martes, 26 de mayo de 2020

GRANDES LEYENDAS



HEMINGWAY EN PARÍS

Desde hace unos cuantos años, una de las paradas obligadas para los sibaritas en París es el Bar Hemingway del Hotel Ritz. Elegir un trago de su amplia carta de cócteles puede ser una forma no tan costosa de degustar un rato de los espacios de un hotel símbolo del lujo y la clase alta desde sus inicios. Como sugerencia para tomar, podría ser un Dry Martini a manera de homenaje al medio centenar -según cuenta la leyenda- que se bebió el escritor para celebrar el desalojo de los nazis cuando tenían ocupado el Petit Bar del Ritz como cuartel general de la Luftwaffe.

Hay una historia que afirma que, para finales del año 1945, el mismo Hemingway consumó el desalojo de los alemanes enfundado en su traje de militar y acompañado de unos pocos soldados. El periodista norteamericano, corresponsal de la guerra, llegó al hotel en un jeep cargando una potente ametralladora, pero al parecer ya el enemigo había abandonado el hotel y a Hemingway no le quedó más que celebrarlo con 50 Martinis secos.

Si los Martinis no son de su agrado, no importa, este no es el único episodio legendario que vincula al escritor y al bar, o por lo menos, con alguno de sus cócteles. Otra de las historias célebres de esos vibrantes años es la que el mismo Hemingway contaba sobre el Bloody Mary, asegurando que este cóctel había sido inventado especialmente para él por el mítico bartender Fernand Petiot.

Cualquiera sea su elección, probablemente será más económica que dormir en alguna de sus costosas habitaciones, pero, además, si se trata de encontrar el testigo más fiel de la entrañable relación entre el escritor y el Hotel Ritz, el bar es el mejor lugar.