miércoles, 5 de mayo de 2010

LOS CONDUMIOS DE DON EXE


¿FEISBUK O FACEBOOK?

- ¿Por qué no estás en facebook, Exe? Me dice Mathy mientras hacia click click en el computador de su casa. Eso, mientras yo en la cocina batía un pisco sour y descongelaba unas láminas de salmón ahumado para el aperitivo del primero de mayo.
- ¿Perdón?
- ¡Sordo…! ¿Por qué no estás en facebook?, gritó.

Quede patidifuso. No sabía de qué estaba hablando. Como estaba en el computador supuse que era algo relacionado con Internet, Yo, de eso, fuera de que mis hijos me enseñaron cómo enviar cartas (mails le llaman) y recibirlas, no sé nada más. Incluso después de revisar mis misivas simplemente desenchufo mi computador. Pero eso de feisbuk, nunca lo había escuchado hablar.

Partí a su escritorio con un pisco sour en la mano. Dos a decir verdad, uno para ella y otro para mí. Se veía linda enfundada en sus gafas de marco rojo que se pone cuando lee.

- ¡Brindemos por este primero de mayo!, le comenté.
- ¡Salud!, respondió. Pero no sé qué celebras si nunca has sido un asalariado.
-Yo no brindo por el día del trabajo, darling, hago un salud porque ésta es la primera ocasión que ocupas el virgen horno de tu cocina para hacer una lasaña…
- Eses un carajo, repondió. ¡Mira, ven acá…! Mira las fotos de mis nietos en facebook. Las subió mi hija que vive en Iquique. ¿Te gustan? Tú también podrías poner las fotos de tus nietos si fueras parte de esta red social.
- ¿Y para qué tendría yo que mostrar las fotos de mis nietos?
- Para que te sientas orgullosos de ellos, menso.
- Mira Mathy, si esto de feisbuk es como tú dices, yo pondría fotos de lo que he comido en mi vida para que no se me olvide.
- Eres un insoportable. ¿Cómo puedes vivir sólo para comer?
- No sólo comer, guachita. Beber también. ¿Hacemos un salud antes de probar tu bendita y prometida lasaña?

El aperitivo y las lonjitas de salmón con un toque de crema ácida con raíz picante sobre pan pumpernickel lo serví en el escritorio mientras Mathy me explicaba los misterios de esa red social. Ella me cuenta que ya tiene 76 amigos, y que se ha encontrado con varias amistades de su juventud y se mandan mensajes todos los días. Yo, atónito y aterrado, prefiero seguir con mi viejo celular que enciendo de vez en cuando. ¿Qué pasa si me meto en esto y me empiezan a escribir mis amiguitas? Mathy no estaría muy contenta viendo que yo tengo trescientas amigas y ningún amigo (mis viejos amigos del club de dominó de Las Lanzas ni siquiera saben lo que es un computador). Algo de voyeurismo hay en este sitio. ¿O será todo inventado? Para mí que el mismísimo belcebú es un hacker de Internet.

-Las páginas son privadas, Exe.
- ¿Cómo? ¿No las ve todo el mundo?
- No menso. Uno elige quién quiere ser tu amigo y quién no.
- Lo siento querida, creo que es un tema que me supera, le explico mientras comienzo a descorchar un cabernet Bisquertt La Joya del 2008, recuerdo de una amiga del alma que un día me cobijó en Santa Cruz. ¿Estará lista tu lasaña?
- Aun no, viejo verde, responde. ¿Hay un refill para esta pobre cibernauta?

Llegué a la conclusión que sus horas de ocio las pasa en el computador. Antes tejía y cosía. A veces hacia mermeladas para el invierno. Sabe todo lo que pasa en el mundo y eso que no compra diarios ni ve las noticias. Mathy se hizo adicta a Internet. Lo lamento por sus mermeladas que eran de rechupete. Ahora, con cueva Watt’s en la despensa. Y no me cabe duda que la receta de la lasaña la sacó de Internet.

Bueno. Hay vicios peores.

Al fin pasamos al comedor. A decir verdad, a la mesita de la cocina ya que para dos el comedor nos queda como bolsillo de payaso. Mathy se había preocupado y hasta compró pan congelado que puso al horno y salio crujiente para untarlo con un aceite de oliva del bueno. Un bowl con un mix de verdes (para mi, pastos de diversos orígenes) que ella se encargó de aderezar. Y luego su creación: una lasaña hecha en casa, a la boloñesa, bien chancha a decir verdad, rica y enjundiosa. Nada de quemada y de buen sabor. Nuez moscada y salvia entre sus ingredientes y sabores; buen queso mozzarella y la masa, obvio que comprada, no desteñía. Brindamos primero por nosotros, luego por una amiga que vivía en Constitución y que quedó en pelotas después del terremoto, el siguiente brindis sería por los hijos y nietos… y se acabó la botella.

- Que no se note pobreza, dijo alegre y partió a buscar otro tinto. Mientras esperaba sentía que ella tecleaba en su computador. Quizá estaba revisando su feisbuk. Al par de minutos me pasa un Santa Digna de Torres para que lo abra y me ofrece una porción más de su lasaña. No podía negarme así que otro cuadradito llegó en un plato limpio.

- ¿Quieres que te abra una cuenta en facebook?

Dale con la martingala. Para hacerla feliz le respondí afirmativamente. Ella, contenta me ofrece helado de harina tostada de postre y dice que después de almuerzo oficializaremos mi ingreso a esta red social. Yo hubiese preferido una siesta, pero ella estaba eufórica con su nuevo descubrimiento.

Don Exe le puso a la página. Fecha de nacimiento: 9 de octubre; ciudad actual: Santiago, Chile. Mi primera amiga fue ella. La clave de ingreso, también.

Lo siento amigas. Desde Adriana a Zandra pasando por Alejandra, Anita, Colomba, Begoña, Carla, Claudita, Denisse, Estefania, Pamela, Mariana, Lucía, Carolita, Sofía, Catalina, Raquelita, Tatiana, Daniela, Adelita, Macarena, Susana, Pilar, Viviana y tantas otras que nunca se me olvidan pero que en estos instantes no me llegan a la mente, les digo con mucha sinceridad: por esta vez, y por Internet, no me pesquen. No fue mi idea.

Son los peligros de la sociedad moderna

Exequiel Quintanilla