martes, 5 de septiembre de 2017

LOBBY MAG


LOBBY MAG.

Año XXIX, 7 al 13 de septiembre, 2017
LA NOTA DE LA SEMANA: Comienza la fiesta de Chile
MIS APUNTES: Zoldano’s
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Mes de la patria: Picadas con Denominación de Origen Popular
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
COMIENZA LA FIESTA DE CHILE

A poco más de diez días de nuestro popular “18”, se podría decir que ya todo está preparado para las celebraciones. Los ganadores de estas fiestas serán, como de costumbre, los balnearios, sus hoteles, las líneas de buses y las aerolíneas. Da la sensación que nadie quiere quedarse donde vive. Sin embargo, y a pesar del éxodo de muchas familias a destinos cercanos o lejanos,  le merma de población no se advierte en las actividades diarias de nuestras ciudades o pueblos.

Estamos de fiesta y deseamos que todos tengan unas felices y cortas vacaciones. Como todos los años, esperamos que todo sea miel sobre hojuelas. Arranca con esto el último trimestre del año, meses que se pasan volando y de mucha actividad. Hay que juntar fuerzas para lo que se viene. Y tal como dicen en el campo “no alcanzamos a terminar de bailar cueca cuando ya estamos dándonos los abrazos de Año Nuevo”.

 Bien vale un descanso con empanadas, choripanes, fierritos, asados bien regados y olvidarnos por unos días de la febril actividad gastronómica. Bien por los restaurantes de comida criolla, por las fondas, las ramadas y los locales de balnearios que esperan a los turistas de siempre. En Lobby adelantamos una semana las fiestas para que tenga la ocasión de leernos en su lugar de trabajo. Igualmente estaremos la semana del 18 con nuevos artículos, donde mezclaremos la cocina chilena con los nuevos restaurantes que se están estrenando esta temporada. Pero eso lo leerán la próxima semana. Mientras tanto, éxito y felices fiestas. (JAE)

 

MIS APUNTES


 
ZOLDANO’S

Muchos de nuestros lectores no identifican la Plaza (o Patio) del Sol a pesar de que desde hace años son asiduos de este espacio ubicado entre las calles Providencia, Santa Magdalena, Nueva de Lyon y la Costanera Andrés Bello. Allí se concentra uno de los más potentes centros gastronómicos de la capital. Rívoli, Baco, Le Bistrot, y Ambrosía son los más conocidos, a los que últimamente se han sumado el Piso Uno de José Ozaki y el Zoldano’s, una pizzería – trattoria que tras un par de visitas (en días continuos) destacamos en estas líneas.

A pasos del Baco, caminando hacia la Costanera, el Zoldano’s comienza a tentar a los amantes de las pizzas y de la cocina italiana. De propiedad de tres hermanos, Ilan, Yoav y Arie Zoldan, descendientes húngaros y fanáticos de las pizzas, los llevó a invertir en este comedor tras haber sido adiestrados en Nápoles por un verdadero pizzaiolo italiano. Su receta (para las pizzas) es la original napolitana, cuya masa fermenta durante 48 horas para que quede liviana y se amasa solo con las manos para que se formen orillas gruesas y llenas de aire. Se hornean por menos de dos minutos y sale una pizza crujiente y dorada en su justa medida. Son 32 cm de diámetro –el formato oficial de Nápoles para una pizza individual– que llevan a la mesa sin trozar, pues hacerlo es considerado un crimen. Para dar con la receta, los hermanos utilizan solo insumos italianos, desde la harina y la salsa de tomates, hasta los quesos y aceites, como el de trufa.

Nada que decir de las pizzas. Elaboradas con harina 00 de procedencia italiana, al igual que los tomates y quesos mozzarella y búfala, cumplen con el espíritu del lugar que, gracias a sus valores, consigue muchos clientes del sector, que disfrutan calidad a buen precio (desde 5.800 a $ 9.000). Lamentable el servicio, ya que su personal (femenino) es casi todo venezolano, no es capaz de controlar un restaurante con todas sus mesas ocupadas. Aun así, y con una sonrisa, salen del paso bastante mejor que sus congéneres chilenas, traspasando -eso sí- la responsabilidad a los propietarios del lugar, que deben estar pagando su amateurismo, en un sector donde ser profesional es casi una obligación.

Buenas pastas, sin ser extraordinarias. Posiblemente sus cocineros están más preparados para “romperla” con las pizzas, dejando de lado la preparación de las pastas ($ 6.000 en promedio), ya que la elaboración –por el momento- no es propia.  Su carta, además, contempla antipastos y ensaladas. Imperdibles son sus suculentos postres, como el rollo de masa de pizza relleno con nutella y plátano ($4.500) o un destacable y tremendo tiramisú con mascarpone ($4.200).

Deficiente carta de vinos, que al hacerlo notar me informaron que la estaban cambiando. Bebidas en lata, algo que posiblemente baja el promedio de consumo por persona, le dan un nuevo (y diferente) aire a esta explanada gastronómica donde se concentra parte de la mejor oferta capitalina. (Juantonio Eymin)

Zoldano’s: Avda. Andrés Bello 2233, Providencia / 22840 9983

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


MES DE LA PATRIA
Picadas con Denominación de Origen Popular
En las picadas todo puede suceder ya que son absolutamente transversales. Su difusión boca en boca ha permitido la permanencia de estos sitios, donde comer y beber bien por poco dinero las han hacho parte de la historia de nuestra cocina. En esta edición, nuestras 10 mejores picadas chilenas con una Denominación de Origen otorgada por sus fieles parroquianos.

 

 
COLO COLO (Romeral):
Según los entendidos, o sea, los más viejos, aquí se comen las mejores plateadas del país. Así de simple. Al Colo-Colo de Romeral se va a eso y punto. Comandado hace más de 33 años por Raquel Orellana, este tradicional establecimiento ofrece una carta muy acotada y a precios módicos. La receta es celosamente guardada, pero les puedo decir -entre nosotros-, que se prepara durante 4 horas a fuego lento, con baños de leche fresca intermedios y quién sabe que otro secreto que Doña Raquel atesora junto a su equipo. Son pocos los lugares que van quedando para comer buenas plateadas en el país. (Av. Chile 1332, Romeral, VII Región)

 

 
SAN REMO
Si existiera un sinónimo para describir las cualidades de un perfecto arrollado huaso, este sería San Remo, ya que este lugar se ha convertido en un sitio de culto para los amantes de este popular plato nacional. Frescos todos los días ya que se agotan rápidamente, es recomendable acompañarlo con puré picante o papas fritas hechas en casa. El Rey de los arrollados, que debió cambiar de ubicación por los avances de la ciudad, sigue siendo uno de los grandes imperdibles de la capital (Av. Miguel Claro 2220, Ñuñoa)

 



DON PEYO
Archiconocido por todos los amantes de la cocina chilena, cuando se termina la veda del erizo (1 de septiembre al 15 de marzo), los cocineros de Don Peyo se hacen pocos para preparar sustanciosos lebrillos llenos de lenguas anaranjadas, que con su sabor tan característico más un leve toque de cilantro, cebolla y matico, convierten los erizos al matico en uno de los must de este gran local que, aunque no tenga un letrero que lo identifique, más de cuarenta años de historia lo avalan como una de las grandes picadas de comida tradicional. (Lo Encalada 465, Ñuñoa)

 

 
EL RÁPIDO
1929 marca el año de inicio de las actividades de El Rápido, bar y fuente de soda que por décadas se ha convertido en uno de los lugares más conocidos del centro de Santiago, y quien lo conoce sabe que su principal característica es la rapidez en la atención. Pero toda esta tradición, que se sustenta en la historia de El Rápido y en su ágil atención a más de un millar de clientes al día, también tiene su base en sus sabores donde las empanadas fritas son el producto estrella. De ellas hay seis tipos y entre las históricas se mantienen las más solicitadas que son las de pino y queso, que se entregan al cliente con tan sólo hacerle un gesto al garzón. (Bandera 347, Santiago Centro)

 


LOS BUENOS MUCHACHOS
El origen de la parrillada es incierto. Nadie sabe cómo llegó a ser tan popular un brasero repleto de carne y subproductos vacunos y de cerdo encima de una mesa. Aun así, son centenares las parrilladas a lo largo y ancho país y que dan fe de un clásico que se mantiene hasta la actualidad. En los Buenos Muchachos esta práctica viene desde mediados del siglo pasado, con una calidad de materia prima a toda prueba. Mal que mal, es el restaurante más grande del país (Av. Ricardo Cumming 1031, Santiago poniente)

 

 
EL HOYO
“Chicha, Chancho, Pipeño, Terremoto". Así reza la entrada de El Hoyo, una de las picadas más conocidas de Santiago, que por casi un siglo ha ofrecido los sabores que permanecen arraigados a la cultura popular chilena. En la actualidad, ni su ubicación ni los años han sido obstáculo para que este local siga abierto al público, amplio tanto en edad como en niveles socioeconómicos. Sin embargo, y pese a su tradición, aún muchos no han comprobado su calidad, una que se refleja en su afamada lengua de vacuno, servida completa, con papas hervidas y pebre. Un gusto adquirido, que una vez consumida se transforma en un verdadero vicio. (San Vicente 375, Estación Central)

 
 
EL CARAMAÑO
En el año 1982 abre esta picada que por fuera tenía la clásica fachada de una casa del barrio, pero cuando apenas sonaba el timbre, don Vicente Gómez abría la puerta para atender a sus comensales como si fueran verdaderos invitados, conversando en sus mesas con el humor y picardía que lo caracterizaba. Hoy El Caramaño es un restaurante con alma de picada. Un lugar que expresa bien la esencia del pueblo: relajado y con platos bien a la chilena. Tiene sus paredes tapizadas de saludos o poemas que han ido dejando sus visitantes en el tiempo. Dentro de su menú destaca la médula al ajillo que la preparan como se comía antaño: la extraen del "hueso pito" de las patas delanteras de la vaca y la sirven en una paila de greda, con ají cacho de cabra y un poco de cilantro, o también sola, la que se come con pan y algo de sal. Colesterol a la vena... como es nuestra cocina. (Purísima 257, Barrio Bellavista)

 

 
EL RINCÓN DE LOS CANALLAS
Nació como un clandestino y hoy aún conserva varias de sus tradiciones. En los años del toque de queda, se bajaban las cortinas del local, pero quedaba un agujero. El que metía la mano tiraba un cable y sonaba la campana y de adentro preguntaban, "quién vive canalla" y respondían por ejemplo "la zarzamora esta morada" y ahí se abría la puerta al canalla que venía entrando y se le daba albergue desde la medianoche hasta las 5 ó 6 de la madrugada. El pasado histórico de este lugar, que hay que conocerlo de todas maneras, queda plasmado en el pernil Refugio 33 (para dos personas) que consta de un Pernil, prietas, chuletas, longanizas, arroz, papas y ensaladas mixtas. Todo grande, como debe ser. (Tarapacá 810. Santiago centro)

 


LAS VIEJAS COCHINAS
No eran ellas "las viejas cochinas" pero sí supieron sacarle partido a tal apelativo, que de apetitoso no tenía nada. Todo partió por un rumor sobre la calidad de un local vecino y la gente llegaba preguntando si era verdad lo que se decía. De su verdadero nombre -Cabaña El Turismo- ya pocos se acuerdan. "Las Viejas Cochinas" quedó tan arraigado y tan alejado de su sobrenombre, que se convirtió en una de las picadas secretas del circuito gastronómico criollo. Ubicado a orillas del río Claro tiene como insignia su pollo Mariscal, compuesto de un caldo con una pierna completa de pollo, longaniza, almejas, choritos, machas, cholgas, zanahoria, cebolla. Tan famoso, típico y sabroso que tienen versiones para una, dos y cuatro personas.  (Rivera Poniente Río Claro s/n, Talca)

 



TOROFRUT
Es de esos sitios creados a pulso conforme pasaron los años. Ahí estaba la carretera 5 Norte a la altura de Llay Llay para instalar, primero una frutería que luego derivó a sandwichería y después a restaurante tradicional. Hoy tiene un sencillo comedor en el que se apretujan mesas a la espera de una clientela ávida de hacer un ‘aro’, a sabiendas de que allí se encontrarán con una picada que no falla. Hay que confiar. Lo que se ve en las fotografías de sus cartas es lo que llega. Fuera de sanguches notables, sus platos de fondo como la mechada con puré, suave y perfumada, se convierte en un plato de colección y digna de cualquier comedor de mantel largo (Ruta 5 Norte, Km. 80, Llay Llay)

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

 
MUJER, LA TERCERA
PILAR HURTADO
(AGOSTO) LA BODEGUILLA DE CRISTÓBAL (Dominica 5, Recoleta / 22732 5215): “Antes de ordenar, lo primero fue la jarra de sangría, con sus naranjas y excelente sabor. Luego probamos a sugerencia del chef las croquetas de chistorra, de rica fritura y cremosas por dentro. Y también calamares a la romana, que untamos en el alioli que acompaña al pan. Como fondos, compartimos guisos de cuchara: fabada asturiana y callos con garbanzos. Ambos los sirvieron en pailas de greda, muy calientes, desde las que cuchareamos las tres. La fabada estaba buena, pero los callos con garbanzos estaban mundiales, realmente exquisitos, calientes y reponedores. Como postres, probamos un exquisito y fino tocino del cielo y una buena versión de la crema catalana. Salimos encantadas, bien atendidas y reconfortadas con una comida cariñosa y sabrosa.

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) CURRY (Francisco Bilbao 2752 / 22209 0595): “Con un té verde como compañía, se empezó con unos arrollados primavera thai ($6.900) que estaban bien fritos, pero eran del verbo pequeño. Al mismo tiempo llegaron unas hojas de camarón, esas de restaurante chino, como una amenidad. Podrían haber llegado antes. Y no es lo único no thai dentro de este restaurante thai, como lo es la sopa pho y unos arrollados vietnamitas.” “De los fondos, dos platos. Un clásico pad thai con harto tofu y camarones ($9.250), al que le faltaron dientes de dragón y cuyos tallarines venían cortados. Y con apenas una nota peregrina a salsa de pescado. ¿Temor al rechazo occidental? El otro plato fue un curry massaman ($9.250), ese de color cafecito e intenso en maní, con papas y trozos de lomo de una vaca poco budista. Tenso el animal. Y ojo, que estos currys tailandeses son más sopeados, no tan espesos ni tan faltos al líquido como resultó ser este.” “¿Aló, Tailandia?”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) TANAKA (Alonso de Córdova 4248, Vitacura / 22206 6000); “De una carta brevísima, que no por ello es excelente (uno busca excelencia en las cartas breves porque hay más oportunidad de esmerarse en cada plato), pedimos un tártaro de atún ($9.200) que resultó muy católico, aunque convencional, con su palta picadita y sus manchas multicolores de salsitas. En cambio, el plato de spaghetti di sepia ($10.400) sí que resultó estupendo: pasta cocida al dente, riquísima salsa hecha, seguramente, con reducción de cáscara de camarones o algo igualmente sabroso, con abundantes mariscos y todo en una cantidad abundante. Bien.

 

 

martes, 29 de agosto de 2017

LOBBY MAG


LOBBY MAG.

Año XXIX, 31 de agosto al 6 de septiembre 2017
 LA NOTA DE LA SEMANA: Las mejores empanadas del 2017
MIS APUNTES: Cocina chilena en hoteles de vanguardia
COLUMNAS VINTAGE: Los periodistas multiuso
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
LAS MEJORES EMPANADAS DEL 2017
Un gran concurso que se vio opacado por la calidad de las empanadas
 
 El sábado recién pasado se realizó –como todos los años- una nueva versión del tradicional Concurso de Empanadas que realiza el Círculo de Cronistas Gastronómicos y del Vino de Chile. Como estoy involucrado en esta Asociación, tuve la oportunidad de recibir las muestras (que se compraron en forma anónima) y otorgarles un número, con la finalidad que el jurado – seis miembros del círculo y tres renombrados chefs – cataran el producto sin saber su origen ni procedencia.

Por diversas vías de compra llegaron más de 60 muestras, a las que se le asignaba un número y se enviaban a la cocina del Espacio Gastronómico de Guillermo Rodríguez, quien fue el anfitrión de este importante evento anual. Tres mesas estaban dispuestas en el comedor principal de la casona y cada una de ellas fue integrada por un chef y dos miembros del Círculo, quienes podían opinar sobre la composición de cada una de las muestras y luego valorizarlas con notas del 1 al 7.

Sería fácil hacer un resumen y contarles el origen de las mejores empanadas de este año. ¿Ganaron las empanadas del Barrio Alto? No, ya que el origen de las tres ganadoras provienen de barrios absolutamente diferentes, Lo Barnechea, La Reina y Recoleta. Doy fe que por mis manos pasaron empanadas compradas en Santiago, Ñuñoa, La Florida, San Bernardo, Estación Central, Cerrillos, Macul, Maipú y otras comunas del Gran Santiago.

Aunque el resultado de este año se notó la inusitada baja de calidad de las empanadas compradas en el Barrio Alto y de acuerdo a la lista de ganadores entregada por el Círculo, sólo 10 de las 60 muestras lograron  algún reconocimiento por parte del jurado. El resto, medio centenar de empanadas, no pasaron los límites que la tradición determina como “buena manufactura”: empanadas añejas, masa cruda, uso indiscriminado de maicena para engrosar la salsa, carne con demasiada grasa, uso abusivo de  cebolla, empanadas congeladas, y en varios casos el uso excesivo de especias fueron los grandes defectos detectados en esta jornada. 

Por eso hay que felicitar a los ganadores, ya que las muestras llegaron en forma aleatoria y sin siquiera saber quién las adquirió. Los auspiciadores – vinos La Causa País de Viña Miguel Torres Chile, pisco Waqar, aceite de oliva Petralia y la nueva chicha Moscatel de Terramater, apoyaron con recursos para adquirir las decenas de muestras necesarias y –como es costumbre- al final de la jornada los jurados (entre ellos los chefs Claudio Úbeda, Patricio Cáceres y Cristián Gómez ), más Carolina Freire, Darío Córdova, Pilar Hurtado, Patricio Rojas, Macarena Achurra y Consuelo Goeppinger como representantes del Círculo de Cronistas Gastronómicos, decidieron que los ganadores de la evaluación correspondiente al año 2017 recayeran en:

1.-Rosalía, Pastor Fernández 15.521, Lo Barnechea; (22232 1593) 
2.-La Nonna, Palmas de Mallorca 156, La Reina  (22227 0144)
3.-Empanada Mía, Av. Perú 1474, Recoleta (22833 7747)
4.-La Tinita, Antonio Bellet 58, Local 1, Providencia. (22236 4199)
5.-Ambassador, Tobalaba 975, Providencia. (22231 8145)

Y no hay más. Es una pena tremenda ya que me hubiese encantado que la empanada -el producto más vendido en las celebraciones de nuestras fiestas patrias-, tuviese más actores de calidad. Los resultados desencantan y no son lo que nos gustarían. Desde estas líneas, mis felicitaciones a los que elaboran productos de buena calidad y un tirón de orejas a los que manufacturan empanadas con una planilla excel al lado, donde el amor por el producto no figura en ninguna columna. (JAE)

 

MIS APUNTES


COCINA CHILENA EN HOTELES DE VANGUARDIA

Atrás quedaron los tiempos en que la cocina hotelera era de carácter internacional, donde con spaguetti, lasañas, pescados con salsa Margarita y filete migñon-champiñón, sorprendían a sus clientes. Hoy y junto al advenimiento del nuevo siglo, estas cocinas se han modernizado, profesionalizado y muestran la parte más lúdica de una gastronomía chilena de vanguardia. De cientos de ofertas hoteleras que existen en la actualidad, hemos escogido cuatro grandes cocinas, donde la calidad de la carta se le suma un eficiente servicio y elegantes atmosferas, junto a grandes materias primas y un excelente trabajo de los chefs y sus brigadas.

 

 
THE SINGULAR SANTIAGO
Un gran equipo de profesionales de la cocina, sorprenden con técnicas provenientes de Francia e implementadas con productos locales, mayoritariamente de nuestra Patagonia. Una experiencia sensorial única y memorable en un ambiente fino, sofisticado y de alto nivel, que ha sido reconocido en el país y extranjero. Conejo y liebre patagónica, ostiones rosados, centolla, ostras y animales de caza como el guanaco, en una carta mezclada con preparaciones francesas de alto nivel como el foie gras y una infinidad de quesos. Una cocina de lujo. (Merced 294, Santiago Centro / 22306 8820)



THE GLASS
La cocina chilena reinterpretada es la base del restaurante del hotel Cumbres Vitacura y que maneja con gran eficiencia el chef Claudio Úbeda. Platos vintage que se posicionan nuevamente en el colectivo nacional gracias a las nuevas técnicas y conocimientos gastronómicos. Con una carta enfocada cien por ciento en el producto nacional, acá se puede disfrutar el clásico Cajón de erizos, con anaranjadas lenguas suaves y cremosas traídas directamente desde Caldera; o bien los Bocados de Ciervo con salsa de morillas, arándanos y tomillo. Con una gran vista de Santiago oriente, en el piso 17 de este hotel repleto de ventanales, se respira cocina chilena de altísimo nivel. (Av. Presidente Kennedy 4422, Vitacura / 22487 5000
 
 
 
 
BRISTOL
Las paredes de este exclusivo restaurante céntrico que pertenece al hotel Plaza San Francisco están llenas de premios y reconocimientos a la labor que han efectuado sus chefs desde los años ‘90 a estos días. Cocina chilena de mantel largo en base a un menú donde el producto chileno –sea de mar o tierra- es el protagonista indiscutido. De la mano del chef Axel Manríquez y su brigada de cocina, cada plato es una experiencia, desde su modesto Ajiaco de novillo con perejil y huevo pochado hasta una perfecta Cojinova cubierta con tomate semi deshidratado, acompañado de fetuccinis de cochayuyo con algas del Pacífico sobre emulsión de brócoli. Una fiesta para todos los sentidos en el restaurante más premiado del país.  (Alameda 816, Santiago Centro / 29323 7357) 

 
 
LATIN GRILL
Muchas son las razones para que el restaurante ícono del hotel Santiago Marriott haya permanecido este año en el primer lugar de los restaurantes de la capital en la encuesta que permanentemente actualiza la plataforma mundial TripAdvisor. Un orgullo para una cocina que el chef Luis Cruzat ha logrado mantener en la cima gracias a la calidad de sus preparaciones basadas en la cocina chilena de vanguardia, y el ambiente que se vive –con pianista incluido- en este elegante comedor capitalino, que tiene entre sus especialidades platos entrañables como la Codorniz escabechada en crema de calabaza y ensalada de lentejas, y el Ciervo –como caballito de batalla-, que lo presentan con ravioles de manzana y castañas en salsa de vainilla. Francamente, ser # 1 no es fácil mantener en un comedor que sólo atiende en horario nocturno. (Av. Presidente Kennedy 5741, Las Condes / 22426 2000)

CRONICAS VINTAGE


 
LOS PERIODISTAS MULTIUSO

Saben de todo: de fútbol, de automovilismo, de farándula, de accidentes aéreos y sus causas; de vericuetos en los juzgados y de Palacio. Conocen de cervezas y no hay vino que les haga collera. Son capaces de entrevistar tanto a Stephen Hawking como a Anthony Bourdain siempre y cuando le pongan un traductor. Ni hablar de cine, saben tanto o más que Héctor Soto y Ascanio Cavallo juntos. ¿Y de arte? Se pasean por las galerías como Pedro por su casa. Usan Avon y escriben de Carolina Herrera y Chanel. Se visten en Johnson’s o en Marie Claire y comentan de Ermenegildo Zegna y de Hannah Marshall (¡Ah… los pillé!). Escriben de Borges, Joyce y Octavio Paz y en su velador tienen un libro nunca abierto de Roberto Ampuero. Y hablan de gastronomía como si hubiesen pasado su vida cocinando, comiendo, oliendo y mirando. Para ellos, las habitaciones de los hoteles son piezas; las morcillas son nuestras populares prietas y no dudan en escribir del prosciutto San Daniele como San Michele o de los Top Blanches en vez de Les Toques Blanches.

Así son los monstruitos que ha creado la sociedad periodística actual. Los periodistas de hoy deben realizar tantas actividades como horas tiene el día. No importa dónde los manden a reportear. Buscan un par de datos en Internet (su nuevo fetiche) y se lanzan a la faena. Escriben en la noche ya que no tienen tiempo durante el día. Un par de copy – paste también es necesario. Total, sus jefes son tan ignaros en esas materias como ellos. Los correctores de pruebas ponen algo de su ego también. Lo que no les parece lo cambian a su criterio. Y así aparece publicado.

Y nadie dice nada.

El video de Rony Dance vende más que una crónica gastronómica o de vinos, se excusan. Entre las pechugas de la Marlen y el confit de pato del Baco no hay donde perderse, prosiguen. Además -y concluyen-, la gastronomía en Chile vale un carajo.

Y así hemos ido perdiendo páginas gastronómicas (serias) en los diarios y revistas a nivel nacional. Ni hablar de la televisión o las radios (Ok. Radios no tanto, pero una golondrina no hace verano). Lo que antes era la biblia para los amantes de la gastronomía hoy es un compendio de música, cine, farándula y cualquier otro tema más comercial para los editores. Como los restaurantes y hoteles no hacen grandes campañas publicitarias, los jefes se encargan de buscarles con lupa y luces especiales el más mínimo riesgo sanitario… mientras engullen una tibia y sospechosa sopaipilla comprada en el carrito que se ubica debajo de sus oficinas.

Nuestro periodista debe, entonces, escribir de los nuevos restaurantes que llegarán a la capital mientras le da mordiscos a una marraqueta con una lámina de mortadela y bebe una lata de Coca Cola Zero. Y habla de inversiones millonarias, de especialidades, de las nuevas bondades del chef y de los novedosos diseños y productos mientras busca desesperadamente en la red alguna imagen que lo inspire.

La culpa no es de los medios. Es de la sociedad actual. Sin ingresos no hay retorno y debido a ello la gastronomía tiene cada día menos presencia en la prensa nacional. Sólo salvan a esta debacle algunos medios especializados ya sea en papel o Internet.

Para que un periodista adquiera los conocimientos necesarios para conocer más o menos en profundidad un tema en específico requiere años de especialización. Por ello poco les importa a los editores cubrir estas áreas del periodismo con jóvenes recién egresados de la universidad, además con pagas bastante exiguas. Acá no hay (salvo excepciones) posgrados en ninguna materia. Así que tendremos que acostumbrarnos a continuar leyendo paté fuá cuando lo que realmente comimos fue foie gras.

Lamentable. Es lo que hay. (JAE. Publicado en revista Lobby, 2008)

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA
 
MUJER, LA TERCERA
PILAR HURTADO
(AGOSTO) DANÉS (Av. Vitacura 4607, Local 2 / 229543140): “El ambiente es relajado y hay bastante público, desde familias hasta parejas y grupos de amigos. La carta ofrece variedad de emparedados clásicos, como pernil, churrasco, lomito y completos, además de algunos platos, como manda la ley no escrita de las fuentes de soda. Nosotros pedimos un crudo y una hamburguesa francesa para compartir.” “Llegaron los platos, el crudo venía amoldado en dos platos, con la carne y trocitos de cebolla y pepinillo ya aliñada, y tostadas no muy tostadas para acompañar; estaba sabroso. La hamburguesa francesa trae queso mantecoso, cebolla caramelizada, berros, salsa de mostaza y palta, en este caso prácticamente media palta entre ambas mitades, separadas en platos.” “sumando y restando, el lugar cumple, grato ambiente, atención amable y platos Ok.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) BAHÍA ESMERALDA (José Domingo Cañas 595, Ñuñoa / 22505 3078): “Lo interesante del lugar es que su propuesta es la de un restaurante donde efectivamente manda lo marino. Si hasta tienen una chorrillana de mariscos. Y también un plato casi inédito y que podría ser emblema de ProChile: un charquicán de piure y ulte ($5.800). ¿Quieren identidad y con un huevo frito encima? Oh. Con sus papitas sin estar molidas, uno de esos detalles del guiso bien hecho, lo deja a uno con su cuota anual de yodo cumplida. Y el ulte, esa alga despreciada, se convierte en inesperados bocados blandos. Un acierto.” “En este local tienen curanto en olla y chupes varios, almejas a la ostra, cancato y empanadas de pulpo. Los precios son muy convenientes, aunque el señor mozo algo comentó de un futuro reajuste. Ojalá cambien la pura música. Y traten con más amor a las ostras, que se lo merecen.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) CAFÉ COLONIA (Mac Iver 161, Santiago): “Lo mejor del Café Colonia son algunas tortas, que se venden también en porciones. Muy buenas nos parecieron la de trufa y la de lúcuma con nuez, pero la torta de panqueques rellena con naranja constituye una sorprendente y brusca decepción. Mención aparte merece el strudel, puesto que se trata de un local que apela a una tradición alemana, después de todo: el que catamos era de pesada masa y seco relleno. O sea, todo lo contrario de un buen strudel.” “Uno quisiera que la venerable vejez de un lugar como este fuera de la misma sostenida calidad que tuvo antaño. El local conserva su viejo encanto, el mismo estilo de decoración. ¡Cuánto se presta para disfrutar de un buen café acompañado de un pastel fino y de gran calidad! Quisiéramos fervientemente que los responsables hagan un arqueo sincero de lo que tienen a favor y en contra y recuperen los viejos niveles. Habríamos muchísimos que se los agradeceríamos.”

 

 

 

 

martes, 22 de agosto de 2017

LOBBY MAG

LOBBY MAG.
Año XXIX, 24 al 30 de agosto, 2017
LA NOTA DE LA SEMANA: Lo importante no es saber de vinos. Es aparent
MIS APUNTES: La Jardinera
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Francisco Mandiola, el chef que quería ser tenista.
COLUMNAS VINTAGE: Diecinueve peldaños
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA

 
LO IMPORTANTE NO ES SABER DE VINOS…
ES APARENTARLO

Pascual Drake (Born to be wine)

Antes o después te va a tocar si no te ha tocado ya: ser el anfitrión en una comida o cena con la responsabilidad de llevar la batuta en el tema del vino. Y además te va a pasar ante invitados medianamente aficionados, o que al menos lo aparentan. El ya clásico y manido “yo es que no sé de vinos” no te salva esta vez porque necesitas impresionar y agasajar.

Aquí le dejamos una pequeña guía para solventar paso a paso la ceremonia de elección, cata y degustación del vino. La clave: lo importante no es saber de vino, es aparentarlo.

El primer paso es enfrentarse a la carta de vinos. Es posible que te enfrentes a un libro del tamaño del Ulises tan enrevesado como la obra de Joyce. Blancos, tintos, rosados, dulces, nacionales, internacionales, decenas de denominaciones, añadas, crianzas… Hay dos salidas: disculparte, irte a casa y pedir tres días de licencia, abrir el Excel y desarrollar una macro dinámica comparativa. O dos, llamar al sommelier.

¡Llama al sommelier!

El sommelier suele ser un hombre serio, embutido en un delantal de cuero y con un pequeño plato de plata colgado al cuello llamado catavinos (que debió dejar de usarse allá por la Edad Media, cosa que se agradece aunque sólo sea por un tema meramente higiénico). Que no te acojone. Mantente firme, el cliente eres tú. Dile que te sorprenda. Es posible que te sorprenda también con el precio pero eso no lo vas a saber hasta el final de la velada así que, a aguantarse.

Traen el vino. La prueba del corcho. Algunos lo huelen. Yo no lo suelo hacer porque me suele oler a corcho, cosa bastante obvia, y para decir “mmm… huele a corcho”, pues mejor me callo. Eso cuando no me huelen los dedos más que el propio corcho y el surrealismo es todavía mayor. Limítate a tocarlo un poco por lo lados, déjalo encima de la mesa y no hagas nada más. Es demasiado pronto para cagarla.

Pasamos al momento culmine: la cata del vino. Aquí la vas a cagar hagas lo que hagas. Yo por eso no lo pruebo nunca. Digo que lo sirvan y en caso de que al beberlo hubiera alguna queja con la botella, ya lo diremos. Porque, qué más dará que la cambien habiendo servido tres gotas o cinco copas. Si ya está abierta, no hay marcha atrás. Así además evito el incómodo momento de todo el mundo mirándote como si fueras el César decidiendo si salvarle o no la vida al reo.

Pero parece que la tradición manda y el momento ‘quién va a probar el vino’ es todo un must. Así que, ¡adelante campeón! Consejo principal: prohibido decir ‘la’ durante la cata: Cuando lo huelas y lo pruebes habla de qué te parece ‘en boca’ y ‘en nariz’, nunca ‘en la boca’ ni ‘en la nariz’. ¿Por qué? Ni idea. Se lo he preguntado a expertos, sommeliers  y elaboradores y nadie tiene idea a qué se debe esta alergia a los artículos determinados por parte del mundo vitivinícola, pero es así.

Así que vino ‘en nariz’ y vino ‘en boca’. Dedícale un tiempo. Un minuto si es necesario, el resto que se aguante, que lo hubieran elegido ellos. Tienes que parecer Proust mojando un queque en té y recordando tu tierna infancia. Paladea, haz gárgaras, da vueltas a la copa… Lo que te permitan los límites de la educación. Y al final da tu veredicto. Con cara interesante, ceño fruncido y voz melosa concluye: Tinto, ¿verdad?... No, en serio, no lo hagas, a mí me parece superingenioso pero nunca he tenido lo que hay que tener para hacerlo. Limítate a decir que bien, que lo sirvan, que excelente añada… y a otra cosa mariposa.

Nota: si alguien sabe el motivo del ‘en boca’ en lugar de ‘en la boca’ agradecería lo explicara. (PD)