de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 14 de marzo de 2017

MIS APUNTES



 

DE LA OSTIA


Los españoles saben divertirse. También con tapas y pintxos que son casi una exclusividad en Europa. Si bien es cierto que en nuestro país salir “de tapas” no se practica ya que nos gusta sentarnos y que nos atiendan, en esta típica tasca española que ha crecido con nuevos comedores gracias a la demanda, se genera un ambiente mágico, donde los habitantes y turistas disfrutan una variada cocina que incluye la cocina más típica de la península Ibérica.

El lugar es acogedor y bastante heterogéneo de público. Es de esos lugares con onda, que la mayor parte del tiempo está repleto, lo que le da un ambiente entretenido y dan ganas de quedarse pegado por horas, probando sus platos y tapas presentadas en un gran menú puesto en la mesa a modo de mantel. Con un servicio atento y cercano, poco tardan en comenzar a llegar las especialidades que equivalen a media porción en el caso de los platos y una unidad en el caso de la mayoría de las tapas y pintxos. Acá la reina de los líquidos son las cervezas (Inedit en todas sus versiones), pero su carta de vinos –si bien no es extensa- posee buenas etiquetas y mejor valor. La sangría y el tinto de verano entusiasman a muchos y la barra junto a mesas comunes del segundo piso, incentiva a los solitarios a conversar de la vida con vecinos generalmente desconocidos.

Imposible probar todo en una o dos jornadas. Buenas la croquetas de jamón (1.200) y los pimientos al piquillo rellenos de merluza (3.900). Mejor aún –aunque no son firmes sino muy jugosas- son las tortillas (en promedio $ 4.000) que alcanzan perfectamente para dos personas normales y que vienen con agregado a elección. La idea es entretenerse comiendo, conversando y compartiendo. Es posible que algo no le agrade, como me pasó con unas alcachofas rellenas y fritas (4.100), pero es la nada en comparación a la extensión de una carta que incluye entretenidos y sabrosos productos.

Ubicado en una de las calles más lindas (urbanísticamente hablando) de Providencia, hoy en día repleta de buenos restaurantes e incluso un hotel boutique de renombre, De la Ostia es uno de los grandes aciertos de una cuadra que comienza en la Av. Providencia y finaliza en la Costanera Andrés Bello. Si la idea es compartir, experimentar, sentir esa onda española donde todos son iguales, beber, comer y –si desea- botar las servilletas al piso, es necesario visitar este bastión español en Santiago que ya cumple 13 años desde su inauguración. No trabaja con reservas y muchos esperan un buen rato para ingresar, lo que manifiesta el prestigio de un lugar que pocas veces aparece en las páginas gastronómicas de la prensa.

De la Ostia no es el único restaurante de “tapas y pintxos” de Santiago, pero sí es el mejor en su especie Sin duda un restaurante para tenerlo presente. (Juantonio Eymin)

De la Ostia / Orrego Luco 065, Providencia / 22335 1422