de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 26 de febrero de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 28 de febrero al 6 de marzo, 2019
LA NOTA DE LA SEMANA: El famoso Jardín de Mariscos
MIS APUNTES:  Muu Steak House
TURISMO: Bahía Inglesa: el caribe chileno
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
EL FAMOSO JARDÍN DE MARISCOS
Quién más o quién menos se ensartó este verano con uno de los platos “caballitos de batalla” de los cientos de restaurantes que inundan los balnearios de nuestro Chile. El conocido y vilipendiado Jardín de Mariscos, que en cierta forma se ha transformado en uno de los platos estrellas del verano y que, en estricta verdad, poco o nada aporta a nuestra cocina.

¿Qué es un jardín de mariscos? Depende de donde uno se encuentre, el jardín es una variedad fría de mariscos frescos (pocos) y cocidos (y muchas veces descongelados), con poco sabor y menos aroma. En el norte lo emplatan con ostiones y en el sur con choritos. De seguro -y eso lo debemos tener todos muy presente-, las salsas que acompañan aportan algo de colorido y sabor a la presentación. Los camarones (ecuatorianos) son parte de la estrategia de venta. Hace unos años eran una rareza. Hoy son –por su valor-, ingrediente infaltable en la cocina nacional, aunque su sabor sea similar al cholguán.

Ni hablar de los ostiones, generalmente congelados, donde ni siquiera el sabor del coral se percibe. O las patas de jaibas, muchas de ellas aun con hielo en su interior, que sólo cambian su sabor cuando se bañan con ketchup o salsa golf.

Las machas, duras. Muchas veces agradecemos que en el plato vengan dos espárragos verdes, algo de cebolla con cilantro y un poco de lechuga. A la larga (y que quede constancia que nosotros también hemos caído en la tentación), el “jardín” prometido no nos lleva ninguna parte.

Estas son reflexiones cuando se termina la temporada de verano. Como somos humanos, es muy probable que el próximo año volvamos a pedir un jardín de mariscos en alguna caleta de nuestro extenso litoral. En fin… es nuestra realidad y aunque ya lo advertimos, seguiremos tras estos especímenes de nuestro mar y continuaremos tratando de encontrarle algo de entretenido a un chicloso anillo de calamar que ni siquiera las mejores muelas son capaces de convertirlo en alimento apto para el ser humano. (JAE)

 

MIS APUNTES


 
MUU STEAK HOUSE
Recién abierta y reemplazando al restaurante Armani, esta nueva parrilla gourmet está cosechando sus primeros aplausos.

La palabra OFICIO es lo primero que llega a mi mente tras almorzar en esta nueva parrilla que está instalada en el distrito del lujo del Parque Arauco. De partida, acá no se siente estar en un mall y menos se extraña el cierre del Armani, que tuvo dos locaciones en la capital, pero pocos entendieron la calidad intrínseca de su gastronomía. Por ello, los propietarios del grupo Mil Sabores, que agrupa restaurantes de la talla de La Mar, Panchita, La Sanguchería del Barrio, Tanta, Brunella y otros, decidieron entrar en el difícil mundo de la carne Premium, y no se equivocaron.

Oficio, ya que saben lo que quieren y a lo que aspiran. Diametralmente diferente a sus otros emprendimientos, acá en Muu la estrella es la carne a la parrilla, la que cocinan en los ya famosos hornos Josper, que prácticamente les vuela la cabeza a todos los que han invertido en alguno de sus modelos. Y para muestra, un botón: la estrella de la casa es el Flat Iron (punta paleta en su traducción chilena) que, grillada en su punto preciso, jugosa, blanda, sabrosa y acompañada de un mix de verdes, tiene un costo de $ 7.800 (menos que un simple sánguche), convirtiéndolo en uno de los caballitos de batalla para un almuerzo (o cena) en un ambiente casual y distendido.

Si bien es cierto que la parrilla es la estrella, los tártaros ($7.800) y carpaccios ($ 6.800) son ideales para comenzar a degustar las especialidades de la casa. Una serie de entradas –frías y calientes- donde también brillan los champiñones rellenos y la tortilla de papas ($ 5.800), todo esto mientras se regocija con el inigualable sabor y calidad de su pisco sour ($ 6.400), uno de los mejores de la comarca, o sus cócteles en base a Gin, el destilado veraniego de este lugar.

Los cortes Angus como la entraña ($ 12.800), lomo vetado ($ 16.800) o filete ($ 9.800) –es sólo parte de una oferta que no deja de impresionar. Aparte, una docena de guarniciones (entre $ 2.900 y 3.900) y tres maravillosas salsas (pimienta, queso azul y carne) servidas individualmente, se complementan de maravillas con las carnes grilladas. Si a todo eso le sumamos una acotada –pero buena- carta de vinos por copa o botella, cervezas y cócteles (con y sin alcohol); un servicio –inmigrante- de primera, más un ambiente grato, cómodo y agradable, hay razones de sobra para que esta nueva parrilla se convertirá en una de las favoritas de la capital, ya que en Muu –como bonus track-, todos los platos están pensados para ser compartidos, algo que bolsillo agradece y permite degustar otras preparaciones.

Ricos postres, como la torta de chocolate, famosa en casi todos los restaurantes del grupo Mil Sabores, quienes, como novedad presentan en sociedad unos deliciosos crepés de manzanas al ron ($2.800), un tremendo final para un banquete de punta a cabo.

Gran apertura. Hay que visitarlo sí o sí.

Muu Steak House / Distrito del Lujo Parque Arauco /Av. Kennedy 5413, Local 480.

 

TURISMO

 
BAHÍA INGLESA, EL CARIBE CHILENO
 
María Yolanda González F.

Objetivo: sol asegurado, playa de arena blanca, mar azul turquesa, ni gélido ni ¨tina¨ tipo Caribe, y apta para nadar; buena gastronomía y buena onda. A las 8 de la mañana, mi vuelo sale hacia el aeropuerto Desierto de Atacama, en Copiapó. Dos horas después estaré instalada en mi alojamiento de Bahía Inglesa, a dos cuadras de la playa.

Bahía Inglesa debe su nombre a los piratas ingleses que saqueaban La Serena y fondeaban en el lugar, asegurando su botín. Hoy el botín es este paraíso libre de malls y edificios en altura, con unos pocos negocios tipo pueblo que venden de todo, con la tranquilidad de poder pasear por su animada y bien implementada costanera El Morro de noche, sin peligro, con buena música y en short, porque la temperatura acompaña. Si alguien tiene necesidades urbanas, tipo supermercado, farmacia y demases, a 15 minutos está Caldera, con todo lo que se le ocurra: desde una antiquísima iglesia, un mercado tradicional, farmacias, cargadores de celulares en la plaza, mirador… y por supuesto un mall chino.

No es fácil encontrar alojamiento en Bahía Inglesa en verano, no obstante, hay una variada oferta de hoteles, hostales -con máxima calificación en las plataformas especializadas-, casas y cabañas. Es que la sucesión de playas -una más linda que la otra- son parte de la explicación, donde su gastronomía también tiene algo que decir.

Del mar a la mesa

A las 3 de la tarde atravieso de la playa Las piscinas al “Plateao” en la costanera, a almorzar. Una terraza cubierta en plena avenida El Morro y un buen espacio interior - todo con vista al mar- conforman el restaurante, bar, café. Buen servicio, diversidad de pescados y mariscos y variedad en la oferta de vinos, espumosos y cervezas. Un fresco pescado de roca, es mi debut. Rico, sabroso, a punto y una porción de buen tamaño, al precio de cualquier restaurante capitalino, pero la vista al mar lo hace más apreciable.

No me gustan los tours, pero me tienta Lagarto Chango porque tienen el buen gusto de recogerte a mediodía, después de un buen desayuno. Salimos con Nicolás, un universitario guía, y el destino final es playa La Virgen, calificada como una de las más lindas de Chile. Primera parada El Morro y los asentamientos de los Changos ahí, como si no hubieran pasado miles de años. Seguimos a Chorrillos donde luego de un trecking con mucha roca y preciosa playa, se aprecia como el choque de las placas del Pacifico ha levantado imponentes paredes de rocas labradas por el tiempo. Repuestos del trecking, Bahía Cisne es un bálsamo de playa y la única con arenas doradas -no amarillas-, doradas. A continuación, Salinas -y no lo puedo creer-, un humedal resurgido después de mucho tiempo producto de las avalanchas que bajaron por el rio Copiapó en el 2015 y 2017. Con razón dicen que los ríos siempre recuperan su curso. Agua dulce y salada, patos, cisnes y aves migratorias. De fondo la playa y casas rodantes. Seguimos a Puerto Viejo, que lo retrata su nombre, es como una pintura antigua y llegar en auto, nada de fácil ya que el camino se lo llevo la avalancha. Ahí están las playas Blanca, Turquesa y las Ágatas, y el mito del meteorito, un socavón hecho por el mar y la lluvia en la superficie y que ha servido para contar que cayó un meteorito y vinieron a verlo de la Nasa.

Finalmente, Playa La Virgen (que justifica su fama), y donde uno se topa con la realidad. “Cuide el agua, está en el desierto de Atacama” rezan carteles en diversos lugares. Un restaurante, un quisco y bonitas casas enfrentan esta especie de milagro en medio del desierto, de verdad, ¡cada día estoy más agradecida de los héroes de la Guerra del Pacífico!

Mi anfitrión en el hostal Ckair (el de más alta puntuación en TripAdvisor) me recomendó el “Punto de Referencia”, un restaurante a metros de la costanera, y donde no resistí probar los “Locos para compartir” y me los comí sola, acompañados de un espumante. Exquisitos, como todos los platos probados en esa terraza que además cuenta con buen servicio, precio de mercado, y buenas porciones. La mejor sugerencia.

De Bahía Inglesa se podría decir mucho, pero vale destacar que además de sus atractivos playeros, gastronómicos, e históricos, este balneario tiene verano casi todo el año y es por eso que escribir esta nota a días que se termine la temporada, es ideal para los que salen de vacaciones en temporada baja. Este lugar es como estar en el caribe, pero bastante más cerca. (MYG)

 

martes, 19 de febrero de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 21 al 27 de febrero, 2019
LA NOTA DE LA SEMANA: Áurea
EL REGRESO DE DON EXE: Lo comido y lo bailado…
 

 

MIS APUNTES


 
ÁUREA

Cada cierto tiempo aparece en escena un restaurante que sobresale rápidamente. Uno de ellos, el Áurea, con pocos meses abierto, merece una larga vida.
Todos sabemos que un gran porcentaje de restaurantes que se abren en la capital, terminan sucumbiendo más que nada por el grave problema de “no saber leer” lo que sucede con el negocio gastronómico en nuestro país. A pesar de ello, este último tiempo hemos visto que las aperturas se han multiplicado y desgraciadamente, el público consumidor sigue siendo el mismo.

A pesar del negativismo de nuestra introducción, tema bastante conocido por todos, hay aperturas que bien valen destacar. De ellas, el Áurea, una casona del barrio Bellavista que fue completamente remodelada para albergar un restaurante hecho y derecho. Impresiona su decoración interior, en base a papeles murales y muros intervenidos, además de una gran terraza interior, de todo gusto y tremendamente cómoda. La idea es de los cocineros Ismael Lastra y Tomás Saldivia, quienes luego de un par de estadías fuera del país –entre pelando papas y cocinando- obtuvieron la experiencia necesaria para abrir su propio comedor, donde manda el sabor local, pero con mucha identidad personal.

Sabor local no es sinónimo de comida chilena. Acá se han dado maña para conquistar estómagos golosos en base a una cocina donde el producto es el principal protagonista. Ayuda a este propósito una cocina tecnificada de última generación y el aporte humano de los cocineros, que aportan las pizcas necesarias para entregar autenticidad en sus preparaciones.


La terraza es –posiblemente- el mejor espacio para estos meses. Allí llegué un caluroso mediodía, con la finalidad de conocer una propuesta que prometía felicidad. Una barra bien montada y una carta de vinos que está en proceso de cambios, recibe a sus múltiples clientes. Para partir, un Pil pil de camarones y cocochas (11.900) salteadas en ajo, oliva, vino blanco y la acertada nota picante del ají cacho de cabra. También, frescas ostras ($ 12.800) con aderezos variados (incluso con chocolate) y sabrosas croquetas ($ 8.900) con charqui y queso Huentelauquén (se nota el origen y calidad del queso) aparte de una tabla de jamones y quesos ($ 14.900), ideales para compartir un cóctel.   

Luego, a la hora de los fondos, llamó mi atención el Congrio Áurea ($12.900), un maravilloso trozo grillado y acompañado con risotto de mariscos, berberechos, verduras escalibadas y huevo de codorniz. Tan, tan bueno que si algún día regreso, no dudaría en pedirlo nuevamente. De las carnes –y novedoso en la carta- un tierno Conejo al coñac ($12.900) acompañado de quinoto mixto, tocino crocante, salvia y avellana chilena tostada. ¡La perdición!

Rica y sabrosa cocina que no llega ahí, ya que la repostería también entrega muchas satisfacciones, como el Mote con huesillo bajo las nubes ($5.500), un cremoso de huesillo con mote suflado, salsa de huesillo y helado de canela. Todo escondido bajo una nube de caramelo que se disuelve con el jugo de este durazno deshidratado, ¡un must!

Si resumimos, en el Aurea encontraremos una cocina de autor muy bien elaborada y ejecutada. Buen servicio y ambiente. Una carta amplia con tintes mediterráneos y de gran calidad. Un gran aporte a la ciudad y un tremendo dato para estos largos días de verano. (JAE)

Áurea: Antonia López de Bello 191 (casi esq. Loreto), Recoleta / 23290 5124

EL REGRESO DE DO EXE


 
LO COMIDO Y LO BAILADO…
- ¿Un funeral, eh?
- No te entiendo, Sofía.
- No te hagas el de las chacras, Exequiel. No te resulta.
- Aun no te entiendo, preciosa.

De mal modo toma un diario que tenía en el sofá y me lo pasa.

- Averígualo solito y tómate tu tiempo. Yo ahora salgo con una amiga a un after office.
- ¿After qué?
- After office, menso.

Estaba tan emputecida que mi instinto de supervivencia no me dejó decirle que estaba envidiosa ya que como uniformada que era, no le permitían sacarse fotos. Pero me contuve y tras el portazo que dio me quedé solo y con el diario en cuestión. No tenía idea pero ahí estaba yo, bebiendo un gintonic en la terraza de un bar de Providencia con Abril, la peruanita colorina que había venido una semana a Santiago y que nos juntamos para hacer recuerdos… recuerdos ya que debido a que en  febrero no hay noticias, los ágiles reporteros de la prensa inventan páginas sociales veraniegas.

¡Con razón mi Sofia estaba furiosa!

No quise esperarla ya que no valía la pena. Como aún era temprano y mi día no podía terminar de abrupta manera, llamé por teléfono a Margarita, una jovial argentinita que tiene una especie de boutique en Providencia. ¿Me aceptas una invitación a cenar? -pregunté con mi mejor voz de conquistador-. Ella, sin desvanecerse -ya que nadie se desmaya por mí a estas alturas de la vida-, me contesta que feliz lo haría, pero que tiene un par de problemas familiares que le impiden aceptar el convite.

Opción uno: un fracaso. Me acordé de la Fran pero me contestaron que estaba en Miami en un curso; de Jacinta, y otra vez fallé ya que estaba visitando el casino de Talca. ¡Michelle, ella sí!, pero otro error. Era su día libre. Tras cinco llamados posteriores a Maca, Eva, Renata, Anita y Claudia, llegué a la conclusión que mi after office sería muy aburrido. Menos mal que no me deprimo ya que si así fuera, ese día estaba para el suicidio. ¿Dónde mierda quedaba mi fama? ¿Qué dirían si me ven tomándome un trago sin compañía en algún tugurio de mala muerte?

Mala cosa.

Con la puteada de la paquita no tenía hambre y para variar su teléfono no lo contestaba. Caminé un rato por Coventry con la mirada puesta en las rayitas que hace el cemento entre un bloque y otro de la acera. ¿Por qué no habrá un bar en esta calle?, feliz habría entrado a uno a beber un martini en vodka.

Sin horizontes de algo entretenido esa tarde-noche, regresé a mis tierras. Llegar al centro la hora en que un millón de autos pululan por las calles de Santiago no es fácil. Cuando llegué al departamento econtré una hoja de cuaderno de matemáticas (con espiral) que con un plumón rojo Sofía había escrito “Perdona Exe, son sólo celos”.

¿Celos? ¿De qué? ¿Del gintonic?

 
¡Mujeres!... Con razón dicen que no hay que entenderlas, sólo hay que quererlas.
Casi dormía cuando sonó el teléfono. Pensé que era mi Sofía pero era la Fran.

- Querido… te llamo desde Mayami… ¡supe que me andabas buscando!
- Cierto, pero ya pasó.
- Nada de eso. Te espero el jueves a cenar. ¡Tengo mucho que contarte!
- Pero…
- Nada de peros, Exe. El jueves a las nueve de la noche. ¡Te llevo de regalo una caja de puritos!

Yo sé que a nadie le falta Dios, pero aquí me la están tirando con pala. Ahora, y con la cueva que ando, capaz que aparezca el domingo en las sociales de El Mercurio cenando con la Francisca.

Definitivamente tendré que irme paso a paso. Los incendios se apagan de a uno y no todos juntos. ¿Qué hago si Margarita también llama para invitarme a cenar?

Tiene razón mi uniformada cuando dice que me voy a ir al cielo –o al infierno- en pelotas, con una piscola en la mano, una corbata puesta como cintillo indio en la cabeza y que seré titular en “La Cuarta”. Definitivamente no soy un buen ejemplo.
 
Pero lo comido y lo bailado…

Exequiel Quintanilla

miércoles, 13 de febrero de 2019

MIS APUNTES


COMEDOR CENTRAL
La Plaza de Armas se pone pantalones largos

La historia es larga, pero se puede acotar a un par de frases, ya que dado el gran impulso que ha tenido el turismo, la Municipalidad de Santiago decidió intervenir los portales que rodean la Plaza de Armas y potenciar un nuevo polo gastronómico. Muchos restaurantes capitalinos se interesaron en la idea que hoy ya es una realidad, dándole a este ícono capitalino el resplandor que necesitaba.

Uno de los primeros en abrir en lo que antiguamente le llamaban “el portal de las carteras” fue Cristian Correa, propietario del exitoso Mulato de calle Lastarria, conocido por su fuerte tendencia a la cocina de mercado en base a un recetario propio de una cocina chilena-burguesa con un gran acento en la calidad de los productos, se instaló bajo el nombre de Comedor Central. Allí llegamos un soleado día de enero a conocer una propuesta diferente, en un albo restaurante de dos pisos con cocina a la vista, donde ofrece una atractiva carta que parte a la hora del desayuno y prosigue a la hora de almuerzo. Poco a poco se ha ido dando a conocer ya que su clientela es absolutamente nueva y diferente, pero confía en que la solidez de su cocina enamore a los turistas que en masa recorren todos los días del año este –desconocido para algunos- lugar insignia de la capital.

Con patente de alcoholes recién entregada –absolutamente necesaria para la sobrevivencia de los restaurantes- recorrimos una carta llena de sabores y contrapuntos. Dos decenas de platos sabrosos, sobrios y bien decorados. Para partir, una lujuriosa “bandeja” de mariscos frescos - ostiones, choritos, machas, pinzas de jaiba, camarones, pescado y salsas- sobre hielo picado (desde $9.800 dependiendo el número de comensales), aparte de unos deliciosos Pejerreyes fritos con majadito de ajo, limón, tártara y hojas verdes en vinagreta ($ 8.900). Los platos, entradas y fondos, no superan los $ 10.000 (salvo el mero y el cordero), posiblemente aun algo caros, pero en la práctica, es imposible lograr mejores precios con la calidad del lugar.

Es difícil resistirse a la Plateada en su jugo con porotos granados guisados en refrito de tomate ($8.900); o no encantarse de su Merluza frita en batido de cerveza y cilantro con papas mayo, apio y palta (similar valor), dentro de una carta de fondos bien chilena, donde incluso ofrecen los ya perdidos y familiares Fritos de coliflor (una institución para los que ya pasamos –hace tiempo- el medio siglo de vida), con puré de albahaca y ensalada chilena ($7.900).

Como buen lugar turístico, pastas, risottos y paellas (al estilo Correa) también tienen su espacio. Platos que no probamos ya que al saber que el postre del día era Sandía con harina tostada y helado ídem ($2.800), nada costó regresar a la infancia, épocas donde todos disfrutábamos esta tradicional fruta veraniega.

Ojalá los planetas se alineen y que la Plaza de Armas pueda convertirse en un polo gastronómico verdadero. Hay mucha inversión pública y privada en juego y la capital se merece un lugar de estas características. Lejana para muchos de nuestros lectores, la Plaza de Armas tiene estación de Metro y estacionamientos privados. Anote este dato. (JAE)                                                                                                                                                        

Comedor Central / Portal Bulnes 489, Plaza de Armas, Santiago Centro / 23291 9417

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
LICORES DIGESTIVOS

Después de una suculenta comida, no hay nada mejor que un digestivo para echarle una manito al estómago sin dejar un mal sabor de boca.

El origen de los licores digestivos se remonta a tiempos inmemorables, donde antiguos alquimistas aplicaban viejas técnicas de destilación para obtener bebidas con grados alcohólicos más altos que los que se obtenían de los jugos fermentados por levaduras. Sin embargo, existe un consenso generalizado con relación a que fueron los musulmanes los primeros -antes del siglo XIV- en aplicar la técnica de destilación del vino con el empleo del alambique para obtener su esencia o espíritu: su alcohol.
El alcohol tiene la característica de extraer las propiedades medicinales de las plantas que en él se maceran. A los conventos de la Iglesia se le atribuye la difusión de estas bebidas con hierbas que se dieron a conocer como licores digestivos. Hace décadas era habitual terminar las comidas e iniciar las sobremesas con nobles destilados, generalmente envejecidos, como el cognac, brandy o whisky. Sin embargo, con el paso del tiempo cambian los gustos y estos tradicionales aguardientes, digestivos o bajativos, están volviendo a ocupar el sitial de honor indiscutible que tiene al finalizar una opípara cena.

Los beneficios del consumo del licor digestivo después de las comidas son indudables. Una copita se absorbe directamente en el estómago, dilata los vasos y mejora nuestro riego sanguíneo (por eso sus adjetivos de digestivos o bajativos).

Esta semana pasaremos revista a tres grandes licores de hierbas que se comercializan en Chile. El alemán Jägesmeister, el europeo Fernet (que aman los argentinos), y el criollo Araucano, bebido en nuestro país desde inicios del siglo pasado. Tres historias diferentes bajo un prisma común: ayudar la digestión en las grandes cenas. 

 

EL JÄGESMEISTER ALEMÁN

Una de las primeras cosas que uno debe hacer cuando se instala en Alemania es adquirir una botella de Jägermeister, que fue inicialmente comercializado como un producto médico; propuesto como una cura contra todo: desde la tos hasta problemas digestivos. Incluso fue usado en la Segunda Guerra Mundial como anestésico.

Generalmente se bebe como licor digestivo, como colofón después de una comida profusa, como aperitivo o como ingrediente de cócteles en cualquier bar. Jägermeister es una bebida espirituosa de poderoso efecto, animosa y eficaz para fanáticos de las bebidas amargas, alcohólicos irreconciliables, curiosos y aficionados a las barras.

La palabra Jägermeister fue introducida en Alemania en 1934, cuando se promulgó la ley de caza Reichsjagdgesetz. El término se aplica todavía hoy a los guardas forestales veteranos y a los guardabosques en los servicios civiles alemanes. Cuando apareció este licor en 1935, los alemanes ya estaban familiarizados con el término. De hecho, Curt Mast, el inventor de la bebida, era un cazador entusiasta. Los auténticos Jägermeister velan por la regulación y el cumplimiento de las leyes de caza de sus jurisdicciones.

El Jägermeister está compuesto de hierbas, flores, extractos de raíces y especias, y es el producto insignia de la empresa alemana Mast-Jägermeister AG, con sede en Wolfenbüttel, Baja Sajonia. Dicen las creencias populares que contiene sangre de ciervo o arce, amén de otras propiedades estimulantes poco definidas relacionadas con los opiáceos –así que alerta a los hipocondríacos que generalmente suelen ser más propensos a la sugestión–, pero la empresa lo desmiente. Aunque de ser eso cierto, suponemos que las autoridades sanitarias lo habrían retirado del mercado. Contiene un 35% de alcohol. Un surtido de 56 hierbas diferentes contribuye a su elaboración. Se recomienda beberlo frío y a modo de contundente chupito. Al menos, es esa la forma en la que el licor es consumido en bares y discotecas. De color marrón oscuro y consistencia densa, el sabor del Jägermeister es fuerte: semiamargo, semidulce, gracias a sus extractos de azúcar caramelizada.

Entre sus ingredientes, llaman la atención la canela de Sri Lanka, las raíces de jengibre provenientes del sudoeste asiático, las cáscaras de naranjas amargas de Australia o el sándalo rojo del este de la India, productos naturales que transforman a este elixir oscuro en uno de los más complejos del mundo. Su aroma es fuerte, extraño y penetrante. Su sabor también. Digamos que su logo es tan famoso como el de Mercedes Benz, Bayer o Porsche,  otras sólidas instituciones alemanas.

 

 
EL FERNET DE LOS ARGENTINOS

Fernet-Branca, nacido en 1845, ha sabido mantener en el tiempo la personalidad y la originalidad con la que ha conquistado Europa y América.

Su fórmula secreta, transmitida de padre a hijo en la familia Branca, ha garantizado en el tiempo la calidad que lo convierte hasta hoy en el digestivo por excelencia. Las 27 hierbas que lo componen, de hecho, provienen de cinco continentes: el aloe viene de Sudáfrica, el ruibarbo de China, la genciana de Francia, la galanga de India o de Sri Lanka, la manzanilla de Italia y de Argentina, por citar solo algunas. A estas le añaden flores, hierbas, raíces y plantas con las que se producen infusiones alcohólicas, extractos y pócimas que, oportunamente mezclados, generan los beneficios del producto.

Fernet-Branca, producido con un envejecimiento de al menos un año en barriles de roble, es de color marrón claro, tiene reflejos ámbar y desprende un aroma intenso y penetrante, equilibrado y rico. Con su historia, su autenticidad y su gusto único, Fernet-Branca ha sabido atravesar las décadas renovándose, encontrando su lugar en el corazón de quienes lo aprecian, de quienes saben que un producto así no decepciona nunca las expectativas.

Fernet-Branca puede combinarse estupendamente con dulces o con platos característicos como el arroz a la milanesa o el tártaro de carne. También quita de modo particular la sed mezclado con Cola (Fernet-cola) o Chinotto (nuestra Sprite): bebidas de sabor limpio e inesperado. Argentina con su personalidad única, la facilidad de preparación y el alma versátil que lo convierte en el aperitivo ideal para quien está con los amigos y en compañía, y que ahora, precisamente gracias a sus características, se está difundiendo por todo el mundo.

Fernet-Branca representa hoy el gusto sano de la cultura mediterránea, de la pasión por las cosas auténticas.

 

 
BITTER ARAUCANO

La historia del famoso licor oriundo de tierras porteñas, precede a las leyendas que se han escuchado con el paso de los años. A grandes rasgos sólo se sabe que fue creado originalmente por Fritz Hausser, un alemán que vivió en Valparaíso a mediados del siglo pasado.

Fritz Hausser soñaba en su natal ciudad de St. Ingbert en Alemania, con convertirse en un pianista concertista. Sin embargo, su padre lo convenció de realizar sus estudios de farmacia, los que finalmente llevó a cabo en la ciudad de München. Es así como, posteriormente, las vueltas de la vida lo llevaron a la edad de 30 años, a desembarcarse en el puerto de Valparaíso en 1913. En un principio el viaje tenía como destino ver a su hermana que vivía en esa ciudad, sin embargo, el encanto del puerto lo llevó a quedarse. Reconocido como un hombre muy talentoso, amante de las artes y un gran pianista aficionado, Hausser estableció en la calle Esmeralda, cerca de la plaza Aníbal Pinto, la farmacia "El León", en donde a mediados de la década de 1920 creó y comenzó a desarrollar el famoso licor "Araucano", pensado siempre como un bajativo estomacal, un bitter, que resultó ser muy popular entre los inmigrantes del puerto.

Al fallecer Fritz Hausser en 1940, a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, su familia no pudo mantener la farmacia a raíz de la situación económica. Las repercusiones del conflicto que llegaron a Chile y otros avatares de la vida hicieron que la viuda, doña Elfriede Scheuch Grebe, decidiera vender la farmacia y con ésta, también la receta del "Araucano".

Esta última fue vendida a la familia Leporatti, el que posteriormente la vendió a don Virgilio Brusco, quien se encargó de producir el licor en su compañía familiar, en donde su hijo Emilio ha continuado con la tradición. El Araucano representa la tradición de los primeros tónicos estomacales que se fabricaron en las boticas del país, cuando pensar en un espasmolítico era producto de la mente febril del hombre. Por eso Francisco Brusco guarda la receta de las 23 hierbas que conforman el brebaje en el total hermetismo.

La producción de Bitter Araucano es pequeña. 9.000 botellas mensuales, por lo general de acuerdo a los pedidos de cada mes. De ellas, hay 2.000 que se van a Alemania. Aunque los números están a punto de incrementarse.

En resumen, créanme. Si bien el oficio de cronista gastronómico es envidiable, muchas veces tenemos desafíos que no son gratos. Para esos momentos y aunque parezca cliché, los digestivos son una de las grandes soluciones. Nada me liga a las empresas que lo elaboran ni a sus distribuidoras. Sólo les aconsejo que, si la comida y la bebida son abundantes, no piense en sal de fruta o bicarbonato, piense en un digestivo.

 

martes, 5 de febrero de 2019

LA NOTA DE LA SEMANA


 
¿SOUVENIR O SIMPLEMENTE UN ROBO?


No sé la razón, pero cuando veo los noticiarios de televisión me acuerdo de la canción “Alma llanera”, el clásico venezolano que se canta desde 1901. Cuando veo el desmadre de los robos y asaltos en todo el país llego a la conclusión que no tenemos alma llanera… somos de alma ratera.

¿Qué diferencia hay entre aprovecharse de las circunstancias y apropiarse de un plasma en un hospital o de un salero en un restaurante? ¿Pocas? ¿Muchas?

Desgraciadamente tenemos en Chile el complejo (o la excusa) del souvenir. Creemos que llevarnos un cuchillo o un salero no le hacemos daño a nadie. Las toallas de los hoteles son recuerdos imborrables de jornadas épicas vividas en ellos. El que logra llevarse una bata de un hotel es un héroe y la muestra como uno de sus trofeos favoritos. No falta en las mesas de la gente “bien” un pimentero y un salero con el logo de un restaurante de categoría. Incluso muchos conspicuos se hacen de un set de cubiertos de pescado tras varias visitas al mismo local.

La cultura del robo (o de la sustracción de especies) no es sólo nuestra. Pero, ¿de qué podemos quejarnos si un Estado con poco poder persuasivo deja en libertad a cualquier ladrón de supermercados, cuando muchos salen de los restaurantes y hoteles con pertenencias que no les son propias?

Para cualquier empresario hotelero y gastronómico, renovar especies que se han apropiado sus clientes es tanto o más caro que uno o diez plasmas. O sea, si el delito pequeño no se puede dimensionar, sigue siendo tan vil como el delito grande.

Y esa es una cultura que debemos borrar en nuestro país. Nos hemos acostumbrado a llevarnos objetos pensando que no le hacen daño a nadie y sin embargo eso no es verdad. Perjudicamos las infraestructuras de los negocios y los grandes esfuerzos que han realizado para ofrecernos un buen ambiente y una mesa (o una cama) a la altura del costo de la cuenta. Pero en la cuenta no están incluidas las copas, los cubiertos, las servilletas -y según varios empresarios consultados-, hasta los platos.

No estamos justificando el robo y los asaltos. Pero tampoco justificamos el robo de un salero. Ambos son (y hay que ser claros en este aspecto), delitos contra la propiedad. Cuando vamos a la tienda de nuestra preferencia y nos gusta algo, regateamos y compramos un producto, pero no nos apropiamos de él porque nos gustó. Y no nos engañemos entre nosotros. Si tenemos la oportunidad de comprar un producto robado a un vil precio, lo hacemos. Y eso pasa en toda la gama de clases sociales de nuestro país.

Estos últimos años hemos aprendido una lección. Nuestra sociedad permitió y fomentó la existencia de los delincuentes, anarquistas talibanes, traficantes, marginados sociales e incluso ladrones de cuello y corbata que se pasean en caros vehículos y asisten a misa todos los domingos. Eso es culpa de nosotros. De los 17 millones de chilenos que no supimos que para educar hay que dar el ejemplo. Nos sentimos atraídos por el dinero ajeno y pensamos que si surgimos gracias a él, no es delito. Cuando los de arriba y los que tienen el poder roban a manos llenas, ¿no es un ejemplo para los más desposeídos?

No es un tema fácil. Se necesitarán generaciones para terminar con este tipo de situaciones. Pero alguien tiene que decirlo y tratar de emprender esta titánica tarea. Por lo menos este cronista piensa que es el momento de comenzar a frenar esta cultura del robo hormiga (y el grande). Si somos más honrados, capaz que sirva de ejemplo. (JAE)

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


LAS 10 FRUTAS MÁS EXÓTICAS Y RICAS DEL MUNDO

Redondas, ovaladas, alargadas, con diferentes formas y tamaños. Muchas de ellas se destacan por tener colores poco usuales, pero la combinación de sabores las convierte en manjares únicos y deliciosos para disfrutar

Las frutas se caracterizan por ser alimentos que poseen antioxidantes naturales y "sustancias protectoras". Además, aportan una gran variedad de vitaminas y minerales, ayudan al funcionamiento del aparato digestivo, hidratan el organismo, no aportan grasas y funcionan como depuradoras. Lo cierto es que existen tantos tipos y variedades, que enumerarlas a todas confeccionaría una lista larguísima. Las más comunes o las que más se consumen son las de estación o las correspondientes a cada país.

Plátanos, melones, sandías, naranjas, duraznos, kiwis son algunos de los ejemplares que más se consumen en la Chile. Sin embargo, hay algunos muy raros en cuanto a su aspecto interno y externo. Texturas nunca antes vistas, colores intensos y sabores exquisitos hacen que estas frutas sean únicas.

 



PITAHAYA
Se cultiva en países como Nicaragua, Colombia, México, Brasil, Perú y Ecuador. Es extremadamente deliciosa: su pulpa suave, dulce y blanda la hacen única. Las variedades de piel roja o fucsia contienen menos azúcar.

 

YACA
Esta una especie originaria de la India, también llamada árbol de Jack o Panapén, es conocida por ser la fruta colgante más grande del mundo. Puede pesar más de 35 kilos y medir hasta 90 cm de alto por 50 de diámetro. Se caracteriza por tener un sabor ácido y dulce al mismo tiempo. Su interior es de color amarillento, al igual que el mango. De este último hereda un sabor parecido que se suma al de la piña y  la naranja.

 

MANGOSTINO
El Garcinia mangostinoa es originario de Indonesia. Proviene de un árbol tropical que mide aproximadamente entre 10 y 25 metros de altura. Su fruto está cubierto de una piel muy dura y su interior tiene una apariencia similar a los dientes de ajo. Es utilizado para combatir alergias, problemas respiratorios y del sistema nervioso. Además, fortalece el sistema inmunológico y funciona como energizante y diurético.

 

LICHI
En China, Indonesia y Filipinas es conocido como "alupag". Esta "falsa fruta" tiene una cáscara rojiza y fácil de retirar. Su corazón está formado por una pulpa dulce y rica en vitamina C.

 

RAMBUTÁN
Es originaria de Asia, más específicamente de Tailandia y Malasia. Actualmente crece como un fruto silvestre en países como China, Indonesia y Vietnam, y se cultiva en algunas zonas de Latinoamérica. Su sabor es dulce y es utilizado como acompañamiento de carnes, ensaladas de frutas y verduras. No sólo se las utiliza para cocinar, también tienen propiedades medicinales y eso hace que se las use para prevenir el estreñimiento, como antiséptico o para eliminar indigestión y dolores estomacales.

 

FRUTO DEL PARAÍSO
Cucumis metuliferus, fruta exótica de Kiwano, fruto del paraíso, milú o Kino. Esos son los diferentes nombres que se le dan a este ejemplar proveniente de África. Su sabor cambia según con que se lo prepare: si se prepara con azúcar se parece al kiwi y al plátano, pero si se consume como ensalada es similar al pepino.

 

HALA AKA PUHALA
Es uno de los alimentos más consumidos en Micronesia y es utilizado para saborizar platos dulces. Posee propiedades medicinales indicadas para curar dolores de cabeza y el estreñimiento.

 



 

DURIAN
Es sumamente valorado por los habitantes del sudeste asiático gracias a su sabor intenso y rico. Su interior está dividido en compartimientos con semillas recubiertas de una pulpa carnosa, la cual puede ser de color amarillo, crema, naranja o rosa.

 

SALACCA ZALACA
A pesar de ser poco comercializada debido a su precio en el mercado , la "fruta de la serpiente", proveniente de en Tailandia, es usada para preparar dulces o para curry.

 


ZAPOTE NEGRO
Su aspecto gelatinoso y oscuro puede hacer pensar que no es para nada rico. Sin embargo, es extremadamente delicioso y posee muchas propiedades medicinales.