martes, 20 de marzo de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG.

Año XXX, 22 al 28 de marzo, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Ñam: el Lollapalooza de la gastronomía
MIS APUNTES: Barra Chalaca, la última novedad de Gastón Acurio en Chile
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: De Petrus a Clos de Pirque
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
ÑAM: EL LOLLAPALOOZA DE LA GASTRONOMÍA

Podríamos llenar páginas y página con el programa que nos tiene preparado el equipo de Ñam, que en su octava versión tiene los méritos para haberse convertido en uno de los mejores eventos gastronómicos del año. Aun así es necesaria su difusión, ya que esta semana y luego de varios meses de preparación, abrirá sus puertas en el Cerro Santa Lucía.

Ñam 2018, se vivirá en dos instancias: Ñam Santiago, la que comentamos en este artículo y que comienza este jueves 22 y Ñam Pro, que tendrá lugar en Inacap Apoquindo los días 26 y 27 de marzo. Toda una fiesta cultural que enmarca bajo el concepto de Somos lo que comemos, una invitación a conectarnos con nuestras culturas, con el respeto al planeta, su gente y nuestros cuerpos. Y todo esto bajo tres miradas: Cultura Gastronómica, Salud Alimentaria y Cuidado Socio-Ambiental.

Cuatro días de festejos en el cerro Santa Lucia que no hay que perdérselo: Desde charlas ligadas a la alimentación hasta un mercado con una gran diversidad de productos alimenticios a convenientes precios. Además, y para disfrutar en familia, varios cocineros y restaurantes entregarán sus platos insignias con cocina del mar, parrillas y churrasquerías. También habrá un espacio para el disfrute de los niños, donde a través de clases de cocina, talleres y otras actividades, se les inculcará el amor por la cocina y los beneficios para la salud.

Los mayores tendrán a su disposición el Castillo Hidalgo, donde un gran bar será protagonista de cócteles modernos, clásicos, combinados y novedades. Además, cada tarde y hasta la noche, la música se encargará de prender toda una escena adecuada. A todo ello se sumaran clases de cocina, catas de alimentos y bebidas, panaderos elaborando diversos tipos de panes y fabricantes de helados mostrando sus mejores productos.

Todo ello desde este jueves al domingo. Desde el mediodía a minutos antes de medianoche, las puertas estarán abiertas para recibir a los miles de seguidores de este esperado evento. Se lo recomendamos. Estamos seguros que se convertirá en otro fanático de este gran festival gastronómico.

Ah. Y la entrada cuesta sólo $ 2.500.  

MIS APUNTES


 
BARRA CHALACA
La última novedad de Gastón Acurio en Chile
La Barra Chalaca es una sorpresa doble ya que de todos los emprendimientos del peruano Gastón Acurio, los precios sorprenden tanto como la generosidad y calidad de cada plato que sale de sus cocinas.

Como los “huariques” peruanos, acá las mesas cubren un pequeño espacio que está junto a una cocina a la vista. Platos de latón pintado y fuentes enlozadas reemplazan a la vajilla tradicional. Los vasos son grandes y la chicha morada es uno de los líquidos favoritos de los que logran un espacio a la hora de almuerzo, donde largas filas esperando mesa denotan el éxito que tenido el lugar desde su apertura.

La carta, impresa y que sirve a la vez de individual, permite conocer la amplia gama de opciones que ofrece Tomás de la Paz, cocinero principal de Barra Chalaca Santiago, quien anteriormente trabajó en restaurantes de Acurio en Lima y Barcelona. De las entradas (o platos fríos) doy fe del Cebiche de pejerrey al rocoto (7.990), de unos maravillosos Choritos a la chalaca (6.900) y unos increíbles calamares en chicharrón (apanados) que acompaña al Cebiche combinado (8.990), que hacen agua la boca…

Diez fondos para elegir y corroborar que la variedad es uno de los puntos altos de este pequeño lugar. Prodigioso es el Arroz con mariscos (8.990) y los Tallarines saltados estilo nikkei –al mismo valor- . Los pejerreyes, tan perdidos en nuestras cocinas, acá aparecen en varias recetas, algo que se agradece sobremanera. Leche de tigre (fría o caliente) chupes, sopas y sánguches marinos completan una oferta que incluso se acuerda de los que no comen pescado y les propone unos Tallarines saltados de pollo (8.990) y la Súper chaufa –al mismo valor-.

Torta de milhojas y chocolate (2.990) para los que necesitan algo dulce después de un atracón con especialidades marinas. La patente de alcohol aún está pendiente, pero eso no ha sido impedimento para que la Barra Chalaca se haya convertido en un best seller desde que levantó sus cortinas.  

Un atento y cordial servicio suma al prestigio ganado en semanas. Como compartir es una de las premisas de este lugar, los precios y la cuenta final es sorprendentemente asequible. Si replican el lugar en un futuro cercano, ojalá sea en la ciudad y no en un mall, ya que si bien estos centros comerciales reciben miles de visitas, también son miles los que no ingresan a estas catedrales del consumo y prefieren otro tipo de ubicación para almorzar o cenar, aunque el mall ofrezca las mejores facilidades del mundo.

Una nueva forma de ver la cocina peruana y otro éxito del grupo que maneja en Chile las operaciones de Gastón Acurio, el gran cocinero que puso el Perú y Latinoamérica en el escenario mundial. (Juantonio Eymin)
 
Barra Chalaca / Mall Costanera Center, quinto nivel, local 5116 / 22617 0861
 
 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR




DE PETRUS A CLOS DE PIRQUE

 
“El otro día descorchamos un Petrus, un amigo lo trajo de Francia y lo bebimos: ¡eso es tocar el cielo, qué delicadeza, qué seda!, me cuenta engolosinando la voz. A continuación, recapacita: son etiquetas que te suben el ego y te vacían el bolsillo. Nos llenamos la boca con aburridísimas discusiones sobre variedades de uva, cepajes y maridajes, cuando ni siquiera sabemos qué estamos bebiendo.”

 
Si hablar de seda, untuosidad y cepajes es un incentivo para que quien pueda y quiera, está perfecto que se gaste miles de pesos al año en vino. Bendito sea. Viva la palabrería y el desenfado, aunque no se tenga ni puta idea qué está bebiendo.
¿El problema? El rechazo que esto provoca y la imagen que se forma ante el resto, pobres mortales comunes y corrientes que no metemos botellas ni siquiera de 10 lucas en el carrito de la compra (a no ser que sea comprarle un regalo a alguien importante), ya que a fin de cuentas somos mayoría, y que si bien por envidia, falta de ganas, o simplemente dejadez nos guarecemos en otros placeres y bebidas dejando el tinto y el champagne verdadero en manos de los acaudalados, que son los que tienen la plata y valor para pontificar copa en mano.

Porque hay que saber de vinos, porque es caro, porque tiene mucho de soberbia, porque es de gente mayor, porque está de moda, porque no sé qué pedir, porque llega gratis,  porque no entiendo… porque el IVA y el ILA los encarece y todo lo demás. Y todo lo demás que son excusas, frases y disculpas que escucho cuando pregunto a alguien si le gusta o si habitualmente compra vino caro, ya que al menos en Chile bebemos en casa precio, marcas, moda -y de repente- comprar etiquetas que tengan una que otra medalla ganada en un concurso en Siberia o Tayikistán.

El vino hay que beberlo, y punto. Ni clase ni dinero. Ni el guaripola de los guachacas ni Rockefeller. Ni seda ni delicado. Ni descripciones engolosinando la voz. El vino es mucho más simple que eso.

 

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                           
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(MARZO) OX (Nueva Costanera 3960, Vitacura / 22799 0260): “No cualquier restaurante de carnes cumple once años de éxito en la exigente avenida Nueva Costanera de Santiago. Y el OX lo logró. Dato seguro para comer por lo alto, donde nadie se achica por un wagyú de buen marmoleado, o por un sedoso cerdo ibérico criado con bellota.” “Estrenan carta nueva. Que comienza con un trío prometedor: un bocado de buen pebre, breve budín de espinaca con tocino y cilantro y ricos profiteroles con un dejo trufado. Luego el huevo trufado, con wasabi y caviar negro. Y el sueño del gozador, medallón de foie gras sobre pan brioche. Un hígado de ganso francés, hasta con pasaporte. Acompañado con un toque de membrillo caramelizado, menta y salsa de maracuyá. Y bese la copa de pajarete, vino de soles petrificados de viña Armidita, del Huasco.””En carnes el fin de semana tienen Prime Rib a la plancha, ocho horas en horno convector. O punta de paleta de wagyú, con papas fritas trufadas. Que para hacerle el peso, se merece un vino fortificado (con un toque más de alcohol), un Calyptra de cabernet sauvignon y merlot. Como postre, vale una españolísima torrija con vainilla y manjar.

MUJER, LA TERCERA
PILAR HURTADO   
(MARZO) TÍO TOMATE (Av. Italia 975): “Este es el tercer local de esta pizzería que cuenta con uno en la playa Cachagua y otro en Paseo El Mañío” “…nos atrajo la amplitud del espacio, un gran patio interior de esas antiguas casas del barrio, ambientado con madera en techos y piso, pilares de fierro, paredes que parecieran de adobe en tonos tierra, ladrillos y baldosas; una buena mezcla entre rusticidad y calidez.” “Las pizzas que probamos fueron la Tremenda, con tocino, cebolla y salsa BBQ, que les encantó a mis hijos adolescentes, amantes de esta salsa. También la pizza Del Peral, con infalible combinación de peras asadas, queso azul y rúcula, y la Del Bosque, que la carta describe como mezcla de champiñones, queso parmesano, ricota y aceite de trufa.” “Terminamos con postres: dos chocolatísimos, volcán de chocolate tibio con centro líquido y helado, bastante bueno, y un regular cheesecake de yogur, con base muy dura y relleno demasiado firme. Con todo, nos pareció un buen lugar para ir en grupo y no quedar en la ruina.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MARZO) BAR VALDIVIA (Pedro de Valdivia 1764, Providencia / 22419 2966): “Un muy buen cebiche surtido ($6.700), del verbo, con abundante reineta, camarón y pulpo. A la par, un tártaro de vacuno ($6.800) que venía muy monono en moldecito, con la carne molida en calidad de puré, con una yema de huevo de codorniz y sus condimentos para el "hágalo usted mismo" “De los fondos, una pizza muy a la piedra (si le gustan así, $7.400), con chancho agridulce desmenuzado (el pulled pork, una de esas modas que se hoy replican como un virus en Santiago) y el toque muy agradable de pedacitos de pimentón semicrudo. Buen queso de cabra, lo que en otro caso -con otro queso- fue lo que realmente mató a un chupe de jaiba ($6.900): si ahí había otro sabor aparte, fue imposible saberlo. Mejor lo traen con tortillas y lo ofrecen para quesadillas.” “Y en fin: los precios del bar Valdivia, en estos tiempos algo delirantes al respecto, son muy atractivos. Si se suma a esto una amplia terraza para fumadores, y con un árbol además, es cosa de saber elegir de la carta para pasarlo bien en este lugar.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MARZO) DON GAVIOTA (Av. El Roble 1190, Recoleta / 22621 1838): “De la carta disponible ese día, elegimos, para partir, locos con mayonesa y papas, en su versión más tradicional, siempre la mejor ($8.990). Nos llegaron tres locos de muy buen tamaño, cocidos a la perfección y a muy buena temperatura (es decir, no totalmente fríos).” “El cancato ($7.990) es un platazo grande con una versión ad-hoc de este condumio típico de Puerto Montt y Chiloé. Allá nació como pescado relleno con longanizas, queso mantecoso y tomates que se ponía a la parrilla.” “Debido a algunas excelentes experiencias que hemos tenido últimamente, decidimos pedir la paila marina ($6.990) para comparar (además, los caldos criollos son siempre poderosos y criatureros). La experiencia nos dejó dubitativos, sin embargo, la paila traía una inmensa cantidad de mariscos (rebanadas de locos, choritos, choros, almejas, machas, camarones, calamares, etc.); pero el caldo resultó no ser más que el caldo de cocción de todos estos ingredientes, sin enriquecimiento de ningún tipo: ni una cebollita picada, ni un poquito de vino, ni un perejilito. Y echamos de menos la canónica presa de pescado. Cuchareábamos ingentes cantidades de mariscos, pero meramente cocidos al vapor. No: una paila marina es algo considerablemente más picaresco, colorido y sabrosón. Al debe, la paila.”

 

martes, 13 de marzo de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG.

Año XXX, 15 al 21 de marzo, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Comer es un placer genial, sensual y social
MIS APUNTES: Gregoria Cocina, la picada de los argentinos
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: ¡Se vienen las sopas!
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
COMER ES UN PLACER GENIAL, SENSUAL Y SOCIAL
La gula es el quinto pecado capital, pero hay pecados más feos (los otros seis)

Hace unos días, una lectora nos envió un mail para reflexionar sobre las noticias que han aparecido últimamente en la prensa y que tocan directamente el tema de la obesidad en nuestro país. El tenor de la carta (de la cual publicamos las expresiones más interesantes) dice lo siguiente:

“Viendo todas las noticias respecto del aumento explosivo de la obesidad en Chile y los males asociados a ella, como el alcoholismo, es necesario enfrentar la realidad. La llamada "dieta chilena" es culturalmente antagónica a la dieta mediterránea. En nuestro país no existe la dieta mediterránea ya que ésta no consiste sólo en una lista de ingredientes sino que en la forma de preparación de los alimentos, la frecuencia y las cantidades ingeridas. Aunque nuestra dieta parezca similar en muchos aspectos a la mediterránea, los hábitos alimentarios tradicionales están hoy amenazados por cambios culturales y por el boom de la comida rápida. La gran diferencia está dada por el consumo de azúcar y de aceites comestibles de dudosa calidad, asociada a nuestra pasión por las frituras.”

“Además, el patrón cultural que nos define es de terror: mientras más grandes las porciones, más honrada es la dueña de casa. Ojalá los platos sean “con baranda": porciones cercanas al kilo de alimentos por ingesta. Porotos con riendas y un trozo de cuero de chancho (3.800 calorías); arrollado huaso con papas mayo (3.500 calorías) y así, suma y sigue.”

Creo que los chefs y los restaurantes conscientes de este tema tienen mucho que decir. Desde indicar la cantidad de calorías ingeridas, incorporar más pescado, aceites de oliva y canola, etc., etc.

Nuestra lectora tiene mucha razón en sus dichos. Sin embargo hay aspectos que no compartimos y que ciertamente nos hacen reflexionar acerca de esta materia.

Sin tomar en cuenta algunas exageraciones del texto, como que el alcoholismo sea un mal asociado a la obesidad, y otras incongruencias, pensamos que el público que asiste a restaurantes (con la excepción de los restaurantes vegetarianos o veganos y sus derivados), no va a contar calorías ni espera menús de corte sano. No podemos culpar a los restaurantes de la obesidad que existe en nuestro país.

Más preocupan otros temas que no son afines a nuestra revista y que ciertamente son los que han gatillado la obesidad de las personas. Desgraciadamente, y como dice un humorista, pasamos de la citroneta a la 4 x 4 (de desnutridos a obesos) sin darnos cuenta el descalabro que dejábamos en el camino y en esto el consumo de aceite de oliva no tiene nada que ver, ya que contiene tantas calorías como los aceites comunes.

Somos un país donde comemos y bebemos como cosacos. Eso nadie lo puede desmentir. Pero los restaurantes no son los culpables de la obesidad ni del alcoholismo de nuestra población. Es un problema cultural que no se soluciona en una década ni en dos. Ninguno de nosotros estará vivo cuando se superen estos temas. Este es un problema de Estado (y decimos Estado ya que no es del gobierno de turno). El Estado le puso vitaminas y sal al pan. El Estado fomentó (sin querer) el consumo de carne y dejó de lado el pescado a pesar de los kilómetros de costa que tenemos el privilegio de poseer. El Estado es que debe plantearse políticas inteligentes para que en cien años más seamos más sanos (más bien dicho, los que vivan en esa época).

En la actualidad, sólo la comida que entregan en clínicas y hospitales es sanísima. Pero, ¿pagaría usted por alimentarse allí?

Comer en restaurantes es un placer hedonístico que nada tiene que ver con la alimentación. Y echarle la culpa a los locales gastronómicos de los males de nuestra población no es justo. Nuestros restaurantes no están hechos para enseñar ni alimentar, están para disfrutar la comida y punto. (JAE)

MIS APUNTES


 
GREGORIA COCINA
La picada de los argentinos

Bien es sabido que los argentinos que viven en nuestro país extrañan enormemente sus típicas costumbres alimenticias. Muchos intentan emular las recetas de la “nona” o encontrar un lugar donde comprar esos dulces como la Rogel (o torta de alfajor), los alfajores de maicena, fugazzetas rellenas, las facturas,  medialunas y las buenas empanadas, que obviamente no son similares a las nuestras.

La Gregoria Cocina intenta ser un restaurante, pero a pesar de sus mesas, los pedidos telefónicos absorben buena parte de sus ventas. De ellas, las empanadas -elaboradas a la minuta- son las preferidas. Diez variedades (carne cortada a cuchillo, carne picante, cordero, queso y verdeo, jamón y queso, queso champiñón, caprese, espinaca, choclo y pollo) están diariamente a disposición de los que ya conocen el dato y disfrutan con los pedidos. Salvo la empanada de cordero, que tiene un valor de $ 1.600, el resto cuesta $ 1.400 cada una.

Probé seis de ellas y feliz les cuento que son atómicas. La de carne, la caprese y la de espinacas en mi memoria. Para saber el contenido de cada una, una tarjeta con los diferentes repulgues identifican cada relleno que está en cada masa y se envía junto al pedido. La mayor gracia es su manufactura, ya que como las elaboran a pedido, siempre llegan frescas a su destino (algo que nunca se ha podido lograr con la empanada chilena, ya que la gran mayoría de las veces compramos los saldos de días anteriores).

Un buen dato para los miles de argentinos que viven en la capital y que aun necesitan empaparse con sus tradiciones alimenticias. Los despachos son rápidos ya que ocupan Uber y otras plataformas para hacer los envíos.

Un dato que no lo dejará indiferente. (JAE)

Gregoria Cocina / Las Tranqueras 181, Las Condes / 23264 9002 – 23264 9007

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


¡SE VIENEN LAS SOPAS!

Comienza la temporada de frío y los restaurantes se preparan para incluir en sus cartas las benditas sopas. Simples, reconstituyentes y sabrosas, hacen de ellas un placer para el tiempo frío. Ya sea un caldo, una sopa, un consomé o una cazuela, tienen la capacidad de reconfortar tanto o más que un abrazo bien apretado. Las preparan casi en todas partes, pero las más clásicas se las mostramos en este artículo. ¡Pase y tiéntese!



Ramen / TEMPLE
Para el frio, para el alma y los amantes de lo oriental, esta sopa es una de las delicias del invierno, donde los fideos  de trigo bailan en un sabroso e intenso caldo a base de cerdo y pollo, junto a espinacas, hongos shiitake y cerdo braseado en salsa de soya, coronado con huevo duro, lo que en Japón se conoce como Chashu. ¡Un hit! (Vitacura 2885 / 22394 2463)

 

 

Caldo de gallo / BAR NACIONAL
El caldo de gallo (con criadillas) o de gallito (solo carne) son los grandes y enjundiosos clásicos que ofrecen en estos tradicionales locales capitalinos. Una paila en base a un caldo con carne atomatada y coronada con un huevo crudo que se va mezclando junto al calor del caldo y su guarnición, hacen de esta preparación una de los más enjundiosas de la ciudad. (Huérfanos 1109 / 22696 5986)

 

Asopado / MADAM TUSAN
En clave chifa, esa fusión chino –peruana, Gastón Acurio sorprende con esta sopa capaz de ganarle a las bajas temperaturas. Sabores agridulces, ajíes y especias orientales, a través de una plateada trozada y guisada al wok con soya y sésamo sobre un sabroso caldo de ave, con fideos sahofan y pak choi. ¡Gran sabor! (Boulevard Parque Arauco, Local 365 / 22219 0152)

 

 
Tortellini in brodo / LA DIVINA COMIDA
De origen humilde llegó a convertirse en uno de los platos más importantes de Italia. En un caldo (brodo) de carne, nadan felices los tortellini, pequeñas masitas rellenas con una pasta a base de carne, nuez moscada, avellanas, higos y aceitunas. Sabor puro y sencillamente maravilloso. (Los Patos 13735, Lo Barnechea / 23221 1823)



Crema de almejas y papas / LA CALMA
En este local capitalino trabajan mano a mano con pescadores artesanales, buzos y mariscadores, quienes se encargan de abastecer el lugar con los mejores productos marinos que, hasta hace doce horas, vivían felices en el mar. La crema de almejas, en perfecta comunión con las papas, es de epopeya y uno de sus grandes logros. (Av. Nueva Costanera 3832 / 22667 4416)

 

 
Crema de locos / BACO
Para muchos es el plato del invierno. La crema de locos ha causado un fervor casi religioso en este conocido restaurante. Suave textura y a la vez potente, el sabor de los locos en versión líquida, con crutones como guarnición, es una de las mejores ideas para esta fría temporada (Nueva de Lyon 105 / 22231 4444)

 

 
Cazuela de vacuno / JUAN Y MEDIO
Si bien es una preparación con bastantes guarniciones, la cazuela es parte de nuestra idiosincrasia gastronómica: una mezcla generosa de asado de tira y verduras de temporada que entusiasma hasta el más enemigo de las sopas. Muchos optan por sacar las guarniciones para degustar al inicio un caldo que rememora sabores de antaño (J.M. Infante 51 / 22378 9277)

 

 
Consomé de plateada / LA CASA VIEJA
El ejemplo máximo de que menos es más: en un lebrillo de greda se junta el sabroso caldo de las plateadas que aquí preparan –corte que sólo se puede encontrar en Chile y el plato estrella de la casa–, con un huevo crudo bien revuelto y un puñado de cilantro picado, logrando uno de los mejores y más sencillos platos de este entrañable restaurante. (Av. Vitacura 8411 / 22202 0355)

 

 
Sopa de cebolla / LES ASSASSINS
Ubicado en pleno centro de la ciudad, esta preparación clásica invernal es una infalible opción de encontrar una de las mejores sopas de cebolla de la ciudad. Según su dueño, Juan Carlos Cheyre, importó la receta directamente de París, y lleva de agregado queso gruyère y crutones. (Merced 297 – B / 22638 4280)

 

 
Crema de zapallo / EL HUERTO
Las tendencias vegetarianas y veganas son mundiales y esta sopa representa parte de esta nueva predisposición de la población. Sin lácteos ni productos derivados de animales, tienen como elemento básico un caldo de verduras que se cocina diariamente. Zapallo, zanahoria y jengibre para uno de los sabrosos clásicos de este genial restaurante. (Orrego Luco 54 / 22231 4443)

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                           
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(MARZO) LAS LEÑAS (Av. Vitacura 5321 / 22833 7731): “Con capacidad para 250 personas (con estacionamiento, aunque pequeño), un plato seguro y entretenido es el crudo ($7.800), que corre fijo. El típico “hágalo usted mismo”, que le pone al frente pocillos con carne magra molida, cebolla morada, pepinillos, mostaza Dijon, mayonesa blanca, cilantro, limón y ají. Sólo se requiere algún espontáneo aprendiz de cocinero –que ahora abundan. 0, mejor aún, algún veterano mañoso que sepa de proporciones y procesos para convertir esos ingredientes en delicioso bocado para quienes no le temen a la carne cruda. Y también lo tientan con unas costillas de chancho calibre 450 gramos, con su guirnalda de pimientos asados y su diadema de salsa BBQ. Entre las pizzas, la Del Norte ($10.590) es la favorita, con bocconcini (bocaditos, pequeñas esferas de queso mozzarella), albahaca y aceitunas. Buenas las pizzas, y el ambiente tiene la temperatura adecuada para inflamarse de entusiasmo, ante la menor provocación.

MUJER, LA TERCERA
PILAR HURTADO   
(MARZO) OSAKA (Nueva Costanera 3736 / 22381 9070): “La carta se pasea por productos diversos, como el mundo marino, pato, chancho y vacuno, pero lo entretenido es cómo se combinan en los platos. Nosotras probamos el tiradito tako al olivo, pulpo en tajaditas con salsa de aceitunas amargas, un toque de palta y de ají encurtido, presentado bellamente y con un pulpo a punto, pero donde la aceituna era potente (aunque me encanta).” “Luego optamos por pedir distintos nigiri (dos porciones por plato), y este fue nuestro ranking de favoritos: sake foie -salmón curado con un trocito de foie gras increíble por su mezcla de sabores y la calidad de la materia prima-, hotate truffle -ostión a la trufa, explosión de mar y tierra-, gyutan -de lengua, textura que se deshace en la boca- y el buta -papada de chancho, grasita que también se desintegra en la boca-.” “Una fiesta estos nigiri, como para probarlos todos. Pero estuvo genial parar ahí y pedir los passion shrimp tempura, camarones con una delgada capa de batido apenas crocante, servidos con una salsa perfectamente equilibrada de maracuyá y ají, que ensamblaba de maravillas con los camarones; nos encantó.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MARZO) INFILTRADOS (Vitacura 5708 /22219 1343): “Primero se pidieron unas mollejas y, de la cocina, se recomendó que mejor que no (¿?). Se solicitó reemplazarlas por unas empanadas de cordero, pero "no era temporada". Tampoco había congrio a la parrilla y, de pasada, se advirtió que los erizos tampoco eran habidos.” “Los dos platos principales fueron un perfecto desastre. Primero, un trozo de punta paleta ($9.500) que estaba simple y llanamente duro. Se comió, se intentó más bien, un bocado y se dejó casi íntegro. El otro plato lucía bien para Instagram: una linda trenza de entraña con tocino ahumado ($12.900), pero mientras la carne intentaba sobresalir, el ahumado le ponía el pie encima. Además, mientras el vacuno estaba blando, el chancho estaba gomoso, en una invención parrillera que debiera ser, tal vez, evaluada. Lo mismo que el gran plato en que venía la ensalada ($3.400): resultaría más cómodo un bol para aliñar su contenido, y cabría mejor en la mesa. Para sumar a esta experiencia, la palta venía dura y, esto ya parece bullying, pero fue así: el vinagre balsámico de la mesa poco tenía de balsámico.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MARZO) DOLCE & SALATO (Eliodoro Yáñez 2820, Providencia / 99779 0641): “Como la oferta de desayunos nos pareció interesante, pedimos, a modo de entrada, una paila de huevos dellanonna ($4.900) excelente: dos huevos pochados acompañados por cubitos de pan frito y de papas fritas, más trozos de aceitunas, espárragos cocidos a punto, unas tajadas de jamón serrano, cubitos de queso de cabra y algo de crema. Muy buen precio para semejante paila.” “Y de los fondos, que no son más de 7 u 8 y que incluyen charquicán con huevo frito (curiosa innovación, que no se conoció en Chile hasta esta generación), una plateada braseada acompañada de puré rústico ($8.900): gran trozo de carne, perfectamente cocida (no recocida), con el jugo de cocción reducido, sabrosísimo, y un puré de papas con algo de camote, sazonado con mostaza antigua: una idea muy buena, que da interés al puré de papas, que suele ser nutriente más bien neutro y aun soso (a menos, claro, que tenga enormes cantidades de mantequilla).” “Excelente lugar de barrio, para un almuerzo o comida sencillos y tranquilos.”.

martes, 6 de marzo de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG.

Año XXX, 8 al 14 de marzo, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: La paranoia del gluten
MIS APUNTES: MAT / Mercado Urbano
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Baco
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
LA PARANOIA DEL GLUTEN
Pobre gluten. Sin comerlo ni beberlo, ha caído en el cesto de los conservantes, los aditivos, los transgénicos, el glutamato monosódico y otros demonios de la alimentación moderna, y hoy muchos lo sienten como una amenaza para la salud. A tenor de la explosión de productos que emplean su ausencia como reclamo comercial, cualquiera diría que esta proteína presente en el trigo, el centeno, la avena y la cebada puede causar daños en todos los seres humanos, cuando en realidad sólo es perjudicial para los alérgicos y los celíacos.

Muchas culturas, incluida la nuestra, llevan siglos no sólo tomando alimentos con gluten -esa cosa tan rara llamada “pan”-, sino basando buena parte de su nutrición en ellos. El hecho, tan obvio que podría entenderlo desde un niño de ocho años a un veterano de 80, no impide sin embargo que la moda antigluten nos arrastre a todos. El último dato publicado al respecto es bastante duro: el 30% de los adultos de Estados Unidos, casi uno de cada tres, han dejado o intentan dejar de consumir productos con gluten. Según el estudio de la empresa NPD, la tendencia va al alza, y ha crecido cerca de diez puntos en los dos últimos años. Si cruzas los datos con el número de celíacos estimado -entre un 0,75% y un 1% de la población-, te preguntas: ¿por qué esta locura?

El boom del "no al gluten" parte, sin duda, de una necesidad: la de los celíacos, que con toda lógica reclaman a la industria un etiquetado claro en los productos que les ayude a evitar riesgos, a la vez que demandan productos sustitutivos sin la proteína y piden una legislación que les proteja. Normal: ellos sí se la juegan. Ahora bien, la extensión de la glutenfobia al resto de la sociedad tiene más que ver con la enfermiza obsesión por "lo sano" propia de estos tiempos, y me temo que está promovida por una industria alimentaria que ha visto una veta comercial en el asunto.

Como ocurre con los alimentos funcionales, la industria no sólo gana en ventas, sino también en márgenes: los alimentos sustitutivos libres de gluten son notablemente más caros que los convencionales. Los celíacos y alérgicos lo pagan porque no les queda más remedio, y el resto se deja engatusar porque cree que está comprando una variedad más saludable.

Está por ver si la tendencia llegó para quedarse o se la llevará el viento como tantas otras. Por lo que he leído, algunos expertos creen que pasará, y que se impondrá el hecho de que muchos productos en los que se ha eliminado el gluten son en realidad más engordantes e insanos que sus modelos originales. Yo no pondría las manos al fuego: dada la estupidez con la que llevamos a cabo tantas decisiones de compra en el terreno alimentario, todo es posible. (JAE)