LA COMIDA COREANA
La comida coreana llegó hace unos años a Santiago y son
cientos los fanáticos que disfrutan diversos platillos originarios de este país
asiático. Como estamos en pleno febrero y tenemos más tiempo de ocio, esta
semana les dejamos un reportaje a la comida coreana (versión no apta para
estómagos delicados), realizado por el destacado chef norteamericano Andrew
Zimmern, que recorre el mundo mostrando y evaluando las cocinas de todos los
rincones del planeta. ¡Que disfruten!martes, 2 de febrero de 2016
Mis apuntes
CASTILLO FORESTAL
Un saludo a la
gastronomía francesa
El toque
parisino del Barrio Forestal fue la fuente de inspiración para un grupo de
empresarios que lograron que el famoso Castillo Forestal, perteneciente a la
Corporación de Desarrollo de Santiago, se convirtiera luego de años de
trámites, permisos y celosas remodelaciones en un restaurante de corte francés
que gracias a los arquitectos Mathias Klotz y Lilian Allen, está dando que
hablar en el circuito gastronómico turístico de nuestra capital.
Dos pisos
con varios salones-comedores y una agradable terraza es lo primero que se
observa al llegar a este espacio ubicado frente al Museo de Bellas Artes. El
lugar es muy chic, ameno y ofrece una carta de especialidades francesas con
toques latinos gracias al chef argentino Matías Guzmán y el francés Nicolás
Samson, socio encargado del lugar.
En la
temporada veraniega la terraza es ideal. Allí llegué un día de la semana pasada
para conocer y degustar las especialidades que ofrece una acertada carta y los
cócteles que prepara en una barra especial un mixólogo. Tragos con y sin
alcohol que es necesario beberlos para apreciar la gama de sabores que es capaz
de entregar en cada porción. De ellos, absolutamente recomendable el Apple
spyce ($4.500) y su Pisco sour ($3.500).
La carta
gastronómica es entretenida. Desde tablas de quesos, embutidos y verduras
grilladas ($9.900 para compartir) hasta platos de raigambre francesa como sus
tradicionales tártaros además de cordero, caracoles, pato y algunos cortes de
Angus. De ellos, degusté unas sabrosas mollejas (los argentinos saben cómo
prepararlas) a la mantequilla con toques de arrope de Chañar y una demi glace
de ajo y tomillo ($6.500); además de una original cazuela de caracoles.
Complementa la carta una variada selección de cervezas nacionales e importadas
y una carta de vinos agrupados por zonas vitivinícolas.
Con happy
hour de lunes a jueves entre las 18 y 21 horas y música en vivo los fines de
semana, la terraza del Castillo Forestal es ideal para enfrentar los largos
atardeceres de Santiago. La vista –hacia el Parque Forestal y el Museo- lo han
convertido en favorito de los extranjeros que pululan por el sector. Es buena
idea conocerlo ya que se sorprenderá gratamente y se percatará que Santiago es
más hermoso de lo que se piensa.
Castillo Forestal, Av. José María Caro 390 –Parque Forestal - /226 641 544
Crónicas con historia
BAR “DON RODRIGO”…
SIMPLEMENTE EL MEJOR
“Don
Rodrigo" es mi bar favorito de Santiago, desde hace varios años, como lo
es también para los innumerables rostros que se me hacen conocidos por allí y
se me aparecen en cada jornada, sea día de semana o viernes. Siempre asomarán
por sus puertas, salvo el domingo, cuando el local no abre.
Se ubica
junto al Hotel Foresta, a un costado de la entrada norte del cerro Santa Lucía,
por la esquina donde convergen las calles Victoria Subercaseaux y Merced.
Ubicación privilegiada en el Centro de Santiago, suficientemente cerca del
barrio Lastarria como para que se acerquen desde él personajes intelectuales y
nuevos bohemios, pero suficientemente al margen del mismo, como para aislar a
los clichés y los lateros postmodernistas que suelen pulular en el barrio. En
otras palabras, por aquí vienen poetas de verdad; no rumiadores nerudianos.
Se trata de
un piano-bar tipo inglés, maravilloso y encantador. Ni en el living de mi
propia casa me resulta tan acogedora una cerveza. No es grande, pero la
distribución de sus elementos, incluso de la decoración, es la óptima: cómoda y
ordenada. Abundan los objetos antiguos y de orientación artística; hasta el
papel mural es de enorme elegancia clásica, rara vez presente en los bares
chilenos más comunes.
La clientela
es segura en el negocio, por lo tanto cerca de las ocho de la noche, sólo una
hora después de abrir sus puertas, ya empieza a llenarse; y lo hará con toda
seguridad durante los fines de semana, cuando la demanda es tal que debe cerrar
sus puertas, ubicadas en Victoria Subercaseaux 353. Además, es común encontrar
entre sus mesas a extranjeros que alojan en el propio Hotel Foresta, al lado,
en el número 355.
La barra es
notable. Enorme y amplia. Aunque no suelo socializar mucho, las conversaciones
fluyen de manera inevitable: he conocido en ella a toda clase de faunos, como
viajeros, médicos, artistas, actores, holgazanes (además de mí), pintores,
escritores, bailarinas, ingenieros, etc. Es bastante democrática la situación
allí. Varias veces he vuelto a casa desde ese mesón acolchado con tarjetas de
presentación y algún e-mail anotado en una servilleta, en un bolsillo. Como
esta barra no tarda en coparse, de algún modo u otro trato de conseguir un
lugar allí, generalmente llegando temprano o permaneciendo al asecho de quien
se levante por última vez desde alguna banca.
El mesón de
barra es, así, un observatorio. Desde ella se mira al frente sobre una repisa
enorme, alta y llena de botellas de licores, algunos de ellos exóticos. Toda
una colección. Los cocineros y mozos pasean por una puerta que da a la cocina,
una y otra vez, trayendo vasos, lavando jarras o solicitando pedidos. Las letras de neón cuelgan sobre ellas: "Don
Rodrigo", dicen, salpicando de fulgor rojizo el entorno. Los espejos
parecen hacer más grande este local y reflejan la intensidad que se desarrolla
a espaldas del visitante anclado en esa barra, por las mesas, por el piano, por
las salas menores, etc. Calculo que con unas 50 personas debe llenarse por
completo la capacidad del local.
Los precios,
sumamente convenientes y milagrosamente respetuosos del perdido principio de la
calidad a poco valor, son la mitad del atractivo; la eficiencia y la
cordialidad de la atención es el otro. Cuando uno pide un schop o algún trago,
además, suelen colocarle como acompañamiento un pocillo con maní y pasas, o
bien pequeños canapés. En otras ocasiones me han tocado nachos con salsa
mexicana de tomates. Estos detalles necesariamente motivan la lealtad de la
clientela.
El nombre
del local es otra curiosidad del mismo: se relaciona a un personaje que el
caricaturista chileno René Ríos Boettiger, alias Pepo, había creado además de
su famosísimo Condorito, y que correspondía a una armadura antigua que había
sido poseída por el espíritu de un fallecido millonario, viviendo así sus
aventuras post-mortem con fuerte acento en la picardía. La armadura se llamaba
Don Rodrigo, precisamente. Como este bar y el hotel fueron fundados por Guido
Vallejos, el conocido caricaturista nacional autor de la recordada revista
"Barrabases", quiso homenajear a su admirado amigo y colega Pepo,
poniéndole al local el nombre de la armadura animada cuando lo fundó, en 1988.
El mito
entre los clientes dice, sin embargo, que el personaje que aparece en el
logotipo del bar, especialmente en las tapas de menúes y posavasos, es una
figura de modales refinados y aspecto aristócrata correspondiente a una
caricatura que Vallejos hizo de sí mismo, aun cuando actualmente el negocio es
conducido por su hijo Gabriel. No me extrañaría si así fuera, sin embargo,
porque la mano de don Guido parece encontrarse en varias partes del bar,
empezando por la carta-menú, que tiene una evidente e innegable influencia de
la gráfica de las historietas.
La oferta de
la barra del bar "Don Rodrigo" es amplia. Don Santiago, el maestro
barman, viene de una escuela envidiable: formado en las barras-escuelas de
"Chez Henry" y el "Bar City", por lo que sus credenciales y
pergaminos son notables. Aficionado a las rancheras y música por el estilo,
maneja la coctelera como lo haría un mago con su sombrero, derramando sobre las
copas toda clase de líquidos coloridos en lugar de conejos. Kir Royal, pisco
sour, vodka tónica, vodka naranja, whisky, martinis, etc. Casi todos los tragos
más conocidos alcanzan en su carta. Y contar con un maestro como éste para
hacerlos es un lujo, sin duda.
Otro
personaje del local es el pianista Hernán Lavandero, un espigado y delgado
músico que siempre pasea con su gorrito Dundee y que luce talentos de hombre
orquesta mientras toca simultáneamente piano, teclado eléctrico, armónica y,
más, encima, cantando. Lo hace cada cierta cantidad de minutos y ameniza el
ambiente con algo de temas clásicos, de pronto algo nostálgicos. Da la
impresión de que don Hernán se ha mantenido por mucho más tiempo en estas
labores del bar, confundiéndosele por ratos con el resto de la clientela.
A decir
verdad, todos son figuras de peso propio en el "Don Rodrigo": el
muchacho moreno que vigila de uniforme la entrada (abre la puerta cordialmente
saludando a los visitantes, en especial durante los días de invierno), la
chiquilla pecosa de la caja y debe lidiar con treinta pedidos a la vez, el
veterano mozo que pasea acrobáticamente con enormes bandejas entre los
estrechos pasillos demostrando su vasta experiencia en estas artes, etc. He
visto pasar por allí a personal que ya no está, además, como Janette, que antes
atendía la caja, o una que otra estudiante que ha trabajado allí como camarera.
También estaba la mujer rubia y risueña que cumplía el rol de pianista,
desempeñándose con grandes virtudes en el instrumento.
Hace algunos
años, a principios del actual siglo, "Don Rodrigo" no era tan popular
ni famoso como lo es hoy día. Había un poco más de intimidad y de tranquilidad
"asocial". Era frecuentado, por ejemplo, por un grupo de viejos
masones que se pasaban por allí después de sus reuniones de ritos pitagóricos;
también era sitio de encuentro para algunos estudiantes de la Universidad
Católica, y por actores de teatro que siempre visitaban juntos el local desde
la sede de la compañía Ictus. Sin embargo, como ahora ha adquirido cierta fama,
apareció mucha gente nueva, llenando diariamente sus 45 asientos. Con ello, el
carácter de "Don Rodrigo" ha cambiado un tanto con respecto a
aquellos años, quizás en desmedro de los clientes melancólicos, pero
ciertamente en favor del piano-bar.
Por otro
lado, hay algunas pinturitas que presumen de haber sido clientes habituales de
la Belle Époque del bar "Don Rodrigo", como un conocido escritor
icono de los homosexuales chilenos, y cierto actor de televisión. La verdad es
que nunca fueron más que visitantes esporádicos del bar, si es que en realidad
lo conocieron alguna vez por dentro. Les daré el beneficio de la duda.
De espalda a
las críticas que puedan hacer algunos, en uno u otro sentido, yo como cliente
histórico de este pintoresco bar santiaguino, sólo puedo dar fe de que se trata
de uno de los mejores y que es único en sus características, sin parangón
alguno en toda la oferta de entretención de la ciudad. (Urbatorium)
Buenos paladares
CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONOMICA
(ENERO) AMANITA (Partenón 1727, Vitacura / 222 123 115): “Probamos una pizza de masa integral cuya base costaba mucho cortar, con queso de cabra, aceitunas, alcachofas y albahaca picada; el relleno estaba rico. Uno de mis hijos pidió una pasta (de arroz, es decir, ideal para celíacos) con pollo, tomates y pimientos asados, que estaba correcta. El otro pidió un roast beef bien hecho y que sirven con papas rellenas con roquefort, apanadas en panko y sobre una salsa de zanahoria, muy rico el plato. Yo pedí una ensalada de quínoa con pepino y pimientos rojo, verde y amarillo, todo picado pequeño, menta y tomates cherry. Lástima que era demasiado pimiento y se come los sabores de todo lo demás. Picoteé tanto de los platos ajenos -especialmente del roast beef- que no pude terminar mi ensalada. De postre, los chicos quisieron compartir una mousse de chocolate que no me gustó por su textura un poco apretada. Nos pareció, eso sí, que las cosas ahí se hacían con cariño, aunque tal vez el resultado no fuera perfecto. El lugar es muy agradable y lindo, tal vez se podría ir a probar algo más.”
ESTEBAN CABEZAS
(ENERO) RISTHEDAR (Vitacura 5461 / 232 040 981): “De fondos, un cordero con menta y cilantro ($9.500), gosht nilgiri korma, como para hacerle el quite al clásico y especiado rogan josh. Y resultó: picantito, como se pidió, y con otros aromas especiados. Lo mismo con uno de los platos vegetarianos que abundan en Rishtedar: achari bengan, unas berenjenas de vicio cocinadas con una "mezcla de salsa afrodisíaca", dice en la carta. Uno igual se enamora de este platillo. Y para compensar los dos fondos picantes, se pidió el dulce murgh mitha masala, un pollo con crema de almendra y coco ($6.900) que, junto a un arroz con frutas (kashmir pulao $4.800) y un basmati ($2.800) complementaron los extremos de la paleta de las especias. Todo esto, sin olvidar un gigantesco pan con abundante ajo, lasun naan ($1.700), que más parecía un mapa de Sudamérica.” “Todo bien hecho, todo en su tiempo. Si es por ponerse criticón, a la carta le falta una corrección de ortografía pero, en fin, como dicen: lo perfecto es enemigo de lo bueno.”
RUPERTO DE NOLA
(ENERO) CLUB HOUSE COSTA CACHAGUA (Ruta F.30E s/n, Cachagua, Camino a Zapallar / 332 295 814): “Tuvimos la sorpresa, reconfortante, de encontrarnos con el marroquí Mohamad El Ghammad, a quien le conocíamos la buena mano en otro restorán de Maitencillo, que prosperó mientras él cocinó allí, para caer luego en el nadir culinario cuando se fue.” “Ya con confianza, y aunque se nos dijo que, en realidad, el pil pil era a la chilena, o sea, al ajillo, pedimos un "peruco" en ese estilo, compuesto por champiñones, rebanadas de loco y camarones ($8.900), que resultó ser algo tan bien hecho, tan apetitoso, que no perdonamos ni un solo camaroncito (y eso que era un plato enorme). Las abundantes rebanadas de loco, suaves, blandas, gruesecitas. O sea, un acierto. Junto con él probamos un pastel de jaiba ($7.600) también enorme, puesto en gran lebrillo, con abundante carne del crustáceo, crema y queso. Delicioso.” “Reflexión: cuando manda en la cocina alguien que sabe, las cosas simples llegan a su perfección. Eso, felizmente, está ocurriendo aquí. Lugar muy, muy recomendable.”
(ENERO) NORMANDIE (Av. Providencia 1234 / 222 363 011): “Pruebe su caldero de fierro con choritos al vino blanco, a la marinera. Por lucirse llámelo “moules au vin blanc” ($9.000), con la misma golosa porción de papas fritas que acompaña a todos los sánguches. Y abra conchas, sorba la delicada carne, beba su delicioso caldo blancuzco.” “Por mí iría una vez al mes. No se requiere fortuna para gozar de esta deliciosa comida casera, informal, de carta breve y deseable. De carne muy rica a fuego lento (boeuf borguignon, $7.200). Las imperdibles creppes, y esas delicias que el chileno medio no sabe comer: pato en magret o confit, que Dios nos perdone; berenjenas, conejo, truchas, quesos varios (porque hay vida más allá del latero queso mantecoso o Chanco).” “Porque la moraleja es que no se necesita ser rey o magnate para comer bien. Y ni siquiera un ejecutivo ganador, tan sediento de éxito que no tenga tiempo para gozar de un aroma a hierbas de Provenza, o de la morbosa delicia de un pato cocinado en su propia manteca.
DE LA PRENSA GASTRONOMICA
MUJER
PILAR HURTADO (ENERO) AMANITA (Partenón 1727, Vitacura / 222 123 115): “Probamos una pizza de masa integral cuya base costaba mucho cortar, con queso de cabra, aceitunas, alcachofas y albahaca picada; el relleno estaba rico. Uno de mis hijos pidió una pasta (de arroz, es decir, ideal para celíacos) con pollo, tomates y pimientos asados, que estaba correcta. El otro pidió un roast beef bien hecho y que sirven con papas rellenas con roquefort, apanadas en panko y sobre una salsa de zanahoria, muy rico el plato. Yo pedí una ensalada de quínoa con pepino y pimientos rojo, verde y amarillo, todo picado pequeño, menta y tomates cherry. Lástima que era demasiado pimiento y se come los sabores de todo lo demás. Picoteé tanto de los platos ajenos -especialmente del roast beef- que no pude terminar mi ensalada. De postre, los chicos quisieron compartir una mousse de chocolate que no me gustó por su textura un poco apretada. Nos pareció, eso sí, que las cosas ahí se hacían con cariño, aunque tal vez el resultado no fuera perfecto. El lugar es muy agradable y lindo, tal vez se podría ir a probar algo más.”
WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS(ENERO) RISTHEDAR (Vitacura 5461 / 232 040 981): “De fondos, un cordero con menta y cilantro ($9.500), gosht nilgiri korma, como para hacerle el quite al clásico y especiado rogan josh. Y resultó: picantito, como se pidió, y con otros aromas especiados. Lo mismo con uno de los platos vegetarianos que abundan en Rishtedar: achari bengan, unas berenjenas de vicio cocinadas con una "mezcla de salsa afrodisíaca", dice en la carta. Uno igual se enamora de este platillo. Y para compensar los dos fondos picantes, se pidió el dulce murgh mitha masala, un pollo con crema de almendra y coco ($6.900) que, junto a un arroz con frutas (kashmir pulao $4.800) y un basmati ($2.800) complementaron los extremos de la paleta de las especias. Todo esto, sin olvidar un gigantesco pan con abundante ajo, lasun naan ($1.700), que más parecía un mapa de Sudamérica.” “Todo bien hecho, todo en su tiempo. Si es por ponerse criticón, a la carta le falta una corrección de ortografía pero, en fin, como dicen: lo perfecto es enemigo de lo bueno.”
WIKÉN
RUPERTO DE NOLA(ENERO) CLUB HOUSE COSTA CACHAGUA (Ruta F.30E s/n, Cachagua, Camino a Zapallar / 332 295 814): “Tuvimos la sorpresa, reconfortante, de encontrarnos con el marroquí Mohamad El Ghammad, a quien le conocíamos la buena mano en otro restorán de Maitencillo, que prosperó mientras él cocinó allí, para caer luego en el nadir culinario cuando se fue.” “Ya con confianza, y aunque se nos dijo que, en realidad, el pil pil era a la chilena, o sea, al ajillo, pedimos un "peruco" en ese estilo, compuesto por champiñones, rebanadas de loco y camarones ($8.900), que resultó ser algo tan bien hecho, tan apetitoso, que no perdonamos ni un solo camaroncito (y eso que era un plato enorme). Las abundantes rebanadas de loco, suaves, blandas, gruesecitas. O sea, un acierto. Junto con él probamos un pastel de jaiba ($7.600) también enorme, puesto en gran lebrillo, con abundante carne del crustáceo, crema y queso. Delicioso.” “Reflexión: cuando manda en la cocina alguien que sabe, las cosas simples llegan a su perfección. Eso, felizmente, está ocurriendo aquí. Lugar muy, muy recomendable.”
LAS ÚLTIMAS
NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI(ENERO) NORMANDIE (Av. Providencia 1234 / 222 363 011): “Pruebe su caldero de fierro con choritos al vino blanco, a la marinera. Por lucirse llámelo “moules au vin blanc” ($9.000), con la misma golosa porción de papas fritas que acompaña a todos los sánguches. Y abra conchas, sorba la delicada carne, beba su delicioso caldo blancuzco.” “Por mí iría una vez al mes. No se requiere fortuna para gozar de esta deliciosa comida casera, informal, de carta breve y deseable. De carne muy rica a fuego lento (boeuf borguignon, $7.200). Las imperdibles creppes, y esas delicias que el chileno medio no sabe comer: pato en magret o confit, que Dios nos perdone; berenjenas, conejo, truchas, quesos varios (porque hay vida más allá del latero queso mantecoso o Chanco).” “Porque la moraleja es que no se necesita ser rey o magnate para comer bien. Y ni siquiera un ejecutivo ganador, tan sediento de éxito que no tenga tiempo para gozar de un aroma a hierbas de Provenza, o de la morbosa delicia de un pato cocinado en su propia manteca.
martes, 26 de enero de 2016
REVISTA LOBBY
REVISTA LOBBY
Año
XXVIII, 28 de enero al 3 de febrero, 2016
LA NOTA DE LA
SEMANA: Pizzamanía
MIS APUNTES: Puerto
Bellavista
CRÓNICAS CON
HISTORIA: Iquique y sus tradicionales “sour”
BUENOS
PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
LA NOTA DE LA SEMANA
PIZZAMANÍA
Masa madre, mozzarella, pizzaiolo… son términos cada día más
comunes en el vocabulario de los chilenos. ¿La razón?: sencilla. En épocas de
inestabilidad, muchos comerciantes advenedizos piensan que una pizzería es la
clave del éxito en los negocios. Pizzas, pizzas y más pizzas. Por ello donde
quiera que viajemos encontraremos no uno, sino varios expendios que gritan a
los cuatro vientos que su producto es el mejor, que no hay nada como el horno
eléctrico (o gas, o leña); que la masa reposa varios días y que el pizzaiolo
viene directamente de la Toscana… Poco a poco la pizza se transforma en una chilenidad más. ¿O no se venden por miles durante las fiestas patrias? Nuestro folclore se va globalizando, adaptando sabores y gustos foráneos. No son malas, pero les podría jurar que las últimas diez pizzas que he comido y todas de diferentes lugares, son exactamente iguales. Da lo mismo si las comí en Santiago o en Pichilemu. Puede cambiar el ambiente pero la pizza es una eterna copia de una masa delgada, queso, salsa de tomates y guarniciones varias. Entre vender pizzas o rosados algodones de azúcar no hay diferencia. Y preocupa ya que eso no es desarrollo gastronómico. Es simplemente un negocio de comida rápida.
MIS APUNTES
PUERTO BELLAVISTA
Durante el
transcurso del último trimestre del año pasado, abrió en el Patio Bellavista el
primer restaurante de pescados y mariscos de este importante complejo
gastronómico. Una construcción nueva y resplandeciente que se ubica en parte de
lo que fue El Antojo de Gauguin y que en pocas semanas se convirtió en uno de
los referentes más importantes de este espacioso centro de entretención.
Varios
salones y terrazas decoradas ad-hoc y una gran disponibilidad de pescados y
mariscos es la carta de presentación de una pulcra y novedosa cocina a cargo de
José Luis Marín, un verdadero experto a la hora de abrir restaurantes. El lugar
es otro proyecto del grupo gastronómico que lidera Andrés Turski, propietarios
a la vez de los restaurantes Sport Café, Trattoria Rita y La Perla del
Pacífico.
Un caluroso
mediodía de la semana pasada almorcé ahí. No es un lugar para comer a la rápida
ya que la idea es ir con tiempo y ganas de probar nuevas recetas o variaciones
de platos emblemáticos de nuestra costa. Agua mineral para “barrer la cubierta”
–en lenguaje náutico y luego un elegante sauvignon blanc Casas del Bosque para
comenzar a catar las novedades de la carta. Acá el primer punto a favor: sus
magníficas frituras que se pueden apreciar en las empanadas fritas, donde
ofrecen seis variedades, desde la común –de queso (2.500)- pasando por mariscos
surtidos e incluso de plateada-luco (3.900).
La fritura
regresa en gloria y majestad para degustar uno de los favoritos del público
durante estos primeros meses de apertura como son sus Calugas de pescado frito
al limón (7.900), una gran porción de ellas aliñadas con limón, tomates cherry,
cilantro y cebolla morada. Un plato enviciante y que no envidia a los
blandísimos Locos con papas mayo (10.900), ambos en porciones que son capaces
de saciar el hambre de un mortal común y corriente.
Pero hay más
novedades. Gran sabor para unas láminas de salmón curado en sal de mar con
maracuyá y palta (7.900) y un congrio frito al merquén y miel, que lo convierte
en un sabroso plato agridulce. También se agradece un finísimo plato de pasta
artesanal (9.900) con calamares, camarones y longaniza ahumada con salsa de
tomates al vino tinto ¡gran plato!
La carta es
grande y la cocina se esmera por entregar los platos en su temperatura correcta.
Como debe ser en todo restaurante que pretende no ser excluyente, la carta
incluye algunas preparaciones para carnívoros y un menú especial para los
peques. Los postres, varios tradicionales chilenos como una añorada Leche asada
con arroz con leche (3.900) y unas calóricas sopaipillas pasadas con helado de
maracuyá (2.900).
El lugar es
cómodo, estéticamente agradable a la vista, ricos sabores y –para felicidad de
los clientes- sin olores que provengan de la cocina. El servicio –ese grave
problema que enfrentan los restaurantes- se ve afiatado aunque falta que los
camareros se “avispen” y sean capaces de vender las especialidades y no ser
sólo tomadores de pedidos. Los precios son bastante adecuados y el resultado
final es a favor. Hacía falta en el Patio Bellavista un espacio con
especialidades marinas y se agradece.
Puerto Bellavista:
Pio Nono 71, local 71 / 2 2656 7015
CRÓNICAS CON HISTORIA
IQUIQUE Y SUS
TRADICIONALES “SOUR”
Iquique no
está considerado en la zona pisquera chilena, como sabemos. Sin embargo,
ostenta una relación particular con este producto que con el tiempo y la
experiencia creo haber ido confirmado: a juicio de muchos viajeros, la Tierra
de Campeones puede ufanarse ser una de las ciudades con los mejores piscos
sour, ese maravilloso elíxir dulce y ácido que sirve por igual de aperitivo, bajativo
y hasta en lugar de la comida para los más temerarios.
Tengo una
obsesión por pedir piscos sour donde quiera que me encuentre y los encuentre,
por lo que la leyenda no me es indiferente. En el caso particular iquiqueño,
algunos adjudican esta calidad al fácil acceso a los limones de Pica y su
maravillosa condición considerada óptima para esta clase de tragos. Otros creen
que se trata de una especie de consenso de hecho: si bien la receta y la
calidad no es la misma en todos los sitios, habría un esmero especial de la
gran mayoría de los locatarios iquiqueños por ofrecer siempre un buen pisco
sour, propiciado quizás por la competencia.
Para mi
gusto e individualismos del paladar, además, la fórmula general que usan los
iquiqueños no tiene la excesiva suavidad ni aditivos como clara de huevo o
moderadores que uno encuentra en las recetas peruanas, pero tampoco la
sencillez casi pasmosa de muchos piscos sour de la zona central de Chile,
reducidas sólo a pisco, limón y azúcar. Acá hay cierta "cordialidad"
con el cliente, adicionalmente: espolvoreo de canela, espuma del batido,
gotitas de dulzor, etc. Como sea, comparto el juicio categórico de que los
piscos sour iquiqueños están entre los mejores... Y créanme que conozco muchos.
Ahora bien,
¿de dónde procede esta buena convivencia del pisco sour con las cartas de
tragos de Iquique? La explicación podría ser bastante más antigua y tradicional
de lo que se cree. Oreste Plath, de hecho, sugirió alguna vez que el origen del
célebre trago podría hallarse en esta ciudad, de acuerdo a lo que supo gracias
al investigador Carlos Díaz Vera.
EL PISCO
SOUR
El tema del
pisco sour me es muy familiar, por cierto: tiempo ha pasado ya desde que estuve
echando manos en el asunto de las controversias alrededor de las denominaciones
de origen del pisco en Chile y Perú, cuando este último país, hace una década,
inició su frustrada campaña "Chile, despídete del pisco", que al
parecer no llegó a tener grandes efectos salvo como inyecciones de patriotismo.
Aunque el
uso de limones es antiguo en la coctelería popular americana, probablemente del
siglo XVIII o antes, de acuerdo a los datos que entonces manejaba, muchos de
ellos provenientes sólo desde el folklore urbano, se decía que el pisco sour
como tal habría nacido en Iquique, en un bar de un tal "gringo sour",
aunque nada concreto había sobre datos duros.
Los
investigadores peruanos, por supuesto, tienen otras versiones y pruebas que lo
adjudican al ingenio local, aunque tampoco se ponen muy de acuerdo en todo: se
lo considera nacido en famosos hoteles, bares e incluso en un selecto club
social de principios del siglo XX. Luis Alberto Sánchez, por ejemplo, escribe
en "Testimonio personal: Memorias de un peruano del siglo XX" una
pintoresca historia en la que un estadounidense cojo llamado William Morris
fundó para los mineros de Cerro de Pasco el "Bar Morris" hacia los
años veinte, donde decidió cambiar una receta del whisky sour sustituyendo el
ingrediente principal por pisco, naciendo así el pisco sour y dispersando la
receta a partir del año 1933, especialmente después de tener que cerrar su
local, ocasión en la que todos sus barmen se mudan llevando la fórmula hasta
otros boliches peruanos como el "Hotel Maury", más tarde llamado
"Gran Hotel Bolívar". Otros empleados como Augusto Rodríguez y
Leónidas Cisneros Arteta habrían abierto después sus propios bares, creyéndose
erróneamente que ellos habrían sido los creadores de la receta.
Si bien la
interesante versión de Sánchez es respaldada por otros investigadores peruanos,
como don Edgardo Portaro, también he oído allá teorías que adjudican la
creación del pisco sour al propio "Hotel Maury". Autores del vecino
país como José Antonio Schiaffino, aseguran que el pisco sour nació en bares
del Barrio Buza de Lima, donde estuvo también el mítico "Bar Morris",
agregando también que el nombre del gringo al que supuestamente se le adjudica
la creación era un tal Víctor V. Morris, californiano, y no a William Morris.
Algunas de
las principales pruebas esgrimidas por los investigadores peruanos sobre el
origen del pisco sour en su tierra, dicen relación con demostraciones de su
presencia en el comercio ya hacia los años veinte y treinta. Sin embargo, para
el caso chileno hay una situación interesante: hay pruebas de su presencia en
el Club de la Unión de Santiago en 1928, por ejemplo. Y, en 1934, Joaquín
Edwards Bello menciona al pisco sour como ofertado en los hoteles capitalinos
mientras escribe su novela "La Chica del Crillón", publicada al año
siguiente. Dice allí también que este trago es llamado rotting-sour, título
anglo que no me parece extraño a causa de lo que aquí quisiera exponer, a
continuación, ampliando esa parte que quedó inconclusa en mi antigua
investigación personal sobre el origen del pisco y sus controversias
enfrentando a Chile y Perú.
Un detalle
importante es que, 10 años antes, en el periódico "The South Pacific
Mail" de Valparaíso, en julio de 1924, ya se había publicado una nota
donde se hablaba del "Bar Morris" de Lima y de sus reputados piscos
sour, aunque la descripción que hace la nota da por hecho que se entendía ya
entonces qué era este trago, quizás porque el apellido sour señalaba en el
conocimiento coctelero a una familia concreta de tragos con jugo de limón, con
el whisky sour a la cabeza.
Pues bien:
sería en la aparente relación entre el pisco sour como posible adaptación de la
receta del whisky sour, que Iquique podría tener un valor originario, según el
mencionado autor Carlos Díaz Vera y la publicación que hiciera de su teoría en
la revista "En Viaje" N° 271 de mayo de 1956, basándose en antiguas
observaciones del diario "El Comercio" de Iquique. Vincula allí la
tradición del pisco sour a la presencia de los mineros del caliche y la
influencia británica sobre estos territorios. En palabras textuales suyas: "¿Sabía
Ud. lector, que el exquisito whisky sour, hoy día un trago para los
acaudalados, tiene origen iquiqueño?
Cuentan las
tradiciones y algunos párrafos del periódico 'El Comercio' de Iquique, que
vimos en viejos archivos del Club Chino de ese puerto, que un buen mayordomo
del velero 'Sunshine" determinó echar ancla en Chile y pidió su baja para
instalarse con un bar en el puerto. Se estableció en las cercanías del muelle
de pasajeros, en calle Vivar, como experto barman; en su negocio se paladeaban
exquisitos aperitivos preparados en forma exclusiva y a base de limón.
Elliot Stubb
-así se llamaba el barman- estaba haciendo algunos “experimentos en la 'coctelera”
con whisky y limón de Pica y su sabor alcanzó delicias superiores a todos los
otros 'menjunjes" que acostumbraba a dar a sus clientes.
Voy a
ponerle un poco de dulce -se dijo-: echó azúcar a una porción de jugo de limón
de Pica, un poco de hielo, whisky en proporción y batió algunos segundos. Probó
y exclamó haber obtenido el más exquisito 'drink' que hasta la fecha había
preparado. En adelante -dijo Elliot- éste será mi trago de batalla -mi trago
favorito- y se llamará 'Whisky Sour' (sour, el ácido del limón...)
El whisky
sour pasó muy pronto a difundirse como aperitivo obligado en los clubes
sociales y bares del puerto iquiqueño y muy pronto, al igual que el salitre,
dominaba las fronteras y hacía su aparición en Inglaterra, donde ya estaba
cimentada la fama del limón de Pica que hasta ahora continúa su exportación a
la capital del Reino Unido y otros puntos de las Islas Británicas.
¿UN VÍNCULO
ORIGINARIO?
Vuelvo así a
la posible relación originaria del whisky sour con el pisco sour como versión
más económica y popular de aquél. Y conste que la analogía entre whisky y pisco
no es mía: se sabe que don Ramón Luis Álvarez, uno de los pioneros de la
industrialización pisquera en la región chilena de Coquimbo, promocionaba al
pisco de su destilería elquina como "el whisky chileno", siendo
premiado en 1889 en la Exposición Universal de París. Cabe recordar que, siendo
dueño del Fundo Varillal Alto hacia el sector Rapel, el señor Álvarez trabajaba
lo que antes había sido un pequeño taller familiar que podría remontarse al año
1830 o 1840, según recuerdan sus descendientes.
La versión
recogida desde la tradición oral, hablaba también de un Elliot Stubb (o Staub)
como un gringo de los Estados Unidos o del Reino Unido y que su cantina en
Iquique habría sido llamada "American Bar". Quizás la leyenda de
Stubb también haya ido adquiriendo variaciones y nudos, como parece suceder
también con Morris en el caso peruano.
Hay
opiniones de autores más radicales aún y que adjudican directamente a tierra
iquiqueña la creación del pisco sour propiamente tal, como lo hace el cronista
y escritor don Antonio Gil, en una de sus columnas publicadas en el diario
"Las Últimas Noticias", en este caso publicada hace pocos años, hacia
los días en que comenzaba la demanda peruana contra Chile en la Corte
Internacional de La Haya y bajo el título "Los hermanitos tarados".
Dice allí con bastante sarcasmo, burlándose también de la rivalidad patriotera
entre ambos vecinos:
"Queremos recordar asimismo que el
bendito pisco sour, ese dispéptico cóctel que las autoridades del vecino país
han definido pomposamente como uno de los 'símbolos elementales para construir
la identidad nacional' fue creado por el inglés Elliot Stubb, el 3 de mayo de
1872, en el American Bar del puerto de Iquique, por entonces peruano, como un
remedio contra la gripe, y al que se conoció por años como 'gringo sour'. ¿O
alguna eminencia como el abstemio general Donayre o el genial Alan García le
habrá encontrado ya la raíz quechua a la palabra 'sour'?"
No sé cuáles
son las fuentes de las que se valió Gil para los datos más precisos, pero en
términos generales su versión de la historia es la típica que circuló algún
tiempo, adjudicando la creación del pisco sour a un Stubb del "American
Bar" aunque en tiempos peruanos del puerto (difiere en esto con lo
informado por Días Vera) y comentando a la pasada lo del apodo del "gringo
sour".
Existen
varias otras recetas de tragos internacionales muy parecidas al pisco sour, a
base de destilados como la grapa itálica o el aguardiente orujo española, pero
no cabe duda de que hay una similitud patente entre de este trago que ha sido
objeto de rencillas entre chilenos y peruanos, con el whisky sour, que podría
ser la fórmula matriz del mismo como hemos dicho. El pisco sour parece sólo una
adaptación más económica del mismo.
Quedará en la
discusión histórica y cultural si, primero, el whisky sour es una creación
iquiqueña, y segundo, si acaso el pisco sour es consecuencia de este mismo
invento allí en el ex puerto peruano, donde se hallaría su raíz, por lo tanto.
Sin embargo, no me cabe duda de que en Iquique existe una buena y reputada
tradición coctelera que permiten a la ciudad jactarse de ofrecer en toda su
gama de comercio, algunos de los mejores piscos sour disponibles para el
viajero y el turista. (Urbatorium)
BUENOS PALADARES
CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONOMICA
(ENERO) METROPOL (Av. Las Condes 7063 / 2 2891 9424): “Para comer hay opciones para compartir, como quesadillas, papas bravas, empanadas, chorrillanas. Probamos el crudo valdiviano: un bloque de carne molida acompañada de cebollita picada, ají verde, pepinillos en cubitos, perejil y cremosa salsa fría que le da justamente el toque valdiviano, estaba muy bueno y era supercontundente.” “Además probamos un churrasco italiano y una hamburguesa Escuela Militar, ambas pedidas por mis hijos; los sándwiches vienen con papas fritas. El churrasco estaba bien, la fricandela de la hamburguesa era tremenda y casera, bien aliñadita.”
(ENERO) BAR HOTEL CUMBRES (José Victorino Lastarria 299, 2 2496 9000): “La verdad sea dicha, la carta es bien atractiva, con apuestas más complejas que las de un mero bar -hasta con un plato marroquí inédito por acá, como es la pastilla-, y con precios atractivos. Pero lo que llegó a la barra no era, precisamente, tan acorde a lo publicitado.” “Primero que nada, dos trozos grandes de una tortilla de papas fría ($2.500), con trozos de chorizo y algo vegetal indefinible. Aburrida. Y unas croquetas ($2.400) que se publicitaban como de jamón, carne y champiñones, de las cuales sólo se identificaba la de jamón, secas en su interior y de tamaños muy dispares. Aceitosas, además.” “Con una atención muy diligente, aquí el problema es de concepto, no de personal. O sea, si atienden puertas adentro, pueden mejorar y funcionar. Pero si quieren dar la pelea en la calle, necesitan a uno de esos consigliere de guerra como los de la película "El Padrino".”
RUPERTO DE NOLA
(ENERO) DONDE PABLO (Playa Grande, Papudo): “La carta es, sobre todo, de pescados y mariscos, de buena calidad, algunos frescos (los de la zona, como la vieja) y otros congelados (como el salmón). Pero hay también algunos platos de tierra adentro, como los tallarines Bontú, rico plato casero chileno.” “…En cambio, la Vieja brava ($10.600), con salsa picantita y tocino, estuvo en su punto perfecto de cocción. Única observación: el aditamento de fondos de alcachofas, que es tan interesante, no lo encontramos por parte alguna. Cuidado. Por su parte, la Merluza austral a lo arriero ($9.800) fue absolutamente perfecta: tamaño de la porción, cocción del pescado, cantidad de ajo, mariscos bivalvos a punto, papas doradas. Una delicia. Y la corona se la llevó el Congrio frito a lo pobre ($10.400), cada uno de cuyos componentes alcanzó la cumbre: excelente fritura (seca, crujiente) del pescado, papas fritas estupendas, perfecta cebolla dorada, y su par de huevos.”
DE LA PRENSA GASTRONOMICA
MUJER
PILAR HURTADO (ENERO) METROPOL (Av. Las Condes 7063 / 2 2891 9424): “Para comer hay opciones para compartir, como quesadillas, papas bravas, empanadas, chorrillanas. Probamos el crudo valdiviano: un bloque de carne molida acompañada de cebollita picada, ají verde, pepinillos en cubitos, perejil y cremosa salsa fría que le da justamente el toque valdiviano, estaba muy bueno y era supercontundente.” “Además probamos un churrasco italiano y una hamburguesa Escuela Militar, ambas pedidas por mis hijos; los sándwiches vienen con papas fritas. El churrasco estaba bien, la fricandela de la hamburguesa era tremenda y casera, bien aliñadita.”
WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS(ENERO) BAR HOTEL CUMBRES (José Victorino Lastarria 299, 2 2496 9000): “La verdad sea dicha, la carta es bien atractiva, con apuestas más complejas que las de un mero bar -hasta con un plato marroquí inédito por acá, como es la pastilla-, y con precios atractivos. Pero lo que llegó a la barra no era, precisamente, tan acorde a lo publicitado.” “Primero que nada, dos trozos grandes de una tortilla de papas fría ($2.500), con trozos de chorizo y algo vegetal indefinible. Aburrida. Y unas croquetas ($2.400) que se publicitaban como de jamón, carne y champiñones, de las cuales sólo se identificaba la de jamón, secas en su interior y de tamaños muy dispares. Aceitosas, además.” “Con una atención muy diligente, aquí el problema es de concepto, no de personal. O sea, si atienden puertas adentro, pueden mejorar y funcionar. Pero si quieren dar la pelea en la calle, necesitan a uno de esos consigliere de guerra como los de la película "El Padrino".”
WIKÉN
RUPERTO DE NOLA(ENERO) DONDE PABLO (Playa Grande, Papudo): “La carta es, sobre todo, de pescados y mariscos, de buena calidad, algunos frescos (los de la zona, como la vieja) y otros congelados (como el salmón). Pero hay también algunos platos de tierra adentro, como los tallarines Bontú, rico plato casero chileno.” “…En cambio, la Vieja brava ($10.600), con salsa picantita y tocino, estuvo en su punto perfecto de cocción. Única observación: el aditamento de fondos de alcachofas, que es tan interesante, no lo encontramos por parte alguna. Cuidado. Por su parte, la Merluza austral a lo arriero ($9.800) fue absolutamente perfecta: tamaño de la porción, cocción del pescado, cantidad de ajo, mariscos bivalvos a punto, papas doradas. Una delicia. Y la corona se la llevó el Congrio frito a lo pobre ($10.400), cada uno de cuyos componentes alcanzó la cumbre: excelente fritura (seca, crujiente) del pescado, papas fritas estupendas, perfecta cebolla dorada, y su par de huevos.”
miércoles, 20 de enero de 2016
REVISTA LOBBY
REVISTA LOBBY
Año
XXVIII, 21 al 27 de enero, 2016
LA NOTA DE LA
SEMANA: Aromas de verano
MIS APUNTES: Panko:
Nikkei a precio justo
CRÓNICAS CON
HISTORIA: Alameda 777: cualquier cosa, menos un lugar decente
BUENOS
PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
LA NOTA DE LA SEMANA
AROMAS DE VERANO
Humero le
llaman en Olmué y sus alrededores y es sencillamente nuestro choclo veraniego
que se utiliza para elaborar las famosas humitas y nuestro tradicional pastel
de choclo. Ambas comidas de verano que nos dejan sudando pero felices y
contentos. También en esta época se comercializa el americano, que se come a
mordiscos y ojalá con mantequilla.
Beba un
blanco con frutas aunque los expertos le digan lo contrario. Descanse del
alboroto que significa vivir en la jungla durante los meses de intenso trabajo.
Relájese y disfrute. Nadie sabe qué pasará mañana.
No
planifique. Disfrute. Ya vendrá el momento de volver a la rutina y a los días
de encierro. Si se va a descansar a la playa, al campo o donde sea, hágalo con
ánimo y con alegría. Anímese con las cosas pequeñas de la vida y le aseguro un
año feliz. Como dice una amiga, en esta época hasta los huevos son de gallinas
felices.
No se aflija si el dólar sube o baja. No está en usted el desempeño de esa moneda, ni las variaciones del precio del cobre o de la celulosa. Definitivamente, no vale la pena gastarse.
Visite los
mercados y ferias donde vaya. Ahí se dará cuenta que los pepinos, los tomates y
todas las frutas tienen un aroma quizá ya perdido en su cerebro. Pero también
se percatara que el olfato es uno de los sentidos más sorprendentes de la raza
humana. Y eso, a los que nos gusta la comida y la bebida, es algo impagable.
No se despegue eso sí de Lobby. Nosotros y de donde estemos, le enviaremos nuestro mensaje todas las semanas. Somos como una farmacia de turno que nunca cierra sus puertas y siempre estamos esperando su clic en cualquiera de las plataformas que ocupa para comunicarse.
Suerte y que
disfruten este caluroso verano.
MIS APUNTES
PANKO
Nikkei a precio
justo
En las
últimas semanas del 2015 y el rápido inicio de este nuevo año, el Patio
Bellavista se ha convertido en visita obligada de una gran cantidad de turistas
que vienen a nuestra capital, sean ellos de regiones o extranjeros. Poco a poco
los locales que atienden a los numerosos comensales se han ido adaptando a un
sistema nuevo de trabajo, quizá pocas veces establecido en los centros
gastronómicos, donde el factor horario es clave ya que operan todos los días de
la semana y cierran las puertas después de medianoche.
En uno de
mis últimos recorridos llegué al Panko, un restaurante con mucho nikkei, esa
sabrosa mezcla de la fusión entre lo japonés y lo peruano. Para ser objetivo,
este es el segundo local con el mismo nombre ya que en el Barrio Lastarria, su
propietario, Yonatan Malis, había experimentado con un mini-local, con
capacidad para seis personas, que gustó tanto que durante muchas semanas se
convirtió en el número uno de Trip Advisor. Una pequeña barra de sushi y
maestría para combinarlo con salsas y especias peruanas, lo convenció que debía
crecer y encontró un local esquina en el interior del Patio Bellavista,
convirtiendo una terraza sin mucho destino comercial en otro local de la
pequeña pero exitosa cadena Panko.
El nuevo
local es pequeño, simple y sin muchas pretensiones, pero con una grata cocina.
Aún no hay muchas alternativas de coctelería o alcoholes disponibles pero están
habilitando una barra. Por ahora de todas maneras se pueden pedir cervezas,
sours peruanos, algunos vinos o unos ricos hatsu.
Julio
Carmona, el chef, llegó a Panko tras trabajar en el prestigioso Osaka, y se
nota. Cada preparación cuida los detalles y los sabores que probé fueron
únicos. Conociendo Osaka y Naoki (tal vez los mejores referentes nikkei en
Santiago), no encontré nada igual, y acá los precios son bastante más
accesibles. La pasión y dedicación se notan, y marcan la diferencia.
Destaco las
Pinzas de jaiba con salsa nikkei (6.900), y los Nigiris de foie gras son
realmente espectaculares. Por favor no se vayan sin probarlos. Todos los
nigiris en general me parecieron muy recomendables. En los rolls, ricos
también, sobresale el “acebichado” (6.900 los 10 cortes) y el “saltado roll”
(6.400).
El objetivo,
ser un referente de calidad a valores bastante cómodos, lo están logrando. El
servicio es informado aunque la cocina es algo lenta debido a la cantidad de
pedidos que el “itamae” y sus ayudantes deben despachar. Aun así es un lugar
para ir con calma, comer tranquilo y disfrutar de las noches capitalinas que se
avecinan.
Panko: Patio
Bellavista, Constitución 30, Local 103 / 2 2732 1898
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