martes, 11 de agosto de 2015

CLÁSICOS DE LOBBY

LA GASTRONOMIA EN LOS OCHENTA
Un poco de historia

Hace algunos años, cuando nuestros lectores no eran tan masivos como ahora, hicimos un resumen de lo que pasaba en el Santiago gastronómico antiguo.  Pensábamos partir desde el año 1989, cuando nació esta revista, pero consideramos que nos quedaba atrás una década de aciertos y de desazones. Por ello iniciamos una serie de artículos de cómo era nuestra gastronomía en aquellos años. Decidimos, entonces, partir en los años 80, sólo hace 35 años. ¿Será mucho?

Los que nacieron en los años 80 ya tienen 35 años y supuestamente cada uno con su profesión donde poco o nada saben de esta época. Incluso, los que nacieron en los 70 andan perdidos. Nosotros, los más viejos, leeremos con simpatía estas líneas, acordándonos quizá de esos tiempos, recién salidos de un largo toque de queda impuesto por el Gobierno de turno y recordando la gastronomía de antes, de restaurantes que lograron sobrevivir a tiempos difíciles y la simpleza de sus ofertas.

Achiga, incipiente aún, tenía 24 socios en Santiago y uno en Iquique (El Canto del Agua). De ellos, sólo dos sobreviven a la fecha: el Villa Real, el café que está en la Av. Pedro de Valdivia y La Cascade, el buen francés de la difunta madame Raillard. El resto, todos fueron cerrando con el tiempo y las vicisitudes. Algunos tan famosos como el Arlequín, de Hernán Eyzaguirre;  el Maxó, la máxima expresión gastronómica de aquellos años; el recientemente reconstruido Aquí está Coco; el Praga; el Hereford Grill, el Pollo Dorado, Bali Hai y el Bric a Brac entre otros. En esos años los buenos restaurantes se cobijaban en esta asociación para destacar la calidad de su oferta. Después, la agrupación se abrió a quienes quisieran ser socios.  Otros establecimientos, como L’Etoile del Sheraton, que ocupaba parte del séptimo piso del edificio antiguo, ofrecía, dependiendo del día, diferentes especialidades: los lunes, internacional; martes, mariscos; miércoles, buffet criollo; jueves y sábado, buffet internacional, todo con un cover inicial de $ 120, ya que ahí se podía bailar y cenar a la vez.

Algo más oneroso era el Maxó. Con un menú que bordeaba los $1.200 por persona, el restaurante de Patricio Sotomayor ubicado en Antonio Bellet ofrecía un menú que incluía como entradas crepés de centolla,  salmón ahumado o camarones al champagne; y de fondo pato a “la sangre” tal como lo preparan en La Tour d’Argent en París, según decían sus propietarios, o el  filete Maxó, con champiñones, mostaza y crema. Si consideramos que el dólar en ese tiempo estaba a $ 39, cada menú costaba, sin líquidos, 30 dólares.

Mientras el grupo Mocedades cantaba en el Casino de Viña del Mar, empresarios franceses anunciaban con bombos y platillos la pronta puesta en marcha de Valle Nevado. Un proyecto que dotaría al sector con 600 camas para transformarlas en 2 mil un par de años después, con la idea de lograr un complejo de diez mil camas para el año 1990… Soñar no cuesta nada. Al final, abrió parcialmente sus puertas el año 1988.

Brenda Lee aun hacía de las suyas en el Teatro Casino Las Vegas cuando el hotel Carrera ofrecía diariamente un show cena en la piscina ubicada en su último piso. El menú, dispuesto para los que pudieran pagar $1.800, consistía en un aperitivo (sour o Martini); palta reina o consomé de entrada; medio pollo al orégano o escalopa de fondo y una copa de helado o fruta de postre,  más media botella de vino y café completaba la oferta de esos tiempos.

Felices estaban los viñateros en aquellos años. Cifras indicaban que se habían exportado 29 millones de litros a un valor de 21,5 millones de dólares, un aumento del 131% en relación al año anterior. De esas exportaciones, un 60% era vino embotellado y un 40% a granel. ¡Gran noticia! Por otra parte, Concha y Toro, uno de los grandes de esa época anunciaba que todos los días hacían tours por la viña, aunque “para los amantes de las degustaciones, ya no se realizarán catas de vino por las pérdidas que han ocasionado  las malas personas que sólo van a tomar”.

El céntrico Pollo Dorado seguía en ese tiempo haciendo noticia. Era el restaurante de los turistas que llegaban a la capital. Ellos ofrecían “platos sofisticados” como filete a la Pompadour ¿?, y pollo al whisky. El centro de Santiago era importante en esos tiempos. Según registros, ese año se esperaban cien millones de dólares en divisas provenientes del turismo internacional.

La crónica gastronómica de aquella época confundía algo las cosas. Según escritos de “El Mercurio”, en el Da Carla de calle Mc Iver, los fetuccini a la Papalina, que los elabora una cocinera que “ya lleva 22 años trabajando en el local”, es de gusto de todos, tanto como la jaiba a la parmesana. Y, “para acompañar los platos de fondo”, están las entradas surtidas, las “antipastas”.

Sin embargo, el mismo cronista de aquellos años, cuando escribe del restaurante Caleta El Membrillo de Valparaíso, comenta que “atienden muy atentamente pasada la medianoche señoras tan simpáticas que cuando se termina la comida da gusto llevarlas a Viña del Mar, lugar donde residen….”. ¡Qué pluma!

En el Piso Cero (Holanda 64), la oferta era “novedosa”. Una parrillada de mariscos con congrio, corvina, camarones, almejas y machas a la plancha con pebre y papas en papillote, todo por $300.

Corría el año 1980 y en Viña del Mar se inauguraba la remodelación del nuevo hotel Miramar (no el actual). Y mientras gran parte de la población jugaba Polla Gol, el restaurante Bric a Brac, de Av. Las Condes y Abadía, ofrecía “comida francesa” como paté (sic) de la casa, jamón crudo con palmitos, caracoles a la Bourguignon, filete arco iris (con tres salsas diferentes), lengua a las tres mostazas y crepés de centolla. Fino, por decir lo menos. Los más “compadres” irían eso si al “Alero Los de Ramón” donde show y comida por $ 600 tomarían un aperitivo y cenarían medio pollo “pirula” a la parrilla con agregado, más postre, media botella de vino y café mientras vivían un show con bailes tradicionales. Una ganga.

Poco se hablaba de chefs en aquella época. En la calle Suecia, un matrimonio que había viajado por los Estados Unidos decidió abrir un restaurante con reminiscencias de New Orleans. Así lo bautizaron y  anunciaban en la prensa que tenían una chef: “la señora Elly”, quien junto a dos ayudantas, más Daniel, el del cuarto frío y el Lucho, destacaban por ofrecer la vichyssoise, “una sopa de puerros y papas” según la carta ofrecida en la época.

1980 fue al año del Regine’s, el club privado ubicado en Isidora Goyenechea y que llenó páginas y páginas de la prensa nacional. Ingresar no era fácil. Mil quinientos dólares era la cuota de inscripción, más la anualidad que deberían pagar los socios. Abrió y luego misteriosamente se quemó. Un emprendimiento quizá muy “caliente” para esos años.

Pero lo francés era top. En Luis Thayer Ojeda se establecía el “Jean Pierre” y ofrecía a sus clientes un asado alemán (¿?) de filete molido relleno con hígados de ave, choclo triturado, curry y leche, además de lengua preparada con especias y bañada en queso derretido. No sabemos cuánto duró este proyecto, pero  pareciera que estaba demasiado adelantado a la época.

En los 80 ya estaba en auge la propagación de los restaurantes chinos en Santiago. Pero, el primer “étnico” propiamente tal ya estaba funcionando en Marcoleta (calle que hoy tiene otro nombre pero todos seguimos llamándola así): el Japón. En esos tiempos, solo para los escasos orientales que llegaban al país. Hoy, digno de nuestro propio Ripley gastronómico.

Así era el 80. Hasta Coco Legrand incursionaría en el rubro. Instaló un bar Las Condes “La Taberna del escocés”  o más bien dicho “El bar del cuesco Cabrera”. Después de esa experiencia (aunque volvió a tropezar años después),  prefirió seguir con el humor.

Así fue el 80. Para los que vivieron esos años, nostalgia. Para los que no existían en esos momentos, historia y cultura. Cocina básica, elemental pero entretenida. Posiblemente toda una revolución. (Juantonio Eymin)

BUENOS PALADARES

CRONICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(JULIO) TEMPLE (Hotel Intercontinental piso 2. Vitacura 2885, Las Condes / 2 2394 2463): “El caso es que comimos una rica sopa miso ramen ($9.500), de entre varias sopas ramen de la carta. Es la que nos pareció más cercana a la que conocíamos: rico caldo (esta vez con un justísimo grado de picor), buenos fideos, verduras (más una lámina de cosa rara y decorativa que se desvaneció agradablemente en el caldo), y varias tajadas sustanciosas de chancho asado. Y, sobre todo, una maravillosa mitad de huevo duro, trabajado en alguna forma tal que lo dejó medio cafesosito y sabrosísimo. Otras de estas sopas que ofrece Temple traen espinacas, algunos mariscos, y demás.” “Servicio: tenían sólo cuatro "menús-tablet" para todo el restorán (lleno); había que hacer cola para usarlos. Y el ruido... Toda ilusión de "zen/paz" desaparece en el estrecho borde de una piscina, con ruidosos chorros de agua, con música muy fuerte, y una retumbante acústica de los mil diablos.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(JULIO) BRISTOL (Av. Libertador Bernardo O'Higgins 816 / 2 2639 3832): “No es barato y tiene un aire algo anticuado, pero la comida es gloriosa y MUY chilena. Si la idea es impresionar a un extranjero, este es el lugar. Y si quiere convencerse de que lo nuestro puede ser sabroso y además elegante, también.“…también de entre los platos destacados como "más vendidos" en la carta, una cazuela de osobuco de vaca ($10.500). ¿Y, saben qué? Lo mejor de esta experiencia es sentir que una sopa chilena modesta de nacimiento es tratada como plato de mantel largo. Porque la carne es blandita y el caldo ultra concentrado, mientras el zapallo es justo, la papa nativa y el choclo... hay que comerlo con la mano no más.” “Nota aparte: señores encargados de la imagen de Chile en el extranjero: por favor, olvídense del salmón. Es mejor la sierra. Y anoten: tenemos recetas nacionales destacables, aparte de las proteínas exportables.

MUJER
PILAR HURTADO
(AGOSTO) THE SINGULAR (Merced 294, barrio Lastarria / 2 2306 8820): “La carta es variada y juega con distintos productos: pato, ostras, trufa, pescados de roca.” “De fondo, mi cuñada pidió canelones de champiñones con salsa de queso de cabra y puré de zapallo, un plato bello y que nos gustó mucho por lo delicado y sugerente de sus sabores, también muy equilibrado. Yo pedí pechuga de canette de Barbarie de Casablanca con puré de membrillo y chalotas confitadas, esto es: pato hembra de una raza francesa del criadero de Cecilia Alvear en Casablanca -el que tuve el privilegio de conocer hace un par de meses-. La pechuga estaba deliciosa, perfectamente preparada, y resultó muy acertado el acompañamiento de puré de membrillos y chalotas confitadas, además de una suerte de papas rosti, ¡gran plato, me encantó! El servicio impecable y atento a cada detalle, los platos a temperatura perfecta también.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(AGOSTO) CARRER NOU (Av. Miguel Claro 1802, Providencia 2 2727 1161): “Para los clásicos, hay calamares a la romana ($5.200) y unos recomendables riñones al jerez, con arroz, que son de vaca y no de cerdo ($6.500). Un bocado garantido siempre es el rabo de toro, que acá llamamos cola de buey, pero es igual de sabroso por su muy larga cocción, que sirven con arroz caldoso ($9.500). O solomillo, filete de puerco con reducción de vino merlot y papas crujientes ($9.900).” “En este invierno las atracciones de postres son su chocolatin pirimpimpin, una mousse de chocolate blanco en terrina de chocolate negro, y mousse de chocolate negro en terrina de chocolate blanco, ambos con centro dulce ($ 5.200). Y una tarta de manzana, tan bien presentada como rica ($ 4.200). Y claro, para beber, en frío o caliente, con alcohol o sin él, hay de todo lo que se les ocurra.

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(AGOSTO) TEMPLE (Hotel Intercontinental Santiago, Av. Vitacura 2885 / 2 2394 2463): “El Ramen es una sopa de culto. Como muchas de las artes japonesas, nació en China. Decenas de millones de personas la comen cada día en el resto de Oriente y el mundo, en versiones que van del sobre instantáneo y las raciones de máquina automática hasta preparaciones muy refinadas y exigentes.” “El ramen consta de los fideos, el caldo y los acompañamientos. Elementos que varían en cada región, según el gusto y hasta en el modo familiar de prepararlos. Los caldos pueden ser de pollo, vacuno, cerdo (como el tonkotsu, caldo blanco que se prepara con huesos de chancho en larga cocción) o pasta de miso. Y entre los acompañamientos es imperdible el ajitsuka tamago: huevo pochado con la yema anaranjada y cremosa, marinado en soya.” “El  ramen de miso, muy delicado y de gran nivel, incluye hermosos y estilizados hongos enoki. Como alternativa, el shoyu ramen, sabrosa variante con un toque de ajo y jengibre. O quizá el kaisen ramen, en este caso con pescados y mariscos, escoltado por un sauvignon blanc Cenizas, de viña Laberinto.”

 

 

martes, 4 de agosto de 2015

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY Año XXVII
 6 al 12 de agosto, 2015
ACTUALIDAD: Chile: Alma ratera
MIS APUNTES: La Fattoria
NOVEDADES: Los 10 cócteles más famosos del mundo
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

ACTUALIDAD


CHILE: ALMA RATERA
¿Souvenir o simplemente un robo?

Yo nací en esta ribera del Arauca vibrador / Soy hermano de la espuma /De las garzas de las rosas / Y del sol y del sol.

No sé la razón, pero cuando veo los noticiarios de televisión me acuerdo de la canción “Alma llanera” el clásico venezolano que se canta desde 1901. Cuando veo el desmadre de los robos y asaltos en todo el país llego a la conclusión que no tenemos alma llanera… somos de alma ratera.

¿Qué diferencia hay entre aprovecharse de las circunstancias y apropiarse de un plasma en una casa deshabitada o de un salero en un restaurante? ¿Pocas? ¿Muchas?

Desgraciadamente tenemos en Chile el complejo (o la excusa) del souvenir. Creemos que llevarnos un cenicero o un salero no le hacemos daño a nadie. Las toallas de los hoteles son recuerdos imborrables de jornadas épicas vividas en ellos. El que logra llevarse una bata de un hotel es un héroe y la muestra como uno de sus trofeos favoritos. No falta en las mesas de la gente “bien” un pimentero y un salero con el logo de un restaurante de categoría. Incluso muchos conspicuos se hacen de un set de cubiertos de pescado tras varias visitas al mismo local.

La cultura del robo (o de la sustracción de especies) no es sólo nuestra. Pero, ¿de qué podemos quejarnos si un Estado con poco poder persuasivo deja en libertad a cualquier ladrón de supermercados, cuando muchos salen de los restaurantes y hoteles con pertenencias que no les son propias?

Para cualquier empresario hotelero y gastronómico, renovar especies que se han apropiado sus clientes es tanto o más caro que uno o diez plasmas. O sea, si el delito pequeño no se puede dimensionar, sigue siendo tan vil como el delito grande.

Y esa es una cultura que debemos borrar en nuestro país. Nos hemos acostumbrado a llevarnos objetos pensando que no le hacen daño a nadie y sin embargo eso no es verdad. Perjudicamos las infraestructuras de los negocios y los grandes esfuerzos que ellos han realizado para ofrecernos un buen ambiente y una mesa (o una cama) a la altura del costo de la cuenta. Pero en el costo del consumo no están incluidas las copas, los cubiertos, las servilletas -y según varios empresarios consultados-, hasta los platos.

No estamos justificando el robo y los asaltos. Pero tampoco justificamos el robo de un salero. Ambos son (y hay que ser claros en este aspecto), delitos contra la propiedad. Cuando vamos a la tienda de nuestra preferencia y nos gusta algo, regateamos y compramos un producto pero no nos apropiamos de él porque nos gustó. Y no nos engañemos entre nosotros. Si tenemos la oportunidad de comprar un producto robado a un vil precio, lo hacemos. Y eso pasa en toda la gama de clases sociales de nuestro país.

Estos últimos años hemos aprendido una lección. Nuestra sociedad permitió y fomentó la existencia de los delincuentes, anarquistas talibanes, traficantes, marginados sociales e incluso ladrones de cuello y corbata que se pasean en caros vehículos y asisten a misa todos los domingos. Eso es culpa de nosotros. De los 17 millones de chilenos que no supimos que para educar hay que dar el ejemplo. Nos sentimos atraídos por el dinero ajeno y pensamos que si surgimos gracias a él, no es delito. Cuando los de arriba y los que tienen el poder roban a manos llenas, ¿no es un ejemplo para los más desposeídos?

No es un tema fácil. Se necesitaran generaciones para terminar con este tipo de situaciones. Pero alguien tiene que decirlo y tratar de emprender esta titánica tarea. Por lo menos este escribidor piensa que es el momento de comenzar a frenar esta cultura del robo hormiga (y el grande). Si somos más honrados, capaz que sirva de ejemplo. (JAE)

MIS APUNTES


LA FATTORIA
El Hotel Regal Pacific se pone al día

En esto de la gastronomía, los hoteles tienen mucho que decir con respecto a su desarrollo. A decir verdad, estos establecimientos están obligados por ley a tener espacios destinados a la restoración y eso los diferencia del otro sector (los restaurantes) que deben invertir grandes sumas para desarrollar un modelo gastronómico. Al ser una obligación, los hoteles han tomado dos caminos: tratar de ser de los mejores de la plaza aunque sus operaciones vayan a pérdida, o simplemente tener un pequeño espacio (en general para sus huéspedes) donde consiguen algún alimento (desayuno principalmente), lo que les permite no perder demasiado dinero en la operación gastronómica del hotel.

Ejemplos en Santiago tenemos de sobra.  Hoteles con una gran gastronomía, muchos de ellos pertenecientes a cadenas extranjeras que ven el negocio en forma global y tratan de generar más dinero a través de sus divisiones de banquetería, y otros que tan sólo la palabra “comida” les da indigestión ya que su negocio es vender habitaciones. Una larga exposición para entrar al tema de esta semana, ya que el hotel Regal Pacific ha remodelado su comedor del primer piso convirtiéndolo en un espacio agradable que reúne cafetería, pizzería y restaurante, con la salvedad que el huésped no es el interés prioritario, ya que al estar situado en uno de los ejes comerciales más importantes de la capital (codo a codo con el Apumanque), les permite atraer un mayor público y generar mejores ingresos.

Lo que fue terraza hoy es una cafetería bastante agradable. Buen café espresso (1.700), medialunas (700), croissants y todo lo que permite un desayuno hotelero, pero abierto al público. Un lugar adecuado y bien pensado ya que en los alrededores no hay gran competencia. A mediodía comienzan a salir las pizzas (7.000 en   promedio) y paninis elaboradas en hornos eléctricos de gran potencia. Acá quiero detenerme un poco ya que la calidad de ellas bien vale la pena conocerlas. Hay sabor y textura en cada una de ellas. Livianas, gracias a la masa madre elaborada con harina italiana y que fermenta durante tres días antes de ser llevada al horno, me sorprendió gratamente. Si ser fan de las pizzas ni comerlas a menudo, acá hay un trabajo serio y un pizzaiolo que tiene incorporado el sabor en su ADN.

En el restaurante (y la carta) propiamente tal, creo que es necesario un ajuste de la propuesta. El chef, Enrique Araya, con bastantes años en su cargo y por ende con gran experiencia, presenta una carta multifacética que ha llamado “Sabores del Mundo”, donde presenta platos peruanos, italianos, chilenos y una serie de combinaciones que si bien pueden ser atractivas, no logran darle al comedor una personalidad propia. Hay aciertos, como la merluza austral (8.700) o el cordero patagónico con humitas (11.800), pero también hay errores, casi todos producidos por esta idea descabellada de tener todas las cocinas del mundo en un solo lugar.

La Fattoria merece platos acorde a su nombre. La comida italiana debería ser la principal entrega del lugar. Si le agregan dos o tres propuestas diferentes, no le veo problema alguno. Es el “mix” de preparaciones la que preocupa. No se puede abarcar todo el espectro gastronómico de la noche a la mañana. El lugar merece la atención de los clientes, pero urge definir la personalidad y el estilo del restaurante. Por el momento, regresaría feliz por las pizzas, sus masas y su cafetería. El resto… a la sala de operaciones.

La Fattoria. Hotel Regal Pacific, Av. Apoquindo 5680, Las Condes / 2 2377 6000

NOVEDADES

LOS DIEZ CÓCTELES MÁS FAMOSOS DEL MUNDO

Después de hacer un profundo estudio en los bares y restaurantes más famosos del mundo, ver y probar los tragos más populares, más conocidos y más pedidos por la mayoría de los conocedores, los expertos decidieron que la lista que viene a continuación, escoge los diez cócteles más famosos del mundo. ¿Uno de ellos es su favorito?

 

Martini
Como rey del cocktail, se le atribuyen varios orígenes. El de un barman francés llamado Martini, que empleaba el vermut Noilly-Prat, fabricado en Marsella. También se le sitúa en Nueva York, en el hotel Kilmanac, y que se creó para el multimillonario Rockfeller un día que estaba inapetente. O quizás, fue en San Francisco, donde un barman tenía la costumbre de poner a sus creaciones el nombre de la persona para quien había preparado el cóctel; un día el cliente salió tan rápido de su cantina, que sólo pudo saber que se había embarcado para el cercano pueblo de Martínez, que pronunciado en inglés se parece a Martini, y en cuanto a Dry, lo tiene probado. Cierto o no, da lo mismo; lo que sí es cierto es que en Martínez, pequeña población de la bahía de San Francisco, reivindicaría la paternidad del combinado y todos los años en primavera celebran festejos en honor del Dry Martini. Sabor fuerte, seco y toque ácido. Sólo apto para aficionados a la ginebra. Excepcional como aperitivo, pero degustado a todas horas por sus amantes.
 

Manhattan
Este cóctel a base de whisky se empezó a hacer conocido en el bar Manhattan Club de Nueva York a principios de la década de 1870. En las décadas de 1930 y 1940 con el esplendor del cine de Hollywood, se convirtió este cóctel en una bebida varonil, famosa y cosmopolita, al ver en las películas a algunos de los actores más importantes de la época en papeles de mafiosos, ejecutivos o casanovas beberlo. Hoy en día es un cóctel internacional que se consume principalmente como aperitivo y que se encuentra en la carta de muchos bares.
 

Bloody Mary
Este cóctel de nombre tan desagradable (traducido sería María la sanguinaria) es muy conocido cuando se trata de rebajar la resaca. Y es que por sus propiedades, un buen Bloody Mary te ayudará a llevar mejor la resaca del alcohol que hayas bebido el día anterior.
El Bloody Mary es uno de los cócteles más bebidos en Estados Unidos. Sin embargo, nadie sabe a ciencia cierta cómo comenzó su historia. Dicen que en París, un americano llamado Petiot mezcló vodka y jugo de tomate en partes iguales. Eran los años 20 y diez años más tarde, ya en Nueva York, en el King Cole del hotel St. Regis, al Bloody Mary se le añadió pimienta, limón, salsa Perrins y tabasco.
 

Margarita
Este un cóctel mexicano está hecho con tequila, jugo de limón y Triple sec, generalmente servido con sal sobre los bordes del vaso. En recetarios de coctelería de los años 30 ya se menciona el Tequila Cóctel. Sin embargo la historia del nombre de Margarita como cóctel es imprecisa. Existen varias leyendas al respecto, siendo la más conocida la de Danny Baljeique (un conocido barman francés que trabajaba en el bar del Hotel y Casino Riviera del Pacifico), quien estaba completamente enamorado de Marjorie King, una actriz norteamericana que detestaba tomar tequila pura como se acostumbra entre mexicanos. El tequila era a la vez el único licor que su cuerpo toleraba. Así, con intención de cortejarla, Baljeique haciendo uso de su inventiva, combinó los sabores para lograr satisfacer a Marjorie, hasta que finalmente dio con uno de los tragos más famosos del mundo.
 

Daiquiri
Es un tipo de cóctel hecho a partir de ron blanco y jugo de limón criollo o lima. El nombre del daiquirí proviene de una playa cerca de Santiago de Cuba y de una mina de hierro en la zona. El cóctel habría sido inventado por un ingeniero estadounidense que trabajaba en esa mina, Jennings Cox, quien dio forma a la bebida cuando se le acabó la ginebra y tuvo que entretener a unos invitados de su país. Temeroso de servir ron local a secas, Cox le añadió jugo de limón y azúcar para mejorar su sabor. Fue un ingeniero minero de origen italiano quien compartía labores con Cox, Giacomo Pagliuchi, por entonces capitán del Ejército Libertador, quien se encargó de bautizar este cóctel como daiquirí.
La bebida realmente no se extendió hasta 1909, cuando el almirante Lucius W. Johnson, un médico de la marina de los Estados Unidos, probó la bebida y la introdujo en el Club del Ejército y de la Marina, de Washington, DC. Ya en 1913, en el bar del Hotel Plaza de La Habana, el cantinero español Emilio González también ofrece a sus clientes daiquirí. El daiquirí se popularizó con el paso del tiempo, llegando a ser una de las bebidas favoritas del escritor Ernest Hemingway, cliente de honor de El Floridita, uno de los bares más famosos de la Habana, donde actualmente se encuentra una estatua del escritor.
 

Caipiriña

Es un cóctel brasileño consistente de cachaza, lima, azúcar y hielo. Se suele presentar con pajitas, ya que el secreto de la caipiriña está en beber el líquido de la parte inferior del recipiente, pues todo el jugo de la lima y el azúcar se sitúan al fondo y poco a poco se va mezclando con la cachaza. Beber sin pajita no es recomendable, pues el sabor no es el mismo, arriba queda toda la cachaza sin diluir y es bastante fuerte.
 

Tom Collins
Es una combinación creada por un barman de nombre John Collins, al cual, le gustaba utilizar el Gin de marca “Old Tom” (un gin dulce, el preferido de John Collins) con jugo de limón y azúcar además de adicionarle soda, sirviéndolo en vasos largos. Del apellido del barman (Collins) y la marca (Tom) surgió el nombre de este trago “Tom Collins”, y a los vasos largos (los de tubo), gracias a dicha creación, también se les conoce como “vasos Collins" en algunos lugares del mundo.
 

Julepe de Menta
El julepe de menta se hace tradicionalmente con cuatro ingredientes: menta, bourbon, azúcar y agua. Tradicionalmente se emplea menta verde (hierbabuena) en los estados sureños de Estados Unidos, especialmente en Kentucky.
Los orígenes del julepe de menta son difusos y pueden no llegar a conocerse nunca. Su primera aparición en un medio escrito se dio en un libro de John Davis publicado en Londres en 1803, donde era descrito como “una copita de licor espirituoso que lleva menta dentro, tomada por los habitantes de Virginia por la mañana”. Sin embargo, Davis no especificó si el bourbon era el licor usado. El julepe de menta surgió en el sur de los Estados Unidos, probablemente durante el siglo XVIII. El senador de Kentucky Henry Clay llevó la bebida a Washington D. C., al Round Robin Bar del famoso Hotel Willard, durante su estancia en la ciudad.
 

 Presidente
Cóctel creado en Cuba, con un delicioso sabor, fuerte y dulce a la vez, una exquisitez. No hay duda que los tragos que se preparan con un buen ron cubano salen muy bien. De hecho ese país tiene una tradición coctelera muy fuerte, la cual se disfruta en toda ocasión. Es una mezcla de ron, vermouth y triple sec junto con unas gotitas de curaçao rojo. Forma parte de la amplia colección de la coctelería cubana, y es uno de los cócteles clásicos de este país caribeño.

 

Sidecar
Cuenta la historia que durante la Primera Guerra Mundial había un capitán que cada noche tomaba este cóctel y horas después debía de ser llevado a casa en un sidecar, ya que él no podía caminar debido a los efectos del trago que contiene brandy, cointreau y jugo de limón. Una alternativa ideal para los amantes del Cosmopolitan y los Martinis. Se dice que este cóctel es el más caro del mundo, además del más famoso preparado a base de coñac.

BUENOS PALADARES


CRONICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(JULIO) WALHALLA (Campo de Deportes 329, esquina José Domingo Cañas): “La gente suele pensar que Suiza es un país pequeño, homogéneo, chocolatoso y fome.” “Al ver que el restorán Walhalla anunciaba cocina suiza, fuimos, y vimos, y comimos espléndidamente, en este equivalente germano del Olimpo.” “Nosotros comimos sólo lo suizo. Partimos con el Zürcher Geschnetzeltes, plato insignia de Zurich, hecho con rebanaditas de carne de ternera u otra muy blanda, champiñones de París, crema, cebollas y vino, que allá conocimos con el enriquecimiento (delicioso) de rebanadas de riñones. Aquí, fuera los riñones, porque los chilenos no comen "eso". Acompañado con un rösti hecho a la perfección, según la receta que usa papa cocida ($7.000, una ganga), fue una delicia.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(JULIO) SEOUL (Sagrado Corazón 371, Recoleta / 2 2735 5689): “Simple, limpio y atendido por sus dueños. Lo sorprendente son sus bajos precios (colaciones entre $2.800 y $3.500) y una carta que abunda en recetas que no hay en otros locales. Por ejemplo, una sopa pincantísima de almejas, la Choguetan ($4.500), en la que se mezclan el sabor del marisco y el de los brotes de poroto de soya crudos y el cebollín en juliana.” “También se puede experimentar con un célebre plato de carne vacuna agridulce con cebolla, Bulgoky, para dos por $10.000. Una puerta de entrada amable. Lo mismo que la tortilla de verduras y mariscos, Pallon, a $ 4.500. Igual un par de pescados grillados, de los que quedó solo el espinazo, Konchigui, a $5.000, y un sabroso y picante guiso de cerdo y verduras, a $4.500.” “Los platos son abundantes y vienen precedidos de varios recipientes con cosas para picar, el banchan. La carta es tan extensa como tentadora y, para aumentar el bajo costo, se puede pedir un jarro de agua fría para acompañar. Una verdadera picada.”

MUJER
PILAR HURTADO
(AGOSTO) HOCKENHEIM (Nueva de Lyon 155, L. 101, Providencia. / 2 2944 0587): “Por el frío, con mi acompañante nos sentamos adentro y pedimos para comenzar una sopa de zapallito italiano con curry, sin demasiadas expectativas. Resultó estar muy rica, venía servida en una ollita ovalada de la que comimos dos personas, con almendras fileteadas y tostadas y un poco de pan para acompañar. La carta ofrece variedad de cervezas de distintos orígenes, vinos y tragos, y en comidas, picoteos, crudos, emparedados -incluidos de lengua y de pernil y un capítulo de hamburguesas- y algunos platos con acompañamientos aparte. Pedimos un sándwich de lomo braseado con queso cheddar, salsa algo picante, mix de verdes y palta en pan baguette, que estaba muy rico, y uno de lomo vetado con cebolla acaramelada, queso brie, rúcula y pepinillos dill, en ciabatta” “Capítulo aparte merecen las papas rústicas que acompañan los emparedados: grandes y con cáscara, son crocantes por fuera y casi un puré por dentro, realmente un descubrimiento.”

martes, 28 de julio de 2015

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY Año XXVII
 30 de julio al 5 de agosto, 2015
ACTUALIDAD: El bueno, el malo y el feo
MIS APUNTES: Entre Ríos, Rengo
NOVEDADES: Los diez mejores gin del mundo
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

 

ACTUALIDAD


EL BUENO, EL MALO Y EL FEO

Si te hacen una crítica buena, eres un tremendo profesional. Si algo falla y no es tan buena, ya no te quieren tanto. Si es mala, son capaces de quitarte el saludo. Eso no sólo es verdad sino que es parte de la idiosincrasia de los propietarios de restaurantes en nuestro país. Pocos ven la crítica como algo constructivo, para mejorar. Al contrario, el cronista se transforma en algo así como un personaje perverso que revisa los platos, manteles y ambiente como el abogado del diablo. Años atrás, Eladio Mondiglio, a quien todos tenemos en nuestra memoria, nos pidió que le hiciéramos una crítica a su restaurante, específicamente al de la Avenida Ossa. Él tenía ciertas dudas del desempeño de sus cocineros y servicio y quería saber la opinión de los conocedores. El resultado no fue bueno. Fue bastante deficiente en realidad, pero escuchó humildemente los errores que existían en el local y logró, con el tiempo, remediarlos.

Los críticos, cronistas o escribidores de la realidad gastronómica no somos aves de mal agüero. Es cierto que conocemos más y nos percatamos –generalmente- de detalles que no encuentra el público en general. Pero siempre escribimos para nuestros lectores. Sea bueno o malo. Es nuestra tarea elevar el nivel culinario nacional.

Hace un tiempo estuvimos en Iquique y la evaluación gastronómica dejó mucho que desear. Uno a uno les contamos sus deficiencias y atributos. Y lejos de enojarse, lo consideraron un aporte a su nivel gastronómico.

El gran problema que existe actualmente en la gastronomía nacional es que todos se sienten tan seguros de lo que hacen que no piden consejos. Se asesoran con arquitectos (como si el diseño fuese todo); nivelan precios con la competencia como si la comida fuese de supermercado y contratan chefs de renombre para darle continuidad a su giro. Es lamentable ya que el buen conocedor de la gastronomía tiene mucho que decir en las propuestas. Y sinceramente creemos que poco nos toman en cuenta hasta el momento de ofrecerla. Millones se pierden en emprendimientos donde los que más saben no son tomados en cuenta.

Luego viene la crítica. Buena, no tanto, o mala de frentón, y de ahí las quejas. Los tenedores de Wikén siguen siendo un cuchillo que nunca se sabe si llega profundo al estómago o tiene méritos para salvar la vida de la madre del crítico. El cómo, cuándo y dónde es importante. Para ser exitoso en esto de la gastronomía no sólo es necesaria una planilla excel. De seguro, muchos de los restaurantes que son exitosos nunca han planeado su bienestar en base a la computación. Y ahí queremos llegar. A ser parte de un esqueleto de la creación de fórmulas beneficiosas para los futuros clientes. Si una inversión de un millón de dólares falla por un problema gastronómico, es que sus propietarios se fijaron más en las sillas y en los manteles antes que la cocina. Y ahí hay mucho que decir. (JAE) 

MIS APUNTES


ENTRE RIOS
Refinamiento en la carretera

En la actualidad las carreteras tienen letras y números. Hace unos años, cuando existía sólo un camino que unía Arica con Puerto Montt se hablaba de la Panamericana (norte o sur). En las orillas de ellas se instalaron por años una serie de restaurantes que posteriormente fueron conocidos como “picadas”, donde las de los camioneros eran las favoritas por la calidad de su cocina y bajo precio.

Con los años llegaron las supercarreteras y el cierre perimetral de ellas, obligando a los propietarios de restaurantes a abandonar su oficio o invertir en accesos cómodos y fuera de peligro. Aun así, son muchas las picadas que abundan en nuestros caminos y varias de las guías turísticas que se utilizan en nuestro país, escriben de las grandes bondades que siguen ofreciendo.

Pero nadie había pensado que también, aparte de poner una picada propiamente tal, decidiera instalar un local de alta gastronomía. Nadie hasta que apareció Dominique Massenez, ex propietario de la viña Chateau Los Boldos y perteneciente a la familia de los famosos destilados franceses Massenez, que decidió invertir para construir un restaurante de alta gama en Rengo. Una apuesta diferente a la cual no estábamos acostumbrados ya que cuenta con exquisita cocina, bar con carta internacional, una sala de catas de lujo, grandes espacios, y una tienda de vinos que es la más diversa y grande de Chile. Todo un centro turístico que en unos años podría albergar hasta hotelería.

Es un restaurante de carretera pero en sus estacionamientos no hay camiones. Ahí se juntan vans y lujosos automóviles con una clientela ávida y muchos turistas que van tras una cocina burguesa francesa que rinde honores a lo mejor de esa gastronomía. Aparte –y por tener un chef limeño entre sus filas- la carta incursiona en los mejores platos de la cocina peruana y varias delicatesen propias de nuestro país, como los erizos o locos.

Amplio, elegante y cómodo. El comedor, que ocupa un ala de la construcción cuenta con una cocina donde abunda la tecnología. Ni hablar de la oferta de vinos y licores: cerca de 300 etiquetas chilenas y más de 100 de vinos franceses, españoles, argentinos y californianos, con piezas únicas de colección, antiguas añadas, y una línea de vinos desarrollada por el propio Massenez hacen de este lugar un ícono en la materia. La carta, elaborada inicialmente por el chef francés Frank Dieudonée (ex Ópera), sigue estable y sus platos llenos de reminiscencias francesas han sido claves para el desarrollo y el éxito de este lugar ubicado al sur de Rancagua.

Los clásicos Huevos en meurette, cuya receta popularizó el chef Dieudonée en el restaurante Ópera, tienen una sabrosa y equilibrada versión en este lugar. Sinceramente, un placer para el paladar aunque muchos de sus clientes opten por la clásica Sopa de cebollas (6.000), que acá es sorprendentemente bien elaborada. De fondo, Trucha arcoíris con salsa de mantequilla y alcaparras (9.000) que acompañé con papas salteadas (3.000) para deleite de un producto fino como es la trucha, la cual cuando está bien elaborada supera al sabor del salmón. Lo peruano, aporte del nuevo chef de esa nacionalidad, se expresa con todo esplendor en su tiradito en crema de ostiones y el blandísimo pulpo al olivo. Hay unos increíbles rocotos rellenos con carne y una mezcla dulce picante rica; arroz cremoso con gambas y un deslumbrante plato de pollona al vino amarillo con morillas, unánimemente insuperable. También (y en temporada) elaboran un elegante pastel de choclo. En postres, el crocante de almendras es irresistible, de ensueño. Una estupenda opción es su menú de degustación (36.000), un paseo por sus sabores. También hay platos vegetarianos y un infaltable menú de niños, todos muy diferentes a la oferta habitual.

Entre Ríos no es barato pero tampoco extremadamente caro ya que la comida es elegante, sabrosa y nada de mezquina. Un promedio razonable para que el comedor cuente con una amplia clientela y pueda sentirse orgulloso de una trayectoria corta, pero intensa.  

Cómodo estacionamiento, bien provisto bar, amplia cocina, vastas terrazas y una sala de cata de excelente acústica para eventos de todo tipo completan este espacio, que resulta más propio de lugares internacionales de intenso movimiento turístico y que enriquecen de gran manera la oferta gastronómica y enológica de Rengo y la VI Región. Bien lo dice su propietario cuando me retiraba del lugar: “Entre Ríos apuesta por el disfrute de la cocina de forma global: una comida con su sobremesa, sin prisas, El placer y la memoria no se pueden apresurar.” (Juantonio Eymin)

Restaurante Entre Ríos, Longitudinal Sur Km 110, Rengo, VI Región /72 - 297 71 70
Jueves a sábados de 12:30 hrs. a 00:00 hrs.
Domingos a miércoles de 12:30 hrs. a 17:00 hrs.

NOVEDADES


LOS DIEZ MEJORES GIN DEL MUNDO

La publicación británica Short List ha elaborado una lista con las 10 mejores ginebras del mundo. Si es un amante de los Gin Tonic, la bebida de moda, le invitamos a que eche un buen vistazo, tome ideas y hagas planes para conseguirlos. La ginebra es un aguardiente inglés derivado del nombre 'Genever' o 'Jenever' holandés. Su graduación alcohólica varía entre 43º y 47º y se obtiene de la destilación de la cebada sin maltear, rectificándola con bayas de enebro y aromatizado con cardamomo, angélica y otro tipo de hierbas. Para elaborarse correctamente es preciso emplear alcoholes de cereales frescos de 96º, altamente neutros.

Después de esta pequeña introducción vamos a conocer el listado completo

 
1. Williams Chase
Comenzamos esta lista de las 10 mejores ginebras del mundo con William Chase. Los sabores de enebro, manzana y flor de saúco se unen a los aromas de cítricos sutiles, este último perfecto aliado de la tónica. Algunos la sirven con una rodaja de manzana fresca pero se puede servir perfectamente sola. La ginebra se destila más de 100 veces a lo largo de un proceso de dos años, desde que los ingredientes salen de la huerta hasta que llegan a la botella.
 

2. Martin Miller´s

En el segundo escalón del podio de las mejores ginebras encontramos Martin Miller´s. Destaca por ser ligero en boca aunque perfumado y con un toque intenso. Su producción se inició en 1990 empleando 10 ingredientes diferentes y mezclándolo con agua de Islandia. Es impresionante.
 

3.Monkey Klein
Una ginebra increíblemente divertida proveniente del Bosque Negro, en Alemania,. El nombre proviene de la cantidad de ingredientes botánicos que van en esta ginebra única. Arbolado, picante, afrutado y herbáceo; estos aromas y esencias son los que se unen para la tercera ginebra del ranking.
 
4. Blackfriars
Cuando hablamos de ginebra económica, la gente habla maravillas de Aldi´s Oliver Cromwell Gin, sin embargo Sainsbury's Blackfriars no está mal tampoco. Está fabricado por Greenall y se distribuye en una botella de 700 cc. En el año 2011 ganó el premio en su clase en el prestigioso International Spirits Challenge.
 

5. Bloom

Entre las 10 mejores ginebras del mundo, Bloom es una de esas marcas que no se puede obviar. Con aromas florales, se aprecian detalles de cítricos con toques de enebro. Es muy recomendable para todos aquellos que no están acostumbrados a la ginebra. Es perfecta para iniciar una velada en pareja.
 

6. Beefeater 24
Para muchos, Beefeater es considerada la mejor ginebra del mundo. Hecha en el corazón de Londres, en la destilería Kennington, utiliza una receta que tardó 18 meses en desarrollarse. Incluye cáscara de naranja y limón, almendra amarga, raíz y semillas de angélica, enebro, regaliz, raíz de lirio, cilantro, una mezcla de tés chinos y cáscara de pomelo. ¿Qué significa eso? Bueno, en boca se aprecia el toque del regaliz que hace que sea difícil olvidarla.
 
7. Hendricks
Es simplemente genial. Muy recomendable disfrutarla al sol y con un par de rodajas de pepino, no necesita nada más.
 

8. Hayman 1850 Reserva
Proveniente de la destilería Hayman, en el octavo puesto de esta lista de ginebras encontramos la 1850 Reserve Gin. Ésta mantiene la tradición y perfectamente podría haberse servido en palacio durante la época victoriana. Es una ginebra muy sutil y suave con ligeras notas de madera (ya que pasa alrededor de cuatro semanas en barrica). Igualmente se aprecian toques de especias y pimienta del enebro y cilantro. Es una opción muy equilibrada y polivalente, y va muy bien con todo.
 
9. Tanqueray Nº 10
Esta es una ginebra imprescindible para todo aunque que quiera mezclarlo con la tónica. Se bebe muy bien y destacan sus aromas cítricos por lo que es perfecto para tomarlo con una rodaja de lima o de naranja.
 

10. Caorunn
En el último puesto de esta lista de las 10 mejores ginebras del mundo encontramos Caorunn. Se fabrica de manera artesanal y en pequeñas cantidades en la destilería Balmenach, en la región escocesa de Speyside. Se caracteriza por los sabores afrutados y equilibrados mezclados con el aroma de las bayas de serbal. En boca, seco y quebradizo, es recomendable no utilizar demasiada tónica para no perder sus notas sutiles.

BUENOS PALADARES

CRONICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(JULIO) CENTRE CATALÁ (Suecia 428, Providencia / 2 2725 4258): “La carta ofrece (¡bien!) una larga lista de tapas, que permiten pasearse por varios temas sin clavarse con ninguno... Claro que algunas de ellas son más entrantes que verdaderas tapas. Como unos huevos estrellados con pisto y chorizo ($5.800): más que estrellados, estos eran honestos huevos fritos (dos) puestos sobre pisto, que es una especie de ratatouille hispánica cargadita al tomate, más trozos de chorizo. Para dos. Luego nos fuimos con unos caracoles con jamón y chorizo ($7.500), también para dos” “Entre los platos Tradición figuran varios que se han comido aquí desde siempre, como rabo de toro, riñones al jerez, judías (porotos) con butifarra, y una novedad, calsot con salsa romesco, un guisito de hortalizas aderezado con esa rica salsa catalana.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(JULIO) SANTABRASA PLAZA EGAÑA (Azotea Urbana Egaña, Larraín 5862, local T-4048. / 2 2830 6207): “Un trozo de entraña limpia, en el punto pedido (3/4), con esa maldita nota a grasa noble, está en el plato allí, en la mesa. Con pocas semanas de abierto, el nuevo Santabrasa -en la terraza del Mall Plaza Egaña- evidencia que sus años de experiencia son eso: una acumulación de saber aplicado al sabor.” “Casi lleno, en un día sábado al almuerzo, es la clara evidencia de lo carnívoros que somos. Familias y parejas se lanzan felices a consumir esa proteína animal que ofrece una segunda vida tras su paso por la parrilla.” “Hasta hubo que llevarse parte de la carne. Y no fue para el gato.”

MUJER
PILAR HURTADO
(JULIO) HIJO DEL SOL (Av. Vitacura 3809, Vitacura / 2 2228 1445): “De la amplia carta, pedimos un tiradito criollo y una porción de yucas fritas para compartir. Una de mis amigas que se moría de hambre ya había pedido un atún con salsa de camarones y arroz, que llegó primero, con el pescado rojo por dentro, como debe ser, y que ella literalmente devoró. El tiradito, con crema de ají amarillo y choclo peruano, estaba muy sabroso y venía frío -no helado ni tibio-, cosa que me gusta. De las yuquitas con salsa huancaína, encontré un poco fome la salsa, como que le faltaba cuerpo y sabor. De fondo, mientras llegaba más gente al restaurante ese viernes, pedimos un filete mar y tierra, de vacuno al grill con camarones ecuatorianos, salsa de estragón y pisco peruano, con arroz blanco, cuya salsa estaba rica pero la carne algo dura, comentó la dueña del plato. Yo pedí un infalible chaufa de mariscos, salteado con mariscos varios al aceite de sésamo, ¡delicioso!” NOTA: 5.8 / Av. Vitacura 3809, Vitacura. Teléfono: 02 22281445.

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(JULIO) ÓPERA (Merced 395. Santiago Centro / 2 2664 3048 ) “Tratándose de este afiatado restaurante no hay platos para recomendar, pues la nueva carta completa está a todo dar. Para empezar se impone el frescor de manzanas de un cava Freixenet Cordón Negro. Por cierto la versión de la souppe a l´oignon ($6.200), sopa de cebollas francesa, es  notable. (Una gracia extra del chef Ovalle es su generosidad profesional,  pues revela detalles de sus recetas sin omitir ingredientes ni procedimientos). Sus cebollas doradas  las pone en caldo de lengua (otro plato notable), con cognac y vino. Con un riesling Cono Sur Rulos, del alto Bio Bío.  Y después un pinot noir  Casas del Bosque Gran Reserva. Entre los platos el clásico boeuf bourguinon ($16.800), esa buena carne que se cocina largamente. Pero, como humorada,  en versión inversa: el jugo es resultado de una muy larga cocción, como se espera del plato, pero la carne Angus está punto. La trabaja al vacío, reposada, y la ofrece justo a punto, contra lo habitual.”