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Fachada exterior

martes, 16 de enero de 2018

LOBBY MAG


LOBBY MAG.

Año XXX, 18 al 24 de enero, 2018
LA NOTA DE LA SEMANA: Supermercados: la mejor forma de conocer los pueblos
MIS APUNTES: Capperi: un romano en el barrio Italia
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Enclaves vegetarianos
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
LOS SUPERMERCADOS
La mejor forma de conocer los pueblos
 
Lo que no rota… sale de las góndolas… Y se encontrará con muchas sorpresas.

Cada vez que viajamos, una de nuestras entretenciones más importantes es entrar a un supermercado del lugar. Es una de las mejores formas de conocer la idiosincrasia de los pueblos. Además de ameno, es interesante. Como la máxima principal del negocio supermercadista es “producto que no rota, sale de las góndolas”, podemos rápidamente darnos cuenta de lo que el barrio, el pueblo o la ciudad come y bebe, parte importante de la cultura e identidad de los pueblos.

No existe lección antropológica más eficiente que ésta. Eso no lo da ni el mercado ni la plaza del lugar. “Dime que comes y te diré quién eres” es fundamental para conocer la vida de los pueblos. Harina por sacos es habitual en los supermercados rurales; yerba mate y té por kilo también. Arenques y anchoas en los de nivel. Jurel enlatado es el pescado más consumido en ciertos lugares. Wagyu y cortes finos de carne en los de la clase alta. Tapabarriga y pollos congelados en otros. Jamón serrano versus mortadela; vinos caros en algunos y sólo en tetra en otros… Un sinfín de diferencias. Sin embargo las famosas vienesas son transversales. Es interesante llegar a conclusiones personales. En barrios donde uno ni se imagina la venta de productos económicos de alto valor energético y de preparación rápida como las vienesas, las hamburguesas y el puré en caja son estrellas. ¿Muchos niños? ¿Muy caras las cuotas de la última 4x4 y las colegiaturas?

Interesante y entretenido. Para su próxima visita a un supermercado, no solo meta en el carro los productos que necesita. Si desea hacer su propio diagnóstico de lo que está pasando en ese hábitat, deténgase un momento a mirar los productos que llevan los otros compradores. Verá que es más entretenido que ir al cine o al teatro. La realidad estará ante sus ojos. Y si viaja pronto en estas vacaciones, haga lo mismo en su lugar de destino. No se imagina cuánto aprenderá. (JAE)

MIS APUNTES


 
CAPPERI
UN ROMANO EN EL BARRIO ITALIA
Diseño, estilo, gastronomía, patrimonio y cultura define en la actualidad al Barrio Italia. Y allí, alejado de los circuitos gastronómicos clásicos de los capitalinos, turistas y una nueva generación de profesionales han convertido este tranquilo barrio en un interesante polo gastronómico, donde destaca el Capperi, una trattoria y pizzería comandada por el romano Franco de Berardinis, que abrió este lugar el año 2012, donde platos clásicos de la península compiten mano a mano con sus populares pizzas, convirtiéndolo en uno de los imperdibles de este barrio que habrá que tomar en cuenta.
Una típica casa de los años 50 del siglo pasado alberga al Capperi. Desde sus comedores hasta el patio interior es posible ver cómo disfrutan los clientes una carta con valores bastante adecuados. Lo visité un mediodía y ocupamos una mesa bajo la sombra en el patio. Con una copa prosseco Belstar (14.300 la botella), comenzó nuestro paseo por la cocina italiana de siempre.

Para comenzar, desde unos maravillosos espirales crocantes de zapallo italiano con jamón pierna ahumado y queso mantecoso (5.300) hasta la genuina Caprese con burrata (12.500 pada dos). Luego, y acompañados de una copa de Pecorino DOGC de Ángeles (3.500), la infaltable Pizza, esta vez de Funghi e Prosciutto (8.200), sabrosa, elegante y crujiente.

A pesar que el emblema de la casa son sus pizzas –rojas y blancas-, calzones y focaccia, lo que realmente roba la película son sus pastas, lo que convierte al Capperi en una verdadera trattoria. Para comenzar, un Ravioli Mediterranei (9.000) pasta rellena con merluza, papas y perejil, aliñada con choritos, camarones, almejas baby, tomates cherry y pesto. Una delicia para el paladar. A su lado –y tan bueno como los ravioles- unos Gnocchi  al pesto (7.500) de tremenda factura y un sabor único, para finalizar, el paseo por las pastas termina en la clásica y hogareña pasta seca convertida en un plato de lujo como el Penne alla Gricia (7.000), con guanciale, queso pecorino y pimienta negra.

En esta ocasión los postres podrían quedar en el olvido, pero un correcto Tiramisú (3.500) nos convence que el Capperi es una de las cocinas italianas más interesantes que hemos probado en el último tiempo. Con un correcto servicio y una carta llena de sabrosos platos, nos hace destacarlo en la primera crónica gastronómica de este 2018.

Quién sabe, esperemos que este año el Barrio Italia nos siga sorprendiendo y que el circuito gastronómico tradicional tenga que asumir que en este sector capitalino la gastronomía es esencial para el crecimiento y su desarrollo.

Capperi: Av. Italia 1463 / 22341 9105

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


ENCLAVES VEGETARIANOS

Lo que ayer era una tendencia de algunos, hoy es una realidad ineludible. Lo vegetariano y sus ramas copan todos los espacios de la agenda del nuevo siglo, avalado incluso por la medicina moderna. En pañales aun en Chile, son contados con los dedos de las manos los restaurantes que explotan esta modalidad gastronómica. Sin considerar las diferencias que existen entre sus adeptos, esta semana destacamos los mejores en esta categoría. (JAE)

 



EL NATURISTA
Es el “viejo verde” de los vegetarianos ya que su primer local abrió en el año 1927. En ese tiempo se podía disfrutar de una gran variedad de jugos de fruta –considerado como un “lubricante humano”-, aparte de ensaladas, guisos y variados platos donde mandan los granos, verduras y frutas, muchos de los cuales se mantienen hasta el día de hoy. (Moneda 846, Centro)

 



EL HUERTO
Estratégicamente ubicado en una de las calles más atractivas de Providencia, este comedor es desde 1980 el preferido de vegetarianos y veganos criollos y turistas extranjeros. Su carta invoca a las cocinas del mundo y sus novedosas recetas cautivan no sólo a los seguidores de esta tendencia, ya que su clientela es transversal. (Orrego Luco 054, Providencia)



QUÍNOA
Ubicado en Luis Pasteur, justo al frente del colegio Alianza Francesa, ha logrado ganarse un nombre a punta de preparaciones cuidadas, con materia prima bien seleccionada, platos gourmet y novedosas presentaciones. Aquí, comer vegano o vegetariano es un lujo. Alta cocina en uno de los barrios más elegantes de la capital. (Luis Pasteur 5393, Vitacura)

 



VEGAN BUERAS
Más conocidos como los “Veganos del Forestal”, lograron cautivar a su clientela con platos como el Risotto de champiñones, la Lasagna de berenjenas y las Papas aromatizadas acompañadas de vegetales salteados. Opciones que encantan y apto para todas las personas que deseen probar algo distinto ya que acá tienen una sabrosa y novedosa gastronomía. (Merced 158, Parque Forestal)



VARANASI
A sabiendas que la cocina india es en gran parte vegetariana, en este gastronómico templo oriental se preocupan de ofrecer los mejores ingredientes, donde los amantes de los granos y los vegetales encontrarán muy buenas y originales opciones, que lo han convertido en un imperdible en la movida gastronómica vegetariana de la capital. (Paseo El Mañío 1632, Vitacura)

 



POLEN
Poco a poco se ha ido transformado en el nuevo centro de peregrinaje para los amantes de la cocina saludable. ¿La razón? Sólo ofrecen preparaciones vegetarianas y veganas elaboradas con ingredientes naturales y de temporada, sin una pizca de alimentos procesados. Todo orgánico –y sin ojitos- por supuesto, como su Risotto de mote con zapallo y verduras salteadas. (Las Urbinas 53, local 70, Providencia)

 



VEGAN BUNKER
El primer restaurante 100% vegano de la capital se ha convertido en un verdadero refugio para quienes obvian la leche y los huevos –entre otros productos-. A la hora de almuerzo tienen un económico menú diario, pero su gran fuerte es la pastelería, donde los rollitos de canela tibios o cualquier postre con chocolate vegano son insuperables. (Fresia 529, Barrio Italia)

 


 
 
VERDE QUE TE QUIERO VERDE
“Un restaurante de barrio como el mejor del centro”, opinan los adeptos a su cocina naturista. Tiene un menú de platos vegetarianos y estacionales. Con una cocina a la vista y un sencillo local, ofrecen un menú que cambia todos los días, donde se pueden encontrar con platos como Lasaña de zapallo italiano hasta un correcto y delicioso Risotto de mote. (Huérfanos 3020, Barrio Yungay)

 



HOLM
Bajo el concepto de “ármelo usted mismo”, lechugas, kales y rúculas se impusieron esta temporada como el must de todo plato, que sin ser vegetarianos propiamente tal, sus preparaciones no tienen una gota de grasa. De porciones abundantes y llamativas combinaciones con hummus, repollo con apio y coco o papas con pasta de espinacas entre otros, es una buena idea y tiene todo para convertirse en el hito de la vida sana. (Padre Mariano 125, Providencia)

 



SHATKI
De boca en boca ha crecido este restaurante que no se debe pasar por alto. Un proyecto gastronómico vegano que se destaca por su cocina de autor, innovando siempre para sorprender a sus comensales. Uno de sus productos recomendados es el sándwich Guacamaya, hecho de falafel de lentejas, libre de lactosa y soya, pero con un sabor deslumbrante que sorprende. Su carta además contempla algunos productos aptos para celíacos. (Av. Italia 1568, Ñuñoa)

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(ENERO) OSAKA (Nueva Costanera 3736 / 22381 9070): “Un carnaval de sabores y vibraciones donde mandan los colores y los trazos y texturas del plato. Como un ceviche llamado “mar poderoso”, Uni Pawá ($15.000), de pescado blanco, leche de piure, camote y furikake (condimento típico nikkei). Color y forma toman nueva fuerza. En otros, con sabores tan occidentales como el foie gras. En el sake foie ($6.000), el tentador hígado galo reencarna con salmón, pisco y salsa. O una golosa papada de cerdo (butá, $6.000) con pisco y salsa shoyu, que encanta a quien no la habría comido en los cortes y presentaciones comunes. La manzana combina con la salsa de sésamo, el puré de prieta toma otro sentido, el pescado crudo reconoce su nuevo destino con el nombre de “nigiri inca” ($4.000). Pero no es por extraño, ni por inesperado que encanta, sino porque, con el mismo tino que se combinan las notas, Ciro Watanabe ha dispuesto deliciosos bocados que nos vuelven a entusiasmar. Shiromi en brasa, un  pescado en soyu, ajo y ajíes; Pepoh gohan, arroz al piure y chicharrón de mariscos. Completo nikkei, en bao (pan negro japonés) salchicha de mar y otras rarezas.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(ENERO) TÍO TOMATE (Avenida Italia 975 /  22316 2176): “Un restaurante es su comida y también el lugar en que se come. En el caso de Tío Tomate, hay que decirlo, le pegan mucho en el segundo ítem, el espacial.” “Se trata de un espacio abierto y fresco (menos en el sector fumadores...), con un techo alto en exterior y gran cantidad de mesas. Una arquitectura perfecta para este verano, un lugar obligado para estas tardes sobre los 30 grados (hay una carta generosa en bebestibles con y sin maldad) y también para fines de semana con la prole (tienen unos macarrones con queso de lujo).” “Al igual que en sus pares, aquí la dupla es pizza y ensaladas muy llenadoras, aparte de postres chanchos y algunos aperitivos. Para partir, un tártaro muy en su estilo ($6.700), que funciona muy bien, con su yema cruda, cebollita picada, buena carne -filete- y unos toques heterodoxos de balsámico (¿y soya?). Grandes tostadas rústicas para acompañar.” “De fondos, para un verano CON polera, un par de pizzas. Fue difícil, porque las ensaladas -con huevo pochado una, con pulpo grillado otra, entre varias- se ven generosas y entretenidas,” “Entonces, bien ubicado, bien cocinado (con sus errores, pero igual), bien atendido y bien recomendable. Para llevar tan poco tiempo abierto, ya están para visita casi obligada.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(ENERO) KARAI (Isidora Goyenechea 3000, 4° piso, Hotel W / 22770 0081): “Nos presentamos puntualmente a la hora reservada, cuando todavía había poco público, y fuimos recibidos atentamente. Entradas: unos Karai spring rolls (cinco, de buen tamaño, $6.900), rellenos con un fino picadillo de mariscos y acompañados de un potecito con una rica salsa de aroma cítrico; y un Nikkei Philly Cheesesteak ($6.900), que aspira a hacer un mestizaje tomando como base el famoso Philly Cheesesteak de Filadelfia: esta versión nikkei resulta ser un pequeño bollo alargado, de la forma y tamaño de un éclair chico, relleno, como quien rellena un mini hot dog, con un picadillo de carne, cebolla, queso, papas hilo... Nos trajo por un momento a la mente esos estupendos baos que se comen en el Barrio Chino de Lima. Pero no: no había mucho en común entre ambas cosas, salvo la cocción al vapor de la masa. El relleno, por lo demás, estaba algo salado. Sobre todo, muy poco para el precio (se despacha en dos bocados).” “Pero ¡el servicio! Comenzamos bien, y a medida que se llenaba el local, fuimos totalmente abandonados. Pedimos auxilio a varios garzones de otras mesas, sin mucho resultado. ¡Qué manera de estropear una experiencia que pudo haber sido muy placentera! Es una pena tener que tomar en cuenta estos aspectos, pero en realidad no son secundarios: un servicio atento y ágil es esencial.”