EL BOOM DE LA COCINA
Los
espacios para opinar de gastronomía en nuestro país siempre fueron muy limitados.
La importancia que le daban los medios escritos fue mermando a medida que
comenzaban a crecer las revistas de nicho, que tenían la gastronomía y el vino
como estandartes de su quehacer. Aun así, los diarios mantuvieron algunos
espacios –pocos a decir verdad- dedicados al negocio gastronómico, turístico y
vitivinícola.
Con
el advenimiento de las redes sociales, la gastronomía comenzó a expandirse
insospechadamente. Antes, sólo algunos periodistas especializados en la materia
tenían posibilidad de escribir del tema. Era un pequeño mundillo de profesionales
que de la noche a la mañana se percataron que Facebook, Instagram, Twitter,
Pinterest y otras aplicaciones que funcionan con esta nueva forma de
comunicarse, entraban sin permiso en sus propios círculos, posiblemente
perjudicando la crítica, pero aumentando el interés de los lectores por arte
gastronómico.

Si
agregamos a ello los embajadores de las marcas, algo bastante común en nuestros
días ya que convierte a un líder de opinión en un auspiciador insospechado del
marketing moderno, es posible que nos demos cuenta que la bien llamada apertura
gastronómica que está viviendo el país, aparte de interesante, es bastante
complicada, ya que no todo lo que brilla es oro… ni todo lo que ve lindo es
bueno.
A
la población hay que entretenerla, y aparte del futbol pareciera que la cocina
tiene mucho que decir. Me encanta esta apertura y ojalá sea un éxito. Espero
que el tema no sature como las ferias gastronómicas que semana a semana están
inundando las ciudades. Todo vale, pero aun así hay que poner cada cosa en su
lugar. En la crítica gastronómica no hay invento ni espacio para confundir al
lector. Al menos en esta faceta de la gastronomía los cronistas gastronómicos opinan
de acuerdo a su criterio y nada -ni nadie- altera su opinión. Con más o menos
años de trabajo gastronómico, los que escribimos del tema y no sólo sacamos
imágenes lindas pero intangibles de un plato, estamos convencidos que si bien
el desarrollo de nuestra cocina requiere marketing, la crítica -fundada en
buenas razones- es indispensable y necesaria. (JAE)