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Fachada exterior

miércoles, 4 de abril de 2018

MIS APUNTES


 
LOS 60 AÑOS DEL  DANUBIO AZUL
Estaba intrigado por saber la verdadera razón por la cual el Danubio Azul, un restaurante con nombre de vals, fuese uno de los mejores exponentes de la comida china cantonesa de Santiago. Me daba curiosidad su nombre y su historia, una que comienza cuando Matías Chia llega a mediados del siglo pasado a Chile procedente de Lima. Su nieto, Giovanni Vanni, actual encargado del negocio familiar, cuenta: “-Mi abuelo, que al final le cambiaron el apellido por el de Chiamil, llegó en sus inicios a Iquique, pero luego se trasladó a Santiago. En aquellos entonces conoce al dueño de un restaurante austriaco y éste, que estaba casi quebrado, le ofreció el negocio al abuelo. Lo compra, decide mantener el nombre y lo convirtió en un restaurante de comida china.”

De eso, hace 60 años…

Hoy el Palacio Danubio Azul es un gigante que se emplaza detrás de la Municipalidad de Las Condes y a metros del hotel Ritz Carlton. Todo fluye en este lugar. A pesar de su recargada atmosfera china, no molesta en lo más mínimo. Terraza, bar y comedores y grandes salones permiten sentar y atender fácilmente a 300 personas en forma simultánea, gracias a una enorme cocina y a una entrenada brigada de sala.

Y como los 60 años hay que celebrarlos como corresponde (ya que son pocos los restaurantes que con los años siguen vigentes), la semana pasada llegué con la intención de saborear los platos que hicieron famoso al Danubio en los años 50 del siglo pasado. Para ello (y los que deseen recordarlos) una trilogía de platos con Filete Mongoliano, Cerdo tamarindo picante y Pollo con almendras (16.400 los tres platos) es prácticamente un homenaje a Matias Chia y a todos sus descendientes que han logrado convertir este lugar como uno de los más interesantes, variados y elegantes sitios de comida china (en este caso china-norteamericana) en Santiago.

Aun así, probamos lo nuevo que cada cierto tiempo se implementan en la larga carta de platos del lugar. Partimos con unos Baos de filete (pancitos de harina de trigo cocidos al vapor, suaves y esponjosos – cuatro unidades por $ 6.400), de genial sabor y consistencia. Luego… y en un ir y venir de platillos, probamos Rollitos de mini pato Pekin (7.900), Wantan relleno (premium $ 4.600) y Camarones primavera fritos en panko (8.600). Para acompañar, Freixenet individual y buen vino blanco.

Calidad, buen tamaño de las porciones (por lo general la porción alcanza para dos personas) y un servicio de calidad a toda prueba justifican sus precios. Aparte, cerdo, pollo, filete y pato; mero, congrio, corvina, camarones y creaciones especiales para niños en este gran menú que convierte al Danubio Azul en un verdadero palacio oriental. La lista de tentaciones es grande y lo único que se extraña es no tener la remota posibilidad de sopear los restos con una crujiente marraqueta (sé que no se debe, pero a veces dan ganas de mandar al diablo el protocolo), ya que sus salsas son realmente prodigiosas.

Si bien el Danubio Azul no es un referente para la nueva generación de “influencers” que van detrás de una buena foto para deslumbrar a sus seguidores, los que conocemos algo más de gastronomía, apreciamos el trabajo que hay detrás de cada preparación de este gigante gastronómico que no deja a nadie indiferente. Un trabajo constante que hay que difundir y destacar. (Juantonio Eymin)

Palacio Danubio Azul / Reyes Lavalle 3240, Las Condes / 22234 4688