique o garaje” no son relevantes en las cifras totales de venta y consumo, ya que son conocidos sólo por los especialistas en el tema.

Nos llamó la atención un artículo publicado en eldesconcierto.cl y firmado por Gonzalo Rojas, escritor y profesor de vitivinicultura e industria del vino en la Facultad de Economía y Negocios, U. de Chile, que opina -entre otros puntos-, que “las viñas chilenas se han ido transformando en simples tomadoras de pedidos, haciendo vinos a gusto del cliente, olvidándose casi por completo de sus –otrora fieles- clientes nacionales. Ha sido así como, entre el negocio de la venta de uva, de mosto concentrado, de los vinos a granel que le meten a los chinos, de los vinos ácidos que le gustan a los ingleses y los vinos con gusto a palo que le gustan a los estadounidenses, se nos olvidó cómo eran los vinos que se tomaban en el Chile pre-moderno. ¿Tan malos eran los vinos chilenos, que hubo que borrarlos del mapa de un solo plumazo?

Y sigue: “en menos de veinte años, las viñas chilenas se las arreglaron para hacer un maravilloso negocio: producir vinos buenos, bonitos y baratos; primeros para el mercado inglés, después para vender en EE.UU. y ahora, a China. Y vamos comprando cubas, barricas, trayendo enólogos importantes, mandando los vinos a las ferias internacionales, sobándole el lomo a los jurados (léase: gurús), de modo que en menos de dos décadas, pasamos 1 a 100 km/h y ya a nadie le importó cómo eran los vinos que se tomaban en Chile. Lo importante era cómo comenzar a producir los vinos que le gustaban a los ingleses y los demás consumidores del Primer Mundo, que, claro, estaban dispuestos a pagar un mejor precio por un vino exótico de un país exótico, aunque tampoco tanto, no más de los US $3 por botella ($1.800), que es el promedio actual de los vinos chilenos que se exportan.”

Ante tanta verdad junta, ¿tendremos que seguir entregando medallas? (JAE)

MIS APUNTES

PICADAS CHILENAS
CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN

En las picadas todo puede suceder ya que son absolutamente transversales. Su difusión boca en boca ha permitido la permanencia de estos sitios, donde comer y beber bien por poco dinero las han hacho parte de la historia de nuestra cocina. En esta edición, nuestras 10 mejores picadas con una Denominación de Origen otorgada por sus fieles parroquianos. JAE. (Artículo publicado en la Revista Placeres, 2014)

COLO COLO -Romeral
Según los entendidos, o sea, los más viejos, aquí se comen las mejores plateadas del país. Así de simple. Al Colo-Colo de Romeral se va a eso y punto. Comandado hace más de 30 años por Raquel Orellana, este tradicional establecimiento ofrece una carta muy acotada y a precios módicos. La receta es celosamente guardada, pero les puedo decir "entre nosotros", que se prepara durante 4 horas a fuego lento, con baños de leche fresca intermedios y quién sabe que otro secreto que Doña Raquel atesora junto a su equipo. Son pocos los lugares que van quedando para comer buenas plateadas en el país. (Av. Chile 1332, Romeral, VII Región - Tel. 7543 1036

SAN REMO
Si existiera un sinónimo para describir las cualidades de un perfecto arrollado huaso, este sería San Remo, ya que este lugar se ha convertido en un sitio de culto para los amantes de este popular plato nacional. Frescos todos los días ya que se agotan rápidamente, es recomendable acompañarlo con puré picante o papas fritas hechas en casa. El Rey de los arrollados, que debió cambiar de ubicación por los avances de la ciudad, sigue siendo uno de los grandes imperdibles de la capital (Av. Miguel Claro 2220, Ñuñoa – Tel. 22555 0541)

 
DON PEYO
Archiconocido por todos los amantes de la cocina chilena, cuando se termina la veda del erizo (1 de septiembre al 15 de marzo), los cocineros de Don Peyo se hacen pocos para preparar sustanciosos lebrillos llenos de lenguas anaranjadas, que con su sabor tan característico más un leve toque de cilantro, cebolla y matico, convierten los erizos al matico en uno de los must de este gran local que, aunque no tenga un letrero que lo identifique, cuarenta años de historia lo avalan como una de las grandes picadas de comida tradicional. (Lo Encalada 465, Ñuñoa – Tel 22274 0764)

 
EL RÁPIDO
1929 marca el año de inicio de las actividades de El Rápido, bar y fuente de soda que por décadas se ha convertido en uno de los lugares más conocidos del centro de Santiago y quien lo conoce sabe que su principal característica es la rapidez en la atención. Pero toda esta tradición, que se sustenta en la historia de El Rápido y en su ágil atención a más de un millar de clientes al día, también tiene su base en sus sabores donde las empanadas fritas son el producto estrella. De ellas hay seis tipos y entre las históricas se mantienen las más solicitadas que son las de pino y queso, que se entregan al cliente con tan sólo hacerle un gesto al garzón. (Bandera 347, Santiago Centro – Tel 22672 2375)

LOS BUENOS MUCHACHOS
El origen de la parrillada es incierto. Nadie sabe cómo llegó a ser tan popular un brasero repleto de carne y subproductos vacunos y de cerdo encima de una mesa. Aun así, son centenares las parrilladas a lo largo y ancho país y que dan fe de un clásico que se mantiene hasta la actualidad. En los Buenos Muchachos esta práctica viene desde mediados del siglo pasado, con una calidad de materia prima a toda prueba. Mal que mal, este es el restaurante más grande del país (Av. Ricardo Cumming 1031, Santiago poniente - Tel. 22566 4660)


EL HOYO
“Chicha, Chancho, Pipeño, Terremoto". Así reza la entrada de El Hoyo, una de las picadas más conocidas de Santiago, que por casi un siglo ha ofrecido los sabores que permanecen arraigados a la cultura popular chilena. En la actualidad, ni su ubicación ni los años han sido obstáculo para que este local siga abierto al público, amplio tanto en edad como en niveles socioeconómicos. Sin embargo, y pese a su tradición, aun muchos no han comprobado su calidad, una que se refleja en su afamada lengua de vacuno, servida completa, con papas hervidas y pebre. Un gusto adquirido, que una vez consumida se transforma en un verdadero vicio. (San Vicente 375, Estación Central - Tel 22689 0339)

EL CARAMAÑO
En el año 1982 abre esta picada que por fuera tenía la clásica fachada de una casa del barrio, pero cuando apenas sonaba el timbre, don Vicente Gómez abría la puerta para atender a sus comensales como si fueran verdaderos invitados, conversando en sus mesas, con el humor y picardía que lo caracterizaba. Hoy El Caramaño es un restaurante con alma de picada. Un lugar que expresa bien la esencia del pueblo: relajado y con platos bien a la chilena. Tiene sus paredes tapizadas de saludos o poemas que han ido dejando sus visitantes en el tiempo. Dentro de su menú destaca la médula al ajillo que la preparan como se comía antaño: la extraen del "hueso pito" de las patas delanteras de la vaca y la sirven en una paila de greda, con ají cacho de cabra y un poco de cilantro, o también sola, la que se come con pan y algo de sal. Colesterol a la vena... como es nuestra cocina. (Purísima 257, Barrio Bellavista – Tel. 22737 7043)

EL RINCÓN DE LOS CANALLAS
Nació como un clandestino y hoy aún conserva varias de sus tradiciones. En los años del toque de queda, se bajaban las cortinas del local, pero quedaba un agujero. El que metía la mano tiraba un cable y sonaba la campana y de adentro preguntaban, "quién vive canalla" y respondían por ejemplo "la zarzamora esta morada" y ahí se abría la puerta al canalla que venía entrando y se le daba albergue desde la medianoche hasta las 5 ó 6 de la madrugada. El pasado histórico de este lugar, que hay que conocerlo de todas maneras, queda plasmado en el pernil Refugio 33 (para dos personas) que consta de un Pernil, prietas, chuletas, longanizas, arroz, papas y ensaladas mixtas. Todo grande, como debe ser. (Tarapacá 810. Santiago centro – Tel. 22632 5491)

LAS VIEJAS COCHINAS - Talca
No eran ellas "las viejas cochinas" pero sí supieron sacarle partido a tal apelativo, que de apetitoso no tenía nada. Todo partió por un rumor sobre la calidad de un local vecino y la gente llegaba preguntando si era verdad lo que se decía. De su verdadero nombre -Cabaña El Turismo- ya pocos se acuerdan. "Las Viejas Cochinas" quedó tan arraigado y tan alejado de su sobrenombre, que se convirtió en una de las picadas secretas del circuito gastronómico criollo. Ubicado a orillas del río Claro tiene como insignia su pollo Mariscal, compuesto de un caldo con una pierna completa de pollo, longaniza, almejas, choritos, machas, cholgas, zanahoria, cebolla. Tan famoso, típico y sabroso que tienen versiones para una, dos y cuatro personas.  (Rivera Poniente Río Claro s/n, Talca - Tel. 7121 6621)

TOROFRUT –Llay-Llay
Es de esos sitios creados a pulso, habitación por habitación conforme pasaron los años. Ahí estaba la carretera 5 Norte a la altura de Llay Llay para instalar, primero una frutería que luego derivó a sandwichería y después a restaurante tradicional. Hoy tiene un sencillo comedor en el que se apretujan mesas a la espera de una clientela ávida de hacer un ‘aro’, a sabiendas de que allí se encontrarán con una picada que no falla. Hay que confiar. Lo que se ve en las fotografías de sus cartas es lo que llega. Fuera de emparedados notables, sus platos de fondo como la mechada con puré, suave y perfumada, se convierte en un plato de colección y digna de cualquier comedor de mantel largo (Ruta 5 Norte, Km. 80, Llay Llay, V Región -  Tel. 3461 1798)

PURO VINO ES TU CIELO...


MI VIDA POR UNA MEDALLA
Un cuento para los amantes del vino

Jacinta Baquedano

Mi apellido es Sierrabella. Nací en un predio cerca de Cauquenes. Perdón, nací en una pobre bodega de vinos de esa zona. Mi madre –jovencita- tiene genes de cabernet sauvignon y mi padre –bastante mayor- una mezcla rara de carignan y país. Estuve nueve meses evolucionando en unas añosas barricas que ya habían tenido muchísimos hijos.

Cuando nací y luego de aplicarme una inyección de tintorera ya que estaba muy pálido, me trasvasijaron a una botella de color verde y me guardaron. A los tres meses pegaron dos etiquetas en mi cuerpo. Una era mi nombre y origen, hijo de agricultores que decidieron botar sus pobres plantaciones de manzanas chancheras y plantaron nuevas cepas, y al otro lado pusieron mi carné de identidad, los datos más profundos de mi creación, (aunque a decir verdad, un poquito alterados ya que el papel aguanta todo).

Mi traje era bonito y elegante. Posiblemente mucho dorado y rococó, pero parece que estaba de moda en el secano costero del Maule. Me dejaron descansando en unas cajas de cartón durante un mes y de ahí me lanzaron a la vida. Me pusieron precio y salí a ofrecerme a los postores de mi pueblo. Cuando llegué –orondo y ufano- a la primera botillería me percaté que la cosa no sería fácil. Cientos de familiares estaban descansando en los anaqueles. “Aquí nadie te comprará”, me dijo el encargado, un gordo con mostachos y una cara de poco gentil. “Acá tus parientes más pobres, esos que  usan ropa de cartón o de plástico son grito y plata. Además, pocos se preocupan del pedigrí y no me hables de alcurnia, cuando ni siquiera ‘tenís’ una medalla”, concluyó.

Salí acongojado. Si quería triunfar debía abandonar mi pueblo y emigrar a la urbe. Pero, ¿cómo lograr la fama sin medallas? Regresé algo decepcionado a la bodega y me escondí un par de meses pensando la estrategia que debía seguir para ser exitoso.

Casi me convierto en vinagre tras mi experiencia en la ciudad. Entré a una tienda de vinos y me encontré con miles de primos y tíos en los anaqueles. Cada uno más sofisticado y snob que el otro. Todos con medallas y puntos... ¡como las notas de los colegios! Conversé con el vendedor y le pregunté por mis posibilidades. “Pocas o ninguna” fue su rápida respuesta. “No tienes ni precio ni valor en la ciudad. Te recomiendo que regreses a tu pueblo y que te cambien de ropa: te puedes poner un traje de cartón o sencillamente uno de plástico tipo Cachantún y ahí tendrás alguna posibilidad de ser alguien”

Me retiraba deprimido y decepcionado aunque no vencido. Un tipo que estaba en la tienda, viendo mi desesperación se apiadó y quiso saber más de mí. “Soy uno de los dueños y me gustaría conocerte. Saber de tus orígenes, tu acidez, si tus padres son jóvenes o viejos; ver tu color, tu transparencia, tus piernas En fin, hacerte un pequeño perfil para saber si tienes alguna posibilidad en esta jungla de etiquetas”

Lo hizo y parece que algo le agradé. Me pidió más antecedentes y me contó que me ayudaría para conseguir al menos una medalla en algún lugar del mundo, presea que necesitaba para seguir viviendo y no convertirme en aderezo de ensaladas. Parece que mi nuevo amigo tenía algunos contactos ya que pronto estaba realizando un largo viaje en avión con destino a Etiopía, donde harían un concurso. Poco conocí del lugar ya que apenas llegué me colocaron dentro de una bolsa de color negro y me repartieron en varias copas. De ahí pasé a las bocas de los conocedores y luego a un balde donde reposaban ya muchos amigos. Me sentía seco y vacío cuando entregaron los resultados. Me iluminé cuando escuche mi nombre. ¡Había ganado una medalla! Una de las doscientos treinta y ocho repartidas pero la primera en mi vida. De plata pero medalla al fin y al cabo. Era el inicio de una nueva vida. Un pasaporte para mi futuro.

Llegué a Santiago feliz y traté de codearme con mis parientes más pudientes. Ni me saludaron. “Somos de otra estirpe”, me respondieron. “Ojalá alguien te pesque pero no cuentes con nosotros.” “Leyda nunca se comparará con tus míseros orígenes…”, fue uno de los comentarios más suaves que escuché.

No quería regresar derrotado a mi pueblo. Recorrí todos los barrios de la ciudad por si alguien se interesaba en mí. ¿Etiopía? ¿Qué es eso?, me preguntaban. Muchos reían. “Una medalla no es nada en la actualidad” “Vete de aquí” “¿No tienes alguna otra propuesta más interesante que mostrar?” “¿Conoces el Wine Spectator?” “¿Te cató Parker o alguno de sus secuaces?” “¿Saliste ya en la guía del Pato Tapia? ¿Te conoció Fredes? ¿El maestro Héctor Vergara? ¿El difícil Brethauer?”  “¿Probaste ofrecerte por Internet?”, y así sucesivamente.

Regresé a mi Cauquenes natal con la cola entre las piernas y una medalla en mi corazón. Decidí entonces recomenzar mi vida de otra manera. No me dejaría vencer fácilmente. Pronto me vestirán de cartón seré el primer y único tetra pack ganador de una medalla en Etiopia. Aunque a muchos les duela. (JB)

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER
PILAR HURTADO
(NOVIEMBRE) CASCARRABIA (Vitacura 4085, fono 22206 4701): “La carta no es muy grande y todas querían un solo plato, salvo yo, que pedí la humita de queso fresco madurado con pesto y tomates secos, envuelta en hojas de plátano, que estaba realmente deliciosa y recomiendo compartir porque es grande. Las opciones de plato principal fueron variadas, desde una ensalada que traía camarones y frutillas, muy original y rica; una mozzarella soñada con verduras grilladas y hermosa presentación que a su dueña le encantó, y un risotto de setas muy sabroso y a punto.” “…en Cascarrabia hay grato ambiente, gran cuidado en la presentación, sabor y temperatura de los platos, y en cada detalle del atento servicio, suma que sin duda me invita a recomendarlo y a querer volver pronto.”

QUÉ PASA
DANIEL GREVE
(NOVIEMBRE) SARITA COLONIA (Loreto 40, Bellavista, fono 22881 3937): “La versión reloaded del Sarita Colonia se hace llamar cocina peruana travesti. Y eso es. La relectura que hacen Gino Falcone y sus socios es desnudar la cocina peruana para vestirla con otras cosas. Dos pisos más terraza conforman este templo a la virgen apócrifa, que cuenta con un patio lleno de nichos, una barra como altar pagano y sofás hechos con retazos de pantalones. Ningún detalle al azar. Igual que su joven cocina. Desde ahí nace una carta con carácter. Buena e imaginativa coctelería, maravillosos fondos y postres lujuriosos. El Pulpo al olivo ($7.800) tiene una fuerza insólita, gracias a una salsa exquisita; el Rocoto relleno con pastel de papas ($9.400), con toda la sazón de la receta arequipeña pero sin el peligroso picor; el Min-Pao ($8.100), relleno con lomo saltado, delicado por fuera y consistente por dentro; y el Gnocchi de papa y betarraga con salmón ahumado ($9.400), un festín poderoso. De los postres, el Blondie de harina y helado de coca ($4.900) es delicioso y extravagante. Como esta virgen que despierta de noche.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(NOVIEMBRE) BARRICA 94 (Patio Bellavista Local 94. Providencia, fono 22732 4284): “La fórmula ganadora es “precios razonables, carta extensa”. ¿Qué bocado rima con cada distinto sorbo? ¿De qué valle llegó el vino que le pondrá acompañamiento a este preciso sabor? Con  variedad de quesos, montaditos, sandwiches, fondos. Con unas irresistibles ostras, fosforescentes de frescas,  escoltadas por ají verde y pepino con cilantro. Longanizas ahumadas en coloridos montaditos, erizos, salmón en  gravlax, crocante de prietas con arándanos ($3.100 las dos unidades). Machas no sólo a la parmesana, sino también con pesto o al pomodoro. Pollo al coñac como se comía hace cincuenta años. Chorrillana para enfrentar cualquier noche, coronada de huevos pochados ($7.900). Una infinidad de bocados, desde merluza austral, pasando por empanadas varias, hasta cuchuflí del propio vendedor de colegio de nuestra memoria. O una roulade de pollo rellena con lengua. Todos los conjuros para acompañar una legión de vinos delgados y gruesos, amigables y potentes, que estallan en la lengua o permanecen largo, como un remordimiento.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(NOVIEMBRE) EL TEMPLO DEL SOL (Irarrázaval 1053, fono 5-9699199): “Para probar: un anticucho de corazón ($5.300) que venía con papas doradas, pero que llegó (previa consulta) con papas fritas. Sabroso, pero salado. La zarza criolla que acompañaba -cebolla morada con limón y algo de cilantro- venía con trozos de tomate con cáscara. Extraño. Y a la hora de los principales, vaya la descripción: La parihuela ($6.900), sopa recomponedora como ninguna, con exceso de espesante (chuño o maicena), por lo que en su superficie se formaron verdaderos mocos. ¿Sabrosa? Por ningún lado.” “Para seguir testeando, un ají de gallina correcto ($5.900), con un arroz pasado de cocción, y un arroz chiclayano ($6.400), cargado al cilantro como debe ser, pero en esta ocasión con una presa de reineta (lo fiel es con pato), un pescado que ya se había repetido en la parihuela.” “¿No sería bueno que usen otros pescados, como amantes del pescado que son? ¿No sería bueno que marquen una diferencia de tantos restaurantes peruanos que abren? Y, pese a la gentilísima atención, ¿no debieran corregir la sazón, aunque siempre serán -y este es un INRI- una de las mejores cocinas de Latinoamérica?

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(NOVIEMBRE) COCOA VITACURA (Vitacura 4607 local 59, fono 2 2954 3159): “Hemos comenzado la búsqueda del tacu tacu perfecto. Sin suerte. Aquí probamos una degustación de tres ($11.000), uno con confit de pato, otro con camarones y otro con lomo saltado. El confit, buenísimo (camarones y lomo, estándares); pero mojaron los tacu-tacus con salsas, lo que les quitó la indispensable crocancia. Rechazado el plato, nos fue reemplazado gentilmente por un tacu-tacu "tradicional" ($11.000), que trae "sábana" (bistec apanado), huevo frito y plátano frito (deliciosamente arrebozado en sutil batido, como tempura); pero tampoco el tacu-tacu tenía esa ligera costrita tostada que recordamos de Lima y que constituye la perfección de esta croqueta de porotos y arroz. De nuevo, gentilmente, no cobraron los tacu-tacus por no habernos dejado satisfechos.” “Se advierte aquí una cocina cuidada, presentada con esmero y una buena atención (un sommelier ayuda a seleccionar en una importante carta de vinos). La mise en scène es elegante, no minimalista, gracias al cielo; espacios amplios, luminosos. Solo que la vajilla de loza no ajusta a los platos de metal de base y baila, y nuestra mesa negra tenía curiosas manchitas blancas, no obstante ser tan nueva. Bueno, esperemos que termine el rodaje.” “¿Lo mejor? El anticucho de corazón ($8.900), con una salsa sabrosísima y papas doradas.”