de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 20 de marzo de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG.

Año XXX, 22 al 28 de marzo, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Ñam: el Lollapalooza de la gastronomía
MIS APUNTES: Barra Chalaca, la última novedad de Gastón Acurio en Chile
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: De Petrus a Clos de Pirque
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
ÑAM: EL LOLLAPALOOZA DE LA GASTRONOMÍA

Podríamos llenar páginas y página con el programa que nos tiene preparado el equipo de Ñam, que en su octava versión tiene los méritos para haberse convertido en uno de los mejores eventos gastronómicos del año. Aun así es necesaria su difusión, ya que esta semana y luego de varios meses de preparación, abrirá sus puertas en el Cerro Santa Lucía.

Ñam 2018, se vivirá en dos instancias: Ñam Santiago, la que comentamos en este artículo y que comienza este jueves 22 y Ñam Pro, que tendrá lugar en Inacap Apoquindo los días 26 y 27 de marzo. Toda una fiesta cultural que enmarca bajo el concepto de Somos lo que comemos, una invitación a conectarnos con nuestras culturas, con el respeto al planeta, su gente y nuestros cuerpos. Y todo esto bajo tres miradas: Cultura Gastronómica, Salud Alimentaria y Cuidado Socio-Ambiental.

Cuatro días de festejos en el cerro Santa Lucia que no hay que perdérselo: Desde charlas ligadas a la alimentación hasta un mercado con una gran diversidad de productos alimenticios a convenientes precios. Además, y para disfrutar en familia, varios cocineros y restaurantes entregarán sus platos insignias con cocina del mar, parrillas y churrasquerías. También habrá un espacio para el disfrute de los niños, donde a través de clases de cocina, talleres y otras actividades, se les inculcará el amor por la cocina y los beneficios para la salud.

Los mayores tendrán a su disposición el Castillo Hidalgo, donde un gran bar será protagonista de cócteles modernos, clásicos, combinados y novedades. Además, cada tarde y hasta la noche, la música se encargará de prender toda una escena adecuada. A todo ello se sumaran clases de cocina, catas de alimentos y bebidas, panaderos elaborando diversos tipos de panes y fabricantes de helados mostrando sus mejores productos.

Todo ello desde este jueves al domingo. Desde el mediodía a minutos antes de medianoche, las puertas estarán abiertas para recibir a los miles de seguidores de este esperado evento. Se lo recomendamos. Estamos seguros que se convertirá en otro fanático de este gran festival gastronómico.

Ah. Y la entrada cuesta sólo $ 2.500.  

MIS APUNTES


 
BARRA CHALACA
La última novedad de Gastón Acurio en Chile
La Barra Chalaca es una sorpresa doble ya que de todos los emprendimientos del peruano Gastón Acurio, los precios sorprenden tanto como la generosidad y calidad de cada plato que sale de sus cocinas.

Como los “huariques” peruanos, acá las mesas cubren un pequeño espacio que está junto a una cocina a la vista. Platos de latón pintado y fuentes enlozadas reemplazan a la vajilla tradicional. Los vasos son grandes y la chicha morada es uno de los líquidos favoritos de los que logran un espacio a la hora de almuerzo, donde largas filas esperando mesa denotan el éxito que tenido el lugar desde su apertura.

La carta, impresa y que sirve a la vez de individual, permite conocer la amplia gama de opciones que ofrece Tomás de la Paz, cocinero principal de Barra Chalaca Santiago, quien anteriormente trabajó en restaurantes de Acurio en Lima y Barcelona. De las entradas (o platos fríos) doy fe del Cebiche de pejerrey al rocoto (7.990), de unos maravillosos Choritos a la chalaca (6.900) y unos increíbles calamares en chicharrón (apanados) que acompaña al Cebiche combinado (8.990), que hacen agua la boca…

Diez fondos para elegir y corroborar que la variedad es uno de los puntos altos de este pequeño lugar. Prodigioso es el Arroz con mariscos (8.990) y los Tallarines saltados estilo nikkei –al mismo valor- . Los pejerreyes, tan perdidos en nuestras cocinas, acá aparecen en varias recetas, algo que se agradece sobremanera. Leche de tigre (fría o caliente) chupes, sopas y sánguches marinos completan una oferta que incluso se acuerda de los que no comen pescado y les propone unos Tallarines saltados de pollo (8.990) y la Súper chaufa –al mismo valor-.

Torta de milhojas y chocolate (2.990) para los que necesitan algo dulce después de un atracón con especialidades marinas. La patente de alcohol aún está pendiente, pero eso no ha sido impedimento para que la Barra Chalaca se haya convertido en un best seller desde que levantó sus cortinas.  

Un atento y cordial servicio suma al prestigio ganado en semanas. Como compartir es una de las premisas de este lugar, los precios y la cuenta final es sorprendentemente asequible. Si replican el lugar en un futuro cercano, ojalá sea en la ciudad y no en un mall, ya que si bien estos centros comerciales reciben miles de visitas, también son miles los que no ingresan a estas catedrales del consumo y prefieren otro tipo de ubicación para almorzar o cenar, aunque el mall ofrezca las mejores facilidades del mundo.

Una nueva forma de ver la cocina peruana y otro éxito del grupo que maneja en Chile las operaciones de Gastón Acurio, el gran cocinero que puso el Perú y Latinoamérica en el escenario mundial. (Juantonio Eymin)
 
Barra Chalaca / Mall Costanera Center, quinto nivel, local 5116 / 22617 0861
 
 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR




DE PETRUS A CLOS DE PIRQUE

 
“El otro día descorchamos un Petrus, un amigo lo trajo de Francia y lo bebimos: ¡eso es tocar el cielo, qué delicadeza, qué seda!, me cuenta engolosinando la voz. A continuación, recapacita: son etiquetas que te suben el ego y te vacían el bolsillo. Nos llenamos la boca con aburridísimas discusiones sobre variedades de uva, cepajes y maridajes, cuando ni siquiera sabemos qué estamos bebiendo.”

 
Si hablar de seda, untuosidad y cepajes es un incentivo para que quien pueda y quiera, está perfecto que se gaste miles de pesos al año en vino. Bendito sea. Viva la palabrería y el desenfado, aunque no se tenga ni puta idea qué está bebiendo.
¿El problema? El rechazo que esto provoca y la imagen que se forma ante el resto, pobres mortales comunes y corrientes que no metemos botellas ni siquiera de 10 lucas en el carrito de la compra (a no ser que sea comprarle un regalo a alguien importante), ya que a fin de cuentas somos mayoría, y que si bien por envidia, falta de ganas, o simplemente dejadez nos guarecemos en otros placeres y bebidas dejando el tinto y el champagne verdadero en manos de los acaudalados, que son los que tienen la plata y valor para pontificar copa en mano.

Porque hay que saber de vinos, porque es caro, porque tiene mucho de soberbia, porque es de gente mayor, porque está de moda, porque no sé qué pedir, porque llega gratis,  porque no entiendo… porque el IVA y el ILA los encarece y todo lo demás. Y todo lo demás que son excusas, frases y disculpas que escucho cuando pregunto a alguien si le gusta o si habitualmente compra vino caro, ya que al menos en Chile bebemos en casa precio, marcas, moda -y de repente- comprar etiquetas que tengan una que otra medalla ganada en un concurso en Siberia o Tayikistán.

El vino hay que beberlo, y punto. Ni clase ni dinero. Ni el guaripola de los guachacas ni Rockefeller. Ni seda ni delicado. Ni descripciones engolosinando la voz. El vino es mucho más simple que eso.

 

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                           
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(MARZO) OX (Nueva Costanera 3960, Vitacura / 22799 0260): “No cualquier restaurante de carnes cumple once años de éxito en la exigente avenida Nueva Costanera de Santiago. Y el OX lo logró. Dato seguro para comer por lo alto, donde nadie se achica por un wagyú de buen marmoleado, o por un sedoso cerdo ibérico criado con bellota.” “Estrenan carta nueva. Que comienza con un trío prometedor: un bocado de buen pebre, breve budín de espinaca con tocino y cilantro y ricos profiteroles con un dejo trufado. Luego el huevo trufado, con wasabi y caviar negro. Y el sueño del gozador, medallón de foie gras sobre pan brioche. Un hígado de ganso francés, hasta con pasaporte. Acompañado con un toque de membrillo caramelizado, menta y salsa de maracuyá. Y bese la copa de pajarete, vino de soles petrificados de viña Armidita, del Huasco.””En carnes el fin de semana tienen Prime Rib a la plancha, ocho horas en horno convector. O punta de paleta de wagyú, con papas fritas trufadas. Que para hacerle el peso, se merece un vino fortificado (con un toque más de alcohol), un Calyptra de cabernet sauvignon y merlot. Como postre, vale una españolísima torrija con vainilla y manjar.

MUJER, LA TERCERA
PILAR HURTADO   
(MARZO) TÍO TOMATE (Av. Italia 975): “Este es el tercer local de esta pizzería que cuenta con uno en la playa Cachagua y otro en Paseo El Mañío” “…nos atrajo la amplitud del espacio, un gran patio interior de esas antiguas casas del barrio, ambientado con madera en techos y piso, pilares de fierro, paredes que parecieran de adobe en tonos tierra, ladrillos y baldosas; una buena mezcla entre rusticidad y calidez.” “Las pizzas que probamos fueron la Tremenda, con tocino, cebolla y salsa BBQ, que les encantó a mis hijos adolescentes, amantes de esta salsa. También la pizza Del Peral, con infalible combinación de peras asadas, queso azul y rúcula, y la Del Bosque, que la carta describe como mezcla de champiñones, queso parmesano, ricota y aceite de trufa.” “Terminamos con postres: dos chocolatísimos, volcán de chocolate tibio con centro líquido y helado, bastante bueno, y un regular cheesecake de yogur, con base muy dura y relleno demasiado firme. Con todo, nos pareció un buen lugar para ir en grupo y no quedar en la ruina.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MARZO) BAR VALDIVIA (Pedro de Valdivia 1764, Providencia / 22419 2966): “Un muy buen cebiche surtido ($6.700), del verbo, con abundante reineta, camarón y pulpo. A la par, un tártaro de vacuno ($6.800) que venía muy monono en moldecito, con la carne molida en calidad de puré, con una yema de huevo de codorniz y sus condimentos para el "hágalo usted mismo" “De los fondos, una pizza muy a la piedra (si le gustan así, $7.400), con chancho agridulce desmenuzado (el pulled pork, una de esas modas que se hoy replican como un virus en Santiago) y el toque muy agradable de pedacitos de pimentón semicrudo. Buen queso de cabra, lo que en otro caso -con otro queso- fue lo que realmente mató a un chupe de jaiba ($6.900): si ahí había otro sabor aparte, fue imposible saberlo. Mejor lo traen con tortillas y lo ofrecen para quesadillas.” “Y en fin: los precios del bar Valdivia, en estos tiempos algo delirantes al respecto, son muy atractivos. Si se suma a esto una amplia terraza para fumadores, y con un árbol además, es cosa de saber elegir de la carta para pasarlo bien en este lugar.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MARZO) DON GAVIOTA (Av. El Roble 1190, Recoleta / 22621 1838): “De la carta disponible ese día, elegimos, para partir, locos con mayonesa y papas, en su versión más tradicional, siempre la mejor ($8.990). Nos llegaron tres locos de muy buen tamaño, cocidos a la perfección y a muy buena temperatura (es decir, no totalmente fríos).” “El cancato ($7.990) es un platazo grande con una versión ad-hoc de este condumio típico de Puerto Montt y Chiloé. Allá nació como pescado relleno con longanizas, queso mantecoso y tomates que se ponía a la parrilla.” “Debido a algunas excelentes experiencias que hemos tenido últimamente, decidimos pedir la paila marina ($6.990) para comparar (además, los caldos criollos son siempre poderosos y criatureros). La experiencia nos dejó dubitativos, sin embargo, la paila traía una inmensa cantidad de mariscos (rebanadas de locos, choritos, choros, almejas, machas, camarones, calamares, etc.); pero el caldo resultó no ser más que el caldo de cocción de todos estos ingredientes, sin enriquecimiento de ningún tipo: ni una cebollita picada, ni un poquito de vino, ni un perejilito. Y echamos de menos la canónica presa de pescado. Cuchareábamos ingentes cantidades de mariscos, pero meramente cocidos al vapor. No: una paila marina es algo considerablemente más picaresco, colorido y sabrosón. Al debe, la paila.”