martes, 10 de junio de 2014

LOS CONDUMIOS DE DON EXE

DOÑA JACINTA
Voy de mal en peor

-¿Qué haces?, le consulto.
- Nada, responde
- ¿Nada de nada?
- Bueno, casi nada de nada.

La conocí el otro día en la Embajada Argentina en una muestra de Malbec que elaboran en ese país y gracias a una invitación del jefe. Alguien me la presentó y se quedó pegada a mi lado. Rondaba los sesenta y estaba bastante aceptable para su edad. Bueno, en realidad algo fuera de mi focus group, pero para ser miércoles… peor era mascar la hucha. (Para los que piensan que está mal escrito, la hucha es una especie de monedero o chauchera que usan en algunos lugares de España. Cuando no hay dinero o muy poco para comer se dice que lo que se come no es tan malo como mascar la hucha.)

Mientras bebíamos una copa de espumoso rosé Cruzat, comenzó a contarme su vida. Era una mezcla entre argentina, italiana y chilena. Alguna vez se había casado con un poderoso industrial argentino que una noche fogosa murió de un infarto y ella había heredado o más bien dicho había quedado forrada en plata. Como era amiga del embajador llegó a la muestra y eso sería todo. Nos presentamos. Yo Exe, ella, doña Jacinta.

Aun incrédulo le pregunto - ¿Pero nada de nada?
- Bueno Exe, no en un cien por ciento. Dos veces a la semana voy al sicoanalista.
- ¿En Buenos Aires?
- Obvio ché. Acá no hay.
- ¿Y qué más?
- Peluquería, masajes, pedicuro, cosmetóloga, gimnasio, pilates, yoga... y todas esas cosas que hacemos las mujeres.

Adiviné que de ahí venían esos labios carnosos. ¡BOTOX! Miro sus manos y las encuentro más arrugadas que cogote de tortuga. ¡Esta mina está hecha de nuevo!, pensé. Del botox en los labios pasó a las patas de gallo. Ahí encontró que estaba bien de la cara pero vio sus pechugas caídas. Y dale… de ahí al poto caído… y dale… pero las manos… las manos… esas son imposibles de rejuvenecer.

- ¿Tienes hijos Jacinta?, le pregunté para calcularle la edad.
- Si, responde, es un artista que vive en Viena.
- ¿Pinta?
- No. Era orfebre cuando pibe pero ahora que murió el viejo, es joyero.
- Y tú ¿naciste en Chile?
- Si, responde, en la hacienda Lolol, soy nieta de uno de los Mujica.
- ¿Y dónde alojas cuando vienes a Santiago?
- Tengo un departamento en los altos del Marriott. ¿Te gustaría conocerlo?

Seguimos bebiendo espumosos, o burbujas como prefiero llamarle. Varios de ellos entraron por mi guargüero y por el de ella. A esa hora ya me llevaba del brazo, cosa que no me gustaba mucho ya que cuando tengo presentimientos, muchos de ellos se cumplen. No pasaron 10 minutos cuando me topo frente a frente con Colomba, una de mis chicas favoritas. Me mira con cara de asco y me escupe al oído:

- ¿Ahora te gustan las veteranas, viejo lacho?

¿Quién me manda a meterme con estos ejemplares? Colomba se fue emputecida y doña Jacinta haciéndose la de las chacras pregunta:

- ¿Nieta tuya la pendejita?

Jacinta me había tomado el pulso y se había dado cuenta que me gustaban las jovencitas más que el pan con palta. Parece que ese día yo sería su presa.

- ¿Querés que nos escapemos a Buenos Aires la próxima semana? Tengo un bulín en Palermo. Lo pasaríamos el descueve, como dicen ustedes.
- Lo siento mucho Jacinta, pero yo trabajo.
- ¿Es que trabajás?
- Escribo
- ¿Y eso es laburar?
- Por lo menos me pagan y de eso vivo.
- Exe. Los pobres trabajan. Los ricos son los políticos y los empresarios.
- Lo siento mucho doña. Pero no podré acompañarte.
- ¿Te tiene loco la pendejita esa?
- Nada de eso.
- Y vos no trabajás por Internet
- También lo hago
- Mirá, hagamos un pacto. Vos te vas conmigo a Palermo una semana y te aseguro que lo pasaras divino. Despachás tus notas desde la Ciudad de Buenos Aires y yo me encargo de los pasajes, las comidas y las compras.

La veterana estaba como tetera de campo. Miré a lo lejos a mi Colombita y decidí no acompañarla a ninguna parte. –Perdona, Jacinta, le dije, pero tengo que ir al baño. Cinco copas de espumoso es mucho para mí.

- ¿Conocés los departamentos del Marriott?
- Aun no.
- ¿Querés que llame a mi chofer para que nos lleve? Allá tengo champagne legítimo francés.
- Si así lo deseas, hazlo. Dame un par de minutos para ir al pichuar.

Me manda un hocicazo con botox incluido y un agarrón en cierta parte. – ¡Te espero, ché!, dice.

En buen chileno, apreté cueva. Qué baño ni ocho cuartos. Salí de la embajada y agarré el primer taxi que encontré. Bilbao- Irarrázabal- Plaza Ñuñoa- Jorge Washington, le dije al chofer mientras me secaba la transpiración. Ya me han pasado muchas cosas este último tiempo para involucrarme con esta veterana. Cuando llegué a casa me entretuve con un whisky y comencé a apretar y reventar esos forros plásticos con aire que vienen recubriendo los equipos electrónicos. Reventaba uno y sentía un grito de Jacinta, reventaba otro y otro grito… era como estar reventando globitos de silicona…
 
No visité Palermo ni el bulín de las alturas del Marriott. Si doña hubiese sido más humilde y con menos botox en sus labios, capaz que hubiésemos terminado enredados en las sábanas de un motel de mala muerte en las cercanías de la Embajada. Pero eso ya es historia pasada.
Exequiel Quintanilla

VIAJES


GRANADA
De sorpresa en sorpresa

“Dale limosna mujer, que no hay nada más triste en la vida que ser ciego en Granada” (Francisco de Icaza)

Debe haber sido uno de los más inverosímiles viajes que he tenido en mi vida. Hace un tiempo, ejecutivos de NH hoteles, de Air Europa y de Sky Airlines me contactaron para acompañarlos a un periplo muy especial. Sólo sabría que llegaría a Madrid, el resto sería una sorpresa de los organizadores.

Chequeado el pasaporte, me lancé en una aventura que me llevaría a una de las ciudades más hermosas de España, pero ¿es tan, tan bella como para no perdérsela?

Tras cuatro días en un Madrid donde se palpa en parte una crisis de la cual el turista le saca bastante provecho, ya que comer y comprar se transforma en un indispensable, me avisan que el domingo siguiente emprendemos vuelo vía Palmas de Mallorca a Granada, mi destino final. Sinceramente había preferido Milán o Roma, sin embargo me llevaban a Granada. ¿Qué veré allá? Fue lo primero que pensé. ¿Será tan perfecto el destino o es sólo una excusa para conocer aeropuertos?

Un caluroso día me recibe en Granada cuando en Santiago tiritan de frío. De ahí en taxi al centro de la ciudad para cobijarme en un cómodo hotel de la cadena NH. Ubicado en pleno centro y a pasos de todo, se convertiría durante cuatro días en mi cuartel general, óptimo para perderme entre sus gentes y miles de turistas que recorren este enclave donde lo árabe se palpa y respira en cada metro que se recorre. 

Al igual que Roma, Granada, la capital del reino nazarí, se alza entre siete colinas, entre los ríos Darro y Genil, y resguardada por la mole montañosa de Sierra Nevada. Granada es la quintaesencia del arte árabe en la Península. Ultima capital de Al Andalus, el rey nazarí Boabdil se la entregó a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492. La larga permanencia de los árabes en la ciudad, a la que dotaron de todos los monumentos imaginables, convirtieron a Granada en un verdadero museo histórico y artístico al aire libre.

Granada es una ciudad para pasear, recorriendo sus calles con tranquilidad, respirando el aroma y el embrujo de sus jardines, de sus callejuelas, de sus impresionantes monumentos, de su historia en definitiva. La fama de su belleza llega antes que el conocimiento, es una ciudad que se ama antes de conocerla; cuando la conoces, ya no la puedes olvidar. Granada es el arte de seducción en estado puro.

Al llegar a Granada, una premisa ante todo. Tómese todo el tiempo posible para visitar la ciudad. Maravillas como la Alhambra y el Generalife exigen una dedicación especial que no puede medirse reloj en mano. Pasear por las callejuelas en torno a la catedral o por el barrio de Albaicín significa perder la noción del tiempo. El Marrakech de Granada le llaman y en esas callejuelas se topará con un ambiente dedicado exclusivamente a las teterías árabes, herederas de la antigua tradición islámica de Granada, además de tiendas de artesanía moruna y chicas haciendo tatuajes de henna. Allí lo español se convierte en árabe, con callejuelas llenas de pequeños locales donde comprar seda, marroquinería, recuerdos y ¿por qué no fumar una pipa de agua para pasar la tarde, bebiendo un té de especias?

LA ALHAMBRA

Granada recibe a más de 2.200.000 visitantes al año. Y todos van para conocer La Alhambra. Contemplándola desde el Mirador de San Nicolás, Bill Clinton dijo haber asistido a “la puesta de sol más bella del mundo”. Su recinto amurallado ocupa 104 mil metros cuadrados, a los que se suman otros tantos del Generalife. Las primeras referencias a al-Qal’a alHamra (“La Fortaleza Roja”) son del siglo IX, pero es a partir de 1238 cuando los sultanes nazaríes comienzan a construir allí sus edificaciones, en principio defensivas. Los principales palacios y estancias fueron construidos en diversos momentos entre comienzos del siglo XIV y la segunda mitad de esa centuria. Sus muros están recorridos por miles de versos inscritos en ellos: solo en el Palacio de Comares hay documentadas más de 3.000 inscripciones en árabe. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1870.

Quienes la conocen bien suelen decir que no hay una, sino muchas alhambras y que son muchas también las formas de acercarse al monumento árabe más celebre del mundo. Vista desde el exterior, la Alhambra parece un castillo, pero es el suyo un aspecto extrañamente fortificado, pues el tupido bosque del que surgen sus torres es el peor paisaje que se puede concebir para una defensa militar. Dentro de esos muros lo que aparece es una auténtica ciudad palatina, cuya única zona militar es la Alcazaba, sin duda la parte más antigua del conjunto, con grandes torres que ofrecen vistas espectaculares sobre Granada y su vega. Desde la Alcazaba parte una vía, la Calle Real, que bordea los palacios y llega hasta la zona urbana propiamente dicha, donde aún se distinguen los restos de las viviendas y talleres de los servidores de los soberanos nazaríes. Todo un microcosmos recogido sobre sí mismo y que domina desde lo alto la ciudad de Granada que, al decir del poeta árabe, “es la esposa que se muestra al monte, su marido”.

El monumento más conocido de la ciudad y una auténtica maravilla del mundo, se alza sobre una frondosa colina, entre numerosos manantiales y bosques centenarios. Obra cumbre del arte musulmán en España, sus obras se iniciaron en el año 1238. Es uno de los monumentos más visitados de la península y, desde luego, uno de los más apreciados internacionalmente. Recordemos, sin más, Los Cuentos de la Alhambra, que escribió Washington Irving…

La noche de un día de junio, la brisa que viene de la Sierra Nevada, una buena y barata cena en una terraza del Albaicin y como no, los ojos para poder contemplar las calles, los pequeños rincones iluminados. ¡Y captar con una copa de vino el silencio de una noche perfecta!, mientras uno se pierde con la mirada por los callejones mágicos de la ciudad.

De Granada regresé a Santiago con un souvenir diferente a cualquier otro que hubiera imaginado comprar y es una experiencia diferente. Granada no sólo es Alhambra, son sus calles de corte morisco, sus bares de siempre, su gente, su clima, su modernidad ambigua anclada entre ayer y hoy.

Y si me preguntan con qué me quedaría sólo puedo decir que con el Albaicín, un barrio para vivirlo y donde se siente ese duende del que hablan los flamencos, donde se respira flamenco y donde mejor se puede comer en toda Granada.

Estuve apenas cuatro días y creo que a que la viví como nunca, algún día volveré y la veré con los mismos ojos, como si no la hubiese conocido en toda mi vida.

La ciudad maravilla...Una desconexión perfecta. Granada es un lugar idóneo para dejar de existir por un par de días. (Juantonio Eymin)

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA    

MUJER
PILAR HURTADO
(JUNIO) AGOSTINA PIZZA (Av. Las Condes 6734.  Teléfono delivery: 2793 9303): “Para el cumpleaños de mi sobrino, justo después del feriado del 21 de mayo, nadie quería cocinar. Recordé estas pizzas que hace un tiempo quería probar y propuse que las pidiéramos a casa de mi hermana, idea que fue muy bien recibida. Por lo tanto, esta crónica tiene un coro de opiniones de amantes de las pizzas. Las pedimos para las 8.30 p.m. y a esa hora exacta sonó el timbre. De inmediato nos sentamos para explorar el contenido de las seis cajas tamaño familiar (éramos ocho adultos y cuatro niños). Lo primero que mi hermana notó es que ninguna pizza venía cortada ni con líneas de corte marcadas. La masa de Agostina es delgadísima, nos recordó al nan, el pan indio. Partimos primero la Jacinta, de salsa de tomate, mozzarella (todas tienen estos dos ingredientes), salame, pimentón y champiñón, junto con la Alessia, con jamón pierna, aceitunas y tomate. Ambas volaron gracias a los más chicos. Luego fue el turno de nuestra favorita, Julieta, la que ganó más votos: pimientos asados, zapallitos italianos en minibastones, berenjenas y trocitos de queso Roquefort, superentretenida y equilibrada, una excelente vegetariana. Rossa es una pizza con crema, fondos de alcachofa, palmitos y pesto de albahaca que también gustó mucho a los adultos. La Fabiola, con palmitos, choclo y aceitunas, ni la vi, desapareció altiro. Constanza también voló rápido, debido a las aceitunas, jamón pierna, champiñones y salame, del cual mis hijos son chacales. Según mi cuñado, las ideas de relleno en esta pizzería son mejores que la masa.

QUÉ PASA
DANIEL GREVE
(JUNIO) COQUINARIA (Isidora Goyenechea 3000/ Alonso de Córdova 2437): “La mezcla es prodigiosa: un generoso trozo de atún encostrado en coco y semillas de sésamo negro, hecho en su punto -apenas sellado, tierno-, sobre un perfecto puré de habas. Dentro del puré y, a modo de sorpresa, cabezas de espárragos salteados al dente. En la corona, para agregar turgencia y jugosidad, frescas ovas de salmón. Y como contrapunto, jugosas murtillas, ligeramente dulces, que revolotean en el borde del plato y se incorporan en cada bocado. Es el más destacado plato de la nueva carta de Coquinaria, que su chef, Pamela Fidalgo, presenta consciente de sus múltiples capas y ángulos, que llegan de manera simultánea.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(JUNIO) CHINA VILLAGE (Salvador Izquierdo 1757, La Reina): “Los hados han querido que envejeciéramos en un mundo donde el plato bello a la vista no es siempre comestible, y donde el comestible, suele no ser bello. Si Usía Iltma. quiere evitar ambos inconvenientes, haga como nosotros: vaya al China Village (La Reina), restorán de cocina auténticamente cantonesa de Santiago.” “La suprema belleza, ajena a todo chorreo y goteo de salsas y espolvoreo de semillas y otras cosas, es el "pescado al vapor con hongos" ($8.500): con este discretísimo nombre llega un plato precioso y simplísimo: mero al vapor cortado en forma de rosas de color marfil, puesta cada una sobre un gran hongo marrón, y rodeada de salsa oscura. Creemos que este plato representa la cumbre de la excelencia culinaria: sencillez, perfección en la cocción, armonía de sabores simples, maravillosa presentación, ajena a toda afectación. Una obra de arte.” “Por cierto, el pato laqueado ($11.900 por medio pato, el plato más caro de la carta) fue perfecto también, con sus panquequitos de harina de arroz y demás aditamentos. Y sin reproche ni pérdida el sabroso "filete con salsa de ostras Hauyou" ($8.500), y los fideos "chau min" ($4.500) que pedimos para acompañarlo y ayudar a "asentar el estómago", como es la costumbre china: allá las pastas se comen hacia el final de la comida para producir este benéfico efecto.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(JUNIO) 100 MONTADITOS (Patio Bellavista 051. Local 88): “Los montaditos con pequeños sánguches hispanos en los que, en el caso de este local, son fuertes en pan (muy fresco) y no tan débiles en contenido. Por lo mismo, son estupendos acompañantes para una abundante sesión de cervezas y/o sangrías, lo que más se bebe en esta cadena española que ya aterrizó en Chile. Aparte de un local en La Florida, ya están disponibles en el Patio Bellavista y se augura otra apertura en la comuna de Ñuñoa. ¿Es una invasión como para alegrarse? Para los amigos del juntarse, por supuesto que sí.” “La extensa carta ofrece un centenar de opciones (obvio), entre las que hay unas pocas dulces (con panes al chocolate). Y esto va desde alternativas más toscas, como tortilla de patatas, hasta quesos de calidad, camarones y otras delicadezas. Los precios por unidad fluctúan entre los $600 y los $1.200. Y, a la luz de lo probado, se puede partir con un par, antes de rematar con el trío si queda algún huequito en el estómago.” “Pero no todo es pan: también tienen ensaladas y algunas tablas, pero la recomendación es partir con sus sanguchitos de menos a más. Guardando siempre, eso sí, algunos billetes para el taxi de vuelta.”

EL SÁBADO
BEGOÑA URANGA
(JUNIO) LE FLAUBERT (Orrego Luco 125, Providencia, fono 2231 9424): “Le Flaubert, ese rincón francés de Providencia, en calle Orrego Luco, dio inicio a su esperada temporada de sopas. Este año, ¿será el influjo del nacionalismo futbolero?, la muestra se inclina por lo chileno. Como por ejemplo, la Gratiné de Cochayuyo, versión nacional de la sopa de cebolla, con el alga que se diluye en caldo de pescado, cebolla, un poco de crema y un orondo ostión. También pinta para pasar el invierno la sopa de mote y verduritas con su pesto de perejil, acompañado de ají.” “No faltan el caldillo de congrio, un emblema de la cocina chilena, y la de queso cheddar y cerveza Lager. Finalmente, la de crema de nuez y bacon, sabrosa, acompañada de tostaditas de queso roquefort, uvas frescas y trozos de pera. ¡Así no hay frío que valga!”

EL MOSTRADOR
CARLOS REYES
(JUNIO) SHOO GUN (Enrique Foster Norte 172, Las Condes, fono 2231 1604): “Es uno de los primeros restaurantes japoneses-japoneses en instalarse en Santiago, con una ambientación de esas que sacan a cualquiera de la lógica urbana -en realidad, en su interior parece Santiago de 1995- que atrae a un público oriental y extranjero en general, que en buena medida avala, en parte, su reputación de comedor lleno de tradición.” “Pero algo hubo esa noche que no cuajó, al menos en lo que concierne a un arroz frío en demasía, figurando dentro de rolls y niguiris, y con una consistencia más pegoteada de lo necesario; con un pescado del día, sí, pero demasiado reposado y en una desprolijidad en los cortes bien lejos del canon japonés, que mira al minimalismo y aspira a la perfección. Quizá sea porque el itamae no era nativo, o sencillamente porque los productos no dieron el ancho. Lo que quedó en el aire, luego de un servicio cálido y sencillo de parte de mujeres uniformadas y discretas, pero sin demasiada información respecto de qué se trata cada plato, o selección de platos, es la sensación de que Shoo Gun es un sitio que necesita un nuevo aire, más vital al menos desde su cocina, que le sirva para que cambie y todo siga igual en lo que a calidad de su propuesta respecta.”

 

 

martes, 3 de junio de 2014

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVI, 5 al 11 de junio, 2014

 “Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón que un pésimo vino también puede llegar a ser un buen vinagre.” Francoise Mauriac.

LA NOTA DE LA SEMANA: El ranking de Tripadvisor
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Jean Paul Bondoux: el amo del NoSo
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: El día del padre
MIS APUNTES GASTRONÓMICOS: El bazar de las especias de Estambul
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica       

 

LA NOTA DE LA SEMANA


EL RANKING DE TRIPADVISOR

TripAdvisor es la mayor web de viajes del mundo, que permite a los viajeros planificar y llevar a cabo el viaje perfecto. Los sitios con la marca TripAdvisor conforman la mayor comunidad de servicios de viajes del mundo, gracias a sus más de 260 millones de visitantes únicos al mes y más de 150 millones de opiniones y comentarios sobre más de 2,7 millones de alojamientos, restaurantes y lugares de interés.

El ranking entrega para la primera semana de junio una selección de hoteles y restaurantes de la capital y en esta edición publicamos los primeros quince de cada categoría. Cabe destacar que esta evaluación la realizan principalmente turistas que visitan la ciudad. Debido a que esta clasificación es de gran interés para la industria, hemos decidido darla a conocer todos los meses del año. (JAE)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
HOTELES
1. Le Reve Hotel Boutique 
2. Hotel Ismael 312 
3. Hotel Boutique Castillo Rojo
4. Su Merced Hotel
5. The Aubrey Boutique Hotel 
6. Meridiano Sur Petit Hotel
7. Lastarria Boutique Hotel 
8. Carménère EcoHotel   
9. Radisson Plaza Santiago Hotel
10. Grand Hyatt Santiago 
11. Santiago Marriott Hotel
12. Hotel Loreto 
13. Hotel Orly 
14. The Ritz-Carlton Santiago 
15. Kennedy Hotel 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
RESTAURANTES
1. Zabo
2. Naoki
3. Jewel of India
4. Bocanáriz
5. Astrid y Gastón
6. Le Bistrot
7. Xoco por ti
8. Aquí esta coco
9. Osaka
10. Panko
11. Del cocinero
12. Uncle Fletch
13. Ichiban
14. Peumayen
15. Como agua para el chocolate

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


Jean Paul Bondoux
EL GENIO DEL NOSO

No todos los días un cocinero de la talla de Jean Paul Bondoux cocina para que los sentidos se den cuenta que aún falta mucho camino por recorrer. Un collage de texturas conforma el mundo Bondoux, el que durante varios años ha asesorado la cocina del Noso del hotel W de nuestra capital

Arrollador, egocéntrico, perfecto, efusivo, ansioso y poderosamente creativo son sólo algunos de los perfiles de este artista de la cocina.

Jean Paul Bondoux, propietario del restaurante “La Bourgogne” y chef asesor del NoSo santiaguino, nos demostró una vez más que es uno de los mejores exponentes de la identidad gastronómica europea.

Explosivo, abierto, Jean Paul Bondoux logra con su equipo de trabajo un recorrido placentero por diferentes sabores. La sutileza de combinar unas Ancas de rana con papas paille, coulis de perejil y algunas hierbas por un lado, o un Foie gras de canard cocido a la sidra, jugo de manzanas verdes y apio al aceite de nuez por el otro, son jugadas pensadas para llenar de preguntas a los satélites internos del placer que portamos en algunos casos dormidos o anestesiados, todos los mortales que ocupamos este mundo.

Una carta experimental para llenar de sensaciones al comensal. La idea es llenar el paladar de mezclas y sabores sublimes como el Mero de profundidad pochado a la leche de coco, vegetales perfumados al jengibre y arroz basmati cremoso al limón de pica. Más aún: un Rable y cuis de conejo roti al parmesano, berenjenas y gnocchi de cabra. ¿Poderoso? ¿Loco? ¿Sublime?
Es lógico. Cuesta entender una cocina del mundo adaptada con productos locales. O al revés, una cocina local con productos del mundo. Toda una lógica ilógica para un cocinero que merece respeto. No hay espumas ni birlibirloques. Bondoux reúne productos y juega con ellos tanto como un músico juega con los bemoles y las corcheas. Sabe dónde poner las especias. Y como un buen jugador, siempre apuesta a ganador.

La respuesta a la pregunta casi filosófica de ¿ya todo está inventado?, pasillos que conectan una estructura de pasos de un menú inolvidable, se vienen con fuerza a mi mente. Hay cocineros buenos, excéntricos, locos y geniales. Bondoux tiene algo de cada uno de ellos y él lo sabe. Su cocina -francesa en su base- no deja a nadie indiferente (también lo sabe), y por ello transmite un encanto que no todos entienden. Sin temor a equivocarme, creo que Jean Paul Bondoux es uno de los mejores chefs que hemos logrado tener en nuestro país.

Y el NoSo, el principal restaurante del hotel W capitalino, ha confiado que bajo la supervisión de este gran cocinero, su cocina esté cada día en un nivel más destacado. Sergio González, el chef argentino que puso Bondoux en el W para transmitir su mensaje gastronómico, ha logrado desplazar varios íconos de la cocina local y ha convertido este comedor en un activo actor de la culinaria santiaguina. Y eso, Bondoux también lo sabe. (Juantonio Eymin)

NoSo, W Santiago Hotel, Isidora Goyenechea 3000, Las Condes, fono 2770 0000

LOS CONDUMIOS DE DON EXE

DÍA DEL PADRE
¿Qué diablos hago con un taladro?

Que me perdone don Casimiro, pero a decir verdad el subtítulo debería ser “¿Qué mierdas hago con un taladro?”, ya que a mi edad andar haciendo perforaciones no son, por así decirlo, parte de mis aficiones o funcionalidades. Mi paquita también se reía al teléfono cuando le conté. Resulta que los niños, mis hijos, no encontraron nada mejor que regalarme un taladro para el día del padre. ¿Insólito? Para ellos no. -Es práctico papá, dijeron a coro.

Me senté en la silla de la cocina y abrí la cajita. Venía con mil y un aditamentos para hacerlo funcionar. Pensé que sería útil como para hacerle hoyos a los picarones, pero esos los hago mejor con el dedo índice. También pensé ocuparlo para moler nueces pero, ¿cuándo hago eso? Podría servir para batir leche Ideal, pero no me gusta esa leche (ni ninguna). En fin. Antes de cerrar la cajita probé el aparato. Lo enchufé y apreté del gatillo. ¡Que potencia! Me dio envidia ya que me acorde de mis años mozos. Lo apagué y desenchufé. Me di por vencido. Puse todos los papelitos en la caja y la cerré, mientras pensaba dónde guardarlo ya que potencialmente es un elemento dañino.

El problema era que tenía que encontrar bonito y práctico el maldito taladro. Sería feo pedirles la boleta y cambiarlo por otra cosa. Me había pasado el año anterior con media docena de unos chillones calcetines verdes. Hacía frío el domingo y habían llegado todos temprano a saludarme. Como ellos también son papis, debían luego almorzar con sus respectivas mujeres e hijos. A mediodía estaba desocupado. Bueno, no tanto, ya que mi brazo derecho acarreaba una maletita con un odioso taladro mientras le encontraba un lugar para su descanso eterno.

Habría partido feliz donde mi paquita pero ella estaba cuidando a unos sobrinos cuyos papás se habían ido a celebrar el día del padre a Buenos Aires. Si me cuesta soportar a los propios, los ajenos sencillamente no me simpatizan. Así que por odioso y mañoso tuve que quedarme solo, aunque no pretendía pasarlo mal.

¡Un catedral a la vena! Le ordené al mozo luego de que el taxi me dejara en la puerta del Alto Perú, allá en la calle Seminario. Me senté en una pequeña mesa pegada a una chimenea que sirve únicamente de decoración. Llevaba mi block de notas ya que quería empaparme y escribir algo sobre la arquitecta Pérez, después llamada “La Quintrala”, cuyos aposentos estaban muy cerca de mi mesa. Quería saber qué se siente ser culpable cuando se alega inocencia o ser inocente cuando buscan culpables. Tenía tiempo. Mi sour, prohibido por los matasanos debido a los malditos triglicéridos, estaba de miedo. El comedor era una zalagarda de papis, mamis y sus correspondientes malcriados mientras yo, con lápiz y papel en mano derecha y pisco sour en la izquierda, comenzaba a planear cómo iniciar mis escritos sobre la Quintrala.

Cuando pedí mi segundo catedral ya tenía medio resuelto el problema de cómo partir con la nota. ¿Algo para comer?, preguntó el mozo y luego de ver la carta me decidí por un piqueo frío de mariscos. Total, si me suben los triglicéridos bien vale también sufrir con la gota, esos cristalitos de ácido úrico que de vez en cuando me recuerdan lo dañino de algunos mariscos. Aunque a decir verdad, estaba solo y celebrando mi día.

Cebiche, pulpo, tiraditos variados, camarones y un cuantuay tenía mi plato. Me olvidé un rato del plan inicial y gocé un plato sabroso y rico. Harto condumio y sazón, pensé. Peruanísimo. La presentación eso sí, algo demodé. Onda conchitas de ostiones y copa de vidrio para los camarones. A decir verdad, lo encontré hasta medio antihigiénico. Pero allá ellos con sus presentaciones, si nadie les dice nada y el plato es rico… ¿para qué variar?

Papis, mamis y prole ya se habían retirado en su mayoría cuando me percaté que estaba oscureciendo. Esto de la Quintrala me tenía absorto. Pero tarde no era. Llame al mozo para que limpiara la mesa y se llevara mi plato a medio terminar y pregunté por los postres. Me los tienen prohibidos por una incipiente diabetes que ronda mi cuerpo. Suspiro de limeña fue mi bendita ocurrencia. Eso y un dedito de etiqueta negra. ¡Un dedito nada más! Le indique al mozo mientras cubría con whisky los hielos del vaso.

¿Y si yo le hubiese vendido el taladro a la Quintrala? ¿Qué diablos habría pasado? ¿Habrían aparecido cabezas trepanadas en la calle Seminario al igual que en el hospital de Talca? Los celulares y las balas se pueden detectar, pero ¿los taladros?

Ahí me percaté que el alcohol había llegado a mi cabeza. Me estaba poniendo sádico, inhumano, bestial, cruel, sanguinario y cómplice de asesinatos que no había cometido. Hora de retirarse, reflexioné, y le pedí a mi gentil mozo que llamara un radiotaxi. Pagué la cuenta y le dejé una generosa propina por trabajar un día en que todos andaban de fiesta. No hay caso con la comida peruana y su sour.

Cuando regresé al departamento me di cuenta que había olvidado el celular. En realidad no lo uso casi nunca pero tenía trece llamadas perdidas. No quise devolver la llamada a nadie (por la mala suerte del número trece). Me tendí en la cama y me acordé que debajo de ella había dejado el taladro demoniaco.

Mañana mismo lo cambio por dos frazadas… fue lo último que logré pensar antes de quedarme profundamente dormido.

La soledad, a veces, es desquiciante.

Exequiel Quintanilla

VIVENCIAS


EL BAZAR DE LAS ESPECIAS DE ESTAMBUL*

 “Si la tierra fuese un sólo Estado, Estambul sería su capital” (Napoleón Bonaparte)

Oler, palpar, charlar, reír, probar, adivinar, mirar, conocer, comer queso turco envuelto en piel de cabra, sentir el bullicio y regatear, siempre regatear, es la clave para ser feliz en este terreno de alquimistas, brujas, amantes del té y los dulces turcos. Y de las especias, todas las especias que te puedas imaginar: pimienta de todos los colores, blanca, negra, verde, roja; azafrán, pimentón, nuez moscada, curry, canela, higos, dátiles, pistachos y un largo etcétera procedentes de todos los países productores de especias que impulsó a los grandes aventureros como Colón y Marco Polo a descubrir nuevos mundos.

Los cinco sentidos son pocos cuando uno se interna por los pasadizos del mercado de las especias en Estambul. Acá te dejan mirar, catar, probar y te explican uno a uno los condimentos que tienen los locatarios. Incluso te convidan té de manzana para comenzar a hacer negocios. Y salir cargado de especias es su labor.  Acogedores y buenos para conversar (incluso en español), los turcos venden lo que quieren.

Estoy extasiado y embelesado. Desde que llegué a Estambul no he parado de maravillarme con esta tremenda ciudad que tiene algo de europeo y mucho de asiático. Colores y aromas por doquier y una majestuosidad sobrecogedora que nunca había sospechado. Bueno, estoy en lo que antes se llamó Bizancio y luego Constantinopla. También fue capital del Imperio Romano del Oriente y del Imperio Otomano. Cientos de años de guerras, intrigas, amores, engaños, religiosidad y mucha cultura.

Estoy en uno de los mercados favoritos de esta ciudad. El Misir Çarsısı Bazar Egipcio, más conocido como el bazar de las especias. Con una ubicación privilegiada sobre el muelle, en el extremo sur del Puente Galata, el lugar fue construido por la madre del Sultán Mehmet IV en 1663, y su nombre viene de los impuestos que se cobraban ahí de las especias procedentes de Egipto y de la ruta de la seda, que entonces formaba parte del Imperio Otomano.

A pesar de que sólo unos cuantos de sus locales aun venden especias y hierbas medicinales, los fuertes aromas se extienden más allá de sus muros de piedra que atraen al más fuerte; las intensas fragancias del azafrán, del cilantro, la canela, el pimentón, la salvia y cientos de exóticas especias del oriente dejan claro que su nombre es más que pertinente.

 Sus seis puertas de arcada doble conducen a un largo edifico en forma de “L” que tiene tres enormes galerías. Cada puerta se ha bautizado con el nombre de los productos que se vendían, o se venden aún, en esa parte del mercado: Puerta de las Flores, Puerta del Mimbre, Puerta de los Pescados o Balik Çarsı —como se inscribe sobre la arcada de la puerta principal-. Una vez adentro, uno se vuelve parte de la multitud que se desplaza lentamente entre los puestos. Los gritos de los vendedores, los aromas de las especias, las hierbas, las verduras frescas, el café, el té y el tabaco endulzado lo inundan todo. De pronto uno se sorprende oliendo frascos de perfumes, o decidiendo entre los distintos tipos de pimentón en polvo, al tiempo que sufro por no poder llevarme todo lo exótico y lo mundanal del Oriente a Chile. En mi mochila, sólo un par de frascos sellados con azafrán… y un par de calcetines tejidos con algodón turco.

Me tomo tiempo. Estoy perdido pero hay mucho que conocer y revisar. Sobre mi cabeza penden oscuras berenjenas, pimentones trenzados y salames con especias. Las nueces, los higos y los duraznos deshidratados se acomodan sobre bandejas de latón. Más allá, caviar iraní y ruso, lujo de sultanes. Incluso, casi me tiento con el “viagra turco”, una mezcla de hierbas afrodisíacas orientales.

Después aparecen los tés, en latas, sobres y cajas. Se puede escoger por tipo o por sabor: naranja, cereza, limón, canela o escaramujo. También hay té de manzana —en bolsitas de varios tamaños— que se prepara al cocer la pulpa deshidratada en agua. Y se pueden comprar coloridas cajitas con el jugo de manzana cristalizado. Ahí aprovecho la oferta. Si piensas que podrás volver al lugar, olvídalo. Los puestos, uno al lado de otro, marean y nunca podrás regresar donde el mismo vendedor. A no ser que vivas en Estambul.

De regreso al hotel, la fragancia de las especias aun la llevo impregnada en mi ropa. Bien lo dijo Napoleón Bonaparte: “Si la tierra fuese un sólo Estado, Estambul sería su capital”

Del completo al kebab

Como reza el refrán: donde fueres haz lo que vieres, hay que hacer tripas corazón y enfrentarse a una comida con sabores y aromas diferentes. Cubrir en las mañanas el estómago con una buena dosis de yogurt para aceptar los condimentados platos turcos. Miles de puestos callejeros donde puedes comer kebabs y pide (un simil a la pizza) o un sinfín de productos a precios realmente convenientes como $ 1.500 de nuestros pesos.

Si la idea es sentarse, están los Meyhane, una especie de tabernas donde se sirve alcohol y un buen lugar donde probar el Raki (servido en su forma tradicional) o cervezas acompañado de platos típicos. Los Lokanta, son bares similares aunque de mayor nivel y los Restoran, son los locales que todos conocemos, habitualmente bastante más caros

Tierra de contrastes

Asia a un lado, al otro, Europa y en su frente Estambul. Resuenan los versos de Espronceda, de la Canción de El Pirata para ubicar una ciudad milenaria que ha sido la capital de tres imperios, cuna de civilizaciones, de intriga y mucha historia, multicultural, mágica y contradictoria ¿Qué tal vivir una auténtica pasión turca?

Dicen que todas las ciudades acaban por parecerse, menos una, Estambul. Bastará con perderte por  la parte trasera del Gran Bazar o penetrar por la majestuosa mezquita de Santa Sofía, para certificar que es una ciudad distinta. Todo en Estambul es contraste; desde los actuales y coquetos garitos de Beyoglu, a la derecha de Istiklal Caddesi desde la Plaza Taskim, hasta el señorial barrio de Pera, con el Pera Palas, hotel donde Agatha Christie escribió el Orient Express. Desde el constante ajetreo del puente de Gálata hasta las silenciosas calles del barrio sefardí, y desde el lujo otomano del palacio de Topkapi hasta el mundano Bazar de las Especias.

Pero siempre los días se hacen cortos en Estambul y cinco son mis grandes recomendaciones para no regresar frustrado de una visita a Estambul. Aparte del Bazar de las Especias, camina junto al  puente de Gálata, viendo los numerosos puestos callejeros; viaja en Ferry por el estrecho del Bósforo, que te dejará atónito por sus grandes palacios y mansiones; festeja una noche de juerga en las tabernas de la calle Balik Pazari; recorre y detente el barrio bohemio. Casi es una obligación ir a Ortaköy, desde la plaza de Iskele Meydani (plaza del muelle), donde parten decenas de callejuelas llenas de buenos restaurantes y kumpires, puestos callejeros. Y por último, para llevarse grabada la gran vista de Estambul, sube la Torre Gálata. Si cumples esos pasos, tu visita a Estambul está prácticamente pagada.

Pero no creas que Estambul sea una ciudad que no goza de las garantías de una ciudad moderna. De hecho y gracias a Turkish Airlines, que en doce horas conecta Sao Paulo con el Asia Menor, duermo en un hotel boutique en un barrio donde se reúnen las más prestigiosas marcas del mundo. Le llaman el Beverly Hills de Estambul y aquí se concentran las mejores tiendas de marca. Un lujo que tienen sólo las grandes capitales. Mal que mal Turquía recibe treinta millones de turistas al año y sus índices de comodidad son del primer mundo. Hombres y mujeres que vestidos a la última moda en el barrio europeo contrastan con los habitantes de la ciudad vieja, esa de bazares, tiendas, carteras y relojes de imitación, alfombras y regateo.  (Juantonio Eymin)

*Original publicado en revista UVA junio 2012.

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA    

MUJER
PILAR HURTADO
(JUNIO) MUQUECA (Miguel Claro 2109, fono 2727 9132): “Picoteamos coxinha, bolitas de masa rellenas con pollo aliñado, apanadas y fritas, una suerte de minipapitas rellenas muy ricas, y también kibe, huevitos de carne molida con burgol y menta, dorados y de cubierta crujiente. Este plato es del Medio Oriente, pero los brasileños lo adaptaron a su gusto y ya forma parte de su recetario. Como fondos, compartimos entre los cinco un plato de San Piter (sic), pescado blanco con salsa de camarones, alcaparras y arroz blanco, a punto y sabroso, y que a su dueño (mi hijo de 10) le encantó. Bobo de camarao, también de estos crustáceos en una salsa cremosa con palmitos y arvejas, también con arroz blanco y nos pareció muy cargada a la crema, pero era rica la combinación. La feijoada completa comprende la paila con porotos negros con trozos de carne y longaniza, arroz blanco (usan harto este acompañamiento, como los peruanos), farofa, naranja fresca en trozos y una ensaladilla de hojas de espinaca que combinaba con mucha gracia. ¡Estaba delicioso este plato!” “Muqueca nos pareció una opción entretenida y distinta, para probar una cocina que casi no conocemos.”

QUÉ PASA
DANIEL GREVE
(MAYO) 99 RESTAURANTE (Andrés de Fuenzalida 99, Providencia, fono 2335 3327): “En silencio, un grupo de jóvenes cocineros (liderados por Nicolás López y Kurt Schmidt) han ido contagiando la siempre movediza escena gastronómica capitalina con una gastronomía de muy buena factura y pocas pretensiones. Primero en formato de “cocina escondida”, itinerando de un lugar a otro, sin residencia fija; ahora, con un muy bien montado espacio, pequeño y pulcro. Su cocina, que al almuerzo cambia a diario con menús de $8 mil, de noche propone menús-degustación más complejos, con maridajes de vinos.  Todo es sencillo, sabroso, equilibrado y con carácter. Hay técnica y precisión, pero sobre todo buen sabor en platos como los Ñoquis de queso de cabra con polvo de hongos, el Pato con cebolla cítrica y betarraga, Ensalada de yogur con manzanas y rábanos, o las Dos Codornices con un cremoso de camote -dice espuma, pero no lo es- hecho con Thermomix. Y aunque la acotada carta de vinos está ordenada por valles, algo que en Chile no tiene sentido alguno, la selección es interesante, jugada. Hay pequeños productores y vinos naturales de gran calidad y a buenos precios. Redondo.

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MAYO) LA GLORIA (Providencia 1315): “Pues que no todo es mantel largo, rescate de la historia gastronómica o sitio para celebrar un aniversario. A veces se necesita un sitio al paso, atendido con rapidez, con precio justo y harto sabor. Entonces, para ese apremio, una buena solución es la sanguchería peruana La Gloria, ubicada en Providencia casi esquina Manuel Montt.” “De entre su carta, hay uno de chicharrón de cerdo ($4.400), que vence y patea en el suelo a nuestro lomito. Con camote en rodajas y sarza criolla (cebolla morada con jugo de limón), es una maravilla entre fritura y frescura. Para acompañar, una chicha morada ($2.000), ese bebestible peruano que es full aroma a especias. O se ama o se odia (se sugiere lo primero).” “Y llega otro sánguche, en otro pan (el primero era glorioso, en pan francés de la casa), en pan ciabatta, relleno de lomo saltado con papas hilo ($4.900). Nuevamente el contraste. Jugoso y, lo más importante, hecho para comerse entre dos manos, aunque igual se ofrecen cubiertos. Y, de los líquidos (no se hacen problemas con las cervezas: sólo hay Cusqueña a $2.200), se opta por una chicha morada con maracuyá (Chicha tu mai, $2.500).”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MAYO) LA CHOCOLATINE (Vitacura 7269, fono 2220 0561): “Hay variedad de croissants: los simples, de buena factura; algunos llevan aditamentos, como relleno de almendras. Y se ofrece una buena selección de tartas (frutillas con crema pastelera; de manzanas -muy buena-; de arándanos; de coco -muy agradable-; de almendras y otras más). Además, hay algunos de los antiguos pasteles usuales en Chile, como los de milhoja, rellenos con manjar y crema pastelera, con capa de glacé arriba (los que tenemos en la memoria eran mejores); los éclairs (tres variedades: crema pastelera vainillada, chocolate y, los mejores, crema pastelera con café). Los pasteles servidos en el localcito anexo, valen alrededor de $ 2.400; si Ud. quiere llevarlos a su casa, $1.650. Novedosos los cheesecakes presentados en cajitas rectangulares de pâte brisée, en forma de pasteles: no llevan tanta gelatina como el cheesecake normal” “Resumen: buen lugar para tomar café y chocolate (bien hecho); ojalá hubiera algunos buenos sándwiches para acompañar el té, y que éste fuera de hoja. Servicio a cargo de solo una persona (hay ocho o nueve mesitas en el interior); no muy ágil.”

 

 

 

martes, 27 de mayo de 2014

REVISTA LOBBY

REVISTA LOBBY  
Año XXVI, 29 de mayo al 4 de junio, 2014

“El vodka es como el agua, pero con superpoderes.”

LAS NOTAS DE LA SEMANA: Cápsulas fáciles de digerir
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Bellavista Grill
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Noche de bodas
MIS APUNTES GASTRONÓMICOS: Seis tendencias digitales para la industria hotelera
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica       

LAS NOTAS DE LA SEMANA

CÁPSULAS FÁCILES DE DIGERIR

Nespresso sorprende con terroirs emblemáticos de Colombia
Cauca y Santander son los nuevos Grands Crus Limited Edition presentados por  Nespresso. Muy distintos entre sí, ambas variedades son el fiel reflejo del terroir donde fueron cultivados. Al igual que los vinos de alta gama, los Grands Crus de Nespresso son el fruto de terroirs realmente excepcionales, cuyo clima y suelo determinan el carácter aromático único de cada café. Es en el corazón de Colombia, donde el cultivo del café es una tradición de larga data, que Nespresso ha identificado dos regiones emblemáticas: Cauca y Santander, los orígenes de estos nuevos Grands Crus. Para disfrutar Cauca y Santander –disponible a partir del 15 de mayo– visite la boutique Nespresso, ubicada en el mall Alto Las Condes local 2158, segundo piso. Reciba sus cápsulas en la dirección que usted desee llamando a Club Nespresso al 800 211 222 de lunes a domingo de 9:00 a 21:00.  El valor de cada sleeve de 10 cápsulas es de $5.000.

Valle Nevado atrae turistas peruanos
Valle Nevado apunta a incrementar su número de turistas peruanos para la siguiente temporada. Por ello, ha abierto una oficina en el Perú. Valle Nevado recibe principalmente turistas de Brasil, Estados Unidos, Canadá, Argentina y del mismo Chile, pero ha visto en el mercado peruano una oportunidad para crecer de forma sostenida. “El incremento de la visita de peruanos nos ayudará a crecer un 20% en ventas”, afirma. Asimismo, asevera que la facilidad de vuelos entre los países, la cercanía y la falta de oferta de este tipo de turismo en el Perú puede ayudar a que los peruanos se animen a pasar sus vacaciones de medio año esquiando en Chile.

 
Premian los sabores latinos
Los ganadores de la décima edición de los International Taste and Quality Awards, que cada año reúnen en Bruselas a 60 chefs y 60 sommeliers de reconocido prestigio para catar productos de consumo corriente venidos de todo el mundo y premiar los más excelentes fueron hechos públicos esta semana. El exigente jurado evaluó a ciegas la calidad y el sabor de más de 1.250 productos de 75 países y entregó a los mejores una, dos o tres estrellas doradas. Colombia fue el país latinoamericano que más distinciones consiguió con 20 productos premiados, en tanto que Perú, Bolivia, Brasil, Ecuador y México recibieron cada uno ocho reconocimientos. Les siguieron Argentina, con cuatro productos premiados y Venezuela, con tres, mientras que Uruguay, Paraguay y Guatemala recibieron cada una dos reconocimientos y Costa Rica uno. ¿Dónde estaba el producto chileno?

 

Ferguson remató parte de sus vinos
Alex Ferguson, ex director técnico de Manchester United, obtuvo casi cuatro millones de dólares al subastar parte de su colección de vinos en Hong Kong. La casa de subastas Christie's dijo en su portal de internet que el entrenador más exitoso del futbol británico obtuvo este sábado 3.8 millones de dólares por la venta de 257 botellas. La venta más cara fue una botella de Domaine de la Romanee-Conti, la cual se subastó por 158,000 dólares.

 

Se copan los hoteles brasileños
Los hoteles situados en las 12 ciudades donde se disputarán los partidos de la Copa del Mundo Brasil 2014 recibieron 240 mil reservas para los días del torneo, informó el Foro de Operadores Hoteleros de Brasil. Río de Janeiro, Natal (sede del primer partido de México, contra Camerún) y Cuiabá son las ciudades que más demanda tuvieron en las reservas efectuadas hasta abril, según la fuente. La sede de la final del torneo el 13 de julio, Río de Janeiro, tiene el 93 por ciento de los cuartos ya reservados para ese día y la víspera; durante la primera fase del torneo la ocupación se sitúa en el 83 por ciento. La ex capital brasileña, una de las más visitadas del país durante los períodos de Carnaval y año nuevo, añadió desde 2010 seis mil 800 cuartos a la oferta hotelera para que el número total de habitaciones disponibles sea de 35 mil, según datos de la industria hotelera de Río de Janeiro. Está previsto que al menos 600 mil extranjeros y unos tres millones de brasileños viajen por el país con motivo del Mundial.

Petralia suma premios
Petralia, el aceite ícono de Terramater, empresa productora también de las marcas Casta y Cánepa, fue elegido el mejor aceite de oliva de Sudamérica por la revista gastronómica más importante de Alemania, Der Feinschmecker, quien lo eligió además entre los 5 mejores aceites de países no tradicionales, es decir cuyo origen no es España ni Italia. Este reconocimiento se suma a los 98 puntos que obtuvo el año pasado, y por segunda vez consecutiva, en Flos Olei 2014, el mayor puntaje de la publicación internacional más influyente de la Industria del Aceite de Oliva Extra Virgen, y  el mejor evaluado de todos los exponentes Latinoamericanos. Petralia fue la única etiqueta de Chile y Sudamérica elegida en este ranking, junto a Provenza, de Francia; Istria, de Eslovenia; Istria, de Croacia; y Peloponnes, de Grecia.

Catad’Or 2014
Entre el 1 y 7 de julio, Catad’Or Santiago de Chile - que el próximo año cumple dos décadas-,  se realizará en el hotel Plaza San Francisco, siguiendo rigurosamente las reglas de Organización Internacional del Vino (OIV) y VinoFed. El concurso tiene como objetivo principal evaluar, premiar  y promover, junto a la marca Santiago de Chile, los vinos chilenos de alta gama, tanto en nuestro país como en el mundo. En su programa contempla la bienvenida al jurado internacional de parte de la alcaldesa Carolina Tohá en el Palacio Consistorial, el martes 1 de julio, a las 12:30 horas, actividad que se realiza con vinos premiados el año 2013, presencia de jurado nacional, autoridades y prensa especializada. La premiación se realizará el lunes 7 de julio a las 12:30 horas, presidida por la Alcaldesa Tohá, con la presencia del sector vitivinícola, la prensa y autoridades público-privadas en la sala Arrau del Teatro Municipal.