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Fachada exterior

miércoles, 28 de diciembre de 2011

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXIV- 29 de diciembre 2011 al 4 de enero 2012

LA NOTA DE LA SEMANA: 24 años de Lobby
MIS APUNTES GASTRONÓMICOS: Normandie
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: La profesora de yoga
PURO VINO ES TU CIELO…: Casas del Boque
NOVEDADES: La hora del té, pero al estilo chino
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA

24 AÑOS DE LOBBY

¡Huy, mi edad!, expresó una buenamoza periodista que trabaja en el rubro gastronómico cuando supo que Lobby estaba celebrando sus 24 años de existencia. A decir verdad, nos sentimos satisfechos. Ella y Lobby en su mejor edad: para mascarlas.

Los que continúan desde esos años en la hotelería y gastronomía aun nos siguen leyendo aunque ya no estemos en papel. Muchas veces nos han preguntado las razones para no volver a imprimir la revista. Y sinceramente creemos que esa es una etapa superada. Fue papel durante 16 años y es suficiente. La tecnología se encargó del resto. Antes teníamos 4 mil lectores directos (a los que se les mandaba la revista gratuitamente a sus domicilios), y hoy tenemos las no despreciables 20 mil visitas semanales que equivalen a 80 mil visitas mensuales.

No son grandes cifras pero es nuestra realidad. Superamos el nivel de lectura de muchas revistas impresas y eso nos llena de orgullo. Tenemos un nicho donde profesionales de la gastronomía y de la hotelería (e insumos para esta industria), nos sigue permanentemente, algo que nos importa realmente ya que somos unos de los grandes referentes en este sector.

Esperamos seguir muchos años entregándoles las novedades semanales de Lobby. Posiblemente el formato Blogger que tenemos no cumpla con las expectativas de algunos, pero es la forma mas sencilla de traspasarles nuestra información. 24 años no es poco ni mucho, pero en esto de las comunicaciones es una eternidad.

Nuestro trabajo es serio aunque por ahí se nos escapen algunos trazos de humor de alguno de nuestros colaboradores. Lo importante para nosotros es mantenerlos al día e informados de lo que sucede en nuestro propio mundo gastronómico. Nos sentimos pagados cuando el lector hace un click para leernos. Ahí está nuestro norte y objetivo. Y gracias a ustedes seguimos adelante.

Llega el 2012 y junto a ello nuestra propia celebración. A todos nuestros lectores les deseamos un año inolvidable y bastante alejado de la crisis que se avecina. Ya lo dijo alguna vez el famoso Gato Dumas: “Cuando hay crisis, lo que más se llenan son los restaurantes”. Habrá que creerle.

Un gran abrazo, feliz 2012, y les dejamos interesantes lecturas para este fin de año.

MIS APUNTES GASTRONÓMICOS







NORMANDIE
Las tres B

Es difícil encontrar hoy por hoy en Santiago un restaurante que sin aspavientos sea bueno, bonito y barato. Las tres B que tanto se anhela y que en el caso de la gastronomía son conceptos tan esquivos. Pero en plena Providencia e inserto en un sector bastante cultural por la presencia de teatros y otras expresiones artísticas, se encuentra el Normandie, un bistrot francés de esos que dan ganas de aplaudir.

Dos ingresos que sirven para diferenciar a los que fuman y los que no lo hacen. En su interior todo puede recordar a Francia. Sus maderas, su decoración, sus espejos y mil y un detalles hacen que sentarse en una mesa sólo a tomarse un café ya sea una delicia. Da la sensación que es bastante más longevo aunque sólo tiene 8 años de vida. Pero el Normandie es más que un café o un bar. Es un restaurante hecho y derecho y su especialidad es una mezcla entre la sabrosa comida belga, la refinada gastronomía francesa, algo escandinavo y un poquito de la Madre Patria.

Un calor de los mil demonios me recibe temprano para una cena familiar. Mientras espero bebo con ansias una cerveza ya que es lo único que realmente aplaca la sed y a la vez hidrata el organismo. Mientras tanto me entretengo oteando la fauna que llega a este lugar: por ahí un señor, calvo ya, bebiendo un café y leyendo La Segunda tranquilamente y sin prisas. Más allá, un grupo de cuatro chicas son sendos pisco sours en la mano y riéndose de cualquier cosa. Cerca mío, un matrimonio con bolsas de regalos pascueros bebiendo una botella de vino blanco. En la barra, dos parroquianos bebiendo cerveza y haciéndose los lindos con las mozas del lugar.

No existen los manteles pero sí enormes individuales de papel kraft que cubren la mesa completa. Pan fresco y caliente, paté de la casa, mantequilla y una buena mostaza francesa para comenzar a picotear. Tortilla a la española para comenzar (3.500), algunos con cerveza y otros con un fresco sauvignon blanc William Cole (7.900, una ganga). Una tortilla a punto, con un jugoso interior y elaborada con huevos, papas, cebollas y chorizo. Si bien se aleja de la ortodoxia española de normas de elaboración de una tortilla, acá quedamos todos felices con los agregados de cebolla, chorizo y pimentón.

Cuando le dimos el bajo a las tortillas, el Normandie ya estaba repleto de un heterogéneo público. Jóvenes y no tanto compartiendo platos y tragos en un ambiente casi europeo, donde no faltan (ni sobran) artistas, cineastas, escritores y toda una gama de intelectuales que ven el Normandie un lugar que les es propio.

Nosotros seguimos con nuestra propia tounée. Si las tortillas fueron para compartir, los choritos al vapor y vino blanco (servido en unas enormes olletas de fierro), acompañado de papas fritas cortadas a mano (7.600 la porción para dos), también las compartimos. ¡Todo un éxito! Incluso la atención de calentar las olletas de fierro para libar esa gran mezcla de vino blanco con el jugo de los choritos.

La carta es para ilusionarse y de precios bastante moderados. Crêpes, Conejo a la mostaza (5.900); Boeuf Bourguignon (5.500) y así sucesivamente. Hay ensaladas para las que cuidan la figura, como la Salade Parisienne que incluye lechuga, champiñones, espinaca, pepinillos, roast-beef, huevo, queso parmesano, crutones y salsa a la mostaza, además de la clásica sopa de cebollas gratinada, con crutones y queso.

Un lugar ameno que llama a la charla. A conversar una botella de vino sin preocuparse de la hora. Lugar para atreverse a comer unos escandinavos roll mops (pejerreyes macerados en vinagre y especias) o sencillamente compartir una tortilla a la española. Más de un famoso llega de noche a sentarse en una de sus mesas. Y se sienten cómodos ya que nadie los molesta. Créame… posiblemente este sea un lugar para enamorar o enamorarse.

De fondo y sólo para algunos, conejo al vino blanco (5.900), delicioso, y crème brulée de postre (2.400) para un fin de fiesta muy celebrado.

Un promedio de 15 mil pesos por persona con vino incluido es casi una extravagancia en un Santiago donde generalmente una botella de vino tiene ese valor. Si resumimos, es uno de los locales más económicos (y buenos) que he visitado este año que se termina. Un best value que es imprescindible recomendar. (Juantonio Eymin)

Normandie: Av. Providencia 1234, fono 236 3011

LOS CONDUMIOS DE DON EXE

LA PROFESORA DE YOGA

Om… Om… Apenas puedo moverme y me duele hasta el escroto. Una amiga muy querida y viéndome en el estado calamitoso en que estaba terminando el año, me regaló a principios de diciembre una Gift Card para ir a un centro de yoga durante tres meses para tratar de aprender algo de esa disciplina. –“Te va a hacer regio, Exe,” comentó. “Capaz que hasta recuperes tus instintos decaídos”.

Esa última frase fue la que me indujo a pedir una hora la semana pasada. Claro que una cosa es ir a yoga y la otra es armarse de toda la indumentaria para ello. Buzo de buena marca, calzoncillos, short y polera ad hoc, un bolso de gimnasia, toallas y un sinfín de artilugios. Un miércoles a las tres de la tarde y con un hambre de los mil demonios, un taxi me deja en una calle lateral de Ñuñoa. “Academia de Yoga”, decía el letrero en la puerta. Paso por el antejardín y golpeo la puerta. Al par de segundos aparece ella: la profesora.

- ¿Vos sos Exe?
- El que viste y calza
- Mirá, yo seré tu maestra. Mi nombre es Susana.

Susana, enfundada en una malla negra casi trasparente, me trastornó.

- ¿Argentina?
- No, me dice, Uruguacha. ¿Has hecho yoga últimamente?
- Últimamente no, mentí.
- Así lo veo y siento, dice cuando toca uno de mis brazos. ¿Estas bastante blandito, eh?
- Trabajo mucho sentado, le comenté.
- Mirá, vos serás mi único alumno hoy, así que trataremos de avanzar bastante.

Tenía los ojos negros como azabache y todos sus atributos en el lugar que corresponde. Trate de calcularle la edad pero me fue imposible. Bien podía ser una nena de 25 como una de 40. – ¿Se puede hacer yoga con mucha hambre? le pregunté.

- Es lo ideal, comentó. – Si quieres después de la clase te acompaño a comer algo, yo también estoy hambrienta.

15 minutos se demoró para que lograra hacer una de las posturas más básicas del yoga. No podía concentrarme ya que aparte del dolor que sentía en las posaderas y en las piernas, me reconfortaba con el roce de su cuerpo contra el mío. Luego me enseño a respirar y después a cruzarme de piernas. Definitivamente ahí me sonaba todo. Mi esqueleto no estaba para eso.

Tras dos horas de febril entrenamiento mi cuerpo estaba para recogerlo a pedazos. – “Mañana vas a amanecer un poquito adolorido, Exe, pero es sólo al principio. Ya te acostumbrarás.”

Ella también sudaba. Hacía calor. -¿Aun tenés hambre?

Me enseño las duchas del primer piso mientras ella subía a sus aposentos a cambiarse de ropa. Me duché y vestí de deportista y la esperé para ir a comer algo por ahí. -¿Qué te gusta comer?, le pregunté cuando aparece con unos jeans ajustadísimos y una polerita que dejaba su ombligo a la vista.

- Lo que quieras, Exe. El yoga me da apetito y soy capaz de comerme una res entera. ¿Y vos?

No se si estaba en condiciones de comer lo que ansiaba en esos momentos. ¡Pórtate bien Exe!, me dije. “¡Estás en Ñuñoa y la comuna se te ha puesto difícil de controlar! ¡Te pilla la paquita en estos trámites y capaz que te lleve preso!”.

Decidí cambiarme de comuna y partir a Providencia. Me dolían las piernas cuando abordamos el Nissan V16, taxis que cada día que pasa los encuentro más bajos e incómodos. Enfilamos por Pedro de Valdivia y entramos por Santa Beatriz. – ¿Te gustan los pescados y mariscos, Susana?

- Son divinos, Exe.

Entramos a El Ancla. ¿Tiene reserva?, me pregunto un mozo.
- No. Pero conozco al jefe
- Lo siento, pero aquí no hay jefe.
- Perdón, la jefa entonces.
- ¿De parte de quien?
- Dígale que viene Exe a cenar.

Definitivamente los contactos en Chile valen más que toda la plata del mundo. A los tres minutos estaba sentado en una mesa íntima el segundo piso y con dos pisco sour. –Cortesía de la casa- me dice el mozo.

- ¡Sos genial Exe!, dice Susana
- Cada uno es genial en lo suyo, respondo.
- ¿Qué me recomendás?
- Lo que quieras, respondí. (Total, el aguinaldo de mis hijos vendría pronto.)
- ¿Sos casado Exe?
- Viudo, comenté
- Pobrecito. ¿Y vivís solo?
- Por cierto
- ¿Y tenés amigas?
- Un par, mentí. Pero no estamos acá para confesarnos. Tengo tres meses de Gift Card para conocernos.

Susana comió locos, cebiche y congrio a la campesina. Yo, cebiche con ulte y merluza frita. Bebimos un blanco Amaral del año y entre salud y salud me cuenta que los mariscos son su debilidad y que le son demasiado afrodisíacos. -¡Qué rico conocerte, Exe! Haremos buenas migas.

A decir verdad, a esa hora yo no quería migas ni amigas. Me dolía desde el cuello hasta las pantorrillas.

¿Un postre Susana?

Me mira con sus negros ojos y dice -¡Tú!

- Te vas a tener que contentar con unas papayas al jugo, ya que me dejaste reventado con tus clases de yoga.
- ¿Te arrancás cuchi cuchi? Dame tres semanas y te dejo como torito de exposición.
- Ojalá Susanita, ya que hoy no valgo un peso.

…..

Om… Om. Me duele todo. Recuerdo haber pasado a dejar a Susana a su casa y luego me veo caminando por el pasillo de mi edificio con las piernas rígidas a causa del dolor. Más de quince minutos me demoré para doblarlas y sentarme frente al computador para escribir esta nota. Hacía años que no me sacaban (literalmente) la cresta. Cuando comience el 2012 regresaré a clases de yoga. Creo que me volveré en un adicto. A Susanita, obvio.

Feliz 2012 a todos mis fieles parroquianos

Exequiel Quintanilla

El Ancla: Santa Beatriz 191, Providencia, fono 264 2275

PURO VINO ES TU CIELO...



CASAS DEL BOSQUE
La viña más premiada del año

Casas del Bosque se consolidó el 2011 como la viña que más premios obtuvo durante este año, tras haber logrado numerosas medallas Oro y Gran Oro en varios concursos internacionales, superando su propia marca lograda el 2010, cuando alcanzó la segunda posición.

Algunos de los principales premios corresponden a la cepa pinot noir, que obtuvo 2 premios: Mejor pinot noir de Chile en la Mesa de Cata del Club de La Cav y medalla de Gran Oro en el concurso internacional Catad´Or W Wine Awards. Por su parte, el sauvignon blanc se hizo acreedor de la mayor cantidad de distinciones, un total de ocho medallas de oro, destacándose los más importantes en los concursos Mondial de Bruxelles, Wines of Chile Wine Awards y Catad´Or W Wine Awards. La cepa syrah fue galardonada con medalla de oro en Vinalies Internationales, Wines of Chile Awards, Decanter, Syrah Du Monde e International Wine Challenge.

La lista del 2011 la completan los premios de medalla de oro obtenidos por sus cabernet sauvignon y late harvest, además de nuevos laureles otorgados por la revista La CAV, del Club de Amantes del Vino.

“Todas estas distinciones son un reconocimiento a la incesante búsqueda de nuestra viña por la excelencia en sus vinos. Confirma que vamos por el camino correcto a través de un trabajo diligente y sostenido en el tiempo y de nuestra convicción que el clima frío de Casablanca es óptimo para producir nuestros vinos más emblemáticos, con resultados de excelente calidad”, afirmó Grant Phelps, enólogo de Casas del Bosque.

Casas del Bosque fue concebida en el año 1993 como una viña boutique de familia, dedicada exclusivamente a producir vinos de calidad. Su producción, cercana a las 75.000 cajas, hace que este viñedo boutique elabore vinos que cuentan con un riguroso manejo, una clave para obtener productos de la mejor clase.

NOVEDADES



LA HORA DEL TÉ, PERO AL ESTILO CHINO

Pato Pekín, arrollado primavera, chapsui, cerdo mongoliano y tamarindo. Todas son preparaciones de la comida china- cantonesa que podemos encontrar en los cientos de restaurantes orientales a lo largo del país. Pero, ¿comer pastelería china no es una novedad?

El salón de té Nueva China premium trajo al país una variada pastelería china, con tres chefs especializados en estas preparaciones y que inauguraron una carta totalmente nueva, única en Chile y que sorprenderá al público y a sus clientes.

A la altura de los más clásicos salones de té chilenos, Nueva China quiere recoger esta tradición familiar, pero con los sabores orientales y no conocidos aún en nuestro país.

“La comida china ya es un clásico en Chile, y no hay nadie, creo yo, que no haya probado las preparaciones tradicionales. Nosotros llegamos hace muchos años a este país y tratamos siempre de innovar, para, además de calidad, entregar variedad. Hoy estamos en eso y para esto presentamos nuestro nuevo Salón de Té Premium, que trae una tradición pastelera, no conocida aun por los paladares chilenos”, comentó Shan Huang, dueño y responsable de esta iniciativa.

“Queremos que descubran estos sabores preparados por chefs de extraordinaria calidad, que con su pastelería oriental dejarán cautivados a los paladares. Tenemos una gran variedad, que siempre es muy bien acompañada por una variedad de té de procedencia china, reconocidos mundialmente por sus sabores y por sus beneficios para la salud. Será una verdadera experiencia culinaria, que no se deben perder”, agregó.

El salón de té Nueva China Premium, cuenta con salones acondicionados para pasar una agradable tarde.

Salón de Té Nueva China: Av. Las Condes 8956

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(23 diciembre) HOTEL GRAND HYATT (Av. Kennedy 4601, Las Condes, fono 950 3050): “Hay buenos motivos para pensar que en las próximas celebraciones la gran mayoría de la gente, si busca ante todo el gran espectáculo pirotécnico con música y baile en un ambiente lujoso y concurrido, lo más indicado será un hotel de cinco estrellas.” “Se puede dar, sin embargo, un razonable equilibrio entre la alegría de la fiesta y la calidad culinaria, y el hotel Grand Hyatt lo mostró dando a probar los que serán sus menús para esa noche. Allí, en torno a sus jardines, con una fiesta común para todos, será posible elegir diversos tipos (y precios) de comidas, vinos incluidos. Entre ellas, las que ofrecen sus tres restaurantes, que ésas sí cuestan lo mismo ($149.000 por adulto y $85.000 por los niños, con menú propio). El Anakena tendrá un conjunto abrumador de buffets, con todo lo imaginable en ese estilo, pero si hubiera que optar por méritos gastronómicos, me costaría decidir entre el mediterráneo Senso y el japonés Matsuri, premiado no hace mucho por Wikén.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(23 diciembre) TAPASPASSION (Pedro de Valdivia 0129, Providencia, fono 234 0047): “Se trata de un local a la española, decorado con limpieza y modernidad, donde los platos son pequeños y bien montados, lindos y ricos. Por lo mismo, por el hambre mayor a la hora de almuerzo, se presenta como una mejor opción al caer la tarde, con un vinito o una sangría.” “Y bien: para empezar un trío de sopas en distintas temperaturas y en tres vasitos formato degustación. Un gazpacho con fresas, una vichyssoise y una crema de arvejas ($2.200). Justas y necesarias. Y un tempura de verduras, en trozos algo grandes, pero rico igual (la palta, top), con un salmorejo para untar ($2.800). Y unos perfectos cubitos de atún marinado en soya con semillas de sésamo ($3.800), tan lindo como fugaz.” “Y como el hambre era mucha, dos pizarras de degustación (a $8.900 y $7.800) en las que destacaron unos champiñones rellenos, unas croquetas, un pintxo de puerros y otro de hongos, una miniburguer, una bomba de carne (albóndiga) y un pimiento relleno de atún.”

DANIEL GREVE (Qué Pasa)
(23 diciembre) LIGURIA (Pedro de Valdivia 047, Providencia, fono: 334 4346): “Junto con una ampliación y posterior remodelación, el Liguria de Pedro de Valdivia es otro, pero el de siempre. Los muros, atiborrados de viejos letreros, las cerámicas especiales, el bronce y la madera, todo en su conjunto ayuda a que cada Liguria pertenezca a una familia, a pesar de que cada uno es también único. Y aquí, en los territorios del chef Alfredo Gutiérrez, también se trenza una cocina a su propio ritmo. Las Empanadas de prietas con cebolla y nueces (3 por $ 4.200), rechonchas, sabrosas, imperdibles; el Pastel de papas ($ 4.800, el pocillo pequeño), exquisito y simple; los Ostiones -con coral- al merkén con ajo asado ($ 7.200), profundos, potentes; las Mejillas de merluza, un verdadero vicio, con un ají cacho de cabra que marca más su sabor que su picor; y una plateada algo tensa, pero muy sabrosa y con un puré rústico de alcachofas que le hace el peso. ¿El de siempre? Sí, pero mejor.”


RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(23 diciembre) HOTEL GRAND HYATT (Av. Kennedy 4601, Las Condes, fono 950 3050): “Quien tenga el privilegio de estar asomado por sobre los techos de Santiago el sábado próximo podrá disfrutar de la llegada del año 2012 entre la pirotecnia desatada de la Torre Entel, el Cerro Calán y también del Hotel Grand Hyatt Santiago, que volvió a incorporar a sus festejos el espectáculo de fuegos artificiales, interrumpido por algunos años.” “En sus jardines los comensales de sus restaurantes, el tailandés Anakena, el japonés Matsuri y el europeo Senso se confundirán bajo las cascadas, ramilletes y flores de fuego que reciben al Nuevo Año. En cualquiera de ellos la cena completa cuesta $149.000, que incluye vinos, bebidas, jugos, bar abierto y cóctel en la terraza del Atrium, más música y baile. También tienen menú vegetariano. Los menores de 12 años pagan $85.000. Después de medianoche, en el Atrium, $65.000.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(25 diciembre) TRAVESÍA (Hotel Sheraton Miramar. Av. España s/n, Viña del Mar, fono 32- 238 8600): “Esta debe ser una de las mejores vistas hacia Valparaíso y Viña. Uno siente que viaja en un barco y que está prácticamente flotando sobre el mar. El Miramar siempre ha tenido ese halo de magia y más aun desde que se reconstruyó hace un par de años. Por supuesto que lo primero que nos preguntamos es cómo se verá desde aquí el año nuevo en el mar, seguro que es un espectáculo increíble...” “Probamos un menú de la casa. La entrada se podía elegir de un mesón y había tres alternativas de platos de fondo. Yo pedí de entrada una cebolla gratinada con queso emmental, tocino y huevo servida sobre sal gruesa que venía tibia.” “De fondo, un caldo de mariscos al azafrán con alcaparras estaba sabroso, pero era tal la cantidad de alcaparras que el caldito se pasó de vinagre y me dio una sed atroz durante el resto del día y la noche. Los mariscos, a punto. También elegimos el congrio sobre ragú de lentejas rojas. El pescado venía ensartado en unos pinchos y estaba levemente recocido, y las sabrosas lentejas un pelín reventadas. De postre, un roll de manjar con helado de coco, una especie de wantán relleno con manjar un tanto grueso y buen helado de coco. El postre del menú era un pie de limón ahí nomás.”