DECÁLOGO DE LA RESACA
La mordida de un perro se cura con la saliva del mismo perro
- ¿Vacaciones esta semana?
- Si jefe. A Mendoza, con la paquita.- ¡Pero eso no puede ser! ¡Se van a cagar de calor!
- ¿Y...?
Así comenzó el intercambio de opiniones
con mi jefe cuando le avise que iría de vacaciones con Sofía una semana a
Mendoza. Explotador y todo, me las concedió con una condición: que escribiera
sobre la resaca, esa misma que tendrán ustedes la mañana del 1 de enero del
2014, o sea, ahorita y ya.
- Jefe: yo puedo entregarle mis pócimas contra la resaca, pero que quede en claro que es una opinión absolutamente personal y que no es precisamente la que recetan los médicos.
- No importa Exe. Necesito tu expertise. Mándame tus remedios contra la caña y te vas tranquilo al otro lado de la cordillera. ¿Hecho?
- Esta bien jefe. Se lo mandaré. Pero con una condición. Que ponga en alguna parte del artículo que son “mis” consejos y no el de los expertos.
- Vale. Me responde como si hubiese nacido en la Madre Patria.

Según los facultativos (y a veces hay
que creerles), la resaca es el resultado de la intoxicación del organismo
provocada por la ingesta de una dosis excesiva del alcohol. El cuerpo se
protege de la intoxicación y segrega enzimas que metabolizan y desechan las
toxinas. Sin embargo, cuando la ingesta de alcohol es mayor a la normal, la
capacidad del organismo para metabolizarlo es menor y se presentan los síntomas
de la resaca.
¡Güen dar! Esta explicación matutina y
sin siquiera con ganas de mirarse al espejo no sirve. Usted necesita
soluciones. (Y ojo que los médicos hacen lo mismo, la única gracia es que ellos
se hidratan poniéndose suero y chau pescao). No. Nosotros debemos sufrir las
consecuencias. Y buscar remedios caseros para pasar la tranca del año.
¿Cómo ponerse a tono? Bien. Como la
resaca en año nuevo es algo universal y una noche de excesos la llaman en
Francia “geule de bois” y los anglosajones hablan de “hangover”, nuestra
popular caña podemos curarla con varios condumios y bebistrajos. Para mí, sin
ser un experto en la materia, mi decálogo para el Año Nuevo sería el siguiente:
I. Una cucharada de aceite de oliva
(extra virgen, obvio) antes de festejar. Que eso protege, protege. Nadie la va
a decir que no se va a curar igual, pero ayuda a la autosugestión.
II. No maneje. En todo el país, los
taxis y radiotaxis son bastante más baratos que una clínica, un juicio,
demandas civiles (o criminales) y/o pasar la noche en una comisaría. Deje el
auto en casa a no ser que tenga chofer. Pero usted… no se arriesgue.
III. No le pido que beba con moderación.
Eso es un imposible. Pero, cuando regrese a casa no olvide tomarse dos
paracetamoles antes de acostarse. Con agua potable eso sí, aunque piense que
ese líquido transparente le puede hacer mal.
IV. No se ponga cariñoso. Deje dormir
tranquilo al “regalón de la provincia”. Una cosa es lo que usted cree y la otra
es lo que puede.
V. Si va al baño en la madrugada, medio
cureña, haga pipí sentado. Así evitara mojar todas las cerámicas ya que si no
le achunta al WC sano y bueno, con alcohol la cosa se pone complicada.
VI. Levántese, dúchese y no se ponga esa
polera regalona llena de hoyos que tiene para sus horas de ocio. Haga como si
no pasara nada. Estará medio mareado aún, pero consérvese digno. ¡Hace años que
quiero comerme unos huevos a la ostra!, dígale a los suyos mientras busca tabasco,
limones y pimienta. No deje que nadie se los prepare. En esto, hay que ser
estoico.
VII. ¡Hay que festejar el 2014 con
cerveza!, es lo que se le debe ocurrir para aminorar los efectos de la caña del
día anterior. La cerveza ayudará a recuperar la deshidratación producida por
todo lo que bebió en su frenética noche. Los franceses del sur sanan la resaca
con un vasito de pastis y los ingleses con una pócima de gin y tabasco. Acá,
nosotros, lo sudacas, lo hacemos con birras… ¡Vivan las chelas!
VIII. Aperitivo. Y no hay otro: Bloddy
Mary. Ni se le ocurra un pisco sour. Eso lo reventará. El bloody Mary sana
hasta los malos pensamientos. Por muy mal que se sienta, esta mezcla de vodka,
jugo de tomates, tabasco, salsa Worcestershire (inglesa), limón, sal, apio y
pimienta es para renovar votos. Hay algunos que le colocan un chorrito de
brandy. Pero les aseguro que un buen bloody Mary los dejará más que contentos y
con ganas de seguir la fiesta. Mal que mal, el fin se semana se viene en dos
días.
IX. Almuerce algo fresco. No estamos para porotos granados el primero de enero. Un cebiche bien condimentado con su leche de tigre correspondiente. Harta ensalada de tomate, pepino (ojalá un jugo de pepinos) y cuanta verdura exista. Unas láminas de pechuga de pavo mustias del día anterior y una buena botella de un frío sauvignon blanc. No se exceda. Ya lo hizo la noche anterior.
X. Duerma siesta. Imprescindible para partir el
2014 en buena forma. Un tutito a media tarde es de lo más aconsejable. Bien
harían dos paracetamoles nuevamente. Descanse. Dispóngase a ver películas
viejas en su plasma o déjese llevar por esas adormiladas voces del National
Geographic. Por delante vienen otros 364 días… y hay que agarrar fuerzas para las
vacaciones y Semana Santa.
- ¿En qué estás, ché?
- Mandando un mail a Santiago, linda.
Aproveché que estabas durmiendo raja para saludar a mis amigos allá.- ¿Vos pensás que soy boluda? Me tinca que estabas escribiendo algo para la Lobby.
- ¿Y?
- Mirá. Por lo único que te salvás es porque hoy me llevarás al casino. Así que andáte a la bañera, abrés la regadera, te das una ducha, te vestís y nos vamos al casino del Hyatt.
- ¡Tai hablando como argentina!
- ¿Y qué querés? Yo aprovecho los viajes para aprender el idioma. Y riendo dice: ¡Y no me rompás las pelotas Exe, ya que aún nos quedan varios días en Mendoza!
No hay caso con la paquita. Siempre de
buen humor, me alegra el almanaque. Iremos al casino y aprovecharemos de
bebernos unas cervezas en esos ambigúes que dan a la calle en la peatonal
Sarmiento. Total, estamos de vacaciones y las merecemos.
Ya poh’, nos vemos a la vuelta. No se
olvide de mis consejos… y feliz 2014.
Exequiel
Quintanilla