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Fachada exterior

martes, 5 de julio de 2016

LA NOTA DE LA SEMANA


 
PURA QUÍNOA ES TU CIELO AZULADO…

Confieso que la quínoa no es uno de mis cereales favoritos. Más bien le hago el quite cada vez que puedo y si bien valoro sus propiedades proteicas, comerla es –para mí- lo más parecido a ese plástico que tiene burbujas en su interior ya que no sabe a nada. Alimento de indígenas en un comienzo, fue redescubierta hace un par de décadas y forma parte de una serie de platos típicos de la región.

Con denominación de origen boliviana y de gran producción en Perú, Colombia y Chile, la quínoa posee los ocho aminoácidos esenciales para el ser humano, lo que la convierte en un alimento muy completo y de fácil digestión. Tradicionalmente, los granos de quinua se tuestan y con ellos se produce harina. También pueden ser cocidos, añadidos a las sopas, usados como cereales o pastas e incluso se fermentan para obtener cerveza o chicha, bebida tradicional de los Andes.

Poco conocía de este producto (aparte de comerla en variadas formas sin conseguir ninguna de ellas una apreciación altamente positiva), hasta que tuve la necesidad de comprarla por encargo, lo que me hizo ir en búsqueda de este cereal en un supermercado de la capital. Me costó encontrarla y ahí recién me enteré que un kilo quínoa tiene un valor aproximado a los $ 12.000. ¿Caro?

Posiblemente el producto sea difícil de producir y comercializar. No cabe duda de ello. Sin embargo me llené de contradicciones y dudas con respecto a este cereal. Su valor sólo le permite ser adquirido por un ínfimo porcentaje de la población chilena y lo deja como un producto de élites y de grupos socioeconómicos que no les interesa administrar los costos de la alimentación de sus familias. En definitiva, es casi imposible y nula la posibilidad de que sea parte de la cadena alimenticia de los chilenos en general. Un producto que se comercializa a doce veces el precio de un kilo de arroz no es precisamente la salvación alimenticia para nuestro pueblo. Aun así, cientos de recetas “populares” incluyen este seudo cereal entre sus ingredientes.

La quínoa en Chile está al mismo nivel que las morchellas o la centolla. Productos que si bien son abundantes en nuestro territorio sólo pueden ser consumidos por un pequeño porcentaje de los chilenos. De alimento de los indígenas pasó a ser una extravagancia. Y aunque no lo crean – y pasa lo mismo con los vinos- es posible encontrara más barata en el exterior.

¿Digno de Ripley?  (JAE)