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Fachada exterior

martes, 1 de junio de 2010

BUENOS PALADARES

LAS CRÍTICAS GASTRONÓMICAS DE LA SEMANA

SOLEDAD MARTÍNEZ (Wikén)
(28 mayo) NOSO (Hotel W, Isidora Goyenechea 3000, Las Condes, fono 7700074): “Su nueva carta es breve y todo lo que probamos era igualmente atractivo que en la experiencia anterior, pero distinto, y se caracterizaba por dar una pequeña vuelta de tuerca al uso habitual de determinados productos.” “Así ocurrió, por ejemplo, con una "textura" de erizos (donde el marisco pudo ser más) con mousse de palta y oportunos y crujientes trocitos de cebolla que evocaban el típico aliño de las lenguas al natural, y una especie de salsa holandesa espumosa ($7.500).” “De fondo, marinada de mero muy a punto, con mariscos y abundancia de vegetales al dente, como zapallitos italianos, coliflor, alcachofas y arvejitas, en gustoso caldo con sabor a hierbas frescas ($13.500)…” “Son éstas sin duda recetas novedosas dentro de su formato clásico.”

ESTEBAN CABEZAS (Wikén)
(28 mayo) PUERTO CALBUCO (Bilbao 908, Providencia, fono 251 8078): “No es necesario ir hasta el Mercado Central para encontrar un sitio donde el caldillo de congrio está perfecto. O un curanto también, pero sólo los fines de semana.” “Hay jaiba, ostiones, camarones, machas, locos, choros maltones y choros zapato, empanadas de marisco y de camarón queso. De que hay dónde escoger, hay. Y en este caso, aparte de las ostras -con un buen vino, de una carta realmente inteligente, llena de blancos y espumosos (ideal para tentar a un extranjero, ojo)- se optó por dos encarnaciones del congrio. Un reconfortante caldillo criaturero ($4.450) y una presa frita perfecta, a lo pobre ($5.450) en la que lo único que deslució fue la cebolla (poca y hecha hace rato). Aparte, una paila marina que podría sonar a cara ($5.950), pero cuya concentración de choros de gran tamaño, rico caldo y un par de picorocos la transforman en una ganga de verdad.”

RODOLFO GAMBETTI (Las Últimas Noticias)
(28 mayo) ASTRID Y GASTÓN (Antonio Bellet 201, Providencia, fono 650 9125): “Su impecable carta incluye un trío de ceviches de entrada, con las guarniciones que se acostumbra y, de fondo, un sabroso saltado de camarones, ostiones, congrio y hongos con ají amarillo, cítricos y toques de chifa con tacu tacu de porotos pallares. Sin olvidar la escuela francesa de Acurio, se agrega de segundo fondo un muslo de pato melipillano confitado, en salsa de naranja, ají amarillo y arroz con porotos blancos y negros. Los picores criollos y el ave a la europea calzan “como de siempre” con la ambarina cerveza anfitriona, bebida habitual en el país vecino junto a estos intensos sabores. Para terminar con crocantes picarones ancestrales con chancaca, refrescados con helado

BEGOÑA URANGA (El Sábado)
(29 mayo) DA CARLA (Nueva Costanera 3673, Vitacura, fono 206 5557): “La búsqueda de una gastronomía más auténtica los ha llevado a la sencillez del refinamiento, lo que se agradece y valora. Aquí nunca se han sentado en sus laureles. Una búsqueda que aún no concluye, pero que les permite, sin chef, obtener un alto nivel gastronómico. ¡Buena opción y estupendos resultados! Su tartar de atún, definitivamente, sigue siendo imbatible. El risotto de centolla, maravilloso. Gustoso, al dente y con el delicado sabor de la centolla enriqueciendo el arroz. En postres, se mantiene la buena mano. Un pequeño cake de chocolate, primorosamente decorado, desde cuyo interior se esparce una tibia salsa de chocolate... de ensueño. ¡Un placer!”

PILAR HURTADO (Mujer, La Tercera)
(30 mayo) OLÁN (Seminario 67, Providencia, fono 223 2321): “Comenzamos con un pisco sour catedral, por supuesto, no era cosa de andarse con chicas. Pedimos uno normal y el otro con endulzante, y ambos estaban muy buenos. El servicio fue atento y eficaz. Uno de mis platos favoritos fue el tiradito criollo de pescado y camarones con salsa de ají más sabrosa que picosa. También las yuquitas, que venían tibias y con rica salsa huancaína (uno de los mejores inventos de la cocina mundial, afirmó entusiasta una de mis amigas). Débil la causa limeña rellena con cebiche. En el papel sonaba entrete, pero no nos gustó, como que no pega ni junta, y el puré de la causa estaba algo soso.” “De los fondos, probamos entre las tres un arroz con mariscos sabroso, en el que venían conchas de macha pero sin macha. Le preguntamos al mozo y nos dijo que eran sólo de adorno. Divertido nos pareció.” “En resumen, nada mal, y hay sazón, cosa que escasea en varios de los restaurantes peruanos de la plaza.”

CÉSAR FREDES (La Nación Domingo)
(30 mayo) MEZZANOTTE (Avenida Nueva Costanera 3980, Vitacura, fono 207 8731): “… hay un rasgo diferencial entre este establecimiento y todos los otros restaurantes “novísimos”: Mezzanotte tiene las cosas claras en cuanto a oferta y su propuesta de pizza y pasta está bastante por arriba de los experimentos con que nos encontramos en este tipo de lugares. Lo más importante, la pasta es de magnífica calidad. Es flexible y la masa es suave y está perfectamente cocida, ni blanducha ni demasiado “al dente”, y las salsas tienen calidad de ingredientes y una mano justa y sabrosa. Los precios, por otra parte, rondan los $5.000 por cada plato, razón por la cual debiera darle público numeroso.” “En las dos entradas que probamos hay algo de tributo a aquello que se llama “tendencias”. El muy buen carpaccio de filete y un vitel tonné heterodoxo, con poca salsa de mayonesa atunada y con cocción de rosbif, están un poquito decorados, con dibujo de salsa en su contorno. Nada grave en definitiva y que quizás sea una concesión al público joven que valora mucho las decoraciones y el también antojadizo “montaje de plato”.” “Pero la esencia de Mezzanotte no es la decoración. Es la buena pasta, una correcta atención y precios sensatos que hacen que el promedio de una entrada y un plato principal no siempre sea superior a los $10.000.”