miércoles, 3 de junio de 2009

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR



ADRA
NUEVA CARTA EN EL RITZ CARLTON

Para la lluvia un buen paraguas, dicen por ahí. Y para un año de crisis, Tomás Olivera, el chef ejecutivo del Adra, ha escogido una carta entretenida y con los pies en la tierra, con el fin de cautivar, como siempre, a sus fieles seguidores.

La escenografía es insuperable. Como debe ser en uno de los hoteles más fastuosos del país. El comedor, decorado con azules y dorados recuerda escenarios de la época de los zares, cuando con cucharas de plata rellenaban sus blinis con caviar de esturión antes de dejarse llevar con los ya universales zakusky (no confundir con Zarkozi)

Pero Olivera sintió que las delicias importadas y de gran valor debían postergarse por un tiempo. Y para ello creó, sin duda con gran trabajo y talento, una carta donde el producto nacional es la estrella. Un producto de calidad eso sí, el que sumado a la técnica de Olivera, potencia los sabores a un nivel sorprendente.

Un sencillo carpaccio de atún con una limoneta se sésamo abrió la degustación que asistí. Simple y gustoso, tanto como un especial arrollado de malaya de ternera (de la verdadera y escasa ternera) de sabor extraordinario. Más allá, unos ostiones canadienses, de un calibre que sorprende, sellados apenas, coronado con zestes de limón azucarado y espuma de camarones y un coulis de perejil. Los ostiones, que ya lo había conocido en una incursión anterior, no dejan de sorprender, tanto en su tamaño como en su peculiar sabor y consistencia. Más que recomendables.

¿Pantrucas en el Ritz? Si. Y aunque les faltó un poco de picardía, es toda una osadía del chef. Servidas con elegancia y distinción, se transforma en una sopa distinta. Tienen un cierto aire italiano. Más una zuppa que pantrucas; más un brodo que nuestro típico plato de fin de mes.

Una reineta con puré de papa de apio que no me inquietó en lo más mínimo; un trozo de congrio con coulis de champiñones de gran sabor antecedieron a un atrevimiento genial. “Prietas con papas salteadas” se lee en la carta. Y las prietas no son tal ya que la tripa tiene un contenido diferente: locos, almejas y calamares. Toda una experiencia digna de conocer.

Cuentan que Olivera es un hechicero con los pescados y mariscos y pocos se dignan a alabar sus carnes. Sin embargo esta última propuesta dice lo contrario. Un asado de tira de ternera acompañado con puré de papas topinambur se transformará sin duda en otro de sus Best Sellers. Y como este comedor es visitado por muchos extranjeros, sus chuletas de cordero son un muy buen aliciente para ellos. Correctas y sabrosas, una preparación clásica del Adra.

Maracuyá y chocolate en los postres. Nada nuevo. Ricos pero con falta de personalidad. Sólo para finalizar la comida y con poco de novedad.

¿Vinos? De todo y para todos. Una de las cartas más grandes de Santiago y con un servicio excepcional. Etiquetas nuevas, como Amaral, otras clásicas y otras que son toda una experiencia como un carménère Gran Reserva de Casa Silva y el siempre maravilloso Chardonnay Amelia. Una variedad de etiquetas como para marearse.

Olivera siempre sorprende. Decidió sacar de su nueva carta sabores que se venden por si solos, como las trufas o el foie gras. Aterrizó sus platos al origen, al producto. Y gusta.

El comedor del Ritz no es para todos los días. Es para ocasiones especiales. Y si quiere sentirse como un príncipe ruso en la era Imperial, no dude más y entenderá la razón de este comentario. (Juantonio Eymin)

Adra: Hotel Ritz Carlton, El Alcalde 15, Las Condes, fono 470 8500

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY


CIENFUEGOS
¡Rico gaiiaa!

Lo escuchamos la otra noche cuando salíamos de cenar en el Cienfuegos. No nos quedamos para saber el fin del piropo. Si era por Benjamín, el propietario del local o por su comida. Sin embargo me pareció acertado el comentario más que nada por lo que narro a continuación

Varios cambios realizaron sus dueños para esta nueva versión del restaurante. Espacio tenían y estaba desaprovechado. Reingeniería le llaman algunos y el traslado
del comedor a la parte delantera de la casona sirvió bastante. Ahora, su ex salón comedor es un lounge bar tranquilo, con música ad hoc para un público un poco más maduro y la comida la ofrecen en dos pequeños salones, con una capacidad cercana a los 40 comensales. El resultado fue casi de inmediato. Comedor repleto y lounge con bastantes parejas. Un buen cambio, diría yo. Y bastante más razonable que el proyecto inicial.

También estudiaron los precios y decidieron ser lo más sencillos posible. Todas las entradas cuestan $ 5.000; los fondos $ 8.000 y los postres $4.000. Si se opta por en menú degustación de tres tiempos, baja a $ 12.000. Claro, conciso y práctico.

Me agasajaron con un amuse bouche de gran factura: un shot con crema tibia de alcachofas con machas. Más que amuse debería ser un plato hecho y derecho. Una delicadeza gastronómica y un gran comienzo para una carta nueva llena de agrados.

Partí con novedades. Pana de pollo, el foie del pobre, magistralmente achicharrado como parte de un timbal con palta, pebre, mix de verdes, brotes de alfalfa y pan de nuez. Un acierto por la sencillez del plato, calidad del producto y el ingenio del chef. Los vinos, fueron acertadamente escogidos por Julio Sepúlveda, el maître del lugar y recientemente elegido como el ejemplo al servicio, premio entregado en abril por el Círculo de Cronistas Gastronómicos. Con él a la cabeza de la atención en el nuevo Cienfuegos, no hay duda que mejorará el servicio en este local. (Algo que muchos necesitan, con urgencia).

Chilean jack Mackerel podrían llamar a la materia prima del segundo plato ofrecido. Sin embargo, serios y todo lo llamaron simplemente jurel. Escabechado y con palmitos acompañado de un aire de almendras y brotes gusta y dan ganas de conocer la receta para copiarla en casa. El popular jurel en toda su expresión. No cabe duda que algún día se convertirá en un manjar solo para pocos. (¿O no encuentra ricas las ahora desaparecidas sardinas en nuestras mesas?... Con el jurel pasará lo mismo. Es la vida…)

¡Rico gaiiaa! podría haberle comentado a mi vecina de mesa tras conocer el tercer plato de la noche. Un guiso de conejo con zapallo camote y vino que me encantó. Tanto como un fino arrollado con puré de papas brujas (de esas azules, chilotas), merquen y champiñones. Dos fondos diferentes y sabrosos. Invernales, de esos que dan ganas comer en esta época.

El postre, de cuento. Dan ganas de ponerlo en el inicio de la crónica. Preparado por la repostera Estefanía Ferrada, bella, ágil y grácil, unió unas papayas al pisco y la unió con chocolate blanco, biscocho de almendras, sorbete de jengibre y salsa de cítricos. Un poema. El mejor final de cena que he tenido en largo tiempo. Irrepetible.

Así es Cienfuegos 2009. Ad portas de abrir un nuevo espacio gastronómico en el barrio Lastarria, Benjamin Cienfuegos sonríe con su característica timidez. Otro ejemplo de la bien llamada patrulla juvenil y un buen arquetipo para las generaciones venideras de chefs.

Una muy buena experiencia que es necesaria conocer. (Juantonio Eymin)

Cienfuegos: Constitución 67, Barrio Bellavista, fono 248 9080

LAS CRONICAS DE LOBBY




CAFÉ TURRI
Valparaíso no sólo tiene cerros y gatos

El escudo de Valparaíso debería incluir un gato. Miles deambulan por sus cerros y no hay casa que se precie de no criar alguno. La ciudad de los gatos le llaman muchos. Cerros y gatos. Y entre los cerros destaca el Concepción, estratégicamente ubicado en las alturas del Valparaíso financiero. Allí viven y conviven una serie de restaurantes que estos últimos años han tenido un rol preponderante en el desarrollo de la gastronomía del Puerto. Antes, la cocina porteña se basaba en marisquerías ubicadas en el borde costero y el cambio fue fundamental para poner a la ciudad en el mapa grande de la gastronomía nacional.

Uno de los más tradicionales en el cerro Concepción es el Café Turri. Mal explotado los últimos años fue comprado por una sociedad que incluye al chef Erwan Salaün, originario de Bretaña (territorio Francés), que había llegado al país años antes para trabajar un tiempo en La Maison de France y luego abrir su propio restaurante, La Fourchette.

El Turri es de inspiración chileno-francesa. No faltan las machas a la parmesana, locos, ostiones y langostas. Tampoco las preparaciones del chef, platos franceses como la tradicional sopa de cebollas, la rillete de liebre, el foie gras y el pato a la naranja, entre otros.

Las porciones, abundantes, rememoran los antiguos clubes sociales que antaño era donde mejor se podía comer en el país. A decir verdad, el Turri tiene algo de club. Ese aire de compañerismo que solía vivirse en esos lugares sumado a un “calor de hogar”, casi imposible de encontrar en los actuales y modernos comedores.

Es difícil detallar la carta y las opciones que trabaja Erwan. Mal que mal su menú está impreso en una especie de diario donde aparece toda la oferta y sus precios. Desde aperitivos hasta bajativos. Desde entradas chilenas a las francesas; fondos tradicionales y los favoritos del chef; acompañamientos, cervezas y una carta colosal de vinos gracias a un convenio que tienen con El Mundo del Vino. Sin ser caro, no es precisamente una opción económica eso sí.

En fin. Aparte de ser un orgullo para la ciudad la recuperación de este importante espacio, la satisfacción de comer en este comedor es altamente grato y reconfortante. Hay que ir con tiempo eso sí. No tanto por la ubicación, ya que esta a pasos del plan de la ciudad, sino que hay que darse el tiempo para saborear cada una de las preparaciones. De atención ágil y sin quejas, el trabajo que han realizado en el café Turri para sacarlo de sus malos años ha sido más que bueno. Hoy, refaccionado y entretenido, es una opción más que recomendable si visita el Puerto. (Juantonio Eymin)

Café Turri: Templeman 147, Cerro Concepción, Valparaíso, fono 32- 225 2091



LE FOURNIL
Bistrot-Jazz Club en Patio Bellavista

por Karla Berndt


El origen de la palabra Bistró o Bistrot es dudoso y lleva a disputas. Una de las versiones (la wikipediense) menciona que su origen puede provenir del ruso: быстро (léase: bwystra) que significa “rápido”. Se cuenta que los soldados rusos que ocuparon Francia tras las Guerras Napoleónicas se dirigían frecuentemente a los civiles franceses en los restaurantes demandando un servicio inmediato: "¡bistró!, 'bistró!", y de esta forma la palabra se convirtió en Bistrot.

El Bistrot actual tiene un estilo de cocina que se desarrolla con alimentos frescos y considerados saludables. El menú de los Bistrots se ha ido haciendo poco a poco más popular debido al concepto de comida informal y esto ha sido en parte debido a la celebridad de algunos chefs de cocina que emplean y hacen referencia a este estilo.

Como sea, tenemos ahora una de estas joyitas en Santiago: Le Fournil estrenó en Patio Bellavista un concepto totalmente diferente a todo lo conocido en Chile, el Bistrot-Jazz Club, que más que un restaurante, es un lugar de entretención que une la cultura culinaria de bistrot parisino, en equilibrio con la cultura del Jazz.

Los detalles que hay al interior de este nuevo local, de dos pisos, lo hacen único. Inspirados en un real bistrot, acudieron para decorar el local artesanos de primer nivel como tapiceros, ebanistas y ceramistas. Destacan detalles como el piso de cerámicas antiguas, molduras en el cielo, lámparas de lágrimas, vidrios ahumados y enmarcados, banquetas tapizadas de cuero verde; la clásica repisa detrás con barra de bronce para dejar sombreros y paraguas; sus sillas, mesas y bar con pisos típicos, lo que le da un toque sobrio, elegante y que realza la sensación de encontrarse en un lugar muy acogedor.

Aunque algunos podrían encontrar la iluminación un poco tenue, a mí me encantó justamente este detalle – soy mujer y prefiero comer sin sentirme enfocada por luces demasiadas directas.

La cocina de este Bistrot Le Fournil busca rescatar las notas gustativas de cada producto y no tiene más pretensiones que deleitar con un sabor directo, resaltando la calidad de los ingredientes primarios. Junto con preparaciones como “la soupe à l’oignon servie dans un pain de campagne” (sopa de cebolla servida en pan de campo), se agregaron recetas auténticamente francesas como la “Terrine tiède de boudin noir et pommes, salade de mâche” (terrina de morcilla y manzana, con ensalada de berros), un plato para mi gusto perfectamente logrado; el magret de pato raza ”Mulard” con peras asadas con especias, o el blanquette de conejo a la mostaza Dijon y zanahorias glaseadas, otros de los platos estrellas de este nuevo Le Fournil. Entre los postres, destacan sus peras cocidas al vino tinto con helado de canela-nuez, así como los grandes clásicos dulces de Le Fournil, como las crêpes Suzette o la crème brûlée a la vainilla.

Abierto desde la hora del desayuno hasta la cena, Le Fournil Bistrot.Jazz Club es para su propietario, Jérôme Reynes, algo más que un restaurante. Es un lugar de entretención, una fusión bohemia entre cultura de Bistrot parisino y cultura Jazz, y una gran alternativa en el barrio Bellavista, para comer rico, ir a escuchar buena música, tomar un buen desayuno, y almorzar diariamente.

Bistrot Jazz Club Le Fournil: Patio Bellavista, Constitución 30 Local 102, fono 248 9699

BUENOS PALADARES


LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(29 mayo) ASTRID Y GASTÓN (Antonio Bellet 201, Providencia, fono 650 9125): “Una muestra: su flamante ceviche erótico, que incorpora al erizo, innovando en sabor con este viagra al plato, que habrá que experimentar. Al clásico pulpito al olivo lo convierte en una causa, sobre puré con ají amarillo y pasta de rocoto. También al popular anticucho de corazón lo transforma, reemplazando al músculo de vacuno por la finura del hígado de pollo y corazones de pollo y de pato. Que presenta un foie braseado, sabroso y distinto y propone un congrio, impecable, con risotto de quínoa. Y lo espléndido: su cochinillo de tres semanas, con papas panaderas, butifarra y pera con morcilla, en salsa de miel y ají amarillo. Un plato que justifica la fama.”

SOLEDAD MARTINEZ (Wikén)
(29 mayo) EUROPEO (Av. Alonso de Córdova 2417. Vitacura, fono 208 3603): “Una novedad importante en un lugar cuya imagen, debido a su prestigio, parece fijada para siempre. Es cierto que el chef Carlos Meyer está continuamente innovando, pero lo hace con tanta prudencia y en su propio estilo que sólo lo notan sus comensales frecuentes, que por cierto no le faltan. Ahora, en cambio, ha encontrado un cocinero joven, Gabriel Layera, el cual sintoniza con su visión culinaria y lo ha convertido en su brazo derecho, dándoles un giro muy actual a algunas de sus creaciones.” “La calidad de los productos y el rigor de sus preparaciones son los de siempre, pero Layera aporta pequeñas y oportunas variaciones que enriquecen el conjunto respetando la exigente sabiduría de Carlos, y refuerzan el atractivo de esta cocina que, a juicio de Gabriel, en Europa tendría estrella Michelin.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(29 mayo) SUSHIHANA (Mirador del Alto, local 3625. Las Condes, fono 955 2727): “La atención partió rápida y cálida, pero la cocina –en general– no fue muy despierta. Después de diez minutos llegaron unas gyosas ($2.200) y diez después un tempura mixto ($4.800) al que le faltó el papel absorbente. Será feo, pero reduce el aceite de la fritura.2 “En materia de sushis, en una visita previa no contaban con tamago (tortilla de huevo) ni uni (erizo). En ésta, y diez minutos más después, se optó por un sencillo hosomaki de pepino ($2.300, algo caro, vaya), un roll con camarón tempura, salsa ligeramente picante y palta (Memo roll, $5.900) y un California ebi (camarón, palta y masago, $4.800).” “En general, todo bien, aunque la mesa quedó cochina tras el tempura y le penó una pasada de paño.”


YIN Y YANG (La Segunda Internet)
(29 mayo) BALANDRA (Del Salvador 024, Puerto Varas, fono 65-231100): “La carta de su restaurante Balandra ha sido diseñada por la premiada chef Pamela Fidalgo, y bajo su vigilancia (con frecuentes viajes y continuas revisiones) la ejecutan a la perfección quienes fueran sus ayudantes en Santiago, Carlos Toledo y su esposa.” “Los platos de fondo dan cabida a los excelentes pescados del mar cercano, como la merluza austral y el mero, pero asimismo a un asado de tira de cocción lenta o un costillar de cerdo en salsa de miel, con acompañamientos criollos como el charquicán y las papas chilotas al merquén, y exóticos como el hummus, el chutney de piña o los aros de cebolla en tempura. Y los postres ofrecen joyas regionales como el helado de murta, la salsa de ruibarbo y el clásico strudel de manzana y degustación de kuchen y tortas caseras.” “Si a lo dicho se suman no sólo las instalaciones de piscina, spa y masajes del hotel sino también los precios muy razonables del restaurante ($ 3.900 a $ 6.900 sopas y entradas y $ 7.900 a $ 11.800 los fondos), la inauguración hace pocos meses del nuevo Colonos del Sur -con su vista privilegiada al lago y los volcanes- ha pasado a ser uno de los principales atractivos de la ya muy privilegiada ciudad de Puerto Varas.”


BEGOÑA URANGA
(El Sábado)
(30 mayo) CIENFUEGOS (Constitución 67, Barrio Bellavista, fono 248 9080): “Lleno de planes, aún en plena crisis, el chef presentó su nueva carta de otoño 2009, que comenzó con un camarón con tocino en masa philo y siguió con un tiradito de corvina como aperitivo. Luego, una ensalada de panas, pebre y palta, con brotes de alfalfa y una reducción, para seguir con camarones y ostiones con espuma de chupe.” “Como fondo, presentó un mero con espinacas y piñones araucanos y alioli. Luego un arrollado de cerdo con puré de papas brujas, verduritas y merkén. El pan, a todo esto, maravilloso, una verdadera joyita en pequeñas piezas, con hierbas, y a las que no les hacía falta ni siquiera mantequilla, eran de un sabor redondo.” “El postre, a cargo de la pastelera Estefanía Ferrada, consistió en una papaya al pisco, rellena de chocolate blanco, con un sorbete de genjibre y un bizcocho de almendras y salsa cítrica. Elaboradísimo, pero sencillo a la vez, en una deliciosa combinación de sabores para poner fin a una estupenda comida. Ingredientes muy chilenos y cotidianos, al servicio de la creatividad y talento de otro joven cocinero.”


CARLOS REYES (La Tercera)
(29 mayo) EL ANCLA (Américo Vespucio Sur 01173, La Cisterna, fono 5583309): “La cazuela de greda es profunda, pero no se nota demasiado. Sucede que la torre de choritos (si es que se les puede llamar así, choritos) es tan alta que el cazo aparece pequeño a primera vista. Son más o menos docena y media, y de cada concha surge una fresca carnosidad, que para colmo de bienes se acompaña por un caldo marino concentrado, a la temperatura justa para capear el frío y preparado para no perder una sola gota de sabor. Un monumento a la cocina pop chilena que por $ 3.500 gradúa con honores a El Ancla como una doña picada, incluso sin probar el resto de la carta.” “Así suma y sigue una carta amplia, en un lugar generoso en espacio y estacionamientos; con las ornamentaciones justas para distinguirlo como parador marino y una atención sin refinamientos, pero preocupada del detalle en cada mesa. Incluso de guardar lo que el cliente no se puede comer, algo recurrente por cierto.” “… con la comida bastó y sobró para demostrar que son figuras de la culinaria de Santiago Sur y sus alrededores.

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(31 mayo) ELADIO (Av. Ossa 2234, fono 2770661) “Hace tanto rato que no iba al Eladio, que lo encontré muy cambiado. Está algo más elegante, parece, aunque sigue siendo un restaurante grande y masivo, familiar ante todo. Y siempre lleno, como ese jueves en la noche.” “Partimos probando el baratísimo pisco sour ($ 990), que estaba bien. Me sorprendió una escueta carta de vinos de precios súper accesibles (aunque no les vendría mal ofrecer más etiquetas, sobre todo de viñas más nuevas y pequeñas). Probamos unos ricos osobucos al carménère, guisados en olla y sabrosísimos, con su buen trozo de médula, que me fascina. También distintos cortes de carne (bife chorizo, filete parrillero, asado de tira); este último venía un poco duro, por lo que mi cuñado lo devolvió y, como debe ser, no nos lo cobraron. Lo demás estaba OK. Como acompañamientos, pedimos papas fritas, ensalada del huerto (con tomates secos y aceitunas) y cebiche de porotos negros con palmitos, entretenido y original.”

miércoles, 27 de mayo de 2009

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXI, 28 de mayo al 3 de junio, 2009

LA NOTA DE LA SEMANA: Famoso chef limeño visita Santiago
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Fábula: una propuesta audaz
LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY: Emilio 2.0
LAS CRÓNICAS DE LOBBY: El Encanto Chileno
NOVEDADES: Noche de los jueves en el Cívico
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA


FAMOSO CHEF LIMEÑO VISITA SANTIAGO

Una buena nueva: James Berckermeyer, considerado en estos momentos como uno de los tres mejores cocineros del Perú, viene por una semana a Santiago a mostrar su estilo y gastronomía. La cita será durante el 8 al 14 de junio en el restaurante Emilio.

Dueño de un curriculum impresionante, Berckermeyer presentará durante una semana una serie de platos de su innovadora propuesta donde predomina la sazón de la gastronomía peruana. Un menú degustación estará a disposición de los que gustan de esta cocina, aunque también se podrá optar por algunos platos de una carta creada especialmente para esta visita donde tendremos la posibilidad de degustar preparaciones como un tiradito de corvina en jugo de cocona y textura de dos maíces (choclo normal y canchita chulpi); ostiones sobre una canasta de masa phylo, mermelada de ají y espuma de pisco; ravioles de seco de res; rocoto relleno de colita de buey y hongos en su propio jugo; cochinillo al horno acompañado de puré de manzanas y berros; sopa de lúcuma con yemas de chocolate y arroz con leche y tartare de frutillas en almíbar de chicha morada.

Sólo queda esperar la llegada de este gran cocinero y reservar (a la brevedad) al fono 218 3773

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR




FÁBULA
Una propuesta audaz

Atreverse. Ese es el punto. Arriesgarse a elaborar una carta con reminiscencias ecuatorianas, venezolanas y cubanas. Aventurarse a que el público entienda su postura y entienda algo de esa gastronomía, donde hay otros productos y sabores.

Y si de sabores latinos se trata. Carlos García los lleva en la sangre. El chef y propietario del Fábula es boliviano y ha vivido en diferentes ciudades de una Latinoamérica que a el le gusta como a nadie. De allí su afición por esos sabores que para nosotros pueden sorprendernos de buenas a primeras. La hoja del plátano cocinada; las arepas y recetas tan conocidas en el corazón de este sub continente como la gallina deshilachada o los famosos “secos”.

La osadía de esta nueva carta acercará en principio a los amantes de esa cocina aunque la idea es que los chilenos se tienten a degustarla y encontrarle sabor a esta sazón diferente y entretenida.

Los tan esquivos y deliciosos pejerreyes los presenta con una especie de humita de plátano verde y maní y envueltos en una hoja de plátano. A un costado, “motemei” con salsa de ají y tomate de árbol, un fruto tropical que entrega grandes beneficios para la salud. Tampoco hay que olvidar el filete de róbalo acompañado de chícharos, rosti de papas y manzanas y puré de calabazas. Otra de sus sabrosas creaciones es el ossobucco braseado en café con puré trufado de papas de apio y brócoli.

Y si lo suyo son los postres, no deje de probar uno originario de Cuba. Café con pastelitos lo llaman y viene con un sorbet de café, buñuelos de guayaba, espuma de canela y salsa de limón.

¿Audacia? Si. Y de las atrevidas. El bonito comedor del Fábula que recuerda la casa de nuestras tías veteranas, con sillas y sillones retro, recibe a un público culto y a muchas parejas que buscan estos lugares tranquilos para conversar un almuerzo o una cena. Hay que atreverse y salir de la cotidianidad de la gastronomía que se ofrece en la capital y visitar el lugar con un espíritu constructivo. De partida conocerá lo que comen millones de personas en estos cercanos –lejanos países de nuestra Sudamérica y sin duda la experiencia será digna de comentar. (Juantonio Eymin)

Fábula: Marín 0285, Providencia, fono 222 3016

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY



EMILIO 2.0

Combo a combo disputan con Astrid y Gastón la supremacía de la nueva cocina peruana en Chile. Cada uno a su manera y sin ganadores por el momento. Pero desde que Emilio reabrió sus puertas tras un equivoco cierre dictaminado por la Municipalidad de Vitacura, no cejan en convertirse en el mejor. Y para ello trabajan.

Emilio Peschiera y Héctor Ruiz hacen una buena dupla. Desde los inicios del Emilio están juntos. Cuando el local fue clausurado, Peschiera decidió mandar a Lima a Héctor para que se empapara con la comida peruana. Una vez reabierto el local, el chef asumió nuevamente la jefatura de las transparentes cocinas de este remasterizado local que ofrece una versión moderna de la gastronomía del norte.

Y se nota. Sobre todo en su última carta. El local, amplio y luminoso me recibe un tibio mediodía de un verano que no quiere abandonar a los santiaguinos. Aperitivo y bocadillos de foie gras para ponerse a tono. Leo la carta menú y me sorprendo con la variedad de la oferta. Obvio, no podré comer de todo, así que dejé en manos del chef las opciones que degustaría esa tarde. Once entradas, dos sopas, siete fondos de mar, seis de tierra, tres pastas y dos ensaladas además de una gran cantidad de postres dulces es la oferta de la nueva carta, platos que más tarde, ya sentados en el comedor comenzaría a probar.

Partí con una mix de causas de diferentes colores y sabores. Ricas y sabrosas. Destacaban las coronadas con pulpo y la de camarones. Luego, un plato con diferentes tiraditos llegaba a la mesa: trucha, salmón, ostiones, pulpo y orange roughy, sabiamente aderezados una salsa Nikkei que potenciaba el sabor de la preparación. Imperdible –para los meses fríos que se avecinan- fue una crema de papa trufada con ragout de morillas y polvo de jamón que me sirvieron a continuación. Un must para los soperos y un ¡ahhhh! exclamado por todos los asistentes a este almuerzo. Una presentación que podría convertirse en el plato de la temporada.

Un fondo de mar y otro de tierra fueron las propuestas de esa tarde. Del mar, un mero sobre un puré de hierbas a la menta con esferas de leche de tigre y, de la tierra, un espléndido pato (en confit y magret) sobre un sencillo puré de pallares. De excelente factura gracias a una muy buena materia prima (el pato), algo impensable hace unos años.

Los postres fueron un final como con fuegos artificiales. De todo y para todos los gustos, la repostería del Emilio está también llamada a ser parte importante de la carta del restaurante. Sólo faltaron los clásicos picarones… por los que algún día regresaré

Emilio sigue sumando. Buen público y buen servicio. Buena cocina y materia prima de excelente calidad. Un bar surtido donde predomina su genial pisco sour elaborado con un acholado proveniente del Perú y una carta de vinos chilenos de distintos orígenes. Pulpo, atún, wagyu y fettuccini son, según Peschiera, los caballitos de batalla de la casa, lo más solicitado por sus clientes. A decir verdad, su carta es tan extensa que una visita no alcanza para apreciar todos los sabores que entrega su cocina. Una de sazón peruana pero infinita en su propuesta. Bien por ellos.

Emilio: Club Balthus, San Josemaría Escrivá de Balaguer 5970, Vitacura, fono 218 3773

LAS CRÓNICAS DE LOBBY


EL ENCANTO CHILENO
Comida campechana

Pocos son los que a estas alturas se atreven a instalar un restaurante de comida chilena. A decir verdad, los que existen en la actualidad son antiguos comedores que durante años han entregado estos productos a los amantes de esta gastronomía no muy bien mirada en nuestra tierra. Y lo digo con validez ya que pocos gozamos de estas “enjundias” durante el año. Nos ponemos chilenos –y así lo sentimos- en septiembre, cuando aparecen las flores y las banderas flamean en todo el país.

Pero siempre hay alguien que se atreve a cambiar las costumbres de los santiaguinos. En Bilbao, a pasos de la Av Italia e insertado en un barrio gastronómico que está consolidándose más que nada por su oferta y buenos precios, Jorge Silvagno instaló hace un mes este comedor con el nombre de El Encanto Chileno. Una casa antigua, de las pequeñas, con sus muros de adobe y simple decoración sirvió para echar a andar este nuevo restaurante

La cocina es experta. El chef Raúl Astudillo, de vasta pero anónima trayectoria en fogones capitalinos ideó una carta extensa de platos criollos. Destaca entre ellos su versión de patitas de cerdo la cual va amoldada y rellena de paté casero y acompañada con salsa verde. Un delicado plato digno de una cocina burguesa nacional. El menú es amplio y tiene de todo y para todos. Desde prietas hasta conejo escabechado. Desde empanadas fritas de camarón queso hasta carne mechada. Todo grande y de porciones generosas. Una carta de vinos amplia, con una buena oferta de cepas y etiquetas y bastante más económica de lo que se puede pensar está a disposición de una clientela que cada día cuida la chaucha y el peso.

A una cocina experta un servicio bisoño. No se puede pedir todo en realidad. Falta maestría y compromiso en las mozas aunque empeño le ponen. Pero sumando y restando, el lugar agrada. Son atentos y es muy limpio. No se trata de un gran restaurante ni se da las ínfulas de serlo. Es un comedor de barrio, digno y sabroso. Hay recetas que aun deben corregir, pero la idea es buena y van por buen camino.

Es como una trattoria, pero chilena

El Encanto Chileno: Av. Bilbao 468, Providencia, fono 665 9554
Fotografia: Philipp Berndt (http://www.philippberndt.com)

NOVEDADES



NOCHES DE JUEVES EN EL CÍVICO

A partir de junio, los jueves en la noche serán especiales en el Cívico. La buena acogida del público que diariamente visita el local a la hora de almuerzo, sumado a una propuesta gastronómica de calidad y sabor asegurado, motivaron la ampliación del horario de atención justo cuando cae la noche. Cada jueves habrá sorpresas y sugerencias del chef, cuya inspiración única e irrepetible hará del Cívico “nocturno” un panorama imperdible al final de la semana, en pleno centro de la capital.

Para acoger al público que habitualmente no circula por Santiago Centro, Cívico tiene disponible 550 estacionamientos subterráneos, con un precio preferencial de $2.000. El acceso es directo por la Costanera Norte: salida Recoleta, tomar Av. Balmaceda y doblar en calle Teatinos hasta el Centro Cultural Palacio La Moneda.

Cívico: Centro Cultural Palacio de la Moneda (Entrada por Teatinos), fono 671 4260

BUENOS PALADARES


LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTINEZ (Wikén)
(22 mayo) LA CASONA DE LIMA (Av. Vitacura 3809, fono 228 1445): “El buen pisco sour ($1.900) estaba preparado con Montesierpe y algo de canela en la goma, sin perjuicio de las gotas de amargo. El tiradito de salmón (que cambié por corvina) se aliñaba con salsa de ajíes peruanos y leche de tigre ($3.900), y la trilogía de causas traía palta y, según el caso, camarones (la mejor), carne de jaiba y sus pinzas, o atún, este último muy seco ($4.600). Un pedido de fondo fue el excelente picante de camarones de buen tamaño, con sabrosa salsa ($6.500). Para el otro opté por una novedad: raviolones de masa muy delgada rellenos con seco de cordero y servidos con rica y liviana salsa de zapallo, que fue lo que más me gustó ($5.400).” “…este segundo local, sin perder su estilo sencillo pero ahora en un mejor espacio, mantenga así la excelente relación de precio y calidad que distingue a la casa matriz de calle Barcelona…”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(22 mayo) BENDITA CARNE (Santa Magdalena 61, Providencia, fono 234 0787): “Amplio y no apto para claustrofóbicos, dispone de zonas para no fumadores y para los que sí, pero sin buena circulación de aire esta última.”.”De esta experiencia poco afortunada, primero un pisco sour que fue devuelto por azumagado y amargo. Luego no había ostras, ni Torobayo, ni tampoco los cortes de jabalí de la carta. Entonces, machas a la parmesana ($4.690) que llegaron me–dia–ho–ra–des–pués - aunque mientras tanto llegó la ensalada de palta ($1.890), sola (?!)- servidas en unas conchas de ostión que necesitaban jubilarse (y con el queso quemado en un par).” “Como se hacía más tarde aún, se optó por no pedir postre. Costó que llegara la cuenta - diez minutos más- y, para rematar, una llave del agua del baño estaba mala. Y tampoco había jabón.”


RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(22 mayo) EL ENCANTO CHILENO (Av. Bilbao 468, Providencia, fono 665 9554): “Hace cosa de un mes abrió El Encanto Chileno, en Bilbao con Avenida Italia. Jorge Silvagno, en una casa reciclada, ofrece cocina chilena con algunas actualizaciones. Con Raúl Astudillo en la cocina, en su carta se encuentra arrollado, asado de tira, caldillo de congrio, congrio frito, corvina, reineta, merluza, salmón, mechada, plateada, cazuela con asado de tira, chupe de mariscos, conejo escabechado, costillar a la chilena, filete y lomos vetado y liso, garrón de cordero, guatitas a la jardinera, lengua, longanizas, osobuco, pastel de choclo, pernil al horno, pollo al coñac, porotos con pilco o con rienda y bife (entre $2.900 y $5.600 el plato; el promedio por persona no pasa de $10.000, con aperitivo y vino).”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(23 mayo) PUERTO FUY (Nueva Costanera 3969, Vitacura, fono 208 8908): “Sigue siendo uno de los mejores restaurantes de Santiago. Su nombre es sinónimo de refinamiento y vanguardia. Una cocina moderna que convierte cualquier ingrediente en una verdadera delicia. Quizás no es para todos los días, pero sí para una ocasión especial y para reconciliarse con los placeres del mundo.” “Mazzarelli, recién en los 30 años, sigue cosechando premios y reconocimientos. Es un tipo talentoso, pero, a la vez, no se duerme en sus laureles y estudia, investiga y propone nuevos platos para quienes disfrutan y aprecian esta cocina. A pesar de los tiempos de crisis, no claudica y sigue fiel en su línea, abierto a las tendencias y creando. Definitivamente, un consagrado.”

DANIEL GREVE (Que Pasa)
(23 mayo) ASTRID Y GASTÓN (Antonio Bellet 201. Providencia, fono 650 9125): “Ya sabemos que en Astrid & Gastón se mezclan con soltura y desenfado miles de sabores estremecedores, tan emocionantes y tan peruanos, que ambas palabras terminan por significar lo mismo.” “No pierdan tiempo y vayan por cebiches como el Erotismo ($ 9.800), que no es otra cosa que la oferta honesta y desnuda de ostras, erizos, almejas y machas, de sabores netos, inmaculados y verdaderos, con leche de tigre al rocoto, que sirve luego de bálsamo para esta preparación imperdible.”

CÉSAR FREDES (La Nación Domingo)
(24 mayo) LAMU LOUNGE (BordeRío. Escrivá de Balaguer 6400, Vitacura, fono: 218 0116): “Estuvimos cenando por allí y advertimos dos bemoles importantes, aunque en lo positivo está la propuesta de un chef que sí cocina de verdad, siempre lo hizo.” “…la carta tiene aciertos notables, como un tártaro de atún con masago y ají chino montado sobre un bloquecito de sabrosísimo guacamole; los camarones ecuatorianos en tempura "encocados" con muselina de curry y una audacia coherente y muy sabrosa: pez sierra de la costa de Coronel en pequeños filetes a la plancha con escabeche de verduras.
Hay un gran sorrentino relleno de mouse de loco, con sus trocitos con salsa de champaña y hongos porcinos.” “… buena cocina moderna, pero sin exageración.”

CARLOS REYES (La Tercera)
(21 mayo) FÁBULA (Marín 0285, Providencia, fono 222 3016): “Lo único reconocible de su anterior propuesta estuvo en un Manzana Sour ($ 3.200) balanceado a la perfección en acidez y gusto frutal. El resto, puras novedades dignas de considerar, por ejemplo, si se trata de una cena para dos con ánimo de sorprender. O al menos llamar la atención por estas latitudes, como el caso de la Arepas con Gallina Deshilachada ($ 5.000) donde el quid no está en la resistente textura de la carne del ave, sino en un sabor intenso, matizado por paltas y trozos de la tradicional tortilla de maíz consumida en medio Sudamérica. Luego parte más al norte, con una delicada versión del Gumbo ($ 5.200) gringo que como entrante no convence tanto –su tamaño-, pero como fondo, gracias a su concentrado caldo de mariscos, tendría mucho mejor suerte.” “…se nota que no hay prejuicios culinarios; porque extrañamente son pocos los restaurantes santiaguinos que optan por los tan comunes y nobles pejerreyes. Quienes deseen hacerlo, vayan y tomen nota del refinado Dúo ($ 8.700) de este pescado. Primero con un motemei ‘sucio’ de chicharrones de pato y después al vapor envuelto en hoja de plátano, sobre una poderosa base de salsa de maní y plátano verde. Calor y distinción por doquier.

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(24 mayo) BO DELI (Las Hualtatas 5819, Vitacura, fono 953 6341): “Elegí unos chicharrones de chancho bastante buenos, con salsita criolla (cebolla morada en juliana con ají y limón, rica) y unas porciones de picante de camarones –no muy picante, pero aromático–, sabroso y con camarones enteritos, crujientes y de buen calibre. También un poco de arroz oriental con pollo, que me pareció lo más débil de la oferta. Tengo un cuñado peruano que cocina como los dioses y su arroz chaufa (que vendría siendo algo así como este oriental) es mundial. Quería comprar, además, un poco de tiradito al ají crema, pero se había terminado el pescado, así es que me quedé con las ganas. Rematé con una mousse de lúcuma bastante buena.” (N de la R: comida para llevar)