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Fachada exterior

martes, 14 de octubre de 2014

LA COLUMNA DEL ESCRIBIDOR

MATSURI
Calidad a toda prueba

No es fácil encontrar restaurantes japoneses que vayan más allá que los típicos sushis y sashimis. Posiblemente sea por un problema de presupuesto o limitaciones geográficas ya que encuestas entregadas recientemente los locales que expendes sushi en nuestro país superan a todo el resto de las cocinas, incluso la chilena o la peruana (que es mucho decir). Sin embargo lo de los sushis es una realidad que se escapa de la verdadera cocina japonesa, una que cada día tiene más seguidores pero que se topa la escasa oferta de locales que son representativos de ese oriental país.

Es el caso del Matsuri, ubicado estratégicamente en el interior del hotel Grand Hyatt, que desde sus inicios ha recreado la cocina japonesa con gran criterio y profesionalismo. Sus chefs siempre han sido orientales y en esta visita, la segunda que hago este último tiempo, manejado por Myriam Moriyama, una japonesa –argentina que en su trayectoria ha pasado por importantes restaurantes de Argentina, Japón, Costa Rica y Cuba. En el Matsuri ya cumplió tres años y una de sus mayores gracias es viajar constantemente a Japón para empaparse con nuevas recetas y preparaciones, las que implementa en este lindo lugar y tiene más que contentos a la mayor parte de los empresarios japoneses que viven en Santiago, ya que el restaurante sigue a línea de los buenos lugares gastronómicos de Tokio.

Sentado en uno de los dos teppanyaki que tiene el restaurante en el segundo piso, Myriam nos explica cada uno de los pasos de su cocina, una que difícilmente podemos descubrir leyendo la carta ya que las preparaciones sorprenden más allá de todo lo que se pueda decir. Un inicio apoteósico para un Omakase zensai, una bienvenida con sabores suaves, delicados con productos dispuestos en un plato con una paciencia oriental que llena de emoción y cautiva a los presentes. Camarones con palmitos, centolla, salmón y tomate cherry, aderezo “de la casa” para no volver a decir japonés y un aplauso cerrado que se mantuvo durante todo un almuerzo que incluyó sopa de centolla con flan de huevo y cebollín; sushi vegetariano (y otro de lomo veteado al jengibre); mariscos y pescados apanados; anguila japonesa con nori y huevo sobre arroz blanco, para finalizar con un trozo de wagyu marinado en jengibre y salsa miso cocinado en el teppanyaki. ¡Una verdadera fiesta!

El Matsuri realmente cautiva. No es para bolsillos flacos y eso lo saben todos. Aun así, conocerlo es el deber de todo amante de la cocina ya que es un ejemplo de entrega, trabajo y profesionalismo. Acá todo calza y nada se hace al azar. Hace un par de décadas, cuando el Matsuri era sólo un proyecto, le pregunté a Myles McGourthy -en aquel entonces gerente del hotel- por los costos del restaurante. “-Nunca se va a pagar”, me responde. Y le creo, ya que inversiones como el Matsuri sólo pueden soportarlas hoteleros que vean los negocios en forma global y no Pymes que necesitan números azules para seguir viviendo. Por ello doble mérito para este japonés del Grand Hyatt. Más aun cuando su comida maravilla a los comensales. (Juantonio Eymin)

Matsuri: Grand Hyatt Santiago, Av. Kennedy 4601, Las Condes,  fono 2 2950 3051