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Fachada exterior

martes, 10 de mayo de 2016

LA NOTA DE LA SEMANA


 
D.O. PISCO

Debería ser defensor de lo nuestro. Si soy chileno y patriota, debería apoyar a ciegas que el pisco es chileno y pare de contar. Debería decir que todos lo aman, que es el mejor aperitivo, el mejor bajativo y que somos los productores de la octava maravilla del mundo. Debería propagar a los cuatro vientos que el pisco sour nació, se crió y es el mejor cóctel que algún ser humano haya probado alguna vez en su vida; que la Coca Cola sobrevive gracias a nuestro pisco y que existe una confabulación mundial para hacer creer a la gente que el whisky, el ron, el vodka y el gin son una porquería en comparación a nuestro pisco... y que el peruano no es más que un destilado que casi siempre es “mula” ya que lo fabrican con caña, algo que nosotros -los chilenos- nunca hacemos, ya que respetamos nuestras tradiciones y amamos nuestro pisco.
Podría decir estas y varias mentiras más, ya que la soberbia es la madre de muchos errores que cometemos y seguiremos practicando nuestro país. Para dejarlo claro, sin ser estudioso en el tema ni especialista en destilados, el pisco es absolutamente binacional ya que cuando comenzó a elaborarse, nuestros territorios pertenecían al virreinato del Perú y se elaboraba para venderlo en Potosí (Bolivia), cuna de la extracción minera de aquellos tiempos. Luego vinieron los detalles que hacen que el aguardiente tenga tanta relevancia populachera. Elaboran vodka en Rusia, Polonia, Suecia y Francia –entre otros- y nadie hace escándalos. Igual cosa pasa con otros destilados más consumidos que nuestro pobre pisco. Si alguien hiciera una encuesta preguntando por el bajativo ideal para después de una cena, estoy seguro que hasta el Araucano (que cuesta $6.000 el litro) está en un ranking de honor en nuestro país. Si la misma encuesta se hace para beber un pisco sour, el elaborado con pisco peruano deja por los suelos a nuestro producto estrella. Muchos, y con razón, dicen que nuestro pisco sirve sólo para piscolas o combinados. El resto es una gran mentira.

Lamento decir que el pisco tampoco sirve para preparar comidas. Uno que otro postre o torta podría tener mi bendición, pero no calza en platos fríos ni calientes. Elevarle el estatus al pisco chileno a nivel mundial es algo que se está haciendo desde hace décadas sin ningún avance. El pisco lo compran los chilenos que viven en el exterior para tomarse una piscola y recordar su país, y si algún extranjero compra una botella (o más bien le llega de regalo), la guarda igual como nosotros tenemos “olvidada” una botella de Raki en el armario, esperando que llegue un turco a nuestra casa, para abrirla delante de él.
Lo que no quieren nuestros productores de pisco es que la industria se vaya a pique por el ingreso del pisco peruano. Lo ven una amenaza y claro que lo es. Han manejado a su antojo el mercado durante décadas y no les gusta para nada la libre competencia. Personalmente, si deseo tomar una piscola, buscaré un buen pisco nacional para beberla. Si quiero un pisco sour, obviamente preferiré una marca peruana, tenga o no Denominación de Origen. Mil perdones, pero el chauvinismo y el alcohol no van de la mano. (JAE)