martes, 8 de septiembre de 2015

NOVEDADES


 
BITTER ARAUCANO
Un clásico “underground”

 Es posible que para estas fiestas no tengamos ganas de leer ni de preocuparnos por detalles gastronómicos. Salvo algunos restaurantes de comida típica chilena que se mantendrán abiertos a la espera de clientes, el resto, en su gran mayoría, cerrará sus puertas. Como lo dije en alguna ocasión, la trilogía dieciochera es simple: empanadas, choripanes y asados. Y nadie se escapa de ello. Las fiestas que se avecinan serán bastante más cortas que la de años anteriores y por primera vez en muchos años nadie reclamó al respecto.

La crisis llegó y más vale la pena trabajar, es la opinión de muchos. A decir verdad será sólo un fin de semana largo donde reinarán las fondas y ramadas, más los típicos asados familiares y reuniones de amigos. Aun así, la ingesta de alimentos será abundante, razón fundamental para recomendarles a nuestros rectores este bitter nacido y criado en Valparaíso, santo remedio para todos los desequilibrios gastronómicos, muy comunes en  nuestras fiestas patrias.

“La experiencia es la madre de la ciencia”, reza el refrán y tiene toda la razón. Valga y venga un ejemplo. Hace un par de años y durante el concurso de empanadas que el Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile realiza hace ya doce años, me tocó la tarea (grata e ingrata) de catar en dos días consecutivos la no poca cantidad de setenta muestras. Es cierto que los jurados debemos comer sólo un tercio de cada una de ellas, pero los dos tercios de setenta empanadas son cerca de 24 ejemplares donde la cebolla es uno de los principales ingredientes.

¿Sería capaz el lector de hacer tal desarreglo culinario?

Creo que no, ya que la ingesta es muy potente. Recuerdo como si fuera hoy cuando Atilio Barbieri, dueño de casa donde realizábamos este ejercicio anual, al vernos extenuados tras una cata “encebollada”, aparece con sendos vasos con un algo oscuro adentro. - “Bébanlo”, comenta. Se acordarán de mí.

Lo bebimos. Indescriptible sabor en aquél entonces. Notas amargas y dulces, alcohólicas y notas a tónico farmacéutico. ¿Qué es?, pregunté.

- Araucano, respondió.

Desde ese entonces el Araucano forma parte de mis bajativos favoritos. De noche ya, luego de la ingesta, nada me hizo recordar las empanadas catadas en la ocasión. Dormí como un bebé.

La historia del famoso licor oriundo de tierras porteñas, precede a las leyendas que se han escuchado con el paso de los años. A grandes rasgos sólo se sabe que fue creado originalmente por Fritz Hausser, un alemán que vivió en Valparaíso a mediados del siglo pasado.

Fritz Hausser soñaba en su natal ciudad de St. Ingbert en Alemania, con convertirse en un pianista concertista. Sin embargo, su padre lo convenció de realizar sus estudios en Química-Farmacéutica, los que finalmente llevó a cabo en la ciudad de München. Es así como, posteriormente, las vueltas de la vida lo llevaron a la edad de 30 años, a desembarcarse en el puerto de Valparaíso en 1913. En un principio el viaje tenía como destino ver a su hermana que vivía en esa ciudad, sin embargo el encanto del puerto lo llevó a quedarse.

Reconocido como un hombre muy talentoso, amante de las artes y un gran pianista aficionado, Hausser estableció en la calle Esmeralda, cerca de la plaza Aníbal Pinto, la farmacia "El León", en donde a mediados de la década de 1920 creó y comenzó a desarrollar el famoso licor "Araucano".

Pensado siempre como un bajativo estomacal, un bitter, resultó ser muy popular entre los inmigrantes del puerto.

Al fallecer Fritz Hausser en 1940, a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, su familia no pudo mantener la farmacia a raíz de la situación económica. Las repercusiones del conflicto que llegaron a Chile y otros avatares de la vida hicieron que la viuda, doña Elfriede Scheuch Grebe, decidiera vender la farmacia y con ésta, también la receta del "Araucano".

Esta última fue vendida a la familia Leporatti, el que posteriormente la vendió a don Virgilio Brusco, quien se encargó de producir el licor en su compañía familiar, en donde su hijo Emilio ha continuado con la tradición.

La única condición que Doña Elfriede puso al vender la receta, fue que el nombre de su amado esposo, Fritz Hausser, se mantuviera en la etiqueta del licor para la posteridad, en honor a su creador y es así como se ha hecho desde aquel momento.

El Araucano representa la tradición de los primeros tónicos estomacales que se fabricaron en las boticas del país, cuando concebir un espasmolítico era producto de la mente febril del hombre. Por eso Francisco Brusco descendiente de don Virgilio Brusco, quien fundara todo este imperio de sabores y aromas en 1906, guarda la receta de las 23 hierbas que conforman el brebaje en el total hermetismo.

En la fábrica existe un diploma donde dice: "Exposición Industrial de Valparaíso, en el Centenario 1810 - 1910. El Jurado de la Décima sección otorga un premio de Primera Clase a Don Virgilio Brusco, por su vino de quima".

Sin mayor marketing que el que nace de boca en boca, este licor estomacal se ha posicionado gracias a lo que parece ser su sello de marca, la calidad. Es posible encontrarlo a lo largo de todo el país, desde la botillería de la esquina hasta los grandes supermercados.

La producción de Bitter Araucano es pequeña. 9.000 botellas mensuales, por lo general de acuerdo a los pedidos de cada mes. De ellas, hay 2.000 que se van a Alemania. Aunque el número está a punto de incrementarse.

Y créanme. Si bien esta profesión es envidiable, muchas veces tenemos desafíos que no son gratos. Para esos momentos y aunque parezca cliché, Araucano es una de las grandes soluciones. Nada me liga a la empresa que lo elabora ni a su distribuidora. Sólo les aconsejo que si en estas fiestas la comida y la bebida es abundante, no piense en sal de fruta, piense en un Araucano. ¡Salud! (JAE)

 

LOS CONDUMIOS DE DON EXE


NATSUMI
Las agujitas mágicas

- Hice una mala fuerza.
- Hace tiempo que no haces fuerza, ni nada de nada, me responde Sofía.

Claro. Se la dejé rebotando y me contestó con toda su rabia acumulada. Pero era verdad. Llené una caja de esas de plátanos (que me conseguí con el tipo de la verdulería de la esquina) con revistas antiguas y libros de esos que venían con la revista Ercilla hace una montonera de años. Quitaban espacio en mi departamento y decidí botarlos ya que si no los leo, ¿para qué los tengo?

Cuando la caja estaba llena de desperdicios, pasó lo que tenía que pasar. Como a veces me siento con un par de años menos de los que realmente tengo, traté de levantar la pesada caja de cartón. Sólo escuche un “crac” y el lumbago me dejó agachado sin poder moverme. Como pude me arrastré hasta el citófono y llamé al conserje para que retirara la cajita, previo chantaje de una botella de vino. De ahí a la cama, chueco y malhumorado.

Eso fue sólo el principio ya que al par de horas me llama Sofía para que la acompañara a la ópera. Entre nos… una cosa es el Ópera y otra es la ópera. Yo prefiero el lugar donde se come, pero mi paquita quería la otra. Le conté mi desgracia y pensó que era una coartada para no acompañarla.

- No te creo, Exe.
- ¡Te lo juro de guata! Incluso quiero pedirte que pases por la farmacia y me compres un analgésico y ojalá potente… ¡No me puedo ni el culo!

Como poco me cree, y como dice Tomás, el apóstol: ver para creer, llegó a mi departamento con un antiinflamatorio y dos paracetamoles. Abrió la puerta con sus llaves y me encuentra hecho un ovillo en la cama. Me sacó los zapatos, me dio los medicamentos y hasta me hizo masajes en la zona afectada. –“Eso te pasa por menso”, fue lo más liviano que me dijo. ¡Tendré que llamar a Natsumi!

- ¿Quién es ese tal Natsumi?
- Es ella, respondió. Hace acupuntura y el dato me lo dio una amiga que estaba peor que tú.
- ¿Y cobra?
- ¿Tú crees que es del Ejército de Salvación? Ella es una mejer japonesa que trabaja en esto.
- ¿Te quedarás conmigo mientras esté Natsumi? (A decir verdad, cuando uno se siente mal es un verdadero maricón.)
- No querido. Yo la ópera no me la pierdo. Así que dejaré tus llaves en la portería para que se las pasen. Cuando termine Aída, te llamo.
- Gracias querida, eres un encanto.
- Para la próxima, pídele ayuda al conserje.

Cuando llegó Natsumi no lo podía creer. Venía con un delantalcito azul, un maletín como los que usan los médicos y una minifalda infartante. Definitivamente Mathy pensaba que era una vieja japonesa venida a menos.

- ¿Usted ser el señol Exequiel?
- Dime Exe nomás.
- ¿Dónde dolel?

Con la mano le señalé las ancas.

- ¿Hizo mucha fuelza?
- Creo que bastante
- Así veo. ¿Se puede sacal la lopa o le ayudo?

No soy un degenerado, pero igual le pedí ayuda. Cuando me dejó calato pidió que me pusiera de guatita en la cama mientras ella pasaba al baño a lavarse las manos. Realmente me estaba empezando a gustar esto de la japonesita.

Se puso unos guantes de látex y sacó una serie de agujas de su maletín. Con sus finos deditos comenzó a explorar mi espalda preguntando si me dolía o no. Encontró ocho puntos de dolor y me clavó unas agujas que ni sentí.

-Ahora tenemos que espelar unos veinte minutos para que hagan efecto.
-¿Tan rápido?
- Así es nuestla medicina.
- ¿Y qué hacemos mientras?
- A decir veldad, Exe, he tenido un día agotadol. Me tomalía una celveza
- Natsumi, no tengo cerveza, pero si whisky que también es de cebada. ¿Te agradaría?
- Tú no poder paralte.
- Natsumi: en el refrigerador está el hielo y el whisky, al frente hay un mueble con vasos, servilletas y bandejas. Creo tener un paquete de castañas de cajú ahí mismo. Yo no me muevo y tú los traes.

- ¿Vas a bebel, Exe?
- ¿Te gusta beber sola, Natsumi?

No es muy agradable tomarse un trago de guata y con agujas metidas cerca del trasero, pero cada minuto me sentía mejor. No sé si tengo cara de oreja pero la japonesita me contó las razones de su vida en Chile. “Me casé con un chileno”, dice. “Era mayol y exiliado. Cuando llegamos a Santiago un día tocan la puelta y hay una señora sesentona pleguntando por su esposo: o sea “su” malido y “mi” malido. Sonríe, bebe un trago y dice: ahola es mi ex – poso.”

Con delicadeza comienza a retirar las agujas. Milagrosamente el dolor había desaparecido. Cuando termina me da dos palmaditas en las nalgas y me dice “ahola puedes vestilte”

Llamé al Municipal para saber cuánto duraría Aída. Me respondieron que por lo menos hora y media más ya que estaban en un entreacto. –“¿Es muy celosa tu mujel?” pregunta Natsumi. “Creo que a veces”, respondo.- “Pero hoy no, ya que ella piensa que eres una vieja japonesa de esas de las películas de antes de la guerra.”

Nos reímos cuando al unísono nos preguntamos cuando seria la próxima sesión de agujitas.

- ¿Te palece día por medio durante dos semanas en mi consulta?
- ¿Te parece dos tratamientos a la semana, uno en tu consulta y otro en mi departamento?
- Cleo que lo tuyo va para clónico y necesitalás agujitas durante mucho tiempo.
- ¿Atiendes por Fonasa?
- Cleo que tu sintomatología es para el Auge, quelido.
- ¿O sea?
- Si me convidas otro whisky, capaz de explicáltelo en vivo y en dilecto.

 ... Espero que disfrutes la ópera, querida. Lo mío va para largo.

Exequiel Quintanilla

BUENOS PALADARES

CRONICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(SEPTIEMBRE) COMO EN LIMA (Manuel de Salas 71, Plaza Ñuñoa): “De la oferta ya habitual en Santiago, elegimos las cosas más tradicionales, para hacernos la ilusión de estar, realmente, en Lima. La causa Como en Lima ($6.800) no estuvo mal, pero le faltó ese punto de limón que contribuye al frescor estupendo de este plato. Como el pulpo, bicho exigente, es tan buen "test", aparte de ser tan bueno, pedimos una ensalada de pulpo ($6.800) para escapar del rutinario -aunque delicioso- pulpo al olivo. Y con esta ensalada sí que quedamos contentos: juiciosamente aliñada, con ese añadido tan agradable de finas rebanadas de apio, que refrescan el conjunto.” “El chupe de camarones ($8.400), en cambio, fue una decepción. Para partir, no estaba hecho con camarones de río, cuyo sabor intenso e inconfundible, es lo que le da personalidad. Nos llegó, en cambio, una sopa de camarones de mar (seguramente ecuatorianos) que, reconocemos, estaba bien hecha, aunque con un defecto que también hay que anotar: el huevo escalfado venía prácticamente duro. ¿Detalle? No, señor. Parte de la delicia del chupe es reventar la yema en el caldo. Defecto de ejecución que uno no espera en un lugar especializado. Falta de oficio. Fuerte decirlo: "amigo soy de Platón, pero más amigo soy de la verdad".

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(SEPTIEMBRE) LAMINGA (Constitución 125 / cel 7-518 7605): “La carta explora en platos más pop contemporáneos -como la chorrillana-, clásicos caseros -como pantrucas o lentejas con longaniza-, más turísticos -como los con atún-, más pitucos -como los chupes- y también con apuestas que suenan muy interesantes: empanadas fritas de jibia y una reineta arvejada. ¿Lograrán sacarle sabor al pescado más fome del litoral? Quedará para la próxima visita, pero que conste que suena bien.” “Lo mismo que no suena tan mejor que hagan el cancato con salmón. Hagan el intento con el bicho original de esta receta, la tan vilipendiada y sabrosa sierra.” “El siguiente plato se quedó en el área chica no más. El asado de tira debe ser una de las carnes más ricas del mundo mundial, pero debe llegar más blanda ($8.900). No es que estuviera chiclosa, pero sí estaba un poquito tensa. El acompañamiento: rica pastelera. Con el otro principal también hubo un pero, pero ni tan mayúsculo. La merluza frita estaba óptima ($7.500), en un corte grande, con una ensalada chilena de las de antaño: rompe esófagos. Un poquito de tratamiento para la cebolla, plis, y sobre los tomates, tirón de orejas: que no todo es la receta. Para enorgullecerse de lo nuestro, hay que tener mejores proveedores.”

MUJER
PILAR HURTADO
(SEPTIEMBRE) TEMPLE (Vitacura 2885, teléfono 2 2394 2000): “A la hora de almuerzo, sus mesas de melamina tipo madera, sin mantel y con sillas negras, se llenan de gente: familias con nieto y abuelitos, parejas, grupos de amigos o colegas. La vajilla es blanca y la iluminación, muy grata. La carta está en un iPad que nos pasan para elegir los platos -con fotos-, uno va pinchando y se agregan a una lista, luego se le entrega al mozo el aparato y ellos descifran; otros usos de la tecnología en los restaurantes. Para partir pedimos una ensalada de wakame que estaba muy rica, y un sashimi de salmón, elaborado con pescado de excelente calidad. También dos rolls: maki furai, que trae palta, cuyo sabor se siente, y salsa de maracuyá, que a mí no me fascinó pero a mi acompañante sí. El otro roll es el unagui crunch, con pescado blanco por fuera, y adentro un crocante delicioso camarón tempura, ciboulette, huevos de pescado y salsa de anguila (unagui). Buena calidad de arroz y una equilibrada cantidad de este ingrediente hacen diferencia en rollos superiores a los de la media de locales. También, por la cantidad de ingredientes y el equilibrio logrado en sabores y presentación, se nota maestría al armar los rolls. Pedimos también un karaage ramen, partido en dos platos servidos generosamente, con sus chicharrones de pollo, huevo, el caldo picante y sabroso, todo cargadito al ajo, y los fideos a punto que a simple vista se ven artesanales.” “Temple me sigue pareciendo un buen lugar para disfrutar los sabores asiáticos.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(SEPTIEMBRE) NH RESTAURANTE (Condell 40, Providencia / 2 2341 7575): “Así llegó a la carta actual, que tiene entre sus entradas choritos en salsa de ají, salsa verde y tostón de pan de campo ($8.900). Al mismo precio -bueno para turistas-,  que el pulpo salteado en salsa guajillo con papas fritas caseras. O que una trilogía de mariscos. Platos que van bien con una copa de espumoso Valdivieso extra brut Cuvée, reserva tradicional. Como alternativa, Casas del Bosque sauvignon blanc reserva.” “ De fondo, escalopines de salmón sobre puré de lentejas y coulis de cilantro ($13.900). Al mismo nivel, una merluza con tapenade sobre pastelera. Con un sabroso Matetic Corralillo 2013.  O un charquicán con charqui equino de buena ley ($12.900). Que cuesta igual que  tiernos porotos hallados con riendas, más arrollado de huaso con pebre de trigo mote. Arrejuntado con un Carmen reserva, ensamblaje gran vidure/ cabernet sauvignon 2012 del valle del Maipo.”

UNO COME
CARLOS REYES
(SEPTIEMBRE) BORAGÓ  (Av. Nueva Costanera 3467, Vitacura / 2 2953 8893): “Su menú Endémica de la ocasión ($ 57.000 sin vino y $ 90.000 con vino, o $ 71.000 con jugos y tés) pasó por 18 estaciones donde pirotecnia hay, por supuesto, pero mucho más oficio de alto vuelo para recrear miradas del país y sus productos, algunos nunca usados en ninguna cocina antes, cualidad que permite crear atmósferas notables, como por ejemplo del Litoral Central a través del “Cremoso de plantas de rocas”, el paso desde la rompiente de la ola por medio de una delicada carne de jaiba, hasta terminar en las primeras plantas costeras.” “Para quien no ha viajado tanto por Chile, o es extranjero -parte importante de su audiencia-, explicar cada plato es pertinente. Pero es un poco cansador para quienes como en una exposición de arte, buscan sentir libremente la comida y no un relato (o perorata) de un cocinero sin mucha chispa para contar historias. Lograr el equilibrio entre el arte y su relato es, a estas alturas, un gran desafío para un lugar donde la comida es una misión, pero que también, según el manual de la alta cocina, debe funcionar como diversión.”

 

martes, 1 de septiembre de 2015

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVII, 3 al 9 de septiembre, 2015
LA NOTA DE LA SEMANA: Las mejores empanadas de Santiago
MIS APUNTES: El imperio Valerio
NOVEVADES: La servilleta de Da Vinci
CLÁSICOS DE LOBBY: La cocina en Santiago: el inicio de los buenos tiempos
BUENOS PALADARES

LA NOTA DE LA SEMANA


 
LAS MEJORES EMPANADAS DE SANTIAGO

Como es habitual en vísperas de nuestras fiestas patrias, el Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile realizó una evaluación de las empanadas chilenas (de pino y horneadas) que se ofrecen en distintos sectores de la capital. La degustación a ciegas (es decir, sin tener a la vista los nombres de sus fabricantes o proveedores) se efectuó en Espacio Gastronómico del chef Guillermo Rodríguez en las mejores condiciones de servicio. Comprendió alrededor de 60 empanadas compradas en panaderías, amasanderías y supermercados de comunas de la Región Metropolitana.

“El objetivo de este concurso, es lograr, no sólo mantener vivas las tradiciones de nuestro país, sino también que los fabricantes de empanadas se esfuercen año a año en lograr cada vez una mejor calidad de esta especialidad criolla”, señaló Harriet Nahrwold, presidenta del Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile.

La comisión de cata de este decimosegundo Concurso de Empanadas del Gran Santiago estuvo formada por los cronistas Carolina Freire, Daniel Greve, Luis Campos,  Darío Córdova, Pascual Ibáñez, Pilar Larraín, Patricio Rojas, Macarena Achurra, Alejandra Hales y los chefs Álvaro Barrientos (La Fuente Chilena), Alfredo Gutiérrez (Liguria) y Agustín Romero (Ana María). Las empanadas fueron calificadas dentro de una escala de 1 a 7, atendiendo a la calidad de los ingredientes –tanto de la masa como del pino−, y al aspecto general de cada producto.

 

Las mejores

A continuación, se detallan las mejores empanadas que recibieron la más alta puntuación En el listado se indica la nota obtenida por cada empanada y el lugar donde fue adquirida.

1.- Bokato, Eliodoro Yáñez 2209, Providencia (Tel.: 22204 51 50) $1.500
2.- Paula A, Los Militares 6946, Las Condes (Tel.: 22224 5857) $1.400
3.- Ña Matea, Purísima 171, Providencia (Tel.: 22777 0478)  $ 1.350
4-  Ambassador, Tobalaba 975, Providencia (Tel. 22231 8145) $1.490
5.- La Totó, Mardoqueo Fernández 91, loc. 2, Providencia  (Tel. 22946 0801) $1.100
6.- Las Bezanilla, AV. Vitacura 3744, Vitacura (Tel. 22206 3130) $1.400
7.- Tomás Moro, Av. IV Centenario 1072, Las Condes, (Tel.: 22201 9161) $1.300
8.- Las Vascas, Pedro Torres 378, Ñuñoa (Tel.: 22341 7782) $1.400
9.- Álvaro Monti, Manuel Montt 846, Providencia (Tel.: 22204 3346)  $1.390

En esta oportunidad el vino Reserva de Pueblo de viña Miguel Torres acompañó la ardua tarea de los catadores, con las que maridaron las muestras que se probaron. También apoyaron esta iniciativa aceites de Oliva Petralia, Canepa y Casta de Terramater, y Espacio Gastronómico del chef Guillermo Rodríguez. (JAE)

MIS APUNTES



EL IMPERIO VALERIO

La de César Valerio es una vida de contrastes, una verdadera montaña rusa que sube y baja, baja y sube. Hoy, este hombre de 38 años parece haber llegado a la cumbre. No hay otra forma de explicar la exitosa trayectoria de este empresario gastronómico que ya compite con once marcas de comida peruana en Santiago y que está a días de abrir la Casa Valerio, su casa central gastronómica. Toda una hazaña para un peruano que recién llegado, hace 18 años, apenas tenía para comprar una sopaipilla y pagar una pieza en Estación Central donde pasaba la noche, durmiendo sobre una pila de cartones.

Un conocido lo instó a vender calugas en las micros. – “Ganaba treinta mil pesos diarios”, comenta. “Me daba dinero de sobra para vivir, pero yo venía por más”.

Era el año 1998 y Valerio, oriundo de Ancash, no conocía otro país que no fuera el suyo. Tampoco había estado nunca en Machu Picchu, la ciudadela incaica, pero no dudó en bautizar así, en 2003, su primer restaurante. Fue el fruto de sus ahorros, luego de trabajar como cocinero en restaurantes como Alfresco y Astrid & Gastón. "Los primeros cinco meses pagaba el arriendo, a los proveedores y al personal. Hasta que un crítico gastronómico me dio cinco tenedores. Desde ahí que esto no ha parado. Empecé hace 12 años con 14 mesas, hoy ya ni sé cuántas tengo", rememora.

César Valerio es el segundo de seis hermanos, todos con participación en sus negocios. Al hombre le gustan las sociedades. La primera la realizó con su tío Pablo Vega, con quien llegó a Chile. En 2007 y junto a Rodrigo González creó el Tres Continentes, que ofrece comida peruana, japonesa e italiana. Con el chef Rubén Huamán, se asoció en 2009 para levantar Perú Mágico y un año más tarde, con González nuevamente, el Pachamama "Mis socios son mis ojos. Me cuidan el negocio. Si eres socio atiendes diferente", dice convencido.

Su sueño era tener un restaurante de lujo en el barrio alto, donde, a su juicio, conseguir patente es imposible. Pero Valerio no se amilanó y junto a Zhening Pan, el dueño del Nueva China, y Oscar Gómez, el legendario chef de Astrid & Gastón, concibieron su joya más preciada: el Astoria, que no tardó en ser elegido por la crítica como el mejor nuevo restaurante en 2010. Fue su caballito de batalla para seguir abriendo restaurantes en toda la capital. Casa Valerio será el próximo ¿Un referente como la Casa Moreira que tiene Gastón Acurio en Lima?

De dulce y  agraz

Ayar Uchu es el último restaurante de Valerio que visité. Una gran casa en la comuna de La Reina remodelada para un gran espacio gastronómico. Bonito lugar y tremendamente limpio. Eso llama la atención en todos los restaurantes del Grupo Valerio. Impecables en su composición aunque todos mantienen ese toque “blin blin” que caracteriza a los locales peruanos de nuestra ciudad. La carta, similar a todos los restaurantes de este chef-propietario, no escatima en presentar platos tradicionales de la cocina peruana y chaufa (china-peruana). Desde hace unos años -y desgraciadamente- el picor de los platos ha ido perdiendo intensidad, lo que reemplazan con una dosis (no siempre adecuada) de su famoso Ají no Moto. Es, por así decirlo, comida peruana adaptada al paladar chileno, lo que incide en una pérdida de identidad de esta cocina en nuestro país. Sin embargo –y pese a todo- gusta y tienen un público adicto y asegurado donde quiera que se instale un restaurante peruano. En el caso de Valerio y repartidos por toda la capital, cumplen al 100% con la propuesta aunque los que sabemos algo más de esta cocina nos damos cuenta de las falencias que le impiden destacarse a nivel gourmet, como lo fue Astoria hace un tiempo y como lo son los grandes referentes peruanos de nuestra capital.

Su joyita, el Astoria, ya no existe. Posiblemente no era negocio trabajar con materias primas calificadas y con grandes equipos de personal humano en la cocina y sus comedores. Aun así, estimo que más allá de seguir abriendo locales en todos los barrios, deben buscar la fórmula para ir mejorando las recetas y formando equipos de sala y cocina. La idea es –en esto de la gastronomía- entregar cada día un producto mejor. El esfuerzo inicial ya está listo (incluso con una gran panadería que abastece a todos los locales de la cadena); por tanto ahora debería venir el compromiso por la calidad. Calidad que se merecen los clientes que han llevado a César Valerio, el vendedor de calugas, a ser un ícono de la gastronomía peruana en nuestra capital. (Juantonio Eymin)

Grupo Valerio
Perú Mágico, Brisas del Mar, Lima Limón, Ayar Uchu, Machu Picchu, Warique, Pachamama, Tres Continentes, El Taita, Entre Piscos.
Direcciones y teléfonos: www.grupovalerio.cl

NOVEDADES


LA SERVILLETA DE DA VINCI

Para llegar a las servilletas desechables, coloridas, con diseños infantiles o sobrias, en las que hasta los enamorados han dejado apurados testimonios de sus encuentros en un café, han debido pasar muchos años. En fin, para llegar a todo lo que es el mundo de las servilletas hoy, primero tuvo que existir una historia en la que un hombre preocupado por los buenos hábitos y costumbres en la mesa tuvo una idea.

Leonardo da Vinci, el escultor, científico y  uno de los grandes hombres de su época, es también y no por casualidad el protagonista de esta historia. En un periodo en que Da Vinci fue protegido de Ludovico Sforza, El Moro, gobernador de Milán, el artista preocupado por las costumbres poco higiénicas de la mesa de su patrón, quiso remediar la situación. Así se marcó la aparición de la servilleta.

Entre 1481 y 1500, Leonardo se dedicó a escribir unos cuadernos reunidos en el Codex Romanoff, sobre cocina y utensilios de cocina, así como servicio de mesa. En ellos quedó el testimonio del mal hábito de Ludovico Sforza de limpiar su cuchillo sobre las faldas de sus vecinos de mesa. También, la preocupación por la  manía de amarrar conejos adornados con cintas a las sillas de los comensales, para que estos  pudieran limpiarse las manos de grasa o restos de comida sobre los lomos de los animales.

Impactaron tan negativamente estas acciones, que por primera vez le pareció también de mal gusto el hábito generalizado para su época, hasta en las mesas más finas, de limpiar los cubiertos y las manos sobre el propio mantel.

Así, el artista consideró que antes de volver a sus pinturas lo primero era darle orden a esa situación tan poco agradable. Entonces, entrego a cada comensal su propio paño para que después de ensuciado lo doblara sin dañar la apariencia de la mesa.

En la primera ocasión fue un verdadero fracaso el uso de la servilleta en la mesa y Pietro Alemanni, embajador florentino en Milán, en uno de sus informes de julio de 1491 escribe:

“
Como sus señorías me han solicitado que les ofrezca más detalles de la carrera del maestro Leonardo en la corte del señor Ludovico, así lo hago. Últimamente ha descuidado sus esculturas y geometría y se ha dedicado a los problemas del mantel del señor Ludovico, cuya suciedad le aflige grandemente. Y en la víspera de hoy presentó en la mesa su solución a ello, que consistía en un paño individual dispuesto sobre la mesa frente a cada invitado destinado a ser manchado, en sustitución del mantel. Pero con gran inquietud del maestro Leonardo, nadie sabía cómo utilizarlo o qué hacer con él. Algunos se dispusieron a sentarse sobre él. Otros se sirvieron de él para sonarse las narices. Otros se lo arrojaban como un juego. Otros aun envolvían en él las viandas que ocultaban en sus bolsillos y faltriqueras. Y cuando hubo acabado la comida, y el mantel principal quedo tan sucio como en ocasiones anteriores, el maestro Leonardo me confío su desesperanza de que su invención lograra establecerse”.

Así fue pues el nacimiento de la servilleta, y muy a pesar del mal augurio que tenía el maestro Da Vinci, su invento ha prosperado en casi todo el mundo.

CLÁSICOS DE LOBBY


 
LA COCINA EN SANTIAGO
EL INICIO DE LOS BUENOS TIEMPOS

Cuando escribo acerca de la historia de los restaurantes pienso en la suerte de vivir en Chile. Suerte ya que hemos sido testigos de los cambios y del crecimiento de la gastronomía y los vinos en nuestro país. Imagínense que tratara de contar la historia de algún restaurante francés… sería un tratado, de los largos y muy histórico. Lea e piense: “Corría el año 1784 cuando abrió en París el restaurante Le Grand Vefour. Con cerca de 200 años de historia este emblemático lugar fue este año adquirido por la familia Taittinger en una suma no informada. Sus bodegas almacenan 38 mil botellas de vino y sus actuales propietarios han contratado al chef Guy Martin, el único cocinero en Francia que es capaz de servir un filete escafado en caldo… Este restaurante parisino abrió sus puertas...”

Sería todo muy largo y tema para historiadores más que cronistas.

Sin embargo, en Santiago, la gastronomía y la vitivinicultura estaba recién este 1992 adquiriendo importancia. Grandes hoteles comenzaban sus operaciones y entretenidos restaurantes comenzaban a cambiar la cara de una ciudad llena de terrinas, aspic, galantinas y de carnes al jugo.

En la calle San Pascual, en Las Condes, Kunibert Langer y su hermano Reinhard, ambos provenientes del Sheraton de Buenos Aires, abrían uno de los restaurantes más comentados del año: el Vindovona. ¡Atencion gourmets! escribían los cronistas de la época. "una cocina inspirada y perfeccionista de la más exigente línea europea. Entre sus platos, Kunibert sorprendía con una mousse de salmón con caviar rojo y negro.

Emilio Peschiera, instalado en Santiago el año anterior, ofrecía a sus clientes en el local de Antonia López de Bello sus recordados Buffet Criollo de los días domingo. Allí comenzaríamos a conocer las especialidades peruanas. Desde el cebiche cortado a cuadritos (antes era todo molido), las causas, tacu tacu y el famoso pisco sour peruano. Las cenas bailables aun brillaban en un Santiago que gustaba de esta modalidad. El restaurante Cantagallo las ofrecía los jueves junto a un buffet americano y muchos vestían de cuello y corbata para ir a los restaurantes de moda. Tanta corbata que incluso la fiesta de la vendimia que se realiza en Curicó, los invitados llegaban muy bien vestidos, al igual que las mujeres presentes. El electrónico de moda era el Walkman de Sony y un aparato de fax costaba la apreciable suma de 800 dólares.

En los mismos momentos que la Central Única de Trabajadores (CUT) apoyaba al gremio de los garzones para reponer el 10% de propina obligatoria en los restaurantes y los parlamentarios comenzaban a discutir la ley del tabaco que nos rige en la actualidad, los matrimonios encargados a las banqueteras estaban de moda. Unas de las principales de aquella época eran Silvia Lazcano, en sociedad con Pilar Larraín. Ellas comentaban que los champiñones rellenos y los rollitos de salmón con salsa eran los preferidos de los invitados a las fiestas junto a las tortas de merengue-lúcuma y chocolate con almendras. Para beber, ponche a la romana, whisky y old fashioned. Se lamentaban, eso sí, de la gran cantidad de servilletas de género que se les "perdían" en los matrimonios debido a la sana costumbre de las "señoras" de envolver en ellas los chocolates y dulces que servían al final de la cena.

Como "hotel boutique" fue presentado un nuevo establecimiento que se comenzaba a construir en Las Condes. El Sonesta tendría solo habitaciones en suite de gran tamaño, entre 35 y 55 metros cuadrados. Otro hotel inaugurado ese año fue el Parinacota, del empresario Angel Maúlen y el Apart Hotel Club Presidente, que con sus 21 departamentos daría el "vamos" a la habilitación de hoteles destinados a largas estadías. En Chillán, por otra parte, se inauguraba el Hotel Termas de Chillán, con una inversión de doce millones de dólares.

Sin embargo la apertura del año fue la del hotel Hyatt Regency. Con una inversión de setenta millones de dólares, fue el más comentado por la prensa y por los que lo visitaban. Sus restaurantes contarían con varios chefs de renombre. Ennio Carota en el Crostini; Joel Solorza en el Anakena; Patricio Fischer, encargado de banquetes y Robert Fischer oficiando de chef ejecutivo. Muchos de sus ex gerentes y directivos aún están en la hotelería. Myles Mc Gourthy, James Hughes, Federico Echaiz, Marcel Portmann, Klaus Lapp y otros. Mitri Rischmaui, actual propietario de los restaurantes Alfresco y en esa fecha gerente general de alfombras Wiener, recuerda que Hyatt les adquirió 30 mil metros cuadrados de alfombras, con 40 diseños diferentes donde utilizaron más de 120 colores de hilados.

El turismo también crecía en el país. Un millón 349 mil extranjeros llegaban ese año. En Sevilla se inauguraba la Exposición Mundial donde el país participó con iceberg y todo. Según los comentarios (nuestros por supuesto) el pabellón chileno era de los 5 más importantes de la muestra. En Santiago, ingenieros planteaban hacer una autopista por el lecho del Mapocho. Esta se inundaría solo los meses invernales por quedar bajo el agua, pero prestaría útiles servicios el resto del año.

"Parece un alquimista, una especie de mago" escribían en el 92 de Héctor Vergara, el único master sommelier de Latinoamérica que regresaba al país después de años de estudios y trabajos en el exterior. "Domina esa ciencia que resulta ajena a tantas mujeres ya que tantas veces nos caemos". Su primer trabajo lo consiguió en los supermercados Almac, que ya comenzaba a vender vinos de distintas viñas y cepas.

Rosita Robinovitch lanzaba el libro "Presencia de la mujer en el periodismo". Ella estudiaba agronomía cuando descubrió el periodismo tras una visita a El Mercurio en el verano del año 39. Siempre jovial, pocos supieron que su única hija murió a los tres años y que de rabia dejó de tocar piano, una de sus pasiones, cuando una semana antes de casarse, su novio falleció en un accidente.

La cuarta versión de Tecnhotel, ese año con 60 expositores, la convertían en la feria de alimentos y equipos más importante del país. Las intenciones de sus creadores, Joaquín Reinecke y René Fischer era convertirla en la gran feria especializada de Latinoamérica. También aparecía Gourmand, una publicación especializada en gastronomía y creada por Alex González. De éxito inmediato, fue durante años el referente periodístico y gráfico de la gastronomía nacional.

"Casi nada de lo que hoy se ofrece en Santiago hubiera podido obtenerse hace 15 años" comentaban en la prensa, destacando las cocinas de Guy Lagoueyete, Guillermo Rodríguez, Aquiles Abarca, Francisco Layera (padre) y Ricardo Muñoz. "De ellos depende el crecimiento de una cocina chilena moderna. Y ese sí que es cambio". En restaurantes, destacaban La Divina Comida, Da Renato, Le due Torri, L'Ermitage, Jockey Club, Carrousel, Hereford Grill, Aquí esta Coco, Puerto Marisko, Balthasar, Enoteca, El Satiricón, Montealpino, Mandragora, Joe's Palace y el Park Lane. Guillermo Rodríguez, chef presente en Expo Sevilla, llegaría de regreso con una novedad: la cocina al vacío.

El cronista Patricio Tapia escribía columnas gastronómicas en Wikén. De McDonald's opinaba: "El restaurante rápido con más éxito por estos días en Santiago" y " mucha higiene, mucha sonrisa y buena comida, todo con un aire gringo que no se la puede". Soledad Martínez, otra de las cronistas de Wikén descubría el restaurante El Suizo, de Carlos Meyer y opinaba: " cada día en una pizarra se anota una lista de sugerencias conforme al mercado y la imaginación del cocinero. Este local es uno de aquellos -más bien escasos- que podré recomendar cuando me pregunten por un muy buen restaurante.

Las cenas del vino, o más bien llamada "Cena del Viñatero" comenzarían a ser exclusividad del restaurante Le Chandelier del hotel Crowne Plaza. La primera de ellas fue con los vinos Canepa y la presentación gastronómica incluyó una galantina de calamares con morillas y filete de pato.

El ya tradicional concurso de Achiga tendría ese año dos categorías independientes: hoteles y restaurantes. En la categoría hoteles el oro fue para Josef Gander, del Sheraton; la plata para Thomas Lecot, del Park Plaza y el bronce para Quersen Vásquez, del Villa del Río de Valdivia. Los restaurantes ganadores fueron en el mismo orden el Montealpino, Aquí esta Coco y Chez Luis. Enrique Lafourcade criticaba el concurso ya que no se presentaban más establecimientos: "resulta entonces, explicable que la distribución de los premios recayera con acentuada insistencia en tres o 4 establecimientos o chefs. ¿A qué se debió esto? ¿disputas intestinas? Luego se disculpaba. "Hay que juntar fuerzas. La familia de gastrónomos no debe estar dividida. Somos cuatro gatos, Hagamos las paces (después que pase agosto).

1992 fue un año de mucho movimiento. Varios festivales gastronómicos con chefs importados. Festivales italianos y franceses en el Plaza San Francisco; jamaicano en el Sheraton; Marisa Giuilfo en el Montealpino; Coco Pacheco cocinando en Gran Canarias y Guillermo Rodríguez en España.

El renacimiento de la gastronomía y los vinos ya había comenzado. (Juantonio Eymin)

BUENOS PALADARES


CRONICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) DANÉS (Colón 4455, Las Condes / 2 2943 1055): Se especializa en sánguches. Hay gran, gran cantidad de ellos (lomitos, churrascos, hamburguesas, gordas, completos). Probamos uno, muy bueno: el lomito danés ($6.200), con estratos de lomo de chancho, queso, cebolla morada cruda, tomate, mayonesa y ají verde. O sea, razonable. Buen pan. Contraste: una entrada de tártaro de salmón ($7.500), muy competente, aunque algo chico. Nota original: traía masago, que el mozo no pudo explicar que era caviar de salmón.” “Ítem más: entre los fondos, que son de carne o pollo e incluyen sopas y ensaladas para adelgazantes, catamos la entraña Angus ($9.500), que llegó con cebollitas y ají verde al wok, y que acompañamos con un buen puré picante, muy mantequilloso ($1.900). La carne, cortada en trocitos, estilo "lolo parrillero", traía ensalada de rúcula. Sabroso y discreto, con su punto de picante, como se pide...”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) FUY SANTIAGO (Nueva Costanera 3969 / 2 2208 8908): “Las entradas fueron un tártaro de vacuno ($9.900), servido en un plato en espiral, exquisitamente aliñado y con muchas florcitas encima, que le sumaban su sabor y no sólo su color. Tal vez muy molido para el gusto de uno, pero bien logrado para el público en general. El otro plato, sin ni dudarlo, fue el mejor de esta experiencia: cubos de salmón ahumado alternados con diversos pickles de verduras ($7.900). Un mix entre lo denso y lo ácido realmente fuera de serie. Pura sorpresa en cada bocado. Magistral.” “Otros 25 minutos más y llegaron los platos de fondo. Unas bolsas de masa rellenas de loco picado con una salsa de erizos ($16.900), acompañados de una pequeña concha rellena de lenguas -nuevamente- aliñadas con oficio, las que hacían evidente el fallo del resto: el sabor plano -y desprovisto de textura natural- del interior y del exterior del plato. El otro fondo, un filete grillado con textura de hongos y compota de cebolla ($ 17.900), hay que decirlo: estaba duro.”

MUJER
PILAR HURTADO
(AGOSTO) CARROUSEL (Los Conquistadores 1972, Providencia / 2 2232 1728): “…cuando llegan los erizos al cajón que compartimos, todo prejuicio se va a las pailas, es un plato celestial, esa textura del erizo, ¡cómo combina con la caja de pan frito y el jugo de carne! Es una maravilla, fascinante; qué importan el comedor como casa de abuela y la música a ratos de ascensor.” “De fondo, de una carta larga y variada, pedimos locos Jack en salsa de whisky y con camarones, que sirven con una torrecita de arroz. Y corvina al limón -acompañamientos se pagan aparte- con un original apio gratinado. La comida está perfecta, sabrosa, maravillosa, los locos son blandos como una esponja, me recuerda a la comida en la casa de mi abuela paterna, una crack. La corvina está a punto -hace mucho que no comía corvina-, deliciosa, y el apio gratinado es una revelación fresca y crocante.”  

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(SEPTIEMBRE) ENTRE RÍOS  (Longitudinal Sur Km. 110, Rengo / (56 72) 97 71 70): “ Alta cocina, de influencia francesa. Creada por Dominique Massenez, -de familia productora de notables destilados- quien bautizó la viña Chateau Los Boldos y hace tres años abrió este notable oasis, con una refinada boutique de vinos importados como no se encuentra en muchos kilómetros a la redonda.
Gran atención de Hugo, en las mesas,  y cuidadas técnicas del chef ejecutivo Jorge Astengo. Jean Massenez, a cargo, conserva la tentadora carta con platos tan galos como el imperdible foie gras de pato, el confit de pato ($14.000), la tarta de cebollas y el boeuf  bourguignon ($7.000), ese vacuno borgoñón de larga preparación en vino tinto. Agregando tentaciones de otras tierras, como crocante tempura de langostinos ($8.500),  y algunos toques marinos  como atún en costra de sésamo, ceviche, buen pulpo a la parrilla ($12.000) y locos con mayonesa. Tampoco se desdeñan unos porotos con rienda y longaniza como Dios manda ($9.000), que bien valen el combustible para viajar hasta esa localidad entre  el río Claro y el estero Tipaume.”

miércoles, 26 de agosto de 2015

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY Año XXVII
 27 de Agosto al 2 de septiembre, 2015
LA NOTA DE LA SEMANA: Menús en Braille
MIS APUNTES: La nueva cara del restaurante Europeo
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Cita a ciegas
CLÁSICOS DE LOBBY: La cocina en Santiago. El inicio de los buenos tiempos
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


MENÚS EN BRAILLE

Envidia. Sana pero envidia igual. Es posible que podamos imitarlos, pero como en el Perú esto de la gastronomía se lo toman en serio, hay un aporte creativo para realizar acciones cuyo propósito es atraer el turismo al país del norte. Hace un par de años, un documental de la marca Perú nos hizo pensar el por qué no podíamos haberlo hecho nosotros primero. Recursos, fue la respuesta de muchos. Luego nos encontramos con Mistura, la feria gastronómica más importante de Latinoamérica, una de las grandes del mundo, cuya próxima versión comienza uno de estos días. (www.mistura.pe) ¿Se podría hacer algo similar en Chile? Es posible, pero muchas iniciativas se han caído por problemas de presupuesto y otras no fueron viables. Es posible que sólo el Mercado de caldillos y cazuelas en Curicó o el Chancho Muerto de Talca puedan servir de referentes nacionales a estas grandes fiestas gastronómicas. No mencionamos a Ñam ya que para nosotros este evento es más académico que social.

Pero estamos lejos de ello. Al peruano le gusta su gastronomía y al chileno le gusta comer. Ahí podría estar la diferencia. Este mes otra noticia nos dio pie para admirar el proceso gastronómico peruano –y argentino- en este caso, ya que varios restaurantes de estos países están ofreciendo su carta en el sistema de lectura braille para que los no videntes puedan escoger los platos de su predilección, sumándole a ello un  programa de capacitación al personal de sala para que ayuden a los ciegos reconocer en qué lugar del plato están los productos seleccionados.

 ¿Marketing? De todos modos. Pero es una forma inteligente para promocionar la gastronomía de un país que cree en ella. Nosotros, aún estamos al debe. Como están las cosas, pasaran años o décadas para que nuestra gastronomía sea reconocida por los turistas. Siempre lo hemos dicho: en estos últimos años, en Santiago y en otras contadas localidades se está comiendo muy bien, pero a nadie se le ha ocurrido “vender” lo que comemos en el exterior. Desgraciadamente la política de acercar al turista a Chile mediante su gastronomía, no es ni ha sido prioridad de nadie. Ni antes, ni ahora. (JAE)

MIS APUNTES


LA NUEVA CARA DEL RESTAURANTE EUROPEO

La historia del Europeo, si bien no ha sido larga, ha sido intensa. Su propietario inicial, Carlos Meyer, le dio un renovado impulso a la gastronomía capitalina, convirtiéndolo en uno de los mejores restaurantes del país durante muchos años. Acá se reunían -aún lo hacen- los empresarios y jocosamente se presumía (y con certeza) que una gran parte del PIB del país (Producto Interno Bruto) almorzaba o cenaba en sus instalaciones. Carlos Meyer dictaba pautas y todos querían conocer su restaurante. Con el tiempo Meyer se cansó de las intensas horas de trabajo y decidió traspasar en noviembre del 2011 su restaurante a nuevos empresarios, quienes se asociaron con el chef Francisco Mandiola con la finalidad de seguir con el reinado del Europeo en las mesas de Santiago.

Pasó el tiempo y Mandiola hizo lo suyo. El restaurante siguió cosechando aplausos y premios durante cuatro años. Con paciencia fue cambiando la carta y llegó el momento en que todos los platos eran obra de Francisco. Meritorio reconocimiento, ya que los clientes pensaban que la “mano” de Meyer era única y exclusiva. Poco a poco el Europeo fue cambiando su gastronomía y la raíz centroeuropea de su dueño inicial se fue perdiendo. Eso lo entendió bastante bien el chef Mandiola y reconoció en más de un momento lo complicado que eran sus cambios.

Hace unos meses Mandiola decidió dejar su cargo en el Europeo y establecerse en otro lugar. Allí, la familia Cisternas, propietaria actual de las instalaciones (y de la marca), decidió poner a cargo de su cocina a Álvaro Romero, quien había ejercido como sous chef del restaurante desde la época de Carlos Meyer. Un ascenso importante para la carrera de Romero, ya que muchas de sus recetas son interpretativas de la filosofía de Carlos Meyer.

Inolvidable visita. Me pareció por un segundo haber vivido esta experiencia antes. Todo un “déjà vu” donde se puede apreciar una mano disciplinada y tremendamente creativa. Estoy casi seguro que Álvaro Romero es el continuador y heredero de la gran cocina de Carlos Meyer. Una cocina europea moderna que de seguro seguirá cautivando a sus comensales.

La trucha, el salmón y el mero compiten con la ternera, el pato y el cordero. Una carta pensada en cubrir las necesidades de todos los clientes sin extenderse hasta el infinito. Sorprende sobremanera un tártaro de pato finísimo y realmente delicioso. Mejor aún una espléndida trucha (la pesca de día) con ñoquis de betarraga, choritos y salsa de azafrán ($17.600): sin duda mi mejor trucha en años. Y un asado de tira largamente cocinado, con su salsa reducida, con puré de garbanzos ligeramente ahumado (los buenos ahumados han sido tradicionales en el Europeo), y acompañado de grandes trozos de diversas setas, cuyo delicado sabor no fue opacado por nada. Gran armonía en este plato ($18.000). A la hora del postre, una riquísima yema de huevo cruda y curada en almíbar con agua de rosas, puesta en un nido de puré de castañas con trocitos de piña y hierbecitas aromáticas ($6.600). Todo un alarde de profesionalismo.

Una combinación de aromas y sabores elegantes y sabrosos, donde todos los detalles del buen servicio están a disposición de quienes visiten el lugar. Les sorprenderá Álvaro Romero. Es un cocinero serio, recto, y dedicado en un 100% a su trabajo. Metódico y sin aires de grandeza, es uno de los pocos llamados a convertirse en protagonista de la cocina en nuestro país. Más allá de los platos y de sus recetas, la cocina de Romero se vive con toda la riqueza de su aprendizaje. Definitivamente estamos en el nacimiento de una nueva estrella en nuestras cocinas.

Europeo: Av. Alonso de Córdova 2417 / 2 2208 3603