miércoles, 5 de mayo de 2010

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY




LA PERLA DEL PACÍFICO
Una caleta fina y de atractivos precios

Los habitantes de Valparaíso son una especie distinta a la raza chilena. Las razones aun no las tengo claras pero pienso que son independentistas a rabiar, se aferran a sus tradiciones y no hay quien los saque de ellas. Y como ejemplo, un botón: el rey del fast food, McDonald’s, nunca ha podido ejercer su poderío en Valparaíso ya que los porteños le han dado la espalda en cada intento de la multinacional para poner un local en esa ciudad de cerros, escalas, marinos y gatos.

Por eso suena raro, pero ejemplarizador, que la Municipalidad de Valparaíso haya declarado a La Perla del Pacífico como su embajador en Santiago, en reconocimiento a la permanente difusión de la gastronomía porteña y la identidad de sus habitantes. Un reconocimiento que llena de orgullo a Lilian Nissim y Andrés Turski, propietarios y creadores de este lugar ubicado en pleno Boulevard del Parque Arauco.

Al igual que Valparaíso, que para conocerlo hay que recorrer sus cerros y escalas, una larga y empinada escala pintada con motivos porteños nos lleva a las alturas y a los comedores de este restaurante que ya cumple siete meses de éxito. Un gran comedor y un privado en un altillo, una “playa” de arena en la terraza, un bote comedor y una larga barra recibe a los visitantes en este otoño que tiene días de sol y de nubes. En la cocina están los chefs Gustavo Alvallay y Alejandro Ponce quienes se encargan de dar el sabor chileno a la línea gastronómica creada por Quersen Vásquez, asesor gastronómico del lugar.

Y tiene lujitos como una docena de ostras acompañadas con una copa de Moet & Chandon, “al paso”, de gran aceptación entre los turistas que pululan en el sector y la reciente incorporación de sus langostas y mariscos a la parrilla preparadas en la terraza del restaurante. Su precio, más que competitivo y un sabor único para una de las mayores delicias de nuestras costas.

De ahí en adelante todo chileno: muy buenas empanaditas de chupe de jaiba y otras de humita con ostiones. Como éramos varios contertulios llegó a la mesa un mix de mariscos con grandes locos, pinzas de jaiba, ostiones, camarones y el que “empujamos” con un buen sauvignon gris Casa Silva. Vino que nos acompañaría toda la velada.

Del mar: todo. Como debe corresponder a un restaurante con reminiscencias porteñas: camarones al ajillo o al pilpil, ostras, locos (grandes y blandos), erizos, machas y ostiones. Los peruanísimos cebiches también invaden la carta (no son de origen nacional pero la gente los pide, nos comentan). Chupes y el famoso caldillo de congrio del poeta (si… otro más. En Chile todos los caldillos de congrio son Nerudianos). También platos nuevos salidos de la imaginación criolla de los chefs: “Mariscal de caleta fina” (elaborada con la mejor selección de mariscos); tártaro de atún o langosta y la “corvina de la puta madre” que ofrecen para esta temporada de invierno.

El lugar gusta. Hay un aire porteño acá. Buena atención y producto. Para los que le dan la espalda al mar a la hora de comer, un capítulo de la carta está destinado a los carnívoros y amantes de lo italiano. Más allá y para los que cuidan la línea y prefieren platos livianos, tres alternativas de platos vegetarianos a disposición. Los postres, criollísimos y de los antiguos: leche nevada y/o asada; torta curicana; mote con huesillos y arroz con leche. Como para rememorar a la abuelita.

Atrévase cuando quiera. Con amplio horario lo recibe todos los mediodías y noches del año. Así que prepare sus papilas y goce esta experiencia a la chilena que lo mantendrá contento varios días. (Juantonio Eymin)

La Perla del Pacífico. Boulevard del Parque Arauco, Av. Kennedy 5413, local 374, fono 656 7013