de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado
Fachada exterior

martes, 19 de marzo de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 21 al 26 de marzo, 2019
LA NOTA DE LA SEMANA: Ñam se toma la agenda
MIS APUNTES: Magnolia
COCINAS DEL MUNDO: Meze: Turquía en Santiago

LA NOTA DE LA SEMANA


 
ÑAM SE TOMA LA AGENDA
 
La novena versión del Festival Latinoamericano de cocina ÑAM 2019 se realizará entre los días 1 y 7 de abril, ocasión donde la organización del evento se comprometió aún más con la Gastronomía Social, el Socio ambientalísmo y la Salud, bajo el lema “Cambiemos el mundo comiendo”.

Entre los confirmados de este año se encuentran importantes representantes de la gastronomía social en el mundo, como el reconocido cocinero peruano Gastón Acurio quien ha revolucionado y remecido la cocina latinoamericana, y Josep Roca, considerado uno de los mejores sommeliers del mundo, creador de un sólido concepto de servicio y equipo en su premiado restaurante español Celler de Can Roca.

Como es habitual, Ñam se divide en dos partes. La primera, más seria, es Ñam Innova y se realizará entre el 1 y el 3 de abril en los salones del GAM y el Liguria de Lastarria. Entre los invitados confirmados se encuentran Soledad Barruti, periodista y escritora argentina que pone en jaque al negocio de la alimentación; Pablo Rivero, el empresario gastronómico y sommelier detrás del éxito del restaurante Don Julio (Buenos Aires), hoy reconocido como el mejor restaurante argentino según los 50 Best Latinos; Sebastián Quiroga, creador de Ali Pacha en La Paz (Bolivia), un restaurante de alta cocina con vegetales y plantas como protagonistas; Manu Buffara, cocinera del restaurante Manu (Brasil), que además de usar productos sustentables, es protagonista del proyecto de Huertas Urbanas; Xabier Zabala, cocinero vasco conocido por el  recordado restaurante Infante 51 (Chile) y experto en cocina de precisión, como también testigo de los cambios que genera, tanto en restaurantes que asesora como en Casa Hogar de Jesús (Ecuador) donde enseña esta cocina a jóvenes vulnerables; y Simón Vieira, director del área de sostenibilidad de Wok (Colombia) una cadena de restaurantes que difunde las buenas prácticas, la compra directa a comunidades y controla el impacto ambiental de la producción a gran escala

La segunda etapa, la festivalera, se realizará en el Cerro Santa Lucía desde el 4 al 7 de abril, y lo hará de una forma más cómoda y acogedora. Un recorrido con muchas y variadas actividades, para todos los gustos y todas las edades, y así celebrar la cocina y la comida.

Este año estarán en el Cerro la CALETA ÑAM (la gloria de nuestro mar en diversos productos vendidos directamente por los pescadores), ÑAM MERCADO (una rica y amplia selección de productos artesanales que recorren la tierra y mar de nuestro país), COCINA TRASVASIJE (intercambio de saberes y sabores entre productores de ÑAM Mercado y cocineros de distintas partes de Chile, con clases de cocina prácticas, COCINERÍAS Y CARROS para dar de comer (estarán ubicados en las distintas partes del Cerro, con una mayor oferta gastronómica para todos los gustos y necesidades) y ÑAM BAR (múltiples formatos de barras con vinos, cócteles y creaciones varias).

MIS APUNTES


 
MAGNOLIA
A los pies del Cerro Santa Lucía y con una arquitectura que sorprende, este restaurante hotelero se está convirtiendo en una de las grandes alternativas del barrio Lastarria.
 
Originalmente era una vieja casona construida el año 1929 que fue de propiedad de la familia Zegers, para luego ir quedando en el olvido. Hace un tiempo un “family office” decidió comprar esta propiedad que estaba deshabitada y tras un largo trabajo de remodelaciones (incluyendo tres nuevos pisos), nació el hotel boutique Magnolia, en referencia a un viejo magnolio que enfrenta esta construcción.

El hotel, de 42 habitaciones, es el primero de su clase en centro de Santiago: una fusión entre el pasado de la ciudad y su futuro, ofreciendo una belleza histórica mezclada con acomodaciones de lujo, un restaurante gourmet y una ubicación perfecta, a pasos del Cerro Santa Lucía. El trabajo de restauración fue tan perfecto, que la Unesco los galardonó con el premio “Prix Versailles” para Sudamérica y el Caribe, por su diseño interior y exterior en la categoría “hoteles y restaurantes boutique”.

Si bien es cierto que la mayoría de sus pasajeros son extranjeros, la terraza, el bar y su comedor están a disposición de todos los que gustan del buen ambiente que se logra en estos espacios. La terraza, abierta a la hora del ocaso, es una de las grandes novedades que ofrece este establecimiento, incluso con un piso de vidrio transparente, cómodos sillones y una impresionante vista a la cima del cerro. Abajo, en el primer piso, un moderno comedor –y bar separado- recibe a un heterogéneo público que almuerza (o cena) en un ambiente de tranquilidad casi envidiable.

En la cocina destaca el trabajo del chef Pedro Salazar, quien tras una larga estadía en Toronto (Canadá), regresó para hacerse cargo de las cocinas del hotel Corralco, un resort de esquí en las cercanías del volcán Lonquimay, y luego elaboró la apertura del Margó del Parque Arauco. Su placer es la cocina italiana /mediterránea y acá, en el Magnolia, enaltece todo lo aprendido estos años.

Gente experimentada en el servicio de sala y vinos. Plenos conocimientos para recomendar un carménère Maquis del año 2005, luego de un aperitivo con sauvignon blanc Ritual. De la carta y para escoger, cuatro entradas, cuatro fondos y similar número de postres, que va variando todas las semanas. Al no ser un restaurante masivo, la experiencia es valiosa, ya que todo está preparado a la minuta, destacando los productos y su decoración.

Un tierno y blando Pulpo grillado en salsa chimichurri verde, zanahorias confitadas y una emulsión de almejas, cilantro y perejil era una de las entradas de esta semana. También, y con gran dilema, se podía escoger unos Choritos y vongoles al vino blanco, con un gran langostino antártico, todo ello sobre una lasca de pan de campo con pasta de tomates asados. 

Tan finas como las entradas son los fondos. De ellos, dos para salivar: frescos Fetuccini con ragú de ciervo, portobello y champiñones ostra y queso mascarpone. Una joyita de plato que francamente dejó atrás a un Lomo de cordero sobre ñoquis salteados en mantequilla y salvia y lascas de queso de oveja.

Tan solo un postre para finalizar. Este gran almuerzo no dejaba espacio alguno para el azúcar, así que compartiendo una Crème Brûlée de harina tostada mientras bebíamos un gran café expreso (cuesta encontrar buenos cafés en el mercado de los hoteles y restaurantes), decíamos adiós a este verdadero descubrimiento céntrico.

¿Cuánto? $28.000 por persona y muy bien pagados. Un menú a precio fijo sea al almuerzo o la cena. Luego, le recomendamos que recorra al menos el primer piso de este lugar. Es realmente alucinante y se nota un cambio radical en los nuevos arquitectos y diseñadores que están creando espacios como éste. Es un privilegio tener en la capital estos ejemplos que tan bien le hacen al desarrollo de nuestro turismo y gastronomía.   

Esa frase que dice “todo vuelve al centro”, pareciera que se está convirtiendo realidad. Lugares como Magnolia, confirman la apuesta para un sector que por años estuvo abandonado. (JAE)

Magnolia / Huérfanos 539, Santiago / 22664 4043

COCINAS DEL MUNDO


 
 
MEZE
Turquía en Santiago
En Turquía, país que alberga a 80 millones de habitantes, llaman meze al aperitivo, que suele ser suculento, atractivo y sano. Ahí, y en pequeños platillos, grupos de turcos se reúnen y degustan köfte, falafel, mücver, champiñones rellenos, hojitas de parra, queso blanco, melón y un largo etcétera que generalmente lo acompañan con Raki, su licor nacional, una bebida aromatizada con anís y producida a través de la doble destilación de la uva, que se bebe mezclada con agua.

Pero no todo es aperitivo en este inmenso país.

Hace seis años, Onur Erdemir, un turco con estudios de gastronomía en Francia y que llegó a Chile a turistear pero se encontró una chilena que le abrió el corazón, decidió instalar un restaurante con la cocina que le apasionaba. Encontró un local en Manuel Montt y comenzó a preparar su restaurante con ayuda de sus amigos turcos (una colonia bastante pequeña) y el beneplácito de la embajada de ese país en Chile. A poco abrir, el boca a boca fue su campaña publicitaria y hoy se alza como único que presenta la verdadera comida turca - otomana en Chile. Claro, todo el mundo conoce los Döner kebab, esa carne en láminas con mucho de fast food, pero eso no es turco, es alemán (aunque fue inventado por un emigrante turco). La real cocina turca es diferente y tiene influencias de todos los países que estaban en el imperio otomano: Grecia, Bulgaria, Líbano, Armenia, etc., pero también del Asia central.

Ubicado entre Europa y Asia Central, en Turquía se ha creado con el tiempo una gastronomía que es abrumadora por su variedad, alegre a la vista y muy sabrosa al paladar. Turquía huele a cilantro picado, a verduras frescas, a damascos orientales, a carne a las brasas y pescado recién salido del mar. Huele a canela y a pan crujiente recién horneado, a dulces de miel, almendras y pistachos y a aromáticas especias. La verdad es que Turquía huele bien y sabe mejor.

La carta del Meze ha ido creciendo con los años. Su carta es muy representativa de la cultura gastronómica actual de los turcos. No hay picores. Obvio que los sabores varían por el uso de especias que poco utilizamos, aun así, se dice que la cocina turca es sencilla y honesta, sin falsos artificios ni promesas a medio cumplir. La variedad de sus platos y la calidad de su materia prima la convierten en un placer asequible y saludable. A pesar de lo que se pueda uno imaginar en un principio, la comida turca no enmascara los sabores de sus ingredientes principales y, por ello, aunque el país sea famoso por sus especias, éstas sólo realzan su sabor, jamás los ocultan.

Bonito lugar con una terraza interior muy acogedora. Limpio, ordenado y con un servicio acogedor, la fachada poco dice de su amplio interior. Acá hay que venir con ganas de probar platos nuevos y combinaciones de sabores atrevidos, pero muy agradables.  A los mezes iniciales (una tabla de diferentes platillos por $ 15.900), hay que probar la típica ensalada del pueblo turco, la Peynirli çoban salatasi (5.850) con tomate, pepino, cebolla morada y sumac (especia con sabor a limón), hojas de menta fresca, limón y queso de cabra, servido con aceite de oliva y salsa de granada, que lo transportará inmediatamente a este lejano país.


Para los fondos, dos buenos ejemplos son el Centik Kebap (tiras de filete de vacuno salteado, acompañado de papas fritas hilo, y salsas de yogurt y tomates ($8.950), y el Begendili tavuk şiş (8.750), que son brochetas de pechuga de pollo marinado, puré rustico de berenjenas y queso acompañado con arroz. Para fechas especiales cocinan uno de los platos más típicos de la cocina turca, el Testi kebabi, que es una de las grandes atracciones del lugar. Se trata de una vasija de cerámica sellada completamente y que en el interior se cocinan lentamente al fuego directo y arena, trozos de cordero, tomates, ajo, pimiento, papas, cebollas enanas y comino. Tras horas en el fuego, el cocinero llega con la vasija a la mesa y procede a romperla y repartir entre los comensales uno de los estofados -o guisos- más maravillosos que se pueden probar alrededor del mundo. Con una suavidad y sabor que sorprende.

A la hora del postre, lo mejor y más representativo es su degustación de postres (5.250), con Baklava, irmik helva, sekerpare y helados.

Agende una visita. ¡No se arrepentirá ¡

Meze / Av. Manuel Montt 270 / 22378 3646

 

 

martes, 12 de marzo de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 14 al 20 de marzo, 2019
MIS APUNTES: Bidasoa, el secreto mejor guardado de la capital
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Le Bistrot: Precio y calidad asegurada
 

MIS APUNTES


 
 
 
BIDASOA
El secreto mejor guardado de la capital

Si uno llega con los ojos cerrados a este restaurante -enclavado en el primer piso del hotel del mismo nombre-, y los abre una vez que esté cómodamente sentado, sentirá que lo transportaron a un lejano país. ¿Está en París, Roma, La Habana, El Cairo o Estambul? No. Lo entretenido es que está en pleno Santiago, en un ambiente de ensueño, donde todo, absolutamente todo, está pensado en el cliente.

La socialité chilena se hizo cargo de evaluarlo y mantenerlo como uno de los secretos mejores guardados de la capital. Un oasis que sus egoístas y silenciosos fanáticos no quieren exponer masivamente y por ello nadie corre la voz.

Uno de los magnetismos del restaurante, más allá de su carta, está en los personajes de la familia que lo maneja. Una tradición familiar que empezó hace 78 años con el restaurante Pinpilinpausha –del que también son propietarios-, y que hoy sigue corriendo por las venas de esta familia, que abrió hace unos meses este nuevo complejo, con 87 habitaciones de alto estándar y servicio.


Todo lo que tiene Bidasoa es familiar. Los platos de la carta -donde hay una generosa y gustosa parte dedicada a comida vegana, sin gluten y baja en carbohidratos-, así como la oferta de vinos que incluye un apartado sin sulfitos, son un concreto y fiel reflejo de una necesidad que parte de ellos mismos por mantenerse sanos en medio de una rutina de trabajo que no conoce de horarios. Manifiesto que también se traduce en la música que suena de fondo, en la decoración de cada rincón, en el ambiente. Nada está ahí al azar.

Ese mismo azar que me llevó a conocerlo un caluroso atardecer veraniego. Su terraza, rodeada de verdes jardines, cuenta con una acogedora decoración protagonizada por mesas de madera, sillas de mimbre estilo Gatti –las mismas que uno encuentra en los cafés parisinos–, cojines e individuales con estampados botánicos y jazz como música de fondo, se convirtió en el escenario perfecto para una increíble velada, ya que es imposible salir decepcionado de este lugar.

Sin ser vegetariano ni nada que se le parezca, mi primera aproximación a esa gastronomía fue una increíble Pizza de cáñamo ($ 9.900), elaborada con masa de harina de semilla de cáñamo, linaza, almendras y zuchinni con tapenade de tomate deshidratado, brócoli, corazones de alcachofa, aceitunas y queso de levadura, que haría volarle la cabeza a cualquier vegano que la pruebe. Acompañada con una buena copa de sauvignon blanc, destruyó mis prejuicios sobre la dieta vegana y sus eternos discursos acerca de los beneficios que acarrea esta forma de vivir.

Una carta donde conviven platos para todos los gustos. Desde una destacada Tortilla española ($ 5.500) con papas y cebollas confitadas, hasta los famosos Camarones al pilpil ($ 8.900), en su receta española, y arroces veganos como un maravilloso Risotto de arroz de coliflor con setas trufadas y queso de castañas de cajú ($ 9.900), una genialidad altamente adictiva.

Pescados, mariscos y carnes por doquier. A punto, con guarniciones entretenidas y golosas, como una Merluza austral ($ 12.900), con salsa verde de camarones y habas sobre papas mortero, o una genial Chaufa de camarones ($ 10.900), con arroz salteado y verduras, al más puro estilo chifa.

En fin, para enamorarse. Para regresar una y otra vez con el fin de revisar la carta completa o volver por preparaciones únicas, lúdicas y tremendamente armoniosas. Realmente es un secreto y se los comparto ya que estoy seguro que este lugar les encantará. Aprovechar las tibias tardes de marzo es una buena idea para ocupar la terraza, pero si la temperatura no acompaña, el acogedor comedor es otra sorpresa de diseño y calidad. Si o si debe reservar mesa, ya que el lugar se repleta con sus actuales fans y sus huéspedes. No pierda la oportunidad de conocerlo. Será amor a primera vista. (JAE)

Hotel y Restaurante Bidasoa: Avda. Vitacura 4873 / 22242 1525

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
LE BISTROT

Catalogado como uno de los mejores restaurantes en relación precio / calidad de la capital, destacamos la consistencia de una carta llena de guiños gastronómicos.

Como todos sabemos, comer en Santiago no es barato. Sin embargo, en Le Bistrot se han empeñado -desde sus inicios-, en ofrecer una carta de platos –y otra de vinos y cócteles- cuyos valores están bastante más debajo que su competencia directa y del barrio en general.

Antiguamente usado para denominar las tabernas o boliches de comida preparada, los “bistrots” representan pequeños establecimientos populares de Francia que, a lo largo del siglo XX se fueron convirtiendo en puntos de referencia del modo de vida culinario parisino y de las grandes ciudades galas. La cultura del bistró es parte de la vida cotidiana de los franceses desde hace un siglo y hoy el fenómeno de la “Bistromanía” responde a exigencias menores en términos de servicio, pero manteniendo la calidad y la identidad gastronómica esperada por el cliente.

Inicialmente llamado “El Bistrot de Gaetan”, con el tiempo fue perdiendo su apellido y se convirtió en el favorito de muchos fanáticos de esta cocina honesta y hasta cierto punto económica. Con el paso de los años –y a pesar de que está rodeado de buenos restaurantes- consiguió fama de bueno, barato y con una destacada carta de vinos que sus clientes agradecen, compartiendo junto al Baco –uno de sus vecinos más conocidos- la fama en lo que todos conocen como la Plaza del Sol, puerta de entrada para ambos restaurantes.

Con un salón interior y una privilegiada terraza (abierta en verano y cerrada con calefacción en invierno), Le Bistrot da la bienvenida a sus clientes, muchos de los cuales ya saben que la mejor forma de encontrar una mesa disponible es reservando con anterioridad. Abundan las mesas pequeñas dejando poco espacio para el movimiento de la brigada de Sala, pero no es inconveniente para una rápida atención. Pan, paté de la casa y una botella de agua para leer una carta que ofrece una gran variedad de platos con reminiscencias europeas.

Un bistró con vinos del mes, por copas o botellas de medio o 3/4 de litro, donde suman ejemplares de vitivinicultores nuevos que buscan un espacio para sus vinos. Buenos espumosos franceses, argentinos y chilenos, y una batería de platos que parte con un excelente Paté de campo casero (4.400), o un deslumbrante queso Camembert apanado (4.900), acompañado con láminas de manzana y nueces, o un gran carpaccio de salmón ahumado (6.100) con alcaparras, rúcula y parmesano. La infaltable sopa de cebollas gratinada (4.100) es una de sus grandes especialidades.

Moules et frites (choritos al vino blanco y crema -con papas fritas-), para compartir por su cantidad, a sólo $ 6.700 y un confit de pato por $9.100. Aparte de omelettes y panqueques (entre 3.600 y 4.900). El día de mí visita compartí una Trucha a la mantequilla al limón con almendras tostadas (6.600), que con gran profesionalismo abrió la moza en la mesa para retirar las espinas. ¿Quién hace servicio a la mesa en estos días?

Una Crêpe Suzette flambeada (3.800) como feliz final para salir con una sonrisa de oreja a oreja. Buen inicio y buen final. Reserve mesa al menos el día anterior. Sus fanáticos clientes lo repletan todos los días. ¡Infalible! (JAE)

Le Bistrot: Plaza del Sol, Santa Magdalena 80, Providencia / 22232 1054

 

 

martes, 5 de marzo de 2019


LOBBY MAG

Año XXXI, 7 al 13 de marzo, 2019
LA NOTA DE LA SEMANA: Un resumen veraniego
MIS APUNTES:  Polvo: ¿Qué nombre… eh?
 

LA NOTA DE LA SEMANA


UN RESUMEN VERANIEGO
En un abrir y cerrar los ojos ya estamos en marzo y todos regresamos a la realidad de siempre. Como dicen los conocedores, "los años terminan en diciembre y parten en marzo". Por ello, las notas de restaurantes que publicamos en los dos primeros meses de este año, volvemos a recordarlos en una especie de resumen, para dejarlos al día y volver a la rutina en buena forma. Ocho comedores que bien vale la pena tenerlos en cuenta este 2019.
 
 

 
PAMPAS, FUEGOS ARGENTINOS

Partió como una parrilla de barrio y gustó tanto –gracias a su calidad y precio- que pronto, ingresarán a las grandes ligas. No es grande, pero está bien instalado. Mozos argentinos para una carta repleta de recetas del otro lado de la cordillera. Revisando la carta me percaté que sus precios son más económicos de lo pensado.

Como restaurante de barrio, la pantalla plana de TV mostraba imágenes de un canal con música argentina. Buen y acogedor servicio, aunque algo lento, ya que la parrilla se toma su tiempo para preparar los platos.

La idea de sus propietarios es crecer. Les ha ido bien y pronto abrirán al lado del Baco (en la Plaza del Sol) un nuevo Pampas. Son palabras mayores ya que para ser vecino de grandes restaurantes como el propio Baco, Le Bistrot, Ambrosía, Rivoli, La Salvación y otros, no sólo hay que tener coraje, sino también una gran calidad y ganas de triunfar.

Mientras tanto, vaya a su actual locación. Su relación precio/calidad es realmente una de las mejores de la capital y merece una visita. ¡Un buen descubrimiento! (Nueva Providencia 2034 / 97862 4163)

 

 
THE GLASS

The Glass es un viaje por la gastronomía chilena renovada, donde antiguas recetas y tradiciones chilenas son traídas al presente a través de modernas técnicas culinarias. De esta forma, un amplio abanico de preparaciones que contemplan carnes, pescados, pastas y ensaladas, son los emblemas de la cocina honesta que invita a redescubrir los sabores de antes.

Cada carta ha dejado recuerdos imborrables. El Cajón de erizos no ha podido salir del menú diario, y su Sopa de topinambur con láminas de trufas chilenas, dejó atónitos a todos sus clientes. Con un servicio que incluye sommelier y una brigada de mozos rápida y efectiva, The Glass se ha ido con el tiempo convirtiéndose en uno de los grandes restaurantes del circuito gastronómico capitalino.

Lo mejor del barrio (y el barrio es grande). (Av. Kennedy -lateral- 4422 / 22487 5150)

 

 
 
 
EL BODEGÓN DE LA VINOTECA

Cuando La Vinoteca (que pasó por tiempos difíciles) equilibró sus presupuestos, decidió convertir el patio de su local de Vitacura en un pequeño restaurante que llamó Pan Bar, donde se crearon varias preparaciones que se servían sobre una tapa de pan hecho en casa. Sin el éxito que esperaba, hace algunos meses decidió contratar a Gino Falcone, arquitecto y gran diseñador de ambientes gastronómicos, quien le cambió totalmente la cara al lugar, convirtiendo este espacio en uno de los ambientes más logrados de este último tiempo.

El éxito va junto a la informalidad del espacio, ya que tras un fluido servicio, el lugar ofrece una gran cantidad de alternativas que van desde la hora del desayuno hasta la medianoche. En la cocina destaca la presencia del chef Luis Oviedo, con larga experiencia en los fogones; y en la administración general del lugar –el que se preocupa que las cosas sucedan- está Alejandro Brunetti, quien luego de su extenso desempeño como chef ejecutivo de Enjoy, tomó las riendas de la administración de locales, con un gran éxito.

Los vinos a precios de tienda son un gancho insuperable. Si a eso le sumamos una carta de especialidades de buen nivel; a sus quesos y charcutería, a sus tablas y sartenes para compartir, sus cócteles, vinos y cervezas, a su cafetería y pastelería, a sus quiches y tártaros, es casi imposible aburrirse en este recomendable restobar (Av. Nueva Costanera 3955, Vitacura / 22953 6291)

 

 
KM 0

Fue tanto el revuelo que causo la apertura – el año 2009- del hotel W, que muchos pensaron que el edificio, los restaurantes y tiendas que estaban ligadas a la dirección del hotel, pertenecían de algún modo a este moderno y exclusivo establecimiento. No pocos sacaron provecho de la situación. aunque muchos pensaron lo contrario. Le pasó al KM 0, un bistró alojado en el soleado subterráneo (-1), que, desde un inicio, a pocos meses de inaugurado el hotel, abrió sus puertas y causó sensación entre su clientela, muchos de ellos grandes empresarios y políticos ya que su ubicación y discreción fue fundamental.

Con un trabajo de relaciones públicas destinado a altos empresarios y la socialité burguesa, el lugar ha logrado seducir a una exigente clientela con una carta en la que destacan las preparaciones con pescados y mariscos frescos, de la mano del chef Andrés Nweh, de origen libanés, y la dirección de Antonio Fernández, uno de los socios de este bien instalado restaurante que destaca por su altura, luminosidad, arquitectura, diseño y funcionalidad. Una enorme carta de vinos que prácticamente cubre las paredes de este lugar, da la bienvenida a este lugar, que por cosas del destino y de su categoría, nunca fue parte importante del circuito gastronómico capitalino, a pesar de su gran convocatoria.

Como en un club, acá pareciera que todos se conocen. Incluso varios de sus clientes tienen su mesa favorita y asignada. Los viernes (el día de mi visita), un gran mesón con ostras y mariscos recibe a sus comensales o público que pasa por el sector. Vino blanco y espumosos para hacer esta jornada un imperdible, que luego continuamos en una mesa, cómoda y bien dispuesta, con un grato servicio de sus camareros. (Isidora Goyenechea 3000, Las Condes / 22245 7077)

 

 
COMEDOR CENTRAL

La historia es larga, pero se puede acotar a un par de frases, ya que dado el gran impulso que ha tenido el turismo, la Municipalidad de Santiago decidió intervenir los portales que rodean la Plaza de Armas y potenciar un nuevo polo gastronómico. Uno de los primeros en abrir en lo que antiguamente le llamaban “el portal de las carteras” fue Cristian Correa, propietario del exitoso Mulato de calle Lastarria, conocido por su fuerte tendencia a la cocina de mercado en base a un recetario propio de una cocina chilena-burguesa con un gran acento en la calidad de los productos, bajo el nombre de Comedor Central, un albo restaurante de dos pisos con cocina a la vista, donde ofrece una atractiva carta que parte a la hora del desayuno y prosigue a la hora de almuerzo. Poco a poco se ha ido dando a conocer ya que su clientela es absolutamente nueva y diferente, pero confía en que la solidez de su cocina enamore a los turistas que en masa recorren todos los días del año este –desconocido para algunos- lugar insignia de la capital.

Ojalá los planetas se alineen y que la Plaza de Armas pueda convertirse en un polo gastronómico verdadero. Hay mucha inversión pública y privada en juego y la capital se merece un lugar de estas características. Lejana para muchos de nuestros lectores, la Plaza de Armas tiene estación de Metro y estacionamientos privados. Anote este dato para algún mediodía. Le encantará. (Portal Bulnes 489, Plaza de Armas, Santiago Centro/ 23291 9417)

 

 
ORIGEN BISTRÓ

El tercer piso de un complejo hoy llamado Cumming 94, aloja al Origen Bistró, un lujito creado por Marcelo Arzola, propietario de la casona, junto a Ignacio Ovalle, ex chef del recordado Ópera y del bien ponderado Tercer Piso de La Vinoteca. Para ello decidieron recuperar el tercer piso de la casona, que en algún momento fue una bodega. Vale destacar que este complejo alberga tres restaurantes absolutamente diferentes, algo poco usual en nuestra capital.

Concreto y adobe a la vista. Mesas, sillas y sillones negros para contrastar con los muros raspados sin mayor intervención. Cocina a la vista y luz, mucha luz para una carta innovadora y moderna, que cambiará el sentido del barrio, ya que la apuesta convence al más conservador de los gourmets.

La carta es acotada a doce platos (entre entradas, fondos y postres), con un concepto de cocina de mercado que incluye carnes, pescados y mariscos, pero que variará semana a semana. Un centenar de vinos en su carta y una amplia variedad de cócteles, elaborados y servidos por bartenders y sommeliers, le dan un plus al lugar, donde incluso, como buen bistró, incluso el chef se involucra en el servicio, un valor agregado que se agradece. (Av. Cumming 94, Santiago Centro / 22699 3059)

 

 
ÁUREA
Todos sabemos que un gran porcentaje de restaurantes que se abren en la capital, terminan sucumbiendo más que nada por el grave problema de “no saber leer” lo que sucede con el negocio gastronómico en nuestro país. A pesar de ello, hay aperturas que bien valen destacar. De ellas, el Áurea, una casona del barrio Bellavista que fue completamente remodelada para albergar un restaurante hecho y derecho. Impresiona su decoración interior, en base a papeles murales y muros intervenidos, además de una gran terraza interior, de todo gusto y tremendamente cómoda.

Sabor local no es sinónimo de comida chilena. Acá se han dado maña para conquistar estómagos golosos en base a una cocina donde el producto es el principal protagonista. Ayuda a este propósito una cocina tecnificada de última generación y el aporte humano de los cocineros, que aportan las pizcas necesarias para entregar autenticidad en sus preparaciones.

Una cocina de autor muy bien elaborada y ejecutada. Buen servicio y ambiente. Una carta amplia con tintes mediterráneos y de gran calidad. Un gran aporte a la ciudad y un tremendo dato para estos largos días de verano. (Antonia López de Bello 191, Recoleta / 23290 5124)

 

 
MUU

La palabra oficio es lo primero que llega a mi mente tras almorzar en esta nueva parrilla que está instalada en el distrito del lujo del Parque Arauco. De partida, acá no se siente estar en un mall y menos se extraña el cierre del Armani, que tuvo dos locaciones en la capital, pero pocos entendieron la calidad intrínseca de su gastronomía. Por ello, los propietarios del grupo Mil Sabores, que agrupa restaurantes de la talla de La Mar, Panchita, La Sanguchería del Barrio, Tanta, Brunella y otros, decidieron entrar en el difícil mundo de la carne Premium, y no se equivocaron, más con la gran contratación de Bastián Ruiz, con gran expertise en este producto, y quien fuera por años el cocinero del restaurante Cuerovaca y Cívico.

Oficio, ya que saben lo que quieren y a lo que aspiran. Diametralmente diferente a sus otros emprendimientos, acá en Muu la estrella es la carne a la parrilla, la que cocinan en los ya famosos hornos Josper, que prácticamente les vuela la cabeza a todos los que han invertido en alguno de sus modelos. Y para muestra, un botón: la estrella de la casa es el Flat Iron (punta paleta en su traducción chilena) que, grillada en su punto preciso, jugosa, blanda, sabrosa y acompañada de un mix de verdes, tiene un costo de $7.800 (menos que un simple sánguche), convirtiéndolo en uno de los caballitos de batalla para un almuerzo (o cena) en un ambiente casual y distendido.

Gran apertura. Hay que visitarlo sí o sí. (Distrito del Lujo Parque Arauco /Av. Kennedy 5413, Local 480)

MIS APUNTES


MIS APUNTES.

 
 
POLVO
¿Qué nombre… eh?
 
Poco motiva su nombre. Es cierto. Curiosamente fue buscado y analizado con lupa por sus propietarios para bautizar este nuevo restaurante capitalino. Sea o no del agrado de todos, acá se puede disfrutar una cocina y una carta de vinos que está haciendo bastante ruido desde que abrió sus puertas, hace tres meses.

Ubicado al costado del hotel-boutique Castillo Rojo y enfrentando la Plaza Camilo Mori, en Bellavista, donde antes estuvieron –sin éxito alguno- la Brasserie Petanque y Amadeo, la nueva propuesta significó una remodelación casi total de las instalaciones, donde un flamante ambiente se pone a disposición de sus comensales.

Dos profesionales son claves en este nuevo emprendimiento: el chef argentino Federico Ziegler, que antes de abrir este lugar trabajó en los hoteles Awasi en Atacama y Patagonia; y el director de vinos del restaurante, el sommelier Felipe Aldunate, quien, amante de los vinos naturales, orgánicos y biodinámicos, seleccionó 150 etiquetas, de las cuales mes a mes separa 30 –algunas de ellas por copa–, para facilitar la elección de sus clientes.

Vino y comida en su máxima expresión. ¡Y vaya que diferente! Una serie de entradas de gran sabor y novedad sirven para degustar algunos vinos que difícilmente se podrían catar en otro lugar: desde la sencillez de unos deliciosos Tomates en conserva (caseros) con aceitunas ($ 3.200); pasando por una delicada Ensalada de tomates, ostras frescas y frutillas ($ 6.300) o un excelente Huevo de campo pochado, selección de hongos y lengua asada ($ 6.000),  son un tremendo aporte a la degustación de vinos en copa como una Pedro Ximénez, Colectivo Mutante ($ 2.700), o una copa de País en Tinaja, de la viña González Bastias ($ 4.600).

Buena mano en la cocina y buen manejo de la carta de vinos. Por ello (y también gracias a sus precios) el Polvo ya tiene clientes frecuentes. Desde el almuerzo, con un menú que incluye dos copas de vino y tres platos por sólo $ 11.000, hasta la hora de la cena, donde una carta muy atractiva, ha convertido a este lugar en un secreto muy bien guardado, donde el boca a boca ha sido fundamental.

Fondos de todo gusto y un placer para el paladar. Con sólo seis platos, el lugar cautiva a sus parroquianos. Sin duda alguna, las maravillosas láminas de Plateada sobre una gran tostada de pan casero, con compota de pimiento y mostaza ($ 10.000), se lleva gran parte de los elogios, tanto como un lindo filete de Merluza Austral, con algas de Algarrobo y espinacas crocantes ($10.500), o una sabrosa panza de Chancho asado, con una ensalada de ají encurtido y repollo grillado ($ 12.000), se convierten en muestras vivas de la calidad gastronómica de este nuevo comedor capitalino.

Personalmente, lamento la poca iluminación del lugar. Como sus propietarios lo publicitan como un wine-bar, los platos (que son realmente sabrosos y novedosos) no tienen la oportunidad de lucirse, algo poco lógico, ya que bien se sabe que la comida entra por la vista. Aun así, con poca luz para la felicidad de los amantes de la comida, bien vale conocer la magia que le imprime el chef Federico Ziegler, desconocido en la capital, pero con un sello propio, que le ha permitido elaborar sus propios encurtidos y tener charcutería propia.

Durazno en almíbar de huesillo, palta y chocolate blanco ($ 5.500) y/o Manzana, membrillo y crema de cerveza ($ 5.000), son postres que hay que experimentar, ya que son tan destacables como toda su oferta.

Ir a Polvo por una copa de vino (o un cóctel) acompañada de un queso de cabra –madurado- con mermelada elaborada en casa, o visitarlo a la hora del ocaso para conocer su propuesta completa, es fundamental para los que disfrutan con la buena gastronomía, ya que sorprende y se aplaude.

Polvo: Constitución 187, Bellavista / 98440 2462      

martes, 26 de febrero de 2019

LOBBY MAG


LOBBY MAG

Año XXXI, 28 de febrero al 6 de marzo, 2019
LA NOTA DE LA SEMANA: El famoso Jardín de Mariscos
MIS APUNTES:  Muu Steak House
TURISMO: Bahía Inglesa: el caribe chileno
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
EL FAMOSO JARDÍN DE MARISCOS
Quién más o quién menos se ensartó este verano con uno de los platos “caballitos de batalla” de los cientos de restaurantes que inundan los balnearios de nuestro Chile. El conocido y vilipendiado Jardín de Mariscos, que en cierta forma se ha transformado en uno de los platos estrellas del verano y que, en estricta verdad, poco o nada aporta a nuestra cocina.

¿Qué es un jardín de mariscos? Depende de donde uno se encuentre, el jardín es una variedad fría de mariscos frescos (pocos) y cocidos (y muchas veces descongelados), con poco sabor y menos aroma. En el norte lo emplatan con ostiones y en el sur con choritos. De seguro -y eso lo debemos tener todos muy presente-, las salsas que acompañan aportan algo de colorido y sabor a la presentación. Los camarones (ecuatorianos) son parte de la estrategia de venta. Hace unos años eran una rareza. Hoy son –por su valor-, ingrediente infaltable en la cocina nacional, aunque su sabor sea similar al cholguán.

Ni hablar de los ostiones, generalmente congelados, donde ni siquiera el sabor del coral se percibe. O las patas de jaibas, muchas de ellas aun con hielo en su interior, que sólo cambian su sabor cuando se bañan con ketchup o salsa golf.

Las machas, duras. Muchas veces agradecemos que en el plato vengan dos espárragos verdes, algo de cebolla con cilantro y un poco de lechuga. A la larga (y que quede constancia que nosotros también hemos caído en la tentación), el “jardín” prometido no nos lleva ninguna parte.

Estas son reflexiones cuando se termina la temporada de verano. Como somos humanos, es muy probable que el próximo año volvamos a pedir un jardín de mariscos en alguna caleta de nuestro extenso litoral. En fin… es nuestra realidad y aunque ya lo advertimos, seguiremos tras estos especímenes de nuestro mar y continuaremos tratando de encontrarle algo de entretenido a un chicloso anillo de calamar que ni siquiera las mejores muelas son capaces de convertirlo en alimento apto para el ser humano. (JAE)

 

MIS APUNTES


 
MUU STEAK HOUSE
Recién abierta y reemplazando al restaurante Armani, esta nueva parrilla gourmet está cosechando sus primeros aplausos.

La palabra OFICIO es lo primero que llega a mi mente tras almorzar en esta nueva parrilla que está instalada en el distrito del lujo del Parque Arauco. De partida, acá no se siente estar en un mall y menos se extraña el cierre del Armani, que tuvo dos locaciones en la capital, pero pocos entendieron la calidad intrínseca de su gastronomía. Por ello, los propietarios del grupo Mil Sabores, que agrupa restaurantes de la talla de La Mar, Panchita, La Sanguchería del Barrio, Tanta, Brunella y otros, decidieron entrar en el difícil mundo de la carne Premium, y no se equivocaron.

Oficio, ya que saben lo que quieren y a lo que aspiran. Diametralmente diferente a sus otros emprendimientos, acá en Muu la estrella es la carne a la parrilla, la que cocinan en los ya famosos hornos Josper, que prácticamente les vuela la cabeza a todos los que han invertido en alguno de sus modelos. Y para muestra, un botón: la estrella de la casa es el Flat Iron (punta paleta en su traducción chilena) que, grillada en su punto preciso, jugosa, blanda, sabrosa y acompañada de un mix de verdes, tiene un costo de $ 7.800 (menos que un simple sánguche), convirtiéndolo en uno de los caballitos de batalla para un almuerzo (o cena) en un ambiente casual y distendido.

Si bien es cierto que la parrilla es la estrella, los tártaros ($7.800) y carpaccios ($ 6.800) son ideales para comenzar a degustar las especialidades de la casa. Una serie de entradas –frías y calientes- donde también brillan los champiñones rellenos y la tortilla de papas ($ 5.800), todo esto mientras se regocija con el inigualable sabor y calidad de su pisco sour ($ 6.400), uno de los mejores de la comarca, o sus cócteles en base a Gin, el destilado veraniego de este lugar.

Los cortes Angus como la entraña ($ 12.800), lomo vetado ($ 16.800) o filete ($ 9.800) –es sólo parte de una oferta que no deja de impresionar. Aparte, una docena de guarniciones (entre $ 2.900 y 3.900) y tres maravillosas salsas (pimienta, queso azul y carne) servidas individualmente, se complementan de maravillas con las carnes grilladas. Si a todo eso le sumamos una acotada –pero buena- carta de vinos por copa o botella, cervezas y cócteles (con y sin alcohol); un servicio –inmigrante- de primera, más un ambiente grato, cómodo y agradable, hay razones de sobra para que esta nueva parrilla se convertirá en una de las favoritas de la capital, ya que en Muu –como bonus track-, todos los platos están pensados para ser compartidos, algo que bolsillo agradece y permite degustar otras preparaciones.

Ricos postres, como la torta de chocolate, famosa en casi todos los restaurantes del grupo Mil Sabores, quienes, como novedad presentan en sociedad unos deliciosos crepés de manzanas al ron ($2.800), un tremendo final para un banquete de punta a cabo.

Gran apertura. Hay que visitarlo sí o sí.

Muu Steak House / Distrito del Lujo Parque Arauco /Av. Kennedy 5413, Local 480.