LA
"FRANCESINHA"
El contundente
sándwich de los portugueses
Mucho más que un
simple emparedado, se la considera una comida completa que proporciona una
experiencia única de degustación por sus diferentes texturas y por el secreto
de su salsa.
Escogido uno
de los diez mejores sándwiches del mundo por la web estadounidense Aol Travel,
una referencia del turismo y el ocio, la francesinha es un plato obligatorio
para quien visita Portugal y, sobre todo, la ciudad de Oporto, en el norte del
país, donde la ideó un emigrante retornado de Francia en 1950.
"Comer
una francesinha es una experiencia única", dice Carlos Sá Pereira,
responsable operacional de Cufra, el restaurante de referencia de Oporto que se
mantiene fiel a la receta original. “El sabor y textura conferidos por los
embutidos, que se encuentran en muchos de los mejores platos de la gastronomía
portuguesa, junto a la salsa única hecha especialmente para la francesinha, convierte
este plato en algo especial y diferente”, explicó.
"Tampoco
existe ningún plato portugués que pueda comerse por todos y a cualquier
hora", defendió Sá Pereira, quien abundó que puede degustarse desde la
comida hasta la cena más tardía "after-hours". A los turistas les
apasiona, según el empresario, quien coloca a los españoles como una de las
nacionalidades que más la aprecian: "Vienen a Oporto específicamente para
comerla", señaló.

"Es un
sándwich muy elaborado", subrayó Sá Pereira, al recordar el arduo trabajo
de montaje de la francesinha, que requiere especial cuidado y pericia para
obtener una estructura consistente ajena a posibles derrumbes.
El alma del
plato es la salsa caliente, hecha de manera diferente según el restaurante. Cada
cocina tiene una receta secreta, aunque normalmente comparten entre sus
ingredientes el tomate, el picante y la cerveza.
El sándwich
suele servirse también acompañado de papas fritas y un huevo frito que,
colocado sobre el pan, emula a una corona. Está considerado un plato de culto
en todo el norte de Portugal, -varios restaurantes de Oporto están
especializados en la francesinha-, aunque en la capital, Lisboa, también pueden
encontrarse locales donde sirva de forma auténtica.