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Fachada exterior

miércoles, 28 de octubre de 2009

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXI, 29 de octubre al 4 de noviembre, 2009

LA NOTA DE LA SEMANA: Gastronomía social. Si no estás… no existes
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Las banderas en los hoteles
LAS CRÓNICAS DE LOBBY: Landó
EVENTOS: Xabier Gutiérrez en Chile
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: Fin de mes
NOVEDADES: Las noches del bicentenario
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA

GASTRONOMÍA SOCIAL
SI NO ESTÁS… NO EXISTES
La hoguera de la vanidad

Los antropólogos y los conocedores rara vez hablan de este tema. Es posible que ni siquiera esté en sus ideas o propuestas. Pero de que existe, existe.

Es que es un fenómeno curioso que debería ser estudiado por los especialistas. La moda gastronómica. Funciona más o menos parecido a todas las modas: de la música, del vestuario, de destinos exóticos o de las marcas. Aun así, la moda gastronómica no deja de ser algo subjetivo. Sucede… y más de la cuenta.

La moda manda: Si no te ven en un lugar estiloso te estas quedando fuera del circuito. Si no has ido al hotel W te miran como bicho raro; si a un año de inaugurar La Mar aun no la conoces, es que eres de otro planeta, como si anduvieras con pantalones “pata de elefante”. Vas a los restaurantes no a comer sino para que te vean allí. Y si eres poco conocido, vas para ver gente famosa… “-En la mesa del lado estaba fulanito… y si él estaba quiere decir que el lugar es bueno”.

Pero… ¿cuánto dura la moda?

En Santiago aparecen varios de estos locales al año. A lo más media decena. Pareciera que la gastronomía se está farandulalizado y no importan los esfuerzos que hagan los fans para conseguir una mesa lo más cerca del ventanal que da a la calle. Y ojala el chef pase por el lugar a saludarlos. ¡Eso sería el súmmum!

Pero la moda pasa. Y los que van de lugar en lugar se cambian rápidamente al otro que le ofrecen los beneficios de “verse y ser vistos”. El comer pasa a segundo lugar y felices se sientan (y sienten) en los locales de moda. Y no son pocos los que salen a comer gente.

El mensaje va para los empresarios que disfrutan del éxito que les impone la prensa y el boca a boca. Créanlo o no, la moda pasa rápidamente y sólo sobrevive la cocina. Son, por así decirlo, algunos meses de bonanza. Y si la cocina no está preparada para cuando termine la moda, todo se va al tacho de la basura.

Sobreviven los visionarios. Los que saben que en algún momento pasará el minuto millonario y que después deberán hacer esfuerzos para tener clientes. Los que saben que en la cocina se amasan los productos que son la fortaleza del lugar. Esa cocina que no distingue clases y que no vive gracias a las páginas sociales. Ahí está la razón de ser de un restaurante. Brindar buena comida y ojalá en el mejor ambiente posible. Lo demás, sólo una cosa pasajera que pocas veces tiene buen destino.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


LAS BANDERAS EN LOS HOTELES
Y en algunos restaurantes…

Nadie, en su sano juicio, deja de emocionarse cuando de viaje en el exterior se encuentra con la bandera de su país flameando, orgullosa, en tierras extrañas. Conmueve y toca fibras íntimas. El patriotismo, aunque muchos lo disimulen, es un algo que se lleva adentro y que es casi inamovible. Por ello me gustan las banderas y las observo cada vez que me encuentro con ellas.

Se me vino a la mente escribir este artículo cuando un día 28 de julio (y no es que esté atrasado en mis comentarios, sino que estuve reflexionando acerca de ello) caminaba por las cercanías de La Moneda y miraba, con cierta preocupación, las banderas del Perú (era el día del país norteño) y de Chile flameando en los mástiles. Las peruanas, albas como camisa de marino; las chilenas… gris, azul y rojo. Me dio vergüenza. Y eso que eran banderas estatales.

Pero eso no es nada. De ahí en adelante me detuve a mirar banderas. Y los hoteles se vanaglorian de tenerlas. Izan una de ellas dependiendo la nacionalidad de los turistas que alojen, aunque esta costumbre ya poco la ocupan. Generalmente es azar. Pero llama la atención y molesta la gran cantidad de establecimientos que una vez instaladas las banderas en el pórtico –o canopy- como le llaman elegantemente, se olvidan de ellas.

Es como si fuera una norma más de Impuestos Internos que hay que cumplir. El tamaño no importa. Tienen que estar. Y así se ven hoteles en todo el país cuyas banderas son ridículamente desproporcionadas al lugar. Y no sólo en tamaño reducido, sino que sucias, deslavadas, hilachentas y permanecen por meses en unos mástiles de dan lástima.

¿Estamos haciendo turismo?
¿Vale lo macro más que lo micro en este aspecto?

En Lobby abandonamos la hotelería cuando esta comenzó a ser algo de catálogo o en serie por así decirlo y pocas veces nos referimos a ella. Una hotelería uniforme y estandar no convence a nadie, tanto, que hoy en día las revistas hoteleras no son de opinión. Y, aunque nos sigan gustando los hoteles, ya se perdió la mística y la valorización de ellos en el público en general.

¿Para qué las banderas si no se preocupan de ellas? Realmente la imagen que entregan algunos establecimientos, más que ayudarlos, es para lamentarse. Si en gastronomía hablamos que un baño sucio es un fiel reflejo de su cocina, tengan a bien pensar los hoteleros que una bandera chica, sucia, descuidada y deslavada es un reflejo del establecimiento. Y si bien el alojamiento sea cómodo y económico, les duele a los turistas ver su bandera en un estado lamentable.

Molesta. Como ver la imagen de la bandera chilena rasgada en este artículo. Pero es la pura y santa verdad. Y nos pusimos serios ya que a los hoteleros no les gusta recibir críticas. No están acostumbrados a ello.

Si queremos estar en las grandes ligas turísticas mundiales, es preciso preocuparse de los detalles. No es una cosa micro o macro o que cueste mucho dinero. Es un algo que distingue, y que si bien nadie le da importancia alguna… a muchos les incomoda.

Recapaciten y pongan banderas decentes en sus establecimientos. Y si no les da el presupuesto, sáquenlas de frentón. Todos lo agradecerán (JAE)

LAS CRÓNICAS DE LOBBY


LANDÓ

Una vieja casona, de esas de gruesas paredes y grandes espacios, alberga desde hace unos meses al restaurante Landó, un sueño de tres profesionales de distintas nacionalidades (peruano, mexicano y chileno) que se unieron para concretar esta aventura gastronómica que los tiene bastante contentos por los resultados que han logrado en este período.

A pesar de que es fácil decir que la cocina peruana es similar en todas partes, hay siempre un algo que diferencia: la calidad del producto. Ahí esta parte del misterio que rodea la cocina. A buen producto y buena elaboración, buen resultado. Por ello entretiene venir al Landó. El lugar, con su comedor pintado de rojo furioso, algo común en los negocios peruanos, ofrece una carta con lo más tradicional de esta cocina. Piqueos, cebiches, causas, jaleas, cebiches, ají de gallina, seco de cordero, tacu tacu y todo lo imaginable. También trabajan (y muy bien) la cocina nikkei y las pastas, como unos logrados ravioles rellenos con ají de gallina o con camarones. Gusta también que tengan algunos platos chinos, como el arroz chaufa especial, un salteado de gran factura y un par de tacos y tequeños (si, esos mexicanos) rellenos con lomo saltado. ¿Fusión? Si, y entretiene.

Los postres, los tradicionales del Perú y que ya son preferidos por los nacionales (y casi adoptados): crema volteada, pie de maracuyá y suspiro de limeña entre otros.

A favor: una gran cocina a la vista pulcra y que se trabaja a la minuta. Hay que darse el tiempo necesario para almorzar o cenar ya que cada plato es trabajado en el momento. Un cocinero peruano, Ramses Carril, que se las sabe todas o casi todas ya que viene de los restaurantes El templo del Inka y Astrid y Gastón. Un segundo piso destinado a fumadores y una buena carta de vinos que se sugieren con cada plato y de cervezas nacionales e importadas. Valores atractivos con un promedio de doce mil pesos por persona. Un estacionamiento privado que le da un plus, y un buen servicio de sala.

En contra: La lentitud de trabajar a la minuta lo que a veces puede alterar el ánimo de los clientes y las copas usadas para servir el pisco sour, que no corresponden a un restaurante de este nivel. Y en los cebiches, un cierto uso excesivo de cebolla morada, cosa que no altera para nada lo sabores. ¿El resto? Sólo gozar de una buena comida en un restaurante que sin ser de mantel largo tiene méritos de sobra para integrar el circuito de los buenos lugares peruanos en Santiago.

Un buen descubrimiento (Juantonio Eymin)

Landó: José Manuel Infante 1020, Providencia, fono 209 2327

EVENTOS

XABIER GUTIERREZ EN CHILE

¿Lo ubica? Creo que no. ¡Ni en pintura!, diría el lector. Pero déjeme contarles.

Xabier Gutiérrez es vasco. Bueno, con ese nombre tenía que serlo. Y antes de dedicarse a la cocina se licenció en Psicología en la Universidad del País Vasco y luego realizó estudios en la Escuela Superior de Cocina de Donostia, en San Sebastián y desde el año 1982 no ha parado de trabajar en las mejores cocinas españolas. Un largo recorrido que lo llevó en 1990 a trabajar en el restaurante Arzak, de propiedad de Juan Mari Arzak y de su hija Elena, uno de los grandes referentes de la nueva cocina española en el mundo.

El Arzak es un prodigio del dominio de las nuevas técnicas y nuevos productos. Tras muchos años Arzak sigue dando la gran talla en sus últimas creaciones de sus platos inigualables y con sello personal. El paso del tiempo no hace sino consolidar aun más este gran restaurante. Según sus propias palabras su tarea ha sido “la aventura de renovar y actualizar la cocina vasca, sin perder de vista la tradición”.

Xabier Gutiérrez es la mano derecha de Arzak y su asesor culinario. Del laboratorio que él comanda han salido las preparaciones que hacen gozar a los clientes de este restaurante 3 estrellas Michelin.

Y Xabier (el cocinero y el escritor –ya que ha publicado 9 libros de gastronomía de gran éxito-) estará en Santiago el próximo jueves 5 de noviembre preparando en conjunto con el chef Matías Palomo, quien también trabajó con Arzak, un menú degustación de seis tiempos que se transformará en uno de los acontecimientos gastronómicos del año.

¿Ahora se ubica con Xabier Gutiérrez?

Si ama la gastronomía no se puede perder esta única oportunidad. (JAE)

¿Dónde? Restaurante Sukalde, Bilbao 460, Reservas al 665 1017
¿Cuándo? Jueves 5 de noviembre, 20,30 horas

LOS CONDUMIOS DE DON EXE



FIN DE MES
Menú a precio fijo

Como a casi todos nos pasa, a fin de mes las faltriqueras ya están bastante exiguas y salir a cenar se convierte en un desafío de los grandes. Por ello me alegré cuando me pasaron un dato fijo. Como en las carreras. En el Delmónico, en BordeRío, la cena desde el aperitivo al café final costaba 15 luquitas. Era una de las ya famosas cenas del vino. Así que feliz le avise a Mathy que la invitaba esa noche.

- ¿Hoy martes?
- ¿Hay algo malo en ello? Además siempre me has dicho que encuentras mino al Fernando Walker, el dueño del ambigú.
- ¡Claro que lo encuentro gueno!, pero está casado. Igual me encantaría verlo.

Menos mal que no soy celoso. Lo hace para molestar y muchas veces le resulta.

Llegamos a las veinte en punto al boliche. Una carpa invernal con vidrios plásticos no deja ver el interior del lugar. Solícitos en la puerta nos ayudan con nuestros impermeables, esos que yo juraba que se guardaban el 18 de septiembre. No. Ahora capaz que los usemos hasta en Navidad.

Nos asignaron una bonita mesa en uno de los extremos del local. Bueno ya que tendríamos una panorámica de todo lo que pasa (y “todas” las que pasan) por allí. Como era un menú a precio fijo, el aperitivo era por lógica vino. Un Sauvignon blanc Petirrojo de Bisquertt. Eché de menos esos apple martini que preparan en el lugar, pero me quede calladito. Capaz que Mathy se entusiasmara y me destruyera el presupuesto.

Bastante gente en la misma onda que nosotros. Varias mesas sólo de mujeres ¡Cómo se han liberado estas chiquillas! Antes, a esa hora andaban cuidando críos, ahora no. El club de Lulú ya es una realidad en este chilito.

Rica la entrada: finas láminas de atún rojo apenas sellado con sésamo y acompañado de un timbal de palta y mango. Mejor el atún que su guarnición.

- Exe, el atún está rico pero acá hay poco mango. Yo creo que esto es durazno en conserva.
- Cierto guachita. Acá hay más durazno que mango. ¿Será por el precio del menú?
- No quiero ni pensarlo, respondió, al tiempo que bebía un viognier La Joya que calzaba bastante bien con el atún.
- ¿Tendremos más sorpresas, Exe?
- Espero que no, le dije medio achunchado ya que la idea de salir a cenar fue mía.

En la mesa vecina, una pareja conversaba. Él con pinta de ejecutivo de una gran empresa se veía bastante apesadumbrado. Mathy y yo pusimos atención y él le dice en voz bastante alta:

- Mi amor, tengo un grave problema en la oficina.
Y su mujer le responde muy alentadoramente:
- No te preocupes gordito. Y nunca digas tengo un problema; dí “tenemos un problema”.
A lo que su marido le contesta:
- Muy bien, entonces, nuestra secretaria va a tener un hijo, ¡y es nuestro...!

Las carcajadas se sintieron en todo el local. Reíamos los cuatro ya que era una broma que le hacía el vecino a su mujer. Mathy lloraba de la risa, yo me atoré y comencé un surtido de toses que sólo logré aplacar con un buen sorbo de vino. El tipo me mira y dice riéndose… ¿Ve?, ¡eso le pasa por escuchar conversaciones ajenas!

Entre risas y lágrimas comimos unos medallones de filete con champiñones portobello grillados sobre una salsa al vino blanco, mostaza Dijon y crema. A punto, blando y de gran sabor gracias al aporte de la salsa. Todos estábamos más animados cuando nos llevan el segundo fondo de la velada: un risotto al azafrán con grandes camarones creole. Rico plato, el que “empujamos” con un merlot 2007 de la línea Ecos de Rulo.

Tantas eran las risas que hasta se acercó a saludar el patrón de la taberna. Saludó a nuestros vecinos de abrazo ya que eran conocidos y a nosotros nos hizo una venia. También reía cuando le contaron la historia.

Con un late harvest La Joya Reserve y una tarte tatin de manzana con helado de lychee terminamos esta entretenida cena. El lugar es atractivo y se come bien. Y no se cansan de hacer ofertas que las publican en su página en Internet. Pagamos felices las treinta luquitas y dejamos un tanto para el servicio. Hacía tiempo que no nos reíamos tanto. Y a estas alturas de la vida, la risa es el mejor remedio que existe.

Exequiel Quintanilla

Delmónico: Av. Josemaría Escrivá de Balaguer 6400, local 7, Vitacura, fono 953 8331
www.delmonico.cl

NOVEDADES


NOCHES DE BICENTENARIO DEL LATIN GRILL
Desde Valparaíso: El Rincón de Pancho

Tras la memorable cena realizada hace un par de meses en el Latin Grill, donde se pudo apreciar la típica gastronomía de El Hoyo, uno de las picadas más tradicionales de Santiago, este jueves 29 de octubre el hotel Santiago Marriott recibirá los sabores porteños del uno de sus más grandes representantes: El Rincón de Pancho.

En plena avenida Brasil de Valparaíso se levanta la estructura metálica de colores verde y amarillo del Mercado Cardenal, que por años ha sido uno de los puntos de abastecimiento de frutas y verduras más solicitado por los porteños. Su curiosa arquitectura, liviana y simétrica, ha resistido terremotos y el paso de los años. Basada en el empleo de pernos y con muy poca soldadura, se configura como un verdadero mecano. En su primer piso tiene cuatro corredores que se cruzan en el centro y, en el segundo nivel está desde que se tenga uso de razón, El Rincón de Pancho.

El menú de la ocasión partirá con una trilogía “Sinfonía Marina”, compuesta de cebiche de reineta, locos con mayo y una jardinera de mariscos, acompañados de un Sauvignon blanc Quintay. De fondo, lo que ellos llaman “Mar Profundo”: chupe de mariscos, paila marina y congrio frito con puré picante, armonizado con un Sauvignon blanc de Errázuriz. Para finalizar, los postres de la abuela: leche asada, sémola con leche al vino tinto, papayas al jugo y sorbete de pisco sour.

La diversión esta asegurada ya que durante la cena la tradicional música porteña en vivo deleitará y hará participar a los asistentes en esta fiesta que comienza, como ya es tradicional en este hotel, a las 18,30 (aunque su fulgor empieza verdaderamente como a las 20 horas)

Reserve. Estas cenas del bicentenario son demasiado entretenidas y sabrosas.

¿Cuándo?: Jueves 29 de octubre (hoy o mañana, dependiendo cuándo lea este artículo)
¿Dónde?: Restaurante Latin Grill
¿A qué hora?: De las 18:30 hasta las 23:30 hrs.
¿Precio?: $48.000 por pareja; $38.000 Socios Marriott Exclusive (cena completa)
¿Reservas?: A los teléfonos 426 2303 y 426 2359

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA
RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(23 octubre) LE FLAUBERT (Orrego Luco 125, Providencia, fono 231 9424): “hasta el domingo próximo el acogedor restaurante Le Flaubert, de Ximena Larrea, tiene su propio Festival del Vol au vent. En vez del canastillo cerrado con su tapa y con el relleno mencionado, hay una carta que ofrece novedosas variaciones: sobre un espejo de salsa puede contener criadillas al curry, o una mezcla de ostiones y camarones al jengibre, o un mixto de huevo duro, jamón y champiñón. O sólo con champiñones, para los vegetarianos ortodoxos. Y una delicia inesperada los constituye el vol au vent relleno con “tripe a la mode”, que no es otra cosa que guatitas a la francesa, con su pata de vaca incluida, delicia para conocedores. De este listado se puede elegir dos variantes por $6.800.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(23 octubre) EPICÚREO (Constitución 74, Barrio Bellavista, fono 732 4697): “hay alguien en la cocina que ama las materias primas. Se nota. Puede que el corte de los pescados de una tabla marina ($12.900) sea hasta sui generis (para darle forma de flor al salmón), pero tanto el pulpo, el atún como el salmón, al igual que unos rolls (uno marciano, con salsa de queso, pero realmente rico), alumbran un futuro mejor. Lo mismo que un entrecot en su punto ($9.900), soberbio, y un mero igual ($8.900) sobre puré de zapallo. Ambos con otros toques de sabor sobre el plato, bien resueltos en su ingenio. Después de probar tanto experimento fallido, aquí hay alguien con paladar y no con tanto "deber ser".”

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(23 octubre) LA MAR (Av. Nueva Costanera 3922, Vitacura, fono 206 7839): “Al cumplir un año en Chile, esta "cebichería" de alto rango presenta nueva carta, que conserva bastantes de sus éxitos anteriores y confirma la perfección de relojería con que funcionan las diversas líneas culinarias que Gastón Acurio reparte por el mundo” “De los tiraditos elegí esta vez el "afrodisíaco", con camarón atlántico, ostión y erizo en leche de tigre elaborada también con erizos. De las causas, la mixta, que ofrece cinco formas diferentes, todas con salsa huancaína: de centolla y palta; de pejerrey algo seco y cebolla escabechada; de corvina (o cojinova) y cebolla morada; de tártaro de atún sobre papa con rocoto, nori y pimienta japonesa, y la "limeña" con camarón y salsa golf. De los arroces, un aliñado chaufa (que se guarda de un día para otro), con chicharrón de cojinova, mariscos, huevo y cebollín cortado (cada plato $9.800). Luego de un dulce sorbete de maracuyá, como postre los picarones, mezcla de zapallo y camote, ricos y más delgados que los nuestros ($4.500).”

DANIEL GREVE (Qué Pasa)
(24 octubre) LA PERLA DEL PACÍFICO (Boulevard de Parque Arauco, local 374-A, fono 656 7013): “La Perla del Pacífico tienta con una carta amplia, como el sitio, que es dirigido desde la cocina por Quersen Vásquez. Las mesas se visten a priori con excelentes sopaipillas y buen pebre; los Locos del puerto ($ 8.900) son grandes, sabrosos y adecuados; las Empanaditas de queso-camarón ($ 3.900 las cuatro) son un naufragio, ya que llevan un yunque de crema y pocos camarones; aunque las Empanaditas de humitas y ostiones ($ 3.900 las cuatro) son excelentes y sabrosas, a pesar de no ser muy estructuradas. Donde todo se vuelve irreprochable es en el Mero en gratín de humita y crema de langosta ($ 8.900), hecho a la perfección, en una densa y exquisita bisque; y en sus notables postres, como el Mote con huesillo en mousse y compota ($ 2.900)”

CARLOS REYES (La Tercera)
(23 octubre) GURIA (Manuel Montt 1599, Providencia, fono 474 6605): “Son varios los detalles que han permitido al lugar gozar de éxito, incluso ampliarse aun en tiempos complicados. No se casan con tal o cual pescado, sino con la frescura. Por eso la Merluza Austral sobre Risotto de Camarones ($ 7.990) puede ser corvina, reineta o cualquier otro, pero en su punto exacto de servicio. Luego está la coherencia de presentarse como espacio familiar, cómodo y claro, bien atendido y sin pose de mantel largo; donde se sabe que el protagonismo lo tienen platos robustos, a veces no tan prolijos (los grandes camarones del risotto podrían servirse sin tripita), pero donde sabor y honestidad relucen.” “…la cocina maneja las carnes de forma similar que sus pescados, eso sí, con recato en términos de sazón, quizá pensando en las costumbres de un público poco dado a condimentarse mucho. Por su parte, las Milhojas de Manzana con Helado de Vainilla ($ 2.900), blandas y acaneladas, reafirmaron esa voluntad de sencillez que cruza este comedor. Una fórmula muy bien manejada que les permite mantenerse sin muchos aspavientos como un pequeño hit.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(24 octubre) DE PARTE DEL ÁNGEL (Villavicencio 395, Barrio Lastarria, fono 664 5383): “Allí, en la casona de El Observatorio, en la planta baja, se encuentra un nuevo local al más puro estilo europeo.” “Es de los pocos lugares que aún sirven agua durante la comida. Para empezar, una tabla para compartir con jamón de jabalí, queso azul y brie, fiambres y un delicioso puré de berenjenas con ajo. No había erizos y la ensalada de patitas de chancho quedó pendiente para otra ocasión.” “Luego, un congrio braseado, con mariscos, a punto y realmente bueno. Así como el risotto de cordero, un plato contundente y suave a la vez. El garrón de cordero resultó lo mejor del día, definitivamente. Gustoso, sabroso y bien preparado. Una delicia.” “Un nuevo establecimiento que tiene todo para convertirse en un imperdible de la oferta gastronómica capitalina.

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(25 octubre) DOMINÓ (Isidora Goyenechea 2930, Las Condes): “El lugar está muy lindo: gran barra con pequeños azulejos rojos, madera negra, mesas con sillas altas cómodas –algo raro– y dos terrazas. En la barra se escuchan los clásicos gritos “maestro, un completo dominó mayo arriba”. Por la sala se pasean garzones con la buena escuela de esta sanguchería céntrica nacida en la década de los 50: atención casi instantánea, amabilidad a toda prueba y sentido del humor criollo.” “Mientras tanto, mi madre devora feliz su completo y yo no soporto más y le pido al mozo uno para mí. Llega al tiro, como todo lo demás, y me vuelve el alma al cuerpo: es el de siempre, delicioso, con una salchicha exquisita y tibia, pan calentito y sus buenas salsas en rica proporción. Al diablo con lo liviano, ¡ésta sí que es la cultura del sándwich chileno, mierda!”

CÉSAR FREDES (la Nación Domingo)
(25 octubre) EUROPEO (Av. Alonso de Córdova 2417, Vitacura, fono 208 3603): “La dicha de haber disfrutado de un vino como Tatay de Cristóbal se acrecienta, a veces con un almuerzo magnífico como el que sirvió Carlos Meyer en el Europeo. El primer plato caliente fueron unos delicados, pero contundentes ravioles de molleja de ternera con salsa y trocitos de morillas, esa deliciosa seta que en España se llama colmenilla, los que dieron paso a un risotto de arroz arbóreo italiano con trufas negras y piñones. Estos dos platos se acompañaron con Montelig, un ensamblaje tinto que hasta la aparición de Tatay fue el buque insignia de von Siebenthal.” “Los platos fondo fueron un alarde de Meyer tanto en la calidad del producto en el primero de ellos -un lomo de Wagyu, sin una brizna de grasa, suavísimo y tierno, sólo acompañado de tres verduritas apenas cocidas al vapor-, como en la destreza e imaginación del segundo: dos medallones a la plancha, uno de filete de liebre y otro de foie gras, coronando una polenta muy cremosa y delicada.” “Almuerzo tal no se da todas las semanas. Ni siquiera todos los meses.”