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Fachada exterior

martes, 31 de enero de 2017

MIS APUNTES


 
LA SANGUCHERA DEL BARRIO
Siempre hemos sido amantes del pan. Líderes mundiales (junto a los alemanes) en el consumo de este producto, el sánguche ha formado parte de nuestra historia, mitos y realidades. En la segunda mitad del siglo pasado marcaron época los lomitos de la Fuente Alemana, los completos del Dominó, los chacareros del Kika y los chemilicos de la Fuente Suiza. Luego llegaron las cadenas norteamericanas con sus hamburguesas y completaron un panorama que hasta esos entonces era suficiente. Junto a la llegada del nuevo siglo aparece José Luis Merino y con su Ciudad Vieja revoluciona el mercado con sánguches diferentes, marcando un antes y un después en esta larga historia.

Actualmente las sangucherías prácticamente invaden Santiago (y regiones). Ya no bastan los ingredientes tradicionales ya que dentro de un pan entra cualquier producto, sea cárneo o vegetal. Como tienen un público cautivo, es posible encontrarlas en todos los barrios, desde los más modestos a los más acomodados, como es el caso de La Sanguchera del Barrio, que hizo su pre estreno en un pequeño espacio del Costanera Center y está a días de abrir un gran local en el Boulevard del Parque Arauco.

La clave del éxito está –obvio- en el pan. Siendo nuestro país uno de los líderes en su consumo, cuesta encontrar proveedores buenos, que sean constantes y que la calidad no varíe. –“Con el resto de los ingredientes se puede jugar, pero si falla el pan, el negocio se va a las pailas”, me cuenta un panadero industrial. Los errores vienen de todos los lados: desde el panadero que no acierta con la calidad pareja de su producto, hasta el empresario que para no perder el pan del día anterior lo ocupa sin pensar en las consecuencias. Por ello, visitar La Sanguchera del Barrio, un mix chileno-peruano abierto hace unos meses, es un buen ejemplo para disfrutar.

La receta es acertada: 17 sánguches diferentes, todos al mismo valor (5.990). A ellos le agregan papas fritas, al horno o verduras y para beber unos excelentes jugos (no tienen patente de alcoholes ni cerveza), que lleva la cuenta a un valor total que no sobrepasa los $ 9.000 por persona. El expertise peruano está a la vista: buenas y variadas salsas y un servicio ameno y eficiente.

El sánguche –y sus acompañamientos- hacen un almuerzo entero. Tenedor y cuchillo de metal para tratar de darle el bajo a un sánguche de pescado (reineta en tempura, mayo, lechuga, tártara y sarsa criolla) de fritura perfecta. Sin ser tan adicto al pan, pensaba que también deberían ofrecerlo al plato, ya que la calidad de los ingredientes lo merecía. Mi vecino de mesa (altas con taburetes y bajas con sillas) se afanaba con un “Chicharrón crujiente” en pan francés con camote frito, chicharrón de cerdo –a la peruana- sarsa criolla y yerba buena, abriendo y cerrando sus ojos en señal de aprobación. Tratamos de hacer un espacio en el estómago para un tercer sánguche, pero realmente fue imposible.

Francamente el lugar es algo incómodo. Poner en menos de 100 metros cuadrados un local de estas características no es fácil ya que siempre hay que sacrificar algo… y en este caso se perjudica al cliente. Pero esperemos que su nuevo local, que pronto abrirá sus puertas en el Parque Arauco,  supere las incomodidades del Costanera Center y cumpla su parte en esta historia de las sangucherías de la capital (Juantonio Eymin)

La Sanguchera del Barrio / Mall Costanera Center, Local 5111, quinto nivel / 22833 8604