de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 16 de julio de 2019

LOBBY MAG

LOBBY MAG
Año XXXI, 18 al 24 de julio, 2019
LA LISTA DE LA SEMANA: Pasión por el vino
EL REGRESO DE DON EXE: Recordando a Mathy

LA NOTA DE LA SEMANA

PASIÓN POR EL VINO

Ya no es mayor gracia tener 200, 400 o mil etiquetas de vino en la carta de un restaurante. La tendencia es abrirle las puertas a pequeñas producciones y enólogos atrevidos, con la finalidad que los consumidores puedan apreciar las últimas novedades vitivinícolas con producciones de diferentes calidades y orígenes.  En esta edición, nuestras diez cartas favoritas.

 


BACO
Frédéric Le Baux, su propietario, cata y escoge –a su criterio- cada una de las etiquetas que comercializa en su famoso restaurante. Con énfasis a viñedos medianos y otros poco conocidos, esta vitrina es una de las más apetecidas por los viñateros, ya que entrar a Baco es como jugar en las grandes ligas. (Nueva de Lyon 113 / 22231 4444)

 

99 RESTAURANTE
Es quizás la carta más radical de los restaurantes de Santiago. Llama la atención que gran parte de los vinos que tiene el 99 son naturales, biodinámicos o artesanales, que maridan a la perfección con su moderna cocina de autor. Blancos y tintos de cerca de 40 pequeños productores que no hay que perderse. (Andrés de Fuenzalida 99 / 22335 3327)

 

EL BODEGÓN DE LA VINOTECA
Un experimento que llegó para quedarse. La terraza de la tienda de vinos La Vinoteca se transformó en un bar-restaurante, donde el cliente puede degustar una sabrosa carta con alternativas para ir a picar con amigos, como las “sartenes”, ideales para compartir y escoger el vino que desee de la tienda… a precio de la botillería. Realmente un “best value”. (Nueva Costanera 3955 / 22953 6291)

 
BOCANARIZ
La carta del Bocanariz fue seleccionada en la lista de las mejores del mundo por la evista Wine Spectator. En sus bodegas descansan botellas chilenas de todos los valles y hay espacio para los vinos de autor, productores independientes, los grandes de la industria, novedades y cepas raras. Es un espejo del Chile actual y destino obligado de los turistas que llegan a la capital. (Lastarria 276 / 22638 9893)

 

LA BRASSERIE DE FRANCK & HÉCTOR
Debe ser el restaurante más comentado del año. La sociedad entre el chef francés Franck Dieudoneé y el Master Sommelier Héctor Vergara, ha causado sensación gracias a una propuesta fina, elegante y a precios bastante razonables. Los vinos, seleccionados personalmente por Vergara, son uno de los grandes “must” de este lugar. (Alonso de Córdova 4355, local 303 / 23323 4300)

 

 
 
LA CAVA DEL SOMMELIER
La Cava del Sommelier es el nuevo bar de vinos instalado en el barrio Suecia. ¿La clave? Buen vino, buen precio y cocina rica. Se trata de un amplio local, que tiene el sello de Ricardo Grellet, el presidente de la Asociación Nacional de Sommeliers de Chile, y donde encuentras más de 300 etiquetas de vinos, además de una selección de 6 copas “joyitas”, elegidas con pinzas y que se pueden catar desde los $ 1.000 (la copa de 60 cc). Ojo que aquí quien cocina es Isidora Sánchez, chef que ha pasado por restaurantes como Gustu, el premiado local boliviano que en quechua significa “sabor”, o Quique Dacosta el restaurante español con tres estrellas Michelin. Su propuesta aquí es cocina simple, rica, para compartir y que acompañe bien el vino. (General Holley 109 / 94214 4829)

RUBAIYAT
Una gastronomía de alto nivel exige la compañía de vinos en igual sintonía. Por eso en este lugar pusieron a disposición una de las más amplias y variopintas cartas de vinos, donde bodegas nacionales y extranjeras compiten de igual a igual con la finalidad de maridar a la perfección la calidad de sus carnes y vinos. (Nueva Costanera 4031 / 22617 9800)

 

 
 
 
 
POLVO
Dos profesionales son claves en este nuevo emprendimiento: el chef argentino Federico Ziegler, que antes de abrir este lugar trabajó en los hoteles Awasi en Atacama y Patagonia; y el director de vinos del restaurante, el sommelier Felipe Aldunate, quien, amante de los vinos naturales, orgánicos y biodinámicos, seleccionó 150 etiquetas, de las cuales mes a mes separa 30 –algunas de ellas por copa–, para facilitar la elección de sus clientes. Ir a Polvo por una copa de vino (o un cóctel) acompañada de un queso de cabra –madurado- con mermelada elaborada en casa, o visitarlo a la hora del ocaso para conocer su propuesta completa, es fundamental para los que disfrutan con la buena gastronomía, ya que sorprende y se aplaude. (Constitución 187, Bellavista / 98440 2462)

CUEROVACA
Su propietario, Juan Gabler, no solo es fanático de la carne y el vino, ya que incluso ha incursionado en la elaboración de su propia etiqueta, convirtiéndolo en un entendido en la materia. En Cuerovaca se unen perfectamente los cortes premium con vinos de alta gama, donde ningún detalle queda al azar. Elegante y sólido, es uno de los grandes clásicos de la capital. (Paseo El Mañío 1659 / 22206 3911)

 

 
 
 
 
 
BARRICA 94
El Patio Bellavista se engalanó con la apertura de este restaurante que dispone de una gran carta de vinos donde sus ambientes están directamente relacionados con el vino. Suman a ello 34 variedades por copas entre cerca de 360 etiquetas para pedir por botella. Sede de variados eventos vitivinícolas, destaca una cocina chilena de autor de buena factura, logrando un entretenido –y educativo- ambiente.  (Patio Bellavista, local 94 / 22732 4940)

 

 

EL REGRESO DE DON EXE



 
RECORDANDO A MATHY

- ¡No más! Por favor Exe.
- ¡Pero recién llevamos dos, guachi!
- No me agotes, plis. ¡Me vas a matar!
- Vamos Mathy ¡tú puedes! ¿Vamos por el último?
- No puedo más, Exe. Si quieres te doy una manito, pero no soy capaz de otro.

Si piensan que esta conversación es parte de un cuento erótico, están errados. Lo que pasa es que me acordé de Mathy, mi ex pareja de aventuras, donde viví un episodio muy entretenido… y quiero compartirlo con ustedes.

… Érase una vez, hace tiempo ya, que nos fuimos a Isidora Goyenechea y nos entusiasmamos en el Dominó, ese local cuico que vende completos. Allí nos zampamos cinco diferentes y otras tantas cervezas entre los dos. Teníamos hambre y quedamos K.O. tras la experiencia. Me acompañó ya que el domingo no la vería. Alguien por ahí inventó el Día de la Suegra y uno de sus yernos la había invitado a almorzar.

- ¿Dónde te llevarán?
- Ni idea. Pero con lo desprendido que es mi yerno capaz que me lleve a comer wantanes y un chapsui de pollo. Pero no me quejo. ¡Es buen padre el marido de mi hija!

Golpeé tres veces la mesa de madera con los nudillos de la mano ya que no tenía suegra. Una suerte de los diablos, pensé, aunque creo que el diablo no debe estar tan feliz con la mía allá en los siete infiernos. Un día pasó por mi cabeza que me encontraría con mi suegra cuando me fuese de este mundo y la idea no me gustó para nada. La vida eterna no es fácil ¿no?

- Exe, tú que conoces todo. ¿Me podrías dar algunas alternativas para el almuerzo de mañana? Siempre y cuando mi yerno me pregunte dónde me gustaría almorzar.

Cuando se trata de yernos soy peor que Hannibal, el doctor Lecter. Mi idea era que él sufriera cuando mi Mathy pidiera platos y fuese sumando el valor de ellos. Le sugerí el Europeo, el Bristol, el Boragó, La Mar y otros. Mathy no entendió la broma y se anduvo enojando. –Ellos no son millonarios ni van gratis a los restaurantes como tú- recriminó. Dame alternativas decentes por favor.

- ¡Vayan a Las Lanzas!, ahí por cuatro lucas te comerás un chupe de guatitas de miedo.
- No seas ordinario Exe. Esa no es la idea.
- ¿Una cajita feliz en el McDonald’s?

Parece que no le gustó mi aporte ya que se amurró. Volvimos en silencio a su departamento y se encerró en su cuarto. Yo prendí la tele del living y dormí una tremenda siesta. No hay nada que me haga dormir mejor que los programas de los sábados.

Cuando salió de su habitación estaba más amena. Se le había quitado el enojo y pareciera que comprendió que lo mío eran solamente celos. –¿ Qué pasaría si mañana no voy a ninguna parte y me quedo contigo?, - preguntó.

- De ninguna manera –contesté-, es TU familia y te debes a ella, aunque no te guste. Además, nosotros tenemos toda una vida por delante, siempre y cuando no se les ocurra a los publicistas hacer días de la tía, del sobrino, de los nietos, del abuelo, de la nana y de la gran puta.

- Suerte la tuya que no tienes suegra
- La tuve, cariño. La tuve.


Mi domingo fue tranquilo. Como en ese tiempo vivía en la República de Ñuñoa, partí a Las Lanzas y le enseñé al barman a hacer Bloody Mary, un trago que me encanta pero que pocas veces lo bebo ya que no saben hacerlo. Como allá tienen de todo y me permiten hacer lo que quiera, fue cosa de ir uniendo materias primas en su justa proporción: jugo de tomate en lata, salsa inglesa, tabasco, sal, pimienta, una ramita de apio y vodka. A decir verdad, me quedó de lo más bueno (y barato ya que no me lo cobraron). Pedí para almorzar unos tallarines con aceite de oliva, mantequilla y salvia, que no tenían en la carta pero que me encantan. Demás decirles que cinco contertulios pidieron mi pócima y otros tantos mi pasta. Y estaban felices. Con razón Manuel Vidal, el amo del lugar (y que el Pulento lo tenga en su reino) solo me permitía dejar propina. Como van las cosas, capaz que en el verano arriende mi cupo en ese boliche.

Dormía siesta en mi departamento cuando llegó Mathy. Furiosa y con los ojos rojos como si hubiese fumado esos cigarrillos que se lían.

- Ha sido el día más desagradable de mi vida, comentó. Fuimos a un restaurante italiano y mis nietos comenzaron a tirarse los ñoquis y el pan por la cabeza. Hicieron tanto desorden los malcriados que los mozos nos pidieron que abandonáramos el local.

 - ¿Y la mamá y el papá de los críos donde estaban?
- Eso fue lo peor. Se reían con las gracias de los pendex. Lo siento Exe, vengo emputecida y empelotada. No fue buena idea aceptar este almuerzo.

No soy pitoniso ni nada que se le parezca. Me hice el desentendido y no la recriminé.

- ¿Quieres un té o un café?
- Lo que necesito es un Martini a la vena, contestó lloriqueando.

No tenía vodka así que se lo hice con gin. Se tomó dos. Quedó viendo estrellitas tornasoles. Se sacó la ropa y se acostó calata en mi cama. Despertó a la mañana siguiente con un hachazo de proporciones. ¿Qué me diste?, fue lo único que dijo esa mañana. Le preparé desayuno con jugo de naranjas (de caja, obvio), té, un par de tostadas con mantequilla, dos paracetamoles y una sal de fruta.

A mediodía del lunes aun estaba tratando de equilibrar su pulso. Definitivamente Mathy no nació para suegra. Es posible que hasta el rol de abuela le quede grande. Pero se ve tan linda durmiendo con una camisa listada que le presté ya que no traía nada cuando llegó, que es imposible no quererla.

La podría invitar a comer ñoquis. ¿Qué opinan?

Exequiel Quintanilla

 

 

miércoles, 10 de julio de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG
Año XXXI, 11 al 17 de julio, 2019
MIS APUNTES: El nuevo Santabrasa

MIS APUNTES


 
EL NUEVO SANTABRASA
De lomo saltado a tomahawk

Fue noticia el año pasado y es posible que muchos aun no estén enterados que la cadena de parrillas finas Santabrasa fue comprada por el grupo peruano Civitano, pasando a formar parte de un gran holding de restaurantes que incluye La Nacional, Pescados Capitales y las hamburgueserías Juicy Lucy. Tras la toma del control de Santabrasa, sus ejecutivos decidieron cerrar el local que tenían en el casino Monticello y renovar el resto de la cadena, siendo el local del Parque Arauco capitalino, el primero en mostrar su nueva cara, más moderna y familiar, donde destaca una carta extensa en carnes a la parrilla e incluso, como homenaje a sus nuevos propietarios, una versión fina del lomo saltado, el clásico peruano.

Cortes de carne americana –certificada-, se unen a cortes regionales, para conformar una carta atractiva para los comensales. De entrante, un sabroso Carpaccio de roast beef con costra de ajo negro (8.900), más grueso que el normal, sabroso y tierno, nos da una bienvenida acogedora. Aparte, excelente charcutería –vacuno, cerdo y cordero- elaborada en casa (5.900); ricas empanadas (entre $ 1. 900 y 2.600).

Buena carta de vinos y licores se suman a un servicio que ya nos tienen acostumbrados los peruanos, aunque, a ciencia cierta, colombianos y venezolanos también nos asombran con su gentil servicio.

Como ya es usual en todas las parrillas que están inundando el barrio alto capitalino, la relación precio / calidad va acorde a lo que el cliente desee gastar. Hay de todo y para todos los gustos. Desde un Bife de Vacío (10.900 los 300 grs.), hasta el famoso Tomahawk (36.900 los 800 grs.). Una competencia que será interesante, ya que en el Parque Arauco y en el mismo piso, dos cadenas de parrillas –Muu y Santabrasa- deberán conquistar a los clientes, algo que no es fácil en estos tiempos.

De una pequeña lista de platos recomendados, el Lomo Saltado (14.900), el tradicional plato peruano, destaca y supera lo que se espera de él. Aparte, una aletilla de Asado de tira (14.600; toda la carne enrollada en una costilla) es novedoso, sabroso y potente. Aparte, las guarniciones, servidas en pequeñas ollas de color cobre, llenan de colores atractivos y sabores entretenidos para un lugar que se define como “familiar”.

El nuevo Santabrasa anuncia varias reformas. Incluso su comedor principal – de Alonso de Córdova- está en remodelación, ya que la intención de sus nuevos propietarios es liderar el segmento de las parrillas en nuestro país. Debemos creerles, ya que las inversiones son millonarias, y los inversionistas conocen bastante de los negocios gastronómicos.

El mercado de las parrillas se está poniendo interesante,

Santabrasa: Parque Arauco, piso 2, Mercado de lujo / 22943 1346

 

martes, 2 de julio de 2019

LOBBY MAG


 
 
LOBBY MAG
Año XXXI, 10 al 16 de julio, 2019
LA LISTA DE LA SEMANA: Cinco datos para la semana
MIS APUNTES: Puerto Claro (Valparaíso)
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Danubio Azul
 

LA LISTA DE LA SEMANA


CINCO DATOS PARA LA SEMANA
SOTTOVOCE: Fino y sabroso
No solo los viudos del Da Carla lo adoptaron como propio, ya que se ha convertido con el tiempo en uno de los restaurantes más exclusivos de Santiago. Con todo el know-how de los socios argentinos que llevaron a la cima esta marca en Buenos Aires, sumado a capitales nacionales, vivir la experiencia de almorzar o cenar en este comedor, es inconmensurable. (https://sottovoce-chile.business.site)

 
HOTEL CIRILO ARMSTRONG: Para una segunda luna de miel
Si viaja a cenar algún día a la ciudad puerto, aproveche de conocer este pequeño hotel boutique construido en pleno cerro Alegre y a pasos de toda la movida gastronómica porteña. Lindos lofts –con estufas a leña en su interior- y algunos con hot tube en sus terrazas, además de un agradable y personalizado servicio, lo convierte en otro de los “must” en los cerros de Valparaíso. (www.ciriloarmstrong.com/es-es)

 

 
 
 
NOLITA ISIDORA: Un clásico de los buenos
NoLiTa, abreviación de "North of little Italy", un barrio de Nueva York, fue la inspiración de los hermanos Carlos y Pancho Toro durante su permanencia en USA. para crear una referencia gastronómica en Santiago. La perfecta fusión de comida ítalo-americana hizo de esta apuesta gastronómica un ejemplo del emprendimiento gastronómico chileno, manteniendo por años su calidad y refinamiento. (www.nolita.cl)

 
TRAFALGAR: Happy hour con piano bar
¡Vaya que tiene historias el Crowne Plaza capitalino!, pero como a pocos les interesa el tiempo pasado, ya que la vida es vertiginosa, nos quedaremos en el Bar Trafalgar, un renovado y cómodo espacio que se está transformando en uno de los epicentros más concurridos –y tranquilos- en un Santiago Centro que cada día se pone más interesante. Entretenido a la hora del happy hour, con pianista y cantante, incluye un buffet con especialidades y una amplia variedad de cócteles. En la semana hay que reservar, ya que se repleta. (www.ihg.com)

 

99 RESTAURANTE: Un invitado de lujo
Este 12 de julio, la cocina del 99 tendrá a uno de los más influyentes y afamados cocineros brasileños en una cena para sorprenderse, con platos emocionantes, variados, festivos y deliciosos, ya que Rodrigo Oliveira viene a Chile para ser parte de una gran cena, el día 12 de julio, junto al chef Kurt Schmidt, fundador del premiado 99. El Mocotó, número 45 en los 50 Best de Latinoamérica, ofrece una cocina casual, donde ingredientes básicos de Brasil como el maíz, los frijoles, los vegetales, el cerdo, la yuca, entre otros, confabulan para dar vida a la experiencia brasileña más auténtica del momento. Reservas solo en www.99restaurante.com

 

 

MIS APUNTES


 
PUERTO CLARO
Este restaurante está en los cerros de Valparaíso, pero podría estar en cualquier lugar de Chile y brillaría tanto como lo hace en el puerto. Incluso en Santiago.
No es la primera vez que llego un mediodía cualquiera a almorzar al Puerto Claro. Ubicado en el cerro Concepción y emplazado en una antigua casona refaccionada, sus comedores son capaces de recibir a medio centenar de clientes, aparte de su cava subterránea, terraza y dos lofts de exquisita decoración.

La idea: los detalles hacen la diferencia. Eso, que pareciera ser simple, es uno de los grandes problemas de la gastronomía.  De partida, un equipo de sala eficiente y amistoso, donde priman las sonrisas y conocen tanto la carta de vinos como la que entrega la cocina. Luego, precios que dejan la sensación de bastante económicos –en comparación con otros restaurantes- donde, por ejemplo, una botella de sauvignon blanc Amaral cuesta $ 12.700 y/o un carmenere Tabali, a $ 15.100… un lugar donde si uno bebe una copa de burbujas como aperitivo, la sirven en copa tallada de cristal, o satisfacen al cliente con una amplia barra de licores. En esos momentos, en el inicio del almuerzo o la cena, el cliente ya se siente querido, protegido y agradado.

No hay manteles, las cubiertas marmoleadas de las mesas no necesitan ser tapadas por una tela. El lugar provoca pensar en su historia. Muros de adobe y madera se unen al acero inoxidable y a las maderas nobles, para armar un conjunto armónico. Láminas de pan de masa madre, dan inicio a un almuerzo – degustación que supera con creces lo imaginado al leer la carta.

El alquimista –o chef- es Antonio Moreno, que, tras larga trayectoria en Perú, España, Francia y cinco años en el hotel Casa Higueras, convenció a los propietarios del Puerto Claro y lo convirtieron en socio del lugar. Un socio que le ha dado la tranquilidad para manejar una carta en base a sus conocimientos y siempre en búsqueda de la excelencia gastronómica.

De su carta –seis entrantes y seis principales-, destacan las Chochas (8.600) con salsa verde y cochayuyo, uno de los entrantes más atractivos del lugar. Las chochas, moluscos cuyo sabor es una mezcla entre lengua de almeja y locos, adquiere notoriedad mezclada con cochayuyo y se convierte en un imperdible. Sabroso y equilibrado también es el Crudo de filete (7.800) cortado a mano, con mayonesa de limón, yema curada, pepinos encurtidos y mostaza, que se presenta envuelto en masa de hojaldre y mix de verdes.  

Los fondos, excepcionales. De partida un gran filete de Corvina en salsa de mantequilla y limón (14.000), una explosión de sabor y texturas inolvidables. Tanto como una Paella con pulpo de Juan Fernández y mayonesa de curry (13.500), una receta para regresar, y, por último, unos Spaghetti a la Carbonara (10.500), donde una verdadera espuma de queso parmesano, huevos y panceta, le entrega un sabor similar a las mejores Carbonaras que he comido en esta vida.

De postre, Chocolate con frutos rojos; Bizcocho con cítricos y crema ácida, y Colegial miel y limón ($3.200), acompañados de un recio vino fortificado de la viña Calyptra. Definitivamente acá hay sabores que la gente no encuentra en otros lados. Y eso se agradece.

Puerto Claro merece una pronta visita. No sería raro que se enamorara de su propuesta. (JAE)

Puerto Claro: Papudo 612, Cerro Concepción / Valparaíso / 22792 8196

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR



DANUBIO AZUL
Más allá de su cocina china-norteamericana, elogiamos la capacidad de mantenerse vigente y actualizado a lo largo del tiempo.
 
Sintonía fina: con 63 años de historia, que se inició cuando Matías Chia llega a Chile procedente de Lima y conoce al dueño de un restaurante austriaco que por razones económicas vendía su local. Chia (que luego se transformó por obra y gracia de funcionarios chilenos en Chiamil) compró el lugar para vender comida china, dejando el nombre original del negocio, Danubio Azul.

En la actualidad, el Danubio Azul se ha convertido en la punta de lanza de la cocina china-norteamericana. El lugar, un gigante que se emplaza detrás de la Municipalidad de Las Condes y a metros del hotel Ritz Carlton, está manejado por uno de los nietos del inmigrante, quien lo mantiene en la cima de una de las especialidades que más gusta a los chilenos, como es la comida china y sus variantes, con una carta que supera los 150 platos diferentes, lo que implica un diario desafío.

Cerdo, pollo, vacuno y pato; mero, congrio, corvina, camarones y creaciones especiales para niños en este gran menú, que rescata lo mejor de la diversidad culinaria de Hong Kong y las cuatro grandes influencias de las mejores regiones gastronómicas chinas (Canton- Shangai- Beijing- Szechuan), en un espacio que se ha ido modernizando acorde a los tiempos y donde sobresale la sobriedad y elegancia. Se respira un aire especial en este lugar. Quizá sea razón de ello una cierta americanización de los ambientes, de los uniformes del personal y de todos los detalles que rodean al Danubio. 300 personas es su límite y los fines de semana le dan dos vueltas al almuerzo y a la cena. Como me gustan las cifras, me cuentan que atienden un promedio de trece mil personas mensualmente. ¿El sueño del pibe?

Mientras converso con Giovanni Vanni, el nieto a cargo de todo el teje y maneje del negocio, aparecen algunos platos de su nueva carta. Hay cambios evidentes ya que ha realizado extensas giras al exterior para probar lo mejor de la comida china-norteamericana. Los platos, grandes, están preparados para compartir y así lo hicimos con unas realmente apetecibles y gustosos Wantan relleno con cerdo, queso crema y cebollín (6 x $4.900); Springs rolls mongoliano y de pollo teriyaki (6 x $7.400), para pasar a una Trilogía de mariscos- camarones, ostiones y pulpo- (19.900), un mix de tremenda calidad y que fue un anticipo para unos maravillosos Papardelle de filete y trufa ($ 9.800), uno de sus nuevos e increíbles platos de este lugar. 

La gracia de Danubio es que hay de todo y para todos. De todo en materia prima y para todos de acuerdo al bolsillo. Giovanni me cuenta que su boleta promedio ronda los veinte mil pesos por persona y este cronista estima que es muy fácil llegar a esa suma. “–Es cierto que existen restaurantes chinos que por menos de diez mil pesos tu puedes salir con el ombligo para afuera, comenta Giovanni, -pero lo nuestro es calidad, producto, servicio, higiene y una carta de vinos para todos los gustos y presupuestos. –Y en eso no transamos.”

La sola infraestructura, con dos elegantes terrazas exteriores, un bar aislado del comedor, salón principal y otros comedores independientes, un servicio a toda prueba y una carta que despierta el apetito de todos (niños incluidos), hacen de este Palacio uno de los grandes exponentes de la cocina china-norteamericana en nuestro país. Y eso siempre se agradece. (JAE)

Palacio Danubio Azul: Reyes Lavalle 3240, Las Condes / 22234 4688

 

martes, 25 de junio de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG
Año XXXI, 27 de junio al 3 de julio, 2019
LA LISTA DE LA SEMANA: Cinco datos para la semana
MIS APUNTES: Comedor Central
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Mar de amores (Valparaíso)

LA NOTA DE LA SEMANA


CINCO DATOS PARA LA SEMANA

 
 
ALIGOT: Lo nuevo en Isidora
Desde el pasado domingo está abierto –luego de meses de pruebas- el Aligot, el nuevo restaurante de Frédérick Le Baux, ubicado en Isidora Goyenechea esquina Luz. Acá la apuesta es sencilla, ya que primero sirven una ensalada de lechugas, luego se puede optar entre un filete al horno con finas hierbas o una reineta a la mantequilla, acompañado del aligot, un adictivo puré de papas mezclado con quesos franceses. Adicionalmente ofrecen vino en copas, postres y quesos franceses.

 

LOLITA JONES: La barra del momento
En el piso -2 de CV Galería (Vitacura 4355), uno de los nuevos polos gastronómicos de la capital, tiene entre sus grandes novedades este restaurante mexicano-moderno, con una barra al aire libre de 30 metros de largo, que la ha convertido en uno de los bares más solicitados y envidiables de Vitacura. Para ver y dejarse ver…

 

LA ARGENTINA: Pizzas con sabor bonaerense
Ubicado en barrio Italia, justo en la esquina con Marín, el argentino Juan Manuel Pena Passaro, elabora personalmente esas pizzas que tanto nos agradan cuando viajamos a Buenos Aires. Aquí las pizzas son de masa alta y esponjosa, corteza crocante y vienen acompañadas de buenas dosis de cuatro tipos de queso. Con más de 40 opciones para elegir, que van desde la sencilla Muzza con el agregado que desee, hasta la Calabresa, con chorizo picante; las que se pueden pedir al corte, completas o incluso crudas –para llevar.  

 

TEMPLE: Ramen para el frío invierno
Llegando el frío, el ramen, esa sopa japonesa llena de enjundia y sabor, se convierte en uno de los platos más consumidos por los que gustan de los caldos con sabores sublimes. Ofrecido en muchos lugares, los que entrega Minsu Bang en el restaurante Temple –adosado al hotel InterContinental-, son realmente supremos e inolvidables. Un verdadero vicio.

 

FRANCK & HÉCTOR: La dupla dorada
De la noche a la mañana se convirtió en un éxito y hoy todos hablan maravillas de La Brasserie, que tal como dice su nombre, está guiada por dos grandes señores de la cocina y los vinos en Chile. El chef francés Franck Dieudoneé y el Master Sommelier Héctor Vergara, han logrado en solo cuatro meses, convertir este restaurante de la Galería CV, en un imperdible para la sociedad y en fuerte candidato a la mejor apertura del año.  

 

MIS APUNTES


 
COMEDOR CENTRAL
Tras seis meses de operaciones, el Comedor Central, ubicado en plena Plaza de Armas capitalina, consolida su prestigio.

La apuesta era grande, Instalar en pleno centro de la capital –tierra de completos y comida rápida, un restaurante con estilo propio, oneroso para los habitúes de la zona y con una propuesta de autor, basada en la cocina chilena de mantel largo.

Pero Cristian Correa, propietario del ya famoso Mulato de la calle Lastarria, se sintió preparado para asumir el riesgo de “cambiarle el pelo” al kilómetro cero de Chile. Hace seis meses se instaló –a medias- sin tener adaptado aun el segundo piso y una terraza que sólo estaba en la imaginación de algunos. Hoy, en junio de este 2019, la tarea está completa, con un piso superior para 40 comensales, su primer piso con cocina a la vista y una terraza que sería la envidia de muchos empresarios. Allí, y en esos espacios, ofrece desayunos, almuerzos y cenas, en horario continuado y cerrando a las 10 de la noche, día a día suma adeptos – adictos, ya que su oferta es tentadora, creativa y –hasta el momento- la más sugerente de la Plaza.

Botones de muestra: Para partir, unos blandísimos Locos en salsa de cebollín con papitas brujas mayo, humus de garbanzos y habas (16.800), una preparación para contemplar y gozar infinitamente los diferentes sabores que van dejando las respectivas guarniciones. Grande y suculento, alcanza perfectamente para dos comensales.  Más tarde, y para acompañar el mal tiempo, un criaturero Mariscal caliente, con almejas, ostiones, machas, piure, ulte, cebolla y cilantro (9.600), una verdadera oda al sabor de los mariscos chilenos. Ya en los platos principales, y para los nostálgicos, encontrarse con unos Fritos de coliflor, con puré de albahaca y ensalada chilena (7.900), es un regreso al pasado, para pasar al futuro con un excelente Risotto de betarragas con queso azul, peras confitadas y hojitas verdes en aceto (8.900), es prácticamente un logro.

La cocina es manejada por Valentina Saba, quien logró captar el concepto del restaurante y de Cristian Correa, que, como propietario del lugar, debió dejar en manos expertas el siempre difícil manejo de los fogones y sus cocineros.

El dulce final tiene de todo: desde el clásico Mote con huesillos (2.200), hasta su afamada Terrina de queso de cabra y dulce de membrillo (4.800), que se ha transformado en uno de los clásicos del chef Correa.

Por todo lo escrito y mucho más, y aun a la espera que se sumen nuevas alternativas gastronómicas en este nuevo barrio, la presencia del Comedor Central es un aliciente para mejorar la calidad del lugar. La Plaza de Armas de antes era un feo lunar que nos avergonzaba. Hoy se demuestra que, con buenos proyectos y buena voluntad, se logra lo imposible, como es ver Santiago desde otra perspectiva, donde las puertas y la oferta están abiertas a todos, desde el más alto ejecutivo, a turistas, inmigrantes y toda la población flotante de una comuna que recibe diariamente a más de dos millones de personas.

Para sacarse el sombrero.

Comedor Central:  Portal Bulnes 489 / Plaza de Armas, Santiago / 23291 9417