martes, 23 de diciembre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVII, 25 de diciembre al 4 de enero, 2015

LA NOTA DE LA SEMANA: ¡Un año más!
ACTUALIDAD: Una guía apetitosa
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Decálogo de la resaca
TURISMO GASTRONÓMICO: El Mercado de las especias de Estambul

 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
¡UN AÑO MÁS!

Este inicio de año no sólo celebraremos la llegada del 2015, que esperamos sean 12 meses de alegría y felicidad para todos nuestros lectores, ya que también es una fecha especial para LOBBY ya que nos aprontamos para vivir el año 27 de nuestra existencia.

Veintisiete años junto a la hotelería y gastronomía nacional no es poco. De partida, nuestro nacimiento fue gracias al gran boom que vivió nuestra hotelería en los años 90 y luego hemos conocido todos los pasos que ha dado la gastronomía en Chile y todo el proceso que nos ha llevado a tener en nuestro territorio las cocinas de todo el mundo. Tan sólo pensar que en esos años el filete mignon y las papayas al jugo eran lo máximo en lo que a gastronomía se refiere, para llegar con los años a deleitarnos con una invasión de sabores, aromas y texturas que provienen de casi todo el universo.

Para LOBBY es un orgullo y un desafío seguir entregando nuestros comentarios. Tenemos lectores que nos siguen desde que la revista se entregaba en papel y a domicilio. Con los años derivamos a la web, confiados en que es la tecnología del futuro. Nos hemos consolidado como referentes de la crítica gastronómica ya que no debemos pedirle permiso a nadie para expresar nuestras inquietudes. La independencia que nos da no depender de grandes intereses comerciales, nos ha permitido seguir con la frente en alto y confiados en que nuestro trabajo, si bien no es bien recibido por todos, es leal y sincero.

Un gran abrazo a nuestros lectores y esperamos seguir entregándoles como de costumbre nuestros comentarios. Aún quedan fuerzas para seguir adelante.

Felicidades y que tengan un maravilloso 2015

El team de Lobby

ACTUALIDAD


UNA GUIA APETITOSA

Más de 600 productos y 190 lugares seleccionados –entre éstos, datos clave de materias primas que consumen los chefs– compilados tras una profunda investigación en emporios, bodegas, tiendas y muchos rincones más de Santiago, son los ingredientes que dan vida a lo que será una joyita para los cocineros y empresarios del rubro gastronómico: Guía Dónde, compras gourmet en SCL, cuya autora es la periodista especializada Consuelo Goeppinger, y fue editada por Daniel Greve a través de su editorial gastronómica, Emporio Creativo.

Guía Dónde responde inquietudes tan esenciales –y otras más sofisticadas– para un amante de la cocina como: ¿Dónde comprar huesos para hacer caldos? ¿Dónde adquirir las mejores pastas artesanales? ¿Dónde conseguir queso de oveja artesanal? ¿Dónde comprar tofu, algas o productos exóticos? ¿Dónde encontrar los ingredientes para esa sofisticada sopa ramen? ¿Dónde obtener condimentos asiáticos y los exóticos hongos enoki? ¿Dónde? Aquí.

Guía Dónde, la primera guía citadina enfocada en los ingredientes, es el resultado de cerca de un año y medio de investigación. Catas, visitas a emporios y mercados, tiendas y bodegas, recopilación de datos –de cocineros, foodies y gente de a pie–, hicieron que el documento se presente como el único pensado en aquellos cocineros que muchas veces ven en el listado de la receta un verdadero dilema. 

La periodista y cronista gastronómica Consuelo Goeppinger, autora de la guía, agrega: "Guía Dónde recoge desde pequeñas picadas de la Vega hasta tiendas premium del sector oriente de Santiago. Aquí hay todo tipo de datos, para todo tipo de bolsillos, muchos de ellos proveedores directos de algunos de los mejores chefs y restaurantes de Santiago".

La autora, en un trabajo periodístico a la antigua, reporteó y probó cada uno de los sitios. Descartó algunos, seleccionó otros, y así llegó a este documento de 190 lugares de todo Santiago en los que podemos conseguir los ingredientes más increíbles, agrupados en trece categorías y fácilmente ubicables a través de listados alfabéticos, por comunas y tiendas, además de mapas. Los trece capítulos incluyen categorías como quesos y lácteos; frutas y verduras; pescados y mariscos; productos orgánicos; emporios y almacenes; e incluso té y café, por nombrar algunos.

Guía Dónde Está a la venta en Feria Chilena del Libro, librería Antártica, Qué Leo y en Coquinaria, a un valor de $15.990. También en www.emporiocreativo.cl

LOS CONDUMIOS DE DON EXE


DECÁLOGO DE LA RESACA
La mordida de un perro se cura con la saliva del mismo perro

- ¿Vacaciones esta semana?
- Si jefe. A Mendoza.
- ¡Pero eso no puede ser!
- ¿Por?

Así comenzó el intercambio de opiniones con mi jefe cuando le avise que iría de vacaciones una semana a Mendoza. Explotador y todo, me las concedió con una condición: que escribiera sobre la resaca, esa misma que tendrán ustedes la mañana del 1 de enero del 2015, o sea, ahorita y ya.

- Yo no soy médico, protesté.
- Pero eres el indicado, replicó
- Jefe: yo puedo entregarle mis pócimas contra la resaca, pero que quede en claro que es una opinión absolutamente personal y que no es precisamente la que recetan los médicos.
- No importa Exe. Necesito tu experiencia. Mándame tus curas contra la caña y te vas tranquilo al otro lado de la cordillera. ¿Hecho?
- Esta bien jefe. Se lo mandaré. Pero con una condición. Que ponga en alguna parte del artículo que son “mis” consejos y no el de los expertos.
- Vale. Me responde como si hubiese nacido en la Madre Patria.

Resaca, caña, curda, borrachera… como quera llamársele, el 1 de enero amaneceremos destrozados. Para más encima no podremos ni dormir. Hace calor y se nota. Traspiramos más de lo costumbre y una boca pastosa nos recuerda todo lo que bebimos la noche anterior. Partimos con un inocente pisco sour, pero de ahí pasamos al campari, al vino con chirimoya, al vino blanco y del otro, el champagne de medianoche de rigor, luego el ron centroamericano para terminar bebiendo tres piscolas de bajativo y rematar con un whisky antes de acostarnos,  anclados, obvio. Con una patita en el suelo para engañar al mareo que nos dejó la ingesta del año. ¡Mañana dormiré hasta tarde! Es el último pensamiento de la noche mágica. Sin embargo y como nunca, despertamos temprano. Y todo nos molesta. El ruido, el teléfono que suena a media mañana, la aspiradora, el estómago y un insistente dolor que se aloja en la frente.

Según los facultativos (y a veces hay que creerles), la resaca es el resultado de la intoxicación del organismo provocada por la ingesta de una dosis excesiva del alcohol. El cuerpo se protege de la intoxicación y segrega enzimas que metabolizan y desechan las toxinas. Sin embargo, cuando la ingesta de alcohol es mayor a la normal, la capacidad del organismo para metabolizarlo es menor y se presentan los síntomas de la resaca.

¡Güen dar! Esta explicación matutina y sin siquiera con ganas de mirarse al espejo no sirve. Usted necesita soluciones. (Y ojo que los médicos hacen lo mismo, la única gracia es que ellos se hidratan poniéndose suero y chau pescao). No. Nosotros debemos sufrir las consecuencias. Y buscar remedios caseros para pasar la tranca del año.

¿Cómo ponerse a tono? Bien. Como la resaca en año nuevo es algo universal y una noche de excesos la llaman en Francia “geule de bois” y los anglosajones hablan de “hangover”, nuestra popular caña podemos curarla con varios condumios y bebistrajos. Para mí, sin ser un experto en la materia, mi decálogo para el Año Nuevo sería el siguiente:

 

I. Una cucharada de aceite de oliva (extra virgen, obvio) antes de salir a festejar. Que eso protege, protege. Nadie la va a decir que no se va a curar igual, pero ayuda a la autosugestión.

II. No maneje. En todo el país, los taxis y radiotaxis son bastante más baratos que una clínica, un juicio, demandas civiles (o criminales) y/o pasar la noche en una comisaría. Deje el auto en casa a no ser que tenga chofer. Pero usted… no se arriesgue.

III. No le pido que beba con moderación. Eso es un imposible. Pero, cuando regrese a casa no olvide tomarse dos paracetamoles antes de acostarse. Con agua potable eso sí, aunque piense que ese líquido transparente le puede hacer mal.

IV. No se ponga cariñoso. Deje dormir tranquilo al “regalón de la provincia”. Una cosa es lo que usted cree y la otra es lo que usted puede.

V. Si va al baño en la madrugada, medio cureña, haga pipí sentado. Así evitara mojar todas las cerámicas ya que si no le achunta al WC sano y bueno, con alcohol la cosa se pone complicada.

VI. Levántese, dúchese y no se ponga esa polera regalona llena de hoyos que tiene para sus horas de ocio. Haga como si no pasara nada. Estará medio mareado aún, pero consérvese digno. ¡Hace años que quiero comerme unos huevos a la ostra!, dígale a los suyos mientras busca en los anaqueles tabasco, limones y pimienta. No deje que nadie se los prepare. En esto, hay que ser estoico.

VII. ¡Hay que festejar el 2015 con cerveza!, es lo que se le debe ocurrir para aminorar los efectos de la caña del día anterior. La cerveza ayudará a recuperar la deshidratación producida por todo lo que bebió en su frenética noche. Los franceses del sur sanan la resaca con un vasito de pastis y los ingleses con una pócima de gin y tabasco. Acá, nosotros, lo sudacas, lo hacemos con birras… ¡Vivan las chelas!

VIII. Aperitivo. Y no hay otro: bloddy Mary. Ni se le ocurra un pisco sour. Eso lo reventará. El bloody Mary sana hasta los malos pensamientos. Por muy mal que se sienta, esta mezcla de vodka, jugo de tomates, tabasco, salsa Worcestershire (inglesa), limón, sal, apio y pimienta es para renovar votos. Hay algunos que le colocan un chorrito de brandy. Pero les aseguro que un buen bloody Mary los dejará más que contentos y con ganas de seguir la fiesta. Mal que mal, este fin se semana de Año Nuevo será largo.

IX. Almuerce algo fresco. No estamos para porotos granados el primero de enero. Un cebiche bien condimentado con su leche de tigre correspondiente. Harta ensalada de tomate, pepino (ojalá un jugo de pepinos) y cuanta verdura exista. Unas láminas de pechuga de pavo mustias del día anterior y una buena botella de un frío sauvignon blanc. No se exceda. Ya lo hizo la noche anterior.

X. Siesta. Imprescindible para partir el 2010 en buena forma. Un tutito a media tarde es de lo más aconsejable. Bien harían dos paracetamoles nuevamente. Descanse. Dispóngase a ver películas viejas en su TV o déjese llevar por esas adormiladas voces del National Geographic. Por delante vienen otros 364 días… y hay que agarrar fuerzas para Semana Santa

- ¿En qué estás, ché?
- Mandando un mail a Santiago piba. Aproveché que vos estabas durmiendo siesta para saludar a mis amigos allá.
- ¿Vos pensás que soy boluda? Me tinca que estabas escribiendo algo para la Lobby.
- ¿Y?
- Mirá. Por lo único que te salvás es porque hoy me llevarás al casino. Así que andáte a la bañera, abrés la regadera, te das una ducha, te vestís y nos vamos al casino del Hyatt.
- ¡Tai hablando como argentina Sofía!
- ¿Y que querés? Yo aprovecho los viajes para aprender el idioma. Y riendo dice: ¡Y no me rompás las pelotas Exe, ya que aún nos quedan varios días en Mendoza!

No hay caso con mi paquita. Siempre de buen humor me alegra el almanaque. Iremos al casino y aprovecharemos de bebernos unas cervezas en esos ambigúes que dan a la calle en la peatonal Sarmiento. Total, estamos de vacaciones y las merecemos.

Ya poh’, nos vemos a la vuelta. No se olvide de mis consejos… y feliz año.

Exequiel Quintanilla

TURISMO GASTRONÓMICO


 
PASIÓN TURCA

 “Si la tierra fuese un sólo Estado, Estambul sería su capital” (Napoleón Bonaparte)

Oler, palpar, charlar, reír, probar, adivinar, mirar, conocer, comer queso turco envuelto en piel de cabra, sentir el bullicio y regatear, siempre regatear, es la clave para ser feliz en esta tierra de alquimistas, brujas, amantes del té y los dulces turcos. Y de las especias, todas las especias que se pueda imaginar: pimienta de todos los colores, blanca, negra, verde, roja; azafrán, pimentón, nuez moscada, curry, canela, higos, dátiles, pistachos y un largo etcétera procedentes de todos los países productores de especias que impulsó a los grandes aventureros como Colón y Marco Polo a descubrir nuevos mundos.

Los cinco sentidos son pocos cuando uno se interna por los pasadizos del mercado de las especias en Estambul. Acá dejan mirar, catar, probar y explican uno a uno los condimentos que tienen los locatarios. Incluso convidan té de manzana para comenzar a hacer negocios. Y salir cargado de especias es su labor.  Acogedores y buenos para conversar (incluso en español), los turcos venden lo que quieren.

Estoy extasiado y embelesado. Desde que llegué a Estambul no he parado de maravillarme con esta tremenda ciudad que tiene algo de europeo y mucho de asiático. Colores y aromas por doquier y una majestuosidad sobrecogedora que nunca había sospechado. Bueno, estoy en lo que antes se llamó Bizancio y luego Constantinopla. También fue capital del Imperio Romano del Oriente y del Imperio Otomano. Cientos de años de guerras, intrigas, amores, engaños, religiosidad y mucha cultura.

Estoy en uno de los mercados favoritos de esta ciudad. El Misir Çarsısı Bazar Egipcio, más conocido como el mercado de las especias. Con una ubicación privilegiada sobre el muelle, en el extremo sur del Puente Galata, el lugar fue construido por la madre del Sultán Mehmet IV en 1663, y su nombre viene de los impuestos que se cobraban ahí de las especias procedentes de Egipto y de la ruta de la seda, que entonces formaba parte del Imperio Otomano.

A pesar de que sólo unos cuantos de sus locales aun venden especias y hierbas medicinales, los fuertes aromas se extienden más allá de sus muros de piedra que atraen al más fuerte; las intensas fragancias del azafrán, del cilantro, la canela, el pimentón, la salvia y cientos de exóticas especias del oriente dejan claro que su nombre es más que pertinente.

Sus seis puertas de arcada doble conducen a un largo edifico en forma de “L” que tiene tres enormes galerías. Cada puerta se ha bautizado con el nombre de los productos que se vendían, o se venden aún, en esa parte del mercado: Puerta de las Flores, Puerta del Mimbre, Puerta de los Pescados o Balik Çarsı —como se inscribe sobre la arcada de la puerta principal-. Una vez adentro, uno se vuelve parte de la multitud que se desplaza lentamente entre los puestos. Los gritos de los vendedores, los olores de las especias, las hierbas, las verduras frescas, el café, el té y el tabaco endulzado lo inundan todo. De pronto uno se sorprende oliendo frascos de perfumes, o decidiendo entre los distintos tipos de pimentón en polvo, al tiempo que sufro por no poder llevarme todo lo exótico y lo mundanal del Oriente a Chile. En mi mochila, sólo un par de frascos sellados con azafrán… y un par de calcetines tejidos con algodón turco.

Me tomo tiempo. Estoy perdido pero hay mucho que conocer y revisar. Sobre mi cabeza penden oscuras berenjenas, pimentones trenzados y salames con especias. Las nueces, los higos y los duraznos deshidratados se acomodan sobre bandejas de latón. Más allá, caviar iraní y ruso, lujo de sultanes. Incluso, casi me tiento con el “viagra turco”, una mezcla de hierbas afrodisíacas orientales.

Después aparecen los tés: en latas, sobres y cajas. Se puede escoger por tipo o por sabor: naranja, cereza, limón, canela o escaramujo. También hay té de manzana —en bolsitas de varios tamaños— que se prepara al cocer la pulpa deshidratada en agua. Y se pueden comprar coloridas cajitas con el jugo de manzana cristalizado. Ahí aprovecho la oferta. Si piensa que podrá volver al lugar, olvídalo. Los puestos, uno al lado de otro, marean y nunca podrá regresar donde el mismo vendedor. A no ser que viva en Estambul.

Del completo al kebab

Como reza el refrán: donde fueres haz lo que vieres, hay que hacer tripas corazón y enfrentarse a una comida con sabores y aromas diferentes. Cubrir en las mañanas el estómago con una buena dosis de yogurt para aceptar los condimentados platos turcos. Miles de puestos callejeros donde puede comer kebabs y pide (un simil a la pizza) o un sinfín de productos a precios realmente convenientes como $ 1.500 de nuestros pesos.

Si la idea es sentarse, están los Meyhane, una especie de tabernas donde se sirve alcohol y un buen lugar donde probar el Raki (servido en su forma tradicional) o cervezas acompañado de platos típicos. Los Lokanta, son bares similares aunque de mayor nivel y los Restoran, son los locales que todos conocemos, habitualmente bastante más caros

Tierra de contrastes

Asia a un lado, al otro Europa y en su frente Estambul. Resuenan los versos de Espronceda, de la Canción de El Pirata para ubicar una ciudad milenaria que ha sido la capital de tres imperios, cuna de civilizaciones, de intriga y mucha historia.

Dicen que todas las ciudades acaban por parecerse, menos una, Estambul. Bastará con perderse por  la parte trasera del Gran Bazar o penetrar por la majestuosa mezquita de Santa Sofía, para certificar que es una ciudad distinta. Todo en Estambul es contraste; desde los actuales y coquetos garitos de Beyoglu, a la derecha de Istiklal Caddesi desde la Plaza Taskim, hasta el señorial barrio de Pera, con el Pera Palas, hotel donde Agatha Christie escribió el Orient Express. Desde el constante ajetreo del puente de Gálata hasta las silenciosas calles del barrio sefardí, y desde el lujo otomano del palacio de Topkapi hasta el mundano Bazar de las Especias.

Los días se hacen cortos en Estambul y cinco son mis grandes recomendaciones para no regresar frustrado de una visita a Estambul. Aparte del Bazar de las Especias, camine junto al  puente de Gálata, viendo los numerosos puestos callejeros; viaje en Ferry por el estrecho del Bósforo, que lo dejará atónito por sus grandes palacios y mansiones; festeje una noche de juerga en las tabernas de la calle Balik Pazari; recorra y detengase el barrio bohemio. Casi es una obligación ir a Ortaköy, desde la plaza de  Iskele Meydani (plaza del muelle), donde parten decenas de callejuelas llenas de buenos restaurantes y kumpires, puestos callejeros. Y por último, para llevarse grabada la gran vista de Estambul, suba la Torre Gálata. Si cumple esos pasos, su visita a Estambul está prácticamente pagada.

Pero no crea que Estambul sea una ciudad que no goza de las garantías de una ciudad moderna. De hecho y gracias a Turkish Airlines, que en doce horas conecta Sao Paulo con el Asia Menor, duermo en un hotel boutique en un barrio donde se reúnen las más prestigiosas marcas de lujo. Le llaman el Beverly Hills de Estambul y aquí se concentran las mejores tiendas del mundo. Un lujo que tienen sólo las grandes capitales. Mal que mal Turquía recibe treinta millones de turistas al año y sus índices de comodidad son del primer mundo. Hombres y mujeres que vestidos a la última moda en el barrio europeo contrastan con los habitantes de la ciudad vieja, esa de bazares, tiendas, carteras falsificadas, alfombras y regateo.  (Juantonio Eymin)

martes, 16 de diciembre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 18 al 24 de diciembre, 2014

LA NOTA DE LA SEMANA: Feliz Navidad
ACTUALIDAD: Guía de la Cerveza
APUNTES: La cerveza y el mantel largo
TURISMO GASTRONÓMICO: Mercado de San Miguel en Madrid
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


FELIZ NAVIDAD

Pareciera que el mundo avanza más rápido y este año no ha sido una excepción. Nuevamente estamos en Navidades y nos aprontamos para recibir el 2015. Son días para reflexionar y para pensar en nuestros semejantes, razones fundamentales para no escribir de ningún restaurante y para desearles a todos ellos la energía necesaria para sacar adelante todo el trabajo que se necesita para no decaer. Vaya para todos nuestros más sinceros saludos.

En esta Navidad queremos dejarles un video de la visita que hizo hace algún tiempo a nuestro país el chef Andrew Zimmern, ocasión que plasmó cuarenta minutos de nuestra gastronomía. Una buena ocasión para conocer algo más de lo que se come en este largo país.

Nuestros mejores deseos de paz para estas Navidades

El equipo de revista Lobby.
 
 

ACTUALIDAD


GUIA DE LA CERVEZA 2015

Hace algunos días el sommelier Pascual Ibáñez lanzó la octava versión de su ya conocida Guía de la Cerveza, donde recopila y degusta junto a un panel de expertos gran parte de las cervezas que se comercializan en Chile.

En esta última versión aumenta el número de etiquetas microcerveceras y las cuales dominan el grueso de muestras en la Guía, además se incorporan por primera vez marcas clásicas y prestigiosas de cervezas belgas junto vanguardistas norteamericanas que aportan diversidad a esta Guía.

“Nadie debería quedarse sin su tipo de cerveza favorita tras consultar este libro”, señaló el autor de esta iniciativa, ya que la obra es un buen referente para consultar, aprender y apoyar la compra inteligente para los que gustan de la cerveza.

En el ranking general destacan 20 cervezas con una puntuación igual o mayor a 4,7 puntos de un total de 5 puntos. Entre ellas y tras cuatro años, la ganadora absoluta recae en Jester Cosmonauta Russian Imperial Stout una marca chilena con 4,85 puntos. Le siguen en segundo lugar la Trapense Chimay Grande Reserve 2014, 4,80 puntos y la estadounidense Coronado Idiot IPA con 4,77 puntos.

La Guía clasifica en 38 grupos todas las muestras y repartió 34 diplomas correspondientes a los 3 primeros lugares del ranking general y a las 31 etiquetas que fueron cabeza de grupo alcanzando un mínimo de 4,25 puntos.

La Guía de la Cerveza 2015 ya está a la venta en librerías y tiendas especializadas a un valor referencial de $10.000.

MIS APUNTES


LA CERVEZA Y EL MANTEL LARGO

Por un afán chauvinista, a la hora de comer, los chilenos privilegiamos el vino en vez de la cerveza. Sin embargo, y con un espacio muy bien ganado, la cerveza (40 lts. per cápita) cada día tiene más adeptos y muchos restaurantes la recomiendan como ideales para sus platos. Acá, diez ejemplos para maridar esta ancestral bebida con preparaciones gourmet de todo el mundo. (JAE)
 
LILI MARLEN
El crudo, ese con pepinillos, crema ácida y láminas de pumpernickel, es tan alemán como las Wurtz y las chuletas kassler. Y aquí manda la tradición, ya que la cerveza es en la gastronomía alemana un acompañamiento natural de variados platos, muchos de los cuales cual no se entienden sin un tipo especial de cerveza que se pueden encontrar en este enclave alemán de Providencia. (Julio Prado 759, teléfono 22341 6213)

 

 
 
SANTA PIZZA
A pocos se les pasaría por la mente pedir una copa de vino y un trozo de pizza. Es que definitivamente no calzan ni  unen por ningún lado. Y uno de los buenos santuarios pizzeros de la capital está en esta sucursal del mall Parque Arauco, donde ofrecen más de 30 variedades de pizza (la de roquefort y manzanas es una joya) y una veintena de cervezas de todo tipo y origen. (Mall Sport, Av. Las Condes 13451, Local 101, teléfono 22361 0470)

 

 
 
NUEVA CHINA
A la cocina chino-cantonesa de ayer, hoy se suma una nueva carta de rolls y especialidades japo-norteamericanas en este grato restaurante de gigantescas proporciones. Si bien es cierto que el vino se adaptó a esta clásica cocina, la cerveza aún es un imprescindible en una carta donde predominan platos de antaño como sus wantanes, chitenes y mongolianos bien picantes. (Av. Las Condes 8956, teléfono 22229 6311)

 

ICHIBAN
Minsu Bang (el propietario) define su arte como cocina japonesa fusión, una mezcla de culturas que se refleja en sus preparaciones, pero manteniendo la magia de la cultura japonesa. Esa originalidad y sofisticación se acomoda sobresalientemente con la cerveza; y si ella es japonesa, mucho mejor. (Av. Padre Hurtado Norte 1512, Vitacura, teléfono 22453 1793)

 

 
 
 
ZABO
Acá todo es diferente. Con tanto cebiche (y similares) dando vueltas en casi todos los restaurantes de la capital, el Sakana Tataki es un verdadero alivio para los paladares repletos de Ajinomoto. Pescado, camarón y pulpo en un mix con aceite de sésamo, cebollín y jengibre es una experiencia nueva, de esas adictivas y esperanzadoras. Un acierto que se acentúa con una buena cerveza artesanal, de una amplia gama de etiquetas disponibles. (Dardignac 0191, Bellavista, teléfono 22737 4523)

 

SOUL OF INDIA
La comida india es una de las más exóticas del mundo, más que nada por el gran uso que le dan a las cientos de especias que provienen del Oriente. Por ello sus platos son delicados, sabrosos y exóticos, algo que sólo la cerveza puede amalgamar, haciendo famosos los diferentes sabores y aromas que emanan de esta milenaria cocina. (Av. Vitacura 4111, teléfono 22228 2825)

 



CARRER NOU
Los españoles tapean con cualquier bebida. Eso nadie lo puede negar. Sin embargo, los nuevos “pintxos” de esta típica taberna española, como los pimientos del piquillo rellenos con sobrasada y miel, requieren de una fría cerveza –bebida directamente desde la botella-, convirtiendo esta ceremonia en la fórmula más simple para disfrutar la vida. Simple, básico y alegre. (José Miguel Claro 1802, Providencia, teléfono 22727 1161)

 

VIETNAM DISCOVERY
Así como nos inclinamos por el orégano y el comino, la comida vietnamita lo hace con el anís estrella, propio de su región. Todos sus platos la utilizan, pero además mezclado con otras especias y la famosa leche de coco. Y si sumamos a todo ello uno de sus platos estrellas como el Magret con puré a la miel, la cerveza es una de las pocas bebidas que armoniza con esta soberbia (y sabrosa) complejidad de sabores y aromas. (Loreto 324, Recoleta, teléfono 22737 2037)

 

MADAM TUSAN
Lo chifa (fusión chino-peruana) tiene un aliado natural: la cerveza. Y eso bien lo entienden los que han adaptado este tipo de cocina que en Perú es ya algo tradicional y parte de su folclore. Destacan en esta cocina las masas, lo cantonés, lo agridulce y el “toque” peruano que ya ha desembarcado en casi todo el mundo. Lo chifa y la cerveza son, por así decirlo, parientes muy cercanos. (Boulevard Parque Arauco, Av. Kennedy 5413, Local 365, teléfono 22219 0152)

 

TAMBO
La comida peruana clásica, esa con arroz y tallarines y que se consume diariamente en el Perú, donde lo picante no es nada de tímido, requiere una cerveza para atenuar su marcado sabor. Rocoto, ají panca, ají mirasol y limo, son el alma de la cocina peruana y la cerveza neutraliza sus efectos en el paladar. El venerado Lomo salteado, acá es un clásico. (J.V.Lastarria 65, Santiago centro, teléfono 22633 4802)

TURISMO GASTRONÓMICO


 
EL MERCADO DE SAN MIGUEL DE MADRID

En mi reciente visita a la capital española, viajando en los nuevos aviones de Air Europa (algunos vuelos con código compartido con Sky Airlines) y alojando en los acogedores hoteles de la línea Collection de la cadena española NH, aproveché de acercarme nuevamente al céntrico Mercado de San Miguel de Madrid, muy cerca de la Plaza Mayor. Para quienes no conozcan este mercado, tengo que decirles que no esperen un mercado tradicional, ya que las reformas recientes lo han convertido en una especie de lugar de tapas, cata y degustación de productos gourmet.

El mejor ejemplo de la arquitectura del hierro en Madrid se encuentra en este mercado de 1916, que actualmente es todo un templo de la gastronomía, formado por un conjunto de 33 puestos de ricos manjares y escogidas materias primas, tanto para comer o llevar, y una cuidada decoración que hacen de él un elegante espacio de múltiples usos, en pleno casco histórico madrileño

Aunque es verdad que venden al peso sus productos, la mayoría de los clientes -como nosotros, que no tenemos la suerte de vivir cerca-, podemos degustarlos en la barra de los locales o en unas muy escasas mesas altas que hay dispersas por el local del antiguo mercado. Hay casi de todo. Uno de los puestos que más expectación genera es La Hora del Vermut. No en vano, observar las diferentes variedades de encurtidos (aceitunas o las banderillas) expuestas en el mostrador, son una fuerte tentación para quienes se acercan a curiosear en el puesto. No es extraño probarlos en la misma barra acompañados de una buena sangría y siguiendo una de las tradiciones más peculiares de la vida madrileña.

Para acompañar, justo al lado, pedí vino y unos encurtidos. Para seguir, nada mejor que un buen jamón ibérico de Guijuelo, cortado al momento por manos expertas (17 euros la ración de 100 gr.). Hay sitios de vinos, donde se pueden pedir por copas (a partir de 3 euros) o por botellas; y muy tentadores los puestos de pescados y mariscos, donde se venden para llevar o para comer allí mismo, ostras españolas y francesas (unos 2 euros la unidad), gambas de Huelva, percebes gallegos, buey de mar, pulpo y todo lo mejor de las costas españolas.

No faltan tiendas de mariscos, donde podemos pedir casi de todo, desde las típicas sardinas o boquerones en vinagre hasta caviar. También hay una tienda de pasta fresca, con varios tipos de ñoquis variados, que se venden al peso, para llevar, e incluso algo de sushi en un selecto rincón. Además, hay puestos de pan más o menos artesanal, y uno donde venden croquetas, las clásicas de jamón, otras de sepia, o de gambas (a 2 euros la unidad).

Incluso encontré uno de los puestos con cocina en donde se puede degustar Plato del día de Cuchara, en este caso tuve bastante suerte y había fabada, aunque no es lo más propio para el tapeo. En cuanto al precio, no es nada barato, aunque se está pagando productos de calidad. Y después de que me “clavaran” con 17 euros por un plato de calamares fritos en una cafetería junto al Museo Reina Sofía, ya cualquier cosa me parece medio razonable.

Acabé la visita al Mercado de San Miguel de Madrid bastante satisfecho, aunque algo cansado, ya que hay que estar continuamente yendo de acá para allá buscando tapas, y las sillas son escasas, con lo que la mayor parte del tiempo hay que estar de pie. Al final vi a muchos extranjeros comiendo prácticamente en el suelo, en las escaleras exteriores, y estuve tentado de imitarlos. Desde luego, no les vendría mal poner más mesas y sillas, que sitio hay de sobra. En cuanto al resto, pocas quejas, servicio atento y rápido, buena relación calidad-precio en general, y muy buena accesibilidad y limpieza de las instalaciones. ¿Imprescindible, como dicen muchos? No tanto, diría yo,  aunque entiendo que mi opinión es parcial ya que soy más de sentarme a comer tranquilo y de cuchara, a la vieja usanza. Esto de comer de pie y en platos de plástico no es lo mío, lo reconozco, por muy buena que sea la comida. (JAE)

 

 

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER
PILAR HURTADO
(DICIEMBRE) BACO (Nueva de Lyon 113, Providencia, fono 22231 4444): “La carta sigue ofreciendo especialidades clásicas francesas que casi no varían, por lo que elegir no es tan difícil, y la pizarra de vinos por copa sigue siendo protagonista. Mi hermana pidió una Coca-Cola light pero no hay bebidas convencionales, así que optó por una limonada con jengibre y yo por un jugo de tomate aliñado. Mi madre prefirió una copa de chardonnay Villard. Compartimos foie gras (50 g), que viene sin adorno alguno y con tostadas calientes, una delicia. Luego llegó la médula (no puedo evitarlo, ¡es demasiado rica!) con baguette y sal gruesa. Son cuatro mitades de hueso calientes con la médula ídem, irresistible para chanchas como nosotras. De fondos pedimos ensalada de hojas verdes con confit de pato y más foie, aliñada desde la cocina. Mi madre probó el blanquette de ternera, guiso delicioso con carne blandita en trozos y champiñones, con un arroz blanco correcto y abundante. Mi hermana se tentó con brieflette, papas, tocino, cebolla y queso brie, gratinado al horno, sabores caseros de esos que remiten a los guisos de la infancia. Y yo un salmón que pedí crudito, como me gusta, y justo así venía, con ricas papas fritas caseras (no era el acompañamiento del plato, pero lo reemplazaron sin problemas). Terminamos cuchareando una mousse de chocolate que estaba cumplidor. Las porciones son generosas y la relación precio-calidad, excelente.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(DICIEMBRE) THAI EXPRESS (Merced 483, Santiago): “No hay alcohol, pero sí un aromático té frío con limón ($900) y unas bebidas nacionales, Naif, demasiado perfumadas (la de rosa casi huele como una abuela, $1.900). Se pide, se paga y se espera. No es rápido, pero el orden de los pedidos y de las cocinadas está a la vista, por lo que no se podría alegar.” “Primero, unos pinchos de pollo (sate gai, $2.700), que en este caso llegaron tras los platos principales. Hum. Y un pad thai tradicional ($4.500) al que le faltó lo tailandés. De la salsa de pescado, ni el olor. El huevo, en alguna parte pero poco visible. No es que la receta estuviera mal, pero el sabor no era thai. Le faltaban las salsas y le sobraba el agua de los tallarines.” “En fin. El local es pequeño pero tiene harto ambiente. Ojalá decanten en algo mejor. Es cosa de tener fe y fe tienen. Lo de "hecho a mano" se percibe al puro entrar. La carta será breve, pero el corazón que late es grande.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(DICIEMBRE) PAUL (Parque Arauco, Av. Pdte. Kennedy 5413, local 390-A, Las Condes. cel  4229 9065): “ Se advierte desorden, por lo demás, en cosas no menores. Nuestro confit de canard ($8.400), que debía venir con papas fritas con romero y champiñones salteados, apareció con unos trozos de champiñón mal cortados y perfectamente crudos, y a las papas les faltaba un punto de cocción en el aceite. O sea: corrieron con este plato. Entretanto, ya tenían servido el coq au vin, que llegó con esa fina película que se forma sobre las salsas que aguardan mucho rato...” “La buena calidad de la pastelería que comimos de postre no fue suficiente para equilibrar las impresiones precedentes. ¡Hemos descubierto, por fin, el lugar donde, en Santiago, hay alguna buena pastelería francesa, a la antigua! El éclair de café fue excelente en comparación con todo lo que hemos comido en esta ciudad, y de buen tamaño.” “Lugar lleno (seguramente público poco exigente). Precios razonables. No hay todavía vino ni cervezas. Deseamos ardientemente que mejore.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 9 de diciembre de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 11 al 17 de diciembre, 2014

“La magia del huevo en diez movimientos: Un gesto, pasado. Dos gestos, duro. Tres, poche. Cuatro, frito. Cinco, revuelto. Seis, omelette. Siete, tortilla. Ocho, merengue. Nueve, mayonesa. Diez souffle. De todos los miles de ingredientes del mundo, solo el huevo es capaz de dar tanto por tan poco”. Gastón Acurio

LA NOTA DE LA SEMANA: La Q de calidad turística
ACTUALIDAD: Un comentario para destruir una cena
APUNTES: Perú Criollo
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica