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Fachada exterior

martes, 5 de mayo de 2015

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVII 7 al 13 de mayo, 2015    
ACTUALIDAD: La figura de un chef
MIS APUNTES: Pizzeria Caperucita
NOVEDADES: Los 10 restaurantes más raros del mundo
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: La violinista
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

 

 

ACTUALIDAD


LA FIGURA DE UN CHEF

Hace algún tiempo nos hicimos la pregunta del siglo. ¿Qué es un chef? Para muchos es el que manda en la cocina, para otros es la imagen del restaurante y para los menos es la persona que sabe de cocina y administra bien los recursos. Es mayoritariamente una pregunta con pocas respuestas. Personalmente me inclino a pensar que el chef es parte importante de la imagen y del marketing  de un restaurante aunque me gusta más la palabra “cocinero”. Ser chef está de moda. Es como la farándula de la gastronomía. Los buenos (los más celebrados) aparecen en la vida social, se fotografían con la socialité, dan entrevistas para las revistas de papel couché o son jurados de programas de televisión. Son los famosos, los que muchos alaban y que tienen a los institutos de gastronomía llenos de alumnos-seguidores-clientes que quieren ser como ellos.

Pero la realidad es otra. Hace unos días me preguntaban algo similar. La carrera de cocinero es dura y llena de sinsabores. Hay que prácticamente quebrarse la espalda todos los días del año y a las horas en que todo el mundo anda de jarana. Ese chef o cocinero que uno ve con su alba chaqueta saliendo de la cocina es irreal. Se la cambia por una limpia antes de asomarse por el comedor. Una farsa que no se enseña en las escuelas ni en los institutos. Y ese es sólo el principio de una profesión que más bien puede llamársele apostolado.

Con bastante suerte el domingo libre. Sábados ni hablar. Es el mejor día de la semana. La mujer de un renombrado chef nacional se quejaba hace un tiempo ya que su marido, aparte de llegar tarde todos los días, olía a pescado. Y suma y sigue. Si es chef, se puede dar el lujo de beber una copa de vino con sus más conspicuos clientes cuando lo que realmente quiere es irse a dormir. Es soportar temperaturas extremas y quemarse las manos casi todos los días (menos mal que se curten con el tiempo). El ratoncito simpático de Ratatouille y su chefcito regalón no es más que una alegoría de la realidad. Ni las cocinas, ni el ambiente, ni nada es similar.

Y no lo cuento por otras experiencias. La viví en carne propia ya hace años fuera de Chile. No es fácil la cocina. Cuando uno se va a la cama y los calambres en las piernas te hacen aullar y sabes que si no te duermes pronto, al día siguiente no estarás apto para trabajar, es un problema, y de los grandes. ¿Vida? Sólo la que se puede dar con unos horarios horribles. Mal que mal, si uno es “chef”, hay que levantarse temprano para recibir la mercadería. Y si se fuera un gran chef, partir de amanecida a comprar pescados y mariscos frescos al terminal pesquero.

Ser un gran chef es como ser parte de los seleccionados para ir a un mundial de fútbol. Allí van sólo los mejores. Cierto. Tienen todo e incluso ayudantes para que les cocinen. Pero son los elegidos. Los escogidos. ¿Cuántos? ¿Veinte entre diez mil?

Ingrata profesión.

Algunos viajan. ¿Qué agradable, no? Van a Tokio, a China, a Moscú y a Tombuctú. Los llevan gratis y además les pagan. Envidiable para muchos pero la realidad es otra. Si llegan a Paris, con suerte logran ver la torre Eiffel desde lejos. Y no hablemos que la ven desde de la ventana de su “suite”. No. Al contrario. Su habitación es la de las peores. Y regresan al país sólo conociendo el duty free del aeropuerto y la cocina del lugar donde cocinaron.

Esa es la vida de un chef… los de la elite. El resto, a pelar papas.

Desgraciadamente en nuestro país las ilusiones mandan y mantenemos en la cabeza que el chef es un tipo que se las trae, que tiene éxito, que su vida es fantástica y que su pasaporte es sin fronteras. Y por eso estamos llenos de “chefs” manejando taxis, cobrando deudas a través de los Call Centers y de ayudantes de cocina decepcionados de su profesión. Nunca entendieron la realidad.

Dura profesión la de chef o cocinero. Los que tienen vocación y son capaces de llegar de madrugada a sus casas oliendo a pescado y a fritura, son bienvenidos a esta cofradía gastronómica. Los que piensan que una vez titulados su lugar de trabajo será una oficina con aire acondicionado y un computador conectado a Internet para copiar recetas famosas, están tremendamente equivocados.

Y para más encima, cada día que pasa, la figura del “chef” se está perdiendo en nuestras cocinas, ya que el costo que significa mantenerlos es mayor a la utilidad que entregan.

Un tema para reflexionar. (Juantonio Eymin)

MIS APUNTES


PIZZERIA CAPERUCITA:
En El Bosque, obvio

Si el 2014 fue el año de los sánguches, no cabe duda que este 2015 será el de las pizzas, ya que poco a poco se han abierto variados locales que venden esta especialidad. A decir verdad, la pizza es un alimento sencillo de elaborar que mezcla simplicidad e ingredientes básicos. Su ingesta es un fenómeno social, una de las comidas rápidas más globales (junto con la hamburguesa), que se ha extendido desde Nápoles al resto de Italia y posteriormente al mundo, debido quizás a la inmigración italiana.

Poco importa que la llamen ‘pita’ en Grecia, ‘flammkuchen’ entre la población de lengua alemana o ‘rieska’ en Finlandia, porque los ingredientes básicos para la preparación de este pan blanco, de forma circular y aplastada son siempre los mismos: harina, agua y sal. Este tipo de pan, que se usa como base o junto a los ingredientes tradicionales de las diferentes cocinas locales, aparece en todas las mesas del mundo, aunque la que ha conocido mayor difusión, sobre todo en la zona del Mediterráneo, es la 'pita' griega y el 'kebab' árabe. A esta misma familia pertenece la pizza italiana. El origen del nombre aún no se conoce con exactitud, aunque hay dos hipótesis que parecen ser las más sólidas: La primera es que la palabra ‘pizza’ se remonta a la griega ‘pita’, como se le denomina a su homónima ‘focaccia’ aplastada; la segunda defiende que se trata de una derivación del participio pasado del verbo latino ‘pinsere’ (aplastar), para indicar el gesto de aplastar la masa compacta en que se convertía durante su elaboración.

Una de las últimas abiertas en Santiago es Caperucita, cuyos propietarios decidieron llamarla así a que está ubicada en la Av. El Bosque. Simpático nombre para un local agradable, tranquilo y apropiado para degustar sus especialidades, donde la carne (que proviene del restaurante Cuerovaca, como la mechada de wagyu) y la mozzarella fior de late se funden con pasión para entregar un producto de calidad sobresaliente a muy bajo precio.

No se sabe si la pizza perfecta existe, pero sí que podemos aproximarnos a ella con tan solo intentarlo. Es una de esas preparaciones nobles que le dan al pizzaiolo la posibilidad de probar una y otra vez, hasta que sale sencillamente, perfecta. Matías Reyes, el hombre detrás de las pizzas en Caperucita nos entrega sus claves para conseguir la mejor de las mejores.

“La pizza es una alquimia de todos los procesos; en la receta total, cada ingrediente y cada proceso son igual de importantes”, afirma el cocinero. Aun así, parece haber algunos trucos para lograr una pizza perfecta: “Un horno con buen calor y un descanso de la masa, lento y progresivo”, asegura.

“Todas las pizzas se hornean a más de 200° C; cuanto más fina es la masa, mayor deberá ser la temperatura y, por supuesto, cuanto más gruesa, menor la temperatura. ¿El mejor horno? “De barro y ¡con leña!”, porque la masa queda crocante por fuera y tierna por dentro. Acá usamos hornos eléctricos de última generación ya que el uso de la leña está prohibido.”

“La prueba casera para comprobar la calidad de la mozzarella es muy sencilla: presionarla con la mano dentro de un bol: si es buena, escurrirá un poco de leche. Si, en cambio, no sale ningún líquido o sale agua, mejor probar con otro elaborador.”

La pizza, como todo, es hija de la sabiduría y del amor con que se haga. Acá las elaboran con amor. Y para acompañar, un bar de primera, con un amplio abanico de jugos, cervezas, vinos y licores a precios que realmente invitan a una buena sobremesa. Buena capacidad en el interior y una terraza ad-hoc al aire libre, hacen de esta pizzería una de las buenas promesas del barrio El Bosque de nuestra capital. (Juantonio Eymin)

Caperucita, Av. El Bosque Norte 083 / 09 8136 2317

NOVEDADES


LOS 10 RESTAURANTES MÁS RAROS DEL MUNDO
Como muchos en el mundo somos amantes de la buena mesa, aunque también lo somos de lo realmente extraño. Por lo que si juntamos esas dos cosas, nos saldrá esta lista de los 10 restaurantes más raros que hemos encontrado en esta tierra.

Nyotaimori (Japón)
El nombre de esta cadena de restaurantes japonesa significa "presentación sobre el cuerpo de una mujer". Y es que consiste esencialmente en eso, ya que la comida se sirve sobre el cuerpo desnudo de una modelo. Sin duda se trata de un fetiche sexual bastante extraño, similar a otras prácticas de este tipo que implican jugar con la comida. ¡Pero ojo! También tiene ventajas prácticas: el sushi y el sashimi adquieren un nivel de temperatura muy similar a la del cuerpo humano y se dice… que así sabe delicioso. Hay que decir que hay tres reglas que aceptas al entrar a estos restaurantes: tratar bien a las modelos; no hablarles, tocarles o pellizcarles; y no emitir comentarios o gestos inapropiados sobre ellas.

Restaurante Ataúd - Eternidad (Polonia)
El restaurante llamado Eternidad, es el trabajo de una funeraria en la ciudad de Truskavets cerca de la frontera con Polonia. Los empresarios de pompas fúnebres tenían la esperanza de que su restaurante se confirmara como el mayor ataúd del mundo, atrayendo a los turistas a una región conocida por sus aguas de baño ricas en minerales. Comensales pueden ver la parafernalia funeraria antes de ordenar de un menú que incluye "nueve días" y "cuarenta días" ensaladas - el nombre de locales rituales de duelo - y un plato de mal agüero-que suena llamado "Vamos a cumplir en el paraíso".

Ataque al Corazón Grill (Arizona, EEUU)
Este restaurante está hecho para el infarto, literalmente. Si está cansado de la comida light, tiene que ir a este sitio y pedir una de las hamburguesas de este lugar cuyo slogan es “un sabor por el que vale la pena morir” y donde las camareras visten como enfermeras sexys. Las hamburguesas, llamadas by-pass burgers son fritas en grasa de cerdo y llegan a tener hasta 8.000 calorías. Si pesa más de 150 kilos, come gratis. Y si pide un cuádruple by-pass (con cuatro hamburgesas, entre otras cosas) y lo consigue terminar, las camareras lo llevan hasta su auto en silla de ruedas.

The Marton (Taipei, China)
Está basado en un lavabo gigante, es decir, es como si comiese mientras hace sus necesidades. En lugar de mesas y sillas podemos encontrar lavabos e inodoros para disfrutar de un plato servido en una taza de water. Desde aquí, aconsejamos que no sea el sitio para celebrar primeras citas o aniversarios, bajo riesgo de enfado de la pareja.

Eet-ha (Islas Maldivas)
Situado a cinco metros bajo el nivel del mar en pleno Océano Índico, este exclusivo establecimiento perteneciente a la cadena hotelera Hilton es el primer restaurante submarino del mundo. Sus instalaciones ofrecen a los visitantes la posibilidad de disfrutar de una vista panorámica de 270 grados del fondo del océano.

Dans Le Noir (París/Barcelona)
Este restaurante tiene la peculiaridad de que se come completamente a oscuras. La razón no es otra que potenciar los otros sentidos que no son la vista, por lo que así apreciará más el sabor, aroma y textura de los platos. Otra de las referencias que se pierde cuando se está a oscuras es la temporal. El solo hecho de dejar el celular y el reloj en la entrada antes de acceder al comedor es ya de por sí un suplicio para algunos. Otro dato curioso es que todos los camareros que trabajan en el lugar son ciegos, ya que el restaurante nació con el objetivo de demostrar que las personas ciegas pueden también trabajar en el mundo de la restauración.

 
Dinner in the Sky (Bruselas, Bélgica)
Aunque sea una empresa belga, sirven comida en todo el mundo, y es que no se trata de otra cosa que darte un auténtico atracón suspendido a 50 metros sobre el cielo por una grúa. Y efectivamente, la idea es tentadora, pero ve preparando el bolsillo porque una cena para 8 comensales cuesta la friolera de 8.000 Euros. Hace unos años llegó a Chile, pero fracasó.

Cabbages and Condoms (Tailandia)
El nombre de esta cadena de restaurantes significa "Coles y condones", por lo que ya pueden ir imaginando de que trata la temática del mismo. Hay preservativos en las paredes y las imágenes impresas de preservativos en las alfombras. A los usuarios se les ofrece un plato de preservativos en el mostrador al salir. Hay que decir que un porcentaje de los beneficios va a parar a diversas asociaciones contra el SIDA.

The Clinic (Singapur)
En este restaurante asiático se puede cenar en sillas de ruedas alrededor de una fría mesa de quirófano o beber un cóctel en una bolsa de suero. Su entrada es a través de una sección llamada recepción de emergencias, las salas tienen nombres tan sugerentes como Morfina, para la pista de baile o Ántrax para el bar decorado con sillones en forma de pastillas.

Zen Cool (Pekín, China)
Este restaurante está decorado hasta el más último detalle como si fuese una cárcel de verdad. Goza de un gran realismo en su decorado con una gran estructura de acero en su entrada a modo de prisión y en su interior puertas y ventanas con barrotes de acero y cadenas. Aquí los camareros van vestidos de presos y el personal de seguridad como si de guardianes se trataran, incluso sirven la comida en las típicas bandejas carcelarias.

LOS CONDUMIOS DE DON EXE


LA VIOLINISTA
Una buena imagen vale más que mil palabras

(Algo retirado de las pistas y a solicitud de varios lectores de Don Exe, publicamos en esta ocasión una de sus comentadas columnas)
Tiene los ojos amarillos. Bueno, es un decir ya que el color de su iris es tan, pero tan claro, que a plena luz sus ojos son como el sol. Estaba tomándose un café a media mañana en la terraza del Juan Valdez en Isidora Goyenechea. Cuando la divisé quedé absolutamente prendado (y prendido). Iba camino al Hotel W a una tediosa conferencia de prensa con un aburrido enólogo y decidí tomarme un café en ese mismo lugar.

Imaginé que era francesa ya que estaba leyendo Le Figaro. ¡Estamos mal!, elucubré, ya que de francés sé tanto como de física cuántica. Pero sólo verla me alegró el espíritu y me revolvió las hormonas ¿La conferencia?... a segundo plano. Ya me conseguiría algunas notas para escribir algo de ella. Total, no es la primera ni la última vez que invento entrevistas. Más de alguien ya ganó un Pulitzer a punta de imaginación.

Para no ser menos, cuando me entregaron el café encontré un ejemplar del Diario Financiero y lo llevé a la terraza. Ella, absorta en Le Figaro y yo, frente a ella, tratando de leer la letra chica de los bonos y las acciones. Sólo tratando, ya que ni siquiera sabía si el diario estaba patas arriba o abajo.
El destino quiso que una gitana pasara por ahí. Trató de embaucar a la francesita y ella puso cara de terror. Me levanté de la mesa y le pedí amablemente que se retirara de allí y que la dejara tranquila. Como no quería irse, le pasé luca y le dije que fuera mejor al hotel W a la conferencia de prensa del enólogo. Allí tendría muchos clientes.

- Gracias, me dice en perfecto español. Me asustan las gitanas.
- No te preocupes, respondí, no me pareció correcto que te molestaran.
- ¿Cómo te llamas? ¿Cómo te agradezco?
- Me llamo Exequiel, pero me dicen Exe. ¿Y tú?
- Monique, Exe, y me dicen Monique.
- ¿Turista por casualidad?
- No. Vivo en Santiago. ¿Te tomas otro café conmigo?

¡Pobre de mí! Me cambié a su mesa y partí por más café. Curiosamente odia a las gitanas pero fuma Gitanes. Curiosamente también, licenciada en lenguas latinas y ex violinista de la sinfónica de París. Su ex marido era el director de la orquesta y cuando se separaron ella abandonó su trabajo. Se vino a Santiago con su violín y se gana la vida tocándolo en las estaciones del Metro (que tienen una acústica salvaje) y en las afueras de Almacenes Paris de Providencia. Y lo más curioso… vive muy bien.
Bueno, con ese cuero y esos ojitos marrones, cualquiera le pasa una buena propina por tan sólo verla. Apagó su tercer Gitanes e hizo el intento de retirarse. En esos momentos recordé que la conferencia de prensa terminaría con un almuerzo en la terraza del hotel W.

- Monique ¿Te agradaría acompañarme a un almuerzo acá cerca?
- ¿Qué tan cerca?
- Dos cuadras a lo sumo.
- ¿No te molesta?
- Al contrario. Me encantaría.

Guardó Le Figaro en su cartera, agarró el estuche de su violín y partimos al W. No dejó que le llevara la cajita verde de su violín.: “es liviano”, dice. “Tú me llevas y yo cargo mi violín”.

Me tomaba la mano cuando cruzábamos las calles. Luego las separaba y yo le seguía el juego. En el ascensor del hotel, ese que lleva al cuarto piso, me planta un beso bien cuneteado. “Gracias por salvarme de la gitana, Exe”. ¡Eres una buena persona!
Una cosa es ser afín a las sub 35 y la otra es que ese target te de pelota. Y en este caso parece que la gitana me brindó una ayudita. Llegamos justo a la hora del almuerzo y nadie notó mi ausencia. Lo que sí observé fue la cara de bobos que ponían los periodistas varones y la de envidia de las chicas. Más fraternal que nunca se acerca el gerente del hotel junto a su relacionador público. Tan cercanos que me invitan a su mesa junto a la francesita.

Para homenajear a Monique pidieron Champagne Drappier, tan gala como ella. Luego y al son de un buen almuerzo que incluía un cebiche del día y para finalizar un Boeuf bourguignon preparado por el propio chef Jaen Paul Bondoux, otro lacho que tampoco escapó al hechizo de los ojitos amarillos de Monique y trató de enamorarla en francés, su lengua madre, pero ella se escabulló elegantemente y comenzó a hablar con mis vecinos de mesa.
No le costó mucho al relacionador público del W pedirle a Monique que tocara una pieza en su violín. Mal que mal tiene una larga trayectoria en el Teatro Municipal de Santiago. Ella, agradecida de las atenciones, se instala al medio de la terraza y todos callan. Tensó el arco de su violín y comenzó a tocar “Por una cabeza”, el tradicional tango argentino. Fue un fin de fiesta memorable y un posible contrato para que Monique amenice algunos eventos en los diferentes espacios del hotel.

Monique salió contenta y yo también. Me cuenta que ese día le corresponde tocar en el pasillo del Metro Salvador y si puedo acompañarla. Su “mise en escene” era genial. Dejó el estuche abierto de su violín y de una chauchera sacó billetes de mil y dos mil pesos, más otras monedas de 500, unas pocas de 100 y las puso frente a ella. “A esto le llamo marketing directo”, me dice “si hay monedas chicas, todos dejan chicas, Si hay billetes, la gran mayoría deja billetes”. Cuando el pasillo comenzó a llenarse de público, empezó a tocar su violín. “Llámame mañana Exe”, alcanzó a decir. Hoy es mi día de suerte y mañana nos vamos a divertir. ¿De acuerdo?
- Au revoir, Monique.
- Au revoir, Exe. Je te veux pour moi toute seule.

Aun trato de traducir lo que me dijo. Pero me tinca que esto va por lo menos para un pollito al velador.

Exequiel Quintanilla

BUENOS PALADARES


CRONICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MAYO) CITADINO (Hotel Atton, Vitacura 3201 / 2 2944 7800): “ La cocina del Citadino tiene a su haber esta inestimable ventaja: es limpia. Da confianza. Es el comedor de un hotel donde llegan hasta tiernas guaguas, particularmente susceptibles de contraer lipirias y otros males del tracto digestivo. De hecho, en nuestra visita había una que, felizmente, fue contenida dentro de un nivel de decibeles aceptable.” “Hay dos platos de pasta y dos risotti, más uno de pollo, dos de carne y dos de pescado. De las pastas elegimos una lasagna frutos del mar ($8.500), con unos camaroncitos, choritos por arriba y aros de calamar por doquier, pero con un queso insípido, sin vigor alguno. Solo luego de tres enérgicos espolvoreos de sal logró aquello saber a algo. Y el salmón mediterráneo ($12.500), en sobria porción, llegó más cocido que lo que es el buen uso, acostado sobre una incómoda base de quínoa negra -no perfectamente cocida o, en todo caso, inconvenientemente seca- con trocitos de palta y unos manchones de una interesante pero escasa salsa de crustáceos.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MAYO) WENDY’S (Encomenderos 300, Vitacura / 2 2585 4011): “  Los combos en Wendy's tienen más de una gracia. Por ejemplo, optar por beber una limonada harto fresca y poco dulce. Un punto. O las papas fritas con pedazos de cáscara, lo que llama a recordar que eso estuvo vivo y entero antes (ojo que, igual, los métodos de preservación atentan contra el sabor original). O, lo mejor de todo, la posibilidad de pedir un chili, un caldito atomatado y picantoso con algunos porotos y variados pedacitos de carne. Un levantamuertos. Si en los matrimonios repartieran esto en vez del consomé, la fiesta no pararía.” “Para empezar también hay papas fritas con tocino y queso cheddar ($1.590), chanchas, o una gran papa cocida con crema ácida ($1.490), con poca sal, blanda, sanita.” De los sándwiches, la ya mentada Baconator triple ($6.490, las hay también de uno o dos pisos) o una Dave's ($3.890), una hamburguesa cuadrada (una marca del local) con harto tomate, cebolla morada (un acierto), pepinillos y lechuga. El pan se parece a nuestras antiguas rositas (extintas), pero no son como ellas. Son blandas, y mucho.”

MUJER
PILAR HURTADO
(MAYO) SALÓN DE TE VILLARREAL (Luis Pasteur 6500, local 1 A./ 2 2218 5344): “Al llegar nos atendió una anfitriona muy amable, que estuvo todo el rato pendiente de cómo iba todo. A pesar de eso, el mozo se demoró en tomarnos el pedido, colapsado como estaba a esa hora, pero sin perder nunca el humor. Pedimos un chocolate helado, grande y contundente, y un café cortado que estaba muy bueno. Además, sándwiches y pasteles, estos últimos llegaron junto con las bebidas, pero los emparedados los trajeron al final, cosa que me extrañó, porque al menos yo suelo comer antes lo salado y luego lo dulce, ¿ustedes no?” “Nuestros tapaditos especiales (3), que pedí solo de salmón (hay otras opciones), venían tibios, con queso crema -muy poquito, ¡rico!- y palta; estaban sabrosos. El napolitano, de queso, jamón, tomate, aceitunas y orégano, lo pedimos en pan de molde, el que venía tostadito. En las mesas de los lados el público era mayoritariamente femenino y mayor.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(MAYO) CAPERUCITA (El Bosque norte 083, Las Condes /2 3202 6766): En esta Caperucita de El Bosque importan de Italia el tomate, la sémola y la harina de grano duro  marca Delllagiovanna. Con algunas diferencias con la competencia: no usan el concepto de la  pizza individual, sino preparan una a la piedra de 30 centímetros, que se comparte o se come solo, según el apetito. Buscan precios competitivos, incluso en el vino. Una botella de Coyam, ensamblaje, cuesta allí  $15.000 y por copa $ 3.400. (Vale la pena probar su carignan Temporada de conejos, a $2.300 la copa, y en blanco, el Maycas, a $2.800). Creen, después de visitar más de 40  pizzerías en doce meses para comparar el rubro,  que los precios están muy altos en la demás pizzerías.” “Hay variedad en antipasti y bruschette (bocados sobre un crujiente pan tostado). Entre las ensaladas destaca el Habas Corpus ($6.500, favorita de los abogados), y su aporte creativo es una pizza de queso azul con cebolla caramelizada, que bautizaron como Santino.  Otra, Diavola, con tomate deshidratado que se macera por varios días en aceite de oliva con condimentos. Y quedaron pendientes unas pizzas de carne, para lobos feroces.”