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Fachada exterior

miércoles, 23 de noviembre de 2011

LA NOTA DE LA SEMANA

¿HACIA DONDE VAMOS?

Es difícil escribir de comida y de vinos. Envidiable pero tremendamente difícil. Pasamos 11 meses del año probando, catando de todo y de repente algo sale mal y se lo contamos a nuestros lectores. Ahí se acaba la amistad y nos convertimos en enemigos acérrimos de los propietarios de los restaurantes o de las viñas. Definitivamente poco le gustan las críticas negativas.

En tantos años de profesión tenemos amigos que aun son capaces de entender una crítica negativa, ellos lo agradecen ya que lo toman como un aliciente para mejorar. Sin embargo, la gran mayoría de los que reciben una “recomendación” pública, se enojan y no te saludan nunca más.

¿Te invitan para que los alabes? Eso ya es cosa del pasado. Esto lo hemos escrito varias veces en Lobby y tiene una razón de ser. Muchos empresarios gastronómicos prefieren invitar a los cronistas ya que les sale más económico que contratar un especialista para que encuentre los detalles de su negocio. Así, matan dos pájaros de un tiro. El problema es que los comentarios del cronista A y del B son muy similares sin ponerse de acuerdo. O sea, nuestra profesión ha avanzado más rápidamente que la de los propios gastrónomos.

El fin de semana pasado estuve en el Maule: Talca, Constitución y algunas caletas nos brindaron su generosidad. ¿Cómo se come y qué se bebe allí? Da pena decirlo pero francamente su comida es generosa pero bastante deficiente. No podemos pedirle más a una región que sufrió un terremoto que aun no olvidan y pueblos donde sus habitantes comen en sus hogares y no en restaurantes: Los pocos turistas deben hacer tripas corazón para entender la idiosincrasia gastronómica de esos lugares. Con el ánimo de mejorar sus cocinas les dimos algunos consejos, pero se defendieron como gatos de espalda para aceptarlos.

¿Hacia donde vamos?

Ayer martes recibimos a un periodista australiano que venía a nuestro país a conocer nuestra realidad gastronómica. La idea era que se empapara de comida chilena (aunque nos juntamos en un restaurante peruano en el barrio Lastarria) para que escribiera en sus medios. En un inglés bastante deficiente le preguntamos donde iría al día siguiente y nos dijo que al Pasta e Vino en Valparaíso. Bueno, si eso es mostrar nuestra realidad, bene accetto

Después, que nadie se queje.