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Fachada exterior

miércoles, 10 de junio de 2009

REVISTA LOBBY

ESTA SEMANA
AÑO XXI, 11 al 17 de junio, 2009

LA NOTA DE LA SEMANA: ¿Qué busca el cliente?
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Cardoenland
LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY: Bel Paese: Más cocina de mercado
LOS CONDUMIOS DE DON EXE: W Santiago: una avant premier caleidoscópica
LAS CRÓNICAS DE LOBBY: Divertimento, un comedor italo-chileno que entretiene
BUENOS PALADARES: Las críticas gastronómicas de la semana

LA NOTA DE LA SEMANA


¿QUÉ BUSCA EL CLIENTE?

“La calidad de los restaurantes ha crecido mucho más que la calidad de los clientes” fue una frase que escuché poco antes de editar esta página. Me quedé pensando y en realidad tiene algo de razón. En la actualidad podemos encontrar en el país una buena cantidad de establecimientos de calidad media a superior. Sin embargo pocos le dan la importancia que se merecen en el desarrollo de la gastronomía nacional. Los ven como inalcanzables o muy lejanos para su modo de vida. Es cierto. Los que se atreven en Chile a probar nuevos platos y productos son un porcentaje muy ínfimo de la población. Qué hablar de los restaurantes que tienen un sommelier, o los que ofrecen técnicas nuevas. La población (incluso en Santiago) quiere volumen. Mientras más papas fritas, mejor. Todo grande. Todo generoso.

El problema es quizá nuestro. No hemos podido traspasar a los lectores que la buena gastronomía –si bien viene en frasco chico- es una adicción insuperable. Que los buenos vinos son una alegría para el alma y el espíritu.

De la buena gastronomía y los buenos vinos goza a lo más el 2% de la población. O sea 320 mil almas que disfrutan de la buena comida. El resto, el 98%, se queda fuera de esta lista. Y no es un problema de billetes más o billetes menos. La parrillada para cuatro sigue siendo una reina, tanto como el lomo a lo pobre y el vino de la casa.

La culpa es nuestra. De los comunicadores. No hemos podido entusiasmar a los chilenos lo maravilloso de una buena comida acompañada de la mejor bebida. Tenemos una tarea. Hay que convencer a nuestros seguidores que se atrevan a probar algo más allá que una pizza o una chorrillana, que, por muy sabrosas que sean, hay sabores y olores que pueden provocar. Y muchas veces, por el mismo valor.

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR






CARDOENLAND

La tierra de Disney. La tierra de Cardoen. Disney en Orlando. Cardoen en Santa Cruz. Ambos expertos en entretención. Uno, infantil; el otro, adulto. Resultado en Santa Cruz: uno de los mejores proyectos turísticos que se hayan creado en torno a una comuna. Hotel, casino, Spa, ferrocarril, fábrica de licores, viña, aldeas mapuches, nortinas y pascuenses; museo, centro astronómico y mucho más, donde la distracción
está asegurada en una comarca que hace unos años dormía como muchos pueblos campesinos del país.

Y escribo de pueblo y ciudad ya que Carlos Cardoen ha convertido Santa Cruz en una ciudad hecha y derecha. Y turística para más encima. Todo partió hace unos años con la explosión de viñedos en el interior de San Fernando. Cardoen, con capitales frescos, decidió construir lo que para muchos era una locura. Un hotel de categoría en la plaza de Santa Cruz. Luego vinieron los compradores extranjeros que visitaban viñas y el hotel se hizo conocido por muchos. Al poco tiempo quedó chico y tras diversas ampliaciones hoy ya tiene 113 habitaciones de gran calidad y ocupa casi una manzana completa. Allí también construyó su casino de juegos (en sociedad con Enjoy) y cuesta encontrar una habitación desocupada incluso en estos tiempos.

Y se las juegan con la comida chilena, más bien criolla. Su comedor principal, Los Varietales, está a cargo del chef Guillermo Muñoz, ex miembro de los staff de Valle Nevado y del Lodge Yan Kee Way de Ensenada. Acá trabaja magistralmente una carta de productos chilenos donde no faltan los cebiches de corvina, la centolla, el atún, las carnes e incluso interiores, como las guatitas.

Cené en un comedor repleto de turistas y degusté varias de sus últimas preparaciones. Increíblemente buenas estaban unas empanaditas de masa de hoja con cochayuyo y queso maduro. ¡Geniales! Luego, fresquísima centolla sobre espárragos y huevos de salmón. Más allá, un asado de tira estofado con porotos granados y jugo de vino tinto y unas guatitas a la campesina guisadas con arvejas y acompañadas de arroz y papas fritas, que me hizo congraciarme con esta cocina de gran sabor y buena factura. A pesar de un par de errores, un atún demasiado cocinado y una crema de papas algo insulsa, quedé más que contento con esta gastronomía, su estupendo servicio y la calidad de sus productos.

En la punta del cerro

La diversión continúa en la viña Santa Cruz, ubicada en las cercanías de Lolol. Cerca de doce mil visitantes anuales llegan a este lugar tanto a conocer la viña como apreciar todas las atracciones que Cardoen ha instalado arriba: en la punta del cerro.

Se llega tras un pequeño viaje en teleférico y es posible conocer una típica habitación aymará, un ambiente y museo pascuense y otro mapuche. Unos pasos más allá, una moderna construcción alberga un observatorio astronómico que incluye meteoritos encontrados en todos los lugares del mundo y grandes telescopios para regocijarse mirando las estrellas. Un poco alejado del lugar, una gran “ruca” mapuche construida recientemente y habilitada como alojamiento de gran lujo, con hidromasajes, plasma y todas las comodidades del siglo XXI, espera la llegada de familias que desean aislarse del mundo sin perder comodidades.

Entretiene Cardoenland. Se necesita por lo menos un par de días para conocer toda la infraestructura del lugar. Su museo, uno de los mejores del país, es para pasar una tarde entera. La “casa de los espíritus”, donde elaboran los licores Espíritus de Colchagua, lo mantendrá atento un par de horas. El moderno Spa y el nuevo casino son otra de las alternativas de descanso y diversión. Los almuerzos buffet son algo dignos de conocer, ya que la cantidad y variedad de platos es infinita. En fin. Un viaje que hay que realizarlo casi como peregrinación y digno de estar en todos los libros y folletos que se escriben de nuestro país. Y eso que no alcanzamos a comentarles otras maravillas de esta ya célebre ciudad huasa. (Juantonio Eymin)

Hotel Santa Cruz Plaza: Plaza de Armas 286, Santa Cruz, fono 72-209600

LOS APUNTES GASTRONÓMICOS DE LOBBY



BEL PAESE
Más cocina de mercado

Roberto Illari es inquieto. Llegó al país a hacerse cargo de las cocinas del Senso del hotel Hyatt. Luego, y al comprobar que su cocina no calzaba con las expectativas del restaurante, fue contratado para asumir los fogones del Da Carla, un desafío que le trajo grandes satisfacciones. Hace un tiempo decidió crecer a costa de grandes sacrificios y con unos socios de nacionalidad italiana compraron a su compatriota Valerio Garuti el negocio que éste tenía donde termina Apoquindo: el Bel Paese.

Se hizo cargo entonces de un lugar de tradición pero algo dejadito de la mano de Dios. Pocos cambios le había hecho al ristorante Valerio. Hubo que recomenzar casi todo de nuevo. Lo principal ya esta listo. Pintura, alfombras y lámparas son nuevas. La cocina ahora está a la vista y, en espera de su público, una novedosa carta que no deja indiferente a nadie.

No es fácil la vida del chef. Temprano en la mañana ya está en el terminal pesquero visitando a sus caseros. Busca siempre producto. Fresco y sabroso. Así es capaz de entregar a sus clientes locos, erizos y verduras de primera. Es la nueva cara del Bel Paese, la cocina de mercado. Con locos capaces de ser cortados con un tenedor y tan grandes como los de antes; lenguas de erizos acompañadas de una suave salsa verde o un mix de fritos que incluyen congrio, corvina, calamares, camarones y frescas verduras. Todo fresco. Todo rico.

Ni hablar de sus quesos y embutidos. El grana padano es el rey del lugar. Ese queso italiano que se disuelve en la boca con un sabor supremo. También prosciutto San Danielle y mortadelas italianas de lujo, salamis y otros embutidos de categoría. No faltan, como buen lugar que recibe extranjeros, las machas a la parmesana o en salsa verde y los famosos carpaccios elaborados como en Italia.

Pasta, gnocchi y risottos son parte de otro capítulo de la carta. La harina es fundamental para los primeros platos y las traen del exterior. Nuestro trigo candeal no es bueno para tener grandes resultados. Illari lo sabe, así que sus pastas frescas y rellenas están elaboradas con materia prima de alto estándar. Sus platos, abundantes, son por si solos un almuerzo o cena y pocos luego de los “primi platti” son capaces de continuar con los “principali”, a base de carne o pescados, donde el chef se presenta en toda su magnitud.

Postres de inspiración tana y una buena carta de vinos y licores completan una oferta buena y grata donde sólo hay que dejarse llevar por el ánimo y los gustos. Hay de todo y para todos. Y si bien parece una trattoria, es mucho más que eso. Dará que hablar, se los aseguro, ya que tras las cocinas hay un verdadero chef proveniente de la Emilia Romagna. Un italiano de cepa que se enamoró de Chile y sus productos y está brindando lo mejor de su cocina ahora en su propio negocio.

Téngalo presente para su próxima exploración gastronómica. La región de Emilia Romagna, una de las cunas de la comida italiana se expresa en todo su esplendor con el incansable Roberto Illari. (Juantonio Eymin)

Bel Paese: Av. Apoquindo 7741, Las Condes, fono 212 7086

LOS CONDUMIOS DE DON EXE



W SANTIAGO
Una avant premiere caleidoscópica

Crónica gastronómica interpretativa

Mathy estaba algo enojada. Un par de meses que no nos veíamos y esa era la razón principal de mi bajón y las pocas ganas de escribir mis condumios. Aparte, un resfrío mal cuidado me dejó botado en mi departamento casi un mes. Me lo pasé entre médicos, exámenes, pinchazos y una sarta de medicamentos que hizo mella mi barriga. Cuando ya me sentí mejor la llamé. Ella, haciéndose la interesante me respondió fríamente.

- ¿Cómo estás Exe?
- Acá. Sobreviviendo… ¿Y tú?
- Bien… criando nietos…

Esa conversación estúpida no llevaba a ninguna parte. Quería disculparme por un viaje que hice sólo a Iquique y termine bailando en el VIP de la Kamikaze con una famosa modelo. Mathy vio las fotos en un portal de Internet, y de ahí no me llamó más.

La culpa era mía. Pero como dicen por ahí “más vale pedir perdón que pedir permiso”, me atreví a llamarla para invitarla a algo muy especial: conocer, antes que nadie, el ya famoso hotel W que pronto abrirá sus puertas en Santiago.

Luego de los ruegos, las disculpas y los nunca más, Mathy se apiadó y como que perdonó mi affaire. –A buey viejo, pasto tierno, comentó. Pero para ello tienes que tener buenos dientes… y a ti hace tiempo que eso te esta fallando, se desquitó.

Cuando le hablé del W se excitó. ¡Le gustan los hoteles a mi comadre! Más aún los nuevos y modernos. Como ya no estamos para visitar moteles o albergues transitorios como le llaman los argentinos, la posibilidad de estar en un hotel hecho y derecho es un sueño de ambos. Más aun cuando le conté que conoceríamos en vivo y en directo las habitaciones y los servicios del nuevo hotel.

Al llegar, juntitos y del brazo, un negrito congolés nos recibe y traslada al cuarto piso del edificio. –“En este piso comienza el hotel”, nos comentó en un perfecto español. Una recepción amplia y distinta a todo lo conocido. Amplios sillones e inmensas lámparas dan la bienvenida. Los colores del lugar, inquietantes: esmeraldas, amarillos, rojos bermellón, azules eléctricos, sillas multicolores y una altura de piso a cielo impresionante. Mathy se asustó un poco. ¡Parece motel!, musitó a mi oído. Graciosas y espléndidas chicas vestidas de negro atendían a los presentes. Muchas de ellas con el pelo pintarrajeado y otras con unos escotes y tatuajes que me daba escalofríos mirarlas.

-Es el concepto W -me comentó en algún momento James Hughes, gerente general del hotel-. Acá todo es diferente. Nadie usa corbata. Es un lugar para gente joven con mucho dinero… y de esos hay miles en el mundo.

Cierto. Para el chileno común y corriente el estilo vanguardista de este hotel no lo convence mucho. Habitaciones con la tina a un costado de la cama; otras con una mezcla increíble de colores y de mobiliario algo extraño.

Mathy estaba animada. Le gusto una de las habitaciones y me hizo ojitos. Yo me hice el desentendido y le comenté que el hotel aun no abría a público. Un puchero fue lo que recibí de respuesta en el momento que tomábamos un ascensor para llegar a los comedores ubicados en el cuarto piso.

Un gigantesco lounge-bar recibe a los pocos invitados a esta avant premiere. Sillas, sillones, grandes lámparas, música electrónica y un staff de regias muchachas y apuestos jóvenes atendiéndonos. Un par de tragos de cortesía acompañados de pequeñas porciones de comida que tendrá uno de sus comedores principales (el NoSo), a cargo de Sebastien Fontes, discípulo (y de los buenos) del francés Jean Paul Bondoux. Entre tragos y appetizers degustamos un delicioso raviol de foie gras que no habíamos probado nunca. Majestuoso. También probamos unos caracoles con un pan de ajo de sueño. Todo, parte de la carta que pronto se podrá degustar en el restaurante principal del W.

El comedor, donde el rojo es el color predominante, promete más que buenas aventuras gastronómicas. Un ambigú que pronto estará abierto para delicia de los conspicuos que puedan pagar el precio de una comida a otro nivel.

Hay otros comederos en el hotel como el peruano japonés Osaka y el TerraSur (tiene nombre de ferrocarril ese espacio), el único creado para los fumadores. Estos aún no están listos y trabajan aceleradamente para terminarlos antes de su apertura oficial.

Ella quería otro trago pero era hora de retirarse. La fantasía había terminado por el momento. El nuevo W no dejará a nadie indiferente y las expectativas son tan altas como los estándares de calidad que tendrá el hotel. Todo está puesto en su lugar con un propósito especial. Distinto, pero muy especial.

Pagando pecados y culpas iquiqueñas le prometí una nueva y pronta visita. Mathy estaba animada y me ofreció un bajativo en su departamento. –Tengo un par de ideas, me contó, ¿te tincaría una tina en la habitación?...

El problema es que no descansará hasta hacer realidad su loco y nuevo plan.

Exequiel Quintanilla

W Santiago: Isidora Goyenechea 3000, Las Condes, fono 770 0000

LAS CRÓNICAS DE LOBBY



DIVERTIMENTO
Un comedor italo-chileno que entretiene

El parlamento chico lo llaman. Otros van más lejos. Cuentan que muchos acuerdos de Palacio (léase La Moneda), se discuten allí. Pero a pocos les preocupa. Los que llegan al Divertimento no van a mirar parlamentarios ni a personeros de gobierno. Van a comer y a disfrutar. Poco les interesa inmiscuirse en los vericuetos de la política. Acá manda Flaminia Sacco y su gente. Y Flaminia, con una fuerte personalidad, entrega a sus permanentes clientes una carta concisa, con platos chilenos e italianos, que conquistan a moros y cristianos. (O a derechas e izquierdas).

Allá llegué una noche de la semana pasada. La idea era conocer las armonías de la carta junto a los vinos Santa Ema. Ese que tanto gusta a las mujeres por sus aromas y sabores a toffee y a chocolate. Sin embargo los nuevos vinos de esta bodega son diferentes. Pero para ello debería conocer la nueva oferta, de vinos y comida, que nos ofrecían nuestros anfitriones.

Platos criollos chilenos y pastas italianas se mezclan en una cena informal, de esas que nos tiene acostumbrados Bruno Sacco, el propietario del lugar. Para beber, la gama superior de los vinos Santa Ema en sus líneas Reserva y Amplus. De Italia, unos maravillosos Maccheroni con salsa de queso gorgonzola de excelente factura. Para beber, un merlot reserva de Santa Ema que daban ganas de mascarlo. Para los no acostumbrados aun a los nuevos sabores en los vinos nuevos, este Reserva es ideal para acompañar pastas y carnes. De Chile, un excelente asado de tira, cocido a fuego lento y acompañado de una magistral pastelera gratinada. Para beber: otro Reserva, ahora Cabernet Sauvignon.

Dos ejemplos y dos verdades. La cocina de Flaminia es vasta y sabrosa. Amplia como su voz y delicada como su figura. Sorprende tanto con una reineta a la plancha con miel de papayas y de palma como con un milcao frito con boquerones también elaborados con reineta. O un cordero con alcachofas a la cacerola servido con papas doradas. Sus platos juegan con la línea Amplus y resaltan los sabores: chardonnay, carménère y el poco conocido carignan se mostraron en su más amplio esplendor.

No se cuál de los dos rincones (el italiano o el chileno) me gusta más. Los dos tienen un sabor especial y me gustan a rabiar. Cuentan que el mejor pollo al coñac se encuentra en este lugar, y por otra parte sus pastas hechas en casa son una delicia para el paladar. Otra de sus gracias es que está abierto en horario de almuerzo y cena todos los días del año, cerrando solo para Navidad y Año Nuevo. En fin, puras garantías. Merece de sobra estar entre los grandes del circuito gastronómico santiaguino pero prefieren el anonimato y no estar tan seguido en la prensa. Tampoco la necesitan ni esperan reconocimientos. Saben lo que hacen y que son buenos. El resto… paja molida. (Juantonio Eymin)

Divertimento: Av. Pedro de Valdivia Norte esq. Av El Cerro. Providencia, fono 333 1961

BUENOS PALADARES


LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(5 junio) EL ENCANTO CHILENO (Francisco Bilbao 468, Providencia, fono 665 9554): “Sencillo y bien armado, sin parafernalia patria pero con El Temucano sonando de fondo, la carta es bien nacional. Junto con el pan y unas sopaipillitas, llegaron cuatro empanadas de queso camarón ($3.500), antes de dar curso a la gula patria: un pedazo de costillar de cerdo bien a la chilena, picantito ($3.900), con papas fritas ($1.400, que eran "caseras", y que podrían ser un poquito más rústicas, mejor), un par de cortes de lengua ($3.100), una cazuela ($3.900) con asado de tira - a la que le faltó enjundia en el caldo- y también llegar en un plato un poco más grande (porque la carne asomaba por los costados).” “En resumen: bueno, bonito y, comparándolo a otros restaurantes (que se están pasando), hasta barato.”

SOLEDAD MARTINEZ (Wikén)
(5 junio) RIVOLI (Nueva de Lyon 77, Providencia, fono 231 7969): “Aquí la línea culinaria se mantiene porque responde al aprovechamiento ingenioso y perfeccionista, pero siempre en la más pura tradición italiana, de los ingredientes naturales, que en su gran mayoría produce el propio Massimo Funari.” “El antipasto de la estación ($8.900, para compartir) traía finas bolitas de ricotta frita; pulpo grillado con bastante pimienta y ají; berenjena roja, chica y redonda de su chacra, y blanca marinada en vinagre; zucchini y pimientos rojo y amarillo; tomate seco confitado; garbanzos; salmón ahumado cortado más grueso que de costumbre, y dos tipos de ricotta, uno con pimienta, que combinaban con todo lo anterior. De las novedades en recetas probé dos de pastas que puedo calificar como sublimes: los tagliolini con lenguas y aliñada salsa de erizos frescos, y los tortelloni rellenos con cremoso queso sureño ahumado y ricotta, sobre lentejas pequeñas y blandas ($5.000 cada plato en media porción).”

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(5 junio) CAFÉ TURRI (Templeman 147, Cerro Concepción, Valparaíso, fono 32 – 225 2091): “…comida chilena bien hecha, de tierra y mar, platos como el caldillo de congrio o el chupe de locos, para festejar a los turistas. Mano experta para bocados internacionales como el tempura de camarones ($6.100), el carpaccio de pulpo ($5.600) o lasaña de marisco al nero di seppia ($7.200). Pero para los adictos a la cocina francesa, una verdadera fiesta. ¿Por qué no reencontrarse con una correcta sopa de cebollas ($5.100), un espléndido pato a la naranja ($8.800) para terminar, como se debe, con el sobrio esplendor de las crepes Suzette ($3.500)? Trilogía que ya tiene devotos adoradores.”

CARLOS REYES (La Tercera)
(5 junio) LA DIABLESSE (Maipú 363, Santiago Centro, fono 682 5477): “El estilo francés clásico de este nuevo bistró tiene toda la chance para cambiar ese panorama, para vecinos y afuerinos.” “Salvo el colorinche piso del ambiente principal, el blanco y la limpieza de espacios es lo que predomina. Algunos iconos de la cultura gala colgando de tal o cual pared dan cuenta de que allí se come en francés, aunque de seguro con el tiempo enriquecerán el ítem estético en sus amplios espacios. El Huevo Pochado ($ 3.300), a punto y por ende de untuosa textura, fue la primera evidencia de una carta breve pero preparada con cuidado, por mucho que los espárragos de acompañamiento fueran más bien escuálidos. De seguro aquella miniguarnición fue un lapsus fuera de temporada, porque el uso de los vegetales en la Ensalada de Pulpo ($ 4.900) es digna de elogio: lo mejor de lo mejor en verduras verdes y frescas, tomates baby con sabor y una porción de pulpo blanda y de intenso tono violeta. Con una sazón más intensa, tanto mejor.” “…una cocina que en sus primeros pasos ya le está aportando un grato relieve gastronómico a un barrio que por arquitectura y onda hace rato que estaba esperando un sitio de esas características.”

YIN Y YANG (la Segunda Internet)
(5 junio) OX (Av. Nueva Costanera 3960, Vitacura, fono 799 0260): “Con el paso del tiempo este establecimiento ha ido cambiando sustancialmente en su manera de enfrentar la cocina, puesto que hemos visto cómo ha pasado de ser una elegante parrillada de carnes finas que combinaba tanto el estilo chileno como el argentino, a un local que ofrece una impresionante diversidad de cortes, estilos y calidad gastronómica en una categoría muy superior a lo que se encuentra habitualmente en nuestro país.” “Al momento de comer carne los puntos de cocción son fundamentales, y aquí por suerte también lo entienden así, y por eso dejan muy claro los cinco “tiempos” que existen para cocinar el trozo pedido: 0 es a la inglesa, 1/4 es inglesa medio; 1/2 es, evidentemente, medio; 3/4 es el tradicional “a punto”, y 1 significa bien asado. Entre las muchas ofertas que hay en esta área, el petit tender, de 300 gramos ($ 10.900), por ejemplo, es un corte que se parece a un pequeño filete, siendo en realidad parte del asado carnicero. Es muy blando y lo comimos con papas salteadas, ensalada de tomates y bolitas de ricotta.”

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(6 junio) EL HORREO (Vitacura 7482, fono 219 9331): “No había cabrito ni cochinillo, pero sí unos garbanzos que venían en una pequeña fuente con tapa. Abundantes, casi para dos, aunque secos y claramente recalentados.” “En las mesas de alrededor, varios hombres compartían tortillas de papas con entusiasmo. Tarea pendiente probarlas. Mejor resultó el guiso de carne –largamente cocinado en vino– que, acompañado de un buen arroz, ayudó a no salir enojado. El postre, una crema catalana, totalmente olvidable.” “Una verdadera desilusión. Quizás fue un día con mala suerte, pero es inexcusable que un establecimiento con tan buena fama como alcanzó El Hórreo, esté farreándose la oportunidad de seguir manteniéndose entre los mejores de cocina española.”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(7 junio) LUCÍA BISTRO (Padre Luis de Valdivia 338, Barrio Lastarria, fono 633 1859): “Lucía Bistro es un local pequeño, para no más de 20 personas, decorado con mucho estilo, en blanco, negro y madera. A la hora de almuerzo tienen un menú bastante bueno. Ese día nos tocó elegir entre una sopa de arvejas exquisita y una farsa de pollo con ensalada verde bien sabrosa. Para acompañar la entrada, pedimos también algunas opciones de la carta: unas mollejas grilladas con hojas de rúcula y salsa de oporto y miel de ulmo, que nos encantaron y pinzas de jaiba envueltas en masa filo sobre cebiche de rábano blanco y salsa de mostaza, ideales para compartir. Además, una sopa de zapallo con quenelle de ricotta y jamón serrano, súper sabrosa (la favorita de la Lea).” “La atención, muy amable, resultó ser un poco lenta, aunque el ambiente es agradable y el local destaca por su buena relación precio-calidad.”