de 12 a 24 hrs.de lunes a sábado

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Fachada exterior

martes, 19 de agosto de 2014

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

MUJER
PILAR HURTADO
(AGOSTO) EL ESTABLO (Boulevard Los Ingleses, local 9, Chicureo, fono 22738 8533): “La carta es extensa, y ofrece sushi, lasaña, carnes, platos árabes, mariscos, hamburguesas, tacos… Nos fuimos más por el lado árabe, al parecer la ascendencia de sus dueños. Pedimos un crudo del paisano, carne de vacuno con burgol, limón y aceite de oliva, acompañado con hummus, perejil, jalapeño y pan pita, contundente y sabroso. Nuestra prima, que está embarazada, pidió salmón -que venía perfectamente a punto- con una ensalada de palta y generosa cantidad de palmitos. También compartimos unas quesadillas de carne y pollo con su guacamole, crema ácida, lechuga y salsa tomate-chili, como para hacer el contraste con Medio Oriente.” “Estaba bastante bueno todo, cumplía perfectamente con las expectativas de un plato generoso para compartir. De postres, cuchareamos un panqueque con manjar y un duelo a muerte, brownie con helado de vainilla, salsa de caramelo y chocolate, crema chantilly y nueces, servido en copa y perfecto para compartir. Aparte de la buena música, aunque un poco lento, todo funcionó correctamente y El Establo parece ser un buen lugar de encuentro para los habitantes de Chicureo.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(AGOSTO) LATIN GRILL (Av. Kennedy 5741, Vitacura, fono 22426 2303): “Su carta es extensa y variada. Que en estos días frías hace alarde de sopas que resultan novedosas, como su versión  de sopa de champiñones al pisco, con tostadas de aceitunas. O una de choritos ahumados ($6.500), o una inesperada crema de porotos y camarones. Pero quienes busquen un plato de rango poco común encontrarán, por ejemplo, un ciervo ahumado sobre ensalada agridulce con piñones australes ($11.500), o  una apetitosa perdiz escabechada  -con el delicado respaldo de la sencilla coliflor-, que evoca a las que cazaron alguna vez nuestros abuelos en los alrededores de Santiago ($10.500). En ese plano rescata una chuleta de cordero con estofado de criadillas apanadas, con papas fritas y huacatay, esa hierba peruana. Delicada delicia, desconocida para muchos.” “No faltan allí el buen pato ni la merluza ahumada, ni la carne tierna de cordero, la corvina con pulpo o el atún con avellanas. Además una cena se convierte en un desfile donde forma y colores refuerzan el encanto de los guisos presentados.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(AGOSTO) MOSTO (Winery Boutique Hotel, Av. Guillermo Mucke 110, Algarrobo, fono 35248 3319): “Lo singular de este hotel boutique es que apunta a tener el vino como brújula, empezando por los productos de la zona, de Casablanca, San Antonio y Leyda, y se abre luego a los demás valles. Por algo su restaurante se bautizó “Mosto”. Y la carta constituye un baile alrededor de los vinos posibles, acompañados por buenos platos, de pocos elementos. Entre las sugerencias del chef se obtiene codorniz rellena al oporto con ave y panceta, media luna de polenta y plátano en mermelada de tomate cherry; atún de Pascua en camote trufado y ratatouille (muy recomendable); costillar glaseado en risotto de rúcula y tomate ($8.000). Filete caprese, (con queso cabra, tomate, aceituna y pastelera de choclo). La explicación del plato es casi la receta, así de sencillo. La cosa es emparejarlo bien, con el vino preciso.” “Por cierto hay buena sopa de cebolla. Y salmón provenzal con puré de habas, en mermelada de cebolla al vino tinto. Y gnocchi con gorgonzola y chutney. Y, evidente, el pescado del día. La atmósfera culmina con marquisse de chocolate belga, cheesecake de jengibre o parfait de lychee. Y un buiscuit de té verde en aspic de vodka. No es necesario ser pasajero del hotel para ocupar el restaurante, pero reserve.”

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(AGOSTO) LA RUKA (Januario Ovalle 247, Zapallar, fono 7487 7765): “ No es, parece, un "restorán de temporada", de ésos que abren en vacaciones y luego nunca más. Estábamos en pleno invierno, por lo que esperamos que perdure y mantenga calidad.” “Para comenzar, tres empanadas grandes, todas horneadas en horno de barro (no las hay fritas). Una, de mariscos, a la antigua ($1.400), o sea, con pino de mariscos: buena masa, pino jugoso y sano; otra, de camarones con buen queso ($1.800), muy buena. Finalmente, una "griega" ($2.400), rellena con picadillo de tomate fresco, queso, albahaca. Buena, también.” “La sorpresa fue el único plato de fondo, de los cuatro anunciados (los otros: pastel de choclo, pescado del día, costillar de chancho), que había disponible: un guiso de mote con crema, vino blanco, trocitos de fondo de alcachofa y de palmito que nos emocionó; el guiso de mote es de las cosas más deliciosas del universo mundo, y encontrarlo cocinado a la perfección es para exultar. Porque estaba perfecto. Y perfecto el trozo de plateada al horno (de barro...) que lo acompañaba: blando, bien sazonado, jugoso, con ese mínimo de grasita que tiene la plateada y que, por desgracia, muchos le quitan, considerando la mañosería chilena... El plato cuesta $6.800 y, como dicen, no tiene pérdida; solo que luego de comer tanta empanada, tuvimos que dejar la mitad del guiso y de la carne. Qué dolor del alma.”

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(AGOSTO) DELICIAS DE FILIPINAS (Manuel Montt 1584, fono 22204 9951): “Su carta es extensa y combina chilenidades como pastel de choclo con un guiso llamado kalderetang kambing, compuesto de blanda carne de cabrito guisada en salsa de tomate con especias ($7.320). Con este plato se hizo evidente una situación que fue general para lo comido: sabroso, sí, pero normalito. Antes, para empezar, lumpia (4 unidades, $2.490), una versión filipina del arrollado primavera, dice en la carta. Y así es. Luego, unas bolas de masa hechas al vapor y rellenas con un poco de carne especiada ($2.390). Nuevamente, buscando y buscando la diferencia en los sabores.” “Con una atención bien dispuesta pero una cocina lenta, con precios que no son bajos, con porciones medianas y un ambiente informal, casi todo se perdonaría si el sabor mandara por sobre todo. Pero no ocurre así. El viaje inmóvil de las cocinas étnicas, el ser abducido a través del paladar, no se da. ¿Será que la elección de los platos no fue la correcta? ¿Será eso?”