Es muy probable que el Mercado Tirso de
Molina (una parte importante de la vega central), sea más conocido y admirado
por los turistas que visitan la capital que los propios santiaguinos. De hecho,
este típico lugar se ve tan lejano y perdido, que muchos prefieren abastecerse
de frutas y verduras en las ferias de barrio o en los supermercados, a pesar de
las grandes diferencias de calidad y de precio que hay entre este tipo de
locales.
Abastecerse de frutas y verduras es la
primera opción, algo que hacen en casi su totalidad los jefes y chefs de
restaurantes de la ciudad. Sin embargo los turistas y muchos parroquianos que
trabajan en las cercanías del mercado, disfrutan enormemente con la gran
variedad de cocinerías que se ubican en el segundo piso de este complejo
(escala mecánica incluida).

En el segundo piso la vida cambia. Dos
sectores no extremadamente definidos separan las cocinerías de la venta de
ropa, perfumes y calzado. Zapatillas fluorescentes se fusionan con puestos de
jugos de frutas (un modelo peruano que ha sido un éxito en la capital), además
de dos decenas de locales con mesas bien puestas y bastante mejores que muchos
boliches de comida de la zona. Allí hay que regodearse y mirar ya que la oferta
es gigantesca. Platos típicos colombianos, ecuatorianos, mexicanos, brasileños
y chilenos a precios ridículos y de gran calidad. Como no venden vino ni
cervezas, sólo queda la opción del jugo o la Inca Kola, pero le aseguramos que
con cuatro mil pesos, es posible que le alcance para la propina y para el Metro
de regreso.
La gracia será conocer y sentarse en la
cocinería que prefiera. No daré nombres ya que la intención es que conozca la
variedad y no se deje llevar por un comentario. Al menos así lo hice: me senté
en una cocinería y junto a una gaseosa, me sirvieron una más que generosa
reineta frita con arroz y ensalada de tomate con “nieve”, plato con una fritura
maravillosa y acompañamientos igual de buenos.
¿Olor a fritura o a grasa? Ninguno. Por ello felices se ven los turistas
que a esa hora almorzaban en los locales del mercado. No hay copas, pero si
vasos limpios. Servilletas de género tampoco, pero sí una limpieza e higiene
que ya se la quisiera el chino de la esquina de mi casa. Limpieza y sonrisas
que abundan en los locales atendidos por mujeres de todos los colores y estilos.
Sin gritos, sin música estridente ni cantantes “populares”, el Tirso de Molina
se lleva las palmas esta semana en Planeta. Me juré regresar para probar un
“cerdo con calabacita”, un plato mexicano que me tentó sobremanera. ¿Alguien me
acompaña? (Juantonio Eymin)
MERCADO DE ABASTOS TIRSO DE MOLINA
Dirección: Artesanos 700, Recoleta
La privilegiada ubicación del Mercado de
Abastos Tirso de Molina la hace un destino irresistible para visitarlo. La
accesibilidad es por todos los puntos cardinales:
Por el Norte: Por independencia y
Recoleta.
Por el Poniente: Costanera Norte salida
Mercado Central, por Sta. María o por Gral. MackennaPor el Sur: Por Bandera, por Mac-Iver y Miraflores.
Por el Oriente: Por Bellavista, por Dardignac y por Costanera Norte salida Artesanos.
A metros del Metro Cal y Canto.