miércoles, 16 de junio de 2010

PURO VINO ES TU CIELO...

PARTE CATAD’OR GRAND HYATT WINE AWARDS

Los salones del Hotel Grand Hyatt Santiago se preparan para la versión 2010 del afamado concurso Catad’Or Grand Hyatt Wine Awards, que este año tendrá especial énfasis en la búsqueda de oportunidades en mercados asiáticos emergentes, como India, Vietnam e Indonesia.

En esta oportunidad se espera la participación de más de un centenar de viñas chilenas, entre tradicionales y emergentes, a la vez que se estima que alrededor de 400 vinos se sometan a las exigencias de los jueces de este reconocido certamen, que desarrollarán su labor entre el 10 y el 12 de julio próximo.

Los vinos en competencia serán evaluados mediante el sistema de “cata a ciegas”, que realizará un panel de 20 jueces, entre los cuales habrán doce expertos internacionales y ocho pertenecientes a Chile.

Para el lanzamiento del día lunes 5 de julio y la Cena de Premiación, el lunes 12 de julio, el país invitado será Corea del Sur, y su cámara de comercio en Chile ha permitido la implementación y la venida de dos chefs coreanos del Grand Hyatt de Seúl, quienes presentarán las creaciones típicas de su país. Paralelo a esto se realizará en el Grand Hyatt Santiago la semana de Corea del Sur, entre el 5 y el 11 de julio próximo.

NOVEDADES


QUINTO CIELO
Gourmet al vacío

Karla Berndt

Imagínese que llega a su casa después de un día agotador. Usted está solo/a, y pocas ganas tiene de cocinar. Tampoco le apetece un sándwich o una sopita de sobre. Tiene ganas de comer un plato casero, con entrada y postre incluido. ¿Imposible? No. Si tiene productos “Quinto Cielo” en su refrigerador (donde se mantienen aproximadamente tres semanas; en la nevera seis meses), está “al otro lado”.

Podría, por ejemplo, abrir un paquete de blandísimo pulpo al olivo de entrada. Mientras lo disfruta, el plato fondo ya se está calentando en una olla con agua hirviendo, y después de 5 minutos está lista una plateada en reducción de vino tinto acompañada de puré de papas con aceite de oliva, almendras picadas y ralladura de limón. ¿Le apetece un postre? Otra bolsita contiene un pastelito de chocolate con caramelo, que obviamente no es necesario calentar.

Ahora sólo tiene que lavar sus platos y secar la olla. Nada más.

“Quinto Cielo” es una tienda de comida gourmet cocinada al vacío que ofrece a sus clientes productos de alta gastronomía listos para llevar a la mesa. Los platos están preparados con ingredientes frescos según la técnica Sous Vide (cocina al vacío) que consiste en cocinar los alimentos, previamente sellados al vacío, a bajas temperaturas por períodos prolongados y en sus propios jugos. De esta manera se logran sabores intensos, texturas tiernas y una profunda penetración de los aromas de hierbas y especies.

“Nuestra propuesta facilita el servicio de los productos, ya que al estar sellados al vacío se pueden calentar en distintas bolsas en una misma olla, sin necesidad de ensuciar”, explica Jerónimo Dougnac, chef de la empresa. “Estamos experimentando con nuevos productos; actualmente estamos realizando pruebas con carne de ciervo y jabalí. Nuestro objetivo es entregar un producto sabroso, sofisticado y de fácil preparación”.

¡Haga la prueba!


"Quinto Cielo Gourmet": Nueva Costanera 3339, Vitacura, fono 839 2283

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(11 junio) DA CARLA (Nueva Costanera 3673, Vitacura, fono 206 0892): “La carta del Da Carla es más atractiva que un noticiario. El surtido de antipasti causa tiritones de placer, con mozzarella de búfala, parmesana de berenjenas (deliciosa), atún fresco, y una decena de picoteos irresistibles. Agreguemos a eso unos pancitos recién horneados que nadie rechaza. Un par de sopas, el contundente minestrone y la sabrosa cola de buey. Y las pastas, de lo que se le ocurra. Capellacci con zapallo y queso mascarpone, delicados gnocchi rellenos, sorrentinos con asado de tira así como linguini, cannelloni Bonaparte, con mariscos. No olvide tres variedades de risotti, cinco platos de carne (ossobuco milanés, ragú de jabalí, costilla de cordero, escalopines de ternera o filete), otro tanto de pescados. Una docena de postres. Adecuada variedad de vinos (un Marqués de Casa Concha sería óptimo para varios de estos platos) y hasta algún jerez para rematar. El promedio por persona es de $28.000 pero, ¿para qué otra cosa sirve la plata?

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(11 junio) BRISTOL (Hotel Plaza San Francisco, Alameda 816, Santiago Centro, fono 639 3832): “Axel (Manríquez) combina recetas de auténtico origen popular con otras más creativas y, para hacer notar los característicos "sabores de nuestra tierra", lo señala en cada caso. Así califica, en las entradas de su nueva carta, una triple versión del loco presentadas juntas, mostrando que son posibles variaciones tan definidas de un mismo producto: en chupe gratinado al horno, al natural con palta sobre papas nativas, y triturados con quínoa en liviana salsa verde ($7.900). Con la misma advertencia y de acuerdo con la época, repetimos la cazuela chilota de cordero lechón con papas nativas y luche ($7.900), que habíamos conocido tiempo atrás y que es uno de sus mejores logros, a la que le salpicaría además un poco de luche picado. De los cuatro pescados que ofrece, destaco que haya siempre uno de roca, dorado en aceite picual, salsa de choritos al azafrán, garbanzos "chancados" y brotes con cochayuyo al cilantro ($10.900), y el congrio dorado, con elementos adicionales difíciles de combinar”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(11 junio) ASTORIA (Américo Vespucio sur 1902, fono 981 3411): “Gran debut. Gran cocina. Buen servicio.” “En la espera, un par de causitas de loco gentileza de la casa, pancitos calientes y un pisco sour perfecto ($2.900). La partida la da un trío de cebiches para compartir ($9.800). Uno con camarón, macha, loco y erizo con ají amarillo, otro de pulpo y pescado y leche de tigre, y uno con picor rojo más chileno, con la afortunada inclusión del ulte. Una corta espera, acompañada de un vino de una carta extensa y bien calibrada, antes de los fondos. Y aquí algo para comentar: al ver los precios, se duda. Al llegar los platos, se justifica. Un generoso trozo de atún a la inglesa con costra de sésamo ($9.800), pero no tapiado de sésamo, sino con lo justo. Y unos delicados ñoquis con salsa huancaína, loco y mucha centolla ($8.900).”

YIN Y YANG (La Segunda Internet)
(11 junio) NOLITA (Isidora Goyenechea 3456, Las Condes, fono 232 6114)”…limitándonos a la recién inaugurada diversidad de risotti, los del mar están preparados con un tipo de mariscos que se puede elegir entre calamares, ostiones, pulpo, camarones o centolla, o bien con una mezcla de ellos ($ 6.900 a $ 12.900). Los de tierra, pueden ser de verduras, hongos variados o sólo funghi porcini, alcachofas o palmitos ($ 4.900 a $ 6.900), y como representante del fin del mundo, el de cordero ($ 8.900).” “Como se sabe, el “Nolita” adhiere al estilo de cocina ítaloamericana desarrollado a través del tiempo bajo el impulso de la numerosa inmigración peninsular, pero con un carácter propio, y que tiene su más clásica expresión en el sector de Little Italy de Nueva York. Los hermanos Toro, que vivieron y trabajaron en Estados Unidos no sólo trajeron de allá recetas típicamente norteamericanas, en torno a las cuales crearon el exitoso “A pinch of Pancho”, reivindicando de paso una comida prácticamente desconocida en Chile, sino que después añadieron en su segundo local esta otra especialidad neoyorquina.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(12 junio) BORAGÓ (Nueva Costanera 3467, Vitacura): “Una cocina de producto, que utiliza lo que ofrece cada estación. Sin forzar la naturaleza, alineándose con sus ritmos y variedad. Bajo ese concepto, de antigua data -pero que sigue siendo de avanzada- acaba de inaugurarse el nuevo restaurante Boragó, en Nueva Costanera, donde antes estuvo el Agua.” “Una muestra: erizos con vodka y pimienta, acompañados de germinados. Un plato maravilloso, que resalta y eleva los sabores, sorprendiendo con minúsculos trocitos de cochayuyo. Luego, un congrio frito a la parrilla de carbón de espino, con puré de papa bruja y clorofila de albahaca, asombroso. Un sabor increíblemente sabroso y una presentación que no destiñe.” “Definitivamente, un imperdible. Hay que dejarse llevar por los caminos de esta cocina salida de la naturaleza misma.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(13 junio) VENDETTA (Boulevard Parque Arauco L. 2874, Las Condes, fono 245 3398): “Probamos unas bruschettas de tomate y berenjenas, ricas y bien aliñadas. También unos huevos estrellados sobre papas fritas y con tocino, ideales para los chicos. Además pedimos una fugazza, con cebolla dorada, y una pizza de alcachofas con queso azul. La masa era delgadita pero a nuestro juicio un tanto latiguda, tanto que los niños jugaron a enrollarla como un taco. Pero estaban ricas. Yo probé una pasta que me encantó una vez que me invitaron a conocer la carta nueva: agnolotti de osobuco. Pero no estaba igual: la salsa venía pasada de sal y los agnolotti me parecieron un tanto crudos. Cuando los niños saciaron el hambre, comenzaron a correr por el recinto y decidimos huir, pagando antes la cuenta, eso sí.”

CÉSAR FREDES (La Nación Domingo)
(13 junio) CARUSO (Hotel Crowne Plaza, Av. Bernando O´Higgins 136, fono 685 5370): “La nueva carta de comidas del restaurante Caruso, del Hotel Crowne Plaza, casi peca de exceso en lo numeroso de sus platos y lo suculento, hasta barroco, de las preparaciones del chef Juan Meza.” “Claro que hay otros emblemas nacionales en la carta del Caruso en los que vale la pena fijarse, porque al público no sólo hay que mostrarle la buena mano del chef en preparaciones populares, sino también en aquellas casi, podría decirse, que de lujo, como el chupe de centolla o la ensalada de mariscos, que contiene generosas porciones de jaiba, choritos, camarón nacional, que es más sabroso que el ecuatoriano, ostión, navajuelas y algo de piñones de la araucaria, para ratificar la vocación nacional del maestro de las cocinas.” “Ejemplo son el garrón de cordero con polenta y reducción de jugo de carne, el bife chorizo estilo Caruso con papas asadas, anillos de cebolla rebozada y frita y salsa provenzal. También el filete de vacuno a la parrilla con queso Brie, mermelada de tomate, papas naturales y repollo guisado.”Una de las mejores alternativas para comer muy bien con énfasis nacional, de aquí hasta las Fiestas Patrias.”

miércoles, 9 de junio de 2010

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXII.10 al 16 de junio, 2010

LA NOTA DE LA SEMANA: Goooool
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Ox
LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY: Los Vikingos
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: A Iquique los boletos
NOVEDADES: Viña Tamaya lanza su gran pisco 2006,
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA

GOOOOOOL !!!

Parte el mundial de futbol y se inicia una incógnita para los empresarios gastronómicos de nuestro país. ¿Habrá una merma de clientes durante este mes de goles y de centrodelanteros? A decir verdad, no lo creemos. Para ser sinceros, la pasión de multitudes no será una gran dificultad para los que día a día están llenando nuestros restaurantes. Posiblemente la hora en que se verán los encuentros donde nuestro país esta involucrado escapa de los horarios peak de los restaurantes. El primero es casi de amanecida: cero problema; el segundo a media mañana, lo que tampoco altera el normal funcionamiento de los restaurantes y el tercero justo a la hora de almuerzo. ¿Un día de baja de público? Eso es la nada.

Sinceramente debemos tenerle mas respeto a los desastres de la naturaleza o a un fin de semana largo antes que a un mundial de fútbol. Que hay fanáticos, entre ellos quizá usted, los hay. Pero pasados los horarios de transmisión todo regresa a la normalidad. En eso nos estamos transformando en un país más culto. Si Chile gana, maravilloso: si pierde, mala suerte y la vida continua Viviremos, es cierto, un mes con la vista puesta en Sudáfrica, pero para saborear un triunfo o llorar una derrota están los restaurantes. Pese a todos los comentarios, Chile no se paralizará durante este mes. Tres o cinco partidos a lo más. El resto, canto de sirenas.

Apróntese. Es posible que éste sea el mejor mes del año para su negocio. Y sin ser mago ni agorero, creemos que el mundial será una bendición para la hotelería y gastronomía nacional. Si nos equivocamos, rétennos. Si acertamos, alábennos. Llevamos tanto tiempo en esto de la gastronomía, que pocas veces erramos en nuestras predicciones.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


OX
(O cómo el vino puede ser pretexto para comer buenas carnes)

Me reciben con espumoso Extra Brut de Finca Flichman mientras en el Ox, la parrilla top de Nueva Costanera, varios sommeliers esperan a los invitados, casi todos propietarios de restaurantes que conocerían las bondades de la viña Chateau Los Boldos, adquirida hace un par de años por el grupo portugués Sogrape. La idea era probar (catar) sus nuevas cosechas y presentar su nuevo vino Amalia, una mezcla de syrah, cabernet sauvignon y carménère.

Pero había una segunda intención en esta visita. Refocilarse con las carnes premium que siempre entrega el Ox. Daniel Galaz, su chef y nunca destacado en la crónica gastronómica, maneja las riendas de un restaurante que sí llena páginas de comentarios. Una paradoja similar a la del vino y de la carne. ¿Quién sería la estrella esa noche?

Un Merlot Grand Reserve 2009 en alianza con un perfecto trozo de entraña y un cabernet sauvignon Vieilles Vignes 2008 con un recordado asado de tira acompañado de papas fritas trufadas. Puntos de cocción, sabor, ternura y temperatura ideales gracias a la buena predisposición de la parrilla (por un lado) y del servicio (por el otro). Y eso debe agradecerse.

Una punta paleta de wagyu con arroz jazmín y jugo de su carne fue el pretexto para armonizarlo con un Gran Cru 2008 de Los Boldos. ¡Esto no se hace!, decían algunos invitados cuando sopeaban los restos del jugo de carne. Una tentación que al final todos cumplimos como un ritual casi mágico.

Pero aun faltaba lo mejor. ¿Existirá algo mejor? Bueno, en este caso si: un par de ma-ra-vi-llo-sas chuletitas de cordero magallánico y un mix de verdes para presentar la estrella de la noche. Amalia 2008, la última apuesta tinta de este grupo. (No confundir Amalia con Amelia… ese es otro cuento). Las chuletas estaban realmente supremas y dignas de una cena de lujo. Obra de la naturaleza y del chef. Realmente superlativas.

Oporto Tawny Ferreira (de propiedad del grupo controlador de la viña) para un muffin de dos chocolates que pasó al olvido. Las carnes estaban tan requetecontra buenas que nada podía superar esta experiencia.

En resumen: fui por vinos y quedé enamorado de las carnes. En este caso en particular, sus cortes estaban predestinados a ser lo mejor de la noche. Un aplauso para el Ox, que al igual que sus carnes, madura día a día su propuesta. Y un aplauso para Los Boldos, que nos brindó la posibilidad de contagiarnos nuevamente con las carnes que entrega este restaurante. Ambos, en cierta medida, fueron cómplices de una selecta jornada que no se olvidará fácilmente (Juantonio Eymin)

OX: Nueva Costanera 3960, Vitacura, fono 799 0260

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY




LOS VIKINGOS
¿Qué se siente cenar en un calabozo?

No sé si Marcos Rulli, propietario de varios restaurantes en la calle Cumming del centro de Santiago es un empresario gastronómico o un eximio coleccionista. Bueno. Pareciera ser una mezcla de ambas cosas ya que a su famoso Ocean Pacific’s lleno de vericuetos con antigüedades (y otras no tanto) que emergen de todos los rincones del lugar, hace un tiempo terminó la remodelación de otro local cercano y parecido: Los Vikingos, esta vez una mezcla de pieles, cascos, celdas y toda una temática destinada a entretener por la vista a los clientes. A decir verdad, solo conociéndolo se podrá hacer una idea más acertada del lugar. Por mientras, les explico de qué se trata.

Me recibe un vikingo chilensis. Francisco Wallace, como dice llamarse, que vestido a la usanza vikinga me traslada a mi mesa predispuesta para la ocasión. Una mezcla de colores y formas que me sorprenden. Calaveras por doquier, cascos antiguos, espadas, celdas – comedores, pieles, luces multicolores. Todo elaborado y fabricado para el local. Desde mesas y sillas hasta baños – cárcel, donde no faltan los grilletes. El lugar es grande y entretenido y cada metro cuadrado tiene detalles imborrables. Pida que le muestren los baños y ojala le exhiban el del otro sexo ya que son una verdadera oda a lo kitsch y a la genialidad del dueño del lugar que busquilla, hasta elaboró los platos base del local con latas de bebidas fundidas en arena logrando simular vajilla antigua.

¿La carta? Una mezcla de platos con algún interés del chef Nazario Donoso por las carnes de caza. Ciervo, jabalí, pato, conejo y avestruz entre sus preferidas. Platos gigantescos donde priman las salsas elaboradas con vino. También el chef juega con las entradas como crepes de camarones flambeados al cognac con salsa de ostras, o blandos locos en todas sus formas. En sí, la cocina está más adecuada a la base francesa que acostumbrabamos comer hace tres décadas y que aun sigue gustando a un buen porcentaje de la población. Los vinos, tradicionales y en justa medida para una carta algo chapada a la antigua. Gran trozo y perfecta cocción para un lomo vetado de 400 gramos de carne blanda y jugosa acompañada con las típicas papas fritas cortadas en bastoncitos más grandes que lo normal y de buena fritura. La cocina del lugar, que conocí al final de mi visita, alba y reluciente. Como pabellón quirúrgico. Definitivamente Rulli apuesta a que ningún cliente, entre ellos muchos extranjeros, se exponga en su local.

Y también tiene caballitos de batalla con los que llena este amplio establecimiento casi todas las noches del año: parrilladas (14.900), pollo al cognac (12.000), curanto (12.000) y paella (12.000), porciones para dos, pero por su volumen, comen tres aguerridos comensales.

Torta de moka y de merengue – frambuesa, más una torta helada de lúcuma en los postres. Como se ve, nada altera un menú de los años 80. Esa comida amplia y generosa donde aun no ingresaba el concepto de nouvelle cuisine ni los actuales cocineros.

Los viernes en la noche reciben a los clientes con un show ad hoc a la temática del restaurante. A decir verdad entretiene y es un panorama imperdible en un Santiago opaco y poco histriónico. Trasládese a ese lugar como si fuese un turista que está buscando experiencias para contarles a sus amigos y familiares. Ah, y no olvide llevar su cámara para inmortalizar el lugar. Créamelo. No se arrepentirá. Si escoge bien la comida, también saldrá satisfecho de esta experiencia. Lo único claro: si no le agrada la canela en el pisco sour, pida que no le espolvoreen esta especia, por muy peruano que sea el sour. El resto… una buena aventura. (Juantonio Eymin)

Los Vikingos: Av. Ricardo Cumming 174, fono 770 0339 (Estacionamiento privado en Agustinas 2251)

martes, 8 de junio de 2010

LOS CONDUMIOS DE DON EXE




A IQUIQUE LOS BOLETOS

- ¿Tienes puntos en LAN?
- ¿Por qué, guachita?
- ¿Sabes? Hay una súper oferta para venir a Iquique. Desgraciadamente tengo que quedarme un tiempo más ya que a Martincito, uno de mis nietos, lo van a operar para bajarle un coquito…
-¿Y?
- Yo me quedaré acá hasta después de la operación, pero me encantaría que vinieras.
- ¿Y duermo en la casa de hija? Tú sabes que ella siente poca simpatía por mí…
- No seas necio, Exe, por supuesto que no… Te vienes un par de días y dormimos en un hotel. Acá está todo en temporada baja y no es necesario que vengas a la casa de mi hija. Vienes, lo pasamos chancho y te regresas. Así me recupero emocionalmente (¡!) y estaré en condiciones de estar con el crío cuando lo operen.
- ¿Le bajan qué?, insistí, molestándola
- Un coquito Exe. Bueno… una bola. ¿Me entiendes ahora?

No tenía puntos. A decir verdad con mi puntaje en LAN podría haber llegado con suerte a Rengo, pero llamé al mayor de mis hijos, que recién llegaba de un largo periplo por Europa para preguntarle si podría ayudarme con algunos puntitos para viajar a Iquique. Yo sé que se apiada de mí y aunque es medio avaro logro sacarle un par de lucas adicionales un par de veces al año. Así que feliz partí el martes siguiente a la capital del matute y del sol. Sombrero de fieltro, traje de lino y una pequeña maleta para estar dos días bajo las palmeras bebiendo diferentes sours.

A mediodía llegué a Iquique. Estaba nublado pero la temperatura era perfecta para mi traje de lino beige y mi camisa de color lila. Obvio que viajé sin corbata. Ella me esperaba en un aeropuerto nuevo y moderno. Nos subimos a un taxi –colectivo- qué se yo que dispuso el hotel para recogerme y partimos por el desierto camino a la ciudad. De pronto unos caserones indicaban que estábamos llegando a la civilización. –Es el sector de Los Verdes, me cuenta.

- ¿Viven los pacos acá?
- No Exe. Son mariscadores de Coquimbo que se vinieron a vivir a esta zona. Pescan y luego venden los productos en sus casas o restaurantes.
- ¿Vendremos?
- Ojala nos alcance el tiempo, me dice colocando sus ojitos como sólo ella sabe y cuando está pensando en otros avatares.

- Mira Iquique, me dice. ¿No crees que se parece a Miami?

Palmeras y edificios multicolores aparecen en mi vista. Realmente la ciudad ha crecido. Se ve bonita, limpia y ordenada. Más que mirar la ciudad, yo a esa hora tenía ganas de comerme un buen cebiche y un par de sours para cargar mis baterías. El taxi nos dejó en la puerta del Holiday Inn. Un parador de cadena que esta frente a la playa. Nos asignaron una habitación con vista al mar y mientras colgámabos nuestras ropas apetecí beber una copa de champagne como bienvenida a la ciudad. Llamé por teléfono a la operadora y pedí una botella.

-Lo siento señor. En este hotel no tenemos servicio a la habitación. Es más, me dice, tampoco tenemos bar en este hotel y si necesita algo tiene que llamar a alguno de nuestros restaurantes asociados…

Quedé perplejo. En mi juventud hasta en el más pichiruche motel del centro de Santiago lograba conseguir champagne. ¿Sería todo Iquique igual?

- Calma, guapo. Lo que pasa es que este es un hotel Express, o sea para dormir, trabajar y descansar. Luego saldremos a beber algo. Además, podemos pasar por el súper y ahí compramos los bebestibles que quieras… ¿Te gustaría ir a la Zofri?
- Linda. Yo quiero beber algo para iniciar. Donde sea, pero salgamos de aquí de una vez por todas.

Menos mal que cerca del hotel encontramos un ambigú que tenia buena pinta. Cantaba la Rana se llama y con poco público a esa hora. Después supe que los merenderos que están en la costa se llenan de noche y tienen – en invierno- poco movimiento durante el día, cosa que no me importo en lo más mínimo. Un catedral para mí, uno normal para ella. Dos cebiches para iniciar y cargar las pilas. El lugar, bonito aunque un poquito descuidado. Quizá en invierno hacen las restauraciones para la temporada turística. Buen cebiche y mejor sour. Repetimos porciones (de sour, obvio) aunque pequeñas esta vez y luego nos fuimos caminando por la costa hasta el hotel. Un reparador tuto nos haría bien en esta escapada casi juvenil.

Repuestos y con las tareas al día le pregunté donde iríamos en la noche a cenar. – te voy a llevar al Neptuno, dijo. Es uno de los mejores boliches de esta ciudad.

- ¿No has llamado al Coquito?, le dije.
-¿Qué Coquito?
- Tu nieto poh Mathy… La razón de que yo estoy en Iquique hoy.
- Eres un hijodeputa, me respondió. Un insolente, pero igual me alegro que estés conmigo estos días.

Comimos bien en el Neptuno. Otro cebiche y otro sour para comenzar. Luego dos corvinas “a lo pobre” y una botella de buen blanco. No podíamos ni respirar al salir. Taxi, hotel y tuto. Todo eso sería por el día martes.

Desperté cuando ella llamaba a su Coquito. Le dijo que no se preocupara y que todo estaba bien. Descargada su conciencia de ser una mala abuela nos levantamos y fuimos por el desayuno. No estaba malo. Podría haber estado peor pero ya me estaba acostumbrando al sistema Express. Pedí El Mercurio y se rieron de mí en la conserjería. Lo sentimos mucho señor, llega a mediodía con suerte. Acostumbrado a leer la prensa y el obituario diario) lo hice por Internet. Para algo que sirva la modernidad ¿o no?

Si en Santiago el Parque Arauco es imperdible, en Iquique es la Zofri. Llena de locales que venden de todo, nada convence ya que sus precios son similares a los de la capital. Pero hay que recorrerlo para sentirse parte del turismo iquiqueño. Pensé que mi medicamento para la presión podría estar más barato allí. Jaja. Estaba más caro. Una desilusión.

Almorzamos en el Wagon. Pareciera que es típico allá. Una gran casona que alberga mesas y más mesas y una comida de onda peruana con un toque zonal. Otro sour y como el cebiche ya me tenia chato, un merlín con salsa de huatacay. Rico bicho y bien preparado. ¿Vino? La oferta es escasa, pero de repente aparece una botella de un buen sauvignon de viñas boutique. De ahí, una pasada por la playa y colocar las patitas en la arena. De regreso, otra tarde de flojeo y esperar la ultima noche en una ciudad en que hasta los mendigos andan en su propio auto.

La última noche sería en el Kiru, el ambigú de moda de Iquique. Tanto, que hay que hacer reservas para asegurar una mesa. Para que se vayan ubicando, es casi una copia fiel de La Mar santiaguina y limeña. Lindo lugar y allí se junta toda la socialité de Iquique. Nos sentamos en un rincón y “pololeamos” un pisco sour de buena factura acompañado de un piqueo de chicharrón mixto. A esas alturas la comida peruana –que me gusta demasiado– me salía hasta por las orejas. Añoraba regresar a mis Lanzas queridas por un plato de callitos a la madrileña o una buena plateada con puré picante.

¿Hasta cuando te quedas?
¿Hasta que operen al niño y un par de días más para que se recupere.

Gracias al Coquito regresé solo a Santiago. Aterrizando en esta fría ciudad decidí llamar a alguna de mis musas para que me acompañara a comerme un charquicán con dos huevos fritos en Las Lanzas. Todas ellas jóvenes, aun no entienden mucho lo que significa un charquicán para este veterano. Ellas andan en la moda de los alimentos ecológicos y verdes; las transformaciones moleculares y las últimas locuras de nuestros cocineros. Pero más de alguna estará dispuesta a acompañarme. Aun tengo un par de semanas para salir con alguna de mis favoritas. Mientras Mathy se preocupa de su Coquito, yo haré lo mismo con mis musas. No sé la razón, pero cada día que pasa me siento más joven.

Exequiel Quintanilla
(Foto restaurante Kiru: Mónica Lowick-Russell)

Cantaba la Rana: Manuel Antonio Matta 2761, Península de Cavancha, Iquique
fono: 57 - 433433
Neptuno: Riquelme 234, Centro Iquique, fono 57 - 232 264
El Wagon: Thompson 84, Centro Iquique, fono 57 – 411 647
Kiru: Amunategui 1912, Iquique, fono 57 – 760 795
Hotel Holiday Inn Express: Av. Arturo Prat 1690, Iquique, fono 57- 433 300

NOVEDADES

VIÑA TAMAYA LANZA SU GRAN PISCO 2006

¿Noventa mil pesos por una botella de pisco? Si. Y aunque no sabemos aun si es una gracia, el Gran Pisco 2006 que elaboró la viña Tamaya tiene ese precio. La idea nació del enólogo Juan Pablo Martin, quien proviene de una familia de larga tradición pisquera en la zona del Limarí. De ahí, este pisco de calidad sobresaliente (nos imaginamos), fue elaborado mediante doble destilación y sólo a partir de uvas seleccionadas de las variedades moscatel rosada y moscatel de Alejandría, convirtiéndolo en la nueva propuesta de Viña Tamaya para el mercado de los destilados Ultra Premium de Chile y el mundo.

De esta primera cosecha del Gran Pisco 2006 de Viña Tamaya se elaboraron sólo 322 botellas. El stock destinado al mercado nacional estará disponible en los principales restaurantes, hoteles y tiendas especializadas.

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA
(Y nótese el kiwi cortado en cubos)

YIN Y YANG (La Segunta Internet)
(4 junio) DA CARLA (Av. Nueva Costanera 3673, Vitacura, fono 206 0892): “… recetas de gran finura, con productos de primera categoría, que mantienen en alto el prestigio alcanzado por este restaurante, donde Atilio Barbieri dirige un equipo de jóvenes cocineros, muy afiatado y recientemente reforzado en el área de los postres y pastelería.” “…las entradas fueron dos: la primera un trío en base a ostiones, que los presentaba en forma de carpaccio marinado al jengibre y ensalada de cítricos; asados y puestos sobre espárragos blancos con tocino crocante, y en cebiche, y la segunda una deliciosa tortita “parmigiana de berenjenas” con mozzarella, albahaca y una jugosa salsa de tomates frescos…” “Sorrentinos “alpini” rellenos con asado de tira braseado lentamente, deshilachado y servido en su salsa con reducción de merlot. Gnocchi “alla sarda”, con la delicada masa de unos cinco o seis centímetros de largo y tres de ancho, rellena con alcachofa, ricotta de cabra, salsa cremosa de jengibre y crocante de alcachofa”; “Nero e bianco”: risotto al dente preparado en tinta de calamar, con camarones y chipirones. Finalmente, congrio colorado (en la carta figura con merluza) al oporto con cebolla morada semiacaramelada y panceta italiana, puesto sobre torreja de berenjena.” “Realmente, un homenaje no sólo a Italia sino a todos los comensales que lo disfrutaron y los que pueden probar estas recetas que son parte de la nueva carta.”

DANIEL GREVE (Qué Pasa)
(4 junio) PASTA E VINO (Constitución 317. Barrio Bellavista, fono 940 2830): “la cocina del Pasta e Vino Santiago no cuaja del todo. Y, lo peor, es que apenas se han enterado. Una completa siesta sobre los laureles, de la que quizás no despierten muy luego. Han pasado varios meses de "marcha blanca" -una completa injusticia para el cliente, que paga los platos rotos- y aún hay ajustes urgentes. El servicio: torpe y novato, aunque ágil y cordial; la cocina: totalmente dispareja. Las Almejas gratinadas al jengibre y lima ($ 5.000), perfectas, bien sazonadas; pero el Pimentón relleno con queso de cabra y camarones, envuelto en masa philo ($ 5.900), resulta ser una bomba atómica: una masa llena de pliegues, no muy dorada ni crujiente, rellena de crema y más crema de leche de cabra que lo esconde todo; el Carpaccio de camarones, traslúcido, nadando en limón y romero.” “…una realidad que no tiene nada que ver con su puesta en escena ni, menos, con lo que es el original Pasta e Vino de Valparaíso.

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(4 junio) PUERTO FUY (Nueva Costanera 3969, Vitacura, fono 208 8908): “Para parte del público, el atractivo que distingue a este local radicará en la atención impecable, su arquitectura interior, las cinco sales (de muchas más) y los ocho tipos de azúcar que nos ofrecieron, o cualquier otro de los numerosos —y casi excesivos— gestos y servicios con que “regalonea” al cliente. No los menosprecio, pero me quedo con el perfeccionismo culinario y la imaginación de Giancarlo Mazzarelli para hallar en cada combinación de elementos el sabor único e inesperado.” “Entradas: nido de variadas hojas verdes con tibio y suave camembert al horno y salsa de uva y nueces; pastosa mousse de camarones en timbal con sopa de berros, mermelada de cebollas y champiñones picados, y caldillo “nerudiano” (¿hasta cuándo?) vaciado sobre el congrio, papas chilotas de colores, tomillo, cebollas perla confitadas y pluma, y tomate confitado ($7.500 en promedio). Platos de fondo: “deconstrucción”, sobre todo entretenida, de pastelera de choclo en quenelle apanada en panko, con pescado de roca (vieja), puré de albahaca, pequeña cebolla asada y aceituna; marlín envuelto en panceta, con cassoulet de pallares, porotos negros, lentejas de varias clases y paquete de arroz estilo vietnamita relleno con hongos, y asado de tira glaseado y sabroso (para mi gusto lo mejor de la serie), con salsa de roquefort, peritas y puré de peras ($12.700 en promedio).”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(4 junio) ORALE (Andrés Bello 2177.Santiago Centro): “Primero lo primero: los tacos al pastor de este nuevo lugar deben de ser los mejores de Santiago. Con su buen color rojo achiote, chanchito bien adobado, su piña, su cebollita y su cilantro. Abundante y sabroso. Pero servidos en un plato de plástico rojo, a un precio de $4.100 el par, en distintas tortillas, como que desentona. Y ahí está el dilema de Órale: tiene una carta corta, sólo gaseosas, sin postres y los precios no son de “al paso”, por lo que algo no cuadra.” “Muy mexicano”

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(4 junio) DÉJATE BESAR (Raúl Labbé 12863, Lo Barnechea, fono 955 3214): “El Déjate besar, vaya nombre, viene a ser como un club radical pero imaginado en el siglo XXI. Tito Garretón, socio y chef, conoce a todos los parroquianos; sus vinos y tragos cubren las demandas y su carta ofrece pequeñas delicias para romper rutinas. Óptimo estacionamiento, dentro del cuartel. Se ha definido en rojo y negro, con abundante público femenino que disfruta sin inhibiciones.” “Un memorable atún rosado ($9.500) hecho a punto. En carnes, una blanda y sabrosa picanha brasileña (nuestro pollo ganso); berenjenas en salsa de tomates que tentarían a un sultán y machas parmesanas al pesto, que en realidad constituyen una deliciosa sopa, imperdible. Platos entre los $5.000 y los $7.000 que se pueden compartir o combinar a gusto, sin problemas. Para pastas, agnolotti al pesto y panzotti al pomodoro. Y risotti, ese arroz húmedo hecho en caldo de locos.” “…el local consigue un ambiente jovial, contagioso, relajado, que no todos se imaginan dominando en La Dehesa.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(5 junio) ASTORIA (Américo Vespucio Sur 1902, fono 981 3411): “Una duda: ¿por qué en casi todos los restaurantes peruanos los refrigeradores de bebidas se ponen en los comedores?” “Para comenzar y compartir, un tiradito de atún de Isla de Pascua, en su leche de tigre al ají cacho de cabra. Delicioso. Un sabor intenso pero adaptado al gusto nacional. Quizás, cosas de gusto, un poco gruesas las láminas del atún.” “Luego, unos ñoquis de papas a la huancaína con centollas, locos y pulpos, fuera de serie. Increíble. Todo suave, gustoso, delicado, sin palabras: muy logrado. Lo mismo que el cordero de la Patagonia estofado, con su puré al cacho de cabra que resultó un poema. Venía más tibio que caliente, pero el sabor superó cualquier temperatura.” “Una buena muestra de lo que se viene. Una cocina bajo la excelente mano y conocimientos de un estupendo chef. Hay que esperar un poco para que logren el ritmo necesario y subsanar algunos detalles. Luego, puro placer.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(6 junio) TRATTORIA CALYPSO (Camino al Volcán 9831, El Manzano, San José de Maipo, fono 871 1498): “El lugar, hay que decirlo, es kids friendly: aparte de los juegos, traen vasos plásticos (pero no descartables) y nadie pone mala cara si se pide un plato para dos o tres niños. Entre todos probamos los finísimos canelones rellenos de ricotta y espinacas con salsa de nueces, unos deliciosos panzotti con sabroso pesto, otros canelones –con una salsa de hongos que fue mi favorita–, los agnolotti de zapallo con mantequilla y salvia (la verdad, los he comido mejores) y la contundente lasaña tradicional que pidió mi hijo Simón. Algo en ella no me gustó tanto.” “La comida, en general, muy buena y me parece un lugar ideal para tenerlo en la mira. No se hacen reservas, por si acaso.”

CÉSAR FREDES (La Nación Domingo)
(6 junio) NOLITA (Isidora Goyenechea 3456, Las Condes, fono 232 6114): “Una docena de risottos (risotti debiera decirse en italiano) es el punto de seducción que en estos días tienen en la oferta del restaurante Nolita los hermanos Pancho y Carlos Toro, siempre alegres, siempre creativos y siempre navegando con la bandera al tope o casi al tope en las aguas, a menudo encrespadas, de la gastronomía nacional.” “Los hay de calamares del Norte Chico, de ostiones de Tongoy, de pulpo, de camarones con pizca de ají de Cayena, de mariscos variados, y de centolla, como tope de gama de los sabores marinos.” “Entre los risotti de la huerta, Nolita ofrece el de verduras, con zapallito italiano, berenjenas, habas, cebollín y tomates secos, de hongos, con Portobello, champignones ostra y de París, de alcachofas con tocino ahumado, de hongos porcinos, de palmitos con queso azul y, algo levemente exótico, porque debería decir “con” cordero, risotto “de” cordero. Se trata aquí del risotto normal, con caldo de carne, cebolla frita y algo de queso, que se acompaña de una chuleta medianita, blanda y carnosa de cordero magallánico junto al cerrito de arroz húmedo.” “…esta especie de festival de risotti en Nolita es una buena oportunidad para pasarlo bien.

miércoles, 2 de junio de 2010

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXII. 3 al 9 de junio, 2010

LA NOTA DE LA SEMANA: "Beatum chilensis que manducam charquicanis"
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Nolita
LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY: El Tercer Ojito
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: La patrulla juvenil
NOVEDADES: Air Canada fue elegida la mejor línea aérea de Norteamérica
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA

"BEATUM CHILENSIS QUE MANDUCAM CHARQUICANIS"
(Luciano Peña)

Este título no es nuestro. Pertenece a Luciano Peña. No tenemos idea quién es pero encontramos genial su aporte en un blog acerca de la comida chilena. Esa comida que cada cierto tiempo aparece en la prensa y nadie sabe mucho de ella. Y tampoco nadie se pone de acuerdo. (Según un estudioso que sigue nuestras columnas, la frase que nos llamó la antención sobre los chilenos que comen charquicán pertenece al canónigo Mastai Ferretti, que llegó en 1824 a Chile en el equipo de Misión Muzzi. Lo interesante es que este canónigo, unos años después, fue elegido Papa, el único que ha estado en Chile antes de su designación. Se convirtió en Pío Nono y gobernó la Iglesia por treinta años. Tengo entendido, para seguirle la corriente, que el actual Papa Ratzinger también visitó nuestro país antes de su actual alto cargo. Veremos su opinión)

Es que Chile es tan largo y diverso que hablar de cocina chilena dependerá del lugar donde se viva. Últimamente creemos más en la comida regional que en la que llaman popularmente comida chilena. La comida del pueblo y de los pueblos es la única que podría considerarse típica. Los ariqueños conocen sólo por fotos (y en lata) la centolla y los puntarenenses no saben lo que es la carapulcra (ni siquiera en lata). Mientras en Santiago alabamos las cazuelas, con osobuco o pollo; en la Araucanía cocinan piñones, en Chillán longanizas, en Puerto Montt cancatos y en La Serena pasteles con “mano de monja”. Lo típico del norte no lo es del centro ni del sur. Y no podemos hablar de cocina chilena bajo el punto de vista del centralismo que tiene a nuestro país dividido en tres. ¿Sabrán todos los chilenos qué es un almud de choritos o los múltiples usos de la caigua?

Pareciera que el Larousse Gastronomique francés tiene toda la razón. Si hay un plato que cruza pueblos, ciudades y regiones en forma transversal, es el charquicán. Y en esa preparación deberemos concentrarnos para concentrar nuestra nueva cocina chilena. Y esto hay que hacerlo pronto, ya que los nietos de nuestros nietos posiblemente se encuentren con un país donde lo más típico chileno sean los wantanes y el chapsui; la causa y el tacu tacu. Y eso sería un desastre.