DOS LAGOS
Patagonia impenetrable
Sur
profundo. Allá, donde se acaban los caminos y únicamente se puede llegar en
lancha o en helicóptero (cuando el tiempo lo permite), se encuentra un moderno
lodge perdido entre los lagos de la undécima región. Y con leyendas urbanas
incluidas ya que cuentan que Bill Gates es asiduo del lugar. Pero eso poco
importa ya que con tan sólo ocho camas, Dos Lagos es exclusivo y tremendamente
atractivo.
No
es fácil llegar. Avión hasta Balmaceda; luego una van que recorre por más de
una hora parajes inimaginables. Después, ya en total oscuridad y alumbrados con
linternas, abordamos una lancha que cruza raudamente el lago La Paloma para
llegar al destino soñado. Hace mucho frío y la ama de llaves del lodge, una
exploradora bilingüe, nos entrega zapatillas de lana de oveja para transitar
por el lugar. De ahí en adelante, y por varios días, la experiencia sería
inolvidable.

Afuera,
todo cambia. Los guías están para entretener a sus exclusivos pasajeros. Pesca
con mosca y sin derecho a llevarse los ejemplares ya que son devueltos al río;
paseos en rápidas lanchas que prácticamente vuelan sobre el agua para recorrer
lagos y ríos de la zona; avistamiento de aves, trekking, bicicletas e incluso
buggies para trepar escaladas montañas que están alrededor. No hay tiempo para
aburrirse ya que acá el día debería tener más de 24 horas. A un costado del
lodge y en un pequeño bosque, una sala de masajes con sauna y hot tube a
disposición de quien lo requiera. Un poco más allá, en la zona del hangar de
los helicópteros, seis habitaciones disponibles por si el grupo supera las ocho
personas.
Así
de lindo. Hedonismo y placer por doquier. Pronto, una pequeña central
hidroeléctrica entregará energía las 24 horas. Durante mi estancia, los motores
que abastecen de electricidad al lugar se apagan a medianoche, algo que no deja
de ser nostálgico.
Cuesta
levantarse en las mañanas ya que las brasas de cada una de las chimeneas Bosca
que están en las habitaciones aun calientan los fríos amaneceres. Sin embargo,
con tan sólo pensar en los huevos pochados del desayuno, acompañados de pan
amasado hecho en casa, mermeladas y jugos de la zona, hacen más fácil el
proceso. El comedor, único y para ocho personas, no sólo nos ofrecería
desayunos: también almuerzos y cenas con centolla, truchas, patos, cordero y
mucho más, preparados ya sea lentamente en una cocina a leña o en otra moderna
cocina a gas.

Solo
Solo
(así se llama) es un quiltro ovejero. Sin ninguna raza en particular pero
maneja las ovejas del predio a su antojo. Una mañana de nieve queríamos
divisarlas cerca de nuestro alojamiento y tras la voz de su amo las alineó
frente a la puerta del lodge como si fuese un ejército de lana. Solo y sesenta
personas más trabajan para que este envidiable lugar sea destino de unos pocos
privilegiados.
Un
paisaje prístino donde la mano del hombre se advierte solamente en los
alrededores del lodge, zona donde tuvieron que enterrar los cientos de árboles
quemados que quedaron como recuerdo de los grandes incendios de bosques de
Aysén entre los años 1936 y 1948. Hoy aún quedan vestigios de esos
incontrolables incendios provocados por el hombre con el fin de conseguir
tierras cultivables. Pero no se ven solamente grandes troncos quemados. En las
alturas, predominan los cóndores y en la llanura no es difícil encontrarse con
huemules. Estos, curiosos, muchas veces se aproximan al lodge para pastar en
sus cuidados jardines.
Destino
de pocos ya que las reservas se hacen en grupo. No existen pasajeros que no se
conozcan en este lugar. Tampoco es económico ni podría serlo. Una inversión
millonaria para tener tan sólo ocho camas es algo impensable. Pero bien el
lugar merece una visita.
Dos
Lagos y sus 2.700 hectáreas es parte de un Chile desconocido para gran parte de
nuestros compatriotas. Pero existe y es un regalo para el alma y el espíritu.
Es un destino de millonarios y de famosos… pero también podría serlo para
usted.
Dos Lagos Lodge / El
Encuentro, XI Región.
Contacto: www.doslagoslodge.com / Reservas: reservations@doslagoslodge.com