de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado
Fachada exterior

martes, 23 de agosto de 2016

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVIII, 18 AL 24 agosto, 2016
LA NOTA DE LA SEMANA: El imperio del sushi
MIS APUNTES: P.F Chang’s: Comida oriental en formato norteamericano
EL REGRESO DE DON EXE: Mi sobrina es una modelo
BREBAJES: La Bilz, una gaseosa con historia
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
EL IMPERIO DEL SUSHI

El sushi (como genérico) de la cocina japonesa, abandonó hace años el Japón para conquistar todo el mundo. El emblema de la cocina japonesa se ha convertido en un placer que actualmente le “vuela la cabeza” a todas las gastronomías del orbe. Esa es la razón de que en esta edición de LOBBY compartimos con nuestros lectores un documental relacionado a esta revolución gastronómica que cada día genera más adeptos. Un tema indispensable para los que deseen conocer algo más de esta ya popular gastronomía.  El pescado, el arroz, lo nikkei, lo californiano, los itamaes y sus secretos, los problemas con la demanda y la oferta y un largo etcétera le enseñarán la esencia de esta gran cocina japonesa.

Véalo. No se arrepentirá. Los que no puedan ver este documental desde esta plataforma, pueden acceder a través de este link:  
https://www.youtube.com/watch?v=O3yNcTn57KE   
 
 

 

MIS APUNTES


 
PF CHANG’S
Comida oriental en formato norteamericano
Operado por la franquiciadora mexicana Alsea que administra las licencias para Burger King y Starbucks en Chile, hace unas semanas abrió sus puertas el segundo P.F. Chang’s en Santiago, sumando así 277 locales en todo el mundo. Con una decoración similar a los grandes restaurantes que pueden verse tanto en México como en Estados Unidos, el nuevo local, emplazado en plena Isidora Goyenechea, mezcla una novedosa carta que ha hecho famosa a esta cadena entre muchos comensales, ya que fusiona de forma entretenida y lúdica parte de la comida cantonesa con los toques habituales de la cocina norteamericana. El nuevo comedor es amplio y moderno, con dos pisos y una capacidad para 240 clientes. Debido a la alta demanda del sector, cuenta con un menú ejecutivo (8.990 de lunes a viernes) y además con una extensa carta de combinaciones asiáticas.

Su carta es variada y contundente. Tiene incluso una sección especial de platos sin gluten que despertó mi curiosidad ya que es tremendamente complicado el tema de cocinar sin gluten en una cocina normal. Pero si lo ofrecen con todas sus reglas, es para felicitarlos. 

Como todos los locales que ofrecen comida china en su versión cantonesa (y algunos platos de origen oriental), la gran mayoría de ellos son para compartir, algo que se agradece en tiempos difíciles. El día de mi visita probé el Chang’s letucce chicken wraps ($7.700), la entrada más vendida a nivel mundial, con pollo e ingredientes al wok, acompañados de lechuga para envolver la preparación. Fresco, sabroso y bastante chino-gringo. También las Handmade dumplings ($5.300), unas gyosas de cerdo (o camarón) con el picor necesario, cocinadas al vapor y doradas.

Compartimos, luego, el Mongolian beef ($10.000), una clásica preparación, pero con una ternura de la carne magistral, preparada con palanca nacional. Y, para terminar, Chang’s spicy chicken ($9.800), combinación de pollo picante y agridulce, que conocen muy bien en el local. Las salsas –casi todas agridulces y similares- están espesadas con almidón, cosa que no molesta en un principio pero que a la larga –y en diferentes preparaciones- llega a hostigar al consumidor. Con un aplicado servicio, propio de cadenas norteamericanas donde el manual de operaciones es la Biblia de los empleados, copian incluso el servicio de aperitivos (o cócteles) a una versión bastante gringa donde los colores, bastones, paragüitas, pajitas y mucho hielo, no convencen al consumidor nacional acostumbrado a la sencillez del trago y a un mayor grado alcohólico.

En vinos, a pesar de tener una carta bastante decente, en el momento de mi visita sólo había blanco y tinto, posiblemente una botella de cada una la que desapareció en poco rato. Posiblemente y al igual que otras cadenas norteamericanas asentadas en Chile, prefieren orientar las ventas de líquidos a jugos, limonadas o aguas minerales, donde abunda el hielo picado, económico como el agua potable y fuente de ganancias en una economía de escala, como son las cadenas de restaurantes.

La franquicia se ha preocupado de arrancar con altos estándares que colocan los estadounidenses en la etapa de adaptación: esto es flexibilidad, velocidad, amabilidad y un gran contingente de mozos y asistentes que vuelan para no dejar al cliente mucho rato mirando al cielo. La limpieza y pulcritud del lugar es destacable, como también la calidad de la comida, que realmente resulta ser una experiencia muy entretenida y satisfactoria, aunque tal vez un poco monótona si se hace habitué del lugar.

Para terminar, una aclaración: P.F. Chang’s no es en ningún caso un restaurante “de mantel”. Es uno de las cientos de cadenas que existen en el mundo. Sin importar lo anterior y viendo lo poco variada oferta de comida china/gringa en Chile, la llegada de esta cadena le da un toque de innovación y de atrevimiento para los que aman comer lo que llaman “comida casual” que se acerca muchísimo al concepto de la comida rápida o fast food. (Juantonio Eymin)

P.F Chang’s / Av. Isidora Goyenechea 2940, Las Condes / 22307 6635

EL REGRESO DE DON EXE


 
MI SOBRINA ES UNA MODELO

Esto de estar solo es muy aburrido. Está bien para un par de días relajados o de pataneo, cosa que hice después de mi aventura con la fotógrafa de los pabilitos. Pero al tercer día resucité (bueno… eso pasa hasta en la Biblia). Entonces, decidí que algo tenía que hacer para sacarme la modorra de encima.

El centro me tenía cansado. Los mismos veteranos de siempre bebiendo lo de siempre en el mismo lugar y hablando puras estupideces. Me acordé de un viejo amigo que una vez me dijo que las mejores mujeres de Chile estaban en el barrio alto. Y me dispuse a emigrar a otras comunas.

Conté los billetes plásticos que tenía. ¡Por Dios que son feos!... se pegan, se quiebran y todos tienen ventanitas para mirar para el otro lado. Gracias al Iluminado (y a mis hijos) me alcanzaba perfectamente para un happy hour en algún boliche de Providencia. Otro buen amigo, viejo periodista de un diario sensacionalista, muy libidinoso y libertino, me contó que los días miércoles hay desfiles de moda en el Sheraton a la hora del happy hour.

- ¿Por el mismo precio?
- Obvio, Exe. Ni un peso más.

¿Adivinen que día era?: ¡miércoles!, justo lo que necesitaba.

Guardé el celular en el velador y tipo 6 de la tarde salí, ufano y muy bien vestido camino al Sheraton. La primera parte la hice en Metro ya que de otra forma mi presupuesto se iría a la mierda. Del Metro Los Leones al hotel, en taxi, como todo un caballero.

Abrió la puerta del taxi un tipo bien vestido con pinta de guardia de seguridad. Le pregunté por el happy hour y me muestra el lobby del hotel. -Pronto aparecerán las chicas-, me dice con cara maliciosa.

Una luca me costó el esfuerzo del guardia por abrir la puerta del auto. Bueno, no sabía si había que darle propina a estos tipos. Sin embargo mi padre siempre decía: “A perro con corbata, nadie lo mata”.

Me senté en un sillón del lobby y solícitamente aparece una camarera de falda larga con un tajo casi infartante para preguntar qué deseaba. Para ponerla a prueba le solicité un Negroni, a sabiendas que me duraría todo el desfile de modas ya que es un cóctel de esos para beberlo lentamente. Ella gentilmente me dice que puedo sacar lo que desee de los picoteos que están al centro del bar. –Es parte del happy hour, comenta. Esperé el trago y luego me levanté para sacar algunas de las delicatessen que tenían preparadas.

Cuando comenzó el desfile no lo podía creer. ¿Dónde habías estado todos estos años, Exe?, me preguntaba. Realmente cada chica era mejor que la otra. Con decirles que las piernas le salían de los hombros. Yo, en primera fila, disfrutaba como sátiro el paseo de estas tremendas mujeres. ¿De dónde habrán salido? ¿Qué les dieron de comer cuando chicas? ¿Serán reales esas piernas y todo lo que estaba más arriba?

No le cuenten a nadie, pero se me caía la saliva. Todo turgente. Parecían chicas venidas de otra galaxia o de otra estirpe. Cuando aparece la última, con un veraniego vestido de seda que poco tapaba la imaginación, veo que me mira y casualmente me hace un guiño de ojos. En un principio me dije. “Exe… estás matando”, pero tratando de recordar dónde había visto ese rostro antes, la recordé hace un par de años jugando a las muñecas en la casa de una hermana de mi paquita.

¡Mierdas… era una sobrina de Sofía!

Quise salir arrancando pero me temblaban las piernas. No podía moverme de mi sillón. La chica del servicio me notó preocupado y se acercó para saber si necesitaba algo.

– Otro Negroni, le murmuré.
– ¿Igual que el anterior?
– Igualito, ni más ni menos.

No podía arrancar. Un soldado muere en batalla y en este caso sería mejor así. Terminado el desfile, y ya casi sin saliva en mi boca, veo que Agustina (así se llama) se acerca contoneando su cuerpo.

- ¡Tío! ¿Qué haces aquí?... ¿Y mi tía?

Inventé una reunión con unos gringos que querían hacer una revista para hacerse millonarios en Chile.
- … y como estoy solo, ya que tu tía está de guardia, me quedé al happy hour.
- ¡Que rico, tío!
- ¡No me digas tío! ¡Me emputece!

Se agacha y aparecen sus lindas (aunque escasas) pechugas.

- Esta bien Exe. No te digo tío pero tú no le cuentas a nadie que trabajo de modelo.
- ¿Con ese cuero, linda, pretendes trabajar en un Call Center?
- Es que mis papis son muy exigentes y creen que a esta hora estoy estudiando con una amiga. ¿No le contarás nada a la tía?
- ¡Se te ocurre!
- ¿Quieres conocer a mis amigas?
- No me da el ancho, querida

Rato después, ella de jeans, polera y casaca de cuero nos fuimos al Baco a tomarnos una copa. Ella dejó las muñecas y yo dejé las sub 30 de lado. Estábamos entonces a la par y bebimos en confianza. Ella brindando por sus papás (con jugo de chirimoya)… y yo por Sofía, con una copa de oporto.

Sinceramente esto se está transformando en un suplicio. A decir verdad, cuando uno tiene una sobrina (adoptada) que está más rica que el pan con palta, no es fácil. Más aun cuando es cariñosa y se adapta a mis tiempos.

Reventé las lucas que me quedaban. No me habría arriesgado a que a mi sobrina postiza le hicieran algo. La llevé en taxi a su casa (menos mal que vivía cerca del centro) y me sugirió un trago del estribo en su departamento ya que sus “papis” no estaban. Pero reculé. Sinceramente, mucha carne para tan poco perro.

Exequiel Quintanilla

BREBAJES


 
LA BILZ, UNA GASEOSA CON HISTORIA
 
Uno de los refrescos más antiguos de la historia comercial chilena es la "Bilz", bebida gaseosa que actualmente hace una dupla inseparable con su hermana "Pap", para la venta orientada especialmente al público infantil, con dos mascotas extraterrestres (Bily y Maik) creadas en 1997 y aún vigentes. Sin embargo, la "Bilz" comenzó sus días como un producto muy distinto: un brebaje de fantasía sin alcohol, dirigido a abstemios y personas adultas imposibilitadas por salud de beber bebidas alcohólicas.

La historia de la "Bilz" no nace en Chile: corresponde en realidad a una marca internacional de bebidas creada por el médico naturista alemán Friedrich Eduard Bilz, que adoptó nombres comerciales como "Bilz-Brause" y "Bilz-Limetta". Comenzó a ser producida y comerciada por el empresario Franz Hartmann, y se ofrecía también como una bebida de características digestivas y casi medicinales, tal como se observa en el origen de muchas otras famosas gaseosas. Sin embargo, al comenzar a ser plagiada masivamente la marca por otras compañías y en otros países, hacia 1905 fue cambiado el nombre del producto, surgiendo así la marca "Sinalco", que aún se conserva para la famosa bebida alemana.
Se cuenta que uno de los supuestos "copiones" que imitaron la idea de la bebida apropiándose hasta de la marca habría sido el ciudadano de origen bávaro residente en Chile, Andrés Ebner Anzenhofer, pero su propaganda aseguraba que era en realidad una concesionaria de la "Sinalco" en Chile. Ebner era propietario de una famosa cervecería con su apellido cuyas enormes ex instalaciones se encuentran todavía en avenida Independencia 565, en calidad de Monumento Histórico Nacional.

Allí, en esas instalaciones, Ebner comenzó a embotellar su propia "Bilz" haciendo un lanzamiento oficial del producto en el Teatro Municipal de Santiago. La aparición del producto ha sido fechada en 1902, no obstante que hay ciertas referencias publicitarias que permiten suponer que es definitivamente anterior a ese año. La compañía de Ebner llegó a ser la más importante de su tipo hacia los días del Primer Centenario de la República, por volúmenes de producción. Ese mismo año de 1910, la revista "Sucesos" hablaba de ella como "la fábrica de aguas gaseosas más extensa de la República, acreditada por la muy renombrada y afamada bebida Bilz".
Seis años después, en 1916, la Cervecería Ebner fue comprada por la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), formada en 1902 y luego que la Fábrica Nacional de Cerveza se convirtiera en sociedad anónima. La misma empresa comenzó a comprar a otras compañías y plantas, como la Fábrica Andwanter, Agua Mineral Cachantún y la Fábrica de Cerveza de Valparaíso, hasta convertirse en la embotelladora más grande de todo el mercado nacional.

En todos estos años de crecimiento, la CCU conservó la "Bilz" como uno de sus tradicionales productos y sin variar su fórmula con sabor "parecido" a frambuesa o guinda, promocionándola en los años cuarenta y cincuenta con mensajes narrativos más vinculados a la publicidad contemporánea, en el sentido de predicar lealtad al producto más que condiciones específicas del mismo, como: "Una preferencia que nunca se olvida" y "El refresco amigo de toda la vida". El eslogan era entonces "Siempre Bilz".
En la segunda mitad de los cincuenta son populares sus calendarios publicitarios, inspirados en las hermosas y sensuales ilustraciones pin-ups que estaban de moda en los Estados Unidos en aquellos días de la post Segunda Guerra Mundial. Esto pone en evidencia que el público al que se orientaba la bebida seguía siendo principalmente adulto, pero es necesario observar que, ya en esa misma década, comenzaron a aparecer avisos donde salían niños o adolescentes bebiendo chispeantes vasos de "Bilz" en bellas ilustraciones a color o en blanco y negro que eran publicadas en las revistas, como invitando a los padres a compartir la gaseosa con sus niños.

Desde los años veinte se había adicionado a la producción de la CCU otra famosa bebida llamada "Papaya Rex" con sabor de imitación a la fruta, que en los años sesenta y setenta comenzó a ser publicitada conjuntamente con la "Bilz" pero con un nombre más corto: "Pap". Desde entonces, ambas gaseosas han sido productos hermanos e inseparables que hacen indiscutible su relevancia como un histórico producto nacional, como fue su ingreso al reputado y selecto Marketing Hall of Fame. (Cristian Salazar)

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA
WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) TU CEBICHAZO (Av. Francisco Bilbao 1962 / 2 2400 3403): “Primero llegó un trío de cebiches, uno con ají amarillo y olivo, otro con cilantro y parmesano (raro, ¿no?), y otro con ese vicio líquido llamado leche de tigre ($14.500). ¿El pescado? Ya, es obvio (reineta). Y pese a lo sabroso en general, les faltó sazón, malicia y mayor intención. Esa intensidad sí estuvo presente en una sopa que, por suerte, conserva su fuerza y picor en casi todos los restaurantes peruanos. Se trata de la parihuela ($5.990), también conocida como el "viagra peruano", una sopa espesa de mariscos y chicha de jora que casi nunca arruga. Pídala y es muy difícil que la hagan mal. En cambio tenga cuidado con el chupe de camarones, que deben ser de río, porque no falta quien lo hace con ecuatorianos. Mal. Porque son como la reineta de los crustáceos.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) NOSO (Hotel W / Isidora Goyenechea 3000, Las Condes. 2 2770 0000): “La cocina de NoSo muestra evidentes signos de refinamiento y revela que, allá adentro, hay alguien que sabe.” “Pero, antes de entrar a la parte buena (o mejor), terminemos, sin muchas ganas, con lo que hay que decir: el servicio es evidentemente muy, muy mejorable. Que la mantequillera (con poca mantequilla) llegue chorreada por fuera, no está bien...” “Las dos sopas de cebolla ($6.500), una clásica y la otra estilo "W", estuvieron, digamos, bien: mejor la clásica, gratinada, aunque con demasiado queso (huyan de la pésima costumbre chilena del exceso de queso derretido). La "W", con crema, no estuvo tan bien. Y, ambas, con poco sabor a cebolla, por el uso de un caldo de carne demasiado sabroso.” “El Magret de canard ($10.200) estuvo bien en calidad de la carne y cantidad; pero los aromas prometidos (miel de naranjas, pain d'épice...) fueron tan, tan sutiles, que podrían no haber estado. ¿O estaban?”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(AGOSTO) MEZE (Manuel Montt 270, Providencia / 22378 3646): “El local tiene dos años, 70 puestos, cambia carta cada seis meses. Nada de caro, con menú al almuerzo y carta en la cena.” “Se parte con un surtido de meze con berenjenas, zapallitos italianos, tomate y queso de cabra. Humus, pasta de garbanzos con sésamo, fría o caliente, con cebollín y queso de cabra. Y unos sabrosos y crocantes cigarritos de masa philo. Luego vendrán albóndigas ensartadas en un bambú, seguidas de la musaka, gustosa lasaña de berenjenas que comparte los turcos con varios pueblos mediterráneos.” “Típico sabor turco, el tavuk  shish (pollo marinado por dos días con orégano, leche, cebolla, y hasta lavanda, asado  a la parrilla con perejil y menta). Para comer a mano, echando los trozos a un pan pita. O si prefiere un Adana kebap, brocheta larga de vaca o cordero. Para recordar el hábito de las frutas secas hay una estación de pasas, damasco turco y pollo, servidos en coloridos pocillos de Estambul.  Para concluir, el irmik helva, postre de dulce de sémola con piñones, acompañado por helado.”