martes, 2 de marzo de 2010

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(26 febrero) LA MARINA (Camino D-420, 3550, Puerto Velero, Tongoy, Coquimbo): “En Tongoy, el restaurante de los condominios de Puerto Velero se llama La Marina. Es la alternativa a comer en la caleta local o al viaje de una hora a Coquimbo o a Ovalle. Asomado sobre las embarcaciones deportivas del complejo, colecciona sabores y productos poco comunes. Su éxito es el cordero ovallino de cinco meses, asado a las brasas por ocho horas. Y también los quesos de cabra de Las Majadas de Camarico: frescos o maduros, ahumados o macerados en aceite de oliva y orégano, albahaca o eneldo. Agreguemos los premiados y escurridizos vinos de Falernia, del valle de Elqui, y los de Tamaya y Tabalí, de la cuenca del Limarí. Donde también se produce el pisco Mal Paso, que usan en un bien logrado pisco sour. Como bajativo ofrecen los licores caseros de Don Rufino, de Ovalle.”

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(26 febrero) AMAYA (Rudolph 112, casa 3, Cerro Bellavista, Valparaíso, fono 32 - 249 3567): “.La carta es brevísima (cinco entradas y seis fondos) y lo que nos pareció mejor fue un "piqueo peruano", especial para compartir, muy bien presentado en tres fuentecitas ($8.400). En una, cebiche de vieja (felizmente cada vez se encuentran más pescados de roca) en grandes trozos, con cebolla morada, choclo blanco peruano y "cancha", esos granos de maíz crujientes. La segunda traía ricos ostiones en tajadas con salsa líquida picante, y la tercera, causa con la papa amarilla puesta sobre bastante carne de jaiba, muy bien aliñada, y coronada con trozos de palta. De fondo, un abundante arroz verde al cilantro, con hartas machas blandas y camarones de buen tamaño, a la chiclayana ($5.900), y un ají de gallina de carne deshilachada tal vez en exceso, con huevo duro y aceituna amarga, que no me gustó porque el guiso resultó desabrido ($5.800). Tampoco es agradable que no cambien los cubiertos entre plato y plato. De los dos postres de la lista, elegimos la panna cotta con una agradable salsa de maíz morado ($2.200). Café ($700) y vino chardonnay Reserva 2008 Las Niñas ($10.800).”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(26 febrero) ESQUINA GOURMET (Vitacura 3859, fono 207 0888): “¿Por qué hay restaurantes que ensayan con clientes? ¿No sería mejor abrir con todo en regla, full operativo? Además, considerando que este nuevo local del paseo El Mañío funciona al alero de un decano de calidad, el Miraolas, ¿no es más incomprensible la situación?” “Y bueno. Vino blanco por copas (cuando se pidió tinto, dijeron que no había, aunque apareció luego en otras mesas. Mal). Unos erizos bellísimos (sí, son feos, pero las lenguas eran de color claro y de buen tamaño, $5.500) y unos impecables calamares a la romana ($4.900). La mesa cojeaba y se demoraron en arreglarla.” “En general, el servicio estuvo un poco lento. Tampoco tenían lenguado ni un par de platos de la carta (el tortelloni de centolla uno de ellos).”

DANIEL GREVE (Qué Pasa)
(27 febrero) PAD THAI (Manuel Montt 231, Providencia, fono 264 1957): “Entrar en Pad Thai es desconectarse de todo lo que lo rodea. Como viajar al corazón del Valle del Elqui, por poner una imagen. Ese carácter residencial y relajado -está la piscina, el perro de la casa, el parrón, todo en armonía- le entrega un primer encanto.” “…los platos poseen sabores auténticos y los precios son justos. Más que justos. Prueben el Pad Thai ($ 5.900) -que es el plato emblemático tailandés y, por supuesto, de la casa-, lleno de los contrastes que generan la salsa tamarindo, la de pescado, la pasta de arroz y los camarones, pero préstenle especial atención al Kang Matsaman Curry ($ 5.800), una delicia especiada como pocas, embellecida por una abundante y rica salsa.”

YIN Y YANG (La Segunda Internet)
(26 febrero) CAFÉ DEL ÓPERA (Merced 395, Santiago Centro, fono 664 5491): “… el nuevo “Café del Ópera”, vecino al excelente restaurante de ese nombre, es uno de ellos.
Situado en calle Merced 395 (teléfono 6645491) tiene la ventaja de estar bajo la dirección gastronómica de Mathieu Michel, el mismo chef del Ópera y el Catedral, lo que permite aprovechar los elementos comunes. Así, además de lo que cabe esperar en cuanto a servicio de té y café, sandwiches, helados y dulces desde la hora del desayuno en adelante, hay ensaladas y sopas, cervezas y bebidas, todo ello marcado por un sello propio. Si los helados artesanales (también para llevar, como los sándwiches y dulces) son exquisitos y originales, en la línea de los cafés se ofrecen diez tipos diferentes y los tés e infusiones son Twinning, Chamana o Inti Zen, las aún pocas cervezas dan para escogerlas chilena, mexicana, danesa o belga, y la chocolatería utiliza productos venezolanos de primera clase.” “Pero quizás su toque más personal esté dado por los Beledge Broodjes, el estilo belga de los sandwiches. Aparte de ofrecerse en pan blanco e integral, y en dos tamaños (baguette y piccolo), servidos en dos porciones crujientes y, a lo menos en el primer caso, equivalente a un plato suculento, permiten un diseño a gusto del cliente. En efecto, hay catorce productos básicos (jamón, queso, pollo, jaiba, entre otros). Elegido uno de ellos, se le puede agregar tres acompañamientos seleccionados de entre diez posibilidades y una o más salsas

CÉSAR FREDES (La Nación Domingo)
(28 febrero) LE BISTROT (Santa Magdalena 80, local 7, Providencia, fono 232 1054): “Hay una cocina de bistrot que expresan los platos de charcutería o quesos, tres o cuatro sopas y preparaciones clásicas, casi siempre guisos, como el coq-au-vin, el boeuf bourguignon o el confit de pato. No falta una quiche, un par de ensaladas y los clásicos postres franceses como la consabida créme brûlée.” “La explicación de una cocina que ofrece algunos platos mejores que otros, pero que tiene puntos notables, reside en la presencia de un joven chef francés llamado Gaetan Eonet, que ejecuta muy bien, precisamente, los platos clásicos de un bistrot. Pocos patés de campagne tan aromáticos, sabrosos y suculentos hemos probado como el plato con que tres amigos iniciamos nuestro almuerzo del día miércoles. Era justo la pasta de naturaleza tosca, pero sabrosísima y abundante, con buen pan caliente y a un precio de sólo $3.400.” “Merece público y, por su cocina, éxito. Podría incluso fortalecer el polo Rivoli-Baco en plena Providencia.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(28 febrero) CIUDAD VIEJA (Constitución 92, Providencia, fono 248 9412): “Gracias a su carta que ofrece sándwiches totalmente distintos a los clásicos chilenos, el local ha llamado la atención.” “Ella se decidió por un gran pilón, hamburguesa con queso azul y cebolla acaramelada en pan italiano, y yo, era que no, por un sándwich de lengua en marraqueta con pimientos, cebolla tipo escabeche y pebre al merkén. Ambos venían en platos de greda con potes de mayonesa casera para acompañar. La hamburguesa estaba algo recocida, lo que la hizo resistente a los embistes del cuchillo, aunque la combinación de ingredientes era rica. Mi emparedado de lengua estaba blandito y rico, con esa marraqueta de justa crujencia pero que no te rompe el paladar. No le sentí nada de merkén pero me gustó.” “Me quedé con ganas de probar otras variedades, pero será para la próxima, porque con un sándwich salí más que satisfecha. Además, como hacía harto calor, probamos varios jugos de la casa: uno de ají verde y hierba buena, rico; otro de frutilla-albahaca; una limonada hierbabuena y uno de manzana con pepino, que yo habría colado: cada tanto nos tropezamos con un trozo de cáscara o una pepa.”

miércoles, 24 de febrero de 2010

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXII. 25 de febrero al 3 de marzo, 2010

LA NOTA DE LA SEMANA: Regreso a casa 2010
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Torofrut, parada obligada
LAS CRÓNICAS DE LOBBY: Organicomanía
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA

REGRESO A CASA 2010

Se acabaron las vacaciones y con ello la gran mayoría se reintegra a las actividades económicas normales en todas las ciudades y pueblos del país. Se inicia un nuevo año laboral y atrás quedan los recuerdos de hermosas jornadas veraniegas. Fueron dos meses de poca actividad en la capital y las grandes ciudades, pero de gran trabajo en los balnearios. Los que se quedaron sin vacaciones por lo menos no sufren el estrés del regreso a casa ni tendrán que adecuarse a la vida normal. Los no veraneantes también descansaron de tacos, buses repletos y fueron capaces hasta de encontrar asientos vacíos en el Metro en horas peak y bajar en auto desde La Dehesa al centro era cosa de minutos. Y créanlo, eso es como estar de vacaciones.

Por lo menos en Santiago, nuestra capital, la apuesta gastronómica se viene fuerte este año. Aunque no lo crean hay bastantes movimientos y tendremos nuevos emprendimientos a corto plazo y lógicamente habrá mucho de que escribir. Estamos –casi- saliendo de una crisis económica y eso se notará en la industria. Felicitamos los nuevos proyectos pero OJO con los nuevos restaurantes. Muchos de ellos serán aspiraciones de nuevos (¿o viejos?) pseudo empresarios que les contaron que un restaurante era un pingüe negocio. Ya pasó en la época de la crisis asiática y ahora se repetirá debido más que nada al recambio de autoridades. Desde estas páginas, un humilde consejo. Hoy en día la gastronomía es una cosa de profesionales y no de amateurs. Si alguien tiene la ocurrencia de invertir 300 millones en un restaurante, es mejor que con ese dinero compren diez departamentos chicos y los arrienden. No pasarán las penurias de meterse en un negocio que no conocen ni perderán su dinero a seis meses de inaugurado.

La gastronomía es muy linda, pero hay que dejársela a los que conocen del tema. El resto, son puros cuentos.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR




TOROFRUT
Parada obligada

Conocí a “don” Jaime Toro, propietario del Torofrut, una agradable noche de premios donde el Circulo de Cronistas Gastronómicos de Chile entregaba los galardones a lo mejor del año. Corría el 2002 y ya tenía acérrimos adeptos. Una frutería ubicada en plena carretera al norte, muy cerca de la bajada Las Chilcas que –como todos los buenos negocios de carretera- mutó de expendio de frutas a restaurante. Ese día, don Jaime y su familia estaban felices. La ceremonia, realizada en el Roof Garden del desaparecido hotel Carrera, fue inolvidable. Tanto para él como para nosotros, los cronistas.

Desde ese año no he pasado uno sin pasar por el Torofrut. Hoy a don Jaime pocas veces se le ve comandando su negocio pero todo sigue igual que siempre. Generalmente paso un poco antes de mediodía donde aun se puede desayunar con ganas. Una paila con huevos fritos (tres), pan amasado y café con leche fue mi última aventura. Antes había probado su ya clásica mechada y sus sándwiches de pollo. Y como siempre, uno sale con la sensación de quedar debiendo algo ya que la cuenta final es siempre más económica de lo que uno se imagina.

¿Mantel largo? De ninguna manera. ¿Picada de carretera? Creo que tampoco. Acá hay algo de “deli” que tiene un qué se yo. Para llevar, duraznos recién sacados del árbol, castañas e higos en almíbar; vinos (y de los buenos) a precios de bodega y grandes platos y sándwiches preparados por incógnitas manos en una desconocida cocina donde creemos –y pensamos- que está manejada por manos femeninas. Sin dar fe (ya que no he tenido la ocasión), los porotos granados y la cazuela de pava son de antología y sus arrollados, perniles y lengua, de otra galaxia.

Acá hay cocina típica. Nada más. Pero buena, sabrosa y sana aunque a veces un poco cargada al ajo. Sin embargo es una muestra de lo rica de nuestra gastronomía y avala tremendamente ese premio entregado ya hace cerca de diez años atrás.

Don Jaime no transa la calidad ni el precio. Le gusta tener su negocio con público y goza cuando le alaban su comida. Buenos quesos y huevos de campo; en temporada, paltas y naranjas de esas que dan ganas de comerlas a mordiscos. Sillas de paja para un descanso en el camino para agarrar fuerzas para seguir adelante. Una pared completa con artículos de prensa avala su propuesta. Una pared escrita por chefs y cronistas duros, de esos que nunca alaban propuestas gastronómicas. Y, a pesar de sus galardones, de sus premios, de las crónicas escritas y de la fama obtenida durante estos años, don Jaime sigue ofreciendo con humildad lo mismo de siempre y a precio de huevo. Eso, en Chile, es casi una utopía.

Torofrut no es un restaurante de carretera. Es una parada obligada. La suficiente para hacerse “fan” de este local. Nada lo supera en muchísimos kilómetros alrededor.

Hágame caso. Ya tendrá oportunidad de agradecerme este dato. (Juantonio Eymin)

Torofrut. Panamericana Norte, kilómetro 80, Llay Llay, fono 34 -611 798.

LAS CRÓNICAS DE LOBBY


ORGANICOMANÍA

Polifenoles, proteínas, minerales, omega tres y seis, ácido gamma-linolénico, aceite de canola, vitaminas, aloe vera, jalea real y un largo etcétera y etcétera son parte de esta nueva revolución adaptada (y adoptada) de los países desarrollados. Comer bien y sano es la premisa. Partió en nuestro país con extranjeros avecindados y familias de diplomáticos que necesitaban una alimentación lo más cercana a sus países de origen, además de empresas extranjeras que requerían importar alimentos sin intervención química. Resultado: la fiebre orgánica, una opción que muchos ya han asumido y donde están dispuestos a pagar más por un producto sano y natural.

Me dí el trabajo de buscar sitios donde se venden estos productos. Obvio que la cosa y el tema es ABC1. O sea, tenía que trasladarme de Tobalaba hacia arriba en búsqueda de “picadas orgánicas”, ya que más abajo de la cota 600 me iría mal. Bueno, bonito y barato, fue mi búsqueda. Sano y saludable era mi tercera demanda.

Y empezó mi peregrinaje. Romería en realidad ya que los sitios son pocos. Llegué incluso a conversar con los productores de la mejor carne de vacuno que existe en el país (Chile Beef) y salí frustrado de la interviú. Los animales, salvo los chanchos y gallinas que mantienen los campesinos en sus parcelas, todos requieren de vacunas y otros químicos durante su vida. Algunos pollos, como los de la Granja Magdalena, son criados bajo este concepto orgánico, aunque, según supe, aun no logran la certificación correspondiente. Mejor suerte corren los corderos de Magallanes, ya que allá comen sólo lo que la natura les da.

Con las carnes, mal. Pensé en pescados y mariscos, los que podían solucionar el problema del artículo. No quiero latearlos pero no fue así. En alta mar podrían existir especies libres de contaminación, pero ¿quién certifica o quién se atreve a poner una firma ante estos verdaderos “carteles” de los océanos que no son otra cosa que multinacionales en búsqueda de materias primas? Ni hablar de los salmones ni de peces que se alimentan con Riles de empresas que botan sus desechos a los mares, lagos y ríos.

Estuve a punto de renunciar cuando me hablaron de frutas y verduras. –Ahí sí que vas a encontrar algo, me comentaron. Me acordé entonces de la señora Juanita Münzenmeyer de Minte, que tiene un verdadero jardín de verduras y hortalizas allá en Puerto Varas y que es la regalona de todos los restaurantes de la zona (Camino Alerce Km. 4). Ella siembra y cultiva productos de temporada. Crecen gracias a la lluvia y el sol. Hileras de zapallos italianos, betarragas, lechugas, achicorias, rabanitos… Todo fresco y natural. Ricas a decir basta. Allí no hay invernaderos ni nada. Es a campo traviesa. Buena tierra y buena agua. El resto, lo pone la naturaleza.

Más exclusivos son en La Chakra (Sánchez Fontecilla 534, cruzando Tobalaba). Allí se pueden encontrar muchas variedades de verdes: baby green, marvell, grand rapid, misuna, rúcula selvática, las que cosechan en invernaderos. También tienen otras verduras y frutas orgánicas. Como son livianas y las venden por kilo, resulta una opción bastante económica para deslumbrar a los comensales.

La Tienda Natural (Las Tranqueras 1250, Vitacura) es posiblemente el fetiche de la cultura orgánica envasada. Un cuantuay de productos a disposición: Miel, té, café, semillas, aceites, suplementos alimenticios y un sinfín de pócimas y productos para alegría de sus visitantes. Los supermercados Jumbo y Líder de la zona alta de la capital también se han sumado a esta cruzada y ofrecen espacios con productos elaborados sin químicos ni fertilizantes. En pleno El Golf, Coquinaria también hace su aporte (Isidora Goyenechea 3000). Aparte, un puñado de locales también ofrece estos productos, sin embargo hay que diferenciar lo que es orgánico y lo que es natural, ya que no todo está certificado.

El gobierno no podía quedar fuera de esta tendencia. Juntó a una serie de productores de norte a sur y abrió su tienda Sabores del Campo (Agustinas 1455). Allí se puede encontrar una gran variedad de productos elaborados por familias campesinas chilenas. Casi todo envasado, el lugar tiene la particularidad de poder encontrar alimentos de todas las regiones del país. No todo es orgánico, pero hay una intención que merece una visita. Pobres campesinos. Certificar productos orgánicos no es fácil ni barato, así que los venden sólo como naturales.

Pero debía encontrar un restaurante afín. No lejos, en la Plaza Perú, con un envidiable estacionamiento (pagado) y buena vista, está el VOP, Very Organic People, (Augusto Leguía Norte 216, El Golf), una cafetería orgánica bastante chic donde ofrecen una serie de cafés orgánicos y biodinámicos además de mate (para alegría de los amantes de esta rioplatense infusión); jugos, helados, algunos sándwiches con palmitos, palta, huevos de campo; sopas para el almuerzo (de zapallo, puerros y/o papas orgánicas), soya y queso fresco. Sin duda, una especie de refugio nuclear para los seguidores de lo sano y natural

Todo lo que he escrito hasta el momento es para satisfacer el hambre. ¿Y la sed, se preguntará el lector? Aparte de las benditas aguas minerales que cada día tienen más adeptos (y marcas) en el país, quiero referirme al vino. Y ahí hay un exponente de excepción. Coyam de Viñedos Emiliana, una de las grandes bodegas orgánicas de Chile. Pero ojo. No hay vino orgánico. Las uvas son las orgánicas ya que los vinos no resisten mantenerse dignos sin los famosos sulfitos. Aparte de ese detalle, es de lo mejor que se puede beber en esta categoría. Los hay más onerosos (Antiyal) o menos (Novas). Pero Coyam está definitivamente en el cenit de los vinos orgánicos nacionales.

Estamos a años luz de las mega-ciudades y los grandes centros de comida orgánica en el mundo. La tendencia sigue y a medida que el consumidor lo requiera la oferta será más variada. Lo sano y natural es una etiqueta que vende y que produce muchos dividendos.

Mientras tanto, muchos deberemos seguir con la dieta impuesta por los países desarrollados. Esa llena de vitaminas y quién sabe qué más, que hizo crecer a nuestra población a niveles insospechados desde los años 50. Hoy es normal ver lolos de metro noventa y calzando cuarentaycinco y lolas con unas pechugas descomunales. ¿Habrá que dar las gracias o será mejor volver a los años que vivíamos sin transgénicos, sin Monsanto y sin químicos?

Sólo Dios sabe. (Juantonio Eymin)

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(19 febrero) CAFÉ TURRI (Templeman 147, Cerro Concepción, Valparaíso, fono 32 – 225 2091): “Este renovado local, cercano al paseo Gervasoni y el museo de Lukas, goza de una de las mejores vistas al puerto de Valparaíso y está muy bien atendido. Reciben con pancitos caseros redondos y calientes, dos tipos de mantequilla y paté de ave, y como alguna vez comenté, el chef francés Erwan Salaün divide su carta entre sus creaciones y recetas tradicionales porteñas.” “Me gustaron sí los "tricornios" de fina masa rellenos de pulpo molido con más marisco, y salsa de bisque, salpicado el total con queso, pimiento e hilos de cebolla colorada ($7.100), como asimismo el pastel de jaiba, abundantísimo y presentado en forma un tanto extraña dentro de una gran tulipa dura de queso ($7.200). De los postres, probé la "vanidad porteña", mote con huesillos al que añadieron (¿la vanidad?) una copa de late harvest frío ($3.000), y el de papayas rellenas con mousse de arándanos y avellanas ($3.500), traído directamente del freezer, al que se agregó helado de vainilla sobre merengue.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(19 febrero) DESMADRE (Providencia 1670, Local B, fono 264 0836): “1.- Al pedir un jugo, la moza dijo que había los que decía la carta. La carta no decía (y la mitad del jugo era hielo)….3.- El pulpo al olivo ($5.800) estaba chicloso y las aceitunas de adorno eran negras, no de las moradas…4.- Los platos de fondo llegaron cuando los platos de entrada llevaban, exactamente, quince minutos vacíos sobre la mesa.7.- Otro plato, unos raviolis negros con jaiba ($7.100), estaba rico, pero salió un pedazo de caparazón en uno de ellos. En cambio, del queso de cabra ofrecido en el relleno, nada.”

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(19 febrero) MAR ADENTRO (Rengo 20 Caleta Pescadores Peñuelas, Coquimbo, fono 51-2400121): “…un local reducido y sencillo de pocas mesas, sin siutiquerías, adornado con avíos para remendar redes. Sin olor a fritanga, de limpieza impecable en los baños. En la mesa bollitos recién hechos y un pebre irresistible. Un pisco sour bien frío ($ 1.500), con limón recién exprimido, mejor que el de varios cinco estrellas capitalinos. Gustosos erizos al matico ($ 5.000), buen congrio frito ($ 6.000), con ensalada chilena o puré al merkén para estar en onda. Y el Misiones de Rengo a $4.500. Un celestino clásico ($ 1.400), helados y un panqueque con papaya todavía experimental.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(20 febrero) XING SHUNG (Vicuña Mackenna 8835, La Florida, fono 2622601)”…el Xing Shung, un enorme y limpio lugar, en tonos verde y rosado, donde suelen comer los dueños y cocineros de los restaurantes chinos de Santiago. Luego de cerrar sus establecimientos, se van a comer hasta altas horas de la noche, como en casa, en este local de La Florida, donde incluso hay un gran televisor con programación de su país de origen.” “Muy rico, en cambio, el cai pa hua qu, sencillas verduras chinas con champiñones y condimentos. Hay también un pescado entero, con hueso (sic), frito y con salsa tamanidon (sic). Lo más entretenido es sumergirse en la carta y ver lo diferente que puede llegar a ser. La verdadera cocina china, que en la inmensidad de su territorio acoge innumerables pueblos y culturas.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(21 febrero) MESTIZO (Av. Bicentenario 4050, Vitacura, fono 7-477 6093): “¡Puchas que es lindo el Mestizo! No me canso de disfrutar el lugar donde está enclavado. Sentarse en sus terrazas para admirar el jardín y los cerros es un placer.” “La atención fue eficiente y rápida. Partimos con cerveza y pedimos solamente platos de fondo. El Keno pidió un mero con costra de jamón serrano sobre tacu tacu de pallares y salsa de setas silvestres, que le encantó. El tacu tacu es una preparación peruana que mezcla arroz con diversos ingredientes (en este caso, pallares) y se fríe. Yo escogí unos gnocchis de yuca con ragú de pato y una espumita de foie gras; todo rico. Ambos platos, y el resto de la carta, me parecieron bastante invernales.” “Mestizo es un lugar tan bonito que cualquier cosa pareciera quedarle chica. En general comimos rico, pero para la próxima habrá que pedir un cebiche.”

CÉSAR FREDES (La Nación Domingo)
(21 febrero) CHINA VILLAGE (Salvador Izquierdo 1557, La Reina, fono 277 7499): “En China Village hemos comido muy bien cuatro personas, es verdad que sin vino, pero con cerveza, por $25.000, lo que hace un promedio de $6.2500 por persona.” “En el consumo hubo buenas y muy contundentes lumpias, que en Chile se llaman “arrollado primavera”, no sólo de repollo, como las hacen ahora en la mayoría de los chinos, correctos wantan fritos, de masa tenue y ligera, aunque de poco relleno, como en todos lados y después dos chapsuis, uno de carne y otro de pollo y medio pato Pekín, asado, laqueado y con sus crépes de harina de arroz, cebollines tallados y salsa de ciruelas.” “A nosotros nos basta el China Village de todos los días. Buen ambiente, buena atención, cocina correcta con algunos platos notables como el pato Pekín y precios muy sensatos y accesibles, que siempre es una cosa muy estimable.”

miércoles, 17 de febrero de 2010

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXII. 18 al 24 de febrero, 2010

LA NOTA DE LA SEMANA: Arica: ¿el jardín o el patio trasero del norte?
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: El comedor del hotel NH
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Mis vacaciones
PURO VINO ES TU CIELO: Cousiño Macul renueva su tienda
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA


ARICA:
¿EL JARDÍN O EL PATIO TRASERO DEL NORTE?

Me gusta Arica pero a la vez me da pena. Con los años se ha ido transformando en el patio trasero de sus vecinos iquiqueños y también de los habitantes de Tacna, dos ciudades que han crecido gracias a la importancia que les han dado sus autoridades.

No existe gastronomía típica, no podría tenerla ya que a 40 kilómetros esta Tacna con toda su popular comida peruana. Los turistas que llegan a esa ciudad lo hacen por sus playas y su clima siempre primaveral. Si se trata de comer, viajan al Perú, y sanseacabó.

Pero para los nostálgicos de siempre, un dato permanente. En el mercado de Arica, ubicado en pleno centro de la ciudad, existe un pequeño local que se llama Caballito de Mar. Allí se vende desde tiempos inmemorables la Copa Martínez, una copa grande, como la de helados, que lleva en su interior distintos jugos (de cebiche, erizos, piures, machas etc.etc.) coronado en forma espectacular con uno o dos huevos crudos, dependiendo del comensal. La Copa Martínez ha traspasado fronteras y posiblemente sea el único ícono de esa ciudad.

Si visita el Caballito de Mar, recuerde que el local no tiene patente de alcoholes, así que se tendrá que conformar con un "tecito" de vino blanco no más, con su correspondiente plato y su respectiva cuchara.

Es el único dato gastronómico bueno que he podido encontrar en esa ciudad. Para el resto, hay que viajar a Tacna. Una pena.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


EL COMEDOR DEL HOTEL NH

El “gordo” Kallens ya no lo es. No podremos volver a llamarlo así ya que decidió ponerse a la altura de los tiempos y adelgazar. “Por salud”, me comentó. Y ya se le nota con menos peso y más activo. Pasé a saludarlo ya que tenía una reunión en las cercanías y almorzamos juntos casi a la suerte de la olla ya que era francamente tarde para la merienda. Un jugo para él y un gin con gin para mí. ¿Por qué no un pisco sour? Fácil. Personalmente no pido sours en los hoteles ya que dejan mucho que desear. Y aunque los españoles (los dueños del hotel) tampoco conocen el gin con gin, lo preparan como es de mi agrado.

Pero me salí del tema. Kallens quería tentarme con dos platos nuevos que incluyó en su carta de verano: un cebiche mixto de pulpo - corvina y un salmón con polenta al pesto de albahaca. Dos platos que renuevan una carta que no deja a nadie disconforme. Si me preguntan qué diferencia la comida de Alan Kallens al resto diría que ésta es una gastronomía entretenida, donde el chef juega con productos y el comensal se entretiene probando mixturas diferentes. No hay que ser mago para preparar pantrucas, por ejemplo, pero las que hace Kallens se disfrutan tanto o más que las preparadas por la abuela o la mamá. Y creo que ahí esta el secreto de este chef. Entretiene a sus clientes.

Acá hay comida con cuento, como acompañar unos filetitos de salmón con polenta al pesto, una polenta que queda rica a rabiar y que aporta sabor y textura a ya nuestro vilipendiado salmón. Lo mismo hizo años atrás con su “charquicán del bicentenario” donde el aporte lo entrega un verdadero charqui de equino. Lo mismo hace cuando ocupa las legumbres y les da un toque original a ellas. En fin, mucho se podría decir del “flaco Kallens” que lleva ya ocho años liderando las cocinas de este hotel de capitales españoles.

Entretiene hasta el menú del día que entregan durante la semana laboral. Siempre varía y eso es un plus para los que almuerzan en ese lugar. Y parece que gusta, ya que siempre está repleto.

El año pasado conté que al comedor le faltaba “una manito de gato”. No precisamente en su gastronomía sino en su ambientación. Parece que viene en camino el V°B° para su remodelación. Ojala pronto veamos un comedor tan acogedor como las preparaciones que salen de estas cocinas. Valdrá la pena (Juantonio Eymin)

Hotel NH Ciudad de Santiago: Av. Condell 40, Providencia, fono 341 7575

LOS CONDUMIOS DE DON EXE




MIS VACACIONES

Para: lobbychile@gmail.com
Asunto: Vacaciones

Estimado jefe:
Heme aquí, posado en una tumbona, mirando un cielo azul y sin una nube mientras bebo un Bloody Mary a media mañana. No pretendo contarle dónde estoy ni cómo llegué por estos lares. Estoy al ladito de la playa y veo espectaculares cuerpos asoleándose. Yo ya no me expongo al sol (no porque sea malo sino que me da fastidio hacerlo) y con una guayabera de lo más coqueta y mi sombrero Panamá dejo pasar las horas mientras descanso del sauna urbano que usted debe estar sufriendo allá en la capital.

¿Por qué le escribo? Fácil. Para contarle que he decidido quedarme otra semana en estas idílicas playas ya que Mathilda hará lo mismo en Iquique y no regresará hasta inicios de marzo a Santiago. Además no me imagino capeando el calor en una ciudad donde no pasa nada, ni nadie me necesita (sólo usted). Por ello le informo que si bien mis vacaciones serían más cortas, estas se están alargando única y exclusivamente porque no tengo ganas de regresar.

¿Por dónde quiere que parta? ¿Por lo que he bebido o lo que he comido?, ya que aparte de eso, lo mío se va en mirar mujeres y dormir. Pero como eso es una perdida de tiempo para usted, le cuento que mi descanso ha sido bastante regado y lleno de mariscos y pescados. Mi hotel tiene un restaurante – terraza que mira a la playa y es donde estoy ahora con mi trago y mi laptop. De ahí almorzaré con mi anfitrión (uno tiene amigos en todas partes) quien hoy me ofrecerá unos camarones de orilla (de esos difíciles de encontrar) y luego un chupe de locos. Obvio que acompañados de buenos sauvignon (para partir) y chardonnay (para terminar). Los postres, la fruta, yo me la sirvo en la mañana a la hora del desayuno así que nuestros almuerzos son finalizados con un buen café de máquina y un limoncello de bajativo. Lógico, después de almuerzo parto a mi habitación a descansar y a reponerme ya que las jornadas son largas.

A falta de Mathy estoy leyendo un libro. La Fortaleza Digital se llama y es un enredo de los grandes. Mejor Mathy que el libro, pienso cuando se me cierran los ojos y me dispongo a dormir siesta.

En las tardes salgo a caminar por la Costanera. Ahí se ve de todo. Lindas chicas solas o en grupos. Algunos jotes que las siguen y las piropean. Mamás con sus retoños, nanas con los bebes en coches y papás andando en bicicleta, que es la única forma de desprenderse de sus mujeres y lo aprovechan para mirar los teams de verano y las guapas que pasean por el lugar. Yo llego hasta el final de la costanera y ahí hay una feria artesanal. Es la versión veraniega de los malls y allí hay de todo. Pulseritas (me compré dos), aros, tatuajes a la minuta, colgantes, cortinas de plástico, naipes, chapitas y sorpresas a $100. Le juro jefe que va más gente a la feria que a la misa dominical.

¿Se ha dado cuenta jefe que en todas las playas del país hay dos sectores: uno, el cuico, lleno de guapas mostrando sus figuras; y el rasca, donde se bañan las gordas de medio pelo junto a unos niñitos que salen del agua con los labios morados? Bueno. Mi balneario es igual a todos. O sea, normal. También hay horarios y se respetan más que las señales de transito. En la mañana y a mediodía bajan las regias y se retiran a las 2 de la tarde. Luego llegan las familias y los críos y en la tardecita las nanas con los coches de guaguas se toman el sector. ¿Y en las noches? Bueno, en las noches llegan los lolos a hacer la “previa”. O sea beber harto antes de ir a los carretes. Al fin, todos felices y en su lugar.

Hago el mismo camino al regreso cuando el sol está poniéndose en el horizonte. A esa hora el diablito malo que llevo en mi cabeza comienza a ofrecerme algunos cócteles con el fin de apaciguar mi sed y disponerme a otra jornada nocturna. ¿Pisco sour, kir royal o un Manhattan para comenzar? Ahí apuro el tranco.

Como está fresco a esa hora ocupo una de las mesas del interior cerquita de la chimenea –prendida, obvio- y de un ventanal. Ese será mi cuartel de mando. Parto con un vodka – tónica y el mozo me ofrece unos ostiones grillados para picar mientras leo la carta y llega el dueño de casa. Feliz lo acepto y ahí comienza otra aventura más.

¿Usted cree jefe que me dan ganas de regresar a la ciudad? Nones. Y por lo menos me quedo una semanita más en este balneario. ¿Metro, taxi, Bip? Nada de eso existe acá. Tampoco dan ganas de alejarse mucho. Ojalá así sea el Paraíso.

Luego de los ostiones y ya acompañado con el dueño del ambigú y con un pinot noir heladito, me sorprendieron con unos calamares (a la romana) pero adobados en panko, con soya o tártara, para elegir. Ricos los anillos y sus aderezos. Luego, y “para no cargar tanto el estómago”, una palometa al vapor con panache de verduras. Peras al late harvest de postre y una tisana de hierbas para aplacar lo comido. De ahí a la timba. A jugar póker con dos matrimonios amigos de la casa.

Lo del póker es un pretexto para alargar el bajativo, el cual dura hasta las dos de la mañana. Entre risas, whiskys y chistes se nos pasa volando la noche. De ahí al sobre, a leer mi famoso libro (una página) y hasta el otro amanecer.

No me espere jefe. Con esta vida que estoy llevando, ganso sería si regreso a la ciudad. Pero no se ponga nervioso. En marzo estaré allá si o si. A no ser que usted disponga otra cosa y cambie de veterano.

Nos vemos y saludos a los que se quedaron en la ciudad…

Exequiel Quintanilla

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Para
: Exe.siglopasado@gmail.com

Ojalá regreses vivo por estos lados y cuídate del daño hepático. A tu edad ya deberías estar tomando yogurt y comiendo cosas beneficiosas para la salud. Desde marzo en adelante la actividad gastronómica se pondrá interesante por estos lados y no me gustaría verte pagando las culpas de tus vacaciones en una clínica especializada en viejos de mierda.

Tu jefe

PURO VINO ES TU CIELO...

COUSIÑO MACUL RENUEVA SUS SERVICIOS

Una historia vitivinícola de 150 años permite a los visitantes aprender y conocer del vino en Cousiño Macul, tradicional bodega ubicada en la comuna de Peñalolén que está constantemente dando a conocer novedades tanto en sus vinos como en los diversos servicios que entrega.

En esa línea, renovaron la tienda. Amplitud, diseño moderno y servicio personalizado caracterizan la nueva propuesta. Una cómoda sala de degustación permite a los visitantes degustar sus destacados vinos, y a la vez trasladarse en el tiempo en las distintas épocas, plasmadas en las paredes a través de cuadros de la bodega nacional y su evolución a lo largo de los años.

Y en cuanto a su oferta turística, este año sumó un Tour Premium, el que permite en una hora y media conocer las cualidades de los vinos de categoría superior – dos reserva y un premium – y degustar en armonía con tablas de quesos y frutos frescos. Ésta nueva opción se suma al tour tradicional, que se extiende por 45 minutos, donde se degusta un vino varietal y un vino reserva, más la copa de regalo

Los horarios de estos tours son de lunes a viernes a las 11:00, 12:00, 15:00 y 16:00hrs, y sábados a las 11:00 y 12:00hrs. Previa reserva.

El recorrido comienza en la sala “las gemelas”, llamada así por que está conformada por dos hileras similares de cubas de 60 mil litros, que se encuentran frente a frente como si estuviesen reflejadas en un espejo, para luego dar paso hacia la moderna sala de vinificación.

Luego, se camina hacia el museo, lugar donde se respira la historia de la viña. Es allí donde se conocen las máquinas que se utilizaban para embotellar, prensar y encorchar, fotografías de antiguas vendimias realizadas, y cómo etiquetaban manualmente hace más de 100 años, entre otras reliquias y recuerdos de la familia que datan de 1873.

Siguiendo en esta especie de máquina del pasado, la siguiente parada es en el mítico sótano de Viña Cousiño Macul, ubicado a seis metros bajo tierra. Construido en 1872 en cal y canto por arquitectos franceses, se mantiene intacto desde aquellos tiempos en que era uno de los lugares predilectos de Isidora Goyenechea. Se finaliza en la nueva sala de ventas, con la degustación de los vinos.

Los recorridos son con previa reserva al 3514175 – 3514135. Fax (56-2) 3514161 o bien a los correos ventas@cousinomacul.cl

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(12 febrero) TIERRA NOBLE (Nueva Costanera 3872, Vitacura, fono 761 4861): “…una parrilla de gran clase que también pone vegetales y buenos pescados al fuego, que alardea tanto de sus mariscos como de una bien provista cava.” “Notable pisco sour, aceite de oliva para golosear el pan, excelentes carnes que no desdeñan las delicias de mollejas y criadillas, algo olvidadas por los actuales golosos. Compitiendo codo a codo con locos sabrosos, tiernos pulpos y camarones de buen tamaño. Los platos tienen un precio promedio de $8.000, lo que no resulta tan caro en Nueva Costanera. Con una calidad que se consolida incluso en detalles como risotto de pulpo, de hongos, o sus papas Idaho para acompañar.”

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(12 febrero) CARUSO (Cumming 201, Valparaíso, fono 32 – 259 4039): “Seis empanaditas fritas rectangulares se ofrecen en tres variedades, pero las pedimos todas de mariscos ($6.000). Probé también un excelente y jugoso rollizo, blanco pescado de roca "a la lata", en papillote, con puré de papas a las hierbas servido aparte en pocillo de loza y ensalada chilena ($6.500); porotos granados "caldúos" con choclo cortado, zapallo, algo de pimentón y gran trozo de blanda plateada al jugo ($6.500), y chupe gratinado de locos en olla de greda de buen tamaño ($7.500), lo único que no estuvo a la altura del resto.” “La lista incluye especialidades locales tan típicas como el sándwich de pescado frito y la chorrillana, junto a la palta cardenal y el arrollado de malaya. Imposible mayor autenticidad.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(12 febrero) LA PICCOLA ITALIA (Antonia López de Bello 0153, Barrio Bellavista, fono 735 4138): “…unas empanaditas fritas La Piccola ($1.999) y unos aros de cebolla, de verdad (no de ese trupán-fast-food, $1.599). No había fritos de coliflor, una pena. Y luego un salpicón de pollo bien a la antigua (hasta con lechuga cortada en juliana, $3.499), unos sorrentinos rellenos de ricotta ($3.599) con rica salsa pomodoro, hecha con tomate del que estuvo vivo, y unas hamburguesas bien aliñadas, aunque algo secas, con buenas papas fritas ($2.999).” “En resumen: todo en su punto, sencillo (o retro, como el cebiche que se ve en la carta, hecho a la chilena) y con la sensación final, tras pagar la cuenta, de que se puede salir a comer sin sentir que lo encañonan a uno.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(14 febrero) JUAN Y MEDIO (Ruta 5 Sur, Rosario): “Partimos con una entrada de lengua fría que venía con una papa, mayo casera y tomates. Estaba ok, pero me quedo con la última que me comí en otro restaurante de carretera: el Torofrut. De fondo, sucumbí ante los porotos granados con pilco, una sopa enjundiosa y sabrosa. Estaban de miedo. Mi marido escogió un costillar con papas fritas que repartió entre él y los tres niños. La carne estaba a punto, las papas fantásticas y ¡alcanzó de más! También pedimos una ensalada chilena, bien rica, con tomates de verano, los verdaderos. Todo llegó a la mesa a punto y caliente. De postre, optamos por un mote con huesillos grande y heladito. En suma, en la 5 sur y ya de vuelta a la capital, debiera ser parada obligada por la excelente relación precio calidad.”