martes, 1 de diciembre de 2015

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVII, 3 al 9 de diciembre, 2015
LA NOTA DE LA SEMANA: ¿Cuál es el mejor restaurante?
MIS APUNTES: Applebee’s
NOVEDADES: Los mejores vodkas del mundo
CRÓNICAS CON HISTORIA: “El Hoyo” más famoso y querido de Chile
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica
 

 

LA NOTA DE LA SEMANA


 
¿CUÁL ES EL MEJOR RESTAURANTE?

La pregunta de siempre. Casi toda la gente que conozco, al saber mi oficio no duda en hacer la misma pregunta. Y diez, quince o veinte veces tengo que responder lo mismo: “todo depende de lo que quieras comer”. Y es cierto. Comer en un restaurante ya no es fácil ya que la elección depende de muchos factores. Incluso el ánimo del comensal.

¿Cuántos restaurantes están en nuestra memoria? ¿Diez? ¿Veinte? Es posible que algunos archiven algunos más pero todos repiten una lista hasta el cansancio. Pero cuando les explicamos que en la capital existen miles de establecimientos, de decenas de especialidades y precios, es posible que ahí comprendan que no es nada de fácil escoger lo mejor. Muchas veces los comensales se dejan llevar por el ideario colectivo y la elección no es la más correcta.

¿Español, peruano, chino, francés, italiano, preguntamos? ¿Mantel largo o precio / calidad? ¿Estacionamiento para que no le desvalijen el auto mientras come? ¿Buen servicio? ¿Buena comida? Estas son parte de las variables que hay que tener en cuenta a la hora de salir a almorzar o cenar fuera. Se puede tener la mejor experiencia gastronómica de la vida, pero si al salir se encuentra con un parte empadronado pegado en el vidrio del auto, de seguro no volverá nunca más a ese lugar.

Pero insisten en conocer la madre del cordero. Es posible que quieran sentirse participes de un buen comentario: el mejor es “Fulanito”. Y si nuestro interrogador lo conoce, se sentirá feliz de haber estado un día en ese lugar. Si no es así, lo archiva para más adelante, para conocer lo que los expertos dicen.

A veces dan miedo mis propias respuestas ya que por omisión se pueden dejar de lado buenos lugares para una comida de calidad. Ir a comer ostras con champagne al Ritz es un must, tanto como unos callitos en el Carrer Nou. Pero muchas veces y no necesariamente lo que a uno le agrada le gusta al resto. Nuestro ejercicio es entregar sensaciones a nuestros lectores y guiarlos en esta maraña de locales que invaden la capital. En regiones es más sencillo y menos selectivo. Pero tampoco deja de ser importante el desarrollo que se ha visto fuera de la capital para ofrecer una digna gastronomía.

Más que optar por el mejor restaurante, la idea es dejarse llevar por la oferta que tienen los locales. Nada se saca con pedir un lomo con papas duquesas o una ensalada César cuando se pueden descubrir miles de sabores que incrementaran el conocimiento gastronómico. Hay que atreverse a degustar novedades, aprender a diferenciar un lenguado de una corvina. A conocer el sabor de las mil y una especias que nos brindan los restaurantes. Eso es lo importante. El resto, la gran lista de los mejores de la ciudad, es solo para las medallas respectivas. El paladar se cultiva comiendo de todo (o probando de todo). Y como bien dice un gran amigo cocinero copiando el dicho de Ferrán Adrià: “una buena sardina es mejor que una mala langosta”.  

Tenemos restaurantes para regodearnos y de ellos, más de un centenar de grandes ejemplos. Hay de todo y para todos. Pero acá lo importante es innovar con las nuevas propuestas de los chefs. Vamos a deleitarnos con la buena mesa y no preguntar por los mejores… ya que hay muchos y para todos los paladares (Juantonio Eymin)

MIS APUNTES

APPLEBEE’S
Para chicos y grandes

Existe una cierta aversión entre los cocineros y periodistas que escriben de gastronomía hacia la comida gringa. Y hablamos como “gringa” a toda la que proviene de los Estados Unidos de Norteamérica o que tenga algún parentesco con ella. Durante años los ataques a McDonald’s han sido frecuentes y ya se han hecho cotidianos los comentarios que le hacen a esta compañía. Aun así, en la actualidad y más que nunca, el desarrollo en Chile de las cadenas de comida norteamericanas continúan ocupando nuestro país como plataforma para el lanzamiento de sus marcas fuera de los EE.UU.

Aunque pareciera que fue ayer, hace diez años que llegó a nuestra capital la marca Applebee’s, una cadena de comida casual y con acento en las carnes grilladas. El concepto agradó a una buena parte de la población joven-adulta ya que en esos años pocos restaurantes aceptaban niños como clientes. Algo no menor para un importante segmento de la población.

El local de Isidora Goyenechea fue el escogido para evaluarlos. A mediodía y en una agradable terraza comenzó mi experiencia. La carta es grande y llena de fotos con algunas ofertas y otras ni tanto. Las porciones son “enormes” y bien vale la pena compartir los platos ya que son de dimensiones XXL. El local tiene licencia de alcoholes y por ello ofrecen una larga variedad de cocteles elaborados según las normas “yanquis” (el alcohol es caro pero el hielo es barato). Aún así, solicité una agradable “Sangría” (4.990) que me hizo recordar las famosas primaveras sin alcohol que se bebía en mi juventud. Si lo suyo es beber algo más fuerte, el Applebee’s no será su lugar predilecto.

La comida tiene puntos a favor. Inicie mi recorrido con una tabla de apetizers (13.990) que contenía fajitas, pollo, carne, papas fritas, papas rellenas con queso y diferentes (y agradables) salsas para untar, todo ello acompañado de un copa de vino (blanco o tinto) y de una sola marca. Luego, una inmensa ensalada de pollo “Santa Fe” (6.990) servida con sus aliños y de grato sabor, para finalizar con un pollo a la parrilla con espinacas y queso azul (6.590), de gran sabor y calidad.

Doy fe de que los comensales cercanos que comían hamburguesas y costillas estaban en la gloria, sin embargo tendré que esperar algún tiempo para conocer más íntimamente la carta. No es barato y eso implica con mayor justicia que se debe corregir la carta (y variedad) de cócteles y vinos que ofrecen sus locales. Que permitan niños no es una excusa para que los adultos no puedan disfrutar. (Juantonio Eymin)

Applebee’s Isidora: Isidora Goyenechea 2971 /Las Condes.

NOVEDADES


LOS MEJORES VODKAS DEL MUNDO
De Estados Unidos a Rusia, aquí las mejores etiquetas para disfrutar este destilado como es debido.

Fue entre los siglos VIII y XIX que hizo acto de aparición esta bebida destilada, cuyo origen siempre se ha disputado entre Polonia y Rusia. Cabe destacar que fue hasta el siglo XIV que un emisario británico enviado a Moscú comenzó a hablar del vodka como la bebida nacional de Rusia.

Pero más allá de orígenes, pertenencia e historia, no podemos dejar de destacar que los últimos años el vodka se ha establecido como una de las bebidas por excelencia en todo el mundo. Y es que según muchos expertos y mixólogos, el vodka funge como un lienzo en blanco sobre el cual pueden realizarse un sinfín de mezclas y cocteles, además, claro está, de poder disfrutarse sólo con hielo.

 

KETEL ONE (Holanda)
Este vodka crujiente al gusto y suave al acabado es realizado con trigo cultivado en Europa, el cual pasa por procesos específicos de destilación. Fragancia, sabor, sensación y acabado ayudan a definir su estilo único.

WOODY CREEK (Estados Unidos)
El nombre de esta etiqueta se desprende del lugar en el que se cosechan las papas de donde se obtiene el vodka: Woody Creek, Colorado. Tiene doble medalla de oro por Mejor Vodka en el San Francisco World Spirits Competition.

BEACH (Estados Unidos)
Este vodka nació en la línea costera de Virginia Beach y desde un principio sus creadores tuvieron como objetivo buscar un proceso natural que eliminara todas las impurezas y permitiera conocer así su verdadero sabor. 

 

SUMMUM (Francia)
Esta etiqueta también tiene una doble medalla de oro por el San Francisco World Spirits Competition. Cuenta con la particularidad de cerrar su proceso de destilación pasando por un filtro de hielo que limpia cualquier impureza. Curiosamente se destila en el pueblo de Cognac, en Francia

U’LUVKA (Polonia)
El nombre de esta etiqueta proviene del polaco, que significa “Sin piernas”, debido a un tipo de vaso para beber vodka popularizado en el siglo XVII por el rey Segismundo III de Polonia.

LAS VEGAS (Bielorrusia)
Este vodka está realizado por ingredientes nativos de Bielorrusia, entre los que destaca el trigo de invierno; además de ello, cuenta con un proceso de destilación a través de carbón que elimina los antioxidantes. Tiene más de 15 medallas de oro ganadas en diferentes competencias internacionales.

 



 
RUSSIAN STANDARD (Rusia)
Este vodka está inspirado en el trabajo del reconocido científico ruso Dmitri Mendeleev, creador de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos (sí, aquella que tanto te hizo sufrir en la secundaria). Y es que él fue el encargado de dictar una filosofía de equilibrio natural, lo que permitió la creación del Russian Standar, que busca un balance perfecto entre agua y alcohol.

ELYX (Suecia)
La gran peculiaridad de este vodka es el hecho de ser destilado de manera artesanal en alambiques de cobre, lo que permite poder distinguir su sabor puro y así potenciar su calidad.

POLAR ICE (Canadá)
Este vodka destilado en Ontario, Canadá, cuenta con una medalla de Oro en el San Francisco World Spirits Competition, además de que se ha convertido en uno de los favoritos no sólo de su país de origen, sino también de varias latitudes del mundo.

 

STOLICHNAYA (Rusia)
Mejor conocido como Stoli, esta etiqueta es una de las más populares del planeta. Es realizado con trigo que se cosecha en la región de Tambov, Rusia, y es destilado tres veces. Puede presumir de ser pionero en el sabor de los vodkas creados en los años 60 y viajar al espacio a bordo de la nave Soyuz 19.

KILLER QUEEN VODKA (Estados Unidos)
Ganador de una doble medalla de oro en el San Francisco World Spirits Competition 2015, este vodka es destilado de trigo de Estados Unidos, mediante un proceso que incluye 7 destilaciones y 4 filtraciones. Su nombre se desprende de que la banda de rock Queen.

BELVEDERE INTENSE VODKA (Polonia)
El nombre lo dice todo. Cuenta con un proceso de acabado de filtro de carbón doble, lo que permite tener una sensación intensa en el paladar, para que posteriormente lleguen notas de especias. En definitiva, uno de los mejores del mundo.

 

TOVARITCH! (Rusia)
Esta etiqueta tiene la peculiaridad de ser destilado 5 veces y filtrado en más de 20 ocasiones, además de que resguarda la receta secreta del Conde Jules Ren, perteneciente a la corte de la zarina Catalina II, quien se dio a la tarea de investigar a profundidad los procesos de destilación del vodka.

CRÓNICAS CON HISTORIA


 
“EL HOYO” MÁS FAMOSO Y QUERIDO DE CHILE

Es tanto lo bueno que se ha dicho ya -y merecidamente- sobre este antiguo local santiaguino, que uno se pregunta si este texto será un aporte o sólo una redundancia en todo el culto que es capaz de generar "El Hoyo", tras un siglo de funcionamiento exitoso, construyendo parte importante de nuestra chilenidad desde sus cuarteles: tradiciones culinarias, tradiciones cocteleras, tradiciones de rotos, tradiciones de cuequeros, de carreteros, de comerciantes, etc... Tradición completa, chilenidad entera.

El periodista César Fredes publica en el diario "La Nación en Domingo", del 18 de marzo de 2007, estos elogios para "El Hoyo", que me gustan por lo acertado y casi poéticos que suenan como descripción de la vida dentro del local:

"El arrollado, excepcional. Como informó Guillermo, el titán calvo y de guardapolvos celeste que nos atendió con extrema corrección y destreza, “hecho de pura pulpa de cerdo, señor”. Era verdad, y el mérito de un arrollado tan bueno y suave es que, aún casi sin tocino, era tierno y fácil a la boca, con un cuero delgadísimo y casi transparente"... El buen Guillermo es además casi un guía turístico. Nos cuenta que la razón social Valenzuela Hermanos, propietaria del giro Chichería, Cantina y Cervecería, radica allí desde 1912, tiempos del abuelo, cuando las calles eran de tierra y en el lugar, aparte de chicha, se vendía carbón y fardos de pasto para los carreteros que movían carga en la Estación Central contigua. Que hay clientes a los que “la abuelita” –nuera del fundador, don Benjamín Valenzuela, que vino de San Vicente de Tagua Tagua– todavía consiente, preparándoles pantrucas y guiso de espinacas, trabajando día a día a los 90 años de vida".

La dirección del restaurante y chichería "El Hoyo" es en la esquina de San Vicente 375 y Gorbea 3201, en el viejo barrio de Estación Central y a escasa distancia de las líneas del ferrocarril. Corresponde a una bella pero sencilla casona antigua, de estilo clásico neocolonial, de un piso y que se remonta a principios del siglo XX, cuando este sector del vecindario todavía conservaba algo del aspecto patronal y más rural que había tenido en el siglo anterior.

Cuando don Benjamín Valenzuela fundó el negocio en 1912, tras llegar a Santiago desde el pueblito de Rastrojo, cerca de San Vicente de Tagua Tagua, lo hizo con la intención de vender pasto para caballos y carbón, en este mismo local hoy ocupado por "El Hoyo".

Sin embargo, no tardó en comenzar a ofrecer alimentos a los viajeros y funcionarios de la Estación Central, como charqui y huevos duros acompañados con chicha. Le dio el palo al gato con esto.

 Y fueron sus comensales los que bautizaron al local como "El Hoyo", porque se encontraba en un desnivel que había entonces en la calle, a causa de los desaparecidos canales que corrían por el sector y que lo hacía estar a un nivel más bajo, como si se lo tragara el suelo. Hay quienes aseguran que era llamado hasta entonces como "El chicha con perro"; y otros sostienen la versión de que el nombre del "Hoyo" le era dado por un forado en las paredes de la Estación de Ferrocarriles por el que se escapaban furtivamente los trabajadores para ir a las farras de este local.

Las viejas pipas y barricas son el símbolo decorativo más característico y antiguo de "El Hoyo", y una cualidad que ha sido distintivo del local por décadas. Comienzan a aparecer desde la fachada hacia adentro. Varias de las mesas numeradas del local están hechas con estas mismas barricas.

Puede que se haya tratado de la primera vez que un local asumió para sí esta característica de decoración con pipas, pues don Benjamín tuvo la ingeniosa idea de usarlas como mesas y asientos cuando acumuló una gran cantidad de ellas, en las que le llegaba principalmente la chicha, y no sabía qué hacer con tantas de estas piezas.

Desde que don Benjamín falleció, en 1954, el local ha permanecido entre sus herederos. Y continúa creciendo como bastión de chilenidad nacional, hoy que es regentado por una sociedad de cinco miembros: bastión de rotos, huasos venidos a la capital, viajeros, estudiantes, tradicionalistas e investigadores históricos.

Su atención se ha sofisticado hasta ser reconocida, además, como un ejemplo de buen trato y eficiencia, casi contrastantes con el aspecto rústico de la ornamentación y la mueblería. Experimentados veteranos de las artes de la camarería y el barman “service” forman este equipo. Sin duda, se trata ya de un centro de alimentos y bebidas a nivel de oferta turística internacional.

La comida es el otro pergamino que ofrece con orgullo el currículo histórico de los dueños. El mostrador de alimentos de "El Hoyo" no puede ser más típicamente chileno en su oferta: perniles, pichangas, patitas de cerdo, etc.

Las salas de los comedores son espaciosas y cómodas. Reciben a miles de visitantes nacionales y extranjeros durante todo el año. No era raro encontrar allí a personajes ligados al mundo de la cultura y las ciencias de investigación folklórica, como don Juan Uribe Etxevarría y, según aseguran algunos, don Nano Núñez, el fallecido fundador de "Los Chileneros". De cuando en cuando aparece alguna figurilla farandulera por allí, pero parece que le tienen un poco de alergia al chuico de pipeño o al olor del arrollado con papas calentito.

La plateada con ensalada a la chilena y la carne mechada con puré son otros platos especialidades de la casa. Como algunos de los demás platillos que ofrece el restaurante son definidos como los mejores en su clase, abundan las llegadas de los entendidos, intentando evaluar las excelentes tablas, sándwiches, prietas y picadillos para los comensales. Gran parte de las tradiciones culinarias del pueblo chileno aparecen sintetizadas en la lista de precios de "El Hoyo". Las visitas ilustres, en consecuencia, son algo corriente en sus pasillos, también, sorprendiendo a los clientes inclinados sobre sus mechadas o costillares.

En su visita a Chile, el famoso chef Anthony Bourdain visitó "El Hoyo" para probar especialmente la lengua con papas, los  completos y el arrollado, concluyendo que allí se encontraban los mejores platos que probó en el país. Quizás, a los dueños del "El Hoyo" les haya dado parálisis facial con una noticia de tanta risa alegre.

El  "terremoto" es uno de los tragos más característicos e históricamente ligados a la tradición de "El Hoyo". Según la leyenda, ésta sería la cuna del trago, nacido allí cuando un periodista alemán que reporteaba el terremoto de la Zona Central de marzo de 1985, pidió que le echaran algo más refrescante a su pipeño. Don Guillermo Valenzuela, a la sazón encargado, habría tenido la ocurrencia de mezclar helado de piña con el vino pipeño más bien tibio que había pedido en la barra, quedando sorprendido con el resultado y exclamando, no bien terminó de probarlo: "¡Éste sí que es un terremoto!".

El  "terremoto" que se sirve aún en "El Hoyo" es uno de los mejores del país, además de estar entre los más sencillos, usando como ingredientes sólo vino pipeño blanco y el helado de piña, como habría sido su receta originaria. También ofrece la famosa "réplica", que corresponde a la misma mezcla pero en un vaso más pequeño. Por muchos años se las ha visto en las bandejas del mozo Enrique Marambio, uno de los meseros más conocidos y famosos de todo Santiago.

Aunque popularmente "El Hoyo" siempre estará asociado a la historia de este "terremoto", la verdad es que el local se ha caracterizado también por la calidad de sus chichas, borgoñas y ponches además de sus vinos y pipeños. Los vinos tintos en jarras son una delicia clásica. El valor de la chicha está, sin embargo, en que fue el primero de los sabores embriagantes que ofreció "El Hoyo" como hemos dicho, casi desde sus inicios. Las cervezas también son parte de su oferta histórica.

En junio de 2008, fue elegido por el Consejo Nacional de Cultura como sede para el reconocimiento de las 11 mejores "picadas" de Santiago, incluyendo al mismo local. (Urbatorium)

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER
PILAR HURTADO
(NOVIEMBRE) NAOKI (Vitacura 3875 / 2 2207 5291): “…optamos por otras delicias de la carta: ususukuri de salmón con aceite de trufa y yuzu, simplemente alucinante; no hay nada como el pescado ultrafresco, y aquí lo trabajan increíble. También probamos uno de lenguado con ponzu, buenísimo (ususukuri es un corte muy fino y delgado del pescado, una técnica de la cocina japonesa). Probamos un ususukuri de carnosos ostiones patagónicos, que nos sirvieron levemente salteados, bien ricos. Pedimos además dos makimonos, uno de unagui (anguila) y el otro con tártaro de ostiones, el primero fue mi favorito y el segundo, de mi amiga. Terminamos con una preparación que nos llamó la atención, algo que no acostumbramos comer en los restaurantes japoneses santiaguinos: lengua cortada delgadísima y salteada, servida con sal y limón, que resultó toda una novedad.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(NOVIEMBRE) KINTARO (Monjitas 460 / 2 2638 2448): “Para un hambriento, nada mejor que un tempura mixto ($5.900), nuevamente para que sepa cómo se hace realmente esta fritura, heredada de los portugueses que evangelizaron a este país de Oriente. O un oyakodón ($4.600), palabra que sugiere una mezcla de padre e hijo (humor muy negro), ya que se trata de pollo y huevo revueltos con cebollín, sobre una cama de arroz con un toque agridulce.” “Hay quienes piden ramen ($4.900), una sopa de fideos y cerdo recomponedora, o platos menos "orientales", como puede serlo un salmón asado o un cerdo apanado. La verdad es que, aun así, lo que se come en Kintaro es y será full nipón. Y esa es la gracia en la que persisten hasta hoy.

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(NOVIEMBRE) PASTELERÍA VIENESA (Av. Portugal 552 / 2 2222 5473): “Esta pastelería, fundada hace casi 80 años en la calle Portugal por inmigrantes austríacos, cuyos descendientes la conservan, es el reino del hojaldre. De los pasteles, faltaban varios para nuestra visita, como los choux o repollos con chantilly, y las tartas de frutas. Pero, lo que había de hojaldre, nos pareció excelente, como los "cañones" o "cachitos" o "cucuruchos" con chantilly, y los viejos y bienamados milhojas con chantilly, cubiertos con glacé simple o de chocolate, o los triángulos de hoja con su ligero relleno dulce y bien espolvoreado con azúcar flor. Deliciosa chantilly también en los merengues, perfectos: consistencia seca por fuera y más mojadita por dentro. Muy ricos. Atención: los hojaldres mantequillosos deben consumirse muy frescos, a no más de dos días de hechos, porque la mantequilla se pone rancia.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(NOVIEMBRE) PIÚ (Vitacura 3269 / 22207 3192): “Regodéese entre linguini, rigatoni, fettuccine, spaghetti, bucatini, mezzelune, agnolotti o ravioli. En carnes, dispone de garrón de cordero magallánico y sabrosas carrilleras al vino tinto. De pescados le aseguran atún, merluza austral y la captura del día, que puede acompañar con auténtica caponata siciliana y puré de broccoli.” “Y no termina la historia ahí. Vinos variados, que además de incluir cepas tan poco usuales como carignan, cinsault o pinot grigio, se completan con botellas importadas de Lambrusco y Chianti, cosechas peninsulares de Friuli y Puglia, y hasta un familiar malbec mendocino de la bodega Catena Zapata. Y luego los postres, previsible recorrido para coronar con el buen café. Tema del que Italia es maestra en selecciones y maquinarias, aunque nunca en la historia haya cosechado ni un solo grano.”

martes, 24 de noviembre de 2015

REVISTA LOBBY


REVISTA LOBBY
Año XXVII, 26 de noviembre al 2 de diciembre, 2015
LA NOTA DE LA SEMANA: ¿Hay espacio para más oferta gastronómica?
MIS APUNTES: La Maestranza
NOVEDADES: La Francesinha: el contundente sándwich de los portugueses
CRÓNICAS CON HISTORIA: Érase una vez “El Goyescas”
BUENOS PALADARES: Crónicas y críticas de la prensa gastronómica

LA NOTA DE LA SEMANA


 
¿HAY ESPACIO PARA MÁS OFERTA GASTRONÓMICA?

La pregunta del año y todo depende del nicho que se pretenda enfrentar. El crecimiento inorgánico de restaurantes este último tiempo ha logrado varias bajas y muy significativas (La brasserie Petanque y la pizzería Dolores son un par de ejemplos de ello). En cambio, los empresarios que saben hacer las cosas han tenido un éxito bastante más allá de lo pensado. Definitivamente ya no es llegar y poner un restaurante, un bar, un restobar o un negocio de comida rápida a tontas y a locas. Ahora definitivamente el proyecto inicial debe ser muy estudiado. Se acabó, por así decirlo, la improvisación y ahora llega la profesionalización. Eso que nunca estuvo en la mente de muchos y que terminó echando por la borda varios proyectos gastronómicos y hoteleros.

Pero nos preocupan las inversiones gastronómicas. Más pequeñas que las hoteleras pero que no dejan de ser cuantiosas. Por lo general se hacen sin ningún estudio. Todo en base a la tincada y a quitarle clientes al vecino. Se avalan en un arquitecto que les hace unos maravillosos planos y luego se sientan a esperar que lleguen los clientes. Y por historia eso resulta sólo en minúsculos casos. ¿Qué el chef es tremendo? Pregúnteles a aquellos que optaron por instalar su propio negocio. Varios aún se arrepienten.

¿Hacia dónde va este comentario? Definitivamente a los empresarios, chefs y todos los que piensan que un restaurante es una panacea. A los que piensan que una planilla Excel y un buen arquitecto le solucionarán todos los detalles. El comportamiento del público es en esencia el primer detalle a pensar y solucionar. Sin clientes el negocio no funciona. Claro que hay espacio para más restaurantes. Y mucho. Miren el caso de La Mar, ya abierto hace años y su público  sigue llenando diariamente sus mesas. Ahí hay estudio, innovación y producto más allá de un arquitecto y de una planilla mentirosa de ingresos y de egresos. Ese es un negocio bien pensado y buen armado. Por eso creemos en que siempre queda espacio para nuevos emprendimientos, sin embargo, y de ahora en adelante, se requerirá de un equipo multidisciplinario para evaluar un proyecto gastronómico. La tincada y la suerte ya es cosa del pasado. (JAE)

 

 

MIS APUNTES


 
LA MAESTRANZA
La moda no incomoda
 
La Maestranza es uno de esos fenómenos que se dan solo cada cierto tiempo. Uno que provoca envidia a muchos empresarios gastronómicos ya que desde el día de su apertura concitó el interés de los cientos de clientes que han pasado por sus instalaciones.

Asesorados por el chef belga Mathieu Michel, actual propietario de la heladería El Toldo Azul y chef asesor de Miele, los propietarios del lugar optaron por un diseño moderno basado en lo que en algún momento fueron las maestranzas y con ello lograron encantar a un público joven que disfruta una carta pensada y orientada a un target que no supera los 40 años.

La carta se basa en sánguches creativos, equilibrados y, por cierto, llenos de sabor y rellenos con ingredientes como pulpo, mollejas y osobuco, y acompañados de crujientes papas fritas de doble fritura. Sin ser adicto a los sánguches, acá se agradece la calidad del pan y de los ingredientes que acompañan cada pedido.

¿Las estrellas de la carta? Hay dos imbatibles: “Hasta el fin del mundo”, con merluza austral frita y salsa tártara de suave picor, y La maestra sexy, una hamburguesa elaborada con tres tipos de carne y grasa de wagyú, con tocino, jalapeño, queso Philadelphia, cebolla caramelizada, queso cheddar y un toque de salsa de frambuesa. Si a ello le sumamos un buen servicio, una cocina que abastece sin largas demoras y una gran carta de cócteles y cervezas, el éxito lo tienen asegurado. Aun así, lamenté una oferta muy escasa de vinos (sólo vinos “de la casa” y en tres cepas) y pese a la calidad de todos los productos consumidos en la ocasión, las papas fritas (elaboradas en casa) no brillaran por su calidad. 

Con un consumo promedio de $12.000 por persona, el lugar se ha posicionado de buena forma gracias a la calidad de sus productos. Un acierto para un target sub 35 posiblemente. Muchos de los que ya pasamos esa edad nos identificamos más con manos pan y la comida en un plato. Pero como la moda no incomoda, Bienvenida La Maestranza, ya que tiene todo para seguir a paso firme. (Juantonio Eymin)

La Maestranza: Av. Vitacura 5468 / 2 3223 5280

NOVEDADES


LA "FRANCESINHA"
El contundente sándwich de los portugueses
Mucho más que un simple emparedado, se la considera una comida completa que proporciona una experiencia única de degustación por sus diferentes texturas y por el secreto de su salsa.
Escogido uno de los diez mejores sándwiches del mundo por la web estadounidense Aol Travel, una referencia del turismo y el ocio, la francesinha es un plato obligatorio para quien visita Portugal y, sobre todo, la ciudad de Oporto, en el norte del país, donde la ideó un emigrante retornado de Francia en 1950.
"Comer una francesinha es una experiencia única", dice Carlos Sá Pereira, responsable operacional de Cufra, el restaurante de referencia de Oporto que se mantiene fiel a la receta original. “El sabor y textura conferidos por los embutidos, que se encuentran en muchos de los mejores platos de la gastronomía portuguesa, junto a la salsa única hecha especialmente para la francesinha, convierte este plato en algo especial y diferente”, explicó.

"Tampoco existe ningún plato portugués que pueda comerse por todos y a cualquier hora", defendió Sá Pereira, quien abundó que puede degustarse desde la comida hasta la cena más tardía "after-hours". A los turistas les apasiona, según el empresario, quien coloca a los españoles como una de las nacionalidades que más la aprecian: "Vienen a Oporto específicamente para comerla", señaló.

Creado en 1950 por Daniel David Silva, un emigrante retornado de Francia, el famoso emparedado justifica el nombre de francesinha (francesita, en español) por estar inspirado en el tradicional sándwich francés, el "croque-monsieur", confeccionado con pan, jamón y queso. Sus ingredientes, entre los que se encuentran varios productos típicamente portugueses, son el jamón cocido, la mortadela, la salchicha fresca, el lomo de cerdo a la plancha, el filete de res y varias capas de queso.

"Es un sándwich muy elaborado", subrayó Sá Pereira, al recordar el arduo trabajo de montaje de la francesinha, que requiere especial cuidado y pericia para obtener una estructura consistente ajena a posibles derrumbes.

El alma del plato es la salsa caliente, hecha de manera diferente según el restaurante. Cada cocina tiene una receta secreta, aunque normalmente comparten entre sus ingredientes el tomate, el picante y la cerveza.

El sándwich suele servirse también acompañado de papas fritas y un huevo frito que, colocado sobre el pan, emula a una corona. Está considerado un plato de culto en todo el norte de Portugal, -varios restaurantes de Oporto están especializados en la francesinha-, aunque en la capital, Lisboa, también pueden encontrarse locales donde sirva de forma auténtica.

 El intenso sabor de la francesinha tiene, no obstante, un precio a pagar además del económico y es que su ingesta supone alrededor de 1.200 calorías... Y eso sin contar las papas fritas y el huevo.

CRONICAS CON HISTORIA


ÉRASE UNA VEZ “EL GOYESCAS”
El edificio Oberpaur, de la esquina sur-poniente de Estado con Huérfanos, es uno de los iconos más reconocibles de Santiago, además de un temprano caso de arquitectura bauhaus en Chile, levantado en 1929. Diseñado por el gran arquitecto Sergio Larraín, uno de los principales configuradores de la ciudad.

En esta ocasión, nos concentraremos en su local de acceso por el primer piso, exactamente en la dirección Estado 900. Aunque este pasado esplendoroso de la esquina ha sido desplazado ya por la modernización y las transformaciones de la ciudad, aún sobrevive la marquesina de la suave curva redondeada de la arquitectura del lugar, testimoniando la grandeza del ayer perdido en el romanticismo nostálgico urbano.

La primera firma en ocupar la tienda, tenía el nombre del edificio: Oberpaur. Oreste Plath recuerda que se allí se instaló la primera escalera mecánica chilena, siendo de gran atractivo para los niños. Pero, aunque la tienda Oberpaur duró varios años en el lugar, fue su sucesora, "El Goyescas", quien la inmortalizó en la memoria colectiva de la ciudad, al punto de que la esquina quedó registrada en la nomenclatura santiaguina como la esquina Goyescas, precisamente en alusión a su fastuoso y concurrido local. De hecho, fue uno de los principales puntos de reunión, en sus años de éxito.

Nacido originalmente como la "Confitería y Boite Goyescas", era un salón de té con espectáculos en vivo, que abrió sus puertas hacia 1950, aproximadamente. Su particular nombre parece ser alusivo al estilo artístico del famoso pintor español Francisco de Goya, pues había reproducciones de las famosas majas del autor dentro del local; pero con el tiempo comenzó a ser llamado "El Goyesca", a secas y en singular. Contaba también con una confitería, pastelería y grandes salones. En la planta del primer piso, la recreación era familiar: los adultos pedían té o café con galletas o tajadas de torta; los niños eran engolosinados con copas de helados o leche chocolatada.
Las fiestas del local tenían lugar principalmente en los salones subterráneos, a los que se bajaba por su hermosa y elegante escalera. Eran celebraciones sencillamente extraordinarias, incluyendo la presencia de artistas internacionales y orquestas de gran fama, algunas de ellas directamente traídas desde Cuba. Actuaban, entre otros, uno de sus propios dueños: César Marasso. En su obra "El Santiago que se fue", Plath recuerda sobre la gran cantidad de estrellas que allí pasaron:

"En los primeros tiempos fue animador Mario Subiabre. En el recuerdo están la orquesta de Francisco Canaro, las canciones de Libertad Lamarque, Domenico Modugno, Carmen Sevilla, la Tongolele, Mario Clavel, los Churumbeles de España, el zorro Iglesia, Doris y Rosie, Gladys Ocampo, Dolly Sisters, las mellizas Castilla, Eduardo Farrell, Leo Marini, Pedro Vargas, Sonia y Myriam, los Cinco Latinos, Alberto Castillo y los chistes de Manolo González”. Les acompañaban dos artistas argentinos que regularmente actuaban en los salones de té para entretener a los niños: Vitrolita, que hacía de niña chica, y Gambino, un actor fonomímico, probablemente de los primeros que hubo en nuestro país.
Existe una historia bastante curiosa con relación al caso de Vitrolita: tras popularizar en las radios Chile su más conocida canción que decía "Corra mamá / ¡ay! pero corra papá / enciendan pronto las luces / traigan pronto la escopeta / que en mi pieza hay un ladrón", usando un falsete de niñita, muchos creyeron que, efectivamente, se trataba de una infante. Sin embargo, cuando hizo sus primeras apariciones en la televisión nacional, causó gran frustración en el público al descubrirse sólo entonces, que era una mujer adulta imitando la voz y las vestimentas de una niña, por lo que debió regresar a la comodidad y seguridad de sus presentaciones en vivo, lejos de las delatoras cámaras.

Plath también comenta que, siendo tanta la popularidad de "El Goyesca", muchos dirigían hasta su dirección cartas de contacto para los varios y famosos artistas que allí se presentaban, como si se tratara de una agencia de estrellas.
La caída de "El Goyesca" sobrevino en la década siguiente, sin embargo. La costumbre de tomar once fuera de casa fue modificándose en la sociedad chilena, volviéndose más íntima y lejana al espectáculo artístico o la entretención. El local cerró sus puertas el 31 de marzo de 1963, ante la tristeza de toda una ciudad. Sus grandes salones pasaron a ser el alojo de la zapatería "Artigas", una de las más finas y exclusivas que hayan existido en la ciudad de Santiago.

Actualmente, ocupa el espacio de la esquina Goyescas un local de la conocida cadena de farmacias Salcobrand. (Urbatorium)

BUENOS PALADARES


CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER
PILAR HURTADO
(NOVIEMBRE) TERRANÉE (Av. Vitacura 2885, Las Condes. Teléfono 2 2394 2000): “La carta trae algunas espectaculares fotos y explicación hasta de los vinos sugeridos para maridaje de cada plato. Nosotros pedimos una entrada de salmón para compartir, con una salsa tártara muy buena. Los fondos elegidos fueron trutro de pollo, que cocinan en un merengue salado que se abre para servirlo en la mesa y que permite que la carne conserve su humedad, que acompañé con delicioso zapallo asado. Mi cuñado optó por un asado de tira -exquisito, que se separaba del hueso solito- con gratín de papas chilotas, es decir, morado, que a él no le gustó mucho. Y mi hermana, filete con un suculento guiso de mote, camarones y queso de cabra. De la cava de más de 400 etiquetas, nos dejamos sorprender por el amabilísimo sommelier -a quien había conocido en otros restaurantes- y tomamos una copa de riesling Meli y también oporto Ferreira al final con el postre. Pedimos para terminar muy buenos crepes suzzette y un turrón de chocolate con sal y naranjas en almíbar, muy bueno pero muy pequeña la porción. La verdad, nos encantó la experiencia, vale muchísimo la pena, pero debido al entusiasmo con la cava, la cuenta se nos elevó un resto.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(NOVIEMBRE) HOLA BAGELS (Avenida Italia 1439, local 10 /2 9138 9813): “En un formato parecido al de la cadena Subway, se puede escoger una proteína base -salmón, pollo, pavo-, los acompañamientos -variados y muy frescos, como un ají que se veía recién cortado y una rúcula de casting-, alguna salsa, queso crema -la comparsa única e ideal para el salmón- y el tipo de bagel de su preferencia: con amapola, cebolla, sésamo, integral. Ojo que también tienen ensaladas.” “El trámite es rápido, la gentileza es otro de los ingredientes y allí están los mesones para luego dar cuenta de un almuerzo que cuesta cerca de diez mil pesos para dos. El tamaño es justo para quedar saciado y los bagels, eso sí, no son tan densos en su miga (para quienes amamos esa característica en particular). Abren de martes a domingo, por lo que esta puede ser la parada alimenticia de fin de semana entre tanto vitrineo hipster.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(NOVIEMBRE) NOLITA (Isidora Goyenechea 3456 / 2 2232 6114): “La carta es larga en mariscos, pescados y pasta, y breve en carnes (lo habitual: chuletas de cordero, osobuco). La de pastas, trae las cosas de siempre (la gente gusta de encontrar disponibles sus platos preferidos, que alguna vez probó allí y disfrutó). Pero escudriñando más, dimos con uno, los tortelloni Nolita ($9.500), que nos llamó la atención. Y resultó ser una estupenda innovación: no recordamos haber probado esta fórmula en Italia, pero no puede ser más agradable: dos grandes tortelloni rellenos con ricotta batida (liviana y cremosa), con su habitual salsa de crema, pero adicionada con un huevo pochado sobre cada tortellone. Una finura: se parte un bocado de pasta y se derrama la yema sobre la crema... Plato estrella que no debiera desaparecer nunca de esta carta.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(NOVIEMBRE) TRATTORIA RITA (Boulevard Parque Arauco, Av. Kennedy 5413 L.36 / 2 2656 7014): “Con muy buenos productos y real preocupación por los criterios italianos, y sin mezquindades en el tamaño. A sugerencia de Óscar Huerta, administrador, partimos con unas polpette al sugo ($5.900), albóndigas de vacuno con salsa de tomate, y unos rotolini di melanzane, envoltorios de berenjena rellenos con ricota, gratinadas con parmesano y mozzarella. Ese sabor ligeramente amargo en amalgama con los quesos y los otros sabores nítidos retrata una gastronomía simple y gustosa…” “Luego un carpaccio imperiale ($7.500), que equilibra las láminas de salmón ahumado con queso azul, hojas de rúcula y tomate seco hidratado en aceite de oliva. Carta ganadora. De allí a las pastas, que en esta trattoria tienen la gentileza de distinguir en la carta entre gnochi y ravioli, spaghetti o fettuccine.