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Fachada exterior

martes, 23 de septiembre de 2014

BUENOS PALADARES

CRÓNICAS Y CRÍTICAS
DE LA PRENSA GASTRONÓMICA

WIKÉN
ESTEBAN CABEZAS
(SEPTIEMBRE) REPÚBLICA NIKKEI (Merced 571, cel 8294 6441)”…platos sencillos y sabrosos, más del estilo de un izakaya, un restobar. Por ejemplo, cinco gyozas hechas en casa, con la masa delgada que no tienen las que vienen congeladas. Sutiles en boca. O unas bolitas de masa con trocitos de pulpo, takoyaki, y un par de brochetas de carne (yakinomo), en cortes finitos y sin ser pesadas en el uso de salsa agridulce. También se pueden pedir de pollo o cerdo.” “Más contundentes son una tortilla que va cubierta de pequeños cortes vegetales y salsas que también aparecen en otras preparaciones, más de la familia de la mayonesa que de las clásicas reconocibles en el canon japonés. En este caso la okomiyaki iba rellena con algunos camarones y, por desgracia, venía algo quemada. De todas formas, sabrosa, pero al debe. El ramen que se pidió, una sopa con cerdo, vegetales, pollo, medio huevo duro y fideos, no era para aplaudirla. El pote era demasiado pequeño y los fideos de paquete. Se consultó y, en tiempos por venir, podrían ofrecer tallarines hechos en casa. Pero, mientras tanto, es de lo más débil del local.

WIKÉN
RUPERTO DE NOLA
(SEPTIEMBRE) LE FLAUBERT (Orrego Luco 125, Providencia): “Un placer culinario que sobrevive en Santiago, donde llegan alcaldes nuevos y se van edificios viejos, donde salen del cascarón mil chefecitos mientras mueren mil buenos platos, es volver a Le Flaubert, que mantiene el mismo estilo, básicamente los mismos buenos platos, y el mismo local.” “Los fondos incluyen carne de vaca, de cordero, el muy buen confit de pato, que hemos probado otras veces, y algunos pescados y mariscos. Esta vez elegimos una corvina Flaubert ($9.800, el precio más caro de la carta): un trozo de adecuado tamaño, cocido a punto, cubierto con salsa (al estilo tradicional; no depositado sobre ella) muy delicada de trocitos de palta y tomate.” “Lista de vinos, sencilla y adecuada. Servicio, atento, informado. Carta, como siempre, sensatamente escrita en pizarras. Estacionamiento en Providencia. Buenos precios para una cocina cuidada. Solamente recordemos de nuevo: "la virtud está en el medio". Un poco más de brillo no dañaría aquí en absoluto.”

MUJER
PILAR HURTADO
(SEPTIEMBRE) EL CÁNTARO DE ORO (Av. Independencia 1852, fono 22737 7773): “Su carta ofrece preparaciones peruanas clásicas, cebiches, anticuchos, pulpo a la parrilla, jalea, papas a la huancaína, lomo saltado, chaufas y otros platos, intercalados con propuestas del local, como las empanadas de cebiche con salsa de leche de tigre, que probamos. Su masa es exquisita y son ideales para picar al lado del pisco sour hecho con pisco Tabernero, que estaba muy bueno. Probamos también el rico wantán cántaro. Como fondos, pedimos chupe de camarones, arroz chaufa, pato y lomo con ñoquis y salsa huancaína, con resultados diversos. En el último plato la carne estaba a punto, pero los ñoquis eran enormes y no bien resueltos. El pato estaba muy crocante y sabroso, el arroz con choclo peruano y salsa de cilantro que acompañaba, bueno también.” “Dato: los platos enormes y los precios, razonables. El servicio ese día estuvo un tanto lento, pero muy amable como suelen ser los garzones peruanos.”

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS
RODOLFO GAMBETTI
(SEPTIEMBRE) LOS GORDOS (Camino del Bajo 17.650, Lo Barnechea, fono 22321 5525): “Hace 36 años Lo Barnechea no era aún comuna (pertenecía a Las Condes) y abundaba en parcelas donde hoy se alzan condominios. En 1978 llegaron  los Gordos: Patricia Urzúa (ex relacionadora pública, de magnífica voz) y Enrique Ihnen, fotógrafo, constructor y músico, entre otras actividades. Pareja alegre y amistosa que nunca tuvo la casa vacía. Poco después se volvió común ver una alegre caravana de clientes que  subía de Santiago hacia su casa, convertida en Los Gordos, y entre actuaciones y canciones de dueños y camareros y los buenos bocados, terminaban todos amigos. Se volvió lugar de moda por muchísimo tiempo.” “La misma atmósfera amigable se conserva hoy en el Camino del Bajo, donde el Mapocho es todavía un río encajonado por la cordillera, y se puede gozar el rumor del agua desde su terraza, en los días tibios. Celebran septiembre con su menú chileno (pisco sour, tres empanaditas de queso, plateada en salsa campesina, papas cocidas, ensalada chilena, vino, helado tres sabores, café grano ($18.000 por persona, más propina).”