ENOTURISMO:
ENTRE EL HEDONISMO Y LA INGENIERÍA COMERCIAL
El enoturismo está de moda, vive su
mejor momento, y la feria de Turismo Internacional "Fitur" ha sido y
será un buen escaparate para ofertar el turismo del vino. Si a esta moda le
anexamos las buenas cifras obtenidas en los últimos años -1.5 millones de
turistas de los cuales 250.000 son extranjeros-, diríamos que no está nada mal.
El vino es un requerimiento sine qua non para llevar toda esta
ingeniería a buen puerto, y muchos empresarios lo ven como ingeniería
comercial. Actuando en consecuencia, dotan a sus instalaciones de personal poco
cualificado para estos menesteres, una simple formación lingüística es el
requisito necesario para trabajar los fines de semana, asumiendo explicar la
historia de la empresa (en muchos casos centenarias) manifiestan el fascinante
viaje de una vasija llegada de Anatolia y la antigua Grecia.
Epicuro de Samos supo explicar que la naturaleza
está tutelada por el azar. Y, a través de su doctrina, nos dejó manifestado de
manera racional el hedonismo, basado en la búsqueda del placer. Ese azar, no
exento de casualidad, es la llegada de los turistas a determinadas comarcas y
destinos.
Tenemos dos maneras de entender esta
gran oportunidad turística generadora de empleo y riqueza: una, dotando las
instalaciones de técnicas museísticas, explicar a los enoturistas los antiguos
conocimientos de sus antepasados, enseñándoles las distintas técnicas que
llevan a un vino a envejecerse en una botella cubierta por telarañas que solo
podrán observar a través de una reja. Este primer comportamiento, que se
aprende en cualquier enciclopedia o Wikipedia, es muy didáctico y ayuda a
comprender el porqué de un rosado, el aguante de un tinto, etc. Pero sirve de
poco para ahuyentar ese rechazo que los jóvenes ven en el vino, considerándolo
snob, lo que les lleva a no entusiasmarse por su consumo.
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Los hedonistas han sido confundidos a
través de la historia como personas libertinas, vinculándolas con los placeres
sexuales. Pero ningún placer es malo, los inconvenientes surgen de los medios
para buscarlos. Epicuro manifestó que "debemos satisfacer los deseos
naturales necesarios de la forma más económica posible", y en el vino se
da esta circunstancia.
Veamos en el enoturismo una filosofía
epicúrea y ganemos adeptos. Hagamos del enoturismo una escuela de pensamiento
que perdure en el tiempo, y aumentemos el consumo del vino a través del placer,
de la conversación amena, que nos calme la sed. Enseñemos nuestras comarcas al
que quiera verlas y conocerlas, quitemos la sed a los sedientos y démosles
placer. A través de las Rutas del Vino se puede ofrecer más placer que
doctrina. Invirtamos en ello.
Vicente
González
Fundador de www.elcatavinos.com Miembro de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV)
Miembro de la Fédération Internationale des Journalistes et Écrivains du Vin et des Spiritueux (FIJEV)
Máster en Viticultura, Enología y Marketing del Vino