de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 23 de abril de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 25 de abril al 1 de mayo, 2019
LA SEMANA: Cinco restaurantes españoles y un bonus track
MIS APUNTES: Sabor y Aroma, un peruano gigante
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: José Ramón 277, el rey de la marraqueta
 

LA SEMANA


CINCO RESTAURANTES ESPAÑOLES Y UN BONUS TRACK

Comienza el frío y la cocina española se convierte en una de las favoritas de los chilenos, gracias a sus ya famosos platos “de cuchara”, es decir, guisos sabrosos y llenos de enjundia, que forman parte de nuestra cultura gastronómica burguesa. De la oferta existente, en LOBBY escogimos cinco grandes representantes de esta cocina y añadimos un bonus track (hay palabras en inglés que son imposibles de traducir, dada su universalidad), indispensable para conocer la identidad gastronómica de la Madre Patria. ¡Pase y lea!

 

 
EL TXOKO ALAVÉZ
Aunque no es para ir a diario, ya que en realidad es un poco caro, es un reducto para ir a comer cochinillo, boquerones, tortilla española mojadita, croquetas gigantes, pulpo, pimientos del piquillo y jamón de bellota de primera calidad. Los fondos vienen en platos alargados, así que vaya con hambre. Y si pide guisos, los mozos le pondrán un babero para no mancharse. Háganse el tiempo (y espacio en el estómago) para ir al Txoko Alavés. Van a acordarse de España y lo auténtico que resulta todo. (Mosqueto 485, Santiago Centro / 22638 2657)

 

 
LA BODEGUILLA DE CRISTÓBAL
Esta taberna, situada en un entrepiso subterráneo, es un símil de los restaurantes típicos españoles, donde el propietario, su mujer, una cocinera y un mozo son capaces de atender y hacer felices a todos los que llegan a comer la verdadera cocina ibérica en la capital. Cuando uno visita un restaurante que se afana de entregar recetas de la Madre Patria, es buena tarea llevar consigo los sabores de la Bodeguilla para poder determinar si lo comido es mejor o peor que lo degustado en este lugar, ya que es un barómetro de la cocina española en Chile. Posiblemente encontraremos mejores –y peores- locales, pero el índice que regula la calidad vs precio, vs servicio y vs rendimiento, es un parámetro absolutamente necesario. Si aún no lo conoce, es imperativo tenerlo en cuenta ya que acá se disfruta de una buena comida y vino, sin esnobismos, en un entorno sencillo y adorable. (Domínica 5 / Bellavista 22732 5215)

 

 
PINPILINPAUSHA
Fundado en 1940 y siempre en propiedad de la familia Sanz, este restaurante –que en vasco significa mariposa-, ha logrado mantener intacta su calidad hasta nuestros días, con una batería de platillos de influencia vasca que es de gran gusto para los más de cinco millones de clientes que han disfrutado sus instalaciones. Su oferta va desde los clásicos churros con chocolate caliente, hasta paellas, garbanzos, riñones al jerez y su imperdible crema catalana. Más vigente que nunca y atendido sólo por mujeres, es toda una institución en nuestra capital. (Av. Isidora Goyenechea 2900, Las Condes / 22233 6507)

 

 
CARRER NOU
No es difícil enamorarse y convertirse en fanático. Si bien la carta no cambia completamente, en otoño- invierno, el lugar es ideal para deleitarse con sus típicos platos de “cuchara”, es decir, guisos acompañados de un buen tinto. Acá, los Callitos a la madrileña con papas fritas, o los Garbanzos salteados con tomatitos, almendras, rúcula y mozzarella fresca, son iconos del tiempo frío. A ello se suman platos que no pueden salir de la carta habitual, como sus croquetas, tortillas, pimientos y jamones. Según sus dueños, el Carrer Nou no es el mejor restaurante ni tienen la mejor presentación. Ellos se preocupan de que sus platos sean sabrosos y que den felicidad. Posiblemente es por ello que acá se ve sólo gente contenta. Y eso, a estas alturas de la vida, es mucho decir. (Av. Miguel Claro 1802, Providencia / 22727 1161)

 

 
LA COCINA DE JAVIER
Acá hay mucha historia: tras haber escapado de la Guerra Civil española, Javier Pascual llega a Chile a vender zapatos y luego se hace cocinero del dirigente deportivo Abel Alonso. Tras años, funda en 1995 su propio restaurante donde –según él- ofrece cocina española pero elaborada a “su” manera. Inolvidables sus paellas, que le dieron gloria y fama, aparte de sus famosas tortillas, los puyes al pilpil y los mejores pejerreyes fritos de la capital. Luego de su fallecimiento, el local sigue en manos de la familia, sin variar ninguna de sus recetas, que le dieron honor y gloria durante su larga vida. (Av. Vitacura 7482 / 22495 7750)

 
Bonus track: DE LA OSTIA
Cuando en España salen de tapas, es habitual recorrer varios locales degustando especialidades diferentes y bebiendo copas variadas. Eso no sucede en Chile ya que acá nos quedamos pegados a las sillas. Sin embargo, en este lugar ofrecen un gran resumen de lo que bien podría ser un tapeo a la española, ese clásico de la Madre Patria. De la Ostia es de esos espacios con onda, entretenido, que provoca a quedarse toda la noche probando sus sabrosas tapas y pintxos. Con mozos verdaderamente eficientes y conocedores, tienen en su menú platos como los famosos Pimientos del padrón, Champiñones rellenos, Croquetas de jamón -que son realmente imperdibles-, el mix de Patatas, Tortillas, Mariscos y otras delicias ibéricas que lo harán sentirse en medio de la habitual marcha española. Un imperdible en la capital. (Orrego Luco 065 / 22335 1422) 

MIS APUNTES


 
SABOR Y AROMA
Un peruano gigante
El fenómeno de la cocina peruana ha sido tan exitoso que no se conoce, a ciencia cierta, cuántos restaurantes peruanos hay actualmente en Chile. Todo partió a mediados de los ’90 con la apertura de El Otro Sitio y desde entonces cada día se abren más comedores que ofrecen esta típica comida a un heterogéneo público que prácticamente se enamoró de esta cocina.

Con todas las condiciones para crecer, los empresarios –incluso algunos chilenos- ampliaron los alcances de la cocina típica inca y sumaron tendencias como las chifas (cocina china-peruana) y la nikkei (japo-peruana), que provocaron otra ola de aperturas, donde el famoso Ají de gallina fue reemplazado por el tallarín saltado o el arroz chaufa (en el caso de las chifas): o los tiraditos, cercanos a la cocina nikkei.

Con tanta variedad de estilos, hace unos días llegamos al Sabor y Aroma, un restaurante GIGANTE, donde pueden atender a 300 personas simultáneamente, a conocer una nueva y diferente oferta de platos que llegaron de las manos del chef peruano José Luis Delgado, que hace seis meses tomó las riendas gastronómicas de este lugar. Para Delgado, su cocina es contemporánea y dado el tamaño del comedor, que incluso tiene un teppanyaki, debió reformular y modernizar una serie de recetas, las cuales adaptó para su público, mayoritariamente habitantes de La Dehesa, Lo Barnechea y sus alrededores.

Negros, blancos y acero predominan el lugar. Es grande, cómodo, sin llegar a los extremos del lujo. No es que tengan un equipo multifacético que pueda cocinar todo estupendamente y con la misma calidad, sino que cada una de las especialidades está a cargo de cocineros que solo se dedican a sus especialidades. Es decir: la carta japonesa de sashimis, nigiris y rolls está liderada por un chef que trabajó por años en uno de los mejores nikkei de Lima; la cocina peruana es elaborada por cocineros peruanos, y el teppanyaki es preparado por dos cocineros expertos en el arte de cocinar alimentos sobre una plancha caliente.

Sazones y sabores para recordar en sus platos. De ellos, el “Lucha de poderes” ($ 19.800), para compartir y que contiene causa de pulpo al olivo, ceviche de pesca del día, langostinos a la chalaca, ostiones en granadilla y maracuyá y estiradito de pejerrey en crema de ají amarillo, todo ello en cinco envases independientes de vidrio, sabroso y tremendamente lúdico. Luego, platos individuales (que también es necesario compartir dado su tamaño) como una Palta a la Jardinera ($13.000) con centolla (de escaso sabor), mayonesa y pimientos asados. Sin embargo, su Pulpo a las brasas anticuchero ($ 12.500), con lentejas enanas, papas cóctel y espárragos, logró espontáneos aplausos.

De un largo listado de platos de fondo, imposible no recordar el “Surf and turf ($ 17.800), un destacado risotto en jugo de carne, portobellos, shiitake y langostinos U 10 a fuego vivo, un plato apasionante; y también el Asado de tira Angus ($ 18.000) acompañado de un risotto de mote, vegetales salteados, jugo de carne y salsa de cabernet.

Con Picarones (a la peruana) con miel de higos y chancaca terminamos un largo almuerzo que nos dejó con buenos recuerdos y ganas de conocer su cocina nikkei y el espectáculo del gigantesco teppanyaki que está situado al centro del comedor.

Claro está que tanta espectacularidad no calza con la mayoría de los pescados que ofrecen, ya que solo aparece “pescado del día” en la carta, una mala práctica de los restaurantes en general, ya que por lo general ese pescado no pasa más allá de la reineta, el salmón y el atún. Por los precios que tiene este comedor, deberían destacar su carta de pescados. Al menos así se han consolidado los grandes restaurantes que tenemos en la capital.

A pesar de este nimio detalle (que es de esperar lo solucionen), los habitantes de este barrio alto-alto capitalino, tienen un referente gastronómico diferente y variado. No es barato, pero ¿qué es barato por estos días en Santiago?

Sabor y Aroma /Av. Raúl Labbé 12559, Lo Barnechea / 23264 3715

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
JOSÉ RAMÓN 277
El rey de la marraqueta
¿Qué es una marraqueta? Por años todos se han preguntado lo mismo y la gran mayoría piensa que una unidad se parte en dos. Buena respuesta, pero ¿por qué, entonces, las panaderías las confeccionan dobles, cuando la marraqueta no tiene molde y se elabora a mano?

La respuesta podría estar en esta sanguchería del barrio Lastarria y que hace poco tiempo abrió una sucursal en Vitacura, bajo el mismo nombre de José Ramón 277, la misma dirección de su local céntrico. Acá, los sánguches de marraqueta son del tamaño de “una” unidad, o sea, dos partes y cuatro sub unidades. Para beneplácito de sus habitués, son tan grandes que deben servirse en fuentes enlozadas, para, posiblemente, no perder ni una miga de su selección de variedades, donde destacan los de prieta, lengua, osobuco, arrollado, pescado frito y croquetas de garbanzos, para los vegetarianos, que cada día suman y suman adeptos.

Para acompañar, cerveza. Atentos a un público amante de este bebestible, sus propietarios se preocuparon de tener la mejor selección de cervecerías artesanales chilenas, como Jester, Hasta Pronto Brewing Co., Coda, Spoh, Alameda Beer Co., Kross, Tübinger y Zigurat entre otras, que le ponen color y apagan la sed de los miles de fans que tiene este lugar que abrió sus puertas en junio del 2014.

Pero la carta es más que sánguches y cervezas. Empanadas, mariscos al pilpil, crudos, tártaros, ensaladas e incluso una pichanga al plato, se une a una larga variedad de cócteles donde priman los piscos espaciales e inéditas mezclas que no dejan a nadie indiferente. En el capítulo de los vinos, la carta se ve débil y también es escasa la variedad. ¿La gente joven aún no se matricula con el vino? Al parecer –y a pesar de todas las campañas- el blanco y el tinto aun no logran entrar en este segmento de la población.
Mi acompañante se devoró una marraqueta con hamburguesa de garbanzos, tomate, rúcula, pepinillos dulces y mayonesa de aceitunas (6.500), mientras yo trataba de aliñar un Crudo (7.500), que por desgracia hay que oficiar de cocinero, ya que viene en versión “hágalo usted mismo”. Mala cosa, ya que es bueno conocer siempre la mano del maestro de cocina, ya que no es agradable aliñar un plato en la mesa. Aun así, la materia prima estaba impecable, algo que hizo más fácil este indebido ejercicio.


Mediodía y mucho público. Hábiles garzones, pero copados en los pedidos, ni se les ocurrió preguntar si alguien deseaba un postre o un café. ¿Habrán llevado a los garzones astutos a la sucursal de Vitacura?... ¿Esos que se deberían dar cuenta que una mesa que bebe vino al almuerzo (3.500 la copa) no es un oficinista que debe tomar Cola Cola por obligación y cuyo presupuesto es limitado?
Pese a todos los detalles, logré aprender que la marraqueta es la pieza completa; que una gran mayoría de los clientes le saca la tapa al sánguche y no se la come y, por último, que esta sanguchería, aparte de la marraqueta, ofrece pan frica y molde… pero casi nadie se inclina por otro pan que no sea la bien amada marraqueta.  

Para regresar…
José Ramón 277 / José Ramón Gutiérrez 277, Barrio Lastarria / 93245 3494

 

 

 

 

martes, 16 de abril de 2019

LOBBY MAG


 

LOBBY MAG

Año XXXI, 18 al 24 de abril, 2019
LA SEMANA: El hombre del piano
MIS APUNTES: Sarita Colonia: ¡verdaderamente atómico!
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: El Danés crece en forma lenta, pero segura

 

LA SEMANA


EL HOMBRE DEL PIANO
No es fácil encontrar en la capital un bar o restaurante donde el pianista sea parte importante del éxito del lugar. Poco a poco han ido desapareciendo estos personajes que le otorgaban un toque especial a una velada de romanticismo a las parejas, o una suerte de alegre contagio a los habitués y grupos. Hoy, contamos con los dedos de una mano los comedores donde el hombre del piano, a través de sus melodías, deja claro que la música es parte fundamental de nuestras vidas. Por ello y esta semana, les presentamos cinco lugares donde aún podemos encontrarlos.

 

LATIN GRILL
Debe ser uno de los comedores hoteleros más conocidos, elegantes y exclusivos del país. Una carta con reminiscencias chilenas y un ambiente cálido y amistoso, se juntan alrededor de un piano, con suaves melodías propicias para amalgamar todos los sentidos. Un placer que al menos merece una visita en la vida. (Hotel Santiago Marriott, Av. Kennedy 5741 / 22426 2000)

 

 
THE AUBREY
Romance, romance y romance es el sinónimo más adecuado para The Piano Lounge, este lindo bar ubicado en uno de los más emblemáticos hoteles boutiques de la capital. La vista, los efectos de las luces y el ambiente hacen de este bar un imperdible para enamorar y enamorarse. Discreto y quitado de bulla, es uno de los más novedosos de la capital (Constitución 317, Bellavista / 2 2940 2800

 

 

DON RODRIGO
Sólo falta el humo de los cigarrillos para que este céntrico espacio unido al hotel Foresta sea la imagen perfecta y potente de lo que debe ser un bar. Con cuadros antiguos, paredes de terciopelo y garzones con corbata humita, lo convierten en un fenómeno mediático, donde el pianista logra cautivar a todos sus parroquianos. Una amplia carta de tragos, desde simples piscolas y cervezas hasta whiskys de malta, hacen el resto. Un imperdible para los noctámbulos santiaguinos (Victoria Subercaseaux 355 / 2 2639 6261)

 

 
GIRATORIO
Al almuerzo, el pianista se contagia con ritmos populares y pedidos de clientes que vienen de todo el mundo a este restaurante que gira alrededor de la capital. De noche, la luz amaina y el repertorio gira al romanticismo, a los boleros y tangos, que disfrutan con ganas todos los que habitualmente repletan este clásico capitalino. (Av. Nueva Providencia 2250 / 22232 1827)

 

 
TRAFALGAR
En el Crowne Plaza todo es grande y su bar Trafalgar también. Aislado del ir y venir de sus huéspedes y clientes, al atardecer se transforma en guarida de clientes y huéspedes de todo el mundo que lo convierten en un espacio indispensable para el descanso a finales del día. Con piano –y cantante- en vivo y una gran variedad de bocadillos, es uno de los bares más cosmopolitas de la ciudad. (Alameda 136 / 2 2638 1042)

MIS APUNTES


 
SARITA COLONIA
¡Cautivador!
Cuando a las 8 de la tarde (en horario de verano) abren las puertas del Sarita Colonia, si bien no hay filas para ingresar, muchos esperan en las veredas aledañas para ingresar a este verdadero templo gastronómico que deja casi sin aire a los que aún no lo conocen, donde no han escatimado esfuerzos para convertirlo en el comedor más kitsch del circuito gastronómico capitalino.

Lo bautizaron como una versión travesti de la cocina peruana, una que confunde y encanta, pero a lo largo del tiempo ha consolidado una cocina peruana moderna, de base norteña, pero con productos chilenos y técnicas étnicas diferentes, algo que difiere totalmente de la clásica cocina peruana que hemos conocido estos últimos años.

Detrás de las viejas mamparas de una casona sin letrero alguno, se esconde la magia y el encanto que ofrece este restaurante que nunca ha dejado de impresionar. Por ello, cada cierto tiempo cambian su carta gastronómica y de alcoholes, con la finalidad de renovar la oferta para sus clientes frecuentes y también presentar nuevos cócteles, uno de los fuertes del lugar. No se puede dejar de probar el “Corazón Negro”, con licor Parfait Amour, pisco Sagrado Corazón especial, jugo de maqui y pomelo, o de conocer “Tu Media Naranja”, con Gin República Andina, jugo de zanahoria y naranja, syrup de mandarina y tónica, ambos grandes aperitivos que invitan a compartirlo junto a un sabroso (y difícil de encontrar) Ceviche de chochas, ostiones y pulpo ($13.900), marinado en jugo de limón de pica, cilantro, sal y ají limo, servido con cancha y puré de camote, que devuelve el alma al cuerpo, dada su calidad. Ahora, si el lector es amante de la palta, imperdible será la Palta Reina ($12.900) rellena con ostiones, calamares y camarones salteados, papas, salsa teriyaki y fideos de arroz crocante, que cautiva y enamora.

Los fondos son adictivos. El “cremoso de mote al ají amarillo” es una guarnición que en este caso acompaña a una sobrecostilla glaseada ($ 14.900), pero a muchos les sobrará la carne ya que el acompañamiento es apoteósico. Una preparación tan brillante como sus Ajíes verdes rellenos de mariscos en salsa blanca, salsa de mariscos (ají amarillo, vino blanco, fondo de mariscos), láminas de palta y chalaquita de ajíes blanqueados. ($12.900), que, a pesar de parecer un plato picante, no lo es y se ha convertido en uno de los más solicitados de la nueva carta de este lugar.

A la hora del postre, y para valientes (y valientas –si me perdona la RAE-) no hay que perderse el Princesa 2.0 ($ 6.900), una mousse de maní, brownie de chocolate, helado de chocolate, maní garrapiñado y salsa butterscotch. Todo un fin de fiesta.

Si el lector conoce el Sarita Colonia, regrese pronto ya que la nueva carta merece otra visita. Si, por el contrario, aún no ha tenido la oportunidad de conocerlo, hágase un tiempo lo más pronto posible, reserve una mesa y no se pierda uno de los restaurantes más exóticos de la capital (y del país). Nada se le puede comparar y nadie, en su sano juicio, podría imitarlo. Es único y exclusivo.

Verdaderamente atómico.

Sarita Colonia: Loreto 40, Recoleta / 22881 3937


LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
DANÉS
Ubicación, calidad, diseño y servicio son los pilares fundamentales de esta cadena de comida casual y familiar que crece en forma lenta, pero segura.
Hace cinco años entré por primera vez al Danés de Vitacura, una fuente de soda – bar – restaurante, que ciertamente le guiñaba un ojo a los Tip y Tap de aquella época. El local, con barra en su primer piso y mesas en el segundo, ofrecía una gran variedad de platos y sánguches, donde el servicio destacaba por lo ineficiente y algunos “best sellers” -como ellos pregonaban-, no cumplían su misión. Un primer intento que ha sido poco a poco corregido y que me ha permitido –con el tiempo- cerciorarme que, tras la inauguración de su último local, en Tobalaba, a pasos de la Av. Providencia, se han tomado todas las medidas necesarias para que cada visita sea una buena experiencia.

Si bien la carta sugiere varios productos y formatos, el sánguche es por lejos lo más solicitado. Personalmente no me agradan los que son demasiado altos y se deben comer con tenedor y cuchillo, con babero o servilleta en el cuello, o con manga corta para evitar mancharse con los jugos; aun así –y mientras más altos (y supuestamente incómodos de comer), son los caballitos de batalla de esta familiar fuente de soda, con aires de restaurante casual.

Y allá voy con este nuevo Danés ubicado en Tobalaba. Una buena copa de un frío sauvignon blanc para acompañarlo con un increíble Crudo ($ 6.900), aliñado en la cocina, con papas fritas y tostadas en pan de molde. Aparte, unas deliciosas Costillitas BBQ ($ 7.900), preparadas con sésamo, cebollín, apio, zanahoria y su correspondiente salsa, de rico sabor y consistencia.

Frica y molde, en versiones normal o integral, son las bases de los sánguches (que promedian los $ 7.000 c/u) ya sean lomitos, churrascos, hamburguesas, mechada, pollo o completos, ocupando en general cerca del 60 % de la carta y posiblemente el 90 % de los pedidos. Definitivamente comer sánguches es un arte que supone mucha experiencia en el área y manejo experto de las herramientas –léase tenedor y cuchillo-. Sin ser un maestro en esta técnica, opté por la carne mechada, que ya es obligatoria en cualquier sanguchería que se precie de tal, y que acá la sirven con una porción generosa de carne, dueña de una leve resistencia al mascar, y acompañada por un mix de pimientos rojos asados que le aportan dulzor, rúcula para la crocancia, abundante palta y la mayo casera del local.

Los fondos, desde $ 6.900 (salmón a la plancha) a los $ 12.900 (filete 250 grs.) no dan para muchos comentarios, al igual que los postres, ya que acá la tendencia es el pan.

Cócteles y cervezas a destajo. La carta de vinos es más prudente ya que la gran mayoría de sus clientes son bebedores de cerveza. En servicio –extranjero- es muy bueno y eficiente. Excluyo de esta crónica al local del Aeropuerto, ya que es una franquicia y dudo que los precios y calidades sean similares. Al menos en la capital, no transan en ello.

Definitivamente, el Danés le cumple al target para el cual fue creado.

Danés:
- Vitacura 4607, local 2
- Colón 4405, local E
- Alto Las Condes
- Coronel Pereira 84, Las Condes
- Tobalaba 201

 

martes, 9 de abril de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 11 AL 17 de abril, 2019
LA SEMANA: Las mejores plateadas de la capital
MIS APUNTES: Urbano 136, todo regresa al centro
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Semana Santa con sabores propios
 

LA SEMANA


LAS MEJORES PLATEADAS DE LA CAPITAL

El recordado doctor Roberto Marín Vivado, entusiasta de la pesca y el buceo, recorrió Chile recopilando datos, consejos y recetas, debido a su interés por la buena mesa y las artes de los fogones, que lo acompañó desde su infancia. En su libro “Chilenos cocinando a la chilena”, nos enseñó a preparar la Plateada, ese corte cárneo que sólo se consigue en nuestro país y que se ofrece en todos los rincones con el anuncio "Aquí está la mejor Plateada de Chile".

Sin embargo, encontrar una plateada sabrosa y jugosa es tarea de titanes en la capital. No todos saben cómo elaborar este corte para dejar al cliente con una sonrisa de oreja a oreja. Esta semana les presentamos las mejores plateadas que hemos disfrutado a lo largo del tiempo. Todas las opciones bordean los $ 10.000 por el plato sumado un acompañamiento. ¡A disfrutar!

 


 
 
DON PEYO
Cuentan que cerca del 50 % de los platos que salen de su enorme cocina, son plateadas con diferentes acompañamientos. Según algunos, copiaron la receta de Raquel Orellana, propietaria del Colo Colo -en Romeral-, quien tiene por años el privilegio de ofrecer la mejor plateada del país. Acá, en Don Peyo, la comienzan al horno -con toda su grasa- y la finalizan en olla, donde el caldo y las especias la convierten en uno de los imperdibles de la casa. (Lo Encalada 465, Ñuñoa / 22274 0764)

 

 
LA CASA VIEJA
Los que han visitado este comedor de Vitacura, saben que su famoso y criaturero consomé de carne, lo hacen con el caldo donde preparan la Plateada, un buen antecedente para saber que acá este sabroso corte se presenta en su máxima expresión. Acompañada con puré, arroz o “a lo pobre” y sopeando los jugos con un tibio y fresco pan amasado de la casa untado en pebre, es para entrar salivando y salir feliz. (Vitacura 8411 / 22202 0355)

 

 
POLVO WINE BAR
En este nuevo y moderno espacio capitalino, la plateada no la presentan como todos la conocemos. Acá han creado una nueva y sabrosa versión contemporánea, ya que, sobre una gran tostada de pan casero, la llenan con láminas de plateada curada de color rosado, jugosas y suaves, que acompañan con una compota de pimientos y corona con mostaza antigua. Un placer para la vista y el paladar (Constitución 187, Plaza Camilo Mori / 98440 2462)

 

 
JUAN Y MEDIO
Si algo caracteriza a este popular restaurante, es que sus platos vienen con baranda, es decir repletos de borde a borde. Una tradición que se respeta desde 1947 en su local de las cercanías de Rancagua. La porción es tan generosa y abundante que decidieron ofrecerla en tamaño “media porción”, que aun así llama la atención. (J.M. Infante 51, Providencia / 22378 9277)

 

 
ANA MARÍA
Es tan bueno y sabroso el caldo donde se cocina la Plateada, que acá lo utilizan para engrandecer los “Erizos a la cocotte”, uno de los platos insignia de este comedor. La plateada, con su magistral caldo, se ofrece en dos trozos y el acompañamiento en otro plato, con la finalidad de no contaminar la calidad ni la temperatura de la cocción. (Club Hípico 476 / 22698 4064)

 

MIS APUNTES


 
URBANO 136
Todo vuelve al centro
Cercano a cumplir 40 años desde su inauguración, el Crowne Plaza ha tenido una larga e interesante historia gastronómica. Los más viejos aun recordamos el restaurante Casablanca (con piscina y todo); el Chandelier, comida de lujo bajo las velas, y el Caruso, donde el chef Juan Meza dejó recuerdos inolvidables.

Pero el paso del tiempo y la globalización hicieron lo suyo. Los barrios gastronómicos se dispersaron y el centro de la capital quedó cojo debido a los cambios en las costumbres. Sin embargo, ese elefante blanco que fue construido el año 1981 y que se transformó en una verdadera escuela para muchos de los actuales gerentes hoteleros, poco a poco debió asumir que esos tremendos espacios debían modernizarse. Para los más jóvenes, les contamos que en este hotel y en su subterráneo, se hicieron una importante cantidad de ferias temáticas, en tiempos en que aún no existía en la capital un recinto ferial importante.

El Caruso fue reemplazado por el Urbano 136, moderno, minimalista y tremendamente luminoso a pesar de no tener ventanas. Un trabajo a conciencia que ha rendido sus frutos ya que el chef Patricio Arias ha seguido los pasos del eterno Juan Meza y en la actualidad, con un trabajo de sala que solo lo saben hacer los buenos hoteles (y algunos restaurantes), continúan ofreciendo el tradicional buffet de mediodía ($16.900), además de una carta de corte internacional con muchos guiños a lo chileno.

Un Pulpo tibio, con papas, tomates cherry y crema de huacatay ($12.500), de blanda textura y sabroso gracias al aporte del huacatay, fue el inicio de un almuerzo donde degustamos parte de la carta, la que fue acompañada con vinos de Casa Silva. Luego, un Tartar de atún rosado y palta y aderezado con limón de Pica, aceite de sésamo, soya y alioli ($ 12.000), nos confirmó que hay manos expertas en la cocina y productos frescos.

Fuera de serie es “la sugerencia del chef”, que consiste en un Pastel de choclo a la marinera, elaborado con un pino de mariscos con camarones, ostiones, calamares, machas y locos ($ 12.500), que realmente les vuela la cabeza a los amigos del pastel de choclo, pero esta vez reformulado con mariscos. Un hit que no hay que perderse.

Para los más tradicionalistas, un Filete grillado con pincho de camarones, papas rosti y una excelente salsa de morillas ($15.600), sería la elección perfecta para los siempre bienaventurados amantes de la carne. Aun así, acá lucen más los pescados, como una Corvina grillada al limón con puré de habas y crocante de jamón serrano ($13.800), fino, delicado y para todos los gustos.

Pastas y risottos por doquier, algo que les encanta a los huéspedes ya que son símbolos universales gastronómicos. Para probar, unos deliciosos Ravioles rellenos con cordero y especias, con salsa al merlot perfumada al romero (12.000), fue lo último degustado tras este largo viaje por esta interesante cocina.

A la hora de lo dulce, inevitable decir que su Torta de chocolate (sin harina) tibia y acompañada de helado de vainilla (6.000), es uno de los más solicitados del restaurante. Aparte, buena coctelería, vinos por copa (4.500), cervezas y cafetería que lo dejarán más que satisfecho en este comedor que bien vale tener en cuenta cuando se hacen reuniones de negocios o cenas especiales, ya que la intimidad es a toda prueba. Definitivamente no hay que darle vuelta la espalda a los restaurantes tradicionales de la capital. Cada día hay una sorpresa y el Urbano 136 es una de ellas. Al fin y al cabo, el dicho “todo vuelve al centro”, pareciera que se está haciendo realidad. (JAE)

Urbano 136 / Hotel Crowne Plaza, Alameda B. O’Higgins 136 / 22638 1042 

LA COMUMNA DEL ESCRIBIDOR


SEMANA SANTA CON SABORES PROPIOS
Lo peruano, lo nikkei y lo thai nos han hecho olvidar los sublimes sabores de nuestra cocina marina. Por ello, y para reivindicar nuestra sazón, le recomendamos cinco tradicionales comedores capitalinos donde reinan los caldillos, los mariscales, los chupes y los mariscos más sabrosos de nuestras costas, con la finalidad que planifique (y reserve con anticipación) la Semana Santa que este año se celebra el 19, 20 y 21 de abril.

 

 
EL ANCLA
En este oasis de los pescados y mariscos de la comuna de Providencia, donde trabajan productos frescos en porciones abundantes y a precios razonables, es una verdadera picada moderna. Más aún cuando los clásicos marinos, como las empanadas de piures, la merluza frita y el ulte, se consiguen a muy bajo precio. (Santa Beatriz 191 / 22264 2275)

 

LA TASCA DE ALTAMAR
37 años de historia lo convierten en uno de los más respetables restaurantes marinos de Santiago. Una cocina tradicional, donde la calidad del producto se mantiene gracias a su cadena de pescadores artesanales que abastecen el lugar, incluso con langostas y picorocos. Se cuenta –y se confirma- que su congrio frito es el mejor de la capital. (Noruega 6347, Las Condes / 22211 1041)

 

DON GAVIOTA
Alejado del circuito tradicional, la comuna de Recoleta se engalana con uno de los más prestigiosos comedores marinos de la capital, donde caldillos y frescos mariscos acaparan la atención de cientos de capitalinos que cruzan la ciudad para disfrutar de sus tradicionales recetas y del vino pipeño, especialidad de la casa. (El Roble 1190, Recoleta / 22621 1838)

 

 
CALETA 94
Sin duda alguna fue la picada del 2018, ya que donde guardan las piscinas con agua de mar para mantener los mariscos frescos, colocaron bancos y pisos de madera con manteles de hule, donde le rinden culto a ostras, almejas, choritos, mariscales y merluza frita, a precios nunca antes vistos. (R. Cumming 94 / 95363 3624) 

 


 
PUERTO BELLAVISTA
Alojado en el Patio Bellavista (hay otro en el Alto Las Condes), se ha ganado su espacio gracias a la calidad de sus productos, amplios salones y terrazas, donde sus clientes disfrutan una sabrosa carta de especialidades donde las calugas de pescado, los locos y las pastas rellenas son sus grandes caballitos de batalla. (Pio Nono 71, local 71 / 22656 7015)