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Fachada exterior

martes, 27 de noviembre de 2018

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS                                             
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(Noviembre) JERÓNIMO (Alonso de Córdova 3102, Vitacura / 22608 0481): “El flamante clon chileno del restaurante, que se abrió en Alonso de Córdova, ofrece novedosos tragos enfriados con cubos de hielo con agua de Jamaica (que se obtiene de un mini hibisco isleño). En la oferta destaca un plato que entusiasmaría a un mallorquín: se trata de coca ($10.900), masa típica, como una pizza de verduras de las islas Baleares. Ésta lleva buenos quesos pecorino y stracchino, y alioli, con berros y miel perfumada al aroma de trufa que fascinará a quien gusta de este cotizado hongo. O arroz con calamar y alcachofas ($17.900). Y tiradito ahumado ($14.900) en la línea de las sopas sabrosas. O róbalo, nuestro sabroso pescado aliñado con varias salsas. O arroz bomba, acompañando costillar de vacuno ($19.900) cocinados en el Josper y que se corta con tenedor. En Santiago la cocina está a cargo de Carlos Alata, y entre las singularidades anotamos un mesero que realmente se llama Jimmy Hendrix. Para concluir, ricas torrijas con frutos del bosque ($6.500) y pie de limón  arrugado ($6.900). O el tremendo chocolatazo ($7.900).”

WIKEN
ESTEBAN CABEZAS
(Noviembre) AMBROSÍA BISTRÓ (Nueva de Lyon 99, 22233 4303): “…mantiene una carta pequeña que se abre a variables diarias, algunas fuera de ella o porque la pasta del día es una y no otra. Precisamente, un plato que no figuraba en el papel -un tártaro de camarones (no ecuatorianos, ese trupán acuático) con quínoa crujiente y sobre puré de coliflor-, fue la sorpresa mayúscula de lo probado. Frescura tal, sólo se logra cuando se encuentra. Ojalá la suerte se repita para quien vaya. Mejor estuvo un pescado de roca a punto (una media porción a $9.000), perfecto en su textura firme, acompañado de un puré anaranjado más intenso en color que en sabor. Múltiples manchitas ayudaron a ponerle más matices al plato. Otro de los principales fue un trozo de 200 gramos de "carne madurada en seco" (a $16.000), que estaba sabrosa y blanda, pero muy hecha como para apreciar las bondades de tanta espera en su proceso en plenitud. Iba acompañada de verduritas salteadas, con harta haba, maravillosa verdura (uno de los últimos estadios de la reencarnación según los pitagóricos. Así de noble).

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(Noviembre) VIETNAM DISCOVERY (Vitacura 4089, 45262 0010): “El lugar está agradablemente puesto y el servicio (había pocos comensales esa noche), razonable, aunque nos trajeron un postre por otro (total, no estuvo mal probarlo también). Ahora, considerando que uno de los atractivos de la cocina vietnamita es su conocida y larga alianza con la francesa, lo cual la hace muy buena y harto excepcional en el sudeste asiático, partimos con un plato... francés, esperando que tuviera algún genial toque asiático: el magret de pato "vitchienmâtông" ($14.900). Veamos: llegó no con el arroz que habíamos pedido, sino con las "hojitas de papa" del menú, rodajas de papas fritas, lacias, apenas tibias, sin sal (se corrigió el punto y nos trajeron un arroz glutinoso, el más glutinoso que hayamos comido jamás: cogido por cualquier parte, salía detrás el molde entero). Ítem más: le buscamos en vano lo vietnamita (o, en fin, asiático): era un magret acompañado con puré de camote (muy soso, muy) y un vasito con jugo del pato, aderezado con miel. El magret mismo estaba durón, aunque no recocido; quizá cortado más delgado la masticación hubiera sido menos trabajosa. Pero no. Resumen: un plato sin interés ni exotismo alguno, salvo lo de "vitchiênmâtông".