(Absenta o licor de ajenjo)
Cualquiera que escuche hablar sobre una
Hada Verde, puede pensar que se está hablando de Campanita, ese emblemático
personaje volador de Peter Pan. Ella se vestía de verde, un poco más claro,
pero al final de cuentas su vestido era verde, con alas por supuesto, pues era
un hada. Pero esta vez no hablaremos de Campanita, sino de una más embriagante
y además algo alucinante…
El Hada Verde (Fee Verte) como le llaman
al Absenta o Licor de Ajenjo, es una bebida que según se sabe, comenzó su
historia tras la manipulación química hecha por el médico Pierre Ordinaire
durante el siglo XVI, en Suiza, con el fin de lograr una pócima curativa cuya
base era una mezcla destilada de anís y ajenjo, la cual ya se le reconocía
desde la antigüedad que poseía un gran poder curativo. De hecho es sabido de su
consumo durante siglos a través de la existencia de antiquísimos escritos en
los cuales se hace referencia y que datan desde el desértico Egipto hasta la
Grecia Antigua, donde era utilizada como cura para la malaria e ictericia
(exceso metabólico de bilirrubina) gracias a sus poderes tánicos.

Con la muerte de Ordinaire, su familia
siguió explotando la pócima comercialmente, hasta que es adquirida por dos
señoritas de apellido Henriod quienes a su vez se la vendieron en 1805 a un
comerciante de nombre Henri-Louis Pernod, quien abre la primera destilería de
absenta llamada Pernod Fils, en Francia, país desde donde se extiende el
consumo y fama a todo el mundo debido al interés mostrado por los artistas y
bohemios que pretendían expandir su pensamiento e ideales de forma masiva tras
la llegada del siglo XX.
Convirtiéndose en una bebida de moda en
los bares y sitios de reunión de lo que podríamos considerar eran los dueños de
la movida cultural en la época, alcanzó pronto la fama de ser un recurso
efectivo para ser más creativos, algo no muy alejado de la realidad pues la
Tuyona, principal componente de la bebida y de la cual deriva su sabor
característico es también un alcaloide psicoactivo (en conclusión la
composición química del ajenjo es muy parecida a la de la marihuana). Razón por
la cual era altamente adictiva y por lo que el Estado francés procede a
prohibir el consumo en el año 1915.
De esta generación bohemia y no tan
bohemia, se cuenta que eran asiduos bebedores del hada verde escritores de la
talla de Oscar Wilde y Hemingway, quien según bajo los efectos alucinógenos de
la bebida se atrevió a torear una vez y le llamaba Alquimia Liquida. Otros,
como Toulouse-Lautrec, Víctor Hugo, Baudelaier y Edgar Alan Poe, quien
alucinando con ella, en vez de ser un hada quien tocaba a la puerta de su
cuarto, lo comienza a intimidar un cuervo durante la soledad de la noche; o
pintores como Degas, Manet y Vincent Van Gogh de quien se dice tuvo el valor de
cortarse la oreja embriagado con la bebida o el mismísimo Pablo Picasso quien
según los bromistas de la época comenzó a pintar garabatos tras comenzar con su
consumo.
Hoy en día el consumo del licor de
ajenjo no es del todo legal en buena parte del mundo. Su fabricación comercial
no obstante, continúa normalmente en ciertos países donde es bien controlada la
producción, pero es la venta y fabricación ilegal es la que más aletea
alrededor de quien la busca furtivamente, pues sus presentaciones artesanales
por lo general son más fuertes en sus proporciones de alcohol y la presencia de
la Tuyona es aún mayor, para que así sus efectos alucinógenos sean más
poderosos.
Sobre la forma de beberla se han escrito
tantas formas como autores puedan existir, pero la más clásica según los
puristas es colocar encima de una copa con el licor servido, una cucharilla
perforada sobre la cual se coloca un terrón de azúcar y se procede a verter
agua muy fría lo cual produce que la bebida se torne de un color blanquecino o
louche (leche), a medida que el terrón de azúcar se va disolviendo. Aunque este
efecto se produce realmente por la reacción del licor en contacto con el agua
helada, al final se remueve un poco y entonces se está ya listo para pasar cruzar
la puerta.
Así que de color verde oscuro, aunque se
pueden encontrar presentaciones en color azul y con una graduación alcohólica
que puede estar entre el 70% y el 89.9% de alcohol, esta bebida de aroma
penetrante y de sabor amargo sigue siendo todo un misterio para los que buscan
encontrarse con su embrujo, y muy peligrosa para todos aquellos que quieren
volar en exceso.
Y volar con la fauna fantástica de los
bosques encantados, no todo el tiempo es muy seguro. (JAE)