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Fachada exterior

jueves, 12 de febrero de 2009

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXI, 12 al 18 de febrero, 2009

LA NOTA DE LA SEMANA: Patio Bellavista
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: La Marina de Puerto Velero
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: El ocio y la materia prima
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA




PATIO BELLAVISTA

Poco interés ha mostrado la prensa por el Patio Bellavista. Este centro gastronómico y cultural ubicado a pasos de la Plaza Italia santiaguina e inmerso en el barrio del mismo nombre y que está a meses de duplicar su espacio, presenta una propuesta que encanta tanto a nacionales como a extranjeros que visitan el país. La oferta es grande y entretenida: restaurantes de comida italiana, árabe, peruana, chilena; hotel, pubs, cervecerías, tiendas de artesanía y delikatessen encantan a todos los que transitan por el lugar. Es un espacio típico por excelencia que se convertirá en uno de los iconos de la capital en muy poco tiempo. Mientras los trabajos de ampliación continúan aceleradamente, los eventos que allí se realizan suman y siguen.

Y tome nota: desde el 24 al 27 de este mes ocho restaurantes se han unido para ofrecer la “Fiesta del Vino, Sentidos y Sabores”, un panorama ideal para estas cálidas noches de febrero. La cepa Merlot será la encargada de contentar a los visitantes a estas cenas temáticas que varían entre los 8 y 15 mil pesos, todo incluido.

Lo que se ve, se come y se admira en el Patio Bellavista está lejos de las vivencias normales de los capitalinos. Es otra cosa. Tiene un algo que lo hace más entretenido y por momentos pareciera que no es un panorama urbano tradicional. Los que lo conocen, regresan a menudo. A los que aun no han ido, les recomendamos una visita. No se arrepentirán.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR




LA MARINA DE PUERTO VELERO

Entre Guanaqueros y Tongoy se encuentra uno de los emprendimientos más grandes de la cuarta región. Y allí, para sus habitantes y visitas, durante la temporada de verano y fechas especiales abre el restaurante “La Marina de Puerto Velero”, un agradable lugar que visité la semana pasada.

Los fogones están a cargo de Fernando Astorga, un chef que durante el año distribuye su trabajo entre la comercialización de pescados y mariscos además de cenas empresariales. La Marina, playera, tiene una capacidad de cincuenta personas y ofrece platos de mar y de tierra.

De la tierra, un cordero a las brasas que tiene una gran barra de adeptos y de adictos. Muchos van por él y realmente es de buena calidad. Magro y sabroso acapara la atención de muchos visitantes que lo han convertido en el caballito de batalla del restaurante. Del mar, se podría decir que se especializa en pulpo, locos y pescados. El pulpo, ya sea frío con pesto de aceitunas o tibio y al ajillo, blando y sabroso. Los locos, en chupe, le dan un aire de balneario al lugar. Y los pescados, frescos y de buena factura, los ofrecen en variadas formas.

Buena comida y buen servicio. Cumple con las expectativas de los habitantes del lugar que lo han convertido en un punto diario de encuentro. Sin pretender ser un comedor de mantel largo convence y es una buena alternativa para los veraneantes.
Un buen dato (Juantonio Eymin)

La Marina de Puerto Velero (Camino Guanaqueros- Tongoy) IV Región

LOS CONDUMIOS DE DON EXE




EL OCIO Y LA MATERIA PRIMA

Heme aquí. De vacaciones. Prácticamente echado todo el día en la arena bajo el sol de la cuarta región. Mathilda en Iquique. Yo, bastante más al sur que ella soslayándome con las bellezas de los “teams” que pasean cerca de mi vista. Mis sponsors visuales, casi todas traídas desde el otro lado de la cordillera, ocupan unas tangas que poco dejan a la imaginación. Yo, hombre serio y respetuoso, las miro de soslayo y pienso que mi época no eran así. Nací en el momento inadecuado, reflexiono mientras termino de darle el bajo a un Bloody Mary que gentilmente me ofrecieron mis anfitriones.

Todo era paz y ocio hasta que recibí un llamado del jefe. Quería una crónica para esta semana. Insistió que la revista debía salir en febrero y que yo debía escribir algo. ¿Para que jefe, sin nadie lee nada en esta época?

- Para no perder continuidad, Exe
- Jefe, pero usted podría hacer un mix de artículos anteriores, tal como lo hacen los canales de TV y así somos todos felices. Además, estoy de vacaciones y usted déle que déle con su revistita…
- No Exe. Acá no hacemos reciclados. Mándeme una crónica gastronómica de esa región
- Jefe, aquí hay mas minas que gastronomía, repliqué
- Escriba lo que quiera, pero envíeme el articulo el martes a mas tardar.

A buen entendedor, pocas palabras. Y aquí estoy. Sentado frente a un PC sin saber qué diablos escribir. Para ser sincero, no he ido a ningún tinelo esta semana. Podría escribir de los que tengo en carpeta, pero son de Santiago y no serían creíbles. La vida en vacaciones es diametralmente opuesta a la que vivo normalmente en la capital. Allá me nutro en variados ambigúes, acá, de terminales pesqueros y de ferias. Es más. Aunque extraño a Mathilda, me las he arreglado bastante bien sin su compañía. Todos los días, de madrugada, a eso de las 11 de la mañana, me asomo por la caleta a ver que hay para almorzar. Y la lista no es poca. Locos, caracoles, lapas, machas (de la zona); palometa, congrio colorado, lisa, mono, pichihuén, vieja, apañado, jurel (del bueno) corvina y un largo etcétera. Toda una inyección de Omega 3. Nada comparado ni comprado en los camiones que vienen de la capital cargados de reinetas, merluzas australes y salmones.

Con esta variedad de pescados y mariscos ¿Quién pretendería ir a un tinelo a cenar? Mil perdones. Yo no. Con tanta materia prima de calidad en una zona donde los tomates tienen olor y saben a tomate; la albahaca a albahaca y mil y una verduras que vienen del valle del Elqui con sabores incomparables, resultaría incómodo -para este vejestorio- no aprovechar las maravillas que se cultivan en la zona, para cocinarlas luego de la manera más sencilla posible.

Mientras bebo un tumbo sour, elaborado con un fruto primo hermano del maracuyá, pienso en la gastronomía de la región. Acá realmente se come mejor en los hogares que en los boliches. Pocos aprovechan las delikatessen del mar y de la tierra que ofrece la región. Diez jureles por “luca”, igual valor para cinco jaibas y suma y sigue. Por esa razón no he recalado en tinelo alguno. Y por lo demás, estoy y me siento de vacaciones. Ya vendrá marzo y nos concentraremos nuevamente en el tema gastronómico.

A los que vengan a Coquimbo, La Serena y sus alrededores, dense una vuelta por el terminal pesquero del puerto pirata. Es un paraíso. Luego, cruce a la feria agrícola y verá maravillas. Aliméntese con productos de la zona y verá que tengo razón. La carne y sus derivados, déjelas para marzo. Hoy es fiesta de pescados, mariscos y verduras. Y aunque cuesta encontrar, escoja un vino de la región. Cada día están mejores.

Sayonara

Exequiel Quintanilla

BUENOS PALADARES


LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(6 febrero) RAÍCES (Boulevard Parque Arauco, piso 1, local 340, fono 202 3875): “Si un restaurante recién abierto funciona así, ¿qué se puede esperar de su "evolución'? Mozos que, cada vez que levantábamos la mano, miraban para otro lado. Un restaurante prácticamente vacío, pero los platos llegaron en casi media hora.” “Cenando con bebidas (no tienen patente de alcohol), primero un trío de empanaditas (de humita, pollo y carne, $3.900), sabrosas y de tamaño medio. Luego, una entraña que, según la carta, venía con "pinceladas" de chimichurri, pero eran pinceladas muy gruesas y la carne, muy cocida (nadie preguntó por cocción, $6.700).”

SOLEDAD MARTINEZ (Wikén)
(6 febrero) EL CID (Hotel Sheraton, Av. Santa María 1742, Providencia, fono 2335000): “Confieso una larga afición a la cocina de Josef Gander que, a mi juicio, ocupa un espacio único en el panorama nacional y es difícil de comparar con la de sus colegas, aun los mejores, pues sigue un camino diferente, ajeno a escuelas y modas, guiado sólo por su experiencia y sus intuiciones. Si bien aplica con rigor las técnicas clásicas, se renueva en cada receta incorporando nuevos ingredientes y combinaciones, pero sin apartarse del estilo inconfundible que le es propio. El placer culinario aumenta con El Cid recién renovado en su decoración y con algunas mesas al aire libre, ideales para estas noches de verano.” “Hay unos cuarenta platos y postres, con su acompañamiento preciso como debe ser, y recetas vegetarianas menos suculentas, pero igualmente atractivas.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(8 febrero) MISAKI (Av. Vitacura 5461, fono 219 0222): “La carta incluye variedad de sushi, platos calientes de origen japonés, ensaladas y salvavidas (platos sin sushi ni pescado).” “… probamos dos rolls nuevos. El olivo tiene un trocito de aceituna negra adentro y nos encantó: su sabor es muy original y equilibrado. El smoke roll lleva salmón ahumado por fuera y no tiene queso crema, que es tan gringo y cansador a veces. También pedimos una ensalada marina con hojas verdes, tomates cherry, trozos de pulpo blandito y hartos camarones; todo tenía un entretenido aliño con naranja en pote aparte y fue suficiente para toda la ensalada, que no era chica (y su precio tampoco: $5.500). Compartimos además un fresquísimo sashimi de salmón.” “La atención fue diligente y eficiente. Me parece que es un lugar rico y para volver a la voz de sushi.”


DANIEL GREVE (Que Pasa)
(8 febrero) PURO CABALLO (Fundo La Vega, Lagunillas, Casablanca, fono 9-3590307): “…un fundo alucinante en donde caballos purasangre y cocina chilena cantan el mismo himno. Saldaño (el chef) dice que quiere hacer del Puro Caballo el mejor restaurante de cocina chilena del país. Y, conociendo su ímpetu, y al tanto de los sabores con firma que he podido probar varias veces, el sueño del cocinero se encamina a hacerse realidad. Saldaño ahora cocina en horno de barro y sirve su comida en un salón de precioso piso de tierra. Todo suena auténtico. Lo es. Está conectado con preparaciones exquisitas, abundantes, genuinas. Ejemplos: entrañas apanadas, terrina de conejo, pastel de choclo clásico ($ 5.900) y otro original, como el marino ($ 6.900) -con locos, ostiones y camarones-, plateada al horno de barro sobre puré rústico con merkén ($ 5.900). Deliciosos todos. Saldaño los monta como si fuesen a parar a un cinco estrellas. Casi exagerado para un lugar como éste, en el que se respira campo y madera, barro y piedra.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(7 febrero) OPORTO (Isidora Goyenechea 3477, Las Condes, fono 378 6411”): “Su carta se define como mediterránea, con productos frescos y variados. Lisete Lizana, su sous chef, acaba de obtener la medalla de bronce en pescados en el último concurso de Achiga” “Entre los platos más celebrados, la lasagna de camarones y puerros y el gratín de espárragos y endivias con pastrami. El congrio grillé es otro must, así como el dulce de Douro, un postre portugués que no puede dejar de probarse.”

CARLOS REYES (La Tercera)
(6 febrero) EMILIO (Escrivá de Balaguer 5970, Vitacura, fono 218 3773): “Un sitio de corte adulto, de propuesta culinaria elegante y circunspecta, pero ojo, nada fome. Todo lo contrario. La carta 2009 se reseteó para ofrecer, entre otras cosas, algunas peruanidades revisitadas -el inevitable ADN del chef- como una causa limeña ($ 8.500) con puré a la tinta de calamar y mariscos variados destacada por su extrema suavidad. También hay una selección de cebiches ($ 9.900 y $ 10.200), unas guarniciones al rocoto y hasta ahí nomás con lo criollo. El resto, pura e internacional personalidad. El pulpo tostado ($ 10.700) eran tres tentáculos bien grillados, bien crocantes, con un suave puré de coliflor matizado al perfume de trufas que fue toda una experiencia.” “Emilio en lo general alza vuelo como referente de una cocina madura, con variadas sutilezas y, en suma, con clase suficiente como para quedarse un buen rato rondando por Vitacura y por la cabeza de quien lo visite.”


RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(6 febrero) PURO CABALLO (Fundo La Vega, Lagunillas, Casablanca, fono 9-3590307): “… un restaurante de tierra apisonada, donde suelen pasear algún potro excepcional. Con la cocina a cargo del chef Francisco Saldaño, conocido en el medio, que prepara las empanadas de bienvenida y un novedoso pastel de choclos con mariscos, muy bien realizado. Disponen de excelentes vinos, con blancos de la zona, desde el chardonnay de Viña Catrala, de Lo Orozco, hasta los bien conocidos tintos de Couvé Alexandre, de Casa Lapostolle, pasando por el late havest de Viña Sutil. Con chilenísima carta con conejo silvestre, plateada al horno, apetitosa codorniz estofada y cordero en dos preparaciones sobre un charquicán bien hecho, que rescata la leyenda de este plato nacional. Y postres tan nuestros como una compota de murtilla y membrillo o un dulce de leche al pisco, con merengue y frutillas maceradas.”

YIN Y YANG (La Segunda)
(6 febrero) PURO CABALLO (Fundo La Vega, Lagunillas, Casablanca, fono 9-3590307): “…un conjunto de recetas de auténtico sabor campesino” “En esta oportunidad, probamos parte de un extenso menú, con entradas como picoteo huaso y pasteles de choclo tradicional y marino. De fondo, plateada al horno con puré al merquén; codorniz estofada y grillada, con papas rellenas de queso de cabra y ciboulette, y cordero en dos preparaciones sobre liviano charquicán. De postre, compota de murtilla y membrillo, y dulce de leche con merengue y frutillas maceradas. Imposible algo más criollo.” .