CUEROVACA SE REJUVENECE
Con el paso del tiempo, el
Paseo El Mañío ha ido diversificando su oferta y por lógica, sus parroquianos.
El Cuerovaca –por años uno de los restaurantes más conservadores del barrio-
modernizó su apuesta para beneficio de su nueva clientela.
Siempre
hay una primera vez y generalmente por ello se le recuerda con aprecio. En el
caso del restaurante Cuerovaca, Juan Gabler, su propietario, fue el primero en
dar a conocer –en forma exclusiva- los primeros cortes de wagyu que se
producían en Chile. La presentación fue todo un éxito, ya que cada plato tenía
dos cortes similares de carne: wagyu y angus, con la finalidad de entender esta
nueva raza animal... y saborear sus cualidades.
En
18 años de existencia, el Cuerovaca se ha transformado en uno de los grandes
símbolos de las parrillas gourmets de la capital. Su público es élite y para
ellos han cocinado todo este tiempo. Sin embargo, el mundo cambia y los
clientes –que van poco a poco envejeciendo- ya no son los de siempre, ni los de
antes. Hoy existe una nueva pléyade –esa que no sabe de corbatas (menos de
telegramas)- que también busca calidad, siempre y cuando los ambientes sean los
adecuados para sus intereses.
Como
resultado de este cambio generacional, el Paseo El Mañío leyó el mensaje y
comenzó a adecuar sus comedores a estos nuevos clientes. Algo que también se
reflejó en el Cuerovaca, ya que rejuveneció su terraza con una carta que le
llamó “Meat & Wine”, donde presenta parte de sus mejores platos que le han
dado fama durante casi dos décadas.


No
se extrañe por los valores aquí indicados. Todo es para compartir, así que
cualquier suma deberá dividirla por el número de comensales de la mesa. Aparte,
en el Paseo El Mañío todo está pasando y la terraza está en la primera fila de
este entretenido polo gastronómico.
Un
cambio beneficioso que bien vale la pena conocer.
Cuerovaca: Paseo Peatonal
El Mañío 1659, Vitacura / 22206 3911