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Fachada exterior

martes, 9 de mayo de 2017

LOBBY MAG


LOBBY MAG.
Año XXIX, 11 al 17 de mayo, 2017
LA NOTA DE LA SEMANA: El Club del Queso
LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR: Brunch familiar en el Sheraton
MIS APUNTES: Dolce & Salato
EL REGRESO DE DON EXE: Querido diario…   
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
EL CLUB DEL QUESO
Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), el consumo de queso en Chile ha vivido un boom en los últimos años, de la mano de una sofisticación de su consumo: en los últimos 5 años la ingesta de queso se ha incrementado un 60%, llegando a un per cápita que sobrepasa los 9 kilos al año. Pero no todo es color de rosa: al igual que en otras industrias (como en la del aceite de oliva, el chocolate, el café), el chileno consume cantidades considerables pero de productos de calidad media-baja o sencillamente baja. En muchos casos, sucedáneos, aproximaciones artificiales, por lo que podría concluirse que en la práctica, el consumo de “queso de calidad” en realidad es bajo.

Por ello, y como una forma de fomentar la cultura del queso y para democratizar el acceso al queso de alta calidad, cuatro destacados profesionales crearon la versión chilena de ‘El Club del Queso’, donde a través de actividades de difusión de los atributos de quesos nacionales y extranjeros, catas dirigidas, contenidos de calidad, charlas técnicas y la venta mensual de una selección de quesos exclusivos, cervezas o vinos, pretende ser un nexo entre el público consumidor y el mundo que rodea este noble producto.

Por lo mismo, sus creadores desarrollaron un formato de suscripción semestral en el que los socios podrán probar quesos y productos exclusivos, entregando mes a mes tres quesos que pueden ser de pequeños productores, quesos poco difundidos o importados especialmente seleccionados. Para acompañar los tres quesos que se reciben mensualmente, se incluye una botella de vino o cerveza que combine o maride con los productos seleccionados, más un complemento -embutido, chutney, chocolate, etc-.

Para hacerse socio del club, sólo hay que entrar a la página web www.elclubdelqueso.cl y suscribirse, con pago on line.

 

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR


 
BRUNCH FAMILIAR EN EL SHERATON

Los niños, especialmente los menores de edad, siempre han sido un problema en los restaurantes. Son muchos los que ven con malos ojos a las familias que van con niños, coches y/o mamaderas; y si ya están más grandecitos, estos se aburren y encuentran que es una eternidad el tiempo que ocupan sus papás –o familiares- en almorzar. El tema es recurrente y en pocas oportunidades se nota la preocupación del negocio por atraer niños, ya sea por el caos que provocan o simplemente porque no están preparados para recibirlos, más aun en nuestro país, donde hace algunos años los niños en restaurantes eran simplemente una molestia.

El fenómeno no es nuevo pero las reglas del juego están cambiando. En la actualidad los niños son participes de las decisiones que toman sus mayores y cada día adquieren más protagonismo en la sociedad. Por ello es meritorio que en el restaurante El Cid, del hotel Sheraton, hayan decidido comenzar esta temporada de otoño - invierno con sus brunchs familiares dominicales, donde los chicos –sin ser los protagonistas principales- tienen su espacio y especial atención.

Como se puede ver en la foto que inicia este artículo, lo que es el espacio que ocupa el restaurante “El Jardín” que está conectado al comedor principal, se convierte en un jardín infantil hecho y derecho, donde ayudados por monitoras, los pequeños tienen la opción de jugar y comer a sus anchas, dejando a los papás o familiares compartir una mesa con una enormidad de especialidades gastronómicas –frías y calientes- para todos los paladares. Mariscos, carnes, pescados y pastas, todas preparadas con esmero por el equipo de cocina que encabeza el chef Gustavo Maurelli, que convierten los domingos de la temporada fría en un ambiente cálido, tranquilo y festivo.

Desde ostras frescas a decenas de postres, pasando por variadas delicatessen (como unos maravillosos huevos benedictinos, quesos y cecinas importadas), espumosos a discreción y una carta especial para menores es la propuesta. Fui testigo de su puesta en marcha y realmente es una de las buenas formas de pasar el día en familia. Todos bienvenidos (ojalá con reservas), el costo es de $29.000 por persona y los menores (entre 4 y 11 años) pagan la mitad, logrando convertir este brunch (desde las 12.30 a las 16 horas) en uno de los pocos lugares de la capital donde los niños pueden entretenerse con sus pares o bien almorzar con su familia.

La opción de los brunchs dominicales se está convirtiendo en un clásico de algunos hoteles capitalinos. Lo interesante de esta opción es que puede participar la familia completa en un ambiente amable y entretenido. Estamos en el siglo XXI y hay nuevas normas de convivencia. Eso lo entendieron en el Sheraton y por ello lo destacamos esta semana en Lobby, ya que es una buena noticia para nuestros lectores. (JAE)

El Cid, Hotel Sheraton & Convention Center. Av. Santa María 1742, Providencia / 22233 5000

MIS APUNTES


 
DOLCE & SALATO
Tras recibir el premio como la Mejor Empanada de Santiago el año 2009, Dolce & Salato apuesta ahora por un espacio gastronómico en plena Providencia.
Aires de paz y quietud se respiran en los jardines y terrazas de este resto-café abierto a inicios de año en pleno corazón del barrio Las Lilas, específicamente en lo que fue la residencia de Ricardo Lyon y su esposa Loreto Cousiño, que posteriormente fue donada por los hijos al Arzobispado, convirtiéndose un Inmueble de conservación histórica de la comuna de Providencia, una de las esquinas de la tristemente renombrada iglesia El Bosque.

Allí, la pastelera Loreto Reyes, decidió expandir su negocio que algunos años atrás le permitió ganar el Concurso de Empanadas que realiza el Círculo de Cronistas Gastronómicos. Para ello se asoció con Luigi Correa para instalar un café (y algo más) en este espacio que estaba disponible justo en una de las esquina de la tradicional Plaza Las Lilas.

Resto-café ya que se diferencia de los demás por tener una carta que incluye platos salados y que de acuerdo a su propietaria, “es un lugar donde las personas pueden disfrutar a cualquier hora del día y comer rico a un buen precio y con un menú de calidad, donde destaca una carta versátil y transversal. Queremos que quien trabaja, vive o visita el sector, disfrute del lugar y viva la experiencia de estar en un barrio con historia”.

Y a ciencia  cierta han logrado el desafío. El plan no es fácil pero bastante conservador: no hay alcoholes de ningún tipo y bienvenidos son los niños y las mascotas. Bastantes familias usan los prados del lugar como un espacio de picnic, con mantas ofrecidas por el mismo local y con un servicio ad-hoc. A la hora del desayuno los espacios techados son ocupados para reuniones de toda índole y su carta incluye sabrosos sánguches (el de arrollado es uno de los preferidos (4.900) y pailas con huevos a elección, donde los florentinos (4.900) acaparan toda la atención. El café (illy) en todas sus versiones (entre 1.800 y 2.600) y diferentes panes, tortas y pasteles hacen el resto.

A mediodía cambia el público ya que muchos son los que van por los platos que ofrece Sebastián Llanos, el chef del lugar. Ensaladas (buenas), pizzas (existen mejores) y una pequeña pero sabrosa carta de platos emblemáticos de la cocina chilena, como el famoso charquicán –con huevo frito incluido- (5.500), o excelentes ñoquis con champiñones (6.100) a los que se suman otros platos propios del otoño. Como no es del interés de sus propietarios vender alcohol, lo más parecido a ello es la oferta de cerveza sin alcohol (3.500) que se suma a una larga lista de jugos, aguas minerales y batidos de frutas para acompañar el almuerzo.

Luego, a la hora del té, el local revive con los habitantes del barrio. Allí se luce la excelente pastelería que elabora Loreto Reyes en su fábrica y unos helados de sabrosa factura. Como el barrio aún tiene numerosas viviendas donde conviven transversalmente grupos etarios de diferentes edades, no falta la clientela que de lunes a domingos llegan a recrearse a este tranquilo espacio. Curiosamente ya no elaboran empanadas –y se extrañan- pero el concepto atrae a una variopinta cantidad de habitués que junto a sus abuelos, niños y mascotas, buscan juntarse alrededor de una buena mesa con la finalidad de hacer más agradables sus días. (Juantonio Eymin)

Dolce & Salato: Eliodoro Yáñez 2820, Providencia / 99779 0641

EL REGRESO DE DON EXE


 
QUERIDO DIARIO…

Era un secreto. Desde chico me gustó escribir. Una vez y por error, alguien me regaló un diario de vida. Era de color rojo y tenía hasta un candado. ¿Por qué no?, me pregunté, y desde los doce años escribo de vez en cuando algo interesante que pasa en mi vida. Claro está que en la actualidad ya no es un diario… son mis Condumios.

A decir verdad, llené un montón de ellos antes que llegara la computación y hoy escribo en la red y guardo celosamente mis andanzas y pesares en la nube tecnológica. No sé la razón del por qué me acordé de los primeros cuadernos que completé y que aún están guardados en un ordinario baúl en la casa familiar ubicada cerca de Chillán. Allá vive mi primo Axe (¿se acuerdan del condenado?), y como me avisó que venía a Santiago por un par de días – obvio que a mi departamento-, le pedí que abriera el baúl y sacara los tres primeros diarios ya que estaban enumerados.

- ¿Eres mariquita?, me preguntó de inmediato.
- ¿Por?
-¿Cómo se te ocurre escribir diarios de vida?
- Mira Axe. En esa época vivía en el campo y poco y nada tenía que hacer.
- Yo también vivía en el campo, -contesta-, -pero nunca me dio por esas mariconadas. ¡Pero te los llevaré! Anda eso si a buscarme el viernes al terminal.

Llegó como a las siete de la tarde.

Cuando mi paquita lo supo, puso el grito en el cielo. “Te aseguro que van a terminar en una casa de huifas”, sentenció. Yo, serio y acordándome de la calaña de Axe, le respondí que ya no estaba para esos trotes y que si ella quería, nos acompañaba a cenar.

- Con tu primo ni a misa, respondió. -Es capaz de pedir vuelto cuando pasen pidiendo la limosna.

-¡Primo!, me dice llegando. Le traje de Renaico unas tortillitas de rescoldo y un quesito de cabeza entre otras cositas. ¡También sus diarios de vida! No sabe cuánto me entretuve leyéndolos. ¿Es cierto que te comiste a la Rosita?

Huaso bruto. No debí confiar en él. Pero a lo hecho, pecho. -¡Vengo con platita iñor!, dice. ¡Esta vez no me pierdo las minas de la capital, gancho!

Tiró su maleta arriba de la cama de la habitación de las visitas, pasó al baño y a los tres minutos estaba listo para salir. “No quiero perder el tiempo, primito. ¿Dónde vamos?

-¿Tienes hambre?
- Más que el Chavo del Ocho, primito. ¿Dónde me llevará? ¡Yo pago!

Tomamos un taxi y salimos del centro. Al poco rato el auto llegábamos a La Cascade, allá Vitacura arriba.

- ¡‘Tás la quinta de recreo bonita! ¿Hay baile y guachitas aquí?

Le dije que sólo comeríamos. -“Es uno de los mejores restaurantes de la capital”, comenté. Axe se acercó al taxista y le dice: - “Usté no se me mueve de aquí. ¿Cuánto cobra por hora?

- 25 lucas más la bencina, responde el taxista.
- Tome… ahí tiene 50 a cuenta… Cuando salgamos quiero que esté esperándonos. ¿OK, amigo?
- De todas maneras, señor.
- ¡Y vaya pensando donde nos llevará después!
- ¿Conoce el Passapoga?
- ¿Qué es esa hueá, Exe?, me pregunta.
- Cenemos primero, dije algo compungido… de ahí vemos lo que haremos.

Pobre Axe: quería pipeño y tuvo que beber champagne francés; las patitas de chancho con ají rojo se la cambiaron por una brandade a la provenzal y el lomo a lo pobre con pebre y ensalada chilena se lo reemplazaron por una merluza austral con salsa de morillas. Se lo comió todo. A la hora de los postres pidió un mote con huesillos y un mozo le hizo unas Crêpes Suzette en la mesa.

- En Santiago no se come bien, pariente. Fue lo único que dijo.

Del taxista nunca más se supo. Yo me reía pero a la vez comprendía los pesares de mi primito en su viaje a la capital. No estaba acostumbrado a que lo estafaran. Después de una sarta de improperios, hizo parar dos autos de Seguridad Ciudadana y luego me dice:
- Me clavaron con 50 lucas, primito.
- Eso te pasa por confiado.
- Puta que son malos aquí en la capital, iñor. Malos y cagaos… Con lo que pagué con esta comida siútica, en Renaico me habría comido una vaca entera. Quedé con hambre primito. En este boliche dan puras muestras. ¿Hay algún lugar donde comerse una parrillada de las que me gustan?

Cuento corto. Visitamos La Uruguaya y finalizamos en la Fuente Alemana. En cada uno de esos lugares Axe comió y bebió como cosaco. Yo sólo me serví una papita hervida y una prieta de esas generosas. Lo llevé a casa bastante malito. No se acordaba del Passapoga ni nada parecido. Llegando, se tiró en la cama y se puso a dormir. Le saqué los zapatos y lo cubrí con una frazada.

Ya tranquilo en cama comencé a leer mis diarios de vida:

4 de junio

Querido diario:
Tengo dose años y hoy comienso a escribir los abatares de mi existensiaia en Renaico. Recién me regalaron este diario de vida junto a un lápis BIC que no conosía. Acá todo es con lápis a mina. Mina como la Aurorita que hoy levantó su vestido y me mostró sus calzones de lana. Ella tiene 13 y dice que va a ser monja cuando grande. Yo no le creo mucho ya que a la Aurorita le gusta mirar a los caballos cuando se aparean…y eso no es de monjita. Además se pinta las uñas de las manos y los pieces con la pintura que le roba a su mamá. A mi me gusta la idea de atracar con ella, pero me da miedo. ¿Qué hago si quiere repetir lo que hacen los pingos en el fundo?
Hasta pronto, querido diario…

Exequiel Quintanilla

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER, LA TERCERA
PILAR HURTADO
(MAYO) LA PERCANTA (Av. El Rodeo 13350, Lo Barnechea / 22247 2358): “Este local en Lo Barnechea es espacioso, luminoso, cálido, con amplios ventanales, piso pintado de rojo, fuegos a la vista, mucha madera, bastante terraza y amplio estacionamiento.” “De la amplia carta, que revisamos buscando qué nos provocaba comer, pedimos unas mollejas doradas al limón y una cacerola de choritos para compartir, junto a dos copas de pinot noir Leyda Las Brisas.” “Llegaron las mollejas sobre una plancha hirviendo, muy crocantes pero un tanto chiclosas y delgadas, acompañadas de limón y servidas con sal gruesa (en mi mente había unas mollejas gorditas…). Luego la caldera con los choros, plato que nos sorprendió encontrar en un lugar de este tipo, acompañada de papas fritas. La cacerola la preparan con vino blanco y sobre los choritos agregan un toque de puerros con tocino y crema. Estaba muy bueno, nos encantó: caldo sabroso, choritos a punto y el toque final le hacía mucha gracia al plato, otorgándole una nueva personalidad.

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(MAYO) BRUNAPOLI (Nueva Costanera 3961 / 23224 4988): “Y así es la comida. Ponga atención a Raffaele, chef de ambos locales, que juega con los ingredientes como si fueran notas. Emplea harinas italianas, de grano duro, de sémola, para diversas funciones. La novedad, que también está en los Trapenses, serán las pastas frescas. Siempre con productos italianos auténticos con denominación de origen, como el prosciutto San Daniele, el queso parmigiano, el aceite perfumado a la trufa blanca.” “Con hornos traídos piedra a piedra desde Nápoles, sus pizzas no necesitarían relleno. Y no cabe una degustación, porque dan ganas de comer hasta la última miga.  Como su carpaccio di manzo, filete de vacuno argentino ($9.100), con rúcula, parmigiano, unas gotas de limón y oliva, más diminutas tostadas que exhalan el aroma entre terroso y aliáceo de la trufa. En pastas está todo por descubrir. Lo mismo en postres donde, por ahora, un affogato (helado de vainilla “ahogado” en un espresso) será vivificante término. Para acompañar todo con un prosecco ($4.500), o lo que su sed y presupuesto le permitan.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(MAYO) SACRAMENTO (Santa Magdalena 88, local 9 / 22233 5832): “Lo difícil de un restaurante es ser constante y estar siempre al pie del cañón. Aquí no vale eso del "hoy no, porque tengo dolor de cabeza". Y es porque el cliente espera siempre lo mejor del sitio que escoge. Por lo mismo, con poco tiempo de abierto, la falta de platos en Sacramento -ubicado tras el Dos Caracoles- puede recibirse de dos formas. Empática: "Ay, si están empezando". O no: "Si empiezan así, mejor ni pensar en cómo terminarán.” “Pero vaya la rabieta, antes de partir con unas abundantes papas fritas con queso cheddar derretido y tocino ($3.200). Una chanchería, con papas de corte grueso y de las de verdad.” “De segundo, una de sus hamburguesas: la Sacramento ($7.300), con lechuga, pepinillo, tomate, palta, aros de cebolla y queso, todo en su justa proporción, de forma que destaca muy bien como comparsa de un par de hamburguesas a punto (estaban perfectas, pero hay quien las podría haber preferido más hechas: pregunten, plis).

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(MAYO) PASTELERÍA CORY (Av. Colón 5069, Las Condes / 22768 3900): “Se sigue en esta pastelería o salón de té la actual costumbre de presentar como pasteles trozos de torta. Sin duda esto facilita muchísimo la confección de pasteles, pero... no es lo mismo. Ojalá se vuelva en Santiago a la artesanía pastelera, que modelaba cada pastel individual, haciendo de él una pequeña obra de arte. En esta visita a Cory hemos probado un trozo de la torta San Esteban, chocolatosísima y muy rica, y otro de la torta María Antonieta, que tiene chocolate negro y blanco. Nos pareció muy buena una torta de chocolate con mazapán, y la torta Selva Negra, que es, como se sabe, un clásico en Chile que todo el mundo conoce, no respondió a la idea que de ella se tiene, sino que fue un bizcocho denso, con apenas una capa de crema metida por ahí, sin mucho sabor de guinda ácida.”