de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 5 de marzo de 2019


LOBBY MAG

Año XXXI, 7 al 13 de marzo, 2019
LA NOTA DE LA SEMANA: Un resumen veraniego
MIS APUNTES:  Polvo: ¿Qué nombre… eh?
 

LA NOTA DE LA SEMANA


UN RESUMEN VERANIEGO
En un abrir y cerrar los ojos ya estamos en marzo y todos regresamos a la realidad de siempre. Como dicen los conocedores, "los años terminan en diciembre y parten en marzo". Por ello, las notas de restaurantes que publicamos en los dos primeros meses de este año, volvemos a recordarlos en una especie de resumen, para dejarlos al día y volver a la rutina en buena forma. Ocho comedores que bien vale la pena tenerlos en cuenta este 2019.
 
 

 
PAMPAS, FUEGOS ARGENTINOS

Partió como una parrilla de barrio y gustó tanto –gracias a su calidad y precio- que pronto, ingresarán a las grandes ligas. No es grande, pero está bien instalado. Mozos argentinos para una carta repleta de recetas del otro lado de la cordillera. Revisando la carta me percaté que sus precios son más económicos de lo pensado.

Como restaurante de barrio, la pantalla plana de TV mostraba imágenes de un canal con música argentina. Buen y acogedor servicio, aunque algo lento, ya que la parrilla se toma su tiempo para preparar los platos.

La idea de sus propietarios es crecer. Les ha ido bien y pronto abrirán al lado del Baco (en la Plaza del Sol) un nuevo Pampas. Son palabras mayores ya que para ser vecino de grandes restaurantes como el propio Baco, Le Bistrot, Ambrosía, Rivoli, La Salvación y otros, no sólo hay que tener coraje, sino también una gran calidad y ganas de triunfar.

Mientras tanto, vaya a su actual locación. Su relación precio/calidad es realmente una de las mejores de la capital y merece una visita. ¡Un buen descubrimiento! (Nueva Providencia 2034 / 97862 4163)

 

 
THE GLASS

The Glass es un viaje por la gastronomía chilena renovada, donde antiguas recetas y tradiciones chilenas son traídas al presente a través de modernas técnicas culinarias. De esta forma, un amplio abanico de preparaciones que contemplan carnes, pescados, pastas y ensaladas, son los emblemas de la cocina honesta que invita a redescubrir los sabores de antes.

Cada carta ha dejado recuerdos imborrables. El Cajón de erizos no ha podido salir del menú diario, y su Sopa de topinambur con láminas de trufas chilenas, dejó atónitos a todos sus clientes. Con un servicio que incluye sommelier y una brigada de mozos rápida y efectiva, The Glass se ha ido con el tiempo convirtiéndose en uno de los grandes restaurantes del circuito gastronómico capitalino.

Lo mejor del barrio (y el barrio es grande). (Av. Kennedy -lateral- 4422 / 22487 5150)

 

 
 
 
EL BODEGÓN DE LA VINOTECA

Cuando La Vinoteca (que pasó por tiempos difíciles) equilibró sus presupuestos, decidió convertir el patio de su local de Vitacura en un pequeño restaurante que llamó Pan Bar, donde se crearon varias preparaciones que se servían sobre una tapa de pan hecho en casa. Sin el éxito que esperaba, hace algunos meses decidió contratar a Gino Falcone, arquitecto y gran diseñador de ambientes gastronómicos, quien le cambió totalmente la cara al lugar, convirtiendo este espacio en uno de los ambientes más logrados de este último tiempo.

El éxito va junto a la informalidad del espacio, ya que tras un fluido servicio, el lugar ofrece una gran cantidad de alternativas que van desde la hora del desayuno hasta la medianoche. En la cocina destaca la presencia del chef Luis Oviedo, con larga experiencia en los fogones; y en la administración general del lugar –el que se preocupa que las cosas sucedan- está Alejandro Brunetti, quien luego de su extenso desempeño como chef ejecutivo de Enjoy, tomó las riendas de la administración de locales, con un gran éxito.

Los vinos a precios de tienda son un gancho insuperable. Si a eso le sumamos una carta de especialidades de buen nivel; a sus quesos y charcutería, a sus tablas y sartenes para compartir, sus cócteles, vinos y cervezas, a su cafetería y pastelería, a sus quiches y tártaros, es casi imposible aburrirse en este recomendable restobar (Av. Nueva Costanera 3955, Vitacura / 22953 6291)

 

 
KM 0

Fue tanto el revuelo que causo la apertura – el año 2009- del hotel W, que muchos pensaron que el edificio, los restaurantes y tiendas que estaban ligadas a la dirección del hotel, pertenecían de algún modo a este moderno y exclusivo establecimiento. No pocos sacaron provecho de la situación. aunque muchos pensaron lo contrario. Le pasó al KM 0, un bistró alojado en el soleado subterráneo (-1), que, desde un inicio, a pocos meses de inaugurado el hotel, abrió sus puertas y causó sensación entre su clientela, muchos de ellos grandes empresarios y políticos ya que su ubicación y discreción fue fundamental.

Con un trabajo de relaciones públicas destinado a altos empresarios y la socialité burguesa, el lugar ha logrado seducir a una exigente clientela con una carta en la que destacan las preparaciones con pescados y mariscos frescos, de la mano del chef Andrés Nweh, de origen libanés, y la dirección de Antonio Fernández, uno de los socios de este bien instalado restaurante que destaca por su altura, luminosidad, arquitectura, diseño y funcionalidad. Una enorme carta de vinos que prácticamente cubre las paredes de este lugar, da la bienvenida a este lugar, que por cosas del destino y de su categoría, nunca fue parte importante del circuito gastronómico capitalino, a pesar de su gran convocatoria.

Como en un club, acá pareciera que todos se conocen. Incluso varios de sus clientes tienen su mesa favorita y asignada. Los viernes (el día de mi visita), un gran mesón con ostras y mariscos recibe a sus comensales o público que pasa por el sector. Vino blanco y espumosos para hacer esta jornada un imperdible, que luego continuamos en una mesa, cómoda y bien dispuesta, con un grato servicio de sus camareros. (Isidora Goyenechea 3000, Las Condes / 22245 7077)

 

 
COMEDOR CENTRAL

La historia es larga, pero se puede acotar a un par de frases, ya que dado el gran impulso que ha tenido el turismo, la Municipalidad de Santiago decidió intervenir los portales que rodean la Plaza de Armas y potenciar un nuevo polo gastronómico. Uno de los primeros en abrir en lo que antiguamente le llamaban “el portal de las carteras” fue Cristian Correa, propietario del exitoso Mulato de calle Lastarria, conocido por su fuerte tendencia a la cocina de mercado en base a un recetario propio de una cocina chilena-burguesa con un gran acento en la calidad de los productos, bajo el nombre de Comedor Central, un albo restaurante de dos pisos con cocina a la vista, donde ofrece una atractiva carta que parte a la hora del desayuno y prosigue a la hora de almuerzo. Poco a poco se ha ido dando a conocer ya que su clientela es absolutamente nueva y diferente, pero confía en que la solidez de su cocina enamore a los turistas que en masa recorren todos los días del año este –desconocido para algunos- lugar insignia de la capital.

Ojalá los planetas se alineen y que la Plaza de Armas pueda convertirse en un polo gastronómico verdadero. Hay mucha inversión pública y privada en juego y la capital se merece un lugar de estas características. Lejana para muchos de nuestros lectores, la Plaza de Armas tiene estación de Metro y estacionamientos privados. Anote este dato para algún mediodía. Le encantará. (Portal Bulnes 489, Plaza de Armas, Santiago Centro/ 23291 9417)

 

 
ORIGEN BISTRÓ

El tercer piso de un complejo hoy llamado Cumming 94, aloja al Origen Bistró, un lujito creado por Marcelo Arzola, propietario de la casona, junto a Ignacio Ovalle, ex chef del recordado Ópera y del bien ponderado Tercer Piso de La Vinoteca. Para ello decidieron recuperar el tercer piso de la casona, que en algún momento fue una bodega. Vale destacar que este complejo alberga tres restaurantes absolutamente diferentes, algo poco usual en nuestra capital.

Concreto y adobe a la vista. Mesas, sillas y sillones negros para contrastar con los muros raspados sin mayor intervención. Cocina a la vista y luz, mucha luz para una carta innovadora y moderna, que cambiará el sentido del barrio, ya que la apuesta convence al más conservador de los gourmets.

La carta es acotada a doce platos (entre entradas, fondos y postres), con un concepto de cocina de mercado que incluye carnes, pescados y mariscos, pero que variará semana a semana. Un centenar de vinos en su carta y una amplia variedad de cócteles, elaborados y servidos por bartenders y sommeliers, le dan un plus al lugar, donde incluso, como buen bistró, incluso el chef se involucra en el servicio, un valor agregado que se agradece. (Av. Cumming 94, Santiago Centro / 22699 3059)

 

 
ÁUREA
Todos sabemos que un gran porcentaje de restaurantes que se abren en la capital, terminan sucumbiendo más que nada por el grave problema de “no saber leer” lo que sucede con el negocio gastronómico en nuestro país. A pesar de ello, hay aperturas que bien valen destacar. De ellas, el Áurea, una casona del barrio Bellavista que fue completamente remodelada para albergar un restaurante hecho y derecho. Impresiona su decoración interior, en base a papeles murales y muros intervenidos, además de una gran terraza interior, de todo gusto y tremendamente cómoda.

Sabor local no es sinónimo de comida chilena. Acá se han dado maña para conquistar estómagos golosos en base a una cocina donde el producto es el principal protagonista. Ayuda a este propósito una cocina tecnificada de última generación y el aporte humano de los cocineros, que aportan las pizcas necesarias para entregar autenticidad en sus preparaciones.

Una cocina de autor muy bien elaborada y ejecutada. Buen servicio y ambiente. Una carta amplia con tintes mediterráneos y de gran calidad. Un gran aporte a la ciudad y un tremendo dato para estos largos días de verano. (Antonia López de Bello 191, Recoleta / 23290 5124)

 

 
MUU

La palabra oficio es lo primero que llega a mi mente tras almorzar en esta nueva parrilla que está instalada en el distrito del lujo del Parque Arauco. De partida, acá no se siente estar en un mall y menos se extraña el cierre del Armani, que tuvo dos locaciones en la capital, pero pocos entendieron la calidad intrínseca de su gastronomía. Por ello, los propietarios del grupo Mil Sabores, que agrupa restaurantes de la talla de La Mar, Panchita, La Sanguchería del Barrio, Tanta, Brunella y otros, decidieron entrar en el difícil mundo de la carne Premium, y no se equivocaron, más con la gran contratación de Bastián Ruiz, con gran expertise en este producto, y quien fuera por años el cocinero del restaurante Cuerovaca y Cívico.

Oficio, ya que saben lo que quieren y a lo que aspiran. Diametralmente diferente a sus otros emprendimientos, acá en Muu la estrella es la carne a la parrilla, la que cocinan en los ya famosos hornos Josper, que prácticamente les vuela la cabeza a todos los que han invertido en alguno de sus modelos. Y para muestra, un botón: la estrella de la casa es el Flat Iron (punta paleta en su traducción chilena) que, grillada en su punto preciso, jugosa, blanda, sabrosa y acompañada de un mix de verdes, tiene un costo de $7.800 (menos que un simple sánguche), convirtiéndolo en uno de los caballitos de batalla para un almuerzo (o cena) en un ambiente casual y distendido.

Gran apertura. Hay que visitarlo sí o sí. (Distrito del Lujo Parque Arauco /Av. Kennedy 5413, Local 480)

MIS APUNTES


MIS APUNTES.

 
 
POLVO
¿Qué nombre… eh?
 
Poco motiva su nombre. Es cierto. Curiosamente fue buscado y analizado con lupa por sus propietarios para bautizar este nuevo restaurante capitalino. Sea o no del agrado de todos, acá se puede disfrutar una cocina y una carta de vinos que está haciendo bastante ruido desde que abrió sus puertas, hace tres meses.

Ubicado al costado del hotel-boutique Castillo Rojo y enfrentando la Plaza Camilo Mori, en Bellavista, donde antes estuvieron –sin éxito alguno- la Brasserie Petanque y Amadeo, la nueva propuesta significó una remodelación casi total de las instalaciones, donde un flamante ambiente se pone a disposición de sus comensales.

Dos profesionales son claves en este nuevo emprendimiento: el chef argentino Federico Ziegler, que antes de abrir este lugar trabajó en los hoteles Awasi en Atacama y Patagonia; y el director de vinos del restaurante, el sommelier Felipe Aldunate, quien, amante de los vinos naturales, orgánicos y biodinámicos, seleccionó 150 etiquetas, de las cuales mes a mes separa 30 –algunas de ellas por copa–, para facilitar la elección de sus clientes.

Vino y comida en su máxima expresión. ¡Y vaya que diferente! Una serie de entradas de gran sabor y novedad sirven para degustar algunos vinos que difícilmente se podrían catar en otro lugar: desde la sencillez de unos deliciosos Tomates en conserva (caseros) con aceitunas ($ 3.200); pasando por una delicada Ensalada de tomates, ostras frescas y frutillas ($ 6.300) o un excelente Huevo de campo pochado, selección de hongos y lengua asada ($ 6.000),  son un tremendo aporte a la degustación de vinos en copa como una Pedro Ximénez, Colectivo Mutante ($ 2.700), o una copa de País en Tinaja, de la viña González Bastias ($ 4.600).

Buena mano en la cocina y buen manejo de la carta de vinos. Por ello (y también gracias a sus precios) el Polvo ya tiene clientes frecuentes. Desde el almuerzo, con un menú que incluye dos copas de vino y tres platos por sólo $ 11.000, hasta la hora de la cena, donde una carta muy atractiva, ha convertido a este lugar en un secreto muy bien guardado, donde el boca a boca ha sido fundamental.

Fondos de todo gusto y un placer para el paladar. Con sólo seis platos, el lugar cautiva a sus parroquianos. Sin duda alguna, las maravillosas láminas de Plateada sobre una gran tostada de pan casero, con compota de pimiento y mostaza ($ 10.000), se lleva gran parte de los elogios, tanto como un lindo filete de Merluza Austral, con algas de Algarrobo y espinacas crocantes ($10.500), o una sabrosa panza de Chancho asado, con una ensalada de ají encurtido y repollo grillado ($ 12.000), se convierten en muestras vivas de la calidad gastronómica de este nuevo comedor capitalino.

Personalmente, lamento la poca iluminación del lugar. Como sus propietarios lo publicitan como un wine-bar, los platos (que son realmente sabrosos y novedosos) no tienen la oportunidad de lucirse, algo poco lógico, ya que bien se sabe que la comida entra por la vista. Aun así, con poca luz para la felicidad de los amantes de la comida, bien vale conocer la magia que le imprime el chef Federico Ziegler, desconocido en la capital, pero con un sello propio, que le ha permitido elaborar sus propios encurtidos y tener charcutería propia.

Durazno en almíbar de huesillo, palta y chocolate blanco ($ 5.500) y/o Manzana, membrillo y crema de cerveza ($ 5.000), son postres que hay que experimentar, ya que son tan destacables como toda su oferta.

Ir a Polvo por una copa de vino (o un cóctel) acompañada de un queso de cabra –madurado- con mermelada elaborada en casa, o visitarlo a la hora del ocaso para conocer su propuesta completa, es fundamental para los que disfrutan con la buena gastronomía, ya que sorprende y se aplaude.

Polvo: Constitución 187, Bellavista / 98440 2462