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Fachada exterior

martes, 8 de julio de 2014

MIS APUNTES GASTRINÓMICOS


DANUBIO AZUL

Durante años el Danubio Azul se ha mantenido dentro de los buenos restaurantes santiaguinos. Y así como prospera, invierten en mejoras y en tecnología. Hace algún tiempo los visité y los mozos y mozas trabajaban con micrófonos para adelantar el trabajo en la cocina. Riéndose mucho, Giovanni me cuenta que el experimento no resultó ya que su frecuencia de radio estaba a la par que la de Carabineros, y que se enredaban platos con los procedimientos policiales.

Estaba curioso por saber la verdadera razón por la cual el Danubio Azul, un restaurante con nombre de vals, fuese uno de los mejores exponentes de la comida china cantonesa de Santiago. Me intrigaba su nombre y su historia, una que comienza cuando Matías Chia llega a mediados del siglo pasado a Chile procedente de Lima. Su nieto, Giovanni Vanni, actual encargado del negocio familiar, cuenta: “-Mi abuelo, que al final le cambiaron el apellido por el de Chiamil, llegó en sus inicios a Iquique, pero luego se trasladó a Santiago. En aquellos entonces conoce al dueño de un restaurante austriaco y éste, que estaba casi quebrado, le ofreció el negocio al abuelo. Lo compra, decide mantener el nombre y lo convirtió en un restaurante de comida china.”

De eso, hace 58 años…

Hoy el Palacio Danubio Azul es un gigante que se emplaza detrás de la Municipalidad de Las Condes y a metros del hotel Ritz Carlton. Mientras conversaba con Giovanni, aparecían algunos platos de su nueva carta. Hay cambios evidentes ya que ha realizado extensas giras al exterior para probar lo mejor de la comida china cantonesa. Él es el responsable de este lugar, y como tal, quiere mantenerlo en la cima de las preferencias gastronómicas de los chilenos. Como deben saber, la china es una de las cocinas más difundidas en el país. No existe barrio que no tenga uno o más restaurantes chinos y hoy en día un chapsui o un filete mongoliano no son palabras desconocidas para nadie. Todos, queramos reconocerlo o no, hemos comido chino más de alguna vez en la vida. Sin embargo el proceso va más allá de lo cantonés. Hay un acento norteamericano en los platos debido a la influencia que ha tenido este estilo de comida entre los gringos, y por ello contrataron al chef Álvaro Lois, para transmitir a los clientes un mensaje diferente y novedoso.

Todo fluye en este lugar. A pesar de su recargada atmosfera china, no molesta en lo más mínimo. Terraza, bar y comedores y grandes salones permiten sentar y atender fácilmente a 300 personas en forma simultánea, gracias a una enorme cocina y a una entrenada brigada de sala. Tras una buena copa de Chandon rosé de bienvenida, junto a diferentes appetizers (Mini Pato Pekin $4.200; Mini Wrap de Pollo $3.800 y Mango Beef $3.800), descubrí que la gracia del Danubio es que hay de todo y para todos. De todo en materia prima y para todos de acuerdo al bolsillo.

Giovanni me cuenta que su boleta promedio ronda los veinte mil pesos por persona y estimo que es fácil llegar a esa suma. “Es cierto que existen restaurantes chinos que por menos de diez mil pesos tu puedes salir con el ombligo para afuera”, comenta Giovanni, -“pero lo nuestro es calidad, producto, servicio, higiene y una carta de vinos para todos los gustos y presupuestos. –Y en eso no transamos.”

De lo nuevo –y bueno- el Mapo Tofu ($7.800), un plato que a simple vista poco dice pero es de un sabor sublime. Cerdo, algas, queso tofu y salsa de hongos, para una de las grandes preparaciones que he probado este año. Un plato que dan ganas de regresar a probarlo una y otra vez, tanto como unos cortes de blanca pechuga de pollo que tras el aporte de una genial salsa de jengibre ($7.900) lo transforma en otra de las nuevas delicias de este gran lugar.

Cerdo, pollo, filete y pato; mero, congrio, corvina, camarones y creaciones especiales para niños en este gran menú. Largo sería enumerar los 147 platos de su extensa carta, pero le sugiero que deje un espacio libre para los postres, ya que tienen algunos –como el Carrot cake- que bien vale la pena conocer.

Nuevos platos, nuevo chef y toda una infraestructura renovada, convierte al Danubio Azul en un verdadero palacio oriental. La lista de tentaciones es grande y lo único que se extraña es no tener la remota posibilidad de sopear los restos con una crujiente marraqueta (sé que no se debe, pero a veces dan ganas de mandar al diablo el protocolo), ya que sus salsas son realmente prodigiosas. (Juantonio Eymin)

Palacio Danubio Azul, Reyes Lavalle 3240, Las Condes, fono 2234 4688